Ayer jueves fue la presentación oficial del curso de Historia del arte y se organizaron unas conferencias sobre el Barroco, con algunos ilustres invitados de Madrid. El marco elegido, una bonita, curiosa e importante iglesia, era muy adecuado para el tema, aunque la acústica y los asientos dejaran mucho que desear, pero bueno. El caso es que en el descanso a media mañana, cuando salimos a por un café delante de la catedral... oh, increíble! Hacía FRÍO! Bueno vale, un frío no comparable al que ahora mismo se vive en otras zonas de la península, pero qué ilusión me hizo tener que coger la chaqueta. Realmente empezaba a pensar que nunca llegaría el invierno...
Así que una recetita de esas otoñales ideales para pasar la tarde en casa e inundar la cocina de olor a especias. He añadido un poco de frutas secas variadas para darle más gracia; se pueden ajustar las cantidades y tipos dependiendo del gusto personal.
- 250 gr de harina integral
- 100 gr de harina de repostería
- 2 y 1/2 cucharaditas de levadura
- 1 huevo
- 250 ml de leche de soja
- 60 gr de azúcar moreno
- 100 gr de miel
- 2 cucharaditas de mezcla de especias*
- 1/2 cucharadita de jengibre
- 1/2 cucharadita de sal
- 2 cucharadas de puré de manzana
- ralladura de piel de limón
- 90 gr de frutos rojos secos
- 90 gr de pasas
Precalentar el horno a 200ºC y engrasar o forrar un molde rectangular.
En un recpimiente amplio, tamizar la harina de repostería con la sal y la levadura. Añadir la harina integral y las especias y mezclar bien. En un bol aparte, batir a mano el huevo con el azúcar; añadir la miel y el puré de manzana. Incorporar por último la leche y batir hasta obtener una mezcla homogénea. Aromatizar con un poco de ralladura de piel de limón. Verter esta preparación sobre la mezcla de ingredientes secos y trabajar con una espátula o lengüeta hasta que se homogeneice bien. Rebozar ligeramente la fruta en harina (para que no se vayan al fondo del pan durante la cocción) e incorporarlas a la masa, repartiéndolas de forma homogénea. Poner la masa en el molde igualando su superficie y hornear a media altura a 180ºC entre 45-55 minutos, hasta que al pincharlo en el centro con un palillo éste salga limpio. Dejar enfriar totalmente antes de servir.
* Yo he usado unas mezclas ya preparadas que compré en Suiza. Se pueden hacer mezclas propias caseras, ajustando las cantidades al gusto de cada uno. En este caso la mezcla se compone de canela, coriandro, anís, anís estrellado y clavo. O simplemente se puede echar una pizca de varias especias por separado. Lo bueno de estos panes rápidos es que admiten mil variaciones.



