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22 enero, 2019

Judías verdes braseadas con mandarina y eneldo (que no acabaron bien por culpa de un virus)

¿Por qué siempre se me olvida lo muchísimo que me gustan las judías verdes? Sirva esta sencilla receta de judías verdes braseadas con mandarina y eneldo para recordármelo y fijármelo a fuego en la cabeza.



Otro año más me ha costado volver al blog después de las fiestas, y no por falta de ganas. Me daba penica alejar la última receta porque, para variar, estoy en modo morriña. Aunque no es tan grave como otras veces. Es solo que la Navidad pasó volando y siento que podría haberla aprovechado mucho más. Me temo que es simplemente esa sensación que se acelera cuanto más mayores nos hacemos. Pero eh, si viviéramos eternamente nunca valoraríamos de verdad cada instante de la vida, ¿verdad? Sí, todo es así de paradójico.

El caso es que tengo pendiente traer una receta dulce que debería tener la etiqueta de navideña, pero que a nosotros no se nos caerán los anillos por disfrutarla en otro momento. Bueno, mejor solo en los meses fríos, porque es de esos dulces llenos de especias que piden taza humeante y manta en el sofá. Pero vendrá otro día.


Hoy me ha parecido más razonable inaugurar el 2019 con una receta más ligera y saludable, pero que nadie diga que es "de dieta" o "detox",  por favor. Pedí al elfo que me comparar judías verdes para cuando volviera a Madrid, y lo hice cargada de mandarinas y naranjas de mi tío. Así que las estoy aprovechando también para cocinar, y se me ocurrió que le darían un toque aromático estupendo. No me equivoqué. O igual es que soy una apasionada de los cítricos.

Me gustó mucho el resultado y fue mi cena de anoche, pero me temo que estaba incubando un virus. Probablemente lo pillé el domingo, que tocó plan de cine-cena, y se desató de madrugada. Toda la noche arrastrándome de la cama al baño -menos mal que me dio tiempo a quitarme el aparato de los dientes-, mientras el elfo dormía. Ay, y yo no podía evitar acordarme de cuando me ponía mala de pequeña, esos días en que mamá en seguida sabía que algo te pasaba y no se despegaba de tu lado.

Ser adulto es un poco un asco.

Pero bueno, es uno de esos virus exprés que montan mucho follón y se van rápido, o eso espero. Hoy día tranquilito en casa y espero que mañana ya pueda abrir el fantástico pan que he horneado esta mañana. Porque anoche dejé a la masa madre trabajando y no podía decirle que eh, deja de fermentar, que me he puesto mala. Las masas no esperan a nadie.



Receta de judías verdes braseadas con mandarina y eneldo
Inspiración: enero, la huerta de mi tío y recuerdos familiares
Ingredientes aproximados para  2 personas

- 500 g de judías verdes planas bien frescas
- 1 diente de ajo
- 4 mandarinas pequeñitas o 2 normales
- caldo de verduras o agua
- 1 limón
- 1 guindilla roja o chile fresco suave
- eneldo fresco
- sésamo tostado
- 2 huevos de gallinas felices
- aceite de oliva virgen extra
- pimienta negra
- sal

Lavar bien las judías, las mandarinas, el limón, la guindilla y el eneldo. Ssecar con cuidado y cortar en dos las judías; cortar también el extremo que tenía el tallo -yo dejo la otra punta-. Con cortes en diagonal quedan más monas.

Exprimir el zumo de las mandarinas y colar para retirar el exceso de pulpa y los huesos. Laminar el diente de ajo sin el germen, quitar las semillas de la guindilla y cortar en rodajitas finas. Picar el eneldo cuando esté bien seco. Poner a cocer los huevos unos 9-10 minutos y enfriar.

Calentar un poco de aceite de una buena satén alta y dorar un poco el ajo. Retirar si se desea. Añadir las judías, salpimentar ligeramente y saltear a fuego vivo unos minutos. Añadir el zumo de las mandarinas y dejar que se agarre un poco al fondo. Añadir un poco de caldo, bajar el fuego y tapar.

Dejar cocer unos minutos hasta que se queden al punto deseado, procurando que no se pasen demasiado. Remover de vez en cuando por si acaso están muy apelotonadas.

Servir con los huevos pelados, guindilla, ralladura de limón, eneldo y sésamo al gusto. Salpimentar si fuera necesario al gusto de cada cual.

¡Tened mucho cuidado con los virus, del tipo que sean! Que en esta época campan a sus anchas. La próxima receta nos endulzará estos días de frío, viente y ¿nieve? Veremos :).
06 junio, 2015

Acelgas bonitas amarillas y un poco de apatía

Apática. No hay palabra que defina mi estado de ánimo general estos días. Se han juntado varios temas diferentes que me tienen un poco con la cabeza en otro sitio, pero encima el calor no ayuda mucho, sobre todo porque estoy durmiendo poco y mal. Así que, entre mi falta de descanso, cierto desánimo y mi natural tensión baja, soy una especie de zombie diurno. Aunque intento luchar contra ello y procuro centrarme en esas pequeñas cosas del día a día que sí me levantan el ánimo, como una carrera mañanera antes de que el sol caliente, mi música favorita, el hámster correteando en su bola por casa, o ir al mercadillo y enamorarte de productos maravillosos, como el flechazo que tuve con estas bonitas acelgas hace unas semanas.

Yellow swiss chard

Yo, que soy una apasionada de las verduras y hortalizas, nunca he sido muy amiga de las acelgas. Mi madre jamás las preparaba cuando era pequeña, así que no las probé hasta que estuve bien crecidita en casa de alguna amiga. En mi familia es que hemos sido siempre mucho más de espinacas, que me vuelven loca. De las acelgas, además, las pencas son la parte que menos gracia me hace, y eso que es lo único que el elfo es capaz de comerse de ellas - en su casa sí que se han comido acelgas toda la vida -. Pero claro, yo me encontré con esta preciosidad en el puesto de Luisa, y tuve que llevármelas.

Sauteed swiss chard with tomatoes

En la blogosfera foránea llevo tiempo viendo recetas con acelgas de colorines, amarillas, rojas o rosadas y con tonos anaranjados, y siempre me han parecido preciosas. Me chiflan las verduras y hortalizas de colores, reivindico el pimiento amarillo y sueño encontrar zanahorias moradas en mi barrio. Pero es que estas acelgas además me parecieron mucho más ricas que las más corrientes - y aburridas -. Quizá sea efecto psicológico, o que procuré no recocerlas demasiado, pero las disfruté mucho en este salteado con tomatitos, también en un revuelto al día siguiente y añadiendo unas hojas sobrantes a un curry con calabaza deliciosísimo.

Sauteed swiss chard with tomatoes

Acelgas amarillas salteadas con tomatitos al limón
Ingredientes para 1 buena ración

- 1/2 manojo de acelgas
- 1 diente de ajo pequeño
- 1 puñado de tomatitos de colores diferentes
- 1 limón
- 1/2 cucharadita de vinagre de arroz o manzana
- 1-2 cucharadas de vino blanco
- 1 cucharadita de levadura de cerveza en copos
- tomillo
- pimienta negra
- sal
- aceite de oliva virgen extra

Lavar muy bien las acelgas y cortar las posibles partes dañadas. Trocear en piezas más o menos del mismo tamaño y cortar los tomatitos por la mitad. Picar el diente de ajo, yo además retiro el nervio central.

Calentar un poco de aceite en una buena sartén antiadherente y añadir el ajo, dejando que suelte su aroma durante un minuto. Incorporar los tomatitos y saltear a fuego medio hasta que cojan color. Añadir las acelgas, el zumo de la mitad del limón, el vinagre y una o dos cucharadas de vino.

Saltear el conjunto unos 5 minutos. Salpimentar, añadir la levadura y un poco más de limón al gusto. A mí me gusta agregar además ralladura fina de piel de limón, en lugar de más zumo, creo que combina muy bien con las acelgas.

Posibles variaciones: caramelizar unas chalotas antes de añadir el ajo, agregar un puñado de frutos secos, incorporar al salteado jamón o tofu en taquitos, servir conqueso en lascas, un huevo cocido o escalfado, etc.

Sauteed swiss chard with tomatoes

Yellow swiss chard

No es un plato con mucho misterio pero a mí me hace feliz descubrir productos nuevos, sobre todo en el mercadillo de los domingos. Ahora mi puesto favorito está rebosante de frutas y tiene los albaricoques más deliciosos del mundo mundial. Bueno, miento, los mejores albaricoques son los que consigue mi padre, pero como me pilla lejos no me quejaré. Por cierto, mi madre viene de visita la semana que viene :).
23 diciembre, 2014

Canapés en cucharita de calabaza con caviar vegano - La víspera de la víspera!

Ay lo que me gusta a mí el día 23 de diciembre, la víspera de la víspera :). El 21 todavía parece que a la Navidad le falta por llegar - y es el cumpleaños del elfo - y el 22 lo monopoliza la lotería, pero el 23 es el casi-casi. De niña me encantaba ver ese número en el calendario de Adviento, y sigue tiendo algo especial.

Pumpkin appetizer


¡Aunque este año me han faltado horas! Hace tiempo que no publico por la noche porque ya no funciono bien en horarios nocturnos, pero es que no he tenido un momento libre en todo el día. Empezando porque tenía aquella cita médica que perdí el mes pasado, y casi se me olvida. Menos mal que ha sido temprano, ha ido rápido y bien, y encima he visto el Belén que tienen montado en el hospital, con detalles muy graciosos (el ratón que entra y sale de una habitación con una señora armada con una escoba me ha encantado).

Tras terminar de pintar las últimas galletas mientras veía alguna serie, he salido a tomar algo con mi padre, nuestra tradición navideña, y he comprobado que el centro de Murcia un día implosionará. ¡Cuánta gente! Cada año más, y las calles no crecen... más bien se hacen más pequeñas, sobre todo las plazas, cada vez con más y más espacio comido por las terrazas de bares, cafeterías y demás.

Pumpkin appetizer
 

Bueno, os dejo con una idea muuuuy fácil y sencilla para sumar a los aperitivos navideños. Por supuesto, con mi querida calabaza. Es que me encanta asarla, mezclarla con lo que se me ocurra y servirla con diferentes cosicas. En este caso, caviar vegetal a base de algas, muy vistoso y muy rico.

Canapés de calabaza con caviar vegano
Receta sencillísima ideada por mí
Ingredientes a ojo

- 1 calabaza (o boniato)
- queso cremoso, yogur, tofu sedoso, patata cocida, queso de cabra, nata espesa... ¡al gusto!
- 1 poquito de cúrcuma
- tomillo, si es fresco mejor
- pimienta negra
- sal gruesa
- caviar de algas (o real, si gustáis!)
- perejil rizado fresco

Partir la calabaza por la mitad, quitar las semillas y asar boca abajo en una bandeja con un poco de agua, a 200ºC, hasta que esté bien bien tierna. Sacar la carne y triturar con el resto de ingredientes, añadiendo lo que más nos apetezca al puré, procurando que quede espesito.

Sazonar el pure/crema y distribuir en cucharitas, mini vasitos o tostas de canapé. Coronar con una cucharadita de caviar y una ramita de perejil rizado, que es más mono que el normal y a mí además me gusta más.

Pumpkin appetizer


¡Y cuidado con no comer demasiado el resto de la velada!
22 septiembre, 2014

Calabaza con hinojo al pimentón de la Vera

Casi casi otoño...

Sabéis que vuelven loca las especias, y aunque me gusta tener algunas raras o menos comunes para ir haciendo pruebas, siempre tengo mis fijas en la despensa. La canela, obviamente, es una de ellas, pero tampoco sabría vivir -dignamente- sin cúrcuma, comino, jengibre, pimienta... Y el pimentón es también, sin duda, de mis favoritas.

El pimentón además me fascina de forma especial. Hace poco me ofrecieron recibir una muestra de los nuevos envases de Pimentón de la Vera Las Hermanas en sus variedades Dulce, Agridulce y Picante, y no me pude resistir. Sé que muchos de vosotros también habéis catado este pimentón recientemente, la verdad es que es un producto de primera y me gustan los nuevos diseños de las cajitas metálicas.

Pimontón de la Vera - Spanish paprika

El caso es que a raíz de esto estuve pensando un poco sobre el pimentón. En casa casi nunca hemos tenido de La Vera, que tiene DOP, porque en Murcia tenemos la suerte de disfrutar también de un pimentón de excelente calidad. Hay muchas recetas tradicionales que usan pimentón, y mi madre siempre lo ha tenido en la despensa.
Pero es un ingrediente muy usado también en ciertas regiones de Europa, sólo hay que ver la importancia que tiene en platos como el goulash, en sus distintas versiones. En Hungría el pimentón es otro básico, y lo pude comprobar cuando mi padre estuvo en un viaje de trabajo y volvió con unos saquitos monísimos de fragante pimentón.

En alemán el término paprika es un poco confuso, ya que se refiere a todas las especies de pimiento y variantes, si no estoy muy equivocada. Pero para mí tiene un significado especial, debido a esto:

Son patatas fritas de bolsa, sí. Pero es que son súper típicas en Suiza, tanto que se venden por internet en tiendas especializadas en productos suizos, junto con los chocolates y las navajas.
Cuando era pequeña y todavía la locura absurda de sabores variados de patatas no se había desatado en el mercado español, me parecía fascinante que se vendieran estas patatas con sabor y ligeramente picantes en Suiza. A mi padre le encantan, y nunca han faltado en nuestras visitas a cualquier casa de familiares y amigos. Así que me traen muy buenos recuerdos, y sólo oler ese aroma fuerte a pimentón que sale de una bolsa me traslada a la infancia :).

En fin, todo este rollo para compartir una receta sencillísima que ya tiene aire otoñal. Es que mi adorada calabaza también combina -por supuesto- muy bien con el pimentón.

Pumpkin and fennel with paprika

Receta de calabaza con hinojo al pimentón
Ingredientes un poco a ojo

- 1 calabaza tipo butternut
- 1 puerro
- 1 bulbo de hinojo no muy grande
- 1/2 vaso de tomate triturado natural
- 1 chorro de vino blanco
- pimentón dulce y/o picante al gusto
-1 poquito de cúrcuma y comino molidos
- pimienta negra y sal
- aceite de oliva virgen extra
- levadura de cerveza en copos
- queso fresco batido desnatado o yogur

Pelar, despepitar y trocear la calabaza en cubos. Cortar el puerro en cuartos y picar el hinojo, reservando parte de las hojitas para el final.

Pochar un poco el puerro en una cazuela ancha con aceite de oliva. Añadir la calabaza, dar unas vueltas e incorporar el hinojo. Agregar el tomate y regar con el vino. Cuando se evapore el alcohol, sazonar con las especias y bajar el fuego. Tapar y cocinar a fuego lento durante al menos 30 minutos, removiendo de vez en cuando. Añadir caldo o agua si se quedar muy seco.

Cuando tenga la textura deseada, apagar el fuego y dejar reposar un poco. Agregar la levadura en copos y remover. Servir con las hojas de hinojo picadas, yogur o queso fresco con pimentón y pimienta negra recién molida.

Pumpkin and fennel with paprika

Si hubiera tenido a mano unos garbanzos tostaditos en el horno, se los habría añadido para enriquecer un poco el plato. Para un almuerzo ligero rápido es un plato estupendo, y más si ya hace fresquete. Por cierto, la calabaza que he usado es todavía del año pasado, hay que ver qué bien aguantan :).
05 septiembre, 2014

hemc #63: Falsa pasta de calabacín con tomate [y los postres de una fiesta ochentera]

Zucchini 
pasta
 

Llegó septiembre y se me han quedado entradas pensadas para agosto en el tintero, pero espero ir sacándolas estos días y que no se pierdan en el limbo de los borradores.

El final de agosto ha estado movidito, sobre todo por los preparativos de la genialérrima fiesta de cumpleaños que celebró una de las primas de mi madre, con temática de los años 80. Fue una locura muy divertida para la que la mayoría nos disfrazamos y todo :). ¡Hay que ver qué década tan... curiosa fue la de 1980! Pero por encima de todo, muy divertida.

Brownies

Yo preparé tres recetas dulces para la ocasión, lo cual fue un poco paliza ya que me tiré toda la mañana en la cocina con el calorazo que hacía, pero mereció la pena. No hay nada mejor que cocinar con cariño para otras personas y ver que se lo comen con gusto; ¡no quedaron ni las migas! No podía complicarme mucho la vida ya que en el campo tengo los ingredientes y herramientas básicos para repostería, así que preparé una Victoria Sponge Cake (ya voy dominando su montaje y quedó mejor que la del año pasado), brownies de chocolate y una tarta de almendra con Streusel y naranja confitada que fui improvisando y al final fue casi lo que más gustó.

Almond Streusel cake

Victoria Sponge cake

hemc #63 - los ingredients de tu verano

Antes de que se me pase la fecha, vuelvo a participar en Hecho en mi Cocina con una receta para el evento número 63 organizado por Cristina de LeBonVivant: HEMC#63-los ingredientes de tu verano. Es un plato muy fácil y muy simple, pero que a mí me gusta mucho y a mi madre también le encantó: falsa pasta de calabacín con tomate.

Las berenejas no llegaron más allá de la primera quincena de agosto, pero todavía nos quedaban muchos tomates y empezaron a llegar calabacines. Estos dos maravillosos vegetales han sido los ingredientes escogidos para mi receta de verano. Qué bien saben cuando están de temporada.

Receta de falsa pasta de calabacín con tomate
Ingredientes para 2 personas

- 3 calabacines hermosos, firmes, no demasiado gruesos.
- 1 cebolleta pequeña o cebolla dulce
- 500 g de tomates de temporada
- 1/2 vaso de vino blanco
- hierbas aromáticas al gusto: tomillo, romero, orégano, albahaca...
- una pizca de azúcar
- aceite de oliva virgen extra
- sal y pimienta negra recién molida
- queso rallado (opcional)

Lavar bien las verduras. Cortar los extremos de los calabacines y, usando una mandolina o un pelador de verduras, ir sacando tiras finitas longitudinales, rodeando cada calabacín por sus diferentes caras. Al llegar al centro con las semillas, cambiar de calabacín. Guardar esos corazones que han sobrado para otra receta.

Calentar con un poco de aceite una artén o plancha grande y dorar las tiras de calabacín en varias tandas, hasta que se empiecen a ablandar y estén maleables. Retirar y reservar.

Pelar y trocear los tomates. Picar bien la cebolleta y ponerla a pochar con un poco de aceite. Agregar el tomate, regar con el vino y remover bien. Sazonar con el azúcar y las especias y dejar cocinar unos 15 minutos. Incorporar los calabacines, removiendo bien para que se impregnen en la salsa. Dar un golpe de pimienta negra y un poco más de hierbas antes de servir. Agregar queso si se desea.

Zucchini pasta

Por cierto, ya estoy en Madrid :).
07 agosto, 2014

Receta de caponata (a mi manera) - Agosto y sus cosas

Saludicos a todos desde Murcia, más concretamente desde mi querido campo. Llegué finalmente sin problemas con mi tren hasta Alicante, donde me esperaba mi padre que casualmente ese día tenía que dejar en el aeropuerto cercano a una visita de trabajo. Lo malo es que tras probar la clase Preferente del AVE me va a costar volver a Turista de Altaria y Alvia, pero bueno, qué le vamos a hacer. No sé si llegaré a ver el AVE funcionando correctamente hasta Murcia, pero esa es otra historia...

Nuestra piscina comunitaria-familiar

Agosto por el momento transcurre tranquilo, caluroso pero apacible, con sus rutinas habituales aderezadas con algunas pequeñas novedades. Tenemos un montón de gatos viviendo alrededor de nuestra casa (parece que somos el albergue gatuno oficial), lo que genera algunos escándalos nocturnos, y me sorprende ver lo que han cambiando los hijos de mis primos en apenas sólo un año.

He desempolvado a mi vieja pero fiel bicicleta y también salgo a correr un poco entre campos de melones e invernaderos, a veces me remojo en la piscina y cocino y horneo cosillas para mis padres. Tener internet aquí la verdad es que es un alivio porque puedo trabajar un poquito también, y seguir cotilleando vuestras cocinas, aunque se supone que en verano hay que tomarse un descanso ;).

Los últimos capazos de la cosecha de este año

Hemos vuelto a tener una enooooorme cosecha de tomates, calabazas y berenjenas. Mi madre y sus primas ya prepararon las habituales conservas (MUCHÍSIMOS BOTES) y estamos agotando los recetarios de berenjena para aprovecharlas bien. Así que el otro día adapté un poco a mi manera la receta típica italiana de Caponata, que es una auténtica delicia y recomiendo a todo el mundo. Es un plato perfecto para el verano y para aprovechar estas fantásticas hortalizas de temporada.

Caponata

Receta de caponata siciliana (a mi manera)
Ingredientes para unas 4 raciones

- 3-4 berenjenas pequeñas
- 1 pimiento rojo
- 1 cebolleta
- 2 ramas de apio
- 3-4 tomates
- 1 puñado de piñones
- 1 lata de anchoas de buena calidad (importante)
- alcaparras y aceitunas al gusto
- vino blanco
- aceite de oliva virgen extra
- azúcar, pimienta negra y sal
[además se suele añadir vinagre pero yo no le puse]

Yo jamás pongo a reposar la berenjena con sal antes de cocinarla. Si es vuestra costumbre, adelante ;).
Preparamos los vegetales lavándolos bien y cortando en dados la berenjena y el pimiento, desechando las semillas, y picando fino el apio y la cebolleta.

Dorar la berenjena hasta que esté tierna, sin usar demasiado aceite. A mí mme gusta regarla con un chorro de vino blanco a mitad de la cocción. Retirar y reservar.

Añadir un poco más de aceite a la sartén y cocinar el apio, la cebolleta y el pimiento. Cuando empiecen a estar tiernos, añadir los tomates troceados. Salpimentar y añadir el azúcar, mezclando bien. Pasados uns 8-10 minutos, añadir los piñones, las alcaparras y las aceitunas troceadas. Cocinar todo unos 5 minutos más.

Agregar las anchoas troceadas y unir con las berenjenas en una fuente. Mezclar todo bien y dejar reposar antes de servir. Yo además añadí un poco de albahaca, orégano y tomillo, y lo dejamos alrededor de 1 hora a temperatura ambiente antes de servir.

Se puede preparar con antelación dejándolo tapado en la nevera, así se asientan mucho mejor los sabores. Imprescindible un buen pan al lado a la hora de comer.
27 febrero, 2014

Calabaza asada rellena de lentejas con setas shiitake {Legumbres con Ventanas Verdes}

Para el mes de febrero en Ventanas Verdes hemos dedicado nuestras recetas a las legumbres. Por suerte, parece que últimamente hay una tendencia que las está recuperando, tanto a nivel de consumo en el hogar como en la alta cocina, y es que desde hacía varias décadas las pobres legumbres estaban siendo bastante olvidadas en la dieta habitual.

Han sido siempre un producto básico de la alimentación humana, sobre todo de las clases más bajas, e imprescindibles en tiempos de carestía. La alta sociedad no tenía nunca en mucha consideración a las legumbres, consideradas comida de pobres y de baja categoría. Pero la importancia que tienen en nuestra dieta, tanto a nivel nutricional como cultural e histórico, es fascinante.

Stuffed squash with lentils and shiitake

Mis primeros recuerdos relacionados con legumbres se reducen básicamente a tres platos: los garbanzos y las lentejas de mi madre, y las habichuelas de mi abuela. Como "buena" niña, no me hacía gracia que tocara comer legumbres en casa. Los garbanzos se dejaron ver poco por nuestra mesa, porque mi padre los aborrecía, y para que los peques nos comiéramos las lentejas siempre nos las hacía puré. Mi abuela hacía lo mismo con las habichuelas (alubias blancas), y es curioso cómo, aunque hace muchísimo tiempo de la última vez que pude tomar un plato cocinado por ella, recuerdo perfectamente su sabor. Yo era idiota, porque en realidad me gustaban ambos platos, pero no fue hasta bien entrada la adolescencia cuando reconocí que, efectivamente, me gustaban las legumbres.

Butternut squash

Desde que comencé con este blog he ido aprendiendo muchísimo sobre todo tipo de temas relacionados con la cocina y la gastronomía, y así he ido descubriendo que el mundo de las legumbres es enorme, variado, versátil y lleno de posibilidades. Gracias a muchos de vosotros, y en gran medida a mis compañeras de Ventanas Verdes, he aprendido cómo cocinarlas mejor y cómo combinarlas para sacarles el máximo partido en la dieta.

Aunque he ido probando muchas legumbres que hasta hace pocos años jamás había probado, mis favoritas serán siempre las lentejas, por los recuerdos de mi casa y porque son muy prácticas en la cocina. Para hacer guisos, cremas y sopas, me gusta la variedad coral o roja, pero las de tipo francés, Beluga o Puy, son geniales para otro tipo de platos.
Hace tiempo ví en algún blog una receta de calabazas tipo kabocha rellenas de lentejas, y no pude resistirme a probar la idea para el reto de este mes. Es un plato con alma bastante otoñal, pero perfectamente válido para estos días finales de invierno. La próxima vez añadiré algunos frutos secos al relleno, o mezclaré las lentejas con arroz o quinoa para hacerlo más completo y no tener que servir ningún cereal aparte como guarnición. Si no os gusta o no podéis tomar calabaza, estoy segura de que un buen boniato o una berenjena darían también deliciosos resultados.

Shiitake mushrooms

Receta de calabaza asada rellena de lentejas con setas shiitake
Ingredientes para 2 personas

- 2 calabazas pequeñas tipo butternut o acorn
- 100 g de lentejas cocidas de tipo Puy o beluga
- 2 cebollitas francesas
- 250 g de setas shiitake
- 1/2 vaso de vino blanco o tinto
- 1 cucharadita de vinagre balsámico
- 1 cucharadita de hierbas provenzales
- 1/2 cucharadita de comino molido
- 1 pizca de ajo granulado
- sal y pimienta negra
- aceite de oliva virgen extra
- levadura de cerveza en copos
- perejil o cilantro fresco
- arroz, mijo, couscous o quinoa para acompañar

Podemos preparar las lentejas con antelación, incluso un par de días antes.

Lavar y enjuagar las lentejas. Colocar en una olla o cazuela con una hoja de laurel, un trocito de alga kombu (opcional) y cubrir con agua. Llevar a ebullición y cocer hasta que estén al dente, siguiendo las instrucciones del paquete. Escurrir bien y reservar, desechando el alga y el laurel.

Precalentar el horno a 200ºC. Cortar las calabazas para dejar la base; la altura del corte dependerá del tamaño y forma que tengan. Retirar las semillas y los filamentos interiores, dejando la carne y la corteza intacta. Untar con aceite una bandeja o fuente y colocarlas boca abajo. Hornear hasta que estén bien tiernas, pero firmes.

Shiitake mushrooms

Lavar bien las setas y trocearlas en piezas de un pocado. Limpiar y picar las cebollitas, calentar un poco de aceite en una sartén amplia y pocharlas unos minutos. Añadir las setas y la cúrcuma, rehogarlas unos minutos, regar con el vino y dejar que se evapore. Sazonar con las hierbas y dar un toque de vinagre balsámico.

Añadir las lentejas y cocinar todo junto a fuego medio-suave, hasta que las setas estén listas y hayan perdido casi todo el líquido. Salpimentar al gusto. Rellenar las calabazas con esta mezcla, sazonzar con un poco de levadura de cerveza (opcional) y perejil o cilantro fresco picado. Servir inmediatamente, o volver a calentar en el horno o microondas antes de servir.

Stuffed squash with lentils and shiitake

Se podría coronar el relleno con algo de queso, pero la verdad es que así ya estaba buenísimo. La carne tiernísima de la calabaza se mezcla con el relleno al pinchar con el tenedor, aportando esa cremosidad que me vuelve loca y combinando tan bien con las setas y las lentejas.

No os perdáis las recetas de mis compañeras, que ya sé de antemano que hay propuestas muy originales y, sobre todo, riquísimas :). ¿Cuáles son vuestras legumbres favoritas?
07 febrero, 2014

Receta de crema de zanahoria y tomate con jengibre

Una de las cosas que primero me sorprendieron de vivir en Madrid - al margen de la ciudad en sí misma - es que el tiempo es mucho más cambiante que en Murcia, al menos normalmente. El lunes pasado, por ejemplo, amaneció muy cubierto con mucho frío y luego se puso a nevar durante toda la mañana (para mi alegría y alboroto, claro, aunque no cuajaba nada); pero conforme avanzó el día se fue despejando y por la tarde salió hasta el sol. Y a lo largo de esta semana hemos tenido mañanas soleadas, días ventosos, lluvia, nubes, niebla, más sol, más viento, mucha más lluvia, sol otra vez...


Seguramente a poca gente le haga gracia esta inestabilidad, más que nada porque no sabes con qué salir a la calle, pero a mí me encanta :). Pone un poco más de emoción al día a día, y además me gusta mucho comprobar cómo se ve el mundo de diferente manera según el tiempo que haga. No sé, es que la sucesión de días soleados y cálidos, como esos laaaargos veranos murcianos, termina por aburrirme. Claro que si viviera en una zona donde no deja de llover/nevar día sí-día también, acabaría igualmente harta. Si es que en la variedad está el gusto :).
Carrot tomato soup with fresh ginger

Y también en la variedad en la cocina, por supuesto. No es ningún secreto que me apasionan los platos de cuchara y que soy adicta a las cremas de verduras, y a pesar de que tengo mis recetas fijas (heredadas de mi madre), me gusta ir variando cambiando o añadiendo ingredientes. No sé dónde ví una receta de crema de tomate con zanahoria, pero la idea me resultó muy apetecible y terminé recreándola a mi gusto en casa uno de esos días especialmente fríos. Deliciosa.

Receta de crema de zanahoria y tomate con jengibre
Ingredientes para unas 4 raciones

- 1 cebolla dulce
- 1 trocito de jengibre fresco pelado (tamaño al gusto)
- 4 zanahorias hermosas
- 300 g de tomate pelado y troceado (usé un tarro de conserva casera)
- 1 chorro de vino tinto o blanco
- 1 cucharadita de cúrcuma molida
- 1/2 cucharadita de comino molido
- azúcar moreno, miel o sirope de ágave
- caldo o agua
- yogur, nata, o queso cremoso
- 1 cucharada de levadura de cerveza en copos
- pimienta negra al gusto
- 1 pizca de gomasio (o sal)
- tomillo al gusto

Picar la cebolla dulce y el jengibre fresco. Lavar bien las zanahorias, cortar el extremo, pelar ligeramente y trocearlas. Poner una olla o cazuela al fuego con un poco de aceite de oliva y pochar la cebolla con el jengibre. Añadir una pizca de cúrcuma y comino para que vayan cogiendo sabor.

Incorporar las zanahorias, dar unas vueltas a fuego fuerte y añadir el tomate, con todos sus jugos. Regar con el vino y dejar que evapore el alcohol. Dar un toque de azúcar moreno, miel o sirope para corregir la acidez. Sazonar con las especias, cubrir con agua o caldo, bajar el fuego y cocinar tapado unos 30 minutos.

Triturar con una batidora ajustando la cantidad de líquido según nos apetezca más o menos espesa. Servir bien caliente, con pimienta negra recién molida, un poco de tomillo, una cucharada de levadura de cerveza (opcional) y gomasio o sal al gusto. Acompañar con una cucharada de yogur, un chorrito de nata o queso cremoso desnatado, y un buen pan al lado.

Carrot tomato soup with fresh ginger

¡Buen fin de semana!
17 enero, 2014

Receta de crema de brócoli y rúcula (perdida en tiempos pasados)

El martes pasado estaba viendo Saber y Ganar (también conocido como el programa eterno -el día que desaparezca moriremos todos-) a puntito de ponerme con los deberes de alemán, cuando me llegó un mensaje al móvil: no habia clase. Tras mi shock inicial, pues jamás hubiera pensado que la inútil secretaría de mi EOI fuera tan eficiente como avisar por sms a los alumnos cuando surgiera un imprevisto, sonreí con cierta malicia.

Green soup


Es una sensación de alegría extraña que hacía tiempo que no recordaba, desde la Universidad. Y es que, bien pensado, es una tontería: se supone que QUEREMOS ir a clase, hemos pagado por ello y nos interesa recibir la formación. Pero si un día no hay, ¡alegría y fiesta! Además, luego se pagan las consecuencias al ir retrasados respecto al plan de temario inicial. Ayer lo pude comprobar cuando la buena de la profesora (muy maja, eso sí), alargó la clase 30 minutazos sin avisar. Ya decía yo que se me estaba haciendo eterna. 150 minutos seguidos sin descanso cansan un poquito, la verdad. Encima me estaba muriendo de hambre y el tema era precisamente la comida, menuda tortura!

En fin... esa tarde de martes la aproveché para darle caña al horno (receta que caerá por aquí pronto) y adelantar otras tareas. La verdad es que ha sido una semana muy movidita en el buen sentido, con algún que otro evento y encuentros con amigos muy esperados; a ver si puedo enseñaros algo de todo ello este fin de semana. Mientras tanto, entre dulce y dulce, os dejo una receta sana y rica.

Green soup


La primera vez que hice esta crema me gustó tanto que la he repetido muchas veces. Ha vuelto a caer recientemente porque en pleno invierno apetece mucho más, y pensé que ya era hora de compartirla por aquí. Pero resulta que ya estaba en borradores, y las fotos subidas a flickr y todo! Qué desastre. La dejé en el olvido allá por 2011 (¡¡2011!!). Espero que podáis perdonar la viejunez de las imágenes y admiréis el precioso color verde de esta crema llena de vitaminas. Igual soy rara, pero yo es que adoro el brócoli y adoro la rúcula. Juntos son un gran "sí".

Receta de crema de brócoli y rúcula
Adaptada ligeramente de Joy the Baker
Ingredientes aproximados para 2 raciones hermosas

- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 puerro
- 1 diente de ajo
- 1 brócoli mediano (400-500 gr)
- 1/2 vaso de vino blanco
- 500 ml de caldo de verduras o agua
- 2 buenos puñados de rúcula
- pimienta negra
- comino molido
- cilantro molido
- sal al gusto
- levadura de cerveza en copos
- queso fresco, yogur, nata espesa o créme fraîche

Limpiar y trocear la parte balnca del puerro, desechando la parte verde. Cortar los ramilletes del brócoli, desechando la parte dura del tronco. Picar el diente de ajo.

Calentar un poco de aceite en una cazuela y pochar el puerro a fuego medio unos minutos. Añadir el ajo, removiendo un par de minutos. Incorporar el brócoli; subir el fuego y regar con el vino blanco. Cuando se haya evaporado el alcohol, sazonar con las especias y la sal y cubrir con el caldo o el agua. Llevar a ebullición, bajar el fuego y tapar. Cocer unos 10-15 minutos, hasta que la verdura esté tierna.

Triturar en un vaso de batidora o similar en varias tandas, tomando parte del caldo, y añadiendo un puñado de la rúcula cada vez. Vaciar el vaso en otra cazuela limpia cada vez, hasta terminar con toda la verdura. Ajustar la cantidad de líquido y la textura al gusto. Calentar de nuevo a fuego medio antes de servir, probando el punto de sal y especias.

Servir humenate con levadura de cerveza (opcional), un poco de crema, queso fresco, yogur o lo que más guste. Un poco de rúcula fresca es un buen toque. Y pan. Buen pan.

Green soup



¡Buen fin de semana!
06 febrero, 2013

Berenjena paciente especiada con tomate

Esta semana está siendo un poco agobiante para la familia madrileña. Un primo del elfo (que en realidad es su tío segundo, pero como es bastante joven le considera más primo que otra cosa) tiene cumpleaños este fin de semana y andamos preparando una fiesta sorpresa. Más bien creo que son su mujer y mi suegra las que orquestan todos los preparativos, y a mí me han encargado la parte dulce del evento. ¡Demasiada responsabilidad!

Aunque he hecho tartas de cumpleaños más de una vez, siempre han sido para mí misma o para mi familiar más cercana, y no tengo demasiada experiencia ni soltura en ellas. Además a esa parte de la familia política apenas la conozco, y me da algo de miedo preparar algo que no guste o que resulte un desastre en el último momento. Encima van a ser muchos invitados y habrá un montón de niños... ¡estrés! Uf, bueno, tengo más o menos claro lo que quiero hacer, el jueves empezará mi particular odisea mientras los demás se encargan de otras partes de la fiesta sorpresa. La lesión de mi suegra no ayuda a que los preparativos avancen a buen ritmo (apenas se puede mover, la pobre), pero bueno, ya os contaré qué tal sale todo. O mejor dicho, si no cuento nada es que es mejor olvidarlo :P.

Tomato eggplant


La receta de hoy es muy, muy, sencilla pero requiere un poco de tiempo, por eso es paciente. Me gustan mucho las recetas rápidas, salteados, woks y platos por el estilo, en las que apenas se necesita un rato delante de los fogones y los ingredientes quedan al dente. Pero también me apasionan las cocciones y horneados prolongados, lentos, con calma. Esta receta la improvisé un poco el pasado verano cuando teníamos excedente de berenjenas para una comida con mi madre, y nos encantó. Entonces la disfrutamos templadita, pero ahora en invierno la repito para mí y está deliciosa bien caliente. Es una especie de pisto pero con muy poco aceite y donde la estrella es la berenjena, que queda melosa, fundiéndose con los demás ingredientes.

Berenjena paciente especiada con tomate
Receta inspirada en una vista en Desert Candy

- 2 chalotas
- 1 puerro
- 1 pimiento verde
- 1 diente ajo
- 3-4 berenjenas medianas ralladas
- vino blanco
- 1 bote de tomate triturado al natural
- 1 cucharada de cúrcuma
- 1 cucharadita de comino
- 1/2 cucharadita de cilantro molido
- 1/2 cucharadita de pimentón (picante o dulce)
- 1 pizca de canela
- pimienta negra
- sal
- 1-2 cucharadas de aceite de oliva (opcional)

Picar muy fino las chalotas, el puerro, el pimiento verde y el ajo, o triturar directamente usando una picadora. Poner unca cazuela, preferiblemente de fondo grueso (yo uso la cocotte) al fuego. Calentar una o dos cucharadas de aceite de oliva (o usar agua/caldo si se quieren recortar al máximo las calorías) y pochar a fuego medio los vegetales picados.

Trocear las berenejenas en cubos pequeños y añadirlas a la cazuela, removiendo bien. Regar con el vino blanco y dejar que evapore el alcohol. Echar todas las especias, removiendo bien, y añadir el tomate triturado. Mezclar bien todos los ingredientes, bajar el fuego al mínimo y tapar. Dejar cocer como mínimo dos horas, removiendo de vez en cuando para vigilar que no se pegue al fondo. Sazonar al gusto al final.

Se puede servir caliente, o a temperatura ambiente, sobre todo en verano. Es una receta muy versátil ya que se puede disfrutar casi como se nos ocurra: con huevos pochados, junto a arroz, pasta o cuscús, para dipear, como crema untable para hacer tostas... Si se deja cocinar más tiempo quedará más cremoso.

Tomato eggplant
13 noviembre, 2012

Chili vegetariano con calabaza a la cerveza - Ventanas Verdes

¿Todavía con empacho de chocolate? :)

Muchas gracias a todos los que me habéis mandando ánimos por la migraña. Parece que la semana ha empezado mejor, aunque el relevo del dolor lo ha cogido una encía que tengo ligeramente inflamada desde hace días. Y es que no tengo perdón, me la urgo sin darme cuenta y claro, termino haciéndome más daño... Casi veo a mi madre al lado gritándome "pero no te toques!!".

El domingo hizo muuuuucho frío, más que nada por el viento helado que estuvo soplando desde la mañana hasta la noche. Quizá por ese tiempo extraño me dolía tanto la cabeza. El caso es que ya puedo llevar guantes, bufandas y pañuelos sin parecer una loca, y bien feliz que soy con ellos. Ya están cayendo las primeras nevadas en ciertos lugares del país, y yo cruzo los dedos por poder ver un manto blanco en Madrid este año, aunque sólo dure unas horitas.

Vegan pumpkin chili

La receta de hoy viene de la mano de mis nuevas amigas virtuales, las componentes del grupo Ventanas Verdes, que tuvieron la amabilidad de invitarme a formar parte de su pequeña comunidad culinaria. El grupo empezó su andadura hace unos meses, cuando decidieron materizaliar en retos gastronómicos la filosofía que comparten acerca de la cocina. Fueron Lucia, Kako y Ajonjolí, a quienes conozco desde hace tiempo, quienes me descubrieron su iniciativa y he seguido todas las propuestas del grupo con mucho interés, y es que no podría estar más de acuerdo con ellas. Así conocí además a Ana, Luisa, Heva y Glòria, blogueras encantadoras que cocinan de maravilla. Lucia tuvo que dejarnos pero las Ventanas Verdes continúan, y este es el primer reto en el que participo con muchas ganas :).

El tema elegido para este mes ha sido la calabaza, producto de temporada que sabéis que yo adoro sobre todas las cosas. Tuve la tentación de hacer algo dulce, pero al final me decidí por un plato más saludable, y que creo que apetece mucho en días fríos de otoño. Un chili vegetariano con calabaza a la cerveza, nutritivo, saciante y reconfortante, lleno de aromas. La lista de ingredientes parece muy larga pero veréis que más de la mitad son especias, que siempre se pueden variar al gusto.

Vegan pumpkin chili

Chili vegetariano con calabaza
Receta creada por mí un poco a ojo
Para dos raciones generosas, con sobras para congelar

- 200 gr de alubias rojas secas (mejor ecológicas)
- un poco de alga kombu (opcional, mejora la cocción de las legumbres)
- 1 cebolleta grande
- 1 diente de ajo
- 1 zanahoria bien hermosa
- 1 pimiento rojo (del huerto de un paciente de mi suegra)
- 1/2 pimiento verde (que quedaba en la nevera)
- 1 buen pedazo de calabaza
- 1 patata mediana
- 1 bote de tomate natural triturado
- 1 bote de cerveza (sin alcohol en mi caso)
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 pizca de cacao puro molido
- 1 pizca de cayena molida
- 1/2 cucharadita de ajo en polvo
- 1 cucharadita de tomillo
- 2 hojas de laurel
- pimienta negra
- 1 cucharadita de vinagre de Jerez
- levadura de cerveza nutricional, para servir (opcional, da más sabor y nutrientes)

La noche anterior, cubrir las alubias rojas con agua y dejar reposar hasta el día siguiente. Escurrir, poner en una olla o cazuela con agua abundante, un poco de alga kombu y llevar a ebullición. Romper el hervor con agua fría y volver a llevar a ebullición. Retirar la espuma que suelte y dejar cocer a fuego lento hasta que estén tiernas, alrededor de una hora. Escurrir y reservar parte del agua de cocción.

Picar bien la cebolleta, el diente de ajo, la zanahoria y los pimientos. Pelar y trocear la calabaza y la patata. Poner a calentar un poco de aceite en una cazuela y pochar la cebolleta con el diente de ajo. Añadir la zanahoria y los pimientos, cocinando todo a fuego vivo unos minutos. Añadir la calabaza, la patata, el tomate triturado y todas las especias, removiendo bien a fuego fuerte. Cubrir con la cerveza y dejar que se evapore un poco el alcohol (en su caso).

Incorporar las alubias reservadas, añadir un poco de agua de cocción si hiciera falta, y llevar a ebullición. Tapar y dejar cocer a fuego muy lento hasta que todas las verduras estén muy tiernas, mínimo una hora. Al final de la cocción, salpimentar al gusto y añadir un poco de vinagre. Servir con unas cucharadas de levadura de cerveza y buen pan.

Vegan pumpkin chili

No dejéis de abrir las demás ventanas para conocer las ricas recetas de mis compañeras, visitad el blog de Ventanas Verdes y dejáos seducir por la calabaza de otoño.
27 octubre, 2012

Berenjena asada cremosa especiada

Oscuridad absoluta en el cielo madrileño...
Mañana a estas horas ya habrá algo más de luz, nos toca otra vez el ¿odiado? cambio de hora. La verdad es que yo no sé si realmente a estas alturas se ahorra algo atrasando el reloj, pero bueno, hay que aguantarse. Los primeros días serán muy raros cuando a las seis de la tarde ya nos estemos despidiendo del sol, pero yo he aprendido a disfrutar de la oscuridad con los años. Será que abrazo el carácter melancólico-romántico del otoño... Me gusta pasear por la ciudad y que esté oscuro sin que se haya hecho tarde por la noche; las luces y el ambiente invitan más a pararse a comer castañas, o entrar a resguardarse del frío a tomar un té en algún lugar. En el campo ya se puede encender la chimenea, y es tan reconfortante entrar a casa con el fuego chisporroteando después de ver atardecer...

Bueno, que me pongo nostálgica.
Hoy el elfo empieza una nueva rutina de sábado ya que se ha matriculado en un máster de fin de semana. En realidad siempre se las apaña para tener mil cosas que hacer los sábados y domingos (a veces parece que tengo que reservar cita con antelación para hacer cosas juntos), pero ya veremos cómo se adapta a los nuevos horarios. Yo voy a procurar que siempre haya un buen desayuno esperándole para darle buenas energías (cualquier excusa es buena para hornear).

Spicy mashed Eggplant

Hoy traigo una receta que preparé el mes pasado y que simplemente me encantó. Es una adaptación de una receta india que podría recordarnos a nuestro pisto, pero con sabores mucho más profundos gracias a que la berenjena se asa previamente y que se añaden muchas especias. Me encanta la cocina india, aunque tengo que huir de los picantes por culpa de mi estómago delicado. Echad un vistazo a la receta original y quedáos con la versión que más os guste, pero si sois amantes de las verduras os recomiendo muy mucho probarlo.

Berenjena asada especiada
Basada en esta receta de Baingan ka Bharta 

- 3 berenjenas ralladas no muy grandes
- 1/2 cebolla dulce grandecita, picada
- 1/2 pimiento rojo pequeño, picado
- 1/2 pimiento verde pequeño, picado
- 1 diente de ajo, picado
- 3-4 tomates, troceados
- 1 trocito de jengibre fresco, rallado
- 1 cucharadita de semillas de comino
- 3/4 cucharadita de cúrcuma molida
- 1/4 cucharadita de cayena
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce
- aceite de oliva virgen extra
- sal y pimienta negra

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja.
Lavar bien las berenjenas, desechar los extremos y cortar en dos mitades longitudinales. Pintar con un poco de aceite de oliva. Colocarlas boca abajo sobre la bandeja y hornear durante 25-30 minutos, hasta que la carne esté muy blanda. Dejar enfriar, mejor si se introducen en bolsas de plástico.

Spicy mashed Eggplant

Retirar la carne de las berenjenas y triturarla en una picadora o con una batidora, hasta que quede muy cremosa. Reservar.
Calentar un poco de aceite en una sartén o cazuela y añadir las semillas de comino, dejando que se doren y liberen su aroma. Añadir la cebolla, el diente de ajo y los pimientos, cocinando bien hasta que estén blandos. Incorporar el jengibre, los tomates y el resto de especias, removiendo durante unos minutos. Añadir por último la berenjena reservada, incorporándola bien al resto de ingredientes.


Se puede servir templado o frío, con arroz, como guarnición o a modo de crema untable o dip con un buen pan. Ajustar las especias al gusto personal, añadiendo un poco de chile picante si se tolera bien.

¡Buen fin de semana!
07 septiembre, 2012

Fin del verano - Cazuela de berenjenas con soja


Cazuela de berenjenas

Se acaba el verano...

Mira que me he quejado veces del calor y de lo poco que me gusta esta estación, pero no puedo evitar sentir un bajoncillo y algo de nostalgia cuando llega septiembre. Es inevitable, supongo. Sigo asociando el verano con mis felices años de infancia y adolescencia, y su final siempre trae algo melancólico, aunque no necesariamente triste.

He pasado un mes de agosto genial, a pesar de las olas de calor infernal que vivimos y se notaron mucho incluso en el campo. Aparqué un poco las salidas de running por las altas temperaturas y la humedad (tengo asma y se me hacía muy difícil respirar bien) y las cambié por muchos, muchos paseos en bicicleta, y algo de natación cuando se ponía, al fin, el sol.

Summer 2012

Los días pasaban tranquilos, con mis padres, mi gato, mi hermano, y toda la familia y amigos que siguen llenando de vida y animación el campo, con tantos niños pequeños que han cogido el relevo generacional a los que ahora somos mayores. Y me encanta verles corretear y jugar todo el día, despreocupados, arrugándose en las piscinas y acudiendo como locos a la llamada del panadero que cada día trae el pan y chucherías para los más pequeños.

Summer 2012

Para evitar el calor hay que madrugar para las actividades más agotadoras, especialmente salir en bicicleta. Después, un poquito de piscina y a preparar la comida, que se vuelve un poco un reto cuando no tienes una tienda cercana para ir a pie. Menos mal que allí si te falta una cebolla o unas patatas siempre encuentras a alguien que te las deja sin problemas. Durante la siesta, las Olimpiadas y la Vuelta a España amenizan las horas de más calor, y cuando se pone por fin el sol, las "madres" salen a dar su paseo de cada día, normalmente con algún perro de acompañante.

Summer 2012

No me dio tiempo a preparar nada demasiado especial para celebrar el Día Nacional de Suiza, el 1 de agosto, pero no faltaron las banderitas adornando nuestro jardín :). Eso sí, mi padre y yi preparamos Spätzli y Bircher Müesli a lo largo del mes.

El viaje a Oporto fue genial, la ciudad portuguesa me ha gustado mucho más de lo que esperaba, y su comida es fantástica. Ya le dedicaré un poco más de atención en una futura entrada, aunque podéis curiosear el post que he publicado al respecto en Directo al Paladar. Una ciudad sin duda que enamora. Y fresquita, que siempre es un plus en agosto.

Summer 2012

A Madrid regresé el martes día 4. Llegué por la tarde, y adelantándome a mis ataques de morriña pedí al elfo que en cuanto dejara la maleta (sin deshacer) en casa nos fuéramos al centro al cine y a cenar fuera, para despejarme. Eso sí, los días siguientes están siendo algo cansados, reajustando las rutinas, organizando la casa, limpiando, comprando, planificando... Bueno, poco a poco.

Os dejo con una receta que improvisé para mi madre y para mí un día en el campo en el que teníamos que gastar unas berenjenas chiquitinas y unos tomates pera que nos había traído mi padre. Las cantidades las pongo un poco a ojo, ya que dependerá del tamaño de las verduras. En realidad no tiene ningún misterio: consiste en hornear capas de berenjena ligeramente cocidas entre salsa de tomate con soja texturizada y un toque de queso. Salió muy rico, la verdad :).

Cazuela de berenjenas con soja en salsa de tomate

- 3 o 4 berenjenas pequeñas
- zumo de limón
- 1 cebolleta
- 2 dientes de ajo
- 1 kg de tomates pera
- 1/2 vaso de vino blanco
- 3 cucharadas de soja texturizada fina
- aceite de oliva virgen extra
- azúcar y sal
- albahaca, orégano, tomillo y pimienta negra
- queso de rulo cabra cremoso
- queso (sin lactosa) para gratinar

Lavar bien las berenjenas, desechar las puntas y cortar en rodajas de uno o dos cm de grosor, procurando que sean más o menos del mismo tamaño. Untarlas con un poco de zumo de limón y cocer en el microondas unos minutos, hasta que empiecen a estar blanditas. Reservar. Poner la soja en un cuenco y cubrir con agua templada o caldo.

Pelar y trocear los tomates; quitar las semillas si se desea. Picar la cebolleta y los dientes de ajo. Calentar un poco de aceite en una sartén o cazuela y cocinar unos minutos. Añadir el tomate y un poco de sal, cocinando a fuego fuerte unos minutos. Regar con el vino y dejar que evapore el alcohol. Añadir las hierbas aromáticas al gusto, y una pizca de azúcar para corregir la acidez. Dejar cocer a fuego medio-bajo hasta que reduzca el líquido, removiendo de vez en cuando.

Precalentar el horno a 190ºC. Escurrir bien la soja texturizada e incorporarla a la salsa, removiendo bien. Dejar cocinar unos diez o quince minutos más y probar el punto de sal. Dejar reposar un par de minutos. Cubrir el fondo de una cazuela de barro o una fuente similar con un poco de aceite. Repartir una capa de berenjenas, procurando cubrir la máxima superficie. Distribuir una capa de salsa y queso de cabra desmenuzado. Poner otra capa de berenjena y otra de salsa, hasta llenar la cazuela. 

Hornear durante unos 30 minutos. Cubrir con queso rallado y hornear unos minutos más para que gratine bien el queso. Dejar reposar unos minutos antes de servir.

Cazuela de berenjenas

Otoño, te esperamos con ansias. No te hagas demasiado de rogar este año ;).
20 julio, 2012

Ensalada de brócoli con sésamo y piñones

¡Yo no me vine de Murcia para esto!
Hablo del calor, obviamente :P. Bueno, tampoco me quejo, que realmente no he pasado calor de verdad este mes de julio en Madrid hasta hace un par de días, y es por la ola asfixiante que ha tenido (y aún nos tiene) en alerta a media España. Pero me da rabia porque me da la impresión de que las olas de calor me persiguen; la anterior que hubo en Madrid me la llevé conmigo a Murcia, y ahora tenemos otra por aquí. Espero que no ocurra lo mismo cuando vuelva a mi tierra, que mi madre me cuenta que en el campo refresca mucho por la noche y todo.
Pero bueno; que sí, es verano, y hace calor por el sur y centro, no tanto por el norte... vamos, lo habitual para estas fechas. Creo que las "no-noticias" (así las llama mi padre) de la televisión y prensa me han contagiado.


ensalada_brocoli


Aunque como dejé caer en la última entrada, me he autoimpuesto un tratamiento anti-negatividad, por lo que me raciono las noticias de actualidad. No quiero vivir en una burbuja porque todo lo que ocurre nos afecta a todos, y mucho, pero no es lo que mi estado de ánimo necesita en estos momentos. Así que sobre todo disfruto con el Tour (sí, qué pasa, me encanta verlo, y no, no duermo la siesta) y los triunfos murcianos (Luisle! Valverde!) mientras espero que empiecen los Juegos Olímpicos.
Ah, por cierto, ya tengo la nota del curso: un 9 en el trabajazo final y un 8 como nota final; estoy bastante contenta porque fue más duro de lo que pensaba :). Y Breaking Bad regresó prometiendo una última temporada de infarto, así que por lo menos son dos cosas positivas.


Citrus Spray


Estando en Murcia me llegó una oferta de Lékué para probar uno de sus nuevos productos, el Citrus Spray. Acepté porque me gusta poder probar de primera mano cualquier novedad, siempre que tenga total libertad para hablar de ello si me apetece, y según mis impresiones sinceras. El aparatejo en cuestión me llamó muchísimo la atención: un spray que se inserta en la fruta para pulverizar el zumo de cítricos directamente desde ella. ¿Funcionaría algo así? Pues sí, sí que funciona, es una pijadita (como llamo a estas cosas) genial, sobre todo para una adicta al limón como yo. Si os interesa un análisis más profundo, aquí tenéis la entrada que le dediqué en Directo al Paladar.

Este verano estoy redescubriendo las ensaladas de verduras y legumbres, y últimamente me he vuelto más aficionada que nunca al brócoli. Siempre me ha gustado, pero por algún motivo no lo consumía muy a menudo. Eso se acabó, que además es sanísimo, y realmente me encanta. Para esta ensalada, lo ideal es cocinarlo poco, que quede durito, crujiente, aunque eso ya va en cuestión de gustos. Procurad comprarlo bien fresco y cocinarlo pronto, no como hice yo, que lo tuve varios días en la despensa y empezó a perder parte de ese verde tan maravilloso. No volverá a ocurrir.


Broccoli Salad


Ensalada templada de brócoli y queso de cabra con sésamo y piñones

Para una persona:

- 1 brócoli pequeño
- una cucharada colmada de semillas de sésamo
- un puñadito de piñones
- 2 medallones de queso de cabra cremoso
- zumo de limón
- zumo de lima
- sal
- pimientra negra
- tomillo

Lavar el brócoli y cortar las flores en tamaños más o menos iguales. Poner agua a hervir en una olla ancha, añadir un poco de sal y un poco de bicarbonato, incorporar el brócoli y cocer apenas dos ó tres minutos. Escurrir rápidamente y enfriar bajo el agua fría.

En una sartén antiadherente a fuego medio, tostar el sésamo con los piñones, removiendo constantemente, hasta que empiecen a soltar su rico aroma. Retirar.


Broccoli Salad


Disponer el brócoli en una fuente o en un plato hondo. Trocear groseramente el queso de cabra (si es muy tierno se hace de maravilla con los dedos) y añadirlo. Repartir la mezcla de sésamo y piñones, aliñar con el zumo de limón y de lima y sazonar con un poco de sal gruesa, pimienta negra recién molida y tomillo fresco o seco al gusto.

Servir templada o fría.
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