15 septiembre, 2015

Pan de centeno integral con masa madre

Estamos en una época algo tonta en la que el cuerpo me pide ya guardar los shorts, los tirantes, las sandalias el pijamita absurdo de verano, pero todavía hay que esperar un poco. Es el primer día que llevo un pantalón fresquito pero largo para estar por casa, pero aún no me atrevo a empezar el cambio de armario. Sueño con jerséis, chaquetas, edredones y manta en el sofá, pero toca aguardar unos cuantos días más.
Pero ay, qué feliz salgo a correr por la mañana con ese fresquete típico de las primeras horas de septiembre, ¡hacía tanto tiempo que no pasaba frío! No, el viaje en tren desde Murcia no cuenta.

Rye bread


El horno ya se enciende con ganas y estoy aprovechando para devolver a nuestro apartamento el aroma de hogar de verdad. Es decir, durante el fin de semana le di caña para quitarle la pereza veraniega, y saqué un bizcocho para los desayunos, galletas para el café y un hermoso pan. Necesitaba hornear pan otra vez, aunque tengo que decir que me llevé un poco de masa madre al campo y conseguí sacar panes decentes allí, para regocijo de mi familia. Mi pan habitual ya os lo enseñé, uso la receta base de Dan Lepard y la tuneo un poco según me da, me resulta un pan perfecto para el día a día, sin complicaciones. Pero a veces me gusta probar recetillas nuevas, como este pan de centeno integral que me gustó porque usa poquita masa madre.

Rye bread

Soy un poco inútil porque lo horneé antes del verano y, aunque apunté la receta - menos mal, no siempre lo hago -, no así el blog que usé de inspiración. Tengo mis sospechas porque mis páginas y blogs favoritos de panadería no son demasiados, pero he estado un rato buceando en sus archivos y no lo encuentro. Bueno, casi mejor porque seguro que el aspecto final no tiene nada que ver con la de esos maestros panaderos que hay por las redes, aunque sus recetas me sirven como base para tener un pan que me sabe a gloria. Me rechifla el centeno, me encanta que salga la corteza oscura y dura, con la miga aromática y húmeda. Ya tego ganas de hornear el próximo.

Pan de centeno integral con masa madre

Receta adaptada de algún blog que no consigo recordar (ups)
Ingredientes para 1 pan medianito

Masa de arranque:

- 150 g de harina de centeno integral
- 15 g de masa madre
- 150 g de agua

Masa final:

- masa de aranque
- 150 g de harina de fuerza
- 200 g de harina de centeno integral
- 9 g de sal
- 175 g de agua

El día antes, mezclar todos los ingredientes de la masa de arranque. La masa madre debería estar en plena forma, es decir, conviene haberla refrescado unos días antes si la teníamos dormidita durante un tiempo. La mía es una campeona y se portó muy bien sin haberla despertado del todo aquel día. Tapar y dejar a temperatura ambiente. Si es invierno, 20 horas, si es verano y hace calor, unas 10.

A la mañana siguiente, mezclar el resto de ingredientes hasta formar una masa húmeda homogénea. Tapar y dejar reposar 30 minutos. Amasar ligeramente plegando la masa sobre sí misma en el cuenco, hasta que se vuelva algo más maleable, y luego amasar a mano sobre una superficie de trabajo limpia, ligeramente enharinada. Formar una bola y colocar en un cuenco engrasado con un poco de aceite. Tapar y dejar levar hasta que doble su tamaño.

Deshinchar y amasar un poco. Formar una bola y colocar en un banneton o sobre un paño limpio enharinado. Tapar y dejar reposar 45 minutos más. Mientras, precalentar el horno a 250ºC.

Dar la vuelta al pan y colocarlo sobre una bandeja. Hornear durante 15 minutos, generando vapor al principio con un pulverizador de agua, y luego bajar la temperatura a 200ºC. Hornear hasta cumplir unos 50 minutos. Sacar y dejar enfriar por completo sobre una rejilla.

Rye bread
13 septiembre, 2015

Viajando: Visita rápida (y accidentada) a Zamora y San Pedro de la Nave

Tras pasar el año pasado sin poder hacer ninguna escapada, este año he podido apuntarme a un pequeño viaje con mis padres que nos sacó del infierno murciano a mediados de agosto. Oporto nos dejó muy buen sabor de boca y queríamos sobre todo escapar del calor y de centros turísticos abarrotados, así que mi padre buscó una casa rural en el norte de Portugal y allá que fuimos a pasar una semana. En el camino de ida paramos en Madrid - a dejar calabazas y harinas en mi casa, y de paso almorzar - y decidimos hacer noche en Zamora, para no tragarnos demasiados kilómetros de coche. Tenía ganas de visitar esta histórica ciudad aunque fuera en una estancia exprés, y la verdad es que me gustó mucho a pesar del pequeño accidente que casi nos fastidia todo el viaje.

Zamora

Si me seguís por las redes sociales ya os esteraríais en su momento, en realidad no fue nada grave y ahora me río de lo ridículo y surrealista de la situación. Volvíamos al hotel tras un paseo por la ciudad, estábamos ya a pocos metros de la puerta, cuando mi madre tropezó malamente, cayendo de cara sobre las baldosas de una plaza. El susto, mi padre que es poco delicado y la cantidad de sangre que había me dejaron un poco en shock y empecé a tener muy mal cuerpo. Los vecinos que había por allí se portaron genial y llamaron a una ambulancia, pero yo terminé perdiendo el conocimiento y caí de cabeza al suelo.

Zamora

Zamora

Así que me desperté perdidísima, con las rodillas y la cara sangrando. Bueno, y más blanca que el papel, como siempre. Pero llegaron los sanitarios, nos curaron, se aseguraron de que no había nada grave y volvimos al hotel, dando por finalizada nuestra visita algo prematuramente. Al día siguiente ya estábamos bien salvo por los chichones y heridas que nos dejaron la cara hecha un cuadro durante todo el viaje. ¡Todavía tengo marcas en la cara! En fin, que tengo una cuenta pendiente y pienso volver pronto, que desde Madrid lo tenemos fácil.

Zamora

Zamora es una ciudad muy agradable, el centro histórico no es muy grande pero se agradece que se pueda recorrer a pie sin problemas, y tampoco da sensación de agobio. Hay calles y plazas más amplias y otras más escurridizas, típicas de los cascos viejos y que tanto me gustan, sobre todo cuando por la noche descubren decenas de bares de tapas inundados por parroquianos. Parece que han restaurado muchos puntos recientemente, y es un placer pasear al caer la tarde entre sus muchísimos templos románicos - ¡¡muchísimos!!- y edificios modernistas, una faceta que no conocía de Zamora y que me sorprendió gratamente.

Zamora

Zamora

Está asentada en un cerro y protegida por el río Duero, por lo que ofrece varios puntos con vistas estupendas, especialmente al caer el sol. Destaca la zona con la catedral romática, que tiene una preciosa cúpula de escamas, junto al Castillo que es hoy Centro de Arte Contemporáneo Baltasar Lobo, con algunas de sus obras distribuidas por el parque. Los dulces tradicionales de la zona son exquisitos - lo descubrí hace meses gracias a un detallito de mi querida Bea - y el tapeo se practica con entusiasmo. En verano, al caer la noche, desde luego que las calles estaban en plena ebullición. Y no hacía nada de calor, qué gustazo fue para nosotros :).

Zamora

Zamora

Merece muchísimo la pena acercarse a El Campillo a visitar una de las mayores joyas de nuestro patrimonio, la iglesia prerrománica de San Pedro de la Nave. Es un templo único, de los siglos VII-VIII, gran ejemplo del arte visigodo de nuestra península. Como curiosidad hay que decir que se tuvo que trasladar piedra a piedra porque la construcción de un embalse amenazaba su conservación, pero por suerte hoy está en perfecto estado y es un placer poder entrar a descubrir todos los secretos que guarda su pequeña planta de tres naves. Son imperdibles los capiteles, de una calidad excepcional.

Zamora

Muy bonita Zamora, con una gente encantadora y dispuesta a ayudar a turistas inútiles, buenos productos locales y un patrimonio impresionante. Como ya he dicho, tengo que volver pronto, que además me quedé con las ganas de ver a la Cocinillas ;).
10 septiembre, 2015

Cake de higos y coco - Consideraciones sobre viajes en tren

Hoy hace una semana que llegué a Madrid desde Murcia, con sensaciones agridulces pero con ganas de retomar mi vida madrileña y de preparar el otoño. Me parece que fue ayer cuando seguía pegándome madrugones para salir en la bicicleta antes de morir achicharrada, pero al mismo tiempo parece que ya llevo un mes aquí. Pero bueno, uno de mis objetivos de cara al nuevo curso es ser más constante en mis publicaciones, y siempre me ha gustado el jueves como día para actualizar el blog. Así que hoy miramos ya al fin de semana con este sencillo cake de higos y coco, que horneé con los primeros frutos de las higueras del campo.

Fig coconut cake


Sigo usando el tren como medio de transporte entre Madrid y Murcia, es lo más "cómodo" dentro de las circunstancias. Al viajar casi siempre sola, el coche no es una opción, y tener la estación de Chamartín muy cerca de casa es mucho más cómodo que tener que ir al estrés de Atocha. De todas formas, en todos estos años he visto cómo el servicio no ha hecho más que empeorar, sin que los precios se hayan reducido casi nada, y la llegada del AVE a Murcia empiezo a plantearme si la verán mis nietos.

Me conozco ya las rutinas y los modos de trabajo del personal de Renfe, y también tengo clasificada a la fauna de viajeros habitual, según las fechas y según los horarios. Pero a pesar de tomarme el viaje como un trámite hay cosas que me siguen dando especial rabia.

Fig coconut cake


- Microclimas. En verano sufres el riesgo de morir por congelación y en invierno más te vale poderte quitar capas de ropa o pasarás varias horas en una sauna. Odio tener que llevar calcetines y una chaqueta cuando en la calle me esperan 40ºC. La última vez ni siquiera hacía calor, pero me pasé medio viaje en los espacios entre vagones porque no podía soportarlo más.

- Pasajeros inútiles que no piensan en los demás. A ver, señora, ¿no ha visto que hay poco espacio para las maletas? ¿No se le ha ocurrido que sus bolsos de mano caben sobre su cabeza, en lugar de quitar sitio a los que llevamos maletones?

- Pasajeros inútiles que no piensan en los demás y deben creer que van solos. Esos que se pasan el viaje usando el móvil sin haberle quitado el sonido, ya no de llamada, ni siquiera de las teclas. Tortura. O que tienen conversaciones que no interesan a nadie a gritos. O que leen murmurando en voz alta. O que se ponen a cortarse las uñas - verídico -.

- Pasajeros inútiles que no hacen ni caso de las indicaciones. Porque claro, vamos a levantarnos a coger las maletas 10 minutos antes de que llegue el tren, bloqueando los pasillos. No es sólo molesto, es MUY peligroso. Recordemos lo que pasó en Santiago. El tren no se va a ir dejándote dentro, un poco de paciencia.

- El tren que llega de Cartagena rumbo a Madrid NUNCA llega puntual a Murcia. Al menos, yo nunca lo he vivido. A ver, ¿por qué se indica que saldrá a las 9.34 si a las 9.40 todavía ni ha llegado? Señores de Renfe, me da igual que la salida sea a las 9.50, no pasa nada, pero por favor, indíquenlo. Así me ahorro el plantón extra en la estación, gracias.

- Películas cada vez peores. Ay, esos años en los que podía encontrarme un clásico con Sidney Poitier en el reparto... Ahora es imposible. Al parecer eligen los peores títulos disponibles, los repiten hasta la saciedad y encima son malísimas opciones para ver en una pantalla minúscula. El Hobbit podría ser más digerible, pero en esos monitores no se ve absolutamente nada. En serio, un poco de criterio.

- ESE HORROR DE PÁGINA WEB. Llevo sufriéndola años y cada vez que la "mejoran" tiemblo. Nunca, nunca ha funcionado bien, y no entiendo cómo siguen haciéndolo mal. Son tantas cosas que tienen fallos que prefiero dejarlo simplemente así. Es para llorar.

En fin, ya me he quedado un poco más a gusto. En el fondo me gusta viajar en tren... aunque creo que sigo teniendo una imagen romántica y bucólica de este medio de transporte. Y odio el autobús, eso también. Vamos con la receta.

Fig coconut cake


Cake de higos frescos y coco
Receta ideada por mí a partir de un batiburrillo de fuentes
Ingredientes para un molde redondo de unos 18-20 cm

- 260 g de harina de repostería
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 140 g de azúcar
- 1 huevo L
- 50 g de mantequilla sin sal
- 125 ml de leche de almendras
- higos frescos
- coco rallado
- azúcar moreno

Precalentar el horno a 180ºC y forrar un molde desmontable de unos 18 cm de diámetro. Se puede usar uno más grande, pero quedará más planito. Nada grave.

Derretir la mantequilla y dejar enfriar ligeramente. Mezclar en un recipiente mediano la harina con la levadura y la sal. Batir en otro cuenco el azúcar con el huevo, la vainilla y la mantequilla. Echar la leche y batir un poco más.

Incorporar ambas mezclas y trabajar la masa suavemente hasta no tener grumos secos. Llenar el molde y distribuir por encima los higos lavados y cortados en cuartos. Cubrir con coco rallado al gusto y un poco de azúcar moreno.

Hornear sobre una rejilla durante unos 35-45 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio. Esperar a que se enfríe un poco antes de desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Fig coconut cake


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¿Apostamos cuándo podré usar el AVE para moverme entre Murcia y Madrid? Es el culebrón favorito en nuestra querida Región de los últimos tiempos.
08 septiembre, 2015

Ensalada templada de brócoli y aguacate con salsa de yogur para volver a la rutina

Parecía que no iba a llegar nunca, pero el otoño está ya en el aire y todos vamos volviendo poco a poco a la rutina. Ha sido un verano que se me ha hecho especialmente duro, pero por suerte el pequeño viaje a mediados de agosto a Portugal fue un paréntesis que me vino de marvilla. Tengo muchas cosas que compartir de este verano pero tendrán que esperar un poco más, así que por el momento os dejo esta ensalada templada de brócoli y aguacete con salsa de yogur, para ir despidiendo poco a poco el estío.

Broccoli avocado salad


Pasar un mes - o un poquito más - en Murcia en verano es algo que necesito como el respirar desde que vivo en Madrid. Bueno, la ciudad la pisé sólo para bajar y subir al tren, ya que fui directamente al campo, escenario de todos mis veranos desde que tenía dos añitos. Ha hecho mucho calor, muchísimo, y he tenido que pasar muchas horas trabajando delante demi ordenador viejo con una silla raquítica que me ha roto la espalda, pero también he podido desconectar y, sobre todo, pasar tiempo con la familia - y los gatos, que cada vez hay más okupas felinos en el patio de casa, para estrés del nuestro - y con mi querida bicicleta. Allí cojo rápidamente otras rutinas y es como poner mi vida en pausa, reencontrarme con mi yo anterior, y por eso luego sufro un extraño choque interno al regresar a Madrid. Y he vuelto con muchas ganas, han sido muchos días sin el elfo y el cuerpo ya me pedía volver a la normalidad, pero el cambio me sigue dejando algo confusa durante unos días.

Tengo aún el apartamento algo patas arriba y la despensa/nevera es un poco caos, pero poco a poco vamos retomando rutinas. Aquí ya no hace calor - gracias a los dioses - aunque me gustaría que las temperaturas bajaran mucho más, pero mientras el otoño va llegando estos días sigo tirando de ensaladas más templadas y platos frescos como la receta que comparto hoy.
Me he enganchado al aguacate en los últimos meses y descubrí que combina maravillosamente bien con mi adorado brócoli, así que la mezcla de ambos ingredientes sólo podía ser ganadora en un plato ligero pero muy nutritivo que seguramente me prepare en caliente el próximo invierno.

Broccoli avocado salad


Ensalada templada de brócoli y agucate con salsa de yogur
Receta ideada por mí
Ingredientes a ojo para 1 persona

- 1/2 brócoli en ramilletes
- 1/2 aguacate
- 1 huevo
- semillas y cereales al gusto (amapola, pipas de calabaza, de girasol, almendras, sésamo...)
- 1 yogur natural
- 1/2 cucharadita de mostaza
- zumo de limón
- aceite de oliva virgen extra
- vinagre de manzana o de arroz
- hierbas provenzales, pimienta negra y sal al gusto

Lavar bien el brócoli y cortar los ramilletes, reservando el resto, incluido el tallo, para otra preparación. O podemos prepararlo entero y así tener sobras para otra receta. Lo podemos cocinar como más nos guste: salteado directamente, al vapor, en olla a presión, cocido, asado... Pero siempre procurando que quede al dente, nunca blandurrio.

A mí me gusta darle un golpe de vapor y luego saltearlo a fuego fuerte, o si tengo el horno encensido lo aso directamente.Cocer el huevo el tiempo que se prefiera, unos 10 minutos, y partir el aguacate en dos, reservando el hueso en la mitad que no vayamos a consumir ahora. Pelar el huevo y picarlo, trocear el aguacate. Tostar si se desea una mezcla de semillas y/o cereales al gusto.

Mezclar todos los ingredientes en un plato hondo o fuente. Batir en un cuenco el yogur con la mostaza, zumo de limón, vinagre, sal y pimienta negra al gusto. Sazonar la ensalada añadiendo ralladura de limón y hierbas provenzales a discreción, y servir con la salsa.

Broccoli avocado salad


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¿Y qué tal va vuestro reencuentro con la rutina? ¿En plena vuelta al cole? Eso me recuerda que tengo que hacer hoy la matrícula del próximo curso de alemán, Intermedio 2! Será un curso difícil.
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