07 febrero, 2016

Viajando: Portugal 2015, fin de viaje. Nuestro alojamiento, pueblecitos, Bragança y escala en Tordesillas

Me parece que no lo conté por aquí, pero después del verano tuve la idea de dedicar los domingos a entradas algo especiales, sin receta, para despedir de forma amena la semana. Ja, por supuesto no lo he cumplido casi nunca. Pero bueno, le pongo buena intención, que es lo que cuenta -creo-. Tengo ganas de recuperar viajes pasados que se quedaron perdidos, pero creo que ya va siendo hora de cerrar al menos el capítulo de las últimas vacaciones, la estancia en el norte de Portugal de agosto 2015. La última vez dejamos la preciosa Braga y ahora quiero enseñaros dónde nos alojamos y lo que vimos por los alrededores.

Portugal

Portugal
Ay los dulces... Esto era una especie de fusión entre brioche y croissant, con un profundo sabor a mantequilla

Mi pobre padre casi se vuelve loco intentando encontrar una casa rural donde poder alojarnos los tres, que coincidiera con las fechas disponibles y nos ofreciera un mínimo de comocidades decentes. Está claro que hay que empezar a planificar las vacaciones cada vez con mayor antelación. Sin embargo, tuvimos la enorme de suerte de dar con una casa estupenda, que nos enamoró en cuanto llegamos. Se llama Cazal da Lamella y está en la región de Minho, en los límites de la localidad de Fafe, muy cerquita de Guimarães.


Portugal

Portugal

Portugal

No os quiero engañar, nos costó bastante dar con ella porque la zona es un poco caótica para el visitante ajeno. La vivienda no está en Fafe mismo, sino que en sus alrededores se extienden muuuchos caminitos con barrios salpicados de casas por todos lados, subiendo y bajando la montaña. Es una curiosa mezcla de casas de pueblo con un aire muy "auténtico" y de construcciones más recientes con aspecto de ser segundas residencias o casas de veraneo. En cualquier caso, es una zona muy animada en verano, aunque conducen horrorosamente mal y no sé cómo no atropellan cada día a alguien al ir con esas velocidades.

Portugal

Portugal

La vivienda en realidad es una construcción rural antigua restaurada en 2011 que forma un complejo de dos viviendas en alquiler, la casa de los dueños y muchas zonas comunes. Las casas mantienen el exterior de piedra pero por dentro están totalmente modernizadas, con un diseño muy actual y aprovechando mucho el espacio. Creo que eran establos o graneros... y el dueño tiene un estudio de arquitectura en Oporto, así que han sabido muy bien y con gusto cómo restaurar. Hay una zona de juegos con libros, videoconsola, música y revistas, bicicletas, zona de lavadora, una gran pila de piedra antigua donde te puedes bañar, y muuucho espacio verde con grandes vistas. ¡Muy recomendable!

Portugal - Castro celta

Portugal - Castro celta

Portugal - Castro celta

Además de las salidas que ya os enseñé dedicamos algunos días a simplemente explorar los alrededores. Fafe es agradable de visitar una tarde, y muy cerca hay un gran pantano donde se puede ir a pasear y seguir algún recorrido - si no os perdéis como nosotros que acabamos andando muchísimo más de la cuenta bajo un sol abrasador, cómo me río ahora y qué poca gracia le hizo a mi madre entonces -. La región es muy bonita, está llena de puntos de interés vinícolas y mucho arte románico. Los pueblecillos guardan su propio encanto cada uno y también hay mucho verde, así que, en definitiva, es una buena zona para ir a explorar sin rumbos fijos.

Portugal
Portugal

Me gustó eso de ir improvisando un poco sobre la marcha, sin tener esos "destinos obligatorios" tan típicos que nos imponemos al salir de viaje. Es una buena forma de conocer un poco mejor un país y sus gentes, y se descubren cosas muy interesantes. Por ejemplo, un castro celta impresionante, lástima que nos calló el diluvio universal a media visita y tuvimos que refugiarnos corriendo en la cafetería. Pero luego tenía su encanto y todo, daba más ambiente.

Portugal - Bragança

Portugal - Bragança

Volvimos pasando por Bragança, a la que se puede dedicar al menos un par de horas para subir al castillo y contemplar las vistas. Lo que me gustan las fortalezas, las construcciones en altura, las almenas y las torres, no lo sabe nadie. Aunque luego me agobie si los espacios son pequeños. Aquí tienen un curioso museo bélico en orden cronológico ascendente, y es interesante comprobar cómo van evolucionando las armas poco a poco. Interesante y algo aterrador, la verdad.

Tordesillas

Tordesillas

Luego entramos a España dirección Tordesillas. Teníamos que hacer noche en algún sitio, y o era imposible encontrar un hotel decente o no nos cuadraba ningún punto en la agenda de viaje, así que nos alojamos en el Parador. Es uno de los Paradores más... viejunos, para qué engañarnos, pero me gustó! Parecía que fuera a encontrarme a Juana la Loca por los pasillos, con tanta madera y tanta piedra antigua, y esos muebles de estilo medieval. Tienen piscina exterior, climatizada, pequeño gimnasio y un restaurante decente, con un pan y un aceite de oliva estupendos. Descansamos bien y con tranquilidad, ¿qué más se necesita? Al día siguiente nos esperaba la abrasadora Murcia para los días finales del verano, con breve parada por Madrid para descargar mi maleta.

Fueron buenas vacaciones :).
03 febrero, 2016

Es tiempo de Carnaval: receta de Schenkeli, especialidad dulce de Suiza

¡Se nos marchó enero! Un mes extraño donde los haya, agobiante si eres universitario, pero hoy en día me produce bastante indiferencia. Quería haber compartido alguna otra receta antes pero, para variar, se han acumulado imprevistos y el tiempo libre que me ha quedado lo he destinado a repanchingarme en el sofá, a correr o a leer en la cama. Este año encima parece que corre más rápido porque tenemos las fiestas adelantadísimas, con la Semana Santa a la vuelta de la esquina. Eso quiere decir que ya estamos en plena época de Carnaval, y en mi envidia por la fiesta me uno como mejor sé, a través de la cocina. Este año, nueva receta suiza, los deliciosos Schenkeli carnavaleros.

Schenkeli

Ya he comentado más de una vez que odio freír. Me gustan ciertos fritos pero no los suelo comer fuera porque no me fío un pelo de cómo estarán preparados, y es que si son malos me sientan como una patada en las tripas. Y en casa me da una pereza terrible, todavía me falta práctica y encima el olor llena el mini apartamento y no es fácil deshacerse de él. Menos mal que todavía no ha llegado el temporal invernal amenazante y he podido abrir todas las ventanas para ventilar después de cocinar estos dulces.

Sí, los dulces fritos no son lo mío pero me gustan mucho, si están bien hechos. Me van más las masas más sólidas que las blandurrias - véase churros y porras, matadme si queréis -, así que cuando llega el Carnaval me permito el capricho de liarla en la cocina para probar recetas nuevas. Ya he cocinado algunos buñuelos, castagnole italianos y alguna cosilla más para Directo al Paladar - los castagnole los recomiendo muchísimo, receta de mi querida María -, pero aquí tenía que volver a mi amada Suiza. Ya os conté el año pasado que allí se celebra por todo lo alto el Carnaval, de una manera diferente y particular siguiendo sus propias tradiciones. Algún año conseguiré ir a vivirlo en persona, espero que pronto. Y mi padre me cuenta con morriña lo bien que lo pasaba y las delicias típicas que se pueden encontrar por allí con motivo de las fiestas. Si la última vez tocaron Fasnachtschüechli, esta vez he optado por los Schenkeli.


Schenkeli

Son masas fritas que curiosamente no se suelen rebozar en azúcar, aunque he visto que luego mucha gente en casa sí que les da un toque con azúcar glasé o granulado normal. Para mojar en chocolate me gustan más a pelo, la verdad, me pringo menos, aunque luego chuperretearse los dedos tampoco está mal. La masa puede recordar a los huesillos extremeños o huesos de San Expedito - en repostería tradicional hay pocas cosas únicas en este mundo -, con la salvedad de que llevan mantequilla en lugar de aceite y Kirsch en lugar de anís. Bueno, y antiguamente se podían freír en manteca o mantequilla, aunque hoy se utiliza un aceite neutro. Se les da forma alargada, aplanando las puntas y se practica un corte longitudinal, y dependiendo del tamaño y grosor quedan más gorditos o más cilíndricos. Yo, como era mi primera vez, he hecho formas variadas y la verdad es que me parecen más monos los gordotes.

Schenkeli

Receta de Schenkeli, dulce tradicional de Carnaval de Suiza
Inspiración: adaptada ligeramente de Betty Bossi
Ingredientes para unas 40-50 unidades


- 100 g de mantequilla sin sal o equivalente, en pomada (he usado I can't believe it's not butter)
- 150 g de azúcar
- ralladura de 1 limón grande
- 1-2 cucharadas de Kirsch (o zumo de limón o naranja)
- 2 huevos L
- 1/4 cucharadita de sal
- 400 g de harina de repostería
- 1 cucharadita de levadura química (impulsor)
- 1/4 cucharadita de sal
- aceite de oliva o de girasol para freír

Colocar la mantequilla o equivalente en un recipiente, añadir el azúcar, la ralladura de limón, el Kirsch y los huevos. Batir muy bien hasta tener una consistencia integrada sin grumos. Echar la harina con la levadura y la sal. Mezclar bien hasta conseguir una masa homogénea, suave y lisa, ligeramente pegajosa.

Formar una bola, tapar con plástico film y dejar en la nevera como mínimo durante 1 hora. Cuando vayamos a cocinarlos, tomar porciones de masa del tamaño de una nuez y formar cilindros de un dedo de grosor, dejando los extremos más delgados. Practicar un pequeño corte longitudinal en un lado y disponer sobre una superficie limpia.

Calentar suficiente aceite en un cazo o freidora y controlar la temperatura. Cuando alcance entre 160ºC y 180ºC, empezar a freír las porciones en tandas, sin llenar mucho el espacio. Girarlos si fuera necesario para que se doren bien por todos lados.

Escurrir y dejar sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Continuar hasta terminar con toda la masa. Servir tal cual con chocolate caliente, vino o licor dulce, o rebozar en azúcar si se desea. Aguantan bien unos días si se guardan en un recipiente hermético con papel de cocina, para que no cojan humedad.

Schenkeli

Si tenéis fiestas en vuestra zona, ¡pasadlo muy bien!
27 enero, 2016

Pan de molde de melaza y especias para días grises

Me acabo de tomar el último turroncillo del alabardero, uno de mis dulces navideños favoritos clásicos que vienen en la caja de La Despensa de Palacio que nos regalan mis suegros cada año. Lo tenía guardado a propósito, pero ya llegó el momento de despedirse hasta el año que viene. La excusa ha sido para acompañar el capuccino sin lactosa que me he preparado para sobrevivir despierta hasta la clase de alemán, que hoy necesitaba una dosis de energía extra. Si hubiera sabido que hoy iba a amanecer gris y húmedo, posiblemente hubiera horneado otra vez el pan de molde de melaza y especias que os traigo hoy, porque esta atmósfera es perfecta para prepararlo.

Molasses sweet bread

Efectivamente, lo tengo clasificado como pan navideño porque lo probé la primera vez a principios de diciembre, y me pareció ideal para esa época. Pero realmente es válido para todo el año, mejor mientras duran los meses fríos. Es una masa sencilla, de pan tierno dulzón pero sin ser empalagoso, ya que todo su carácter lo obtiene de la melaza. La receta original utiliza melaza de pera, pero se puede usar cualquier equivalente: miel de caña, melaza de granada, miel corriente... Aunque recomiendo utilizar una variedad oscura y tostada para conseguir ese aroma especial que se potencia con las especias. Por eso decía que sería ideal tener unas rebanadas de este pan hoy, ya que invita a degustarlo en el sofá, con mantita, taza humeante y unas velas, a falta de chimenea.

Molasses sweet bread

Hemos tenido unos días de temperaturas más o menos agradables en las horas centrales del día, así que hoy me he confiado y he salido a correr sin guantes. Error. Se me han congelado las manos al rato de arrancar y he vuelto con unos dedos medio tontos, menos mal que tenemos un portero atento que me ha abierto la puerta del edificio antes de que me volviera loca intentando encajar la llave en la cerradura. Parecerá una tontería, pero ya me pasó algo así el año pasado una noche bajo la lluvia, lo que me costó luego recuperar la sensibilidad en las manos no lo quiero ni recordar.

Molasses sweet 
bread

Estoy viendo la taza de chocolate caliente con la que acompañé las rebanadas del pan de las fotos y me está dando un gran antojo. Si este fin de semana hace fresquito creo que nos quedaremos en casa a hacer un poco de vida hogareña y prepararé una tarde un buen cazo de chocolate a la taza. Habrá que hacer algo para acompañarlo, claro, así que si el elfo se porta bien - excusa - igual me animo con alguna receta carnavalera. Sabéis que me da mucha pereza freír y casi todos los dulces de Carnaval implican calentar aceite, pero bueno, un par de veces al año no hacen daño, ¿verdad?

Molasses sweet bread

El problema es que hay demasiadas recetas que quiero probar, y no me importaría repetir las que ya he catado. Entramos en el mismo problema que se presenta ante los interminables recetarios navideños, menos mal que las fiestas de Carnaval son más cortitas. Claro que luego tenemos la Semana Santa encima... y ahora se me ocurre que con este pan quedarían unas torrijas deliciosas. Ay, voy a callarme ya que tengo deberes que hacer antes de ir a clase. Probad este pan, que es muy sencillo y está buenísimo.

Receta de pan de molde de melaza y especias
Inspiración: adaptada de Trüffelschwein
Ingredientes para un molde de 30-35 cm

- 200 ml de leche vegetal
- 20 g de levadura fresca de panadría
- 400 g de harina de fuerza
- 50 g de mantequilla o equivalente vegetal sin sal, a temperatura ambiente
- 1 huevo L
- 60 g de melaza
- 1 cucharadita de mezcla de especias para pan de especias
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 huevo y un poco de leche extra para pintar

Calentar la leche ligeramente para dejarla tibia y desmenuzar encima la levadura. Añadir 50 g de la harina pesada y mezclar bien. Dejar fermentar 30 minutos. Mientras tanto, mezclar en un recipiente amplio el resto de la harina con la sal y las especias. Añadir la mantequilla troceada y mezclar un poco.

Formar un hueco en el centro de la harina y echar el prefermento, la melaza y el huevo ligeramente batido. Trabajar todos los ingredientes hasta integrarlos y comenzar a amasar. Si estuviera muy pegajoso, tapar y esperar 20-30 minutos. Amasar con fuerza hasta tener una masa elástica, suave y homogénea. Formar una bola, colocar en un recipiente ligeramente engrasado, tapar y dejar levar hasta que doble su tamaño.

Deshinchar ligeramente la masa levada y dividir en 6 porciones iguales. Lo ideal es pesar la masa completa y dividir, usando una balanza, para conseguir que cada parte sea prácticamente igual a las otras, aunque no es imprescindible que sea perfecto. Formar pequeñas bolas bien tensas y colocarlas en fila en un molde de pan rectangular engrasado.

Batir el huevo restante con un chorrito de leche y pintar ligeramente el pan.Tapar y dejar levar durante unos 30-45 minutos. Mientras tanto, precalentar el horno a 200ºC. Cuando haya crecido un poco, volver a pintar con huevo y hornear durante unos 25 minutos. Vigilar que no se dore demasiado por arriba. Esperar un poco fuera del horno, desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Molasses sweet bread

Molasses sweet bread

Mientras he estado editando las fotos y escribiendo esta entrada he estado escuchando la radio suiza online, con las noticias del día. Presto atención a medias, porque si estuviera escuchando en serio al mismo tiempo que intento redactar un texto coherente podría fundirme el cerebro, pero al menos me pone la cabeza en "modo alemán ON". El horario de las clases me sienta fatal porque a última hora mi sistema desconecta, y no es precisamente un idioma sencillito para darse un paseo. A lo largo del día leo y escucho muchas cosas en inglés, así que a veces llego a la escuela pensando en anglosajón y no hay manera de recordar el vocabulario germano más básico. A ver si con el parloteo en alemán de fondo llego más a tono.

¡Feliz tarde a todos! Ánimo que ya casi es fin de semana.

Molasses bread
22 enero, 2016

Avena con manzana, canela y leche de almendras. Adaptando la receta de mi padre

Si sois de los que se fijan en los detalles, podréis comprobar que en la receta de hoy. y otras que -espero- próximamente verán la luz, aparece la firma del año pasado. Sí, se me quedaron cosas por publicar antes de terminar 2015, y es que las entradas navideñas se llevaron todo el protagonismo de las últimas semanas. Pero, ¿qué más da? Las recetas son casi atemporales y no se merecen caer en el olvido, así que hoy os dejo mi versión adaptada de una de las especialidades de mi padre: avena con manzana, canela y leche de almendras. Un platito reconfortante, sano, hogareño, nostálgico y además perfecto para días fríos de esta época.

Oat apple 
porridge


Hoy en día la avena no es ningún ingrediente extraño en nuestro país. Los nutricionistas y médicos no dejan de recomendar este maravilloso cereal, los deportistas no pueden vivir sin ella e incluso es un básico en los blogs y páginas de tendencias. Pero, ay, cuando yo era niña vivíamos una situación bien diferente. Al menos en Murcia sólo existían los tarros metálicos de Quaker y tan sólo los podíamos encontrar en el supermercado de ECI. Recuedo acompañar a mi padre desde bien pequeña a ese reducto de comidas más especiales y precios algo excesivos, sólo en busca de avena.

Oat apple porridge


Mi padre cocina pocas veces y además cosas muy contadas. Platos de pasta sencillos, revoltijos de huevos y arroz, filetes de carne, algún plato de pollo al curry, receta que aprendió en Colombia y algunas especialidades suizas y austriacas. Pero hay algo que siempre, siempre asocio con él, y son sus cuencos de avena caliente con manzana.
 En realidad los copos de avena los toma también fríos, le encanta a la hora de la merienda cuando vuelve hambriento del trabajo, con yogur y plátano, pero en caliente tiene un algo especial más reconfortante. En verano triunfa el Birchermüesli (Weltweit bekannte Schweizer Spezialität) y, cuando las temperaturas lo permiten, cocina de vez en cuando para comer o cenar una buena ración de avena caliente cocida en leche, normalmente con manzana y canela.

Oat apple porridge


Es parecido al porridge británico, o a las gachas, un plato humilde muy de batalla al que se le puede añadir casi cualquier cosa. La avena es imprescindible en la dieta suiza, al menos así lo era en la familia de mi padre, y por eso es un ingrediente muy frecuente también en su repostería y panadería. Económica, de batalla, versátil, muy energética, nutricionalmente estupenda y ahora además es tendencia. Pero me gusta recordar su origen humilde y esos recuerdos de la infancia del olor a la avena de mi padre cociéndose lentamente en la olla.

Oat apple porridge


Receta de avena con manzana, canela y leche de almendras
Inspiración: mein Vater :)
Ingredientes para 1 ración medianita

- 35-40 g de copos de avena finos
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1 piquita de sal
- 250 ml de leche de almendras
- 2-4 cucharadas de agua
- 1 manzana reineta pequeña
- canela molida extra
- miel, azúcar moreno o endulzante al gusto
- ideas opcionales: un puñado de pasas o arándanos rojos, almendras, avellanas, un toque de cardamomo, etc.

Poner a calentar un cazo con los copos de avena y la canela. Dejar que se tuesten un poco, liberando los aromas a fuego suave. Añadir la leche de almendras y remover bien. Dejar cocer a fuego mínimo mientras pelamos y picamos o rallamos la manzana.

Incorporar la fruta y otros ingredientes opcionales, añadiendo un poco de agua o más leche a medida que vaya espesando. Cocinar unos 10-15 minutos, hasta tener la textura deseada. Servir caliente, con canela extra al gusto, endulzante opcional y un puñado de frutos secos si se quiere un contraste crujiente.

Notas:
Se puede hacer una ración más copiosa si va a ser un plato único a mediodía, y también se puede enriquecer añadiendo frutos secos, más fruta o un cucharón de yogur, queso fresco o incluso nata. La leche de almendras se puede sustituir por leche de vaca o por otra bebida vegetal, incluyendo mismamente de avena. Con calabaza asada está muy rica, también en versión más golosona con chocolate negro. Y se puede preparar más o menos espesa ajustando las cantidades de líquido al gusto. Tened en cuenta que espesará al enfriarse.

Oat apple porridge

¡Buen fin de semana!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...