03 mayo, 2017

Mercado de la Cosecha, apoyando (deliciosamente) el mundo rural gallego

Sé que prometí una segunda tarta de cumpleaños pero no quiero saturar de dulce -como si fuera un problema por aquí-, así que inauguro el mes de mayo con un proyecto que he podido conocer muy de cerca y que me parece fantástico: el Mercado de la Cosecha. ¿Os suena el nombre? Puede que sea demasiado genérico o que os recuerde a otras iniciativas relacionadas con el apoyo a lo rural, pero lo importante es todo lo que hay detrás. Se trata de un proyecto de acción social desarrollado por Corporación Hijos de Rivera que apuesta por impulsar el desarrollo del medio rural gallego apoyando a pequeños productores que comparten unos valores comunes.

Mercado de la Cosecha en Salón de Gourmets

Como plataforma de apoyo, el Mercado de la Cosecha funciona como unión de iniciativas singulares del mundo rural, en su mayoría productores pequeños pero con un gran espíritu de trabajo que creen firmemente en el valor de sus productos, todos ligados a la cultura y la tradición de Galicia. Lo que más me gusta es que, a pesar de heredar ese carácter tradicional, hay mucha gente joven con ganas de llevar la cultura gallega a todo el mundo, sin olvidar su pasado pero apostando por la innovación y adaptándose a los nuevos tiempos. Porque lo artesanal se puede actualizar y sigue teniendo lugar en el mundo globalizado, industrial y deshumanizado de hoy en día. Y lo hacen con ilusión y ofreciendo productos de verdadera calidad.

Mercado de la Cosecha en Salón de Gourmets

Mercado de la Cosecha en Salón de Gourmets

Fue la semana pasada en el Salón de Gourmets de Madrid -una auténtica locura, solo encontrar aparcamiento ya fue una odisea digna de recordar- cuando varios de estos productores nos contaron de primera mano sus ideas, sus proyectos y su filosofía de trabajo, y también pudimos probar muchos de sus productos. Todo en el precioso stand de Mercado de la Cosecha que era un poco como un reducto hogareño y reconfortante en medio de esa vorágine loca que es la feria de Gourmets.

Mercado de la Cosecha en Salón de Gourmets

Mercado de la Cosecha en Salón de Gourmets

Me alegré de ver productos que ya conocía, como mi adorada sidra Maeloc que tanto me alegra los veranos desde que la descubrí. Su diseño me encanta y los sabores tan frescos de sus sidras, con algunos sabores originales como la de mora o fresa, son una delicia. Ahora además tienen vinagre de sidra que me apetece mucho probar. Y todas con manzanas gallegas, por supuesto.

Mercado de la Cosecha en Salón de Gourmets

Mercado de la Cosecha en Salón de Gourmets

Los huevos de Pazo de Vilane seguro que muchos ya los habéis visto en supermercados, y la verdad es que merecen la pena. Lo que yo no sabía es que también hacen mermeladas, y doy fe de que la de arándanos es un manjar de fruta. Igual de rica que la de naranja de Conservas Amodoro que pudimos catar, ¡me hubiera comido medio tarro de una sentada! Es que las mermeladas artesanas y yo nos llevamos demasiado bien, cuando saben a fruta de verdad, con su textura y su aroma natural tan fresco. Por cierto, acompañaban muy bien las crujientes galletas mariñeiras de Daveiga.

Mercado de la Cosecha en Salón de Gourmets

También había quesos, cómo no, como los de Cortes de Muar y su vaquita tan elegante -porque sus vacas son unas reinas-, las originales y deliciosas infusiones de Orballo, los yogures y quesos de Arqueixal y Casa Grande de Xanceda, los embutidos Porco Celta de la Horta de Teodoro, los impresionantes helados de Bico de Xeado... Son muchos más los proyectos que reúne el Mercado de la Cosecha, también de artesanía, todos comprometidos con el desarrollo socioeconómico del medio rural gallego.

Mercado de la Cosecha en Salón de Gourmets

Yo es que tengo debilidad por todo lo que sea recuperar e impulsar tradiciones, y más si están apegadas a la vida del campo, de la montaña y de las granjas. Me encanta que estén demostrando que lo rural sigue teniendo cabida en el mundo de hoy en día, apostando siempre por una materia prima cuidada, el trabajo bien hecho y productos de los que sentirse orgullosos. Además, Galicia es una tierra a la que tengo mucho cariño y solo tengo buenos recuerdos de sus gentes, sus tierras y su comida.

Mercado de la Cosecha en Salón de Gourmets

Mercado de la Cosecha en Salón de Gourmets

Si tenéis la oportunidad de conocer más de cerca al Mercado de la Cosecha o a alguno de los productores que forman parte de su proyecto, no lo dudéis. Que además son gente muy maja y estarán encantados de contaros más cosas de todo lo que hacen :).
20 abril, 2017

Pastel húmedo de manzana y almendra - Celebrando mi cumpleaños, toma I

Ahora luce un poco el sol, pero me he levantado cuando todavía llovía un poco y eso me ha hecho feliz. Hoy es mi cumpleaños y encontrarme con lluvia y fresquito al amanecer me reconforta, a pesar de que, como siempre, tengo el ánimo un poco revuelto. Si queréis leer mis penas cumpleañeras solo tenéis que revisar mis posts de años pasados, yo no me he puesto a releerme porque no me quiero deprimir más ;P. Este año casi casi me ha caído de vacaciones en Murcia, así que he aprovechado para celebrarlo dulcemente en dos tomas. Este pastel húmedo de manzana y almendra lo devoré con la familia el lunes :).

Moist Apple Cake

Hoy es un día un poco tonto por ser jueves tras las fiestas, con mucho lío de trabajo y follones con la inminente mudanza, así que lo celebraré mejor mañana. Eso sí, un cumpleaños sin tarta o algún dulce especial es totalmente inconcebible para mí, así que tranquilos que tengo la segunda toma enfriándose en la nevera. No llevo muy bien lo de tener que esperar para dar el primer corte, pero esta otra receta es de las que necesitan imprescindiblemente enfriarse bien; la paciencia será recompensada.

Moist Apple Cake

El pequeño paréntesis en Murcia fue muy bien, sin grandes emociones pero justo la desconexión que necesitaba. Hizo demasiado calor para mi gusto, aunque eso me permitió ir cogiendo tono moreno en mi pálida piel de genes suizos, porque fui previsora y ya me llevé la ropa de correr de pleno verano. Al menos, a pesar del calor, todavía Murcia luce primaveral, con la mota del río, la huerta y mi campo lleno de verde y flores de todos los colores. Ay, ojalá se quedara así todo el verano.

Moist Apple Cake

Moist Apple Cake

No sabía muy bien con qué dulces darme el capricho este año. Muchas veces he recurrido a las fresas, porque están de temporada y son ideales para hacer tartas. En mis recuerdos las relaciono mucho con esta época del año y mis memorias de cumpleaños siempre tienen fresas de alguna forma. Sin embargo, ni he tenido tiempo ni ganas de ponerme con una tarta-tarta, de esas de cortar pisos, rellenar y decorar. Necesita alguna receta rápida y sin complicaciones, que gustara a mis padres y a mi hermano y tampoco pidiera ingredientes o utensilios raros.

Moist Apple Cake

Al final una foto del peligroso instagram de Aliter Dulcia me dio antojo de pastel de manzana jugosito. Inspirándome en su receta y tuneando otras ideas que tenía en la cabeza, salió esta receta. ¿Manzanas en abril? Pues sí, que para algo la repostería con manzana es de las mejores del mundo mundial y da muchísimo juego. No os preocupéis porque no sabe a otoño, se come mejor fresquita y tiene un interior casi cremoso que sienta genial en esta época. He usado el único molde redondo que queda en casa de mis padres, pero podéis ajustar la masa al que más os guste, así quedará más o menos gordita.

Moist Apple Cake

Pastel húmedo de manzana y almendra para un cumpleaños caprichoso
Receta inspirada por la gran Isabel Pérez y mi obsesión por las manzanas
Ingredientes para un molde de unos 22 cm

- 120 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 150 g de azúcar
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 limón, mejor si es de la huerta murciana
- 3 huevos L, preferiblemente de gallinas felices
- 250 g de yogur natural, mejor si es alguno espesito
- 80 g de harina de repostería
- 60 g de almendra molida
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 y 1/2 cucharaditas de levadura química
- 2 manzanas
- almedras laminadas
- azúcar moreno al gusto

Precalentar el horno a 170ºC y preparar el molde engrasándolo bien y/o cubriendo el fondo con papel de hornear. Disponer la mantequilla en cubitos en un recipiente profundo y añadir el azúcar.

Batir bien con batidora de varillas hasta que quede esponjoso, agregar la vainilla y la ralladura del limón y batir un poco más. Incorporar los huevos uno a uno, batiendo después de cada adición. Agregar por último el yogur y batir hasta incorporarlo bien. Echar la harina, la almendra molida, la sal y la levadura, y mezclar hasta tener una masa homogénea.

Lavar las manzanas y pelar. Quitar el corazón y cortar en gajos o láminas muy finas, con mandolina o a cuchillo, con paciencia y buen pulso. Llenar 2/3 del molde con la masa, cubrir con la mitad de la manzana y añadir el resto de masa. Poner encima lo que queda de manzana, añadir ralladura de limón,  almendras laminadas y azúcar moreno al gusto.

Hornear durante unos 50-60 minutos, vigilando que no se queme por arriba, hasta que al pinchar un palillo salga prácticamente limpio y las almendras estén doradas. Esperar un poco antes de desmoldar y dejar enfriar por completo antes de servir. Si se prepara con mucha antelación, mejor guardar en la nevera.

Moist Apple Cake

Ahora voy a ver si la otra tarta está ya lista para la sesión de fotos, y puedo hacer la cata :D. No tiene nada que ver con esta, ya aviso. Tampoco sé para qué me las doy de misteriosa si sé que va a ir una foto a instagram en cuanto haga el corte, pero bueno 😋.

¡Pasadlo bien!
14 abril, 2017

Nueva receta de Hot Cross Buns, para seguir horneando en Semana Santa

¡Dos recetas en apenas unos días, no me reconozco!

Pues sí, he decidido desconectar por completo al menos estos días de Semana Santa, o al menos casi. Que me iba a explotar la cabeza y eso no es nada sano. Me levanté ayer jueves a una hora más o menos normal -las 7 de la mañana en mi rutina habitual es "dormir mucho"- por cortesía de mi gato, que ya sabéis que lo de dejar dormir a los humanos no va con ellos, y salí a correr por el río. Estaba muy animado, con mucha gente disfrutando del calorcico y lo bonito que luce ahora, con muchas flores y mucho verde. Y quise pasar la tarde con mi madre en una de nuestras actividades favoritas: cocinar cosas ricas. Bueno, a mí me gusta más que a ella, pero compatir ese rato juntas es algo distinto 😊. Hicimos mermelada de fresas y yo me lié a amasar una nueva receta de Hot Cross Buns. ¡Qué ricos han salido!

Hot Cross Buns

Hoy en día ya se conocen mucho más que cuando hice mi primera aproximación a ellos, nada más y nada menos que hace siete años. Ya sabéis que son unos bollitos tiernos, algo dulces, con pasas o frutas, especias y una típica cruz encima. Son muy típicos en la cultura anglosajona, no solo en Gran Bretaña, también en Australia, Canadá, Irlanda, Sudáfrica... aunque actualmente se han hecho famosos por todo el mundo. Tradicionalmente se hornean y se toman en Viernes Santo, aunque como ocurre con todos los dulces asociados a fiestas, se pueden ver en todo el tiempo de Semana Santa.

Hot Cross Buns

Dede que los horneé aquella vez solo repetí en una ocasión en casa del elfo, cuando iba en estas fechas de turista a Madrid. Y cada año me encuentro con más recetas por las redes, con diferentes variantes -chocolate es mi próximo objetivo- que me tentaban a recuperarlos. Así que ayer me dije que era hora de catar una receta distinta, aprovechando que a mi familia sí les gustan las masas con pasas y frutas confitadas -el elfo no las aguanta mucho-. Me ha gustado tanto el resultado que creo que se va a convertir en una de mis recetas de cabecera, sea o no Pascua. La cruz no es imprescindible 😉.

Hot Cross Buns
¿Qué nueva receta probar? Ocurre como con el Roscón de Reyes, que en el fondo casi todas se parecen mucho ya que parten de una base parecida. Todavía no me apetecía probar la variante de cacao con chips de chocolate -todo se andará- pero tampoco quería repetir mi misma receta. Al final recordé que tenía guardada en mi carpeta infinita de documentos de cocina un PDF con una receta de Hot Cross Buns firmada por Richard Bertinet; ¡demasiado tentadora! No sé de dónde lo saqué así que no puedo enlazar el documento concreto, y es que acumulo demasiadas recetas en el disco duro "para el futuro"; al final se me olvida de dónde salen. Mil perdones.

Hot Cross Buns

El caso es que la he adaptado ligeramente a mis preferencias y al final salieron unos panecillos deliciosos. La masa se trabaja muy bien, con el calor que hace levaron pronto y su olorcito al hornearse inundó toda la casa. Recién hechos están buenísimos, tiernos y jugosos, muy aromáticos, y al día siguiente siguen ricos. Llevan poco azúcar pero las frutas y las especias los convierten en un bocado que apetece acompañando algo dulce o algo salado, ¿qué elegís vosotros?

Hot Cross Buns

Hot Cross Buns, panecillos de Viernes Santo
Receta adaptada de Richard Bertinet
Ingredientes para 15 panecillos

- 100 g de uvas pasas (cortinto o sultanas)
- 60-80 g de naranja confitada
- 1 cucharada de zumo de naranja o de limón
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1/4 cucharadita de nues moscada molida
- 1/4 cucharadita de jengibre molido
- 1 pizca de clavo molido
- 1 pizca de sal
- 250 ml de leche sin lactosa (o cualquier otra leche o bebida vegetal)
- 20 g de levadura fresca
- 60 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 1 huevo L
- 2 cucharadas de azúcar
- 1/4 cucharadita de sal
- 500 g de harina de fuerza

Para decorar con la cruz y pincelar:

- 1 huevo L
- 100 g de harina
- 1 cucharadita de aceite de girasol
- 1 pizca de sal
- unas 6 cucharadas de agua
- 100 g de azúcar
- 100 ml de agua
- 30 ml de zumo de naranja o ron

Mezclar las uvas pasas con la naranja confitada en un cuenco, añadir las especias, la pizca de sal y el zumo, y dejar reposar unos minutos. Calentar un poco la leche y comprobar que la mantequilla está a temperatura ambiente.

Colocar en un recipiente grande la leche, añadir el huevo y batir. Incorporar la levadura desmigada y esperar unos pocos minutos. Añadir la mantequilla picada, el azúcar y la sal, mezclar un poco y agregar la harina. Mejor no echarla toda de golpe, por si acaso. Trabajar hasta tener una mezcla homogénea, tapar y dejar reposar 10 minutos.

Añadir las frutas y amasar bien hasta tener una masa homogénea, suave y elástica, húmeda pero no pegajosa. Añadir un poco más de harina solo si fuera necesario. Formar una bola, colocar en un recipiente engrasado y tapar. Dejar levar hasta que supere el doble del tamaño.

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja grande. Deshinchar la masa, reamasar un poco y pesar. Dividir el peso total por 15 para sacar el peso que deberá tener cada panecillo, unos 70-73 g. Tomar porciones de la masa con ese peso y formar bolitas. Colocarlas en la bandeja ligeramente separadas; buscamos que al crecer se junten.

Batir el huevo y pintar los bollitos con él. Dejar levar 30 minutos. Mientras tanto, formar la masa de la cruz, mezclando la harina con el aceite, la sal y el agua necesaria hasta tener una pasta que se pueda extender con una manga pastelera. Yo tuve que usar una bolsa de congelación a lo burro porque no tenía otra cosa, también vale.

Volver a pintar los bollitos y dibujar una cruz en cada uno de ellos. Hornear durante unos 18-20 minutos, bajando la temperatura a 180ºC al meterlos dentro. Vigilar que no se quemen, depende de cada horno. Preparar el glaseado mientras tanto, calentando el agua con el azúcar y el zumo o ron, hasta que se disuelva.

Dejar enfriar los panecillos en una rejilla y pintarlos con el glaseado mientras siguen tibios. Se pueden tomar fríos o aún algo calentitos, si no podéis esperar más. Aguantan bien dos o tres días si se guardan a buen recaudo, y en ese caso podemos calentarlos un poco en el microondas o abrirlos y tostarlos. También congelan bien.

Hot Cross Buns

Me parecen unos bollitos perfectos para hacer este fin de semana y montar un buen desayuno-brunch-almuerzo-merienda el domingo, hay que despedir bien la Semana Santa 😀
12 abril, 2017

Conejitos de Pascua de panecillo. Receta para Semana Santa

¡En Murcia!

Creía que no iba a poder ser este año, pero puesto que casi el país entero se paraliza con la Semana Santa, pues al final me he escapado. Menos días de lo que viene siendo habitual y algo in extremis, pero necesitaba desconectar. Demasiadas cosas acumuladas en la cabeza y ya volvían a pasarme factura físicamente, además adoro a mi Murcia en primavera. Encima, a lo tonto, llevaba cuatro meses sin pisar mi tierra ni ver a la familia, así que aquí estoy :). Intentaré hornear cosicas ricas estos pocos días pero antes de dejar Madrid salieron estos conejitos de Pascua de mi horno, unos panecillos estupendos para Semana Santa. ¡Que no falte el dulce en época de abstinencia ! ;P

Easter bunny sweet bread

Si me leéis desde hace tiempo sabréis que mi Semana Santa siempre ha sido muy diferente a la típica española. En Murcia también se viven mucho y tenemos grandes procesiones, con muchas tradiciones y algunos pasos que son, objetivamente hablando, auténticas obras de arte dignas de ver. Pero mis padres odian las multitudes y el follón, y el fervor religioso en la familia es negativo, así que cuando éramos críos nos llevaban al campo y listo. Mis abuelos venían de Suiza ya a disfrutar del buen tiempo, traían muchos chocolates, huevos y pollitos, y hacíamos una Pascua a lo helvética.

Easter bunny sweet bread

Ahora me fascina redescubrir la Semana Santa murciana y española, conocer toda la rica gastronomía que guarda cada rincón y también sigo acercándome a la del resto del mundo. Porque la Pascua, aunque parece menos mediática que la Navidad, se vive, y mucho. Si no se sigue muy religiosamente creo que es más una tradición familiar de bienvenida de la primavera y para disfrute de los más pequeños; siempre me ha parecido muy divertido eso de salir al jardín a buscar los huevos que ha dejado el conejo de Pascua, montar un día al aire libre con comida primaveral en familia, hornear alguna cosilla... Lo de hornear es lo que más me gusta, claro.

Easter bunny sweet bread

Además de típicas galletas vestidas para la ocasión, o pasteles y muffins disfrazados, me atrae particularmente la panadería dulce de Pascua. Hot Cross Buns, bollos checos, trenza griega, colomba pasquale, pan paska o monas murcianas... ¡todas delicias muy recomendables!

Hoy vuelvo a mi Suiza con unos panecillos de masa tierna semidulce, similar a la del Zopf, pero con forma de conejitos. En Centroeuropa parece muy tradicional eso de coger este tipo de masas de panadería y darles formas distintas según la festividad del año, incluso lo he visto en alguna página francesa también. Hay verdaderas obras de arte por ahí, con conejitos más detallados, ovejas y corderos, pero este diseño me ha gustado por lo sencillo y resultón que queda.

Easter bunny sweet bread

Receta de conejitos de Pascua de panecillo
Inspirada en Swiss Milk y Amouses Bouche
Ingredientes para 8 unidades

- 1 sobre de levadura seca de panadería
- 50 ml de agua tibia
- 1 huevo L + 1 yema a temperatura ambiente
- 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 225 ml de leche de soja tibia
- 40 g de azúcar
- 1/2 cucharadita de cardamomo molido
- 1 cucharadita de agua de azahar
- 1/4 cucharadita de sal
- 420 g de harina de fuerza + un poco más para amasar
- azúcar perlado para decorar (opcional)

Mezclar la levadura de panadería con el agua tibia y dejar reposar un poco. No es un paso imprescindible, pero cuando uso levadura seca me gusta hacerlo. Batir ligeramente el huevo y reservar la yema aparte.

Disponer la harina en un recipiente grande, mezclar con la sal, el azúcar y el cardamomo, y formar un hueco. Echar dentro la levadura, el huevo, la mantequilla troceada, el azahar y la leche. Empezar a mezclar todo, tapar y dejar reposar 30 minutos.

Amasar, añadiendo más harina solo si fuera estrictamente necesario, hasta tener una masa lisa, elástica, suave y húmeda, pero no pegajosa. Algo parecida a la del roscón de reyes. Yo tenía la mañana liada y lo dejé en la amasadora, dándole algún meneo manualmente de vez en cuando.

Formar una bola, poner en un recipiente limpio engrasado y tapar. Dejar crecer hasta que doble el volumen. Con este buen tiempo no tardará mucho. Preparar mientras tanto dos bandejas de horno y batir la yema con un chorrito de leche.

Easter bunny sweet bread

Deshinchar ligeramente la masa, pesar y dividir en 8 porciones iguales (aproximadamente). Amasar cada una y formar un cilindro no muy delgado. Separar un trocito de cada masa y formar una bolita. Doblar los extremos hacia arriba formando una U y enrollarlos sobre sí mismos para dar forma a las orejas. Colocar en el hueco central la bolita, que será la cola.

Distribuir cada unidad formada en las bandejas, pintar con la yema batida y decorar con azúcar perlado en la cola, o con algún fruto seco picado o coco. Precalentar el horno a 200ºC y dejar mientras que crezcan un poco.

Hornear durante unos 18-20 minutos o hasta que se hayan dorado bien y la base suene hueca al golpearla. Dejar enfriar sobre una rejilla y guardar en un recipiente hermético.

Están muy ricos recién hechos, incluso un poco tibios, solos o mojados en leche o chocolate (mejor opción). Aguantan bien un par de días, aunque se van resecando un poco. Si se calientan un poquito en el microondas o en el horno con calor residual, recobran vida. También se pueden congelar cuando se hayan enfriado, bien envueltos individualmente. Y es una masa estupenda para reutilizar en pudding o pan de Calatrava.

Easter bunny sweet bread

¡Qué calor me ha dado al bajar del tren! Con dolor de cabeza instantáneo, claro. En Madrid no es que hiciera frío, pero he notado el cambio. Quería salir a buscar alguna mona de buena panadería, o quizá paparajotes si los hubiera, pero casi que voy a ir directamente a por un helado. Que además tengo antojazo desde hace semanas. Me apetece ver la procesión de los Coloraos hoy y redescubrir un poco mi ciudad, que en estas fechas suele estar reluciente. Y huele a azahar :).

¡Disfrutad lo que podáis de estos días!


03 abril, 2017

Probando productos: KissFruit, fruta congelada murciana

Casi me da algo al ver que ¡estamos en abril! Me aburro a mí misma de repetir cada vez lo mismo, así que solo pido disculpas a todo el mundo -a mi pobre blog particularmente- por prodigarme poco por aquí. Estamos en una época de muchos cambios y con poco tiempo de llegar a todo pero al mismo tiempo con mucha ilusión por el futuro próximo. Tenemos aún dos o tres meses difíciles pero en verano espero recuperar la normalidad, aunque sea la época que menos me gusta. Hoy retomo una sección antigua en la que me gustaba compartir con vosotros mis experiencias probando productos, y además con algo que me hace especial ilusión. Se trata de KissFruit, productos de fruta congelada natural elaborados en mi querida Murcia.

Kissfruit_Fruta_Congelada

Cuando contactaron conmigo allá por Navidad -¿he dicho ya que el tiempo vuela que da miedo?- me interesó muchísimo su proyecto y por supuesto que quise probar sus productos de primera mano. Las iniciativas de emprendedores con ilusión que trabajan con buena materia prima para ofrecer algo novedoso, útil y de calidad, aprovechando la tecnología, siempre me parecen dignas de admirar. Si hay fruta de por medio y encima tiene el sello murciano, ganan puntos extra. 

Kissfruit_Fruta_Congelada

Detrás del sello KissFruit está una empresa joven murciana que lleva un tiempo trabajando en crear productos específicos para aprovechar el potencial de las frutas naturales en la gastronomía, pensando mucho en la hostelería profesional. Gracias a la tecnología que han desarrollado ofrecen una gama de fruta natural congelada en diferentes formatos, centrándose principalmente en los cítricos -¡cómo no!-. No añaden ningún aditivo ni otras sustancias, son produtos de fruta 100% natural con todas sus propiedades. Las ventajas son claras, poder decorar o culminar platos y bebidas con fruta con todo su sabor y textura, en un formato listo para usar, sin necesidad de descongelar.

Kissfruit_Fruta_Congelada

Yo he probado una selección de sus últimas novedades y tengo que decir que casi me como todos los tarros a cucharadas; ya sabéis que me apasiona la fruta, y los cítricos mucho más. En concreto, lo que se ve en las imágenes son:
  • Caviar de cítricos: es el tricoma o celdilla de la fruta, los "gajitos" que componen cada gajo. Tienen un sabor brutal, en especial me he enamorado de los de pomelo.
  • Perlas: bolitas de cítrico o tomate que también se podrían sacar de frutas exóticas o de elaborados como café, pequeas joyitas de sabor que quedan monísimas en presentaciones.
  • Cremogenado: cremas de fruta especiales para pastelería, coberturas naturales para decorar postres o para rellenar dulces. Los de naranja y limón son fresquísimos.

Kissfruit_Fruta_Congelada

El caviar, como digo, me ha chiflado, porque los cítricos son de gran calidad y conservan todo su aroma y sabor, muy intenso, que al deshacerse en la boca liberan todo el jugo interior. Las perlas de tomate ¡saben mucho a tomate! Parece una tontería redundante, pero al probar una cucharadita de perlas era como si hubiera mordido un tomate fresco de los aromáticos de verdad, con su recuerdo a tomatera y a campo.

Fruta congelada natural KissFruit

Lo mejor de estos productos es sin duda el sabor tan natural que tienen y el puro frescor que liberan en la boca. Mi cerebro no esperaba de primeras encontrar tanto aroma en boca por la apariencia, que podría recordar a gominolas o a algún producto procesado. Sin embargo, dan lo que prometen: un intenso sabor a fruta natural, muy refrescante y con ese punto ácido tan agradable que me enamora de los cítricos. Los he ido probando con pescado y también con yogur y queso, y me parecen ideales para dar un toque bonito y sabroso a canapés y aperitivos.

Kissfruit_Fruta_Congelada

En este snack de langostinos cocidos combiné perlas de tomate y naranja y caviar de pomelo, limón y lima, una fiesta de sabores en boca y puro frescor de la huerta. En la próxima entrada os enseñaré la receta de la base, un crujiente de garbanzos que se ha convertido en mi picoteo favorito.

Muchas gracias al equipo de KissFruit por darme a conocer su producto y por darme la oportunidad de hacer una cata en casa, incluso estando yo en Madrid. Les deseo muchos éxitos porque creo que su trabajo se lo merece, y me encanta que estén poniendo en valor los productos murcianos ofreciendo soluciones específicas a diferentes sectores de la hostelería. Tengo ganas de conocer las novedades que irán desarrollando en el futuro :).

Más información y formas de contacto:
http://www.kissfruit.es/

¡Pronto -de verdad- nueva receta!
Feliz semana a todos.
17 marzo, 2017

Mi receta de dhal de lentejas rojas con espinacas

Los días siguen pasando volando y se me acumulan las cosas que quiero compartir por aquí. Me da penica no poder publicar todo lo que me gustaría y también tener un enorme retraso en visitar muchos de vuestros blogs, que es uno de mis placeres cotidianos que más echo de menos. A ver si este fin de semana largo que tenemos por aquí puedo ponerle un poco de remedio, aunque, para variar, también me va a tocar trabajar en casa. Me parece que volveré a repetir mi receta de dhal de lentejas rojas con espinacas, porque me sienta de maravilla y así voy despidiendo el invierno.

Red lentil dhal

Aunque en realidad yo preparo esta receta y algunas variantes también en verano, porque no es tan plato de cuchara como otros más tradicionales nuestros de legumbres. Con tantas especias y la textura cremosita de las lentejas rojas -o lentejas coral- creo que sabe muy rico si se sirve templado, y a veces lo he dejado tan espeso que se puede usar para untar y rellenar otras cosas. Que nadie se asuste por la lista de ingredientes, la mayoría son especias y ninguna es imprescindible. Con usar las que más os gusten o un preparado ya listo de curry y algo más, es suficiente. Dudo que el dhal verdadero de la India se parezca mucho al mío, pero eso no es lo importante. Es mi versión y me encanta, me reconforta y me da energía sin digestiones pesadas.

Red lentil dhal

Tengo muchas cosas rondando en mi cabeza estos días pero no me quiero extender demasiado hoy, porque soy capaz de divagar y divagar sin rumbo fijo. Llevo una época en la que vivo a base de contrastes; lo mismo me levanto un día súper positiva y llena de energía y motivada por todo, que a la jornada siguiente estoy decaída, veo todo negro y me agobia cualquier cosa. Lo peor es cuando te das cuenta de que tú misma te regodeas en tu propia miseria porque te ha dado por ver el vaso medio vacío -las hormonas a veces influyen, no vamos a negarlo-, y encima lo paga la gente de tu alrededor.

Red lentil dhal

Mis recursos para salir de esas situaciones son básicos: cocinar -hornear, mucho mejor-, chocolate negro, música de la de subidón y correr. Ah claro, y seriear, que la ficción visionada ayuda mucho a despejarse y desconectar un poco de la realidad. La lectura también, por supuesto, y no hay día en el que no lea un poquito; lo malo es que mi hora es la cama y me temo que ya no aguanto demasiado rato sin que se me cierren los ojos. Pero que nadie me quite mi ratico de lectura antes de apagar la luz, sana costumbre que tengo desde que aprendí a leer :). Luego sueño cosas raras, pero ese es otro tema.

Red lentil dhal

Dhal de lentejas rojas con espinacas a mi manera
Inspiración: libros, revistas, redes y experiencia propia
Ingredientes para 2 raciones aproximadas

- 150 g de lentejas rojas (lentejas coral)
- aceite de oliva virgen extra
- 1/2 cucharadita de semillas de mostaza negra
- 1/2 cucharadita de semillas de mostaza amarilla
- 1/2 cucharadita de comino en grano
- 1/2 cucharadita de semillas de hinojo
- 1 trocito de jengibre fresco
- 1-2 hojas de curry secas
- 1 cebolla dulce o cebolleta
- 1 diente de ajo sin el germen
- 1 cucharadita de cúrcuma molida
- 1/2 cucharadita de comino molido
- 1/2 cucharadita de cilantro molido
- 1 pizca de cayena
- 1-2 tomates en conserva (casera) o naturales
- caldo de verduras o agua
- zumo de limón
- leche de coco ligera
- hojas de espinaca fresca
- pimienta negra y sal 
- para servir: sésamo negro, perejil y/o cilantro fresco, yogur o queso fresco

Empezar enjuagando las lentejas con agua fría y dejar que escurran bien. Picar la cebolla, el diente de ajo y el jengibre pelado. Picar los tomates en caso de usarlos naturales (se pueden quitar las semillas y pelar, eso al gusto).

Calentar un poco de aceite de oliva en una cazuela y añadir las mostazas, el comino y el hinojo en grano con las hojas de curry machacadas. Dorar hasta que salten y echar la cebolla y el ajo. Saltear hasta que se empiece a transparentar, a fuego suave, salpimentar y añadirlas especias molidas, removiendo bien.

Echar los tomates si son naturales y dejar que se cocinen un poco. Añadir las lentejas, remover y cubrir con caldo o agua al gusto. Bajar el fuego cuando llegue a ebullición y cocinar lentamente unos 25 minutos. Se puede ajustar el tiempo para que se deshagan más. Controlar el nivel de líquido.

Añadir el zumo de limón y leche de coco al gusto, según la consistencia que nos guste. Corregir de sal si fuera necesario. Añadir hojas de espinaca y dejar que se medio cocinen con el calor de la olla. Servir en cuencos con más espinacas frescas, yogur o queso batido, perejil y cilantro fresco y un poco de sésamo negro.

Se puede acompañar de algún pan plano o unos picatostes crujientes (me encantan las regañás, por ejemplo). También se puede hacer más o menos espeso, en plan puré, y acompañarlo con arroz o cuscús. Si hace más fresquete, recomiendo dejarlo en formato más de sopa líquida.

Red lentil dhal

Como véis, es una receta muy tuneable que se adapta a mil variaciones. También se puede triturar parte de la olla para darle otra textura, o añadir alguna verdura a la base de lentejas. En ocasiones echo zumo de naranja, le pongo más picante o cambio las especias según me dé. Lo mejor es lo rápido que se prepara y lo delicioso que está.

¿Tenéis planes para este fin de semana ya primaveral? ¿Quién disfrutará del lunes festivo? ¡Si no es por el elfo yo ni me entero de que aquí es fiesta! La vida del autónomo, ese paraíso.
28 febrero, 2017

Omeletten o crêpes con compota de frambuesas y chía. Receta de mi padre aprovechando Carnaval

Todavía no sé cómo no estoy arrastrándome por el suelo. Bueno, tiempo al tiempo. La semana pasada no solo la tuve hasta arriba de quehaceres -me encanta esa palabra-, encima pasamos el finde en Sevilla porque teníamos una boda. Perezón absoluto y sobre todo agotamiento mortal, entre madrugones, traslados, ceremonia, banquete, postbanquete, vuelta a casa... A pesar de todo, lo pasamos bien, y ya tengo ganas de volver con más tiempo. Y el domingo fueron los Oscar, claro, no me lo pensaba perder por nada del mundo. Dormí un par de horas me hice una súper taza de chocolate espeso y listo, a experimentar en vivo el momentazo que tuvimos al final de la gala. Aún sigo alucinando, pero ese es otro tema. Hoy es Martes de Carnaval y ya que no he tenido tiempo para recetas más elaboradas, vengo a homenajear a mi padre con su receta de Omeletten, también llamados crêpes, Palatshincken, Pfannkuchen, filloas, frixuelos o lo que más os guste. Es el #MardiGras, #PancakeDay o #FatTuesday, y toca comer estas delicias.

Omeletten - Crêpes - Palatschinken

He adquirido el hábito de sumarme al Martes Graso desde hace unos años y ya es tradición, aunque no celebre Carnaval ni tenga recuerdos de ninguna fiesta. Bueno, alguna imagen lejana de los disfraces del cole sí conservo, pero nada culinario relacionado con ello. También he hablado de los Omeletten por aquí, que es la forma suiza de llamar a los crêpes. Mi padre cocina poco en casa pero cuando lo hace tiene sus recetas infalibles, esos platos de oigen suizo, austriaco o colombiano que le traen recuerdos a él y a nosotros, porque se han convertido en tradición familiar. Cuando tocaba "omblets" en casa mi hermano y yo disfrutábamos como enanos -nunca mejor dicho-, siempre para la cena y generalmente solía ser en domingo.

Omeletten - Crêpes - Palatschinken

La receta no es tal, claro. Mi padre solo me ha dicho que usa 3 huevos, lo más pequeños que haya en casa -pero suelen ser L o M- y luego ajusta los líquidos y la harina a ojo. Calcula unas 20 cucharadas de sopa de harina y va alternando con la leche y el agua, que es casi todo el líquido que usa ahora. Solo aromatiza la base con vainilla y a veces ralladura de limón, no son dulces porque así se pueden rellenar de lo que te plazca. Nunca ha tenido una batidora en condiciones ni una sartén buena y bien cuidada para crêpes, así que siempre le salían algo diferentes. Era parte del encanto, Omeletten más gorditos o más finos, más blanquitos o más tostados, más o menos tiernos... Solían sobrar dos o tres y a los peques nos gustaba dejar que se resecaran para comerlos así al día siguiente. Cosas de críos.

Yo los he servido con una compota rápida de frambuesas, sin añadir nada de azúcar ni edulcorante, solo un poco de semías de chía para meter grasas buenas y conseguir que espesara un poquito más. Me fascina ese color y ese aroma potente de estas frutas tan delicadas, pero si resultan ácidas se pueden combinar con fresones maduros o añadir cualquier ingrediente dulce al gusto. Ah, he puesto al final un poco de azúcar mezclado con canela porque es otra cosa que jamás perdonaba mi padre. El olor de los crêpes recién hechos con ese toque dulce de intenso aroma a canela me llena de recuerdos.

Omeletten - Crêpes - Palatschinken

Receta de Omeletten o crêpes para Carnaval
Inspiración: mi padre
Ingredientes para unas 6-8 unidades

- 2 huevos L
- 1 pizca de sal
- 1 golpe de vainilla molida, azúcar vainillado o esencia
- 100 ml de leche sin lactosa o vegetal
- 100 ml de agua (o un poco más)
- 80 g de harina de repostería

Echar los huevos en un recipiente estrecho y alto, el vaso de una batidora o en una jarra de plástico. Añadir la sal  y la vainilla y batir con unas varillas. Agregar la leche y el agua y batir un poco más. Incorporar la harina a cucharadas, no hace falta tamizarla pero se puede hacer. Batir bien.

En realidad mi padre va echando líquido y harina a ojo, batiendo después de cada adición, y calcula unas 20 cucharadas soperas usando 3 huevos. Yo he preferido medir un poco y además he reducido los ingredientes más o menos para dos personas.

Cuando se tenga una masa de consistencia líquida pero solo ligeramente expesa, sin grumos, tapar con un paño limpio y dejar reposar a temperatura ambiente por lo menos 30 minutos.

Engrasar ligeramente una buena sartén antiadherente y calentar a fuego fuerte. Cuando esté caliente, reducir la potencia a la mitad y echar en el centro una porción de masa, girando rápidamente con la mano la sartén para extenderla bien. Aquí hay que tener maña y práctica, y además los crêpes pueden quedarmás o menos gruesos según el gusto personal.

Dejar que se cuaje un par de minutos, hasta que se despeguen los bordes sin problemas, y dar la vuelta para dorar la otra cara. Retirar a un plato, tapar con un paño limpio y continuar hasta terminar con la masa.

Para la compota, lavar unas frambuesas aromáticas, escurrir y calentar en un cazo o en el microondas, tapado, a temperatura suave, hasta que se empiecen a deshacer. Añadir azúcar si se desea. Echar una cucharadita de semillas de chía, machacar todo bien y dejar reposar hasta que se enfríe. Espesará un poco.

Servir los Omeletten calientes con la compota o lo que se prefiera. En casa solíamos tener un buen arsenal de mermeladas variadas, azúcar con canela, jamón de York, quesos, otros embutidos, etc. Mis favoritos siempre fueron los de mermelada y los de buen queso.

Omeletten - Crêpes - Palatschinken

Seáis o no de Carnaval, aprovechad cualquier día para daros el capricho de unos buenos crêpes en casa, en el desayuno, almuerzo, merienda o cena. Son tan rápidos, fáciles y versátiles que merece la pena compartirlos de vez en cuando. La primera vez pueden salir regular, pero en seguida se les pilla el punto y ya salen solos. Y toca aprovechar hoy que ya sabéis que empieza la Cuaresma ;P.
19 febrero, 2017

Cuando me doy el capricho de dulces fritos - mi versión de Cenci de Carnaval

Cuando era niña pasamos una época en el campo en la que nos dio por las cometas. Nos solía dar por rachas en cuanto a los pasatiempos y juguetes, y le había tocado el turno a los artefactos voladores. Probablemente alguno de mis primos se había hecho con una, o simplemente mi padre decidió comprar una para pasar el rato con nosotros. El caso es que cuando más ganas teníamos de volarla, más calma chicha reinaba esos días. Recuerdo que deseaba con todas mis fuerzas que soplara viento para poder disfrutar del vuelo de las cometas al máximo... y hoy maldigo esta fuerza de la naturaleza. Viento helado, no me gustas. Pero al menos haces que me apetezca más quedarme en casa preparando dulces fritos de Carnaval.

Carnival Cenci

El frío no me importa -lo disfruto mucho y no me canso, que sé lo que viene después-, pero el viento es otro tema. Es incomodísimo y hace que se te congele el alma, los pies, las manos y la nariz. Golpea las ventanas, me despierta de madrugada, llena todo de suciedad y me provoca más migrañas. Correr con viento podría ser un incentivo más y hace que tengas que esforzarte al máximo, pero es muy, muy incómodo. Lo odio, porque no puedo escuchar bien los podcasts que me pongo cuando salgo a quemar zapatillas, me desnivela, me paraliza las manos y está el peligro de que se me meta polvo y partículas de cosas en los ojos, por muchas gafas que lleve.

Esta mañana temprano he abierto la ventana mientras me preparaba el café y estaba contenta porque prometía un bonito domingo de invierno soleado. Un par de horas más tarde empezó a soplar una brisilla que se transformó en viento molesto, y al salir a la calle con mi suegra para el mercadillo ya estaba claro. Viento otra vez, helado y desagradable. Me da especial rabia porque tenía el pelo estupendísimo después de ducharme y secarme con el secador, y ahora los rizos vuelven a ser melena de león o de bruja malvada. Vale, es una queja tonta pero me saca de quicio que se me revuelva el pelo a lo loco, bastante mal lo tengo ya sin ayudas externas. Pero como no quiero ponerme solo negativa, me alegro de que, al menos, el viento evite que se nos vuelva a acumular una cúpula de contaminación. Y me consuela imaginar a niños felices volando cometas.

Carnival Cenci

Este año la Semana Santa cae algo tarde y por eso también se han retrasado los carnavales. De hecho, el Martes de Carnaval lo tenemos ya el último día de febrero, pero eso es positivo porque así no se nos ha juntado tanto con San Valentín. Ya sabéis que yo odio freír y lo evito a toda costa todo el año, pero cuando llegan estas fechas me salto mi norma para disfrutar con los dulces fritos típicos de estas fiestas. ¡Hay muchísimos! Antes de la abstinencia hay que darse el capricho de algunas delicias calóricas, y no me canso de probar todas las que puedo. Este año he tuneado bastante a mi manera una masa frita típica italiana, los cenci, que he visto que pueden adquirir diferentes formas. Tiras alargadas, nidos, especie de buñuelos rectángulos finitos... Yo he jugado creando de todo un poco y no sé cuál me gusta más. Todos salen ricos :).

Carnival Cenci

Receta de Cenci de Carnaval
Inspiración: adaptación libre de aquí y aquí
Ingredientes para compartir entre dos y quedarse a gusto

- 1 huevo L
- 10 g de mantequilla sin sal atemperada
- 10 g de azúcar caster
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 pizca de sal
- ralladura de naranja
- 1 cucharada de ron
- 120 g de harina de repostería
- aceite de oliva virgen extra para freír
- azúcar glasé

Disponer el huevo con la mantequilla y el azúcar en un cuenco. Batir con unas varillas hasta formar una crema homogénea. Añadir el bicarbonato, la sal, la ralladura, el ron y la harina, y mezclar todo bien. Amasar con una espátula y luego a mano hasta tener una masa homogénea. Envolver en plástico film y dejar reposar 30 minutos.

Estirar la masa sobre una superficie antiadherente, ligeramente enharinada si hiciera falta, hasta dejarla muy, muy fina. Cortar tiras, rectángulos, rombos, cuadrados... y poner a calentar un cazo con abundante aceite de oliva. Cuando se alcancen los 175º-180ºC, freír en tandas unos segundos hasta que se doren. Retirar a una fuente con papel de cocina. Servir con azúcar glasé tamizado.

Carnival Cenci
Esta semana tengo mucho lío porque el sábado nos vamos a Sevilla a una boda, y no tengo NADA que ponerme. Qué pereza más tonta me da solo de pensar en tener que ir a mirar ropa, ains. Pero, ¿no quedamos en que la gente ya no se casa? En fin, a ver si me da tiempo a preparar alguna cosilla carnavalera más. ¡Pasadlo bien!
10 febrero, 2017

Pastel corazón de chocolate húmedo (sin gluten). Ya que toca San Valentín...

Ya avisé que la siguiente receta iba a ser dulce pero más pecaminosa, y es que no puede llegar San Valentín y yo quedarme sin hornear algo con chocolate. Me encanta el chocolate y no me avergüenzo de ello, ni me torturo ni me doy atracones -más o menos-. La vida no tiene tantos placeres y lo que yo disfruto degustando un buen chocolate no me lo puede quitar nadie, al menos mientras no agotemos los recursos. Y será un topicazo o un cliché, pero a mí me sigue pareciendo la mejor opción cuando se trata de preparar algo romántico/caprichoso/pasional. Hay muchas maneras de seducir con chocolate y compartir un pedazo de pastel hecho con amor es mucho más bonito que cualquier chorrada de regalo con mensaje prefabricado. Así que aprovechemos para sacar los moldes con forma de corazón, y ¡a fundir chocolate!

Chocolate fudge cake gluten free

Eso sí, chocolate intenso, por favor, de calidad, con poco azúcar y, si es posible, de origen y comercio justo. Lo mismo que me encanta el buen chocolate, odio el chocolate de mala calidad que solo empalaga y no deja rastros de cacao por ningún sitio. Y a la hora de hornear con chocolate, lo mejor es apostar por una miga húmeda, como un brownie, así que este tipo de pasteles son perfectos para los que necesiten prescindir del gluten. Recordad también que mejor quedarse cortos de horno que pasarnos, porque además el interior sigue cociéndose un poco cuando lo sacamos, y merece la pena conseguir un interior húmedo -que no crudo-. Combinado con unas frambuesas o fresas ya de temporada, el contraste intenso del cacao con la acidez refrescante de la fruta es toda una delicia.

Chocolate fudge cake gluten free


Creo que no he contado por aquí que hace un par de semanas tuvimos una curiosa visita de un vecino algo especial. Vivimos en un edificio de una empresa inmobiliaria que dedicado únicamente a alquiler, y creo que nosotros debemos ser de los que más tiempo aguantamos sin mudarnos. Son apartamentos chiquitines, muy básicos pero que sirven para aguantar una temporada. Pero hay mucho movimiento constantemente y todo el mundo va muy a lo suyo, no hay nada de vida vecinal, falta ese sentimiento de comunidad que no pensé que echaría de menos. Siempre me ha dado terror pensar en tener vecinos de esos que te hacen la vida imposible, pero ahora me doy cuenta de lo valioso que es también tener amistad y confianza con aquellos que viven al otr lado de tus paredes.

Chocolate fudge cake gluten free

El caso es que una noche, yo a punto de entrar en la cama, el elfo escuchó maullidos. Vivimos en un 8º piso. Me asomo a la mirilla y no veo nada, pero abro un poco la puerta y ¡zas! Se cuela un precioso gato blanco con manchas grises. Y el señor empieza a darse un paseo por todas partes como si fuera su casa de toda la vida, dejándose acariciar y curioseando por todas partes, sin muchas intenciones de marcharse. Nunca había visto un gato con tanto morro y tanta confianza desde que el mío era joven :D. Al final llamamos a la puerta de al lado y el chico que vive ahora ahí se quedó muy sorprendido porque no se había dado cuenta de que su amigo peludo se le había escapado, al parecer cuando fue a bajar la basura.

Es una forma como otra cualquiera de entablar amistad con tus vecinos, aunque te dejen la alfombra llena de pelos blancos :P. El minimo amistoso se llama Benito, por cierto. Y no sé por qué, pero le pega muchísimo. ¿Haría buenas migas con mi gato? La verdad es que lo dudo, además el nuestro ahora es un cagueta que sale pitando en cuanto alguien extraño asoma por la puerta.

Chocolate fudge cake gluten free

Receta de pastel corazón de chocolate húmedo sin gluten
Inspiración: adaptada de Donna D
Ingredientes para un molde de unos 20 cm de diámetro

- 100 g de mantequilla o alternativa sin lactosa (o usar 80 g de aceite)
- 200 g de chocolate negro de buena calidad
- 1 cucharadita de café descafeinado soluble
- 1/2 cucharadita de vainilla
- 4 huevos L
- 100 g de azúcar
- 1 cucharada de ralladura de naranja
- 1/4 cucharadita de sal
- 3 cucharadas de almidón de maíz
- azúcar glasé y frambuesas para decorar

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar un molde con mantequilla o equilvalente y harina tamizada. Conviene sacudir el exceso dando golpecitos boca abajo. Separar las claras de las yemas de los huevos y reservar las primeras aparte.

Derretir al baño maría el chocolate negro troceado con la mantequilla. Si se usa aceite, añadirlo cuando el chocolate esté fundido y algo templado. Añadir a las yemas el azúcar y la ralladura de naranja, y batir un poco hasta que quede una crema homogénea. Agregar el chocolate con la mantequilla o aceite, el café descafeinado y la vainilla.Incorporar el almidón de maíz tamizado y la sal, mezclando con suavidad.

Batir las claras a punto de nieve e incorporarlas a la masa, con movimientos envolventes, hasta que no queden pegotes blancos. Echar en el molde con cuidado, golpear para sacar las burbujas más gordas y hornear durante unos 25-30 minutos, vigilando muy bien el tiempo, ya que depende del molde. Esperar a que se enfríe sobre una rejilla antes de decorar con azúcar glasé.

Chocolate fudge cake gluten free
Si buscáis otra receta chocolatosa brutal de verdad, tenéis que probar esta receta suiza, el mejor pastel de chocolate que ha salido de mi cocina.
Y vosotros, ¿aprovecháis San Valentín para poner un poco más de amor -y calorías- en la cocina?
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