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17 marzo, 2017

Mi receta de dhal de lentejas rojas con espinacas

Los días siguen pasando volando y se me acumulan las cosas que quiero compartir por aquí. Me da penica no poder publicar todo lo que me gustaría y también tener un enorme retraso en visitar muchos de vuestros blogs, que es uno de mis placeres cotidianos que más echo de menos. A ver si este fin de semana largo que tenemos por aquí puedo ponerle un poco de remedio, aunque, para variar, también me va a tocar trabajar en casa. Me parece que volveré a repetir mi receta de dhal de lentejas rojas con espinacas, porque me sienta de maravilla y así voy despidiendo el invierno.

Red lentil dhal

Aunque en realidad yo preparo esta receta y algunas variantes también en verano, porque no es tan plato de cuchara como otros más tradicionales nuestros de legumbres. Con tantas especias y la textura cremosita de las lentejas rojas -o lentejas coral- creo que sabe muy rico si se sirve templado, y a veces lo he dejado tan espeso que se puede usar para untar y rellenar otras cosas. Que nadie se asuste por la lista de ingredientes, la mayoría son especias y ninguna es imprescindible. Con usar las que más os gusten o un preparado ya listo de curry y algo más, es suficiente. Dudo que el dhal verdadero de la India se parezca mucho al mío, pero eso no es lo importante. Es mi versión y me encanta, me reconforta y me da energía sin digestiones pesadas.

Red lentil dhal

Tengo muchas cosas rondando en mi cabeza estos días pero no me quiero extender demasiado hoy, porque soy capaz de divagar y divagar sin rumbo fijo. Llevo una época en la que vivo a base de contrastes; lo mismo me levanto un día súper positiva y llena de energía y motivada por todo, que a la jornada siguiente estoy decaída, veo todo negro y me agobia cualquier cosa. Lo peor es cuando te das cuenta de que tú misma te regodeas en tu propia miseria porque te ha dado por ver el vaso medio vacío -las hormonas a veces influyen, no vamos a negarlo-, y encima lo paga la gente de tu alrededor.

Red lentil dhal

Mis recursos para salir de esas situaciones son básicos: cocinar -hornear, mucho mejor-, chocolate negro, música de la de subidón y correr. Ah claro, y seriear, que la ficción visionada ayuda mucho a despejarse y desconectar un poco de la realidad. La lectura también, por supuesto, y no hay día en el que no lea un poquito; lo malo es que mi hora es la cama y me temo que ya no aguanto demasiado rato sin que se me cierren los ojos. Pero que nadie me quite mi ratico de lectura antes de apagar la luz, sana costumbre que tengo desde que aprendí a leer :). Luego sueño cosas raras, pero ese es otro tema.

Red lentil dhal

Dhal de lentejas rojas con espinacas a mi manera
Inspiración: libros, revistas, redes y experiencia propia
Ingredientes para 2 raciones aproximadas

- 150 g de lentejas rojas (lentejas coral)
- aceite de oliva virgen extra
- 1/2 cucharadita de semillas de mostaza negra
- 1/2 cucharadita de semillas de mostaza amarilla
- 1/2 cucharadita de comino en grano
- 1/2 cucharadita de semillas de hinojo
- 1 trocito de jengibre fresco
- 1-2 hojas de curry secas
- 1 cebolla dulce o cebolleta
- 1 diente de ajo sin el germen
- 1 cucharadita de cúrcuma molida
- 1/2 cucharadita de comino molido
- 1/2 cucharadita de cilantro molido
- 1 pizca de cayena
- 1-2 tomates en conserva (casera) o naturales
- caldo de verduras o agua
- zumo de limón
- leche de coco ligera
- hojas de espinaca fresca
- pimienta negra y sal 
- para servir: sésamo negro, perejil y/o cilantro fresco, yogur o queso fresco

Empezar enjuagando las lentejas con agua fría y dejar que escurran bien. Picar la cebolla, el diente de ajo y el jengibre pelado. Picar los tomates en caso de usarlos naturales (se pueden quitar las semillas y pelar, eso al gusto).

Calentar un poco de aceite de oliva en una cazuela y añadir las mostazas, el comino y el hinojo en grano con las hojas de curry machacadas. Dorar hasta que salten y echar la cebolla y el ajo. Saltear hasta que se empiece a transparentar, a fuego suave, salpimentar y añadirlas especias molidas, removiendo bien.

Echar los tomates si son naturales y dejar que se cocinen un poco. Añadir las lentejas, remover y cubrir con caldo o agua al gusto. Bajar el fuego cuando llegue a ebullición y cocinar lentamente unos 25 minutos. Se puede ajustar el tiempo para que se deshagan más. Controlar el nivel de líquido.

Añadir el zumo de limón y leche de coco al gusto, según la consistencia que nos guste. Corregir de sal si fuera necesario. Añadir hojas de espinaca y dejar que se medio cocinen con el calor de la olla. Servir en cuencos con más espinacas frescas, yogur o queso batido, perejil y cilantro fresco y un poco de sésamo negro.

Se puede acompañar de algún pan plano o unos picatostes crujientes (me encantan las regañás, por ejemplo). También se puede hacer más o menos espeso, en plan puré, y acompañarlo con arroz o cuscús. Si hace más fresquete, recomiendo dejarlo en formato más de sopa líquida.

Red lentil dhal

Como véis, es una receta muy tuneable que se adapta a mil variaciones. También se puede triturar parte de la olla para darle otra textura, o añadir alguna verdura a la base de lentejas. En ocasiones echo zumo de naranja, le pongo más picante o cambio las especias según me dé. Lo mejor es lo rápido que se prepara y lo delicioso que está.

¿Tenéis planes para este fin de semana ya primaveral? ¿Quién disfrutará del lunes festivo? ¡Si no es por el elfo yo ni me entero de que aquí es fiesta! La vida del autónomo, ese paraíso.
30 diciembre, 2016

Pan de frutas y nueces con té, miel y naranja para despedir el año

¿Estáis teniendo una Feliz Navidad? Espero que sí, al menos todo lo buena que pueda ser según las circunstancias de cada uno. A decir verdad, tengo unas ganas de que se termine el 2016 como nunca lo había sentido, y eso que para mí el cambio de año no supone mucha diferencia. Pero se han acumulado muchas cosas, personales y no personales, que me han hecho ver este año con ojos negativos, a pesar de que también ha tenido muchas cosas buenas. Así que voy a intentar centrarme en los recuerdos que merece la pena atesorar y pienso recibir el nuevo 2017 con energía positiva y ánimos renovados. Así que tenía que traer una de las últimas recetas que más alegría al estómago me han dado, este delicioso pan de frutas y nueces con té, miel y naranja, o Früchtebrot.

Fruit Teabread

Mis Navidades están pasando, dentro de lo que cabe, bien, dentro de lo normal en nuestra familia. Lo malo es que me he traído trabajo conmigo y el tiempo me ha comido un poco, dejándome poco margen para hacer todas las cosas que me hubieran gustado. También han sido las primeras fiestas sin mi abuelo, y hemos tenido a varios familiares pachuchos -con visita al hospital incluida-, así que están teniendo también su lado tristón. Pero al final es ley de vida y nunca podremos tener siempre una Navidad de ensueño; para eso nos debemos quedar con nuestros recuerdos de la infancia, cuando de verdad era una época mágica en la que solo había que disfrutar y pasarlo en grande. Qué malo es hacerse mayor :P.

Fruit Teabread

Las comilonas navideñas las llevo bien, básicamente porque no hemos tenido esas reuniones con mucha familia y en casa nos contenemos un poco. Sí hay sobresaturación de dulces porque... ¡son demasiadas cosas ricas a las que es imposible resistirse! Es el problema de la multiculturalidad, cada país y región tiene sus dulces navideños típicos... y nos gustan casi todos. Entre los españoles, suizos, alemanes, italianos y británicos, nos falta hueco, temporal y digestivo. No me preocupan las calorías, pero tengo un estómago delicadete y en cuanto me paso un poco sufro las consecuencias, como ahora mismo. Menuda noche de ardores he pasado, y no sé muy bien por qué, la verdad, ayer me porté bien -de verdad-. Es probable que mi suegra tenga razón y sea, otra vez, cosa de nervios. Mi gran propósito de Año Nuevo será aprender a relajarme y controlar los agobios que tan mal me sientan.

Fruit Teabread

Este pan de frutas es del tipo "tea bread", que además de estar muy rico para tomar con el té lleva té en la masa. Muuuuuuchas frutas secas y frutos secos, especias y aromas que juntos crean una mezcla espectacular. Se puede tunear de muchas formas, cambiando la proporción y las variedades de frutas, usando tés distintos, más o menos licor, cambiando el zumo de naranja por otro de manzana o mandarina, agregando otras especias, etc. Esta delicia la horneé a finales de noviembre, para los desayunos con mi madre, y fue un éxito. Está más rico con el paso de los días, así que no tengáis miedo en dejarlo horneado con mucha antelación. Si os encontráis con excesos de frutas secas o nueces estos días, es un buen recurso para darles salida. Sabe y huele a Navidad, pero es perfecto para cualquier día de invierno.

Fruit Teabread

Receta de pan de frutas y nueces con té, miel y naranja

Inspiración: adaptada de Das Trüffelschwein

Ingredientes para 1 pan grande

- 400 g de mezcla de frutas secas al gusto (dátiles, ciruelas pasas, pasas de corinto, pasas sultanas, arándanos rojos, orejones de albaricoque, cerezas, higos...)
- 1 litro de té fuerte o infusión al gusto (mejor si es té negro con especias como canela y jengibre)
- 1 naranja de zumo
- 2-3 cucharadas de Oporto o de ron
- 50 g de avellanas
- 50 g de nueces
- 4 huevos
- 40 g de miel
- 20 g de panela o azúcar moreno
- 200 g de harina integral de espelta
- 200 g de harina de trigo o de espelta blanca
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/4 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1/4 cucharadita de jengibre molido
- 1 pizca de nuez moscada
- 1 pizca de clavo
- 1 pizca de cardamomo
- 1/4 cucharadita de semillas de anís

Picar groseramente las frutas más grandes y quitar los huesos, las que lo tengan. Colocar en un recipiente grande y cubrir con el té filtrado y el zumo de la naranja. Añadir el Oporto o ron y mezclar todo muy bien, procurando que queden bien empapadas. Tapar y dejar reposar toda la noche,o al menos un par de horas.

Precalentar el horno a 200ºC y preparar un molde rectangular grande de tipo plumcake, engrasándolo o forrándolo con papel sulfurizado. En un recipiente grande, batir con unas varillas los huevos con el azúcar y la miel. Añadir las nueces y avellanas picadas al gusto y echar encima las harinas con las especias, la sal y la levadura. Mezclar ligeramente y echar la mezcla de frutas, escurriéndolas. Si quedara muy seco, echar un poco del líquido de la maceración.

Llenar el molde con cuidado, igualando bien la superficie, y hornear durante unos 40-45 minutos, bajando la temperatura a 180ºC pasados los primeros 15 minutos. Esperar un poco fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Está buenísimo casi con lo que sea: solo, con té, con café, con leche, con vino dulce, con fruta fresca, mantequilla salada, queso curado o queso crema, dulce de membrillo... Aguanta muy bien hasta dos semanas si se envuelve y se guarda en un sitio fresco, pero no durará tanto. Pero recordad que mejora con los días.

Fruit Teabread


¡Feliz fin de año!
02 diciembre, 2016

Gingerbread de calabaza y arándanos rojos - sin huevo, sin lactosa

Diciembre no ha empezado muy bien. Para empezar, no sé qué ha pasado con el mes de noviembre, pero esa es la historia de siempre, así que vamos a ignorarlo. El tema es que tengo dentro de mí dos criaturas peleando todo el día; un grinch que solo ve la cecanía de las fiestas como estrés, agobio y gastos, y otro que es como una galleta de jengibre con gorro de Papá Noel y lleno de lucecitas que solo quiere comprar regalos, hornear dulces y bailar villancicos mientras decora el árbol. Vamos, que sí tengo ganas de Navidad, pero no estaría mal que diciembre tuviera un par de semanas más de regalo. Así que empiezo poco a poco por aquí, con un gingerbread de calabaza o pan de jengibre que va poniendo el tono festivo, pero sigue siendo otoñal.

Pumpkin gingerbread

Ayer acabé agotadísima después de darme una buena paliza en la cocina, con incidentes varios en medio. Ya que encendía el horno, pues aprovechaba para adelantar recetas... y claro, a lo tonto se pasan las horas. En la mini cocina necesito organizarme bien para poder trabajar, intentando usar los menos cacharros posibles. En cuanto entra una masa al horno, a fregar todo para la siguiente. Y solo tengo una rejilla de enfriar, ja, qué práctico.

Encima tengo que ir haciendo fotos sobre la marcha, y con prisas porque nos quedamos sin luz, así que no paro de ir y venir cargando con cosas. Por supuesto, hay que cambiar de platito, servilleta y mantelito entre fotos, que no salgan dos recetas clónicas. Entre el caos ocurrió lo peor: se me cayó un cuenco con masa de galletas al suelo, y encima tenía el cacao en polvo sin incorporar, así que imagináos el desastre. Cacao por todas partes. En cada hueco de cada mueble. Con trocitos de mantequilla en los rincones más insospechados.

Pumpkin gingerbread

En fin, a rehacer todo y luego a limpiar, que encima venía mi suegra a tomar café y no era plan de tener todo echo un caos. Hay confianza, sí pero... no. No me lo permito. Después nos tocaba ver un par de pisos -la búsqueda del Santo Grial continúa, poco satisfactoriamente- y descubrí que lo que yo temía que era un granito incipiente ha resultado un herpes. Diagnóstico instantáneo de mi suegra, eso sí, es práctico tener un médico en la familia.

Efectivamente, pica y duele demasiado para ser una espinilla, y no lo puedo ignorar porque digamos que el labio no es muy disimulable ¬¬;. Pero la guinda del día y de este mal inicio de mes sucedió al volver a casa: nuestra hámster Arya ha muerto de repente :(. Un animalito tan pequeñín y que ha estado con nosotros algo menos de dos años, pero qué penica nos ha dado, jo. Y eso que estaba bien por la mañana, juguetona como siempre. Con estos animalitos pasan estas cosas, pero me ha dado mucha pena.

Pumpkin gingerbread

Pero bueno, confío en que el mes mejore y la Navidad ponga un buen final a este 2016 que ha sido un poco para olvidar. Hay que ser positivos, y no hay nada mejor ni más fácil para reconfortarse que hornear un pan de jengibre. Esa mezcla de melaza -miel de caña-, jengibre, canela, nuez moscada, clavo, cardamomo, anís... y el toque de la calabaza, es mágica. La miga tiene que quedar jugosita, algo húmeda, y con ese maravilloso aroma que hace que te imagines una chimenea y nieve por la ventana. Estas masas dulces no las recomiendo con chocolate, y ya es raro en mí decir eso; mejor apostar por un buen café o una infusión afrutada. O tomarlo como más os apetezca, incluso cambiando la calabaza por plátano maduro, o puré de manzana, o zanahoria... Si os gustan los panes/bizcochos muy aromáticos, jugositos y rústicos, el gingerbread os llama.

Receta de gingerbread o pan de jengibre de calabaza y arándanos rojos
Inspiración: recuerdos de esta receta y mi ánimo en general
Ingredientes para un molde rectangular de unos 20-22 cm

- 240 g de puré de calabaza asada y escurrida
- 40 g de panela o azúcar moreno
- 70 g de melaza (miel de caña) o Golden Syrup
- 60 ml de aceite
- 140 g de harina de trigo integral
- 50 g de harina integral de trigo sarraceno
- 50 g de harina blanca de espelta
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 y 1/2 cucharaditas de jengibre molido
- 1 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de nuez moscada
- 1 pizca de clavo molido
- 1 pizca de cardamomo
- arándanos rojos o pasas al gusto
- azúcar moreno mezclado con canela para la cobertura

Precalentar el horno a 180ºC y preparar el molde con papel sulfurizado. Batir en un recipiente con unas varillas la calabaza con la panela y la melaza. Aparte mezclar las harinas con el bicarbonato, la levadura, la sal y las especias.

Incoroporar todos los ingredientes y mezclar con suavidad un poco. Añadir los arándanos rojos y continuar trabajando la masa con movimientos suaves, lo justo hasta que no queden grumos secos. Llenar el molde y cubrir con la mezcla de azúcar moreno y canela al gusto.

Hornear a media altura durante unos 40-45 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga casi limpio. Esperar un poco fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.

Está rico templadito, y es difícil resistirse a no catarlo, pero con el paso de las primeras horas mejora, al desarrollarse más los aromas y el sabor de la melaza. Por la humedad que tiene es mejor guardarlo bien envuelto en la nevera pasadas las primeras 24 horas, o en una despensa que sea fría.



Si tenéis mega-puente, ¡disfrutadlo! Yo me quedo pringando en casa preparando un trabajo expositivo para clase de alemán, que veremos a ver cómo me sale. El elfo fue listo y se pilló los días de vacaciones hace tiempo, así que tiene una semana relajadita por delante. ¡A hornear!
20 febrero, 2016

Pan de especias vegano con sirope de ágave

Acabo de venir de hacer una compra rápida -aunque tengo que ir con el carrito cuestas para arriba, cuestas para abajo, y tardo unos 25 minutos en llegar al supermercado en cuestión, a mi ritmo de maratón- porque mi madre viene de visita la semana que viene y necesitaba comprar algunas cosicas más especiales. Me he dado cuenta de que ya se va notando cómo se hacen más largos los días, y la verdad es que ahora es cuando más me gustan las horas de luz diurnas. Este horario de anochecer está bien, no es tristón como diciembre ni una desesperación como junio -odio que sean las 22.00 y haya luz todavía-. Además, así puedo ir a clase de alemán con los últimos rayos de sol, que siempre anima que salir de noche de casa. Pero como todavía tenemos invierno por delante, traigo hoy una receta de esas que tanto me gustan, un pan de especias vegano con sirope de ágave.

Pain d'épices vegan


Sí, tengo unos mil trillones de panes de especias en el blog, con sus diferentes variantes. El Lebkuchen alemán/suizo es más tipo pastelito o galleta, pero esta es la versión más conocida en Francia, el Pain d'épices. Parece más un bizcocho aunque la textura, en mi opinión, no tiene nada que ver con lo que yo considero un bizcocho de verdad, por eso es más bien un pan. Un pan "rápido", claro, que no hay levados ni amasados. Lo que los anglosajones llaman quick bread, vamos. Qué lío de terminología, todo para resumirlo en: es fácil, rápido y delicioso.

Un buen pan de especias es denso pero jugosito, de textura firme y muy aromático, gracias a que suelen llevar mucha miel o un ingrediente similar. En este caso empleamos sólo sirope de ágave, en cuyas propiedades nutricionales no me meto pero me gusta usarlo de vez en cuando en repostería, creo que endulza sin empalagar y aporta buena jugosidad y aroma a las masas. Yo no he añadido nada de azúcar moreno pero echad un ojo a la receta original porque sí que agrega un poco, lo comento por si preferís los dulces más... dulces. A mí me gusta tomar este pan para acompañar un té o una infusión, mojándolo en la taza, pero también es delicioso acompañando compotas de frutas o un queso suave.

Pain d'épices vegan


Pan de especias vegano con sirope de ágave
Inspiración: receta modificada de 100% Vegetal
Ingredientes para 1 pan mediano

- 150 g de harina de trigo de repostería
- 100 g de harina integral de centeno
- 2 cucharaditas de mezcla de especias para pan de especias (canela, jengibre, coriandro, anís, anís estrellado, cardamomo, nuez moscada, clavo...)
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 200 ml de leche de soja
- 150 ml de sirope de ágave

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar o forrar con papel sulfurizado un molde rectangular de tamaño mediano.

Mezclar con unas varillas en un recipiente las harinas con las especias, la sal, la levadura y el bicarbonato. Formar un hueco en el centro y añadir la leche de soja con el sirope de ágave. Batir un poco y empezar a mezclar con los ingredientes secos.

Trabajar la masa con suavidad, lo justo hasta tener una textura homogénea sin grumos secos. Llenar el molde, igualando la parte superior con una espátula, y hornear durante unos 35-40 minutos. Esperar un par de minutos fuera del horno, desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.

Pain d'épices vegan


¡Que disfrutéis del resto del fin de semana! Vamos que casi se nos termina febrero ya, y eso que este año tiene un día extra. Hay que aprovecharlo ;).
22 enero, 2015

Receta de berenjena en salsa aromática llena de especias

Al final sí que hubo nieve, aunque me estafó un poco porque se puso a caer cuando me había metido ya en la cama a leer, y no me enteré hasta la mañana del lunes. Por suerte en algunas zonas de mi barrio se mantuvo cuajada hasta bien avanzado el día, en las zonas de los parques a las que no da el sol, y fue agradable salir a correr entre montoncitos blancos y suelos helados.

Cambiando totalmente de tema: ¿qué opináis de la puntualidad? Yo admito que le doy mucho valor, llamadme loca, no sé, pero no me gusta nada llegar tarde a un sitio cuando he quedado a tal hora, y me parece una enorme falta de respeto esa gente que llega tarde a cualquier lugar porque sí. Se puede llegar con retraso por muchos motivos, claro, no pido exactitud firme, y menos cuando se depende del transporte público. Lo que me da rabia es esa actitud que mucha gente tiene considerar la hora acordada como una "sugerencia". Ya no sólo en citas personales, me he dado cuenta al acudir a diversos eventos profesionales que casi todo el mundo llega entre 10-30 minutos tarde. Y les da igual.

Spiced eggplant in tomato sauce

En clase de alemán estuvimos trabajando con una historia en la que el narrador contaba cómo había sido el mediador entre dos parejas de amigos, unos españoles y los otros alemanes, en una excursión a la playa. Los españoles llegaban media hora tarde sin darle mayor importancia y los alemanes sorprendían mucho por esa actitud. Eso dio lugar a que debatiéramos sobre los clichés entre ambas culturas, ¿creéis que la impuntualidad es una característica del ciudadano español medio?

Bueno, y pasando a la receta de hoy, un plato vegetariano ligero pero lleno de sabor, aromas y matices, muy reconfortante y versátil. Lo que me gusta la berenjena no lo tengo que repetir, y a veces se me olvida que es ideal para guisarla o cocinarla con salsas. Creo que nunca la había preparado así antes, cociéndola primero antes de añadirla a la salsa final, y el resultado me ha gustado mcuho. Iba a sustituir la leche de coco por una nata vegetal (de avena), pero al final probé la salsa y me gustó tanto que no quise cambiar su sabor.

Spiced eggplant in tomato sauce

Berenjena en salsa aromática
Receta adaptada de kiran+tatun
Ingredientes para 2-4 raciones

- 2 berenjenas rayadas
- 1 cebolla roja no muy grande
- 1 diente de ajo negro
- 1 trocito de jengibre
- 1 tomate en conserva
- 1/2 cucharadita de concentrado de tomate
- 1/2 pimiento morrón asado
- 1 anís estrellado
- 1 rama pequeña de canela
- 1 hoja de laurel grande
- 1 cucharadita de semillas de comino
- 1/2 cucharadita de mostaza en grano
- 1/2 cucharadita de cúrcuma molida
- 1/2 cucharadita de semillas de cilantro
- 1 vaina de cardamomo
- zumo de limón
- 125 ml de leche de coco (opcional, yo no le puse)
- aceite de oliva virgen extra 
- sal y pimienta negra

Lavar bien las berenjenas, secar y cortar las puntar. Trocear en piezas no muy pequeñas y poner a cocer en agua hirviendo con una pizca de sal, hasta que estén tiernas pero todavía firmes, unos 5 minutos. Escurrir y reservar.

En una trituradora, picadora o procesador de alimentos, triturar la cebolla, el diente de ajo, el jengibre pelado, el tomate, el concentrado y el pimiento, hasta formar una pasta. Picar en un mortero 1/2 cucuradita de semillas de comino con las semillas de cilantro y 1 vaina de cardamomo.

Calentar un poco de aceite de oliva en una cazuela y dorar 1/2 cucharadita de semillas de comino, el anís, la canela, la mostaza, la cúrcuma y el laurel. Añadir la pasta de tomate, el limón y mezclar bien. Incorporar las semillas machacadas y la berenjena. Remover 1 minuto y añadir agua y la opcional leche de coco hasta cubrir un poco. Salpimentar.

Bajar el fuego y cocer unos 15 minutos, vigilando que no se seque demasiado y removiendo de vez en cuando, hasta que la berenjena esté bien tierna. Retirar el laurel y la canela antes de servir.

Spiced eggplant in tomato sauce

Está riquísimo por sí solo, con arroz blanco, con cuscús, con un buen pan para mojar o con lo que os apetezca.
17 enero, 2015

Pan de especias integral con buttermilk (receta ligera) - Esperando a la nieve

¿Nevará mañana?
Probablemente no, pero yo madrugaré con ilusión y correré a subir las persianas del salón mucho antes de que salga el sol con la esperanza de ver algo más que la capa de hielo con la que solemos amanecer estos días. Y no quitaré el ojo de la ventana en toda la mañana. Ay, ¿y si nieva mientras estoy con mi suegra comprando verduras en el mercadillo?

Vale, los que vivís en el norte o en centroeuropa igual estáis ya hartos de nieve, pero yo tengo morriña. Hace mucho que no veo nevar y mucho más desde que pude pisar nieve y cogerla con las manos, me hace ilusión. Pase lo que pase en los próximos días, el fin de semana que viene obligaré sugeriré al elfo hacer una excursión a la sierra para quitarme el mono.

Light spice cake with 
buttermilk

Para este frío fin de semana os dejo con un pan de especias nuevo para la colección horneado, fotografiado y comido en diciembre, tal y como avisé. En realidad esta receta ya la he repetido muchas veces, con diferentes variaciones. Me gusta porque no necesita huevos ni grasas extra, ni si quiera miel o melaza, es ligera y se puede tunear mucho según nos apetezca darnos un capricho más o menos sano.

La receta original no usa harina integral, pero a mí me gusta el toque que aporta la fibra. Al añadir el salvado chupa más líquido, por eso a veces hay que añadir leche o buttermilk extra para trabajar la masa. La cantidad de azúcar se puede subir para convertirlo en algo más similar a un bizcocho de postre, pero lo bueno es que el buttermilk y las especias hacen que sea muy aromático, y es perfecto para mojar en café con leche o chocolate, o untar con mermelada o miel... Hay miles de posibilidades.

Light spice cake with buttermilk

Pan de especias integral con buttermilk ligero
Receta adaptada de foto e fornelli
Ingredientes para 1 pan rectangular grande

- 200 g de harina integral
- 240 g de harina de repostería
- 500 ml de buttermilk
- 75-100 g de azúcar moreno
- 1 pizca de sal
- 3 cucharaditas de levadura química
- 2 cucharaditas de canela molida
- 1 cucharadita de jengibre molido
- 1/2 cucharadita de nuez moscada
- 1 cucharada de semillas de anís
- ralladura de naranja
- pasas, nueces, jengibre confitado.... al gusto (opcional)

Precalentar el horno a 180ºC y forrar o engrasar un molde de tipo plum cake.

Mezclar en un recipiente grande todos los ingredientes menos el buttermilk. Formar un hueco e incorporar poco a poco el líquido, mezclando con suavidad. Añadir los ingredientes extras si se usaran. Mezclar hasta tener una mana húmeda homogénea, bastante espesa. Si fuera muy seca, añadir un chorrito de leche.

Llenar el molde, igualando la superficie con el dorso de una cuchara o una lengüeta. Añadir un poco de azúcar moreno y canela por encima. Hornear durante unos 50 minutos, hasta que al pinchar el centro con un palillo salga limpio. Esperar unos minutosy dejar enfriar por completo en una rejilla.

Light spice cake with buttermilk

Pase lo que pase, ¡no os olvidéis de abrigaros bien! Vale, como si hiciera falta recordarlo ;P.
06 marzo, 2013

Pan de especias con centeno y frutas confitadas

El domingo pasado en el Museo del Prado fue estupendo. Hacía ya demasiado tiempo que no iba por allí y casi había olvidado lo mucho que disfruto entre sus salas. El Prado no sólo guarda joyas maravillosas, también tiene un significado especial para mí que me llena de emociones cada vez que vuelvo a perderme entre sus obras.
En mi primer año de carrera de Historia del arte, después de la Navidad, hicimos un viaje exprés en autobús con la profesora de Mitología para conocer el museo. Fue nuestro primer viaje como clase, y fue mi primera vez en el Prado. Una experiencia inolvidable, y es que no exagero cuando confieso que se me escaparon las lágrimas en más de una ocasión al encontrarme, por fin, frente a frente con algunas de mis obras favoritas. Ay, el síndrome de Stendhal...
Además fue la primera vez que el elfo y yo nos encontramos en persona, y esa es otra experiencia que jamás olvidaré :). Definitivamente, fue un viaje genial.

Gewürzbrot


La ola de frío polar parece que ya nos dejó, pero seguimos con el tiempo revuelto. Viento y lluvia que nos acompaña estos días de forma intermitente, pero con la primavera ya asomando a la vuelta de la esquina. Yo seguiré horneando caprichos especiados al menos hasta que el espíritu primaveral se apodere de mí (si es que eso llega a ocurrir), así que traigo otra receta más de pan de especias. Si es que hay tantas... tan fáciles... tan ricas! Esta versión incluye harina de centeno y frutas confitadas en la masa, que se pueden modificar al gusto. Con jengibre confitado y unas almendras sale riquísimo también. Me gusta porque no es excesivamente dulce, tiene mucho aroma y aguanta muy bien varios días.

Pan de especias con centeno y frutas confitadas
Receta adaptada de Weinachts-bäckerei
Para un pan de unos 25 cm de largo

- 100 gr de miel
- 110 gr de golden syrup (se puede sustituir por melaza, sirope de arce, sirope de ágave...)
- 25 gr de azúcar moreno
- 2 huevos L y 1 clara
- 140 gr de harina de centeno integral
- 140 gr de harina de trigo
- 3 cucharaditas de levadura química
- 1 y 1/2 cucharadas de mezcla de especias
- 1/2 cucharadita de sal
- 125 ml de leche de soja
- un puñado de frutas confitadas variadas


Precalentar el horno a 175ºC y preparar un molde rectangular.
Poner en un cazo la miel con el golden syrup y el azúcar moreno. Calentar, removiendo constantemente, hasta que la mezcla se disuelva y quede homogénea. Retirar y reservar.

Mezclar en un recipiente amplio las harinas con la levadura química, las especias, la sal y la ralladura de limón o naranja. En otro cuenco, batir a mano los huevos con las claras y la leche. Añadir la mezcla de miel y batir hasta incorporarla bien. Echar sobre los ingredientes secos, trabajando la masa hasta que quede homogénea y sin grumos.

Añadir frutas confitadas y frutos secos al gusto, repartiéndolos bien por toda la masa. Llenar el molde preparado, igualando la superficie, y hornear sobre una rejilla durante unos 45-50 minutos, hasta que al pinchar el centro con un palillo o brocheta salga limpio. Dejar enfriar 10 minutos fuera del horno, desmoldar y colocar sobre una rejilla.

Gewürzbrot
28 noviembre, 2012

Pan de especias ligero

¡Qué frrrrrrío!
Mi madre tuvo mucha suerte la semana pasada, ya que los días que estuvo de visita hizo muy buena temperatura y no llegó a llover de verdad. Pero menudo bajón de temperatura, desde luego no nos engañaban los metereólogos! Acabo de llegar de clase de alemán y se ha levantado un viento muy fuerte (de esos que parecen cantar lamentaciones) y congelado. Menos mal que me he vestido a lo cebolla (es decir, a capas) y con una buena bufanda, aunque tengo la escuela muy cerquita de casa. No sé si saldré a correr estos días porque, aunque me gusta hacerlo con frío, tengo la garganta quejica y como sople viento helado me da miedo que se ponga peor. Con la Navidad a la vuelta de la esquina quiero tener la salud al 100%, que ya he tenido malas experiencias pasando fiestas enferma.

Ahora mismo estamos esperando a los suegros para tomar un café. Y dulces. Galletas suizas (próximamente harán su aparición) y un pan de especias que he horneado para Directo al Paladar. El viernes se marchan de fin de semana a Ámsterdam, donde está estudiando su sobrino (el primo del elfo), así que queríamos quedar un ratico antes de su viaje. Además, las cosillas navideñas que tengo por casa las he comprado en compañía de mi suegra (algunas me las ha regalado, más concretamente) y tenía ganas de enseñarle todo puesto :).

Pan de especias ligero


Con el mes de diciembre ya en mente, dejo por aquí un pan de especias más para la colección. Esta es la variedad que yo llamo francesa, ya que se suele denominar Pain d'épice y es diferente al Lebkuchen centroeuropeo, o al gingerbread anglosajón, aunque traduzcamos todo igual.

Este tipo de panes-bizcochos me gustan mucho porque se hacen en un pispás, quedan riquísimos sin necesidad de usar mantequilla o aceite y son tremendamente aromáticos. Las especias, la miel y la melaza o azúcar moreno lo convierten en un bocado ideal para reconfortarse en estos días helados, y van de miedo con una taza de té bien caliente. Esta versión es más suave que otras, menos dulce y sin melaza, ideal para los que los sabores habituales de estos dulces son demasiado potentes. Y así podemos embadurnar bien cada rebanada de miel antes de hincarle el diente... :P.


Pan de especias ligero
Ligeramente modificado de Clea's Pain d'épice
Para un molde rectangular de unos 23 cm de largo

- 100 gr de azúcar moreno
- 330 ml de leche de soja
- 80 gr de miel
- 200 gr de harina integral
- 140 gr de harina
- 125 gr de queso fresco batido desnatado (o yogur)
- 2 cucharaditas de mezcla de especias para pan de especias
- 1 pizca de sal
- 2 cucharaditas de bicarbonato disueltas en 2 cucharadas de agua templada

Precalentar el horno a 160ºC y engrasar o forrar un molde rectangular.
Poner en una cazuela o en una olla pequeña el azúcar moreno con la leche de soja y la miel. Calentar a fuego medio, removiendo hasta que se disuelta el azúcar. Añadir la sal y dejar reposar un poco.

Mezclar en un recipiente las harinas con la mezcla de especias. Formar un hueco y añadir la mezcla de miel y leche. Incorporar el queso fresco batido y el bicarbonato disuelto en el agua. Trabajar todo junto hasta conseguir una masa homogénea sin grumos.

Verter en el molde con cuidado y hornear durante 25 minutos a 160ºC y otros 20-25 minutos a 200ºC. Dejar enfriar completamente dentro del molde.

Pan de especias ligero
30 noviembre, 2011

La mezcla de especias para Lebkuchen

Como sois muchos los que me habéis preguntado por la mezcla de especias para pan de especias (o Lebkuchen), he pensado que era más sencillo dedicarle una pequeña entrada para intentar despejar todas las dudas al respecto.
En Suiza, Alemania, Austria, y otros países, es fácil encontrar en cualquier supermercado sobrecitos con la mezcla ya preparada (también venden para otras recetas, Strudel por ejemplo). Cuando voy a Suiza me hago con un buen cargamento, o pido a mi familia que me lo envíe. No sé si en tiendas especializadas de España se puede encontrar, pero es sencillo prepararla en casa, y ajustarla a vuestros gustos.

Las especias que lo componen normalmente (porque no hay una única fórmula válida) son las siguientes, todas molidas:

- canela
- anís
- anís estrellado
- cilantro (la especia tiene un sabor diferente a las hojas frescas)
- clavo
- nuez moscada
- jengibre
- cardamomo
- pimienta negra
- pimienta de Jamaica (la llamada allspice)


Os pongo una receta como base para hacer la mezcla casera, aunque, insisto, podéis probar ajustando las cantidades y los ingredientes a vuestro gusto o disponibilidad. La canela siempre predomina sobre las demás, y las picantes (pimienta, nuez moscada...) se añaden en menor cantidad.
- 10 clavos
- 4 vainas de cardamomo
- 1/2 cucharadita de semillas de anís
- 2 estrellas de anís estrellado

Triturar todo en un mortero, con un robot de cocina o un molinillo de café. Mezclar con:

- 1 y 1/2 cucharaditas de canela molida
- 1/2 cucharadita de jengibre molido
- 1/2 cucharadita de cilantro molido
- 1/2 cucharadita de nuez moscada molida

Guardar en recipiente hermético.
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