10 marzo, 2014

Receta de muffins de plátano y yogur con miel y una exposición muy recomendable

Todavía no sé muy bien cómo estamos de nuevo a lunes; la semana pasada ha volado. Cuando se me acumulan muchas cosas en pocos días las jornadas pasan sin que me dé cuenta, y creo que también tiene que ver el hecho de que haya ido medio zombie por arrastrar cierta falta de sueño. No lo comenté en la última entrada, pero el domingo pasado me quedé siguiendo en directo la gala de los Oscar, y aunque me lo pasé genial (gracias a twitter por ello) y se me pasé volando (una gala que terminó a las 6 am), me temo que luego lo fui pagando. Encima el cambio de borrasca (¡esos vendavales de hace una semana!) a anticiclón (ya he vuelto a pasar calor) me ha dejado KO, con un migrañón repentino que sigue coleando hoy.


Pero bueno, sienta bien por el momento el tiempo primaveral y además pasé una mañana genial el jueves pasado con una visita fugaz de mi padre. Vino por una reunión de trabajo y al llegar en el primer tren tuvimos unas horas para desyunar y dar un paseo por el centro hasta el lugar de la cita. Aprovechamos además para visitar la exposición del CaixaForum, que está al ladito de Atocha, y aunque ahora cobran entrada cuando antes era gratis, casi todas sus exposiciones merecen la pena.


Ahora mismo tienen en cartel Génesis, de Sebastião Salgado, una magnífica exposición de fotografías en blanco y negro en las que el experimentado fotógrafo recorre lugares remotos del planeta, con paisajes impresionantes, diversas tribus y pueblos alejados de la sociedad moderna, animales magníficos, rincones perdidos que parecen sacados de un sueño...




No sólo son fotografías de una belleza y una calidad técnica impecables, a mí lo que me fascina es poder adentrarme en esos mundos recónditos que también forman parte de nuestro mundo. Los contrastes entre unas regiones y otras, las costumbres de unas gentes totalmente ajenas a los problemas del "primer mundo", animales de enorme belleza en su medio natural, y la naturaleza en todo su esplendor; son obras para disfrutar por sí mismas, y también para reflexionar un poco.

Banana honey muffins

Hoy vuelvo al baúl de los recuerdos con una receta de muffins que se quedó colgada el año pasado en mi limbo particular. Ahora que ya llega el calorcito los plátanos se maduran antes, y por eso viene muy bien tener a mano una receta sencilla para darles salida. Estos muffins salieron tan ricos que la receta ha pasado a formar parte de mi repertorio habitual, y además admite muchas variaciones.
Seguramente podrá reducirse la cantidad de aceite para usar puré de manzana o más plátano, las especias se pueden variar y también admiten añadirles unos frutos secos, pasas o chips de chocolate. Ya sabéis, cuanto más maduros estén los plátanos, más jugosos, aromáticos y dulces serán los muffins.

Muffins de plátano y yogur con miel
Receta adaptada de Dan Lepard
Para 12 muffins

- 200 gr de plátano muy maduro (pesados sin piel)
- 170 gr de yogur natural griego
- 2 huevos L
- 140 gr de miel
- 60 ml de aceite de girasol
- 200 gr de harina de repostería
- 100 gr de harina integral de espelta
- 2 cucharaditas de levadura química (impulsor)
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de canela molida
- 1 cucharadita de jengibre molido

Precalentar el horno a 180ºC y preparar una bandeja con 12 moldes para muffins, engrasándolos o colocando cápsulas de papel. Si la miel es muy densa, calentarla en un cazo hasta que se vuelva más líquida.

Trocear los plátanos en un cuenco grande y aplastarlos bien con un tenedor o un trasto de esos para hacer puré de patatas. Añadir el yogur natural griego, los dos huevos, la miel y el aceite de girasol. Batir todo junto con una batidora de varillas hasta que se forma una mezcla homogénea.

Tamizar encima la harina de repostería, la harina integral de espelta, la levadura química, la sal y las especias. Mezclar todo con una espátula o lengüeta, con movimientos suaves y envolventes, procurando no menear demasiado la masa. Cuando esté homogéneo y sin rastros secos, llenar de forma equitativa los moldes.

Coronar cada unidad con unas nueces picadas o azúcar moreno (opcional) y hornear durante unos 20-25 minutos, hasta que estén bien doraditos y al pinchar con un palillo salga limpio. Esperar un par de minutos fuera del horno, desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Banana honey muffins
04 marzo, 2014

Un homenaje a Treme: Receta de King Cake de Mardi Gras

Seguramente muchos ya sabréis que mi otra gran pasión/obsesión, detrás de la cocina, son las series. Sigo muchísimas (¿demasiadas?), muy diferentes entre sí, pero hay algunas que se han ganado un hueco especial en mi memoria, y por qué no decirlo, también en mi corazón. Sé que suena a tontería, pero es que hay ciertas historias, ciertos personajes, ciertos lugares... que simplemente te atrapan. Es lo que me ha pasado con Treme, la maravillosa serie de HBO creada por David Simon que se despidió de todos nosotros a principios de este año. Duró poco para los que somos seguidores, demasiado teniendo en cuenta las ínfimas audiencias. Pero de verdad os digo que merece mucho la pena.

King Cake

Treme nos lleva a Nueva Orleans, a esa rota Nueva Orleans post huracán Katrina. Nos mete de lleno en la vida de muchos personajes que intentan sobrellevar como pueden las desastrosas consecuencias que tuvo aquel desastre, consecuencias que siguen hoy latentes. Personajes muy diferentes entre sí, con problemas y circunstancias distintas, pero con algo en común, ese alma que irradia la propia ciudad, su historia, su cultura, su gente, y sobre todo, su música.


No es una serie sencilla. A lo largo de sus 3 temporadas y el corto epílogo de la 4ª, Treme no tiene grandes tramas definidas, no pone a sus personajes en una búsqueda concreta ni los enlaza a todos en historias de infarto que desembocan en un final de impacto. Treme no va de eso. Y es por esta razón que es difícil recomendarla, o explicar por qué es tan maravillosa. Pero si le dais una oportunidad, si sus personajes os consiguen atrapar, seguro que os dolerá tanto como a mí despediros de ellos.

Una parte fundamental de la serie es la propia identidad de Nueva Orleans, con dos grandes bases: la música y el Mardi Gras. El peso que tiene la música en cada capítulo es esencial, pues Treme nos mete en el ambiente de los bares, locales, conciertos callejeros, estudios y demás que dan vida a la ciudad día y noche. Y el Mardi Gras, el Carnaval, es un mundo aparte.


No quiero liarme a contar todos los entresijos que guarda la preparación y la celebración del Mardi Gras de Nueva Orleans, pero sí os aviso de que es un submundo cultural impresionante, con el que es fácil perderse para los ajenos a esa cultura. Pero a mí me fascinó desde el principio, y a mi madre también. Sí, he visto, y disfrutado, Treme entera con mi madre al lado, en Versión Original subtitulada, con un inglés de los más complicados que he visto en una serie. Y ella, que no lo habla nada, no se me quejó ni una vez. Es que Treme te conquista :).

King Cake

Pues mi pequeño homenaje de despedida no podía ser otro que unirme, en la distancia, a esa fantástica celebración del Mardi Gras, el Martes de Carnaval. Y cómo no, a través de la cocina, preparando un delicioso King Cake -más o menos- tradicional.
El King Cake puede recordarnos a nuestro Roscón de Reyes, porque ese es su origen. Supongo que sabéis que España no tiene la exclusiva del típico pan dulce dedicado a la Epifanía, y es que es una tradición que se sigue en muchos países. Pero en Nueva Orleans, el King Cake se ha convertido en un dulce típico de Mardi Gras.


He leído que hoy en día se puede encontrar relleno, normalmente con una crema de queso o con mantequilla y canela, y que suele llevar un muñequito de un bebé en sustitución del haba típica, pero yo he preferido prepararlo sin rellenar. Lo que sí distingue sobre todo al King Cake son los colores del azúcar que lo cubre: violeta, verde y amarillo dorado, los colores del Mardi Gras que simbolizan, respectivamente, la Justicia, la Fe y el Poder.
He creado esta receta adaptando varias que he podido encontrar, y el resultado nos ha encantado en casa. Es muy similar al Roscón, pero menos dulce porque ya tenemos suficiente con la cobertura. Acabé con azúcar por todas partes y la mitad de quedaba en el plato, pero eh, queda festivo :).

King Cake

Receta de King Cake
Ingredientes para un rosco grande

- 250+60 ml de leche
- 55 g de mantequilla
- 25 g de levadura fresca
- 500 g de harina de fuerza
- 55 g de azúcar
- 1/2 cucharadita de sal
- ralladura de lima y naranja
- 3/4 cucharadita de nuez moscada
- 1 yema L

Para la decoración

- 1 huevo batido para pintar
- azúcar glasé y leche para el glaseado
- azúcar, agua y colorantes para la decoración

Calentar 60 ml de leche hasta dejarla tibia. Desmenuzar en ella la levadura, añadir una pizca de azúcar y una cucharada de harina, batir bien y dejar fermentar unos 20-30 minutos. Derretir mientras tanto la mantequilla con el resto de leche. Mezclar en un recipiente grande la harina con la sal, la ralladura de los cítricos y la nuez moscada. Hacer un hueco en el centro y echar el resto de ingredientes.

Mezclar todo bien, dejar reposar 15 minutos y luego empezar a amasar hasta conseguir una masa lisa, elástica y suave. Formar una bola, colocar en un recipiente ligeramente engrasado y tapar. Dejar fermentar hasta que doble su tamaño, alrededor de un par de horas.

King Cake

Deshinchar con suavidad, amasar ligeramente de nuevo y formar un rosco. Colocar en una bandeja de horno, pintar con la yema de huevo, tapar y dejar levar. Precalentar el horno a 180ºC. Cuando casi haya doblado su tamaño, dar otra pasada de huevo y hornear unos 30 minutos, hasta que se haya dorado bien.

Mientras se hornea, preparar en tres cuencos el azúcar de colores. Echar unas 3-4 cucharadas colmadas y mezclar con una cucharada de agua teñida con colorante alimentario. Mezclar muy bien hasta tener el color deseado, añadiendo más azúcar o más colorante. Hacer también un glaseado ligero con azúcar glasé y leche o agua.

King Cake

Una vez frío el rosco, pintar primero con el glaseado y repartir luego el azúcar de colores antes de que se seque del todo, alternando los colores al gusto. Dejar secar del todo y servir, preferiblemente rodeados de confeti, con una máscara en la cara y con buena música de Mardi Gras de fondo.

Nota: Si se escucha esto mientras se prepara, probablemente salga más rico ;).


Muchas gracias Treme por regalarnos tantos momentos maravillosos.
27 febrero, 2014

Calabaza asada rellena de lentejas con setas shiitake {Legumbres con Ventanas Verdes}

Para el mes de febrero en Ventanas Verdes hemos dedicado nuestras recetas a las legumbres. Por suerte, parece que últimamente hay una tendencia que las está recuperando, tanto a nivel de consumo en el hogar como en la alta cocina, y es que desde hacía varias décadas las pobres legumbres estaban siendo bastante olvidadas en la dieta habitual.

Han sido siempre un producto básico de la alimentación humana, sobre todo de las clases más bajas, e imprescindibles en tiempos de carestía. La alta sociedad no tenía nunca en mucha consideración a las legumbres, consideradas comida de pobres y de baja categoría. Pero la importancia que tienen en nuestra dieta, tanto a nivel nutricional como cultural e histórico, es fascinante.

Stuffed squash with lentils and shiitake

Mis primeros recuerdos relacionados con legumbres se reducen básicamente a tres platos: los garbanzos y las lentejas de mi madre, y las habichuelas de mi abuela. Como "buena" niña, no me hacía gracia que tocara comer legumbres en casa. Los garbanzos se dejaron ver poco por nuestra mesa, porque mi padre los aborrecía, y para que los peques nos comiéramos las lentejas siempre nos las hacía puré. Mi abuela hacía lo mismo con las habichuelas (alubias blancas), y es curioso cómo, aunque hace muchísimo tiempo de la última vez que pude tomar un plato cocinado por ella, recuerdo perfectamente su sabor. Yo era idiota, porque en realidad me gustaban ambos platos, pero no fue hasta bien entrada la adolescencia cuando reconocí que, efectivamente, me gustaban las legumbres.

Butternut squash

Desde que comencé con este blog he ido aprendiendo muchísimo sobre todo tipo de temas relacionados con la cocina y la gastronomía, y así he ido descubriendo que el mundo de las legumbres es enorme, variado, versátil y lleno de posibilidades. Gracias a muchos de vosotros, y en gran medida a mis compañeras de Ventanas Verdes, he aprendido cómo cocinarlas mejor y cómo combinarlas para sacarles el máximo partido en la dieta.

Aunque he ido probando muchas legumbres que hasta hace pocos años jamás había probado, mis favoritas serán siempre las lentejas, por los recuerdos de mi casa y porque son muy prácticas en la cocina. Para hacer guisos, cremas y sopas, me gusta la variedad coral o roja, pero las de tipo francés, Beluga o Puy, son geniales para otro tipo de platos.
Hace tiempo ví en algún blog una receta de calabazas tipo kabocha rellenas de lentejas, y no pude resistirme a probar la idea para el reto de este mes. Es un plato con alma bastante otoñal, pero perfectamente válido para estos días finales de invierno. La próxima vez añadiré algunos frutos secos al relleno, o mezclaré las lentejas con arroz o quinoa para hacerlo más completo y no tener que servir ningún cereal aparte como guarnición. Si no os gusta o no podéis tomar calabaza, estoy segura de que un buen boniato o una berenjena darían también deliciosos resultados.

Shiitake mushrooms

Receta de calabaza asada rellena de lentejas con setas shiitake
Ingredientes para 2 personas

- 2 calabazas pequeñas tipo butternut o acorn
- 100 g de lentejas cocidas de tipo Puy o beluga
- 2 cebollitas francesas
- 250 g de setas shiitake
- 1/2 vaso de vino blanco o tinto
- 1 cucharadita de vinagre balsámico
- 1 cucharadita de hierbas provenzales
- 1/2 cucharadita de comino molido
- 1 pizca de ajo granulado
- sal y pimienta negra
- aceite de oliva virgen extra
- levadura de cerveza en copos
- perejil o cilantro fresco
- arroz, mijo, couscous o quinoa para acompañar

Podemos preparar las lentejas con antelación, incluso un par de días antes.

Lavar y enjuagar las lentejas. Colocar en una olla o cazuela con una hoja de laurel, un trocito de alga kombu (opcional) y cubrir con agua. Llevar a ebullición y cocer hasta que estén al dente, siguiendo las instrucciones del paquete. Escurrir bien y reservar, desechando el alga y el laurel.

Precalentar el horno a 200ºC. Cortar las calabazas para dejar la base; la altura del corte dependerá del tamaño y forma que tengan. Retirar las semillas y los filamentos interiores, dejando la carne y la corteza intacta. Untar con aceite una bandeja o fuente y colocarlas boca abajo. Hornear hasta que estén bien tiernas, pero firmes.

Shiitake mushrooms

Lavar bien las setas y trocearlas en piezas de un pocado. Limpiar y picar las cebollitas, calentar un poco de aceite en una sartén amplia y pocharlas unos minutos. Añadir las setas y la cúrcuma, rehogarlas unos minutos, regar con el vino y dejar que se evapore. Sazonar con las hierbas y dar un toque de vinagre balsámico.

Añadir las lentejas y cocinar todo junto a fuego medio-suave, hasta que las setas estén listas y hayan perdido casi todo el líquido. Salpimentar al gusto. Rellenar las calabazas con esta mezcla, sazonzar con un poco de levadura de cerveza (opcional) y perejil o cilantro fresco picado. Servir inmediatamente, o volver a calentar en el horno o microondas antes de servir.

Stuffed squash with lentils and shiitake

Se podría coronar el relleno con algo de queso, pero la verdad es que así ya estaba buenísimo. La carne tiernísima de la calabaza se mezcla con el relleno al pinchar con el tenedor, aportando esa cremosidad que me vuelve loca y combinando tan bien con las setas y las lentejas.

No os perdáis las recetas de mis compañeras, que ya sé de antemano que hay propuestas muy originales y, sobre todo, riquísimas :). ¿Cuáles son vuestras legumbres favoritas?
22 febrero, 2014

Receta de pan de cereales y semillas

Seguro que la mayoría de vosotros ha tenido esa conversación tan típica que arranca con un "Si tuvieras que perder uno de los cinco sentidos, ¿cuál sería?". Es una de esas discusiones tan repetidas que nos encanta tener para discutir sobre la nada, planteando escenarios hipotéticos absurdos. Como lo de qué te llevarías a una isla desierta, o qué comerías el resto de tu vida.
En el caso de los sentidos casi nadie quiere perder la vista o el oído, que son los que más triunfan y los más llamativos. Pero claro, pensar en una vida sin gusto... o sin olfato, que incluye muchísimo en cómo captamos el sabor de los alimentos. Supongo que al final el cuerpo y el cerebro se terminan adaptando a cualquier situación, pero se hace difícil pensarlo.

Pan de cereales y semillas

De todas formas, uno de los sentidos que más se olvida es uno de mis favoritos últimamente: el tacto. No se suele apreciar tanto, pero a mí me encanta tocar y palmar todo tipo de cosas. Sentir la temperatura, la textura y el material de los objetos, acariciar superficies rugosas, sentir cosquillas en los dedos, descubrir elementos suaves... Algo que me gusta mucho es meter las manos en la tierra, literalmente. Me fascina lo diferente que puede llegar a ser la tierra según la zona y su composición, y por eso disfruto mucho trasteando con macetas y jardines. Creo que lo que más me gustaba de la playa de pequeña era embadurnarme bien de arena.

Pan de cereales y semillas

Elaborar pan en casa es una manera estupenda de sacar el máximo partido al tacto en la cocina. Mezclar las harinas con las manos y amasar percibiendo cómo la textura va cambiando, es parte del placer del pan casero. Creo que así se establece un vínculo más emocional con nuestras masas, y es que es fantástico sentir cómo evolucionan bajo nuestras manos.

Tengo mi masa madre ahora reposando junto a mí, esperando a mañana para hacer pan siguiendo mi receta infalible (adaptada del gran Dan Lepard), pero a veces no viene mal tener recetas más sencillas a mano. Estos panes los preparé un par de semanas después de volver a Madrid, cuando todavía mi masa madre dormía en la nevera, y yo tenía ansias de pan casero. Preparé tres barritas pero se podría hacer un gran pan redondo o en bâtard sin ningún problema, y la mezcla de semillas es perfectamente adaptable.

Pan de cereales y semillas

Receta de pan de cereales y semillas
Ligeramente modificada de una receta de Xabier Barriga
Ingredientes para 3 barras medianas

- 10 g de levadura fresca de panadería
- 375 ml de agua tibia
- 325 g de harina de trigo de fuerza
- 125 g de harina de centeno integral
- 50 g de harina de espelta integral
- 1 cucharada de melaza (miel de caña)
- 1 cucharadita colmada de sal
- 100 g de mezcla de semillas y cereales (sémamo, lino, centeno, avena, girasol, amapola)
- semillas extra para el acabado

Colocar la levadura desmenuzada en un cuenco, añadir 3 cucharadas del agua tibia y 2-3 cucharaditas de harina de trigo. Mezclar bien, tapar con un paño húmedo y dejar fermentar unos 30 minutos.

Mezclar todas las harinas en un recipiente grande con la sal. Añadir el agua tibia y mezclar junto con la melaza. Cuando esté todo más o menos incorporado, añadir el prefermento y mezclar bien. Dejar reposar 30 minutos tapado con un paño.

Amasar a mano de corrido, en tandas cortas o usando amasadora, hasta conseguir una masa suave, homogénea, elástica y maleable. Formar una bola y dejar levar un par de horas en un cuenco engrasado tapado con un paño o plástico.

Cuando haya doblado su tamaño, deshinchar ligeramente y amasar un poco más. Dividir en dos o tres porciones, o dejarla entera. Formar barritas, bâtards o una gran bola, según se prefiera, procurando dejar buena tensión en la superficie de la masa. Pulverizar con agua, añadir algunas semillas, tapar y dejar levar una segunda vez.

Precalentar el horno a 225ºC. Greñar las barras con un buen cuchillo y hornearlas, pulverizando con agua el horno al principio, durante unos 30-40 minutos, hasta que estén bien doraditas. Bajar la temperatura del horno a 200ºC pasados 10 minutos. Dejar enfriar sobre una rejilla.

Pan de cereales y semillas

Corteza crujientita y miga tierna, con el toque crujiente de las semillas. La primera barra cayó ese día, la segunda aguantó muy bien bien envuelta en tela para la hornada siguiente, y la tercera la congelé cuando se enfrió. Descongeló sin problemas.
Ay, lo que me gusta el pan :).
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...