29 noviembre, 2009

La gastronomía a través del arte II

Mientras se me enfría lo que acabo de sacar del horno (futura entrada) vamos con otra obra, de nuevo una pintura pero retrocediendo unos cuantos años en el tiempo. Nos vamos a Flandes, siglo XVI, donde desarrolla su trabajo uno de los artistas más recordados por siempre, Pieter Brueghel el Viejo. Yo os traigo su célebre Banquete Nupcial, obra a la que tengo especial cariño pues de pequeña mis abuelos nos regalaron un puzzle de Astérix en el que los personajes recreaban esta pintura.



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Esta obra, fechada en 1568, es un ejemplo de las numerosas piezas que el maestro dedicó al campesinado y su vida cotidiana, y no era raro que en esas escenas la comida estuviera presente de un modo u otro. La pregunta es, ¿la primera intención de Brueghel era de prevenir sobre el pecado de la gula, se burla del campesino? En aquella época era rarísimo encontrar a personajes nobles o poderosos representados comiendo; aquí por el contrario muchos personajes están en plena acción sin ningún reparo. Pero una obra así no podía ser una mera sátira. En realidad a Brueghel le interesaba mucho precisamente ahondar en la naturaleza más terrena del hombre, que no es sino una criatura más, y como tal tiene necesidades fisiológicas como cualquier otro ser vivo.



Aunque no debe ser considerada esta obra como una instantánea que capturase un momento de una celebración concreta (es más una recreación con gran contenido simbólico), Brueghel nos muestra cómo sería una fiesta campesina de este tipo. Podemos ver a la novia en el centro, inmóvil, rodeada de todo tipo de personajes en animadas acciones, pero sin perder la compostura. Se sirve cerveza y vino claro en jarras (el agua no era bien valroada nutricionalmente), y en primer plano, sobre lo que parece una puerta a modo de bandeja improvisada, se reparten purés o sopas en platos hondos, que junto al pan, era la comida habitual de los campesinos.


Los cereales eran energía, y el resto de productos que podían consumirse se tenían como complementos. Destaca la sopa, que además ayudaba a reblandecer el duro pan. Normalmente consistía en un caldo preparado con raíces y verduras, y a veces algo de carne o alguna grasa. La variedad de las hortalizas empleadas podía variar en función de cada región y de la época, pero en general eran todas “de suelo", las consideradas más bajas tanto a nivel nutritivo como social.
26 noviembre, 2009

Rosca de miel

Ayer fue el cumpleaños de mi madre, por lo que obligatoriamente algo tenía que salir del horno para endulzar un poco más el día. Pero como suele preferir algo distinto a la típica tarta de cumpleaños, pues me puse a hojear unos cuantos libros y revistas de cocina, a ver si salía la inspiración. Aprovechando que ya hace relativamente el frío que se espera para finales de noviembre y que en un mes justito estaremos en plena Navidad... una revista de repostería navideña que compré un par de años atrás rápidamente centró toda mi atención (otra vez: cuántas cosas navideñas me gustaría preparar este año!). Esta rosca se alzó como la ganadora, no sólo por la buena pinta que tenía sino porque no es tan tan navideña como otras cosas. Claro que las especias, la miel, los frutos secos... recuerdan a las fiestas, pero creo que es válido hornear algo así en cualquier otro momento; aunque mejor que sea con frío en el ambiente, así se puede acompañar con algo bien calentito a media tarde : )
Felicidades mamá!

rosca de miel


He hecho algunas modificaciones de la receta original (por ejemplo, obviar el cacao, en mi opinión ocultaría demasiado los demás sabores):

- 250 gr de miel
- 150 gr de mantequilla
- 1 sobre de azúcar vainillado
- 2 huevos grandes
- 3 cucharadas de mermelada de naranja amarga
- 2 gotas de aroma de almendra
- 3 gotas de aroma de ron
- 385 gr de harina de repostería
- 2 cucharaditas de levadura
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de canela
- 1/4 cucharadita de jengibre
- 1/4 cucharadita de clavo
- 70 gr de almendra molida
- 60 gr de pasas
- 60 gr de arándanos rojos secos

Precalentar el horno a 200ºC y engrasar un molde redondo de anillo.
Poner en un cazo la mantequilla con la miel y el azúcar vainillado; calentar a fuego bajo al baño maría, removiendo constantemente con una cuchara de madera. Una vez disuelto e integrado todo, apartar del fuego y dejar enfriar unos minutos, removiendo de vez en cuando. Verterlo en un recipiente amplio y añadir los huevos y los aromas; batir hasta que quede homogéneo. Mezclar aparte la harina, la levadura, la sal y las especias; tamizar estos ingredientes sobre la primera preparación, en varias tandas, incorporándolo poco a poco con una espátula. Continuar hasta conseguir una masa homogénea. Mezclar aparte las frutas secas con la almendra y añadir por último a la masa, repartiéndolo todo bien. Distribuir sobre el molde , igualando la superficie con una espátula o con la mano ligeramente humedecida. Hornear a media altura, bajando la temperatura a 180ºC, durante unos 40 minutos.

Esperar unos minutos a que se enfríe; luego desmoldar, voltear y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.
Se puede hacer una cobertura de chocolate, dejarlo tal cual o, como en mi caso, cubrir con un glaseado de limón sencillo (azúcar en polvo más un poco de zumo de limón, hasta conseguir una mezcla espesa maleable).

It smells like Christmas...

PD. Mi paquete para el Amigo Invisible ya llegó a su destino. Me tocó Marian Quirós, del blog La Cocinita de Quirós, y parece que no me equivoqué demasiado en elegir sus regalos :-) Ha sido un placer ser tu amiga invisible, Marian, ya sabes que aquí tienes una amiga (ahora visible) para lo que sea!
23 noviembre, 2009

Puré de lentejas rojas con calabaza y zanahoria

Me alegro mucho de que la idea de la Gastronomía a través del arte os haya gustado; como he dicho en los comentarios espero convertirlo en una sección fija semanal. Voy ya pensando en la siguiente imagen...

Parezco monotemática, lo sé... más calabaza! Ah, pero esta vez no es en dulce :P Además aprovecho para publicar una receta de legumbres, que me parece que están ausentes en el blog, y eso no puede ser.
No voy a descubrir nada nuevo a nadie, pero está claro que las legumbres son un alimento esencial que no debería falta en la dieta de nadie. Además permite preparar platos relativamente baratos y no olvidemos que gran parte de nuestra cultura histórica alimentaria se basa en buena medida en guisos con legumbres. Aunque los garbanzos no me gustan nada (trauma infantil) las lentejas me encantan, y en casa no faltan como mínimo una vez a la semana. Problema: las digiero fatal. Tengo un estómago bastante delicado o tiquismiquis y hay ciertas cosas que me ocasionan horas y horas de malestar. Por eso las lentejas las cocinamos sólo con verduras, y me las sirvo hechas puré con abundante comino (digestivo); pero aún así...


Red lentils

Por eso me llamaron tanto la atención las lentejas rojas. Las vi de casualidad en el herbolario de mi calle e investigué un poco. No tardé en encontrar bastantes recetas con ellas que alababan sus virtudes. Y es que al parecer es la legumbre más digestiva que existe; pequeñita y sin nada que la recubra, se cuece en unos 10 minutos y se suele servir triturada, porque casi se deshace durante la cocción. Hace unos días me lancé a probarla, con calabaza y zanahoria para mantener la cocherencia del color naranja, y el resultado no podía ser mejor. Por fin una legumbre que me sienta bien! Y bien rica, además ; )


Red lentils

Para tres personas:

- 1 cucharada de comino en grano
- aceite de oliva virgen extra
- 1 cebolleta
- 1/2 cucharada de semillas de cilantro
- 100 gr de zanahoria
- 300 gr de calabaza
- 1 chorrito de vino blanco
- 1 taza de lentejas rojas (180 gr)
- 3 ó 4 tazas de caldo de verduras/pollo (700-800 ml)
- unas ramitas de perejilo cilantro fresco
- 1-2 hojas de laurel
- comino molido o pimentón

Picar la cebolleta. Pelar si es necesario la/s zanahoria/s y cortarla en cubitos. Cortar la base y la punta de la calabaza, pelar y quitar las semillas del centro; trocearla también. Poner una olla a fuego bajo con el comino y calentar un poco hasta que suelte el aroma. Añadir un chorrito de aceite y pochar la cebolleta a fuego bajo unos minutos. Incorporar las veduras subiendo un poco el fuego; añadir el vino blanco y remover. Poner ahora las lentejas, dando unas vueltas rápidas, y cubrir con unas 3 tazas de caldo, añadiendo el laurel. Dejar el fuego medio-alto y tapar hasta que empiece a hervir. Bajar entonces el fuego y remover de vez en cuando con una cuchara de madera. Cocer durante unos 15-20 minutos; la lenteja se cocina enseguida, habrá que controlar el punto de la verdura. Añadir más caldo si se consumiera demasiado.
Apartar del fuego y triturar con una batidora; se puede pasar por un chino para que quede más ligero de textura, pero a mi me gusta más sin hacerlo. Si quedara demasiado denso, añadir más caldo o agua al gusto. Servir con unas hojitas de cilantro fresco o perejil y el comino o pimentón molido.
21 noviembre, 2009

La gastronomía a través del arte I

Es sábado, hace ya fresquito, mi serie favorita me ha vuelto a dejar el alma tocada, tengo muchos trabajos pendientes, mi cabeza está a rebosar de ideas de recetas navideñas, aún me duele el pie de la pesa que se me cayó encima anoche... Me siento inquieta y supongo que es por toda una mezcla de cosas. No consigo concentrarme, así que más vale que me distraiga un rato con otra cosa. Y he tenido una idea...

Muchos ya sabéis que el curso pasado terminé Historia del arte; ya soy oficialmente licenciada y ahora mismo, mientras esclarezco mi futuro, estoy realizando un Posgrado aún en mi ciudad. Realmente la Historia del arte me asaltó por sorpresa, nunca me había atraído demasiado... pero ahora sé con certeza que me apasiona, me encanta, me fascina y me sigue atrayendo como el primer día de clase.
Me gustaría traer un pedacito de esta parte de mi al blog, así que he pensado que periódicamente publicaré una imagen de una obra, del tipo y período que sea, en la que la cocina, alimentos o cualquier otra cosa relacionada con la gastronomía aparezca reflejada. Así podré buscar obras nuevas desconocidas para mí, porque hay millones aún por descubrir.
Ojalá os resulte interesante; en caso contrario, ignorad esta entrada y las que vengan! Muy pronto habrá nueva receta :P

La gastronomía a través del arte I


Empezamos con un sencillo bodegón que me gusta especialmente. Aunque mi pintor favorito de naturalezas muertas sea Pieter Claesz, esta obra del español nacido en Nápoles Luis Egidio Meléndez me parece una pequeña joyita. Se trata de su Bodegón con servicio de chocolate, 1770. Aparece representado con detalle preciosista una típica chocolatera de cobre con el mango del molinillo, un pocillo de fina porcelana sobre un plato con un bollo y bizcochos, y en primera línea unos medallones de chocolate.

El chocolate se consumió durante mucho tiempo en taza antes de que se comercializaran las primeras tabletas. Comenzó consumiéndose por el alto clero y la nobleza como parte del desayuno y la merienda a media tarde de forma diaria, de tal modo que no tardó en convertirse en un símbolo del estatus social de la población; el chocolate no podía faltar en el menú diario, ni siquiera los días de ayuno, lo que derivó en una complicada controversia entre teólogos que discutieron si realmente el chocolate era un alimento que rompía el ayuno o no.

La obra se encuentra en  el Museo del Prado, pero no está en exposición.
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