Gracias a que terminé más o menos pronto todos los trabajos del Máster, estoy teniendo unos días libres de descanso antes de comenzar el segundo cuatrimestre. Asñi, aprovecho para ponerme al día con mis series favoritas, y para intentar ver la mayor cantidad de películas nominadas a los Oscars posibles. No es que de a esta ceremonia una gran credibilidad en cuanto a la calidad de los filmes que premian que como cualquier entrega de premios hay mucho chanchullo detrás), pero me resulta divertida toda la parafernalia y el espectáculo mediático que los rodea; además es una buena excusa para ver más cine, que me encanta. Y criticar luego sus decisiones es demasiado divertido :P
Me levanté el otro día con ganas de dulce (¿cuándo no me levanto así) y me di cuenta de que desde diciembre casi siempre he horneado galletas o similares, y ya iba siendo hora de variar un poco. Así que improvisé un pastel de naranja para estrenar el molde cuadrado que adquirí hace poco; usar naranja natural en reposería es una maravilla. Como especia, sólo clavo, que a veces doy demasiado protagonismo a la canela, y creo que fue un acierto, pues combina a la perfección con esta fruta.
- 2 tazas de harina integral
- 1 cucharadita de bicarbonato
- 2 cucharaditas de levadura
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/4 cucharadita de clavo molido
- 1/2 taza + 2 cucharadas de azúcar moreno
- 1 huevo
- 1 clara de huevo
- 2 cucharadas de aceite de girasol
- 3/4 taza de zumo de naranja recién exprimido
- 1 cucharada de ralladura de naranja
- 125 gr de naranja confitada picada
Glaseado:
- azúcar en polvo
- zumo de naranja
Precalentar el horno a 180ºC y engrasar o forrar un molde, en mi caso cuadrado.
Tamizar juntos en un recipiente amplio la harina, la sal, la levadura, el bicarbontato y el clavo. Añair la ralladura de naranja. Aparte, batir los huevos con el azúcar; añadir el aceite y el zumo y batir un poco más hasta que quede incorporado. Formar un pequeño hueco en la primera mezcla e ir añadiendo la segunda preparación, usando una espátula para mezclar todo bien con movimientos suaves y envolventes. Cuando no queden rastros secos (pero sí quedarán grumos), verter sobre el molde igualando la superficie con cuidado. Hornear a media altura durante unos 30-40 minutos (depende del molde y del horno) hasta que se haya dorado y al pincharlo con un palillo éste salga limpio. Esperar unos minutos fuera del horno; desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.
Mientras, poner en un bol unas cuantas cucharadas de azúcar en polvo y añadir poquito a poco gotas de zumo de naranja, mezclando bien con una cuchara para no dejar grumos. Una vez tengamos una textura viscosa (pero que al dejar caer unas gotas éstas se fundan en pocos segundos en el resto) la repartimos sobre el pastel dibujando líneas con una cuchara. Dejar enfriar totalmente.
















