08 mayo, 2011

Pastel de fresas integral con un toque de sal gruesa

Por fin tengo un rato tranquilo para mi sola delante del ordenador, sin mil cosas pendientes revoloteando en mi cabeza. Bueno, en realidad siguen ahí, pero pueden esperar. Se me están juntando los trabajos para la evaluación final de la academia, proyectos personales, obligaciones varias, problemillas de salud, compromisos familiares, los quehaceres del día a día... sumándole los finales de temporada e inicios de nuevas de muchas de mis series favoritas (imposible resistirse). Así que en realidad paso más tiempo del que debería delante del ordenador, pero dejando un poquito de lado la blogosfera. Y encima no paran de organizarse retos, concursos y eventos culinarios, ¡y me apetece participar en todos!
Aunque todo esto no quiere decir que haya dejado de lado la cocina, ni mucho menos. Para la comida diaria estoy en fase rutinaria, pero como siempre digo, hornear es mi terapia para casi todo.

Strawberry cake

Ayer tuvimos un día algo raro, muy gris y muy lluvioso desde bien temprano, algo que ya empieza a extrañar en estas fechas. Bueno, yo aproveché para hornear galletas. Esta semana que llevo en Madrid tras el paréntesis de Murcia, he estado despertando a mi experimento de masa madre, y ahora tengo un pan en el horno (a ver qué sale...). Y antes de comer salieron unos muffins. Y mañana quiero hacer mermelada. Lo peor es que ya estoy pensando en qué hornear a continuación; me temo que esto empieza a ser algo adictivo.

El pastel que traigo hoy lo horneé en Murcia. Cada vez que hablo con mi madre, deja caer de uan forma u otra lo mucho que echan de menos mi actividad cocinera, repostera para ser más precisos. "Tu padre se me queja de que no tiene nada dulce", "Ay, cómo me apetecen ahora unos biscotti", "Qué desayunos más aburridos tenemos últimamente, quién pillara unos muffins", "Mañana vienen unas amigas a tomar café, qué pena no poder ofrecerles un bizcocho". Muy sutil. Que ella intente hornear algo está (por supuesto) fuera de discusión.

Strawberry cake

Así que preparé un pastel sencillo aprovechando los maravillosos fresones que nos alegran esta época, y poniendo en práctica la idea que vi en el blog de Heidi Swanson de dar un toque de sal gruesa por encima. El resultado es fantástico, los sabores del bizcocho y la fruta se intensifican gracias a la sal, que además aporta un contraste de textura interesante al ser de escamas o grano grueso.

Receta ligeramente modificada de 101 Cookbooks

- 320 gr de harina de trigo integral
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/2 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de sal
- 100 gr de azúcar moreno
- 2 huevos L
- 125 gr de yogur natural, bajo en grasas y cremoso
- 125 ml de leche de soja
- 55 gr de mantequilla fundida, enfriada
- ralladura de un limón grande
- fresas o fresones, lavadas y cortadas en trozos no muy pequeños
- azúcar moreno extra
- sal gruesa o en escamas

Precalentar el horno a 200ºC y preparar un molde redondo bajo, de unos 25 cm de diámetro (más o menos grande, dependiendo si se quiere un pastel más grueso o más planito).
Mezclar la harina con la sal, la levadura y el bicarbonato en un recipiente grande. Mezclar la leche con el yogur, removiendo bien hasta que quede ligado. Batir en otro cuenco los huevos con el azúcar hasta que quede una mezcla homogénea, ligeramente esponjosa. Añadir la mezcla de yogur y leche y batir un poco; incorporar la ralladura de limón y la mantequilla, batiendo ligeramente.


Strawberry cake

Formar un hueco en la harina y verter la mezcla. Trabajar todo con movimientos suaves envolventes, lo justo hasta que quede una masa homogénea. Distribuir sobre el molde, igualando la superficie. Repartir las fresas por encima, la cantidad de fruta irá al gusto de cada uno, presionando ligeramente en la masa. Espolvorear por encima una o dos cucharadas de azúcar moreno, y un par de pizcas de sal gorda.
Hornear sobre rejilla a media altura durante unos 25-30 minutos. Dejar enfriar totalmente antes de servir.


Strawberry cake
04 mayo, 2011

Risotto de lombarda

De Murcia parece que no sólo me traje una maleta llena de ropa de verano (a ver si la puedo usar pronto) sino que parece que también un catarrazo. O quizá me contagié en el tren, quién sabe. El caso es que ayer, ya anocheciendo, empecé a tener que echar mano de los pañuelos de papel con más frecuencia de lo habitual. Y ya en la cama el dolor de garganta y el taponamiento nasal hicieron su aparición. Encima parece que el elfo también está tocado (¿le habré contagiado yo? ¿tan rápido) por lo que hemos pasado una nochecita de todo menos reparadora. Pero bueno, qué le vamos a hacer. Al menos hoy parece que el tiempo ya acompaña, aunque mejor no confiarse demasiado...

Ahora que ya vuelvo de verdad a la rutina, me he quedado mirando el calendario al cambiarlo a mayo (con unas fotografías de Suiza preciosas) y me ha entrado algo de estrés mental. Supongo que os pasará a muchos, es un mes en el que se acumulan muchas cosas y ya veo que me van a faltar días. 

Para empezar el mes traigo una receta que llevaba esperando a ser publicada desde antes de Semana Santa. Algo salado, que me parece que vuelve a predominar el dulce por aquí, y de un color que se suele ver poco en las cocinas. Hace poco que descubrí lo mucho que me gusta la col lombarda, y al darme cuenta de que tiñe todo lo que toca con su precioso color intenso, se me ocurrió probar a incorporarla a un risotto. El resultado no pudo gustarme más; el arroz quedó teñido por completo confundiéndose con los trocitos de lombarda, en una mezcla cremosa y suave. Lo repetiré!

Red Cabbage Risotto

Para dos personas:

- 2 chalotas
- 1 diente de ajo
- un pedazo de col lombarda (yo corté aproximadamente 1/4 de una pequeña)
- 175 gr de arroz Arborio o Carnaroli
- 1/2 vaso de vino blanco
- 800 ml de caldo (pollo o verduras, cantidad aproximada)
- aceite de oliva virgen extra
- sal
- pimienta negra
- perejil fresco
- tomillo
- queso parmesano

Picar finas las chalotas y cortar la lombarda primero en tiras, y luego en trozos pequeños. Poner a calentar el caldo hasta que empiece a hervir, y mantener así.
Calentar un poco de aceite en una cazuela de bordes bajos, o sartén que distribuya bien el calor, y añadir la chalota; dejar que se ablande a fuego bajo. Incorporar la lombarda, añadir perejil, sal, pimienta y tomillo, y cocer hasta que esté tierna. Si se tiene tiempo y se puede dejar a fuego muy lento, mejor. Añadir el arroz, dando unas vueltas para que se tueste un poco. Regar con el vino blanco y dejar que se evapore. Empezar a echar poco a poco el caldo, siempre hirviendo, a medida que el arroz lo vaya pidiendo. Remover de vez en cuando. Cuando el arroz esté en su punto, corregir el punto de sal y mantecar con queso parmesano recién rallado, o servirlo aparte para que cada comensal se sirva a su gusto.

Red Cabbage Risotto
02 mayo, 2011

El Bando de la Huerta

Nuevo mes, nueva semana, el verano cada vez más cerca...
Hoy es día festivo en muchas partes de España, así que he aprovechado para alargar mi estancia en Murcia un día más. Mañana cojo el tren de vuelta a Madrid, aunque dentro de poco me toca volver un fin de semana por una cita médica.
Mientras preparo alguna nueva receta (tengo varias en el la recámara esperando) os dejo con algunas de las fotos que pude sacar el pasado martes, día del Bando de la Huerta. Aunque toda la semana de las Fiestas de Primavera está llena de actividades, yo creo que el Bando es el más esperado y celebrado por los murcianos.

El Bando de la Huerta es la fiesta por antonomasia de la ciudad de Murcia, que se celebra el primer martes después de Semana Santa, abriendo el ciclo de las Fiestas de Primavera, convirtiendo a la ciudad en una singular Huerta plena de murcianos con la vestimenta regional.
   La jornada comienza temprano, con una ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta, patrona de la ciudad, frente a la fachada de la Catedral. Por la tarde parte el Desfile que recorre el centro de la ciudad, obsequiando a todo el mundo con los productos que llenan las carrozas.
Para saber más sobre esta celebración, podéis curiosear por la web de Regmurcia.

Cuando éramos pequeños, mis padres aprovechaban este día festivo para hacer algún pequeño viaje (recuerdo por ejemplo Portugal, Málaga, Tabarca, Valencia, Londres...). Ya de adolescente, salí algunos años con mi grupo de amigos a mezclarnos con la muchedumbre por las calles; pero la verdad que uno acaba agotadísimo, y puesto que el alcohol suele tener un protagonismo excesivo, ahora prefiero simplemente salir un rato con algunas amigas a ver el ambiente y el desfile que recorre la Gran Vía.

Bando de la Huerta 2011

Casi todo el mundo sale ataviado con los trajes regionales. El de huertana de calidad es precioso, pero sinceramente, un poco coñazo de llevar, además de bastante caro. Por eso muchas mujeres prefieren ponerse el de huertano, moda que no gusta a todos y que siempre levanta discusiones.

Bando de la Huerta 2011

Bando de la Huerta 2011

Las peñas huertanas desfilan con sus mejores galas, tocando instrumentos tradicionales, cantando y bailando.

Bando de la Huerta 2011

bando5Bando de la Huerta 2011

Y también desfilan carrozas recreando las actividades tradicionales de la huerta, con escenas típicas que eran el día a día de muchos murcianos hasta no hace tanto tiempo; algunas aún continúan.

Bando de la Huerta 2011

Bando de la Huerta 2011

Bando de la Huerta 2011

Bando de la Huerta 2011

Bando de la Huerta 2011

La bicicleta y sus variantes eran el medio de transporte esencial para muchos trabajadores, que recorrían los caminos y calles de los pueblos ofreciendo sus servicios y productos.

Bando de la Huerta 2011

Bando de la Huerta 2011

También se puede disfrutar de la exhibición de experimentados jinetes y sus magníficos caballos.

Bando de la Huerta 2011



Bando de la Huerta 2011

Para dar paso a un gran número de carros, carruajes y calesas, tanto para el transporte de pasajeros como para mercancías, para el trabajo del campo o para ocio, más o menos humildes, tirados por caballos, mulos, burros o ponys.

Bando de la Huerta 2011

Y cierran el desfile varias carrozas de las Peñas que ofrecen al público de la calle productos típicos de nuestra gastronomía y algún que otro pequeño obsequio: salchichas, morcillas, longanizas con su pan, pinchos de tortilla, huevos duros, naranjas, limones, calabacines, zumos, dulces, vasos de vino, café de puchero...

Y tras su paso, la fiesta continúa por las calles, hasta que el cuerpo aguante.
29 abril, 2011

Pastel de cítricos de cumpleaños - Reto Julie & Julia

Cuando vi el proyecto que Ingrid y Alba ponían en marcha, uniendo cine y gastronomía, a través de Film & Food, me faltó tiempo para apuntarme. Son dos de mis pasiones, así que la idea de juntarlas me pareció genial. No puedo evitar sentir un cosquilleo interior cuando, disfrutando de una película, la cocina y sus derivados cobran un protagonismo especial.
Además de compartir con nosotros información, análisis de películas, comentarios y recetas, desde Film&Food nos han propuesto un primer reto, que no podía ser mejor: preparar alguna receta de Julia Child. Para leer más sobre esta mítica cocinera y sobre la película, os recomiendo la entrada que le dedicaron.

Tras hacerme con Mastering the Art of French Cooking, y perderme varias veces entre sus cientos de páginas llenas de recetas, consejos y guías para preparar casi de todo, al final me decanté por un dulce. No he tenido el tiempo necesario para preparar una de las recetas saladas más complicadas, y además me venía bien para preparar la tarta de mi cumpleaños.

Elegí la receta de Gâteau à L' Orange, que se transformó en un pastel de cítricos ya que para el relleno y cobertura usé como aromatizantes lima y limón. Trío de frutas de potentes aromas que dieron como resultado un pastel suave, esponjosísimo, con todos sus matices de notas cítricas dándole un puntito refrescante. El buttercream es una bomba calórica, por eso me pareció buena idea compensarlo con un bizcocho de base que no tuviera más grasa que la de los huevos.

Citrus sponge cake

- 2/3 taza de azúcar
- 4 huevos L
- ralladura de 1 naranja
- 1/3 taza de zumo de naranja, filtrado
- 1 pizca de sal
- 1 y 1/4 tazas de harina
- 2 y 1/2 cucharadas de Maizena
- 1 cucharada de azúcar extra (para montar las claras)
- 1/4 cucharadita de cremor tártaro (opcional)

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar o forrar con papel sulfurizado un molde redondo desmontable, de unos 22 cm de diámetro.

Separar las claras de las yemas de los cuatro huevos, poniéndolas en recipientes separados. Reservar.

Para preparar la harina:
Esta es una manera casera de hacer la llamada cake flour, muy recomendable para obtener los mejores resultandos en este tipo de masas esponjosas.
Medir o pesar la cantidad indicada. Separar de ella 2 y 1/2 cucharadas (devolver esa harina al paquete) y añadir la misma cantidad de Maizena. Tamizar la mezcla por lo menos tres veces, para que quede bien integrado y sin grumos.

Batir con batidora de varillas las yemas; incorporar poco a poco el azúcar, hasta que espese y tenga un color pálido. Añadir la ralladura de naranja, el zumo y la sal, batiendo un poco. Tamizar encima la harina y batir sólo hasta que quede bien incorporado todo, sin grumos secos. Lavar bien las varillas de la batidora.

En el otro recipiente, añadir a las claras el cremor tártaro (si se usa) y otra pizquita de sal. Batir con la batidora hasta que empiece a formar "picos". Echar la cucharada de azúcar y seguir batiendo hasta que conseguir el punto de nieve (poner el cuenco boca abajo; si no se mueve la mezcla, está en su punto).

Incorporar 1/4 de las claras montadas a la masa, con movimientos suaves. Añadir el resto y trabajar todo con suavidad, siempre con movimientos envolventes, hasta que quede una masa homogénea con buen volumen. 
Poner en el molde, aplanando bien la superficie. Hornear a media altura durante unos 30-35 minutos. Debe haber crecido y tener un tono ligeramente tostado. Pinchar en el centro con un palillo o brocheta para asegurar que esté listo por dentro. Es probable que se agriete la parte de arriba, pero al sacarlo del horno lla superficie debería igualarse. Esperar unos minutos; desmoldar con cuidado y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.

Citrus sponge cake

Para el relleno y cobertura:

- compota de albaricoque
- 110 gr mantequilla sin sal, a temperatura ambiente (he usado "falsa mantequilla")
- 500 gr azúcar en polvo
- 2 cucharadas de zumo de limón
- ralladura de un limón
- ralladura de una lima

Si la compota es espesa, licuar calentándola en un cazo con un poquito de agua.
Cortar el bizcocho por la mitad para separar dos capas lo más iguales posible. Pinchar un poco ambas por las caras internas. Usando un pincel, cubrirlas bien con la compota para humedecer el bizcocho.

Tamizar el azúcar.
Poner en un recipiente la mantequilla (que esté bien blanda), el zumo de limón y las dos ralladuras. Añadir la mitad del azúcar y empezar a batir con batidora de varillas hasta que quede cremoso. Incorporar el resto y batir hasta conseguir una mezcla homogénea y muy cremosa, de consistencia bastante sólida. 
Poner una capa de relleno, montar la tarta y cubrir el exterior. Yo he preferido dejarle un aspecto irregular, algo rústico, pero si se tiene maña se puede dejar lisito. Además la decoré con unas flores de azúcar que tenía guardadas para darles un toquecito más primaveral.

Nota: El buttercream es un pecado demasiado pecaminoso. Una delicia y que queda muy bonito, pero tanta mantequilla y azúcar me asustan. Por eso usé la mantequilla vegetal sin grasas saturadas y con menos calorías, y además procuré poner una capa finita de relleno y de cobertura. Al final me sobró bastante crema, que daría para decorar algunos cupcakes. Pero bueno, una vez al año no hace -demasiado- daño, ¿verdad? ;)

Citrus sponge cake
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...