28 julio, 2011

Ensalada de alubias con verduras crujientes

Mañana a estas horas estaré en el tren camino de Murcia. Si todo va según lo previsto, a mediodía habré llegado ya a casa; tengo la intención de comer allí con mi hermano, recoger unas cosas y salir a primera hora de la tarde con mi padre hacia el campo. ¡Qué ganas! Eso sí, hoy tengo mil cosas que hacer antes de ponerme con la maleta. Entre otras muchas cosas pretendo dejar varias entradas programadas en el blog, que no me gusta dejarlo abandonado tantos días :) Pero vosotros no escribáis mucho que luego el lector de feeds lo tengo echando humo! :P
Y hoy os dejo con una receta bien fácil y rápida de preparar que sienta de maravilla en días calurosos.

Gracias a Laura y a Beatriz, que desde la campaña de Blooogers me ofrecieron la oportunidad de probar la nueva gama de Bonduelle, productos para ensaladas, con tres variedades crujientes: pimiento en bastones, zanahoria en bastones y cebolla en láminas. Siempre es de agradecer el interés de las pequeñas y grandes empresas por dar a conocer sus productos entre la blogosfera, y más cuando realmente se esfuerzan en tener una buena comunicación con los consumidores. No sólo recibí las tres citadas variedades sino también un regalito genial, un bonito set de siete especieros de vidrio que me viene de perlas, como loca de las especias que soy :P.

bonduelle

bonduelle2

Me han gustado mucho. Aunque no hay nada como asar tu propio pimiento en casa, es un poco follón hacerlo y además con el calor veraniego no apetece nada, así que tener estos productos en la despensa ahorran tiempo y trabajo cuando apetece una comida o una cena rápida sin complicaciones. No tienen sabores raros y me encanta que estén "al dente", crujientitos. Se me ocurren mil combinaciones para usarlos, pero lo que más me apetecía era una ensalada nutritiva que sirviera de plato único para un almuerzo sencillo. Para hacerlo más completo se puede añadir un poco de arroz, quinoa o cuscús, por ejemplo.

White bean salad


Las cantidades dependerán del número de comensales o del hambre que se tenga. Si se prepara con varias horas de antelación el sabor y los aromas serán mejores.

- alubias blancas cocidas
- pimiento Bonduelle
- zanahoria Bonduelle
- tomates cherry
- judías verdes redondas

 Lo más sencillo es utilizar judías ya cocidas en bote al natural; sólo hay que enjuagarlas bien y escurrirlas antes de utilizar. Las judías redondas se encuentran congeladas en crudo en cualquier comercio, basta con cocerlas unos minutos, dejando que queden al dente, ligeramente duras. Partimos los tomates por la mitad o en cuartos. Colocar todos los ingredientes en una ensaladera, incorporar el aliño y mezclar bien. Dejar enfriar al menos una hora en la nevera antes de servir.

Aliño:

- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cucharadita de vinagre de Jerez
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1/4 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de mostaza de Dijon
- pimienta negra recién molida
- perejil picado
- tomillo, albahaca
- semillas de amapola

Poner todos los ingredientes en un cuenco y batir con ayuda de un tenedor para crear un aliño homogéneo.

White bean salad 

¡Nos leemos pronto, pasad un buen mes de agosto!

24 julio, 2011

Limonada de sandía y lima

Muchas gracias a los que ya me habéis dado recomendaciones sobre París! La verdad es que tengo muchos sitios y muchas cosas que hacer ya apuntadas, y no sé si en apenas una semanita dará tiempo a todo. ¡Sólo con los museos que tiene la capital francesa ya podría gastar un mes entero! Pero bueno, haremos consenso familiar y se hará lo que se pueda. Lo que sí tengo claro es que no quiero hacer uno de esos viajes agotadores en los que se va corriendo de un lado para otro sin disfrutar al final de nada. Ya habrá tiempo para volver :)

Para terminar la semana traigo una receta muy sencilla que viene genial en verano. Con el calor apetece beber mucho más líquido, pero hay que tener cuidado con los excesos de refrescos llenos de azúcar o edulcorantes y con el alcohol, que entran demasiado bien cuando aprietan las temperaturas. Con la buena fruta que nos regala el verano, es mejor preparar zumos y bebidas ligeras en casa, que además se pueden convertir en fantásticos cócteles si la ocasión lo merece.


Ice cubes


Aprovechando que Moldes Lékué me ofreció probar uno de sus nuevos moldes de cubitos de hielo Ice Cube, para conseguirlos con forma de cubo perfecto, inauguré las bebidas veraniegas partiendo de una receta que vi en smitten kitchen. Tengo que decir que hasta ahora jamás había comprado una sandía. Durante toda mi vida hemos tenido veranos llenos de melones y sandías fabulosas pero que siempre nos han regalado, así que me vi algo perdida cuando salí a comprar esta fruta; muchos tipos y precios diferentes, y encima con muchos tipos que venían de América! Menos mal que vi unas preciosas sandías blancas rayadas de tamaño pequeño y buen peso, producidas en... Águilas, Murcia! Me hizo ilusión y todo, así que se vino a casa :)

Watermelon lemonade with lime

Receta adaptada de smitten kitchen

- 500 ml de zumo de sandía rayada
- 120 ml de zumo de limón, recién exprimido
- 20 ml de zumo de lima, recién exprimido
- 45 ml de almíbar*
- 125 ml de agua
- cubitos y gajos de lima, para servir

Para obtener el zumo de sandía, trocear media pieza pequeña y triturar en una batidora de vaso u otro tipo; colar el puré para separar los grumos y las semillas. Mezclar con el zumo de limón y el zuma de lima (colados también previamente); añadir el almíbar y agua fría. Probar y ajustar el dulzor o la cantidad de agua al gusto. Enfriar en la nevera como mínimo una hora y servir con cubitos de hielo y gajos de lima.

*Para hacer un almíbar sencillo sólo hay que cocer a fuego medio el mismo volumen de agua que de azúcar, removiendo hasta su completa disolución. Dejar enfriar bien antes de usar.

Watermelon lemonade with lime

22 julio, 2011

Pan alsaciano con granos de centeno

En una semanita estaré a estas horas de nuevo sentada en un tren, con suerte con alguna película medio decente que no haya visto todavía (mejor me llevo lectura por lo que pueda pasar). Estaré un mes de vacaciones (ahora sí) en mi campo con unos días de paréntesis para visitar París con mi familia. Será la primera vez que ponga el pie en la capital francesa y cada vez que pienso en todo lo que me gustaría visitar me bloqueo mentalmente. Ya volveré a ese tema otro día, aunque aprovecho para pedir consejos y recomendaciones a todos los que ya la conozcáis :)
Ahora empieza la cuenta atrás típica pre-vacaciones, y es que me he dado cuenta de que tengo muchas cosas que hacer antes de irme a Murcia. No sé cómo me he ido liando este mes de julio pero se me ha echado el tiempo encima...
Ayer, por ejemplo, tenía muchos planes. Empezó bien el día, pues me fui temprano para las últimas compras de rebajas y estuve de vuelta pronto. Pero claro, hubo etapa importantísima en el Tour y fue imposible concentrarse en nada más hasta que terminó. Y después apenas me quedó tiempo para nada porque nos regalaron entradas para la premiere de The Green Latern y había que salir temprano. Fue una experiencia curiosa, por cierto; había mucha gente en Callao para ver a los famosos de turno pasar y hacerse fotos, y fue gracioso compartir sala con tantas caras conocidas, aunque salvo dos o tres eran un poco famosetes de baratillo. Lo mejor fue tener al director y a los protagonistas a pocos centímetros cuando entraron a la sala a hacer la presentación. Y la película no estuvo mal del todo... en realidad había leído tan malas críticas que mis expectativas eran bajísimas y al final hasta me pareció entretenida. Sobre todo al verla gratis, claro :P

Alsace bread with rye

Bueno, a la receta de hoy, que se me va la mañana y tengo mil cosas que hacer. 
Cuando desperté a mi masa madre y volví a tenerla bien activa y feliz, busqué una nueva receta de pan para seguir experimentando. Y no pude evitar perderme entre las páginas del maravilloso libro Hecho a mano de Dan Lepard, traducido por Ibán Yarza, que seguro todos conocéis ya. Es una lectura fantástica aunque no se tenga experiencia con los panes, recomendadísimo para cualquier biblioteca personal. 
Se requiere empezar con la receta un día antes ya que la masa incluye granos enteros de centeno que hay que cocer y macerar previamente. Tenía ganas de usar granos así y me ha encantado el resultado (y me comí unos cuantos antes de meterlos a la masa, peligro). Salen cinco barras; congelé cuatro y quedan estupendas descongeladas a temperatura ambiente.
Receta de Dan Lepard, Hecho a mano, con ligeras modificaciones


Para los granos:

- 200 gr de granos de centeno
- agua
- 200 ml de vino blanco semidulce (lo ideal sería dulce de Alsacia, pero sirve cualquiera aromático)

Poner los granos en una cazuela y cubrir con agua. Llevar a ebullición, bajar el fuego y dejar cocer lentamente durante unos 45 minutos. Remover de vez en cuando y añadir más agua si fuera necesario, los granos deben estar siempre cubiertos. Dejar enfriar y escurrir bien.
Poner los granos escurridos y fríos en un recipiente y regar con el vino. Tapar y dejar reposar toda la noche en un lugar fresco.


Alsace bread with rye

Para cinco barras de unos 250 gr cada una:

- 350 gr de harina de trigo de fuerza
- 100 gr de harina de trigo integral
- 50 gr de harina de centeno
- 300-325 ml de agua templada (empezar con 300 ml y añadir más tarde más si hiciera falta)
- 5 gr de levadura fresca
- 25 gr de miel
- 150 gr de masa madre bien activa (la mía es de trigo integral)
- todos los granos preparados previamente
- 1 y 1/4 cucharaditas de sal fina
- 25 gr de mantequilla derretida (y enfriada)
- harina y/o semolia para espolvorear

Mezclar en un cuenco el agua (templada) con la miel; desmenuzar encima la levadura y mezclar hasta que se disuelva. Espolvorear encima un poco de harina de fuerza, cubrir con un paño y dejar reposar 10 minutos. Mientras tanto, mezclar las tres harinas en un recipiente amplio.

Incorporar a la levadura los grenos escurridos previamente y la masa madre. Añadir todo a las harinas y mezclar; será más sencillo utilizando las manos (y personalmente, me encanta pringarme de masa, si no es tu caso recomiendo usar guantes de vinilo). Trabajarlo sólo hasta que todo quede incorporado; tapar con un paño húmedo y dejar reposar al menos 30 minutos.

Alsace bread with rye
Se puede ver que no domino aún el formado de barras, menos mal que me gusta el aspecto rústico

Enharinar ligeramente una superficie de trabajo limpia y colocar encima la masa. Añadir la mantequilla derretida y la sal y amasar según el método que se prefiera (a máquina, a mano de un tirón con energía, en periodos cortos con reposos...). Se debe obtener una masa húmeda pegajosa pero trabajable, elástica y homogénea. Si estuviera muy seca, añadir un poco más de agua. Formar una bola y colocar en un recipiente grande engrasado con aceite; dar unas vueltas para que la masa se engrase un poco. Tapar con film y/o paños húmedos y dejar que doble su tamaño, una hora y media o dos horas. Hacer pliegues cada media hora.

Dividir la masa en cinco partes más o menos del mismo tamaño (unos 250 gr cada una). Dar forma de barra a cada una y colocar sobre un trapo limpio bien enharinado, dejando pliegues de tela entre cada barra para separarlas bien. Tapar con film o un paño húmedo y dejar levar una hora más. 
Precalentar el horno a 240ºC y preparar una bandeja con harina o semolina. Colocar con cuidado dos o tres barras, practicar unos cortes diagonales en cada una con un cuchillo bien afilado y espolvorear con harina. 

Hornear durante 10 minutos; bajar la temperatura a 200º (Lepard indica hornear 35 minutos siempre a 210ºC, pero yo he obtenido mejores resultados horneando primero a alta temperatura y bajándola después de que los panes hayn crecido) y hornear unos 20-25 minutos más. Deben quedar de tono tostado y sonar huecas las bases al golpearlas. Dejar enfiar sobre una rejilla mientras se hornean las barras restantes.


Alsace bread with rye

19 julio, 2011

Cous cous con verduras asadas y lentejas

¡Qué bien ha amanecido hoy! Unas nubes en el horizonte han tapado el sol durante las primeras horas por lo que he podido abrir bien las ventanas para dejar correr ese aire fresco mañanero purificador que tanto me gusta. Cuando está el cielo despejado tengo que bajar enseguida las persianas porque entonces lo que se cuela en casa son los rayos de sol, y aunque me gusta el color y el calorcito que emite al amanecer, en verano son demasiado potentes y no me gusta que pegue de forma tan directa sobre determinadas cosas que tenemos frente a las ventanas. 

He oído que en algunos puntos del país ha amanecido lloviendo... no me importaría nada que llegara hasta aquí también alguna tormenta de verano... Especialmente porque me quedaré todo el día en casa, que tengo muchos asuntos pendientes.
Ayer sin embargo estuve medio día por el centro de Madrid. Aproveché la visita guiada especial que tenía reservada en el Museo Thyssen para la exposición de Antonio López (¡recomendadísima!) para dar una vuelta por algunos de mis sitios favoritos y de paso hacer unas compras. Más bien tantear posibles compras... que se acerca el cumpleaños de mi padre y cada año igual, ¡qué difícil es encontrarle un buen regalo! Más me vale decidirme pronto, que cuando vuelva al campo las posibilidades de compra se reducen drásticamente.

Roasted vegetables and lentils cous cous

Antes de volver al dulce traigo una receta que tenía esperando ya varios días para ver la luz. Un plato vegetariano pero bastante completo, saciante y muy rico. Me gusta mucho combinar algún tipo de cereal o grano con vegetales, y tenía ganas de usar verduras cocinadas previamente en el horno; personalmente creo que así quedan mucho mejor. Las lentejas aportan proteínas vegetales aunque pueden ser sustituidas por otra legumbre sin problemas, o combinar varios tipos. Y por supuesto se puede optar por incorporar algo de carne, como trocitos de pollo asado, carne picada o tiras de pechuga de ave a la plancha, pero no pasa nada por almorzar meatless (sin carne) de vez en cuando, ¿no? :)

 Para dos personas:

- 1 pimiento rojo
- 1 berenjena pequeña
- 1 calabacín pequeño
- 2 chalotas
- 1 diente de ajo
- tomillo fresco
- zumo de limón
- 125 gr de cous cous
- 120 gr de lentejas sin piel (o rojas, o de la variedad que se prefiera)
- 1 ó 2 hojas de laurel
- aceite de oliva virgen extra
- vinagre de Jerez
- sal y pimienta

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja o fuente grande.
Lavar y trocear las verduras en dados del mismo tamaño. Cortar la chalota en cuartos y picar el diente de ajo. Disponer en una capa sobre la bandeja, rociar con zumo de limón y un poco de aceite; sazonar y añadir el tomillo fresco. Hornear durante unos 20 minutos o hasta que queden bien asadas, removiendo bien todo a mitad de la cocción. Reservar.

Roasted vegetables


Lavar las lentejas hasta que el agua salga limpia. Cocer en una olla con agua hirviendo y el laurel (si se usa de variedad sin piel, en apenas 15-20 minutos estarán listas); escurrir el posible agua sobrante. Preparar el cous cous según las indicaciones del fabricante.
Mezclar en un recipiente las verduras con las lentejas, sazonando y aliñando con limón, vinagre y aceite al gusto. Disponer el cous cous como base en los platos y servir encima la mezcla de verduras y lentejas.


Roasted vegetables and lentils cous cous

15 julio, 2011

Helado de queso al cilantro con un toque de fresas

[Aviso: momento nostalgia ]

Aunque disfrutables todo el año, el verano es época de helados. Cada año, cuando comienzan las campañas publicitarias de las principales marcas y resurgen las heladerías, recuerdo con nostalgia mi infancia y los helados que acompañaron mis vacaciones durante muchos años. Modelos de nombres y sabores que ya desaparecieron del mercado pero que tanta gente de mi generación recordamos con cariño (incluso se pueden encontrar vídeos de los anuncios de entonces pululando por la red).

Cuando llegaba el final de mayo, mi madre solía dejarnos por las tardes a mi hermano y a mi jugando en el parque que hay enfrente de nuestro antiguo colegio, mientras ella se quedaba charlando en la terracita de la cafetería que había entonces con otras madres. Era en esas ocasiones cuando podíamos tomar uno de los helados que se anunciaban en esos carteles llenos de colores ofertando todas las novedades de la marca de turno, a las que se suman los días sueltos que iba toda la familia a alguna playa. Porque en realidad nosotros éramos más de helados de "heladería", para entendernos, de bolas en tarrinas o cucuruchos. ¡Qué tiempo tan feliz en el que no era intolerante a la lactosa y podía disfrutar de cualquier sabor sin desagradables consecuencias! Mis favoritos: stracciatella y avellana.

Cream cheese coriander 
icecream 

El pasado fin de semana fui con mi padre a Balsicas, pequeña localidad cercana a nuestra casa del campo donde solemos acercarnos para comprar productos de alimentación a su supermercado (Supercerca, siempre me ha hecho gracia el nombre). En los últimos tiempos ha aumentado su oferta de productos gracias a tantísimos turistas ingleses y a inmigrantes de diferentes culturas. Ya he comentado alguna vez que aprovecho esta circunstancia para conseguir productos antes impensables, como la panela, harissa, Marmite, caster sugar... Pero no pude evitar sonreír al ver que, entre tanto producto de importación y novedades, siguen vendiendo el típico y (y casi viejuno) helado en bloque rectangular con sus sabores estrella: turrón, chocolate-vainilla, nata y tutti frutti. Esos helados largos envueltos en cartón que se cortan en bloques para servirlos entre dos galletas que venden aparte; seguro que a muchos de vosotros os suena. Y es que recuerdo cómo de pequeña, cuando alguien del campo iba a comprar a La Tercia o a Balsicas, solía traer helados de este tipo para todo el mundo y los niños corríamos emocionados a por nuestra porción, que disfrutábamos normalmente acabando con chorretones pegajosos de helado derretido por la casa y las manos.

Cream cheese coriander icecream


Mi máquina de helado está en Murcia porque no hay más sitio en nuestro pequeño apartamento, y porque creo que por el momento le sacaré más partido en las temporadas que paso por allá. No pude evitar preparar el primer helado de la temporada en mi última visita, y es que ya tenía fichada la receta desde que la vi en el delicioso blog de  Cannelle et Vanille. Ajustándolo a mis necesidades nutricionales, salió un helado riquísimo, cremoso, suave, con el maravilloso aroma del cilantro.

Basado en la receta de Cannelle et Vanille

- 170 ml de leche de soja
- 1 cucharada (15 ml) de yogur natural
- 2 cucharadas de semillas de cilantro
- 450 gr de queso cremoso bajo en grasas
- 125 gr de azúcar
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 cucharada de licor al gusto (opcional)
- 3-4 cucharadas de compota de fresa (o mermelada reducida con un poco de agua al fuego)

Tostar unos minutos las semillas de cilantro en una sartén al fuego medio sin nada de aceite, hasta que empiecen a soltar su aroma. Machacar un poco groseramente con ayuda de un mortero y mezclar con la leche de soja. Calentarla en un cazo hasta que rompa el hervor; apagar y dejar infusionar hasta que se enfríe. Colar para retirar las semillas. Mezclar en un recipiente la lche, el yogur, el queso, el azúcar, la sal, y el licor si se usa, hasta que quede una mezcla homogénea, con el azúcar disuelto. Tapar y dejar enfriar en la envera como mínimo dos horas. 

Cream cheese coriander icecream


Cuando la mezcla esté bien fría, proceder a elaborar el helado siguiendo las instrucciones de la heladera. Cuando ya esté bastante sólido, añadir la fresa incorporando cucharadas a medida que la máquina sigue batiendo la mezcla, o simplemente mezclar batiendo a mano, lo justo para que la compota no se integre demasiado al helado. Colocar en un recipiente de cierre hermético y congelar hasta que se puedan formar bolas.

Cream cheese coriander icecream

12 julio, 2011

Cake con mermelada

Ya estoy de nuevo en Madrid, reajustando mi organismo otra vez. Yo que soy animal de costumbres y rutinas, estoy algo desorientada con tanto cambio de ecosistema en las últimas semanas. Como mi gato, que el pobre sufrió su trauma anual del traslado al campo; no sólo lo pasa mal durante el viaje dentro de su transportín en el coche, sino que luego al llegar tantos olores y cosas diferentes le desconciertan. Encima cada verano hay nuevos gatos y perros por los alrededores y el pobretico, con lo miedica que es, pasa de ser un gato-mueble que sólo duerme y come a tener que estar alerta cada segundo. Pero al poco tiempo se adapta enseguida y se lo pasa en grande trepando a todo, siguiendo rastros, cazando ratoncitos (que amablemente nos trae como regalo) y discutiendo con otros gatos.

Yo he pasado la mañana terminando de deshacer la maleta, poniendo lavadoras, limpiando un poco, repasando la despensa y despertando a mi masa madre. Qué rabia me ha no haberme podido traer unos cuantos melones y otros tantos kilos de tomates pera de los que regalan a mi padre. Espero que cuando vuelva a Murcia a finales de mes todavía queden de esos tomates, sobre todo para preparar varios tarros de mermelada, que el último bote de la cosecha del año pasado ya se gastó. Precisamente fue esta mermelada de tomate la que usé como un experimento para un cake que horneé justo antes de salir de Madrid.

Marmalade cake
Tenía ganas de algo dulce ya que el último bizcocho se había gastado. Mirando muchas de las recetas que tengo guardadas y ajustándome a lo que tenía en la despensa salió este esponjoso y dulce cake al que se me ocurrió añadir mermelada como parte de la masa (tenía el tarro a medias y quería gastarlo antes de irme, porque el elfo no consume casi nunca mermelada). Al no integrarla demasiado en la masa,  creo que se caramelizó al hornearse, dando al bizcocho un tono tostadito delicioso y tremendamente aromático. Un experimento que esta vez salió bien :)
Se me ocurre que se puede probar a añadir dos o tres cucharadas de mermelada o compota a una receta cualquiera de bizcocho para darle un toque diferente.

- 125 ml de buttermilk
- 2 huevos L
- 55 gr de mantequilla, a temperatura ambiente
- 100 gr de azúcar
- 1 sobre de azúcar vainillado
- 60 gr de harina de repostería
- 75 gr de harina integral

- 1 cucharadita de levadura química
- 1/2 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de sal
- mermelada al gusto

Precalentar el horno a 200ºC y preparar un molde cuadrado o redondo.
Mezclar las harinas, la levadura, el bicarbonato y la sal en un cuenco. En un recipiente grande, batir la mantequilla ablandada con el azúcar y el azúcar vainillado, hasta que quede esponjoso. Separar las claras de las yemas de los huevos, reservando las claras aparte. Añadir las yemas a la mantequilla, batiendo un poco más. Incorporar alternando poco a poco la mezcla seca y el buttermilk, batiendo ligeramente tras cada adición. Batir las claras a parte a punto de nieve, añadiendo un par de cucharadas de azúcar cuando empiecen a estar montadas, hasta obtener una especie de merengue ligero. Incorporarlo a la masa en dos tandas, mediante movimientos suaves envolventes, hasta obtener una masa homogénea. Añadir unas cuatro o cinco cucharadas de mermelada y mezclar sólo un poco.

Marmalade cake

Distribuir sobre el molde y hornear a 190ºC sobre rejilla a media altura durante unos 25-30 minutos, hasta que al pincharlo con un palillo éste salga limpio. Esperar 10 minutos fuera del horno; desmoldar y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.

08 julio, 2011

Viajando: Suiza, el Ticino

Viernes por la tarde. En el salón viendo el Tour con mi madre, mi hermano y mi gato (bueno, él está básicamente durmiendo) encerrados con el aire acondicionado. En un rato nos iremos al campo, donde mis padres ya se van a quedar de forma definitiva hasta que llegue septiembre. Os dejo con otra entrada sobre Suiza, empezando una serie especial sobre el núcleo de la zona italiana del país, el cantón del Ticino, o Tesino en español..

Ticino es el cantón más meridional de Suiza y limita al este, oeste y sur con Italia. Excepto alguna zona aislada, forma junto con ciertas regiones de los Grisones la llamada Suiza Italiana, y es una zona maravillosa. Es una a la que creo que le dan personalidad propia los lagos Maggiore y Lugano. Es una región preciosa e ideal para ir en verano, de hecho es una zona muy turística, pues los hermosos lagos rodeados de formaciones montañosas crean un paisaje peculiar en torno a sus aguas dulces. Las poblaciones que surgen a las orillas de los lagos nos pueden recordar a puntos turísticos de la costa mediterránea, como Ascona o Lugano, mientras que montaña arriba, adentrándonos en los bosques y siguiendo los ríos, los pueblos montañosos crean un curioso pero equilibrado contraste.

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Es una zona peculiar por la diversidad, con gran pasado histórico de importancia capital en la creación de la Confederación Suiza, y donde la cultura y la gastronomía suiza se mezclan con algunas tradiciones italianas. Nosotros pasamos una semana afincados en Ascona y visitamos muchos lugares de los alrededores. Además, aprovechando la cercanía del país italiano, bajamos a Milán un par de días, ciudad a la que dedicaré una próxima entrada.

Hoy os dejo con un primer pequeño recorrido por algunos de los puntos más célebres de este cantón.

Bellinzona

Bellinzona, la capital administrativa del Ticino, es una ciudad capital en la historia de Suiza y fue objeto de muchos conflictos políticos por su privilegiada posición geográfica. Son célebres sus tres castillos: Castelgrande, Montebello y Sasso Corbaro, los tres parte del Patrimonio de la UNESCO.

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En el Valle Maggia, montaña arriba, se alza la pequeña y curiosa iglesia, más bien capilla, dedicada a San Juan Bautista en Mogno, diseñada por el arqutiecto suizo Mario Botta. Para ser una construcción religiosa contemporánea, a mi personalmente me gusta mucho. Choca un poco al verla por primera vez por fuera, pero al rodearla, observar el equilibrio de volúmenes y la limpieza de líneas, y sobre todo al entrar y percibir el espacio y la luz que crean el especial ambiente frente al pequeño altar, el estilo de Botta te termina ganando.

Bosco/Gurin

Siguiendo un sendero que parte del pueblo donde se ubica la iglesia, atravesando un bosque, se llega a Bosco Gurin, precisamente el municipio del Ticino donde también habitan germano parlantes. Un enclave precioso a 1506 metros de altitud, donde debe ser difícil vivir en invierno.



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El Valle Verzasca es otro gran punto de atracción del Ticino, y no sólo porque se rodara una famosa escena de la película Goldeneye de James Bond en la presa Contra. A mi me encantó el hermoso paraje que generan las aguas del río, en la zona cruzada por el llamado Ponte dei salti (puente de los saltos), o Römerbrücke (puente romano). Las aguas se calman para crear una especie de piscinas naturales de aguas cristalinas en torno a rocas suaves, que en verano se aprovechan para tomar el sol, hacer saltos, practicar buceo, o simplemente refrescarse.

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Y como es habitual en tierras suizas, las carreteras que suben y serpentean por los valles y montañas atravesando bosques y campos están salpicadas de pueblos, granjas y caseríos donde es difícil no detenerse para pasear entre sus calles.

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¡Feliz fin de semana!

06 julio, 2011

Galletas de chips de chocolate con aceite de oliva

Y julio avanza...
Ya empezó el Tour de Francia y hoy es el chupinazo que da comienzo las fiestas de Pamplona, que son dos de los acontecimientos que para mi siempre han marcado este caluroso mes. Siempre recuerdo los "madrugones" (porque estando en vacaciones, eso era madrugar) de algunos de mis primos en el campo para ver los encierros y luego comentarlos; y qué sería de esas interminables horas de la siesta encerrados en el salón al fresco sin la carrera ciclista por antonomasia. Y que conste que en mi casa nunca lo hemos usado como runrún de fondo para dormir, realmente nos gusta seguirla. Aunque cuando éramos pequeños sólo esperábamos con ansia que terminara la etapa porque daba la señal de que ya teníamos permiso para salir a la calle y correr a la piscina, donde podíamos pasar horas y horas.

Olive oil chocolate chip cookies

Ayer fue un día especialmente caluroso en Murcia. Ya avanzada la tarde, abrí la ventana con la esperanza de que soplara algo de aire... y sí, soplaba, pero era como sentir el aliento de un gigante. A cerrar otra vez. Lo peor fue al caer la noche, que no refrescaba ni de casualidad. Encima mi cuarto está muy mal orientado y la poca brisa que corre pasa de largo por la puerta de mi balcón y no llega a entrar ¬¬U. 29.'9ºC marcaba el termómetro a medianoche en mi habitación.


Aunque hoy estoy un poco más animada, y es que acabo de venir del ginecólogo-endocrino que me está tratando y me ha dejado con buenas sensaciones. Algunos de los que me seguís por twitter ya sabréis que tengo osteoporosis, pero la buena noticia es que comparados los resultados de la densitometría ósea con los de la prueba anterior, la situación ha mejorado. Ya me avisaron de que recuperar masa ósea es algo difícil y sobre todo muy lento, pero por fin empieza la cosa a mejorar :)
Cuidad mucho de vuestros huesos, que puede parecer una tontería o un problema que afecta sólo a la "gente muy mayor" pero si te descuidas luego cuesta mucho recuperarse.


Olive oil chocolate chip cookies

Y a modo de celebración hoy traigo unas galletas, aunque estas se quedaron en Madrid. De forma muy sutil el elfo se lamentó los días antes a mi partida de que no dejaba ningún dulce en la casa, así que aproveché para probar una receta que había visto por la red. Las galletas con chips de chocolate son un clásico y gustan a prácticamente todo el mundo. Me gusta usar en la masa copos de avena para hacerlas más nutritivas, y esta versión utiliza además aceite de oliva en lugar de la clásica mantequilla. De este modo son más rápidas de elaborar y el resultado es genial, aunque recomiendo no usar un aceite de aroma muy fuerte pues podría enmascarar el sabor del chocolate.

Receta ligeramente adaptada de Family Kitchen

- 60 ml de aceite de oliva suave
- 1/2 taza de panela (o azúcar moreno)
- 1 huevo L
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 1/4 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/2 taza de copos de avena
- 1/2 taza de harina de repostería
- 1/4 taza de harina integral
- 1/2 taza de chips de chocolate negro

Precalentar el horno a 180ºC y preparar una bandeja.
Batir con batidora de varillas el huevo, el aceite y el azúcar, hasta conseguir una mezcla ligeramente esponjosa. Añadir la vainilla y la sal y batir un poco más. Incorporar el resto de ingredientes y mezclar con una espátula hasta obtener una masa homogénea. Tomar porciones iguales (yo usé una cuchara de 15 ml) y distribuir en la bandeja, dejando un espacio entre las galletas de unos 3 centímetros. Si se quieren galletas más planitas y crujientes, aplanarlas un poco con un tenedor humedecido. Hornear a media altura durante unos 8-10 minutos, hasta que hayan cogido un ligero tono dorado. Esperar un par de minutos fuera del horno y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla. Guardar en recimiente hermético.

Para unas 15-25 galletas, dependiendo del tamaño.

Chocolate chips

04 julio, 2011

Panecillos de buttermilk

He pasado todo el fin de semana en el campo. Tenía mis dudas ya que pensaba quedarme en la ciudad para quedar con algunas amigas, visitar un par de sitios y actualizar un poco el blog (además de ponerme al día con los vuestros), pero al final me uní a mis padres. Hice bien. Allí se puede dormir por las noches y la desconexión total sienta de maravilla de vez en cuando. Además pude ver a toda la familia que tenemos por allí y me lo pasé muy bien sin hacer realmente nada especial. Unos de mis primos lejanos tuvieron un segundo niño el invierno pasado y aún no lo había podido ver (qué preciosidad de crío y qué grande está ya, ha sacado los genes alemanes de la madre) y me he dado cuenta de lo rápido que van creciendo los demás. Las nuevas generaciones, tomando el relevo de la mía en dar verdadera vida al campo :)

También estoy cocinando y horneando, pero no me he traído mi cámara y son más bien pruebas que quizá repita de vuelta en Madrid. Como cierto bizcocho que salió riquísimo y segurísimo que volverá a caer, a ver si al elfo le gusta tanto como a mis padres. Aunque como mi padre tiene un buen surtido de buenas cámaras digitales a lo mejor le tomo prestada alguna durante esta semana para colgar alguna receta nueva. Mientras tanto, me pongo al día con entradas que tengo en la recámara, esperando en ve la luz. Como esta sencillísima receta de panecillos tiernos hechos con buttermilk.

Buttermilk cluster

Di con la receta en una de mis rondas aleatorias por la red, y me gustó porque parecía sencilla, rápida, y con un resultado final muy apetecible. Además por esas fechas había comprado una nueva batidora-amasadora y tenía ganas de probarla con una masa de pan, y encima había un bote de buttermilk abierto en la nevera que había que gastar. Dividí la receta original por la mitad y listo; el resultado fueron unos panecillos tiernos de miga muy suave, que al no ser casi nada dulces valen tanto para untarlos con mermelada como para acompañar algo salado.

Receta ligeramente modificada de The Fresh Loaf

- 385 gr de harina de fuerza
- 9 gr de levadura fresca de panadería
- 3/4 cucharadita de sal
- 10 ml de agua caliente
- 250 ml de buttermilk
- 1 cucharada de miel
- 1 huevo
- semillas al gusto

Desmigar la levadura fresca con los dedos y mezclar con el agua en un pequeño cuenco hasta que se haya disuelto. Tapar con un paño y dejar fermentar unos 15 minutos.

En un recipiente amplio, poner la harina formando un hueco en el centro y verter la mezcla de levadura, la miel y el buttermilk. Mezclar un poco hasta que se integre todo y añadir la sal. Amasar con máquina unos 10 minutos, o a mano un poco más, hasta conseguir una masa homogénea, lisa y elástica. Debe ser húmeda pero no excesivamente pegajosa; ajustar la cantidad de humedad y harina en caso necesario hasta conseguir una consistencia manejable. Formar una bola. Engrasar un recipiente limpio, poner la masa dentro, rotándola para que se engrase un poco, tapar con film y/o un paño de cocina húmedo y dejar levar hasta que doble su tamaño.

Buttermilk cluster


Deshinchar, amasar un poco más y dividir en unas 6-8 porciones del mismo tamaño (se pueden pesar para hacerlo exacto o simplemente a ojo, tampoco es muy importante). Formar una bola con cada una y colocar en un molde engrasado, rectangular o redondo, o simplemente en la bandeja del horno. Las piezas deben estar juntas, pegadas. Cubrir con film o con un paño y dejar levar hasta que vuelvan a doblar su tamaño, unos 45 minutos ó 1 hora.
Precalentar el horno a 220ºC. Batir ligeramente el huevo y pintar con un pincel el exterior de los bollos, con suavidad. Cubrir con semillas al gusto (yo usé sésamo y amapola). Hornear unos 30 minutos, hasta que se hayan dorado por fuera. Desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla. Aunque están riquísimos cuando aún están un poco calientes.

Buttermilk rolls

Me voy volando que se me va a escapar el autobús; hoy toca ir de rebajas con mi madre (miedo me da).
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