02 diciembre, 2016

Gingerbread de calabaza y arándanos rojos - sin huevo, sin lactosa

Diciembre no ha empezado muy bien. Para empezar, no sé qué ha pasado con el mes de noviembre, pero esa es la historia de siempre, así que vamos a ignorarlo. El tema es que tengo dentro de mí dos criaturas peleando todo el día; un grinch que solo ve la cecanía de las fiestas como estrés, agobio y gastos, y otro que es como una galleta de jengibre con gorro de Papá Noel y lleno de lucecitas que solo quiere comprar regalos, hornear dulces y bailar villancicos mientras decora el árbol. Vamos, que sí tengo ganas de Navidad, pero no estaría mal que diciembre tuviera un par de semanas más de regalo. Así que empiezo poco a poco por aquí, con un gingerbread de calabaza o pan de jengibre que va poniendo el tono festivo, pero sigue siendo otoñal.

Pumpkin gingerbread

Ayer acabé agotadísima después de darme una buena paliza en la cocina, con incidentes varios en medio. Ya que encendía el horno, pues aprovechaba para adelantar recetas... y claro, a lo tonto se pasan las horas. En la mini cocina necesito organizarme bien para poder trabajar, intentando usar los menos cacharros posibles. En cuanto entra una masa al horno, a fregar todo para la siguiente. Y solo tengo una rejilla de enfriar, ja, qué práctico.

Encima tengo que ir haciendo fotos sobre la marcha, y con prisas porque nos quedamos sin luz, así que no paro de ir y venir cargando con cosas. Por supuesto, hay que cambiar de platito, servilleta y mantelito entre fotos, que no salgan dos recetas clónicas. Entre el caos ocurrió lo peor: se me cayó un cuenco con masa de galletas al suelo, y encima tenía el cacao en polvo sin incorporar, así que imagináos el desastre. Cacao por todas partes. En cada hueco de cada mueble. Con trocitos de mantequilla en los rincones más insospechados.

Pumpkin gingerbread

En fin, a rehacer todo y luego a limpiar, que encima venía mi suegra a tomar café y no era plan de tener todo echo un caos. Hay confianza, sí pero... no. No me lo permito. Después nos tocaba ver un par de pisos -la búsqueda del Santo Grial continúa, poco satisfactoriamente- y descubrí que lo que yo temía que era un granito incipiente ha resultado un herpes. Diagnóstico instantáneo de mi suegra, eso sí, es práctico tener un médico en la familia.

Efectivamente, pica y duele demasiado para ser una espinilla, y no lo puedo ignorar porque digamos que el labio no es muy disimulable ¬¬;. Pero la guinda del día y de este mal inicio de mes sucedió al volver a casa: nuestra hámster Arya ha muerto de repente :(. Un animalito tan pequeñín y que ha estado con nosotros algo menos de dos años, pero qué penica nos ha dado, jo. Y eso que estaba bien por la mañana, juguetona como siempre. Con estos animalitos pasan estas cosas, pero me ha dado mucha pena.

Pumpkin gingerbread

Pero bueno, confío en que el mes mejore y la Navidad ponga un buen final a este 2016 que ha sido un poco para olvidar. Hay que ser positivos, y no hay nada mejor ni más fácil para reconfortarse que hornear un pan de jengibre. Esa mezcla de melaza -miel de caña-, jengibre, canela, nuez moscada, clavo, cardamomo, anís... y el toque de la calabaza, es mágica. La miga tiene que quedar jugosita, algo húmeda, y con ese maravilloso aroma que hace que te imagines una chimenea y nieve por la ventana. Estas masas dulces no las recomiendo con chocolate, y ya es raro en mí decir eso; mejor apostar por un buen café o una infusión afrutada. O tomarlo como más os apetezca, incluso cambiando la calabaza por plátano maduro, o puré de manzana, o zanahoria... Si os gustan los panes/bizcochos muy aromáticos, jugositos y rústicos, el gingerbread os llama.

Receta de gingerbread o pan de jengibre de calabaza y arándanos rojos
Inspiración: recuerdos de esta receta y mi ánimo en general
Ingredientes para un molde rectangular de unos 20-22 cm

- 240 g de puré de calabaza asada y escurrida
- 40 g de panela o azúcar moreno
- 70 g de melaza (miel de caña) o Golden Syrup
- 60 ml de aceite
- 140 g de harina de trigo integral
- 50 g de harina integral de trigo sarraceno
- 50 g de harina blanca de espelta
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 y 1/2 cucharaditas de jengibre molido
- 1 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de nuez moscada
- 1 pizca de clavo molido
- 1 pizca de cardamomo
- arándanos rojos o pasas al gusto
- azúcar moreno mezclado con canela para la cobertura

Precalentar el horno a 180ºC y preparar el molde con papel sulfurizado. Batir en un recipiente con unas varillas la calabaza con la panela y la melaza. Aparte mezclar las harinas con el bicarbonato, la levadura, la sal y las especias.

Incoroporar todos los ingredientes y mezclar con suavidad un poco. Añadir los arándanos rojos y continuar trabajando la masa con movimientos suaves, lo justo hasta que no queden grumos secos. Llenar el molde y cubrir con la mezcla de azúcar moreno y canela al gusto.

Hornear a media altura durante unos 40-45 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga casi limpio. Esperar un poco fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.

Está rico templadito, y es difícil resistirse a no catarlo, pero con el paso de las primeras horas mejora, al desarrollarse más los aromas y el sabor de la melaza. Por la humedad que tiene es mejor guardarlo bien envuelto en la nevera pasadas las primeras 24 horas, o en una despensa que sea fría.



Si tenéis mega-puente, ¡disfrutadlo! Yo me quedo pringando en casa preparando un trabajo expositivo para clase de alemán, que veremos a ver cómo me sale. El elfo fue listo y se pilló los días de vacaciones hace tiempo, así que tiene una semana relajadita por delante. ¡A hornear!
26 noviembre, 2016

Avena reconfortante de calabaza con semillas y granada

Llueve y llueve sin parar, apenas hay luz y el cielo está gris y tristón, se me congelan los pies y tengo la punta de la nariz helada. Pero este tiempo solo consigue ponerme un poco más nostálgica, que no triste, y me reconforta pensar en la de cosas calentitas que voy a disfrutar este fin de semana en casa. Por ejemplo, un buen cuenco de avena de calabaza con semillas y granada, cuya receta os traigo hoy y que es perfecta para estos días. Menos mal que tengo puré de calabaza asada congelado en porciones para emergencias como esta.

Pumpkin oatmeal

Ha sido una semana intensa y tengo un fin de semana con poco tiempo libre, pero ha merecido la pena. Siempre disfruto mucho de las visitas de mi madre, aunque acabe las jornadas medio muerta, porque con ella salgo de mi barrio y redescubro Madrid y todo lo que tiene que ofrecer. Hemos tenido bastante suerte a pesar del frío, apenas nos han caído cuatro gotas y el viento nos ha respetado. Después del calorazo que pasamos juntas el pasado mes de junio, el frío otoñal-casi-invernal se agradece, y mucho. Me decía con risas que tuvo que ponerse a sacar del armario ropa para este viaje, porque en Murcia no había necesitado calzado de invierno ni abrigos gordos hasta ahora.

Pumpkin oatmeal

Nos ha cundido bastante sin haber planeado nada; hemos visitado las exposiciones de Doisneau, el Fauvismo y Sorolla en París, hemos ido al cine y paseado mucho, hemos descubierto tiendas con encanto, hecho alguna compra y comido de maravilla, incluyendo una deliciosa merienda con tartas estupendas. El viernes fue cuando empezó a llover de verdad en Madrid y, como decía, eso ha acentuado mi habitual nostalgia, pero sé que en menos de un mes estaré en Murcia con toda la familia y eso me reconforta. También me estresa un poco, pero por el momento lo llevo bien. Todo a su tiempo.

Hace ya unos meses que compartí con vosotros la receta de avena que aprendí de mi padre, con manzana y canela. Os conté que cuando era pequeña la avena era casi desconocida en España, al menos en Murcia, y solo se podía comprar en un sitio, cuando había suerte y tenían en existencias. Hoy todo el mundo está familiarizado con este cereal, sus formatos y sus beneficios, es imprescindible en dietas fit y para deportistas, sustituye al trigo en recetas lowcarb y es un básico de la despensa saludable. Porridge, gachas, oatmeal, batidos, tortitas... Pero en mi casa siempre ha sido, simplemente, avena. Copos cocidos en leche con algo de fruta y especias, sencillo, humilde, fácil, reconfortante y delicioso. En mi nueva versión otoñal lo he preparado con puré de calabaza asada, muchas especias, semillas también de calabaza y granada fresca. Combinación de ingredientes y sabores totalmente ganadora.

Pumpkin oatmeal

Receta de avena con manzana, canela y leche de almendras
Inspiración: mis recuerdos familiares y el otoño
Ingredientes para 1 ración mediana

- 35-40 g de copos de avena finos
- 220 ml de leche de soja (o de otro tipo)
- 80 ml de agua
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1/4 cucharadita de jengibre molido
- 1 pizca de nuez moscada
- 1 pizca de cardamomo
- 1 piquita de sal
- 2-3 cucharadas de puré de calabaza asada
- miel, azúcar moreno o endulzante al gusto (opcional)
- semillas de calabaza
- granada fresca

Calentar en un cazo la leche de soja con el agua. Añadir los copos de avena antes de que empiece a hervir, bajar el fuego y empezar a remover, añadiendo las especias y la sal. Cuando espese, agregar la calabaza y mezclar bien. Seguir cociendo un poco más a fuego suave, añadiendo un poco más de leche si espesara demasiado. Hay que tener en cuenta que al enfriarse espesará más.

Agregar endulzante al gusto si se desea. Llevar a un cuenco o plato hondo y servir con unas semillas de calabaza y granada fresca al gusto. Se puede tomar también con pipas de girasol, semillas de amapola, chía o sésamo, unas nueces o almendras, manzana, pera o boniato asado, castañas cocidas, etc. ¡Imprescindible tomarlo calentito!

Pumpkin oatmeal

Sigue lloviendo y tengo la impresión de que, según avanza la mañana, hace más frío. Pero yo tengo que salir hoy a correr un rato o me estallará la cabeza; ¿se calmará la cosa esta tarde o mejor aprovecho ya antes de comer? En cualquier caso, será mejor que saque el chubasquero y el gorro. ¡Disfrutad de este fin de semana casi-invernal!
21 noviembre, 2016

Berenjena salteada al pimentón con huevo y granada [¿Navidad?]

Ahora mismo tengo un conflicto conmigo misma. Resulta que la casa el mini apartamento necesita una limpieza urgente, y me pone muy nerviosa. A ver, no está TAN mal, pero sí que necesita una manita, sobre todo la cocina-comedor-salón. El problema es que mi madre viene mañana en su habitual visita de esta época, y prefiero dejarlo todo impoluto antes de que llegue. Pero estoy haciendo esfuerzos enormes para no levantarme y matarme a limpiar, así que he preferido distraerme un poco. Y mi querido y viejito blog llega al rescate, así que os dejo esta sencillísima receta de berenjena salteada al pimentón con huevo y granada.

Eggplant with poached egg and pomegranate seeds

Sí, mi madre ha cogido costumbre de venir unos días a finales de noviembre, cuando Madrid está en su esplendoroso otoño y todavía tenemos algo de margen para Navidad. Pero no tanto margen, madre mía, que ya me devora todo lo que rodea a las fiestas, menudo estrés. Ayer acompañé a mi suegra ¡a por regalos! Vale que eran juguetes y venían con el encargo concreto de sus madres, pero me sentí mal. Porque no tengo ni idea de qué voy a regalar a nadie todavía, y me agobio. Pero vamos poco a poco, que soy muy de estresarme yo sola y luego me entra ansiedad, nervios y cólicos. Menos mal que tengo un montón de chocolate en casa.

Eggplant with poached egg and pomegranate seeds

No se lo digáis a nadie, pero aprovechando que tenía que hacer un encargo de trufas, he preparado una dosis extra para compartir con mi madre. Acabo de darles forma y, claro, ¿cómo no voy a dejar el plato limpísimo, recogiendo hasta el último surco de chocolate con la cuchara -o la lengua-? Qué ricas son y qué fáciles, ya os enseñé mi receta favorita el año pasado, justo pensando en las fiestas navideñas. Lo dejo caer como sugerencia temprana... aunque este fin de semana ya salieron mis primeros dulces de Navidad del horno. Y tengo cositas decorando algunos rincones. Pero todavía tenemos tiempo.

En cualquier caso, vamos a la receta de hoy que es bien facilita. En realidad la improvisé una mañana que comía sola en casa y tenía un par de berenjenas pequeñas pidiendo mi atención en la cocina. Había una granada abierta en la nevera, quería meter algo de proteína al plato, no quería pasarme mucho rato cocinando... Voilá, plato sencillo, rápido y resultón. Para comer con pan, eso sí.

Eggplant with poached egg and pomegranate seeds

Receta de berenjena salteada al pimentón con huevo y granada
Inspiración: el otoño, el hambre y mis antojos
Ingredientes aproximados para 1 ración grande

- 1/2 cucharadita de comino en grano
- 1/4 cucharadita de mostaza en grano
- 1 puerro mediano
- 2 berenjenas ralladas pequeñas o 1 grande
- 1 cucharadita o más de pimentón ahumado
- pimentón picante al gusto
- ajo granulado
- tomillo
- 1 chorrito de vino blanco
- agua o caldo necesario
- 1 poco de miso (opcional)
- 1 huevo
- granada al gusto
- aceite de oliva virgen extra
- pimienta negra
- sal

Lavar y trocear en cubos pequeños las berenjenas. Limpiar bien el puerro, cortar longitudinalmente y picar como se prefiera. Calentar una buena sartén antiadherente o skillet y dorar el comino y la mostaza, con cuidado de que no se quemen.

Añadir aceite de oliva, el puerro y una pizquita de sal. Dejar que se poche un poco y echar también la berenjena. Salpimentar y agregar las demás especias, un poco al gusto y a ojo. Saltear a fuego medio, añadiendo vino blanco a mitad de la cocción, y un poco de agua o caldo si quedara muy seco.

Seguir cocinando hasta tener la berenjena en su punto, tiernecita, y echar entonces el miso, disuelto en un poco de agua. Apartar del fuego y romper encima el huevo, tapando la sartén y dejando que cuaje solo lo justo. Lo ideal es que la yema quede muy cremosita, casi cruda.

Agregar la granada justo antes de servir, con otro golpe de pimienta negra y algunas hierbas frescas que tengamos a mano. Cebollino, albahaca, hojitas de hinojo o un poco de tomillo irán bien. Lo mejor es romper la yema y dejar que se funda con la berenjena, dejando todo meloso y deliciosísimo.

Eggplant with poached egg and pomegranate 
seeds
Que vaya bien la semana, yo intentaré no desfallecer, que ya será mucho ;).
15 noviembre, 2016

Bundt Cake marmolado de chocolate y cacahuete [Día Internacional del Bundt Cake]

Me gustó tanto la tarta de calabaza con la que despedí octubre que me daba penica actualizar con una receta nueva. Vale, es mentira, mi única excusa es que el tiempo me come viva y no sé cómo hemos llegado ya a la mitad de noviembre. Pero hoy no quería faltar a la cita del Día Internacional del Bundt Cake o National Bundt Cake Day, que ya sabéis que cualquier excusa es buena para hornear. Estaba tentada de abrir ya el cajón navideño, como el año pasado, pero por ahora me contengo. Es que tenía esta receta de Bundt Cake marmolado de chocolate y cacahuete haciéndome ojitos, y claro, había que probarlo.

Marbled chocolate bundt cake

Pues sí, el tiempo vuela y se me acumulan las recetas. Porque yo sigo torturándome leyendo revistas, mirando libros, perdiéndome por la red y repasando mis favoritos, pines, y demás. Encima el estrés navideño empieza a presionarme el cerebelo y estoy en un modo de aturullamiento mental que me agobia un poco, la verdad. Tengo poco tiempo para cocinar y sacar fotos, pero es una necesidad vital incontrolable. Así que recetas tengo pendientes de sacar, pero solo me falta encontrar tiempo y ganas de actualizar el blog más a menudo. Ya sabéis el mal de trabajar con el ordenador; cuando terminas solo quieres tirarlo por la ventana. Lo último que apetece es seguir una o dos horas más tecleando delante de una pantalla.

Marbled chocolate bundt cake

Marbled chocolate bundt cake

La última semana ha sido rarísima, con el festivo de la Almudena el miércoles, el elfo de viaje todo el fin de semana, el genial encuentro entre amigos de Recetags que se organizó el sábado -espero dejar alguna reseña por aquí, fue genial!-, un montón de imprevistos buenos y malos... Y encima todo aderezado con un panorama de actualidad nacional e internacional del que mejor huir. Pero bueno! Siempre nos quedará la cocina como refugio. Mucho mejor si es en buena compañía, por supuesto :).

Marbled chocolate bundt cake

Este Bundt es un simple marmolado con el toque de la mantequilla de cacahuete en la masa clarita, al que he querido añadir un poco de harina de maíz amarilla para darle otra textura a la miga. Nada de glaseados ni coberturas, solo un poco de azúcar y cacao para que no esté totalmente desnudo. Pero un chocolate fundido con cacahuetes tostados por encima le iría de miedo, yo lo dejo caer.

Receta de Bundt Cake marmolado con chocolate y cacahuete
Inspiración: adaptada de Zucker, Zimt und Liebe
Ingredientes para un molde grande

- 175 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 150 g de azúcar
- 4 huevos L
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 45 ml de leche
- 220 g de harina de repostería
- 80 g de harina de maíz (no maizena, se puede usar trigo sarraceno o trigo normal)
- 2 pizcas gordas de sal fina
- 1/2 cucharadita de canela
- 2 cucharaditas de levadura química
- 2 cuharaditas de cacao puro en polvo
- 1 cucharada de leche
- 2 cucharadas de mantequilla de cacahuete natural
- 1 cucharada de leche

Precalentar el horno a 175ºC y preparar el molde de tipo Bundt. Engrasar bien con mantequilla y añadir harina tamizada, golpear para quitar el exceso y reservar.

Tamizar en un recipiente la harina de repostería con la harina de maíz, la sal, la canela y la levadura. En otro cuenco más grande, batir la mantequilla troceada un poco con una batidora de varillas. Añadir el azúcar y batir durante, al menos, 3 minutos, a velocidad media. Debe quedar esponjoso, con un color pálido y haber aumentado de volumen.

Echar los huevos unos a uno, batiendo un poco después de cada adición. Incorporar la leche y la mezcla de harina alternando en dos o tres tandas, batiendo ligeramente. Terminar de mezclar la masa con una espátula y dividir en dos partes.

Mezclar una de las masas con la cucharada de leche extra y el cacao en polvo tamizado; mezclar la otra con la restante cucharada de leche y la mantequilla de cacahuete. Llenar el molde alternando las masas al gusto, dibujando el marmolado como se prefiera.

Hay que procurar que todo el molde quede bien cubierto por las masas. Agitar un poco para repartirlas bien y hornear sobre una rejilla durante unos 55 minutos. Esperar 10 minutos fuera del horno antes de desmoldar sobre una rejilla. Dejar enfriar completamente antes de decorar con azúcar glasé y cacao.

Marbled chocolate bundt cake

Recetas de Bundt Cakes pasados:

- Gingerbread Bundt Cake
- Bundt Cake de avellana y naranja
- Bundt Cake de chocolate y naranja bajo en grasa
- Bundt Cake de limón ligero
- Bundt Cake de chocolate con calabaza
- Bundt Cake marmolado tres colores
- Bundt Cake de espelta y cacao

¡Feliz semana!
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