Mostrando entradas con la etiqueta Pascua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pascua. Mostrar todas las entradas
16 diciembre, 2023

Roscos de vino, primera versión con una receta sencilla. A punto de hacer las maletas

¡Mis primeros roscos de vino, chispas!

 

No sé por qué nunca me había animado a hacerlos. Este año tenía ganas de hornear algún dulce típico español navideño que no hubiera hecho antes, y me di cuenta de que hacía años que no probaba un rosco de vino, pues no recuerdo haberlos comprado a propósito jamás. Como solemos recibir en casa de mis padres un surtido de la maravillosa La Despensa de Palacio, casi no compramos nada más aparte de turrón de Alicante, mazapán de Moratalla, panettone, pan de higo y algunos bombones. Lo demás sale todo de mis manos 😁.

Pero los roscos de vino que lleva la mencionada caja son de otro tipo a los que yo recuerdo de pequeña; en la casa sevillana los preparan con vino de pasas y van bañados en chocolate blanco. Para mí un rosco de vino tiene esa masa casi hojaldrada y crujiente, con su anís y toque de sésamo, bien rebozados en azúcar glasé para ponerte perdida al devorar uno. Y se hacen con mistela.



Así que me acordé hace unas semanas de que tenía una botella fabulosa de Mistela Moscatel Turís esperando desde el verano pasado a que le diera uso. A mis suegros les regalan mucho alcohol de tipos diversos y los pobres apenas beben nada, así que cuando pueden me endilgan botellas de cualquier cosa 😅. Yo solo bebo cerveza y ocasionalmente vino moderadamente los fines de semana, el elfo nada de nada más allá de mixtas, así que básicamente uso lo que me dan para la cocina. Y la mistela pide Navidad.

Indagando un poco por las redes he visto infinitas versiones de los roscos de vino. Me encanta. Es el típico dulce tradicional de pocos y humildes ingredientes (no tan humildes hace décadas) sin un origen específico pero del que cada pueblo, y casi cada casa, tiene su versión. Ni mejor ni peor, muy similares, pero distintas. Y dan ganas de probarlas todas.

 

Con manteca, con aceite, con mezcla de aceite y manteca, con harina de trigo duro, con harina normal, con mezcla de almendra o con avellana, con más azúcar en la masa o casi nada, con naranja o limón, con canela... Al final fui picoteando de diferentes versiones dando forma a mi propia receta, y he decidido probar a hacerlos solo con manteca primero, para, si tengo tiempo, intentar otra variante vegetariana de aceite. 

Eso tendrá que ser ya en Murcia, pues el lunes, si los astros no se rebelan, saldré rumbo a mi tierra, por fin, pues me come la morriña ya a estas alturas. Veremos cómo se presentan estas fiestas, espero que tranquilas. Este finde tengo tres masas de galletas aún por hornear en Madrid, con la celebración del cumple del elfo esta noche y varias tareas pendientes. ¿Estrés? Un poquico. Pero sarna con gusto no pica. Creo.



Receta de roscos de vino con manteca
Inspiración: las ganas de probar nuevas recetas de Navidad de toda la vida
Ingredientes para unos 20 roscos

- 300 g de harina de fuerza
- 150 g de harina de todo uso
- 150 g de manteca de cerdo ibérico a temperatura ambiente
- 80 g de azúcar glasé para la masa
- ralladura de 1 limón pequeño lavado
- 180 ml de vino dulce mistela o similar
- 1/2 cucharada de ajonjolí (sésamo tostado)
- 1/2 cucharada de matalahúva (anís en grano)
- azúcar glasé extra abundante para rebozar

Precalentar el horno a 150ºC, mezclar las harinas y extender en una bandeja amplia. Tostar en el horno hasta que empiece a coger color sin quemarse, removiendo de vez en cuando y vigilando muy bien. Dejar enfriar por completo y subir la temperatura del horno a 160ºC con aire.

Batir con batidora de varillas o varillas manuales la manteca para que se ponga cremosa, ligeramente. Añadir el azúcar glasé de la masa, tamizándolo previamente si estuviera lleno de grumos, y la ralladura fina del limón, sin parte blanca. Batir un poco hasta cremar homogéneamente.

Añadir el vino, batir un poco más y echar los dos tipos de semillas y la mezcla de harina tostada en dos o tres tandas, mezclando bien. Terminar de incorporar amasando a mano sobre una mesa limpia o encimera hasta formar una masa compacta no pegajosa. Tapar con film y dejar reposar 30 minutos.

Extender la masa con rodillo, con un grosor de 1 cm aproximadamente, y sacar los roscos con un molde de galletas de anillo o con un aro y otro más pequeño, añadiendo un poco de harina si estuviera muy pegajoso. Repartir los roscos en una o dos bandejas de horno con papel sulfurizado sin necesidad de separarlos mucho.

Hornear durante unos 20 minutos, hasta que se doren ligeramente y estén firmes al tacto. Mientras se hornean, preparar un recipiente mediano con abundante azúcar glasé y una rejilla al lado. Con los roscos recién horneados y calientes, ir cogiendo cada uno y rebozar bien en el azúcar, presionando ligeramente para crear una primera capa. Dejar enfriar sobre la rejilla.

Cuando estén totalmente fríos se pueden espolvorear con más azúcar glasé tamizado, dándoles así otro acabado con el azúcar seco. Y para que manchen bien de ese dulce polvillo blanco a todo el que ose coger uno, como manda la tradición.



04 abril, 2021

Tarta de zanahoria enrollada de Pascua para obligarme a recuperar la ilusión por las pequeñas cosas


De Navidad pasamos directamente a Semana Santa, saltándome el Carnaval y mil cosas que se han quedado perdidas en medio, en este limbo temporal pandémico que nos está tocando vivir. Si queda alguien por ahí que me leyera en tiempos más felices (o inocentes), sabrá que mis Pascuas han sido más suizas que españolas, con la salvedad de las riquísimas monas de mi tierra, que en realidad las he comido todo el año. Es decir: en Semana Santa había huevos de colores, conejos, pollitos y mucho chocolate. Y, cuando empecé a meterme en la cocina, casi siempre ha caído algo con zanahoria.


No quiero volver a empezar a lamentarme por lo abandonadito que tengo el blog, pero es inevitable. Todavía no me puedo creer que la última vez que pasé por aquí a dar signos de vida fuera hace más de cuatro meses. De verdad que el tiempo está transcurriendo de una forma muy extraña con esto de la pandemia; los días se me hacen repetitivos y a la vez fugaces, las semanas parecen eternas pero sin embargo vuelan. Al darme cuenta de que ya estábamos en abril, no entendía qué demonios había pasado con el mes de marzo. Otro invierno relámpago. Y esos malditos recuerdos de cómo empezó todo hace ahora algo más de un año.

Las cosas van mejor pero es otra Semana Santa que no puedo ir a mi tierra, a ver a mi familia, a disfrutar de mi Murcia cuando estalla en esa primavera breve antes del ardor del verano. Otras fiestas suspendidas, otros viajes que se aplazan, otras esperanzas puestas en el año que viene. Tengo la impresión de tener el "modo pausa" puesto, de estar constantemente a la espera de algo que no llega, pero con la agria sensación de que el tiempo no se detiene y que nos vamos dejando muchas cosas y seres queridos por el camino.


Pero ya he dicho que me he obligado a intentar recuperar la ilusión y de cocinar por puro placer y no solo por obligación o trabajo. De traer algún dulce nuevo al blog y recordar cómo empezó mi pasión por la gastronomía. De celebrar, aunque sea solo con el elfo en casa, las pequeñas ocasiones. Que este año al menos hemos podido hacer una pequeña excursión dentro de Madrid y visitar Faunia, un parque zoológico que recrea diferentes ecosistemas en distintas zonas, al que tenía ganas de ir desde hace años. En realidad ha sido el elfo el que me ha tenido que casi arrastrar fuera de casa, pero ha merecido la pena. 

 

He traído imágenes de otros zoos y parques por aquí; me encantan los animales desde pequeña y he vuelto un poco a esa ilusión infantil. Admito que en un momento de la visita he recordado viajes pasados y me han venido imágenes familiares a la memoria que me han puesto un nudo en la garganta (y soltado alguna lagrimilla), pero casi me lo esperaba. Estoy insoportablemente sensible estos meses, insorporablemente nostálgica. La cocina, el ejercicio y las series ayudan un poco.


 

Esta tarta de zanahoria enrollada/brazo de gitano de zanahoria/roll de carrot cake se me antojó cuando vi la receta en el Instagram de Bärenhunger, y no pude resistirme a preparar mi versión en casa. Es un pastel muy sencillo que luce muy bien, y siempre es buena excusa para prepararse dulces con nata y queso sin lactosa en casa, que tengo mucho rencor acumulado de años sin probar estos postres fuera de casa. Es que casi se me olvida a veces lo muchísimo que me gusta la nata montada casera. Y el placer de montarla poco a poco, de meter el dedo en el cuenco y chuperretear las varillas... pequeños gustazos de la vida.

Receta de tarta de zanahoria enrollada o roll de carrot cake
Inspiración: la nostaliga de Pascua en familia y esta receta
Ingredientes para unas ocho raciones

- 3 huevos de gallinas felices (de unos 70-74 g)
- 1 pizca de sal
- 75 g de azúcar
- 90 g de harina de repostería
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 150 g de zanahoria rallada (pelada) fina
- 200 g de nata para montar sin lactosa
- 200 g de queso crema sin lactosa
- azúcar glasé o edulcortante líquido al gusto
- 1/4 cucharadita de esencia de vainilla
- una pizca de ralladura de limón

Precalentar el horno a 200ºC con calor arriba y abajo, y forrar con papel antiadherente una bandeja o fuente rectangular grande. Separar las yemas de las claras y batir las primeras ligeramente con una pizquita de sal. Aparte, en un recipiente más grande, comenzar a batir las claras hasta que espumen, añadir otra pizquita de sal y batirlas más hasta que empiecen a montarse. Añadir el azúcar y seguir batiendo hasta tener un merengue espeso.

Añadir las yemas y la vainilla, batir ligeramente para incorporar y agregar la harina tamizada, batiendo a velocidad baja para homogeneizar. Finalmente echar la zanahoria e incorporar con movimientos envolventes. Echar en la bandeja y extender con una espátula, dándole forma rectangular más o menos regular. Hornear unos 12 minutos, hasta que empiece a dorarse.

Retirar del horno y volcar sobre un paño de cocina limpio que no suelte hilo, cubierto con un poco de azúcar glasé opcionalmente. Despegar con mucho cuidado el papel de cocina y usar el paño para enrollar la masa aún caliente. Dejar enfriar así.

Montar la nata muy fría sin llegar a hacer picos firmes, con los aromas y el azúcar o edulcortante al gusto. Batir aparte el queso un poco para homogeneizarlo y añadirlo a la nata, batiendo todo hasta tener una crema homogénea.

Abrir el rollo de masa, extender el relleno sin llegar a los bordes, enrollar con cuidado y dejar la unión en la base. Cortar los extremos, más feos (nada de tirarlos) y servir con azúcar glasé, almíbar, zanahorias de mazapán o lo que se tercie. Conservar tapado en la nevera.

¡Intentaré volver pronto! Tengo recetas del año pasado sin publicar, y espero sacar ganas y tiempo para darme otro capricho por mi cumpleaños. Gracias por seguir ahí, y cuidaos mucho.



21 abril, 2019

Galletas de zanahoria y miel - ¡Feliz Pascua!


Llego in extremis este año, pero no podía dejar de pasar una de mis festividades favoritas sin traer alguna receta relacionada en su honor. Ya he explicado en otras ocasiones que en mi infancia la Semana Santa era sinónimo de vacaciones en el campo con los abuelos que venían de Suiza cargados de toda la parafernalia pascual de allí. Por eso me trae más nostalgia la Pascua europea en la que las zanahorias, el conejo y los huevos decorados y de chocolate juegan un papel protagonista. Así que hoy traigo unas sencillas galletas de zanahoria, para repetir durante todo el año.

Confieso estar algo desanimada porque me había hecho unas mínimas ilusiones de vacaciones que no se están cumpliendo. De hecho, diversos incidentes imprevistos han ido ennegreciendo un poquitín más cada día de las fiestas. Tonterías, realmente, pero que me han pillado en horas bajas y que, sumando, sumando, han terminado por explotar. Especialmente porque ayer fue mi cumpleaños y ese día tengo el nivel de melancolía por las nubes, con la sensibilidad interna a flor de piel.


Vamos, que no ha sido el mejor cumpleaños de mi vida, para resumirlo. Planes que se van al garete, regalos que se rompen y no tienen solución por pura torpeza, desastres culinarios, familiares lejanos, un horno que decidió jubilarse por anticipado sin avisar... Pero bueno, sé que si no estuviera ahora mismo en un estado emocional irregular -influenciado, me temo, por el descontrol hormonal que tengo, qué divertidas las hormonas, ¿verdad?- no me habría tomado las cosas tan a la tremenda.

¿Por qué nos empeñamos a veces en hundirnos en nuestra propia miseria cuando son muchas más las cosas positivas que nos rodean? La complejidad humana no sé si es fascinante o, simplemente, un incordio contradictorio destinado a extinguirse por sí mismo.

En fin, que me voy por las ramas y no quería traer negatividad a este post. Que yo hoy pretendía centrarme en esos bonitos recuerdos alegres de Semana Santa, con la búsqueda de chocolates por el jardín del campo, pintando huevos, disfrutando de un pan especial el domingo de Pascua, preparando las Fiestas de Primavera, organizando excursiones y pequeños viajes en familia. Y compartiendo postre de cumpleaños, que este año he tenido que improvisar tras la debacle del horno.


Al final mi pastel-sin-horno de cumple quedó rico y me quitó el mal sabor de boca que tenía ayer; anoté bien la receta para compartirla por aquí pronto. Y para guardarla, porque se va a quedar como un nuevo clásico en mi recetario personal; ¡hay que sacar cosas positivas de todo! Y cuando vuelva a prepararla dentro de muchos años, recordaré este día ya con una sonrisa nostálgica. "¿Recuerdas cuando se calcinaron las galletas de Pascua aquel año y nos quedamos sin tarta?".

Las galletas las horneé en Madrid para dejar algo dulce al elfo, y que probablemente nuestro gato Lito estaría encantado de compartir. Ahora no recuerdo de dónde me vino la inspiración exactamente, pero hay miles de versiones de carrot cake cookies por las redes. La versión original sí sé que incorporaba pasas y nueces, pero el elfo está en contra de cualquier tropezón que no sea chocolate. Yo os recomiendo añadir todos los frutos secos que os apetezcan. Y si estáis muy golosos, un glaseado de azúcar glasé y limón, o una crema de queso sencilla, le irían de muerte.

Receta de galletas de zanahoria y miel
Inspiración: recuerdos de Pascua y recetarios anglosajones
Ingredientes para unas 25-30 unidades

- 100-110 g de zanahoria rallada (aproximadamente)
- ralladura de naranja o limón (al gusto)
- 125 g de mantequilla sin sal atemperada
- 100 g de azúcar moreno
- 60 ml de miel
- 2 huevos a temperatura ambiente
- 125 g de harina de repostería
- 125 g de harina de espelta integral (o trigo)
- 1 cucharadita de levadura química (impulsor)
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de cardamomo molido (opcional)
- 1 pizca de nuez moscada recién rallada
- 1/2 cucharadita de sal
- pasas de corinto, sultanas o/y nueces picadas al gusto

Precalentar el horno a 180ºC y preparar un par de bandejas con papel sulfurizado, láminas antiadherentes, o lo que uséis normalmente. Procurar que la mantequilla y los huevos estén atemperados.

Lavar, secar y pelar ligeramente las zanahorias. Rallar finas hasta tener unos 100-110 g y mezclar con la ralladura de naranja o limón. Reservar aparte, tapándolas.

Batir la mantequilla cortada en cubos con una batidora de varillas hasta dejarla un poco cremosa. Agregar el azúcar moreno y batir un par de minutos para que quede esponjoso. Incorporar la miel, batir más, y echar los huevos de uno en uno, batiendo un poco en cada adición.

Agregar todos los ingredientes secos y batir a velocidad baja hasta tenerlos bien incorporados. Rebañar las varillas y echar la zanahoria, mezclando una espátula o lengüeta. Añadir también las pasas o frutos secos que se deseen, en su caso.

Una vez tengamos una masa homogénea, tomar porciones del tamaño de una nuez con una cucharilla y repartir porciones redondeadas en las bandejas. Podemos darles forma de bolita con las manos humedecidas, y luego aplastarlas un poco con un tenedor.

Hornear una bandeja cada vez durante unos 12-15 minutos, vigilándolas porque dependerán del tamaño y del tipo del horno. Cuando empiecen a dorarse de más los bordes, estarán más que listas. Dejar enfriar completamente sobre una rejilla antes de servir, guardar o decorar al gusto.


¡Frohe Ostern! Que disfrutéis del lunes de Pascua los afortunados que tengáis festivo; y de Sant Jordi, en su caso. En Murcia ya sabéis que tenemos otra semana de fiestas por delante.
¿Saldrá el sol?
31 marzo, 2018

Osterfladen - Tarta suiza para el Domingo de Pascua

Cuando vuelvo a Murcia por Navidad lo primero que me gusta hacer es salir a tomar un café con mi padre. En Semana Santa casi siempre llego con buen tiempo, así que lo que me pide el cuerpo es un helado de Chambi. El mismo miércoles sorteamos las procesiones para llegar a mi querida heladería y los dos disfrutamos de un cremoso sorbete de arándanos, como siempre, delicioso. Y charlando de todo un poco, mi padre me dijo que no recordaba ningún postre especial de su infancia en Suiza por Pascua, solo toneladas de huevos y conejitos de chocolate. "¿No conoces el Osterfladen?", pregunté, anonadada; "No me suena". Obviamente, tenía que ponerle remedio.



Y es que a veces se nos olvida que no todo el mundo de un país o región tiene por qué conocer toda la gastronomía y las recetas típicas de allí. Sin entrar en definir qué es exactamente lo "típico" y "tradicional", haber nacido y crecido en un sitio no te convierte en autoridad suprema de todo el conocimiento de ese lugar. Yo, sin ir más lejos, crecí sin saber que las monas eran típicas de Pascua -las asociaba más bien al desayuno del cole en la fiesta de Navidad, con chocolate -, y no supe que las torrijas eran tradicionales de Semana Santa hasta que dejé el instituto. ¿Por qué iba mi padre a conocer todas las recetas típicas de Suiza?



Por eso me hacen gracia los típicos comentarios de "Pues estuve en Italia y la pizza no era tan buena" o "Tengo un compañero italiano que hace la carbonara con nata". ¿Es que en tooooda Italia hacen por norma una pizza exquisita? ¿Saben toooodos los italianos cocinar como los ángeles? Lo dudo mucho, igual que en España te pueden servir una paella o un gazpacho horrible en muchos sitios. ¿Todos los españoles cocinan bien el arroz, o las croquetas, o la tortilla de patatas? Ojalá.



Claro que es más probable que los habitantes de un lugar conozcan mejor los platos y recetas típicas de allí, pero no siempre se cumple. Mi padre es el vivo ejemplo de ello; en Suiza es tradicional preparar una tarta o pastel para celebrar la Pascua, pero en sus recuerdos de infancia solo hay sitio para los huevos y el chocolate. Mi abuela preparaba algún plato fuerte familiar y dejaba el apartado dulce a todos los chocolates y golosinas varias que dejaba el Conejo de Pascua para los niños. Y por eso mi padre me miró raro cuando le pregunté por el Osterfladen.



Hay varias versiones de esta tarta, cuyos orígenes parecen remontarse al siglo XVI o XVII. También aparecen variantes con los nombres de Osterkuchen (como la que os enseñé el otro día) u Osterchüechli (normalmente en formato pequeño individual), aunque el Fladen se suele emplear más para la receta más tradicional. Todas son tartas redondas y no muy altas, con una base de masa quebrada más o menos dulce. El relleno del Osterfladen es cremoso pero hay dos grandes variantes: con arroz o con sémola (Griess). Además hay versiones que combinan ambos ingredientes, y otras que no tienen ninguno de los dos.



Esa ha sido mi apuesta final. El relleno de arroz no me convence porque es más difícil pillarle el punto al grano y sabía que a mi madre le iba a parecer raro; sémola no tenía ganas de comprar para dejar luego casi el paquete entero condenado al olvido en esta casa. Así que mi Osterfladen está relleno solo con las tradicionales pasas, almendras y esa crema tan rica que yo preparo sin lactosa. Es una tarta muy fácil que os animo a probar en cualquier momento del año.


Receta de Osterfladen o tarta suiza de Pascua
Inspiración: ligeramente modificada de Betty-Bossi
Ingredientes para un molde de unos 20 cm

- 100 g de copos de avena (o harina de avena)
- 100 g de harina de trigo
- 1 pizca de sal
- 2 cucharadas de azúcar
- 1/4 cucharadita de esencia de vainilla
- 100 g de mantequilla sin sal, muy fría y cortada en cubitos (y un poco más para el molde)
- 1 huevo L

- 40 g de uvas pasas sultanas (remojadas en ron, opcional)
- 2 cucharadas de almendra molida
- 3 huevos L
- 70 g de azúcar
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- ralladura de 1 limón
- 1 buena pizca de sal
- 400 g de nata para montar (sin lactosa)
- 15 g de maizena tamizada
- azúcar glasé para decorar

Yo he usado la picadora de la batidora de mi madre. Triturar primero los copos de avena hasta dejar una textura fina; añadir la harina de trigo, la sal, el azúcar y la vainilla, y triturar un poco. Agregar la mantequilla y volver a triturar hasta que quede una textura de migas. Incorporar el huevo y volver a triturar hasta que se amalgame todo.

Terminar de trabajar la masa a mano para compactarla, pero sin manosearla mucho. Formar un disco plano y envolver en plástico film. Llevara la nevera como mínimo 30 minutos, mejor una hora completa si ya hace calorcito. Engrasar mientras tanto el molde con mantequilla y una pizca de harina tamizada.

Precalentar el horno a 200ºC. Picar las pasas y mezclar con la almendra molida. Es importante que las pasas sean jugosas y tiernas, si estuvieran muy secas aconsejo dejarlas a remojo en ron o zumo de naranja. Estirar la masa dándole forma redondeada y cubrir el molde. Pinchar ligeramente la base con un tenedor y repartir la mezcla de pasas y almendra.

Disponer los huevos en un recipiente y batir ligeramente con el azúcar, la vainilla, el limón y la sal. Añadir la nata y batir un poco más. Incorporar la maizena y volver a batir a velocidad baja hasta lograr una crema homogénea, sin grumos. Verter con suavidad en el molde y llevar al horno.

Hornear durante unos 10 minutos, bajar la temperatura a 180ºC y continuar la cocción hasta que al pinchar con un palillo salga limpio. Si se dorase mucho, cubrir con papel de aluminio. Dejar enfriar completamente antes de desmoldar o decorar con azúcar glasé.



Lo típico es decorar el Osterfladen con algún motivo de Pascua, algo muy sencillo sacando una plantilla de las redes. Las siluetas de conejos son lo más tradicional y quedan muy bien; yo copié el mío de alguna web directamente poniendo un folio encima de la pantalla.

Está más rica si se deja reposar unas horas, incluso es buena idea hornearla por la noche para servirla al día siguiente. Mejor guardarla en la nevera, que ya han subido las temperaturas de verdad, y fresquita también sienta de maravilla.

¡Feliz Pascua!
28 marzo, 2018

Osterkuchen: Tarta de Pascua de zanahoria, otra receta suiza

¿Estáis todos de vacaciones? La Semana Santa la pasa cada uno un poco a su manera, pero espero que sea como sea podáis disfrutar de estos días. Yo ya estoy en Murcia -prefiero no hablar del viaje en tren- y con ganas de exprimir al máximo estos pocos días de mi tierra y mi familia. ¡Y de hornear! Aquí esperan que empiece a preparar dulces y no puedo negarme, claro... Mientras decido si me tira más el lado materno o paterno, os dejo con esta receta de Osterkuchen o Tarta de Pascua de zanahoria, un básico de la repostería suiza que tenía ganas de probar.



Yo probé la repostería con zanahoria mucho antes de que se pusiera de moda el carrot cake por aquí. ¿Recordáis cuando sonaba raro pensar en un pastel o galletas con zanahorias? Y hoy es un postre ya imprescindible en cualquier restaurante o pastelería, aunque con demasiados engendros industriales que solo saben a azúcar y mala mantequilla.



Mi tarta de zanahoria favorita es suiza, no lleva relleno ni crema de queso, y tampoco contiene mantequilla o aceite. Es la Aargauer Rüeblitorte y no puedo dejar de recomendarla a todo el mundo. Quizá caiga una variante aprovechando la Pascua estos días... ¡Es tan rica! Y yo tengo muy asociadas las zanahorias con la Semana Santa, precisamente por la influencia suiza. Ahora ya tenemos la parafernalia pascual europea bien integrada con nuestras procesiones, torrijas y pestiños, pero en mi infancia todavía era algo raro por aquí.





Cada vez valoro más nuestra cultura y patrimonio asociado a la Semana Santa -cómo no hacerlo, con la importancia que tiene en Murcia y con esos magníficos pasos de Salzillo-, pero cuando era niña vivía ajena a todo eso. Eran días de vacaciones en el campo y algún pequeño viaje, de pintar huevos de Pascua y salir a buscarlos por el jardín, de comer huevos de chocolate y de jugar con muñecos de pollitos, conejos y zanahorias. Hoy me gusta disfrutar de todo 😏.



Esta tarta es muy sencilla y se puede adaptar a diferentes moldes. Si usáis uno más pequeño, quedará más gordito el relleno, y también se puede preparar en moldes individuales. La masa de base se trabaja muy bien con un procesador de alimentos o trituradora; en cualquier caso recomiendo usar la mantequilla muy, muy fría. Yo apenas le añado azúcar y el relleno también lo he rebajado de dulzor, prefiero potenciar las especias. En cualquier caso, os indico las cantidades originales por si sois demasiado golosos.


Osterkuchen o pastel de Pascua de zanahoria suizo
Receta adaptada de swiss milk
Ingredientes para un molde de unos 20 cm de diámetro

- 100 g de harina de repostería
- 100 g de harina de avena
- 1 sobre de 8 g de azúcar vainillado (75 g de azúcar blanco en el original)
- 1/2 cucharadita de sal
- 100 g de mantequilla sin sal muy fría y cortada en cubos pequeños
- 1 huevo L

- 200 g de zanahoria (pesada ya pelada)
- 100 g de nata para montar
- 2 huevos L
- 3 cucharadas de azúcar moreno o panela (5 en el original; también he probado a hacerla con edulcorante líquido y queda bien)
- 2 cucharadas de maizena
- ralladura de limón
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- una pizca de canela
- azúcar glasé, zanahorias de mazapán, huevos de chocolate... para decorar

Mezclar a mano o con un robot de cocina las harinas con el azúcar y la sal. Agregar la mantequilla y triturar hasta que quede una textura de migas. Añadir el huevo ligeramente batido y continuar mezclando lo justo hasta tener una masa que se pueda cohesionar. Formar un bloque plano, envolver en plástico film y dejar en la nevera como mínimo una hora.

Precalentar el horno a 200ºC y engrasar un molde de tarta de borde rizado, de unos 20 cm de diámetro. Trocear las zanahorias ya lavadas, peladas y pesadas, y cocer al vapor o en el microondas, hasta que estén tiernas. Dejar enfriar un poco.

Batir en un recipiente la nata con los huevos, el azúcar, la vainilla, ralladura de limón y canela. Añadir la maizena tamizada y batir un poco más. Incorporar las zanahorias y triturar el conjunto con una batidora de brazo o con un robot, hasta obtener una mezcla homogénea.

Estirar la masa de la nevera y forrar el molde, procurando que quede uniforme, y con un grosor no superior a 4-5 mm. Si sobra masa, recomiendo guardarla y hornearla en forma de mini galletas (no hay que tirar nada). Echar el relleno y hornear durante 10 minutos. Bajar la temperatura a 180ºC y seguir horneando unos 20-30 minutos más.

Si se dorase demasiado por encima antes de terminar de cuajar, cubrir con papel de aluminio. Esperar a que se enfríe completamente antes de desmoldar y decorar. Conservar en la nevera.



Bueno, hace un día espectacular y el cuerpo me pide salir a recibir los rayos de sol, ahora que todavía se agradecen. A ver si puedo inaugurar la temporada de helados mientras veo pasar a los Coloraos, una de las procesiones más queridas de la ciudad :). ¡Disfrutad de estos días lo que podáis!
02 marzo, 2018

Magdalenas de Estepa: receta tradicional para Semana Santa

Tengo otras dos recetas esperando para ver la luz desde hace dos semanas y sin embargo hoy vengo con algo que salió de mi horno ayer mismo. Los impulsos son así, qué le vamos a hacer. Después de comer tenía un rato tonto esperando a que mi suegra viniera a recogerme y yo tenía el cuerpo pidiéndome que encendiera el horno. Llevábamos tres días de lluvia y más lluvia, y eso anima a hornear algún dulce con sabor a antaño; además estrenábamos mes de marzo y la Semana Santa ya se asoma... Así que me paseé por mis blogs de cabecera cuando busco algo tradicional, y me encontré con las magdalenas de Estepa, una de las elaboraciones reposteras más típicas de esta fantástica localidad sevillana en estas fechas.


Este año no he tenido mucho cuerpo de Carnaval y apenas probé una receta nueva que publiqué en Directo al Paladar. Al adelantarse las fechas y mezclarse con otros eventos no llegué a coger el tono carnavalero, pero ahora me apetece muchísimo empaparme de tradiciones de Semana Santa. Será que la visita de mi madre de la semana pasada me ha dejado con algo de nostalgia y ganas de mi tierra, pero el caso es que tengo muchas ganas de recuperar nuestras tradiciones. Y con tradiciones me refiero a esa mezcla extraña de mi casa que es la cultura murciano-suiza, claro. Aderezada con otras culturas, como siempre. Me faltará tiempo para probar todo lo que me apetece, una vez más.




Estas magdalenas son un poco trampa porque sí que saben a tradición y pueblo, pero para mí no tiene por qué ser solo típicas de Semana Santa. Os recomiendo que leáis la entrada original de la receta que yo he modificado un poco, en la cual José Manuel comparte sus recuerdos. Nos cuenta que Estepa es mucho más que polvorones y mantecados, y que cuando se acerca la Semana Santa su tierra es un paraíso para los más golosos. Si os gustan los dulces "de toda la vida", os encantarán estas magdalenas.


Las magdalenas de Estepa apenas llevan ingredientes y no utilizan ningún agente leudante: el levado se consigue con el batido de los huevos, separando yemas y claras. Por eso me parece fundamental no tener prisa y emplear huevos de gallinas camperas de verdad; la diferencia será notable. Además se hornean en los típicos moldes cuadrados que también José Manuel nos enseña a hacer caseros, pero yo he hecho trampa usando cápsulas compradas algo más pequeñas. Su receta original da las cantidades típicas "de abuela", para repartir y regalar; yo las he reducido para esta primera prueba, bajando un poco también el azúcar, y me han salido 16 unidades, perfectas para unos días de ricos desayunos entre el elfo y yo.



Receta de magdalenas de Estepa
Inspiración: receta adaptada de la original de Asopaipas
Ingredientes para unas 12-16 unidades no muy grandes

- 3 huevos L de gallinas camperas
- 120 g de azúcar
- ralladura de 1 limón
- 120 g de aceite de oliva virgen extra
- 100 g de harina de repostería
- 1 pizca de sal
- azúcar extra para cubrir

Precalentar el horno a 190ºC y preparar una bandeja con moldes cuadrados o los habituales de magdalenas/muffins.

Calentar el aceite de oliva con un trozo de corteza de limón sin parte blanca, dejando que se enfríe antes de continuar. Es un paso opcional; además de dar aroma al aceite con el limón lo hace más suave, pero yo tenía prisa y no lo he hecho. Claro que me gustan los sabores fuertes.

Separar las claras de las yemas. Batir con batidora de varillas las yemas con el azúcar y la ralladura del limón, cantidad al gusto, siempre lavado y sin parte blanca. Batir muy bien hasta que espese y se vuelva de color pálido. Agregar el aceite y seguir batiendo un ratico más.

Añadir la harina tamizada y la sal, y batir ahora con suavidad hasta que se quede bien incorporada sin grumos. Limpiar muy bien las varillas y montar las claras a punto de nieve. Incorporarlas en varias tandas, mezclando con unas espátula o lengüeta, con movimientos suaves y envolventes.
Repartir la masa en los moldes sin llenarlos del todo. Cubrir con azúcar si se desea, para crear la típica costra. Hornear durante unos 25-30 minutos, dejando que se doren más o menos al gusto. Trasladar a una rejilla para que se enfríen por completo.



El aroma de unas magdalenas tradicionales como estas, recién horneadas, mientras fuera llueve y llueve sin parar, es de las cosas que más me gustan en la vida.  Me faltaba la chimenea y más compañía que mi gato -el cual solo me suplicaba salir al tendedero para chapotear en los charcos-, pero por desgracia tuve que hacer las fotos corriendo antes de salir a la jungla del tráfico madrileño. Tenemos otra boda en breve y me faltaban zapatos; por suerte volvimos con éxito de la búsqueda.

¡A disfrutar del fin de semana! Yo espero aguantar el domingo para ver los Óscar en directo :).
14 abril, 2017

Nueva receta de Hot Cross Buns, para seguir horneando en Semana Santa

¡Dos recetas en apenas unos días, no me reconozco!

Pues sí, he decidido desconectar por completo al menos estos días de Semana Santa, o al menos casi. Que me iba a explotar la cabeza y eso no es nada sano. Me levanté ayer jueves a una hora más o menos normal -las 7 de la mañana en mi rutina habitual es "dormir mucho"- por cortesía de mi gato, que ya sabéis que lo de dejar dormir a los humanos no va con ellos, y salí a correr por el río. Estaba muy animado, con mucha gente disfrutando del calorcico y lo bonito que luce ahora, con muchas flores y mucho verde. Y quise pasar la tarde con mi madre en una de nuestras actividades favoritas: cocinar cosas ricas. Bueno, a mí me gusta más que a ella, pero compatir ese rato juntas es algo distinto 😊. Hicimos mermelada de fresas y yo me lié a amasar una nueva receta de Hot Cross Buns. ¡Qué ricos han salido!

Hot Cross Buns

Hoy en día ya se conocen mucho más que cuando hice mi primera aproximación a ellos, nada más y nada menos que hace siete años. Ya sabéis que son unos bollitos tiernos, algo dulces, con pasas o frutas, especias y una típica cruz encima. Son muy típicos en la cultura anglosajona, no solo en Gran Bretaña, también en Australia, Canadá, Irlanda, Sudáfrica... aunque actualmente se han hecho famosos por todo el mundo. Tradicionalmente se hornean y se toman en Viernes Santo, aunque como ocurre con todos los dulces asociados a fiestas, se pueden ver en todo el tiempo de Semana Santa.

Hot Cross Buns

Dede que los horneé aquella vez solo repetí en una ocasión en casa del elfo, cuando iba en estas fechas de turista a Madrid. Y cada año me encuentro con más recetas por las redes, con diferentes variantes -chocolate es mi próximo objetivo- que me tentaban a recuperarlos. Así que ayer me dije que era hora de catar una receta distinta, aprovechando que a mi familia sí les gustan las masas con pasas y frutas confitadas -el elfo no las aguanta mucho-. Me ha gustado tanto el resultado que creo que se va a convertir en una de mis recetas de cabecera, sea o no Pascua. La cruz no es imprescindible 😉.

Hot Cross Buns
¿Qué nueva receta probar? Ocurre como con el Roscón de Reyes, que en el fondo casi todas se parecen mucho ya que parten de una base parecida. Todavía no me apetecía probar la variante de cacao con chips de chocolate -todo se andará- pero tampoco quería repetir mi misma receta. Al final recordé que tenía guardada en mi carpeta infinita de documentos de cocina un PDF con una receta de Hot Cross Buns firmada por Richard Bertinet; ¡demasiado tentadora! No sé de dónde lo saqué así que no puedo enlazar el documento concreto, y es que acumulo demasiadas recetas en el disco duro "para el futuro"; al final se me olvida de dónde salen. Mil perdones.

Hot Cross Buns

El caso es que la he adaptado ligeramente a mis preferencias y al final salieron unos panecillos deliciosos. La masa se trabaja muy bien, con el calor que hace levaron pronto y su olorcito al hornearse inundó toda la casa. Recién hechos están buenísimos, tiernos y jugosos, muy aromáticos, y al día siguiente siguen ricos. Llevan poco azúcar pero las frutas y las especias los convierten en un bocado que apetece acompañando algo dulce o algo salado, ¿qué elegís vosotros?

Hot Cross Buns

Hot Cross Buns, panecillos de Viernes Santo
Receta adaptada de Richard Bertinet
Ingredientes para 15 panecillos

- 100 g de uvas pasas (cortinto o sultanas)
- 60-80 g de naranja confitada
- 1 cucharada de zumo de naranja o de limón
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1/4 cucharadita de nues moscada molida
- 1/4 cucharadita de jengibre molido
- 1 pizca de clavo molido
- 1 pizca de sal
- 250 ml de leche sin lactosa (o cualquier otra leche o bebida vegetal)
- 20 g de levadura fresca
- 60 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 1 huevo L
- 2 cucharadas de azúcar
- 1/4 cucharadita de sal
- 500 g de harina de fuerza

Para decorar con la cruz y pincelar:

- 1 huevo L
- 100 g de harina
- 1 cucharadita de aceite de girasol
- 1 pizca de sal
- unas 6 cucharadas de agua
- 100 g de azúcar
- 100 ml de agua
- 30 ml de zumo de naranja o ron

Mezclar las uvas pasas con la naranja confitada en un cuenco, añadir las especias, la pizca de sal y el zumo, y dejar reposar unos minutos. Calentar un poco la leche y comprobar que la mantequilla está a temperatura ambiente.

Colocar en un recipiente grande la leche, añadir el huevo y batir. Incorporar la levadura desmigada y esperar unos pocos minutos. Añadir la mantequilla picada, el azúcar y la sal, mezclar un poco y agregar la harina. Mejor no echarla toda de golpe, por si acaso. Trabajar hasta tener una mezcla homogénea, tapar y dejar reposar 10 minutos.

Añadir las frutas y amasar bien hasta tener una masa homogénea, suave y elástica, húmeda pero no pegajosa. Añadir un poco más de harina solo si fuera necesario. Formar una bola, colocar en un recipiente engrasado y tapar. Dejar levar hasta que supere el doble del tamaño.

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja grande. Deshinchar la masa, reamasar un poco y pesar. Dividir el peso total por 15 para sacar el peso que deberá tener cada panecillo, unos 70-73 g. Tomar porciones de la masa con ese peso y formar bolitas. Colocarlas en la bandeja ligeramente separadas; buscamos que al crecer se junten.

Batir el huevo y pintar los bollitos con él. Dejar levar 30 minutos. Mientras tanto, formar la masa de la cruz, mezclando la harina con el aceite, la sal y el agua necesaria hasta tener una pasta que se pueda extender con una manga pastelera. Yo tuve que usar una bolsa de congelación a lo burro porque no tenía otra cosa, también vale.

Volver a pintar los bollitos y dibujar una cruz en cada uno de ellos. Hornear durante unos 18-20 minutos, bajando la temperatura a 180ºC al meterlos dentro. Vigilar que no se quemen, depende de cada horno. Preparar el glaseado mientras tanto, calentando el agua con el azúcar y el zumo o ron, hasta que se disuelva.

Dejar enfriar los panecillos en una rejilla y pintarlos con el glaseado mientras siguen tibios. Se pueden tomar fríos o aún algo calentitos, si no podéis esperar más. Aguantan bien dos o tres días si se guardan a buen recaudo, y en ese caso podemos calentarlos un poco en el microondas o abrirlos y tostarlos. También congelan bien.

Hot Cross Buns

Me parecen unos bollitos perfectos para hacer este fin de semana y montar un buen desayuno-brunch-almuerzo-merienda el domingo, hay que despedir bien la Semana Santa 😀
12 abril, 2017

Conejitos de Pascua de panecillo. Receta para Semana Santa

¡En Murcia!

Creía que no iba a poder ser este año, pero puesto que casi el país entero se paraliza con la Semana Santa, pues al final me he escapado. Menos días de lo que viene siendo habitual y algo in extremis, pero necesitaba desconectar. Demasiadas cosas acumuladas en la cabeza y ya volvían a pasarme factura físicamente, además adoro a mi Murcia en primavera. Encima, a lo tonto, llevaba cuatro meses sin pisar mi tierra ni ver a la familia, así que aquí estoy :). Intentaré hornear cosicas ricas estos pocos días pero antes de dejar Madrid salieron estos conejitos de Pascua de mi horno, unos panecillos estupendos para Semana Santa. ¡Que no falte el dulce en época de abstinencia ! ;P

Easter bunny sweet bread

Si me leéis desde hace tiempo sabréis que mi Semana Santa siempre ha sido muy diferente a la típica española. En Murcia también se viven mucho y tenemos grandes procesiones, con muchas tradiciones y algunos pasos que son, objetivamente hablando, auténticas obras de arte dignas de ver. Pero mis padres odian las multitudes y el follón, y el fervor religioso en la familia es negativo, así que cuando éramos críos nos llevaban al campo y listo. Mis abuelos venían de Suiza ya a disfrutar del buen tiempo, traían muchos chocolates, huevos y pollitos, y hacíamos una Pascua a lo helvética.

Easter bunny sweet bread

Ahora me fascina redescubrir la Semana Santa murciana y española, conocer toda la rica gastronomía que guarda cada rincón y también sigo acercándome a la del resto del mundo. Porque la Pascua, aunque parece menos mediática que la Navidad, se vive, y mucho. Si no se sigue muy religiosamente creo que es más una tradición familiar de bienvenida de la primavera y para disfrute de los más pequeños; siempre me ha parecido muy divertido eso de salir al jardín a buscar los huevos que ha dejado el conejo de Pascua, montar un día al aire libre con comida primaveral en familia, hornear alguna cosilla... Lo de hornear es lo que más me gusta, claro.

Easter bunny sweet bread

Además de típicas galletas vestidas para la ocasión, o pasteles y muffins disfrazados, me atrae particularmente la panadería dulce de Pascua. Hot Cross Buns, bollos checos, trenza griega, colomba pasquale, pan paska o monas murcianas... ¡todas delicias muy recomendables!

Hoy vuelvo a mi Suiza con unos panecillos de masa tierna semidulce, similar a la del Zopf, pero con forma de conejitos. En Centroeuropa parece muy tradicional eso de coger este tipo de masas de panadería y darles formas distintas según la festividad del año, incluso lo he visto en alguna página francesa también. Hay verdaderas obras de arte por ahí, con conejitos más detallados, ovejas y corderos, pero este diseño me ha gustado por lo sencillo y resultón que queda.

Easter bunny sweet bread

Receta de conejitos de Pascua de panecillo
Inspirada en Swiss Milk y Amouses Bouche
Ingredientes para 8 unidades

- 1 sobre de levadura seca de panadería
- 50 ml de agua tibia
- 1 huevo L + 1 yema a temperatura ambiente
- 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 225 ml de leche de soja tibia
- 40 g de azúcar
- 1/2 cucharadita de cardamomo molido
- 1 cucharadita de agua de azahar
- 1/4 cucharadita de sal
- 420 g de harina de fuerza + un poco más para amasar
- azúcar perlado para decorar (opcional)

Mezclar la levadura de panadería con el agua tibia y dejar reposar un poco. No es un paso imprescindible, pero cuando uso levadura seca me gusta hacerlo. Batir ligeramente el huevo y reservar la yema aparte.

Disponer la harina en un recipiente grande, mezclar con la sal, el azúcar y el cardamomo, y formar un hueco. Echar dentro la levadura, el huevo, la mantequilla troceada, el azahar y la leche. Empezar a mezclar todo, tapar y dejar reposar 30 minutos.

Amasar, añadiendo más harina solo si fuera estrictamente necesario, hasta tener una masa lisa, elástica, suave y húmeda, pero no pegajosa. Algo parecida a la del roscón de reyes. Yo tenía la mañana liada y lo dejé en la amasadora, dándole algún meneo manualmente de vez en cuando.

Formar una bola, poner en un recipiente limpio engrasado y tapar. Dejar crecer hasta que doble el volumen. Con este buen tiempo no tardará mucho. Preparar mientras tanto dos bandejas de horno y batir la yema con un chorrito de leche.

Easter bunny sweet bread

Deshinchar ligeramente la masa, pesar y dividir en 8 porciones iguales (aproximadamente). Amasar cada una y formar un cilindro no muy delgado. Separar un trocito de cada masa y formar una bolita. Doblar los extremos hacia arriba formando una U y enrollarlos sobre sí mismos para dar forma a las orejas. Colocar en el hueco central la bolita, que será la cola.

Distribuir cada unidad formada en las bandejas, pintar con la yema batida y decorar con azúcar perlado en la cola, o con algún fruto seco picado o coco. Precalentar el horno a 200ºC y dejar mientras que crezcan un poco.

Hornear durante unos 18-20 minutos o hasta que se hayan dorado bien y la base suene hueca al golpearla. Dejar enfriar sobre una rejilla y guardar en un recipiente hermético.

Están muy ricos recién hechos, incluso un poco tibios, solos o mojados en leche o chocolate (mejor opción). Aguantan bien un par de días, aunque se van resecando un poco. Si se calientan un poquito en el microondas o en el horno con calor residual, recobran vida. También se pueden congelar cuando se hayan enfriado, bien envueltos individualmente. Y es una masa estupenda para reutilizar en pudding o pan de Calatrava.

Easter bunny sweet bread

¡Qué calor me ha dado al bajar del tren! Con dolor de cabeza instantáneo, claro. En Madrid no es que hiciera frío, pero he notado el cambio. Quería salir a buscar alguna mona de buena panadería, o quizá paparajotes si los hubiera, pero casi que voy a ir directamente a por un helado. Que además tengo antojazo desde hace semanas. Me apetece ver la procesión de los Coloraos hoy y redescubrir un poco mi ciudad, que en estas fechas suele estar reluciente. Y huele a azahar :).

¡Disfrutad lo que podáis de estos días!


05 abril, 2016

Mi Semana Santa 2016 y un pedacico de Fiestas de Primavera en Murcia

Sé que todo el mundo tendrá ya superada la Semana Santa y la vorágine de torrijas que nos ha inundado este año -¿soy yo o últimamente vuelven con más fuerza?-, pero no quería pasar página sin dejar por aquí algunas pinceladas de mis "vacaciones" de este año. Hace justo una semana que regresé a Madrid, o mejor dicho, que estaba a punto de coger el tren, y los días siguientes han pasado volando. Lo gracioso es que la semana que viene tengo otra visita exprés a mi tierra porque se casa mi prima y no podía perderme la boda, así que ya veremos cómo me organizo para publicar las recetas que tengo pendientes este mes. Sin más preámbulos, aquí os dejo un poco de mi Semana Santa 2016, que ha sido muy tranquila y familiar :).

Murcia en Semana Santa y Fiestas de Primavera 2016

Murcia en Semana Santa y Fiestas de Primavera 2016

Mi padre no tenía más vacaciones este año que los días festivos de rigor, y como los presupuestos familiares tampoco están para muchos sustos no teníamos organizados viajes ni grandes eventos para estos días. Simplemente, a disfrutar relajadamente de unas fiestas en familia y poco más, con un Jueves Santo muy tradicional en Ikea -ejem- y el Viernes Santo, eso sí, con escapadita a Cartagena. Hacía mucho tiempo que no visitaba la ciudad portuaria y tenía ganas de ver el mar, porque en verano no me llevo muy bien con la playa.

Cartagena

Cartagena

Cartagena es una ciudad preciosa que ha recuperado en los últimos años gran parte de su patrimonio histórico-artístico, y es una visita muy recomendable para el turista que llega por la costa o por tierra. Tras los primeros días de la semana, lluviosos, el resto de jornadas tuvimos solazo y calorcico en la Región, pero en Cartagena la brisa marina soplaba con fuerza y era muy agradable pasear junto al puerto con el solecico y el fresco al mismo tiempo. Era festivo y había mucha gente, claro, pero no fue especialmente agobiante. El centro también es muy bonito, con edificos antiguos restaurados y luciendo para la ocasión, ya que la Semana Santa en Cartagena tiene gran importancia con procesiones y pasos notables, aunque no nos quedamos a ver ninguno. Para eso sí que había demasiada gente, y no somos muy de multitudes -ni de procesiones, para qué engañarnos-.

Cartagena

A la hora del aperitivo-comida estaba todo hasta arriba, pero encontramos una mesa en un restaurante-taberna del centro histórico con personal desbordado pero muy servicial y trabajador, ni una queja por esa parte. Da gusto encontrarse a camareros y demás hosteleros profesionales de verdad, que saben cómo manejarse en situaciones de estrés y cómo tratar al cliente. Compartimos unas cuantas tapas y raciones típicas -ese estupendo tomate partío tan bien acompañado, ese maravilloso pulpo a la cartagenera, esas alcachofas de temporada...- y luego pude satisfacer mi antojo de helado en una heladería de esas de toda la vida con sabores como el mítico tutti-frutti.

Murcia en Semana Santa y Fiestas de Primavera 2016

En Murcia seguí trabajando un poco, pude ponerme al día de series, ayudé a mi madre en la cocina y horneé los dulces que ya os he enseñado -y algunos más que me falta compartir-. Fuimos al campo, salí a correr por la mota del río, con lluvia, sol, viento, jinetes, patos, ciclistas y muchos paseantes con perros de todas las razas imaginables. Paseé por el centro, reencontrándome con mis rincones favoritos y descubriendo locales nuevos, presenciando algunos tramos de algunas procesiones y tomando buen café en buena compañía.

Las Fiestas de Primavera dieron comienzo el domingo de Gloria, cuando ya se retiraba el último paso con Cristo Resucitado, y aunque no pude vivir el desfile del Bando ni ir a comer a una barraca, sí que me recorrí la ciudad para ver todo lo que las Peñas Huertanas habían montado. Pasearse por las calles en fiestas es un reto para el estómago, pues durante todo el día salen aromas a guisos, asados y platos típicos que abren el apetito a la hora que sea.

Murcia en Semana Santa y Fiestas de Primavera 2016

Murcia en Semana Santa y Fiestas de Primavera 2016

Me gustó el mini poblado huertano que montaron este año junto al río, en la Plaza de la Cruz Roja, recreando una casa típica de la huerta, con su huertecico, su horno de piedra, sus animales de granja, sus herramientas de trabajo y sus huertanos vestidos para la ocasión, preparando tortas de naranja y otras recetas tradicionales. En la casa del campo de mis padres tenemos muchas cosas prácticamente iguales, heredadas de mis abuelos :). Me gusta que se conserven estas tradiciones, y sobre todo, que los niños puedan conocerlas de primera mano.

Murcia en Semana Santa y Fiestas de Primavera 2016

Murcia en Semana Santa y Fiestas de Primavera 2016

Tengo muchas ganas de volver a pasar las Fiestas de Primavera completas, y de que el elfo pueda venirse también a vivirlo conmigo. Necesito vestirle de huertano y aprovechar que mide 1,92 m para que se pelee con las multitudes para coger los regalos que tiran los sardineros en el Entierro de la Sardina -una locura que sólo me he atrevido a experimentar una vez-. Sé que cada ciudad y cada pueblo tiene sus fiestas y ese algo que las hacen especiales, pero estas son las de mi tierra, y me encantan, aunque no sean perfectas. Y ay, cómo se valoran más estas cosas cuando te has marchado a vivir fuera.

Mi gato

Bueno, ahora tengo que pensar si me torturo buscando un vestido nuevo para la boda o me apaño con último que usé, ya que la familia no lo ha visto :P.
¡Feliz semana!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...