09 febrero, 2012

Garbanzos tostados aromáticos

El mundo de los sueños me fascina. Según tengo entendido, siempre soñamos aunque no siempre nos acordemos, ¿por qué será? ¿Y por qué muchas veces se nos olvida lo que hemos soñado al rato después de levantarnos? Por no hablar de esos sueños que en nuestra cabeza tienen sentido, pero cuando los queremos explicar con palabras, resulta casi imposible encontrarle coherencia narrativa. Algunas veces soñamos con temas que nos tienen preocupados u obsesionados en ese momento (qué típico soñar con que llegamos tarde a coger un tren o avión, o que tenemos un examen, cuando es así en la realidad) o algo que tenemos que recordar hacer al día siguiente. En ocasiones los sueños son auténticas historias de fantasía o ciencia ficción, mientras que en otras son tan realistas que podemos dudar si ocurrió de verdad o fue una creación del subconsciente (me ha pasado mucho con conversaciones que no sé si he tenido o no despierta). Otros sueños que me desconciertan son los que me traen lugares, épocas o personas en los que no pensaba desde hacía años (soñar con compañeros del colegio, por ejemplo), sin venir a cuento de nada. Y a veces soñamos con cosas geniales que nos llevan a la desilusión cuando al despertar nos damos cuenta de que... sólo era un sueño.
El otro día soñé que me tocaba la lotería y ayer que Madrid se despertaba con un precioso manto blanco.  Como si no costara ya madrugar con este frío como para tener encima que lidiar con una sensación de euforia falsa provocada por sueños estafadores.

Roasted Chickpeas

La receta de hoy es de lo más sencilla, y seguro que la habéis visto ya en otros blogs o libros de cocina, sobre todo extranjeros. No requiere más que un bote de garbanzos cocidos, las especias que más nos gusten y el horno. No penséis que quedan como esos garbanzos duros como piedras, incomibles, que rellenan las mezclas de frutos secos salados comercionales; tostándola en el horno esta legumbre sale crujiente, convirtiéndose en un snack saludable estupendo para tener siempre en la despensa, y también da un toque genial a cremas o sopas, como si fueran picatostes de pan. La última vez usé la mezcla de especias que señalo a continuación, pero podéis usar las que más os gusten, más picantes, agridulces... Con Ras el hanout por ejemplo salen muy ricos también.

Roasted Chickpeas

- 1 bote grande de garbanzos cocidos, o unos 400 gr de garbanzos cocidos en casa
- 1 y 1/2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1/2 cucharadita de sal fina
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1/4 cucharadita de pimentón picante
- 1 cucharadita de comino molido
- 1/2 cucharadita de cilantro molido
- 1/2 cucharadita de cúrcuma
- 1/2 cucharadita de tomillo

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja.
Enjuagar y escurrir bien los garbanzos. Distribuirlos sobre la bandeja de horno, en una sola capa. Hornear 10 minutos. Mientras tanto, mezclar en un recipiente el resto de ingredientes. Sacar los garbanzos, incorporarlos a las especias y mezclar bien. Devolver a la bandeja de horno, en una sola capa, y de nuevo hornear, removiendo de vez en cuando, durante unos 15-20 minutos más, hasta que queden bien dorados y crujientes. Guardar en un recipiente hermético cuando se hayan enfriado.
Roasted Chickpeas
07 febrero, 2012

Operación Lebkuchen VI: Läckerli II


Qué bien sienta una duchita después de hacer algo de ejercicio, aunque me da muchísima pereza secarme el pelo después (creo que tengo todavía algo de trauma infantil al respecto... ¡cómo odiaba el secador!). Hoy estamos teniendo en Madrid una mañana muy rara, con nubes negras que vienen y van, sale el sol, se oscurece, llovizna, sopla viento... he tenido de todo en la hora que he estado fuera corriendo, pero bueno, así es más entretenido :P.

Retomo mi cruzada particular en busca del Lebkuchen perfecto (en realidad es una excusa para tener siempre pan de especias por casa, que ya os habréis imaginado que me gusta en todas sus versiones) centrada ahora en conseguir aproximarme lo máximo posible al suizo Basler Läckerli. A este paso casi se va a convertir en un reto mensual, pues ya tengo fichadas otras recetas que presumen de ser las más cercanas al original y no veo el momento de volver a ponerme manos a la obra con ellas.

Leckerli V.2


En esta ocasión me he basado en una receta obtenida de una web (de diseño viejuno total) que recoge recetas típicas suizas, en inglés. He probado algunas y salieron bien, pero en este caso el supuesto Läckerli se parece más a otras galletas de especias que al característico dulce suizo. La textura es más densa y el sabor un pelín demasiado dulce, además le falta almendra picada junto a la fruta confitada. Pero nos vamos acercando, esta receta incorpora avellana y el típico Kirsch. Läckerli o no, son unos bocados deliciosos ;).

Receta ligeramente modificada de aquí

- 225 gr de miel
- 150 gr de azúcar
- 1 cucharada de mezcla de especias (más información aquí)
- 50 gr de naranja confitada, picada
- 50 gr de limón confitado, picado
- 50 gr de almendra molida
- 50 gr avellana molida
- ralladura de limón
- 50 ml Kirsch
- 300 gr harina
- 3/4 cucharadita bicarbonato de amonio (o de sodio, en su defecto)

- 75-80 gr de azúcar (glas aprox)
- 1- 1 y 1/2 cucharada de Kirsch o agua (aprox.)

Poner la miel, el azúcar y las especias en una sartén al fuego, a temperatura baja, removiendo bien con cuidado de que no llegue a hervir, hasta que se forme una mezcla homogénea. Retirar y dejar enfriar un poco. Mezclar en un recipiente grande la harina con la almendra y la avellana molidas y la fruta confitada; incorporar la ralladura de limón, el Kirsch y el bicarbonato. Añadir la mezcla de miel y trabajar la masa hasta que quede homogénea, húmeda pero maleable; se debe poder amasar a mano sobre una superficie limpia. Estirar con un rodillo hasta dejar un grosor de unos 5 mm y colocar en una bandeja de horno engrasada o forrada con papel vegetal. Cubrir con un paño y dejar reposar unas 5 horas o toda la noche, a temperatura ambiente.

Leckerli V.2


Precalentar el horno a 220ºC. Pinchar la superficie de la masa con un tenedor. Hornear a media altura a 200ºC durante unos 15-20 minutos, dando la vuelta a la bandeja a mitad de cocción para que el horneado sea homogéneo. Mientras tanto, preparar el glaseado mezclando el azúcar glas tamizado con Kirsch o agua. Pintar con esta mezcla la masa horneada cuando continúe caliente. Una vez seco el glaseado, cortar en piezas rectangulares de unos 5-3 cm de lado; dejar enfriar totalmente antes de guardar en un recipiente hermético.
04 febrero, 2012

Sopa de espinacas con hinojo

¡Brrrrrrrr!

Sabía que iba a llegar un temporal de frío polar en cuanto entrara febrero, ¡pero no imaginaba que sería tan fuerte! Lo malo es que por aquí en Madrid ciudad no nos ha traído nieve, con la ilusión que me haría levantarme una mañana y ver aunque fuera una capita blanca en el suelo... Y en su lugar sopla un viento tremendo, bueno, como en casi todo el país. Al vivir en un piso alto y no tener edificios muy cerca, desde nuestra casa se oye muchísimo, soplando con una amplia gama de aullidos y silbidos, golpeando las ventanas... Me recuerda a los temporales que solían ser frecuentes en mi campo de Murcia, donde sopla mucho viento. De pequeña no me gustaba nada de nada, me daba más miedo el viento fuerte que los truenos y los rayos, además hace la vida muy incómoda. En temporales así siempre me acuerdo de un corto clásico de Disney, El Viejo Molino (The Old Mill, 1937) donde los habitantes de un molino abandonado se enfrentan a una gran tormenta, y el fuerte viento sacude todo y produce sonidos tenebrosos... 
Pero al final todo pasa ;).






Ayer por suerte salí a correr temprano cuando el viento todavía era suave. Me hace gracia pensar en el tiempo que tardo ahora en equiparme para salir, pues cuando empecé allá en septiembre sólo me cambiaba las zapatillas. Por cierto, me vino genial el último (último-último-de verdad) regalo de Navidad, que los Reyes también me dejaron un detallito en casa de los abuelos del elfo, un conjunto de gorro y guantes femeninos (sí, con un agujero en el gorro para la coleta del pelo!) para correr con frío ^_^.
Los abuelos andan así-así, pero mejor. El mío está ahora mismo ingresado pero por lo que me cuenta mi madre está bien, en tratamiento y observación, pero esperan tenerlo en su casa pronto, que al fin y al cabo es donde mejor se encuentra anímicamente. Muchas gracias a todos por los comentarios de ánimo, no os imagináis lo importante que es para mí saber que puedo contar con vuestras palabras de apoyo y cariño :-).

Sopa de espinacas con hinojo

Con este tiempo, al regresar a casa y después de una duchita calentita, lo que más me apetecen son platos caldosos bien humenates. Inspirada por un par de recetas que había visto en las últimas semanas, improvisé una sopa de espinacas que me sorprendió por lo buenísima que estaba. Nueva combinación ganadora: espinacas+hinojo. Reconfortante y muy digestiva.


- 1 puerro
- 1 chalota
- 1 bulbo de hinojo
- 400 gr de espinacas frescas
- 1 tomate pelado rallado
- 1 cucharadita de concentrado de tomate (opcional)
- vino blanco
- el zumo de 1/2 limón
- 1 litro de caldo de verduras
- 1-2 hojas de laurel
- un puñado de perejil fresco
- 1 cucharada de tomillo
- 1 cucharadita de comino molido
- 1/2 cucharadita de estragón
- sal y pimienta
- aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de levadura de cerveza en copos (opcional, aporta buenos nutrientes y le da más sabor)

Preparar las verduras. Desechar la parte más verde del puerro y las ramas y la base dura del hinojo (reservar las posibles hojas del hinojo, van bien para condimentar la sopa terminada). Picar ambos y la chalota muy finos, mejor si se tiene una picadora o trituradora de alimentos. Calentar un poco de aceite en una cazuela y añadir las verduras. Dar unas vueltas a fuego vivo, añadir el tomate, regar con el vino y el limón. Cuando se evapore el alcohol, añadir las hierbas aromáticas y un poco de sal. Incorporar el caldo, llevar a ebullición y dejar cocer, tapado, a fuego bajo, unos 15 minutos.

Sopa de espinacas con hinojo

Añadir las espinacas en varias tandas; pueden parecer muchas hojas pero a medida que se cocinan se van reduciendo y fundiéndose en el caldo. Tapar y dejar cocer a fuego mínimo unos 10 minutos más. Salpimentar al gusto y añadir la levadura, en su caso, removiendo bien para que se integren. Servir bien caliente con un buen pan a mano.
02 febrero, 2012

Haferflockenplätzchen con muesli

Al fin llegó febrero, y con él la tan deseada por muchos ola de frío polar. No es que sea una noticia sorprendente: estamos en pleno invierno y hace frío, oh, sorpresa. Pero con el tiempo tan cálido que ha hecho hasta ahora en gran parte del país que bajen tanto las temperaturas sí que parece una novedad. ¡Veremos mañana cómo me sienta salir a correr con tanto frío!

El mes se presenta algo movidito, con unos cuantos planes en el aire y, con un poco de suerte, espero recibir algunas visitas desde Murcia. Pero por desgracia también han surgido contratiempos; tenemos a los abuelos pachuchos. El paterno del elfo nos dio otro susto la otra semana pasada y el mío se encuentra bastante mal a raíz de un pequeño accidente doméstico que tuvo después de Navidad. Ayer se lo llevaron al hospital para hacerle unas pruebas; espero la llamada de mi madre hoy para tener noticias. Cuando hay problemas familiares es cuando la distancia se hace más difícil, pero bueno, poco más podría hacer si estuviera allí. 
Esta tarde vamos a visitar a los otros abuelos del elfo que andan también regular; voy a hornear unas magdalenas para ellos ya que les encanta el dulce y las masas esponjosas son las que más agradecen sus dentaduras :-).

Haferflockenplätzchen con muesli

Hoy os dejo la otra receta que se me quedó olvidada entre tanto Lebkuchen navideño, unas galletitas fantásticas a pesar de su ¿impronunciable? nombre. Los más veteranos recordaréis quizá la primera versión, Haferflockenplätzchen, unos bocaditos de avena que he repetido muchas veces por lo rápidos y ricos que resultan. Esta es una versión mejorada ya que incluye más ingredientes; lo mejor que es que se puede añadir casi cualquier cosa que tengamos en la despensa y jugar con los aromas. Si os gustan crujientes, haced las porciones pequeñas; yo prefiero un exterior doradito que cruja con un interior más tierno.

Receta ligeramente modificada de Marions Kochbuch

- 300 gr de muesli variado (copos de avena, copos de centeno, copos de maíz, semillas de sésamo, pipas de girasol, semillas de amapola, pasas... mezcla al gusto)
- 1 cucharada bien colmada de miel
- 2 huevos L
- 100 gr de azúcar
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 1/2 cucharadita de canela
- 1/4 cucharadita de clavo

Precalentar el horno a 175ºC y preparar una bandeja.
En una sartén antiadherente sin aceite, a fuego medio-bajo, tostar ligeramente la mezcla de muesli, hasta que empiece a soltar aroma. Añadir la miel y remover con una cuchara de madera hasta que quede bien integrada. Retirar del fuego y dejar enfriar un poco. 
Mientras tanto, batir los huevos, el azúcar y la sal con una batidora de varillas, hasta que quede espumoso. Incorporar la mezcla de muesli y las especias; mezclar bien hasta conseguir una masa homogénea. debe quedar húmedo pero maleable. Dependiendo del tamaño de los huevos, puede hacer falta añadir más cereal o miel; tiene que tener la consistencia apropiada para formar montoncitos sin que se derrumben. Con ayuda de una cuchara, formar porciones y distribuirlas sobre la bandeja. Hornear a media altura durante unos 10 minutos, hasta que se hayan dorado al gusto. Esperar un par de minutos fuera del horno y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.

Haferflockenplätzchen con muesli
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