25 septiembre, 2016

¡10 años de Albahaca y Canela! Tarta de frambuesas para el cumpleblog

Diez años. Una década. Tal día como hoy, un 25 de septiembre de 2006, decidí que era el momento de inaugurar este pequeño rincón en la red. Muchísimas cosas han pasado desde entonces, aunque mi vida no ha sido la más emocionante del mundo, pero jamás hubiera esperado entonces que iba a llegar hoy hasta aquí. No sé realmente si me visualizaba escribiendo y publicando recetas en este bog durante tantos y tantos meses, pero lo que sí sé es que sigo teniendo tanta ilusión en actualizar como el primer día. Ya no tengo tanto tiempo y la frecuencia de actualizaciones ha disminuido, pero no es por falta de motivación, os lo aseguro. Así que, como esto sin vosotros no tendría sentido, os invito a un trocito de tarta de cumpleblog :).

Raspberry birthday cake

La blogosfera ha evolucionado muchísimo en todos estos años, tanto a nivel general como en el mundo gastronómico en particular. A veces cambia todo tan deprisa que me marea un poco, es imposible seguir el ritmo y hay cosas que no me terminan de gustar. Pero en realidad no me importa, yo sigo haciendo lo que me gusta y mantengo mi blog como me apetece, sin agobios y sin obsesionar me con nada. Sigue siendo mi pequeño blog, donde dejo parte de mí misma en cada publicación y de lo que me pasa por la cabeza en cada momento.

Raspberry birthday cake

Al echar la vista atrás y repasar algunas entradas viejas me doy cuenta de que, poco a poco, este recopilatorio de experiencias culinarias se convirtió también en un diario mucho más personal de lo que tenía pensado. De forma natural me salen las parrafadas que a veces suelo, y que sé que probablemente no interesan a nadie, pero no sabéis lo bien que sienta. Bueno, sí lo sabéis! La verdad es que los blogs a los que termino siendo fiel son los que reconozco a sus autores detrás, que no solo me conquistan por sus recetas o fotos, sino que me ofrecen algo más. Los que compartís experiencias, reflexiones, conocimientos, fantasías, cuentos, recuerdos, ideas... como complemento de la cocina, que sepáis que sois mis favoritos ;).

Raspberry birthday cake

Me gusta que un blog tenga personalidad detrás, rasgos que distinguen a cada autor que hay detrás de esas imágenes y esas recetas. No sé si yo he conseguido lo mismo, pero al menos sí que me reconozco a mí misma, en mis cambios desde mi tierna edad universitaria, releyendo mis ocurrencias a lo largo de estos 10 años. Albahaca y Canela sigue siendo mi forma de conocer un poco más este mundo, a través de la cocina y la gastronomía. Porque cuanto más la conozco más me queda por aprender y más me apasiona.

Raspberry birthday cake

El blog me ha dado muchísimas cosas buenas, ha cambiado mi vida en muchos sentidos y todo gracias a la gente fantástica que he podido conocer. Así que os doy las gracias a todos los que estáis ahí leyendo esto, viejos conocidos, otros más recientes, anónimos que jamás conoceré y amigos a los que ya he dado abrazos en persona; gracias por acompañarme estos 10 años, y ojalá sean muchos muchos más. ¡Coged un trozo de tarta y brindad con lo que más os apetezca! A mi salud ;P.

Raspberry birthday cake

La tarta que me sirve como excusa para la celebración es la que preparé para mi padre hace unas semanas, para su cumpleaños en el mes de agosto. No tiene ningún misterio, es mi base de bizcocho genovés favorito, cortado por la mitad, empapado en almíbar cítrico y relleno con mermelada de frambuesas, frambuesas naturales y nata montada sin lactosa. Simple, algo campestre, fresca y ligera: una tarta deliciosa con la que celebrar cualquier ocasión que lo lo merezca.

Raspberry birthday cake

Y para terminar, otro pequeño festejo, ¡formo parte del equipo de colaboradores de Recetags! Seguro que ya conocéis esta fantástica red de blogs de cocina, que recopila recetas de lo mejorcito de la blogosfera con autores increíbles. Estoy muy contenta porque sé cómo nació el proyecto cuando solo era una idea, conozco a los responsables que lo han hecho posible y a casi todos los blogueros que ya forman del equipo. Me encanta sentirme novata otra vez.

No me lío más que tengo al elfo durmiendo una siesta tardía y le espera un viaje de trabajo mañana a Oporto, a ver si consigo que me traiga alguna cosilla :D.

¡Gracias a todos otra vez! Nos seguimos leyendo :).
21 septiembre, 2016

Flammkuchen o tarta fina salada de higos con queso Gruyère [masa sin gluten rica en proteínas]

Desde que vivo en Madrid me he dado cuenta de que hecho de menos el "ambiente" del septiembre murciano. Me resulta difícil describirlo con palabras, es una combinación de recuerdos, sensaciones, sonidos, sabores... Hay una cosa que tengo clara: septiembre sabe a jínjoles, a uvas y a higos. Los primeros por desgracia son desconocidos por aquí y me acabo de comer el último de los que me traje de Murcia, por suerte higos y uvas encuentro de gran calidad en el mercadillo semanal. No es lo mismo que ir con mi madre a la higuera a recolectarlos con nuestras manos, pero no se puede tener todo. Me he propuesto no devorar a pelo todos los higos de este año, así que hoy os dejo con esta receta de Flammkuchen o tarta salada de higos con Gruyère. Que además da la casualidad de ser sin gluten y apta para intolerantes a la lactosa #winwin.

Fig gruyère tart

En Murcia el calor se hace el remolón y tarda en marcharse, pero septiembre ya trae días cortos, noches frescas y temperaturas con las que se puede disfrutar de verdad durante el día. Lo que más recuerdo de este mes es esa sensación de empezar algo nuevo, de volver a la ciudad y renovar un poco la casa, el armario y mi cuarto por completo. Cuando era estudiante era la época de ordenar, de hacer limpieza de libros y apuntes y de renovar el material de papelería, de estrenar agenda y de hacer muchos planes. Cómo me gustaba estrenar cuadernos, libretas, estuche, bolígrafos, calendarios, carpetas y demás. Las buenas intenciones no solían durar mucho después de octubre, pero qué bonito y qué nuevo era todo en septiembre.

Fig gruyère tart

Me falta esa sensación aquí en Madrid. Sí que estamos como viviendo una etapa nueva, un año más en convivencia y haciendo algunos planes para el futuro, pero en el día a día es como si hubiera apretado simplemente el botón de "pausa" en julio y lo hubiera retomado todo igual al volver. Y me he dado cuenta de que me estoy organizando fatal, voy a salto de mata y necesito cierto orden mental en mi vida ahora mismo. Creo que voy a aprovechar que tengo que ir al centro esta tarde para hacerme con alguna agenda o cuaderno y voy a retomar las buenas costumbres, quizá me pase a la moda de las bullet journals a ver qué tal. Y así podré organizarme mejor para probar recetas más complicadas, aunque las improvisadas y facilotas como esta de hoy tampoco están nada mal.

Una Flammkuchen es un tipo de tarta salada planita típica de algunas zonas de Alemania y que también se ven en Francia -donde se llama tarte flambée- y Suiza. Hay muchas variantes según la región, pero la más típica es de masa delgada, con crème fraîche o queso fresco de base, cebolla y tocino, pudiendo llevar también setas, otros quesos, patata... y también hay versiones dulces. Hay masas que son parecidas a la pizza, con base de panadería, pero las más fáciles no necesitan levadura. A mí me gustan en su versión simple, sin levado, muy finitas y crujientes, y con forma irregular.

Fig gruyère tart

El otro día me apetecía comer algo con higos y queso, variando la típica combinación de queso de cabra sobre pan -aún no había despertado a mi masa madre- que ya os enseñé el año pasado. Entonces pensé que me tocaba tomar algo de legumbres, y tenía restos de harina de avena en la despensa... oh, y un fabuloso queso Gruyère AOP suizo. Al final salió esta Flammkuchen, sin trigo, con una base crujiente rica en proteínas, Gruyère fundido y queso fresco con tomillo. Ñam.

Flammkuchen o tarta fina salada de higos con queso Gruyère
Inspiración: Recuerdos de barbacoas en Suiza y de las higueras de mi campo
Ingredientes para 2 personas como primer plato o 1 buena ración única

- 60 g de harina de avena*
- 40 g de harina de garbanzos
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 buena pizca de sal
- agua necesaria
- 5-6 higos maduritos pero sin pasarse
- queso Gruyère suizo auténtico*
- queso fresco batido desnatado, requesón o ricotta
- tomillo fresco
- pimienta negra
- miel

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja. Colocar las harinas con el aceite y la sal en un cuenco, mezclar y añadir agua poco a poco hasta tener una masa homogénea, suave, maleable pero no pegajosa.

Formar una bola y poner en la bandeja de horno. Aplanar con un rodillo hasta dejarla muy finita, engrasando el rodillo si fuera necesario con un poco de aceite.

Lavar bien los higos, con suavidad, y secar. Cortar los rabitos si fueran muy grandes y las posibles partes dañadas de la piel. Cortar los higos en rodajas no muy gruesas y distribuir por encima de la masa. Rallar queso al gusto, añadir tomillo fresco y un golpe de pimienta.

Hornear unos 10-15 minutos hasta que la masa esté crujiente y el queso bien fundido. Servir con queso fresco repartido por encima y un poco de miel según nos guste más.

* Notas:

- El auténtico Gruyére es apto para intolerantes a la lactosa, porque estos quesos curados la pierden prácticamente toda en su producción, de forma natural. De todas formas, mejor probar y aprender lo que le sienta mejor a cada uno.
- El queso fresco batido es casi como yogur, ligero y con fermentos lácteos que son los que "digieren" la lactosa por nosotros. El labneh iría muy bien también aquí.
- La harina de avena la hago casera triturando copos finos. Hay que tener cuidado con el gluten porque en España pocas marcas venden avena que sea libre de gluten con confianza.
- La harina de garbanzos se vende ya en cualquier sitio, tanto herbolarios como tiendas ecológicas y en hipermercados. Suele ser ecológica.


Fig gruyère tart

Tengo grandes expectativas para este otoño, espero que no me defraude :).
16 septiembre, 2016

Polos tropicales "modernos"; congelando smoothies de fruta con col kale para despedir el verano

¡Increíble, he conseguido que no pasara más de un mes desde mi última publicación! No os riáis porque yo ya lo daba por hecho, teniendo en cuenta el caos desorganizativo en el que he vivido estas últimas semanas. Las vacaciones en Suiza fueron genial, cortitas y con más calor del esperado, pero fantásticas. Me habréis visto dar la lata por las redes sociales, sobre todo con muchas fotos de comida y bebida -obvio-; pero tranquilos que ya daré buena cuenta del viaje un poco más adelante. Lo malo fue la vuelta, en avión desde Múnich, con retraso, calorazo en España, tren a Madrid al día siguiente, MÁS CALOR, y los sucesivos días de agobio/morriña con la vuelta a la rutina. Pero por fin ya vemos el fin del verano en el horizonte, así que toca despedirse.

Smoothie popsicles

Tengo un ratico corto hasta que el elfo llegue a casa hambriento y luego me espera la lavadora y varios compromisos esta tarde; no va a ser un viernes muy ocioso pero habrá que aprovechar el buen tiempo del fin de semana. Menos mal que refrescó e incluso hubo tormenta el otro día. Solecito y temperaturas agradables sí, calor infernal bochornoso en pleno septiembre, no. Debería llover mucho más, eso sí, que este año queremos buenas setas! Mi suegro no deja de mirar el cielo con resignación, el pobre. Sueña con ir a por buenos níscalos.

Como decía, que me lío yo sola, tengo poco tiempo así que dejo una receta sencillísima para ir despidiendo al verano. No ha estado mal del todo, un poco en la línea seca agobiante de las últimas ediciones, pero ya está bien. El otoño busca su turno y hay que dárselo. Así que, para ir cerrando este capítulo, en casa estamos terminando los últimos polos caseros de la temporada. Nos hemos aficionado a los smoothies y zumos mezclando fruta y verdura, pero me temo que yo me bajo del carro en cuanto llegue el frío. Eso sí, cuando aprieta el calor sientan de maravilla, es una forma genial de hidratarse y nutrirse de forma ligera y fresca, cuando no te entra nada más, y también de aprovechar vegetales que corren el riesgo de ponerse malos.

Smoothie popsicles

Al hacer mucho calor prefería convertir los smoothies en polos, y al final los he disfrutado más. Se conservan mejor durante más tiempo, y están más fresquitos todavía. Hablo de smoothies porque para mí un batido tiene que llevar un lácteo sí o sí -o equivalente vegetal- y lo asocio más a algo dulce y menos "sano". No me acuséis de postureo por ponerle kale, es que ahora venden esta col rizada hasta en Alcampo, y claro, tenía que probarla. Así el elfo me come hojas verdes en crudo, que no está nada mal :P. Podéis añadir también espinacas, o acelgas, o un poco de brócoli incluso. Se trata de sumar vitaminas, fibra y atioxidantes sin tener que recurrir siempre a lo más dulce.

Polos tropicales de smoothie con col kale
Inspiración: el bombardeo de smoothies que nos invade, el calor y mi adicción a la fruta
Ingredientes para unos 6-8 polos

- 1 mango mediano bien maduro y dulce
- 1-2 hojas de col rizada kale o de otra verdura de hoja verde
- 1 kiwi
- 1 rodaja gorda de piña tierna
- 2 plátanos pequeños maduritos, pero sin pasarnos
- 1 vaso de agua de coco sin azúcar añadido
- 1 lima
- hierbabuena al gusto
- 1 pizquita de sal

Tan sencillo como pelar toda la fruta pelable, trocearla en piezas de tamaños similares y triturar en una batidora o licuadora. Añadir la lima a lo bruto, escurriendo todo el jugo posible, e incluso añadiendo parte de la pulpa. La sal es para potenciar los sabores un poco, pero se puede omitir. Lavar y masajear bien la col kale para que esté un poco más tierna.

Probar el smoothie cuando esté listo y bien homogéneo, y si nos gusta, repartir en moldes para polo. Congelar unas horas antes de desmoldar y comer. Se pueden tomar a cualquier hora del día y añadir o quitar ingredientes al gusto.

Smoothie popsicles

¡Buen fin de semana!

23 agosto, 2016

Helado de frutos del bosque

La última semana ha sido especialmente intensa, y lo curioso es que no he olido ni la piscina ni el mar, a pesar de estar constantemente cerca de ambos sitios. De pequeña no había quien me sacara del agua, y ahora no me llama nada la atención! La verdad es que me da pereza torrarme al sol, tengo el pelo algo delicado últimamente y no me gusta que se me moje con el cloro y la arena no me gusta desde que dejó de interesarme para hacer castillos. Pero todas las mañanas, antes de que caliente mucho el sol, salgo un rato con la bici -las bicicletas son para el verano-, o a correr entre invernaderos y tractores -y moscas-, porque de lo contrario corro el riesgo de sufrir un ataque de locura. Menos mal que siempre hay pequeñas cosas en la vida que nos alegran el día a día, como una camada de gatitos recién nacidos -¿alguien quiere?-, risas en familia, una visita de cierto elfo o el placer de un helado casero.

Mixed berry ice cream

Mañana salimos de viaje en dirección a Suiza, y estoy emocionadísima. Hace demasiado tiempo de la última vez y me muero de ganas de ver a la familia y a los amigos que tenemos allí, aunque esta vez será una estancia más corta y vamos a ir en avión. Lo comprendo por mi padre, es más cómodo y práctico -aunque no toque ir hasta el aeropuerto de Alicante/Elche y además aterrizamos en Munich-, pero no puedo evitar sentir algo de nostalgia por esos viajes en coche que nos pegábamos los cuatro, cuando mi hermano y yo aún eramos unos críos que nos pasábamos el trayecto jugando a mil cosas. Las rutinas de carretera, las paradas por el camino, aprovechar a hacer escala en pueblitos franceses un par de noches, el paso de la frontera... esas pequeñas tonterías pero de las que guardo buenos recuerdos.

Mixed berry ice cream

Pero bueno, ahora es el momento de atesorar nuevos momentos en la memoria, y aprovecharemos para conocer Munich y alrededores antes de regresar a España a principios de septiembre. A mí me esperará después un aburrido trayecto en tren hasta que regrese a Madrid, qué le vamos a hacer. Solo estoy sufriendo porque el viajar en avión limita mi capacidad de llenar la maleta de compras en Suiza -el maletero del coche al regresar de una estancia en Suiza era digno de verse-, tendré que controlarme un poco. El chocolate y los pasteles que no pueda llevarme me los comeré in situ, no hay problema :P.

Mixed berry ice cream

Como día, elaborar helado casero siempre es un pequeño placer, entre otras cosas porque te permite darte un buen festín mientras estás en el proceso. ¡Hay que catar la mezcla! Y es inevitable que queden restos en la máquina heladera cuando lo trasladas al recipiente para guardarlo, y claro, no vas a desperdiciar esa delicia. Ay lo que me gusta meter la cuchara en el helado recién hecho, cuando está taaaan cremosito... lo dicho, pequeños placeres. En este caso improvisé un poco para aprovechar unos frutos del bosque congelados maravillosos que encontramos en una tienda cercana, sin añadir demasiadas grasas pero sí un componente lácteo suficiente para suavizar la mezcla.

Receta de helado de frutos del bosque
Inspiración: el verano, los frutos del bosque, Suiza y los recuerdos de mi infancia
Ingredientes para 1 litro (y unas cuantas cucharadas de regalo)

- 500 g de mezcla de frutos del bosque (congelados o frescos)
- 100 g de azúcar
- 1 cucharadita de miel
- 1 pizca de sal
- 200 ml de nata para montar (sin lactosa)
- 250 g de queso fresco batido o yogur natural
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 1/4 cucharadita de esencia de vainilla

Disponer los frutos del bosque (arándanos, moras, fresas, grosellas, frambuesas) en un recipiente, añadir el azúcar y mezclar. Dejar que se descongelen por sí mismos y se maceren con el azúcar. Cuando estén más blanditos, triturar. También se podrían cocer un poco, aunque prefiero dejarlos crudos. Otra opción es colar la mezcla para coger solo los jugos líquidos, pero yo adoro los trocitos de fruta y también las semillitas.

Montar la nata hasta que esté bastante espesa y batir con el queso fresco o el yogur. Añadir a la mezcla de frutos del bosque, agregar la sal, la miel el zumo de limón y la vainilla, y mezclar todo hasta tener una textura homogénea. Tapar y dejar enfriar en la nevera por lo menos un par de horas.

Cuando la mezcla esté bien fría, proceder a formar el helado siguiendo las instrucciones de la máquina que se tenga. O congelar directamente, o formar polos, o beber como si fuera un batido. Está buenísimo de cualquier manera, aunque es verdad que los paladares más acostumbrados al puro dulce igual echarán en falta más azúcar. Probar y ajustar.

Mixed berry ice cream

Supongo que ya nos volveremos a leer en septiembre y cuando haya regresado, aunque me espera un montón de lío al volver así que no sé cuándo tendré tiempo de publicar nuevas cositas. Sea como sea, ¡sed felices! Y daos caprichos de helados caseros, que a pesar de que son para todo el año, al final es en verano cuando más los aprovechamos ;).
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