29 abril, 2010

Bizcocho de yogur con mermelada de fresas

Signos inequívocos de que el verano nos espera a la vuelta de la esquina:

- Me despierto sudando en mitad de la noche (hora de cambiar el edredón).
- Dormir con mi gato supone sentir una bola de fuego en la espalda.
- Imprescindible abrir la ventana.
- Las terrazas se llenan (aún más) de gente casi a todas horas.
- La plaza de toros empieza a acoger conciertos.
- Las hormigas invaden mi cocina.
- Ya no me apetecen cremitas calentitas de verduras para cenar (hora del gazpacho).
- Vuelven los agobios por el final de curso y la incertidumbre del año que viene.

Pero bueno, como bien aprendió a decir Rincewind, calma y tranquilidad. Y qué mejor manera que tomarse las cosas con calma que dedicar un ratico a hornear algo dulce, mientras encender el horno aún no suponga una actividad de alto riesgo. 
Esta receta es sencillamente la de un bizcocho, al que he intentado no sumar demasiada grasa, con una capa de mermelada casera de fresas dentro. Es una idea tremendamente sencilla pero que no se me había ocurrido usar hasta que lo vi en alguna parte hace unas semanas. El resultado es genial, da un toque diferente a cualquier bizcocho o pan rápido, y se pueden combinar muchos sabores distintos. Incluso se podría usar una compota de fruta para no sumar demasiadas calorías. La mermalada además da más jugosidad a la miga, aunque en este caso el resultado de la masa en sí misma me ha gustado mucho, resultando en un bizcocho jugoso de miga firme y con mucho aroma; lo repetiré como base para otras recetas.



- 1/3 taza (80 ml) de mermelada casera de fresas
- 1 y 1/2 tazas de harina de repostería
- 1 cucharadita de levadura química
- 1/4 cucharadita de bicarbonato
- 1/8 cucharadita de sal
- 1/2 taza de azúcar
- 2 cucharadas (30 ml) de puré de manzana
- 2 cucharadas (30 ml) de aceite de girasol
- 2 claras grandes
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- ralladura de un limón grande
- 3/4 taza de yogur natural

Precalentar el horno a 175ºC y preparar un molde rectangular.
Tamizar en un recipiente la harina con la levadura, el bicarbonato y la sal. Aparte, batir con batidora de varillas las claras de huevo con el azúcar, el aceite, el puré de manzana, la vainilla y la ralladura de limón, hasta que quede homogéneo. Añadir de forma alternativa, empezando y terminando con harina, la primera mezcla de ingredientes secos y el yogur, mezclando con movimientos suaves hasta que quede una masa homogénea. Repartir un poco más de la mitad sobre el molde, dejándolo uniforme. Colocar la mermelada encima, dejando un poco de hueco en los bordes. Cubrir con el resto de la masa. Hornear a media altura durante unos 50-55 minutos, hasta que al pincharlo con un palillo o brocheta salga limpio. Esperar unos 10 minutos fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.

26 abril, 2010

Merengues de coco

Otra vez lunes! Y además es el principio del final de abril, ya tenemos mayo encima; llega el final del curso y su correspondiente estrés por los exámenes/trabajos, toca ir pensando en el verano, en la temporada siguiente, ya hace calorcito... Uf, mejor empezamos con un pequeño placer dulce para tomarnos un descansito con una taza de café o té.

Me gusta mucho hacer merengues; es muy fácil y no son muy pecaminosos, ya que se basan únicamente en batir claras de huevo con azúcar, más lo que se quiera añadir. Con coco son un clásico, aunque sé que hay gente que no soporta el sabor de esta fruta tropical. Pero para los que disfrutan con su profundo y particular sabor, estos pequeño delicados dulces son un regalo para el paladar.



Receta tomada de AZ Cookbook



- 3 claras de huevo grandes
- 1 pizca de sal
- 1/2 taza de azúcar
- 1/4 cucharadita de extracto de vainilla
- (1/4 cucharadita de Kirsch)


Precalentar el horno a 120ºC y preparar dos bandejas.
Batir con batidora de varillas a velocidad media las claras con la sal hasta que empiecen a montarse. Sin dejar de batir, ahora a velocidad alta, ir incorporando el azúcar echando con cuidado una cucharada cada vez; continaur batiendo hasta que tenga la consistencia de merengue (si al poner el recipiente boca abajo la masa se queda firme, estará en su punto). Añadir la vainilla y el licor y batir un poquito más, hasta que queden incorporados. Echar entonces el coco con cuidado y mezclarlo a mano, usando una espátula, con movimientos suaves. Usando una cuchara, formar pequeñas porciones de merengue algo separadas entre sí en las bandejas. Hornear a la vez, dejando espacio entre ambas, durante aproximadamente una hora. Es recomendable cambiar las bandejas de sitio y girarlas a mitad del horneado. Los merengues deben quedan de un color muy ligeramente tostado. Sacar del horno y dejar enfriar totalmente antes de tocarlos.

22 abril, 2010

Patatas asadas con vegetales y la "no-mantequilla"

En primer lugar, muchas gracias de nuevo a todos por vuestras felicitaciones. No sabéis la ilusión que me ha hecho leer cada uno de vuestros mensajes :-) Con todo el lío que se ha vuelto a montar por la blogosfera gastronómica, esta vez de la mano de Tulipán (os remito al blog de María Lunarillos por si no sabéis de qué va el tema) son estos pequeños gestos de tanta buena gente como sois los que me soléis visitar y comentar, los que me recuerdan que mantener un blog con ilusión sí que merece la pena.

Antes de pasar a la receta, con la que me salgo momentáneamente de lo dulce, quería comentaros algo que algunos me habéis preguntado en los comentarios. Para mi tarta utilicé una "mantequilla" vegetariana que no lleva ingredientes animales y además sin grasas hidrogenadas. Se trata de una grasa untable muy famosa en países como EEUU o Inglaterra, con el curioso nombre de I Can't Believe It's Not Butter!, "¡No puedo creer que no sea mantequilla!". No es que sea un producto light ni mucho menos, pero sí que contiene menos grasas saturadas y menos calorías que la mantequilla, margarina u otros similares. 



Yo lo descubrí a través de la televisión (se menciona por ejemplo en The Big Bang Theory, donde un personaje es intolerante a la lactosa como yo) y me llevé una sorpresa al verlo en una tienda de un pueblo cercano a mi campo, donde ahora acuden muchos turistas ingleses a comprar. La semejanza con la mantequilla es notable (aunque nunca será exactamente igual que una buena mantequilla, claro); lo bueno para mí es que no tiene lactosa y las grasas saturadas son menores y no tiene colesterol, algo que también me interesa ya que por herencia tengo cierta tendencia a que me suba el colesterol. Aquí están sus propiedades.
No hago más publicidad, simplemente informo del producto para quien pueda interesarle. Ahora, receta!


Todos conoceréis ya de sobra a Jamie Oliver, muchos nos habéis deleitado preparando o adaptando recetas de sus programas o libros de cocina. A mi me encanta su estilo particular que tiene y por eso de vez en cuando navego al azar por su página web. Esta sencilla y saludable forma de asar unas patatas con otros vegetables me gustó en cuanto la vi; se consigue un acompañamiento fantástico.

Aquí, la receta original. Así lo hice yo, cantidades para unas dos personas:

- 4 patatas pequeñas
- 4 zanahorias
- 1 nabo
- 1 chirivía
- aceite de oliva virgen extra
- romero
- tomillo
- pimienta negra
- comino molido
- sal
- 3-4 dientes de ajo
- vino blanco

Precalentar el horno a 200ºC.
Lavar y pelar las verduras. Cortarlas en tiras longitudinales no demasiado gruesas, pero tampoco muy finas o corren el riesgo de tostarse demasiado. Poner una olla con agua salada al fuego; cuando empiece a hervir echar las patatas y la zanahoria. Contar 5 minutos desde que vuelva a hervir; incorporar entonces el nabo y la chirivía. Dejar cocer 4 minutos más. Colar y escurrir.
Disponer los vegetales en una sola capa sobre una fuente o bandeja para horno. Regar con aceite de oliva y salar. Espolvorear con un poco de comino y moler un poco de pimienta por encima. Repartir el tomillo y el romero y colocar los dientes de ajo enteros. Añadir un poco de vino blanco. Hornear, con calor arriba y abajo para que se doren bien, durante unos 30-40 minutos, dependiendo del grosor. Es más que probable que se peguen un poco al fondo, pero la gracia está en que se asen secos para que cojan el puntito dorado y crujiente tan rico.

20 abril, 2010

Tarta de chocolate y almendra para mi cumpleaños

Otra vez me he descuidado y el tiempo me ha echado otro año encima sin que me diera casi cuenta! Pues sí, hoy 20 de abril (¿hay algún aficionado a Celtas Cortos por ahí?) cumplo ya 24 añitos (o añazos), y de verdad que es una cifra que me suena rarísima y me va a costar repetirla a lo largo de los siguientes 365 días. Es el tercer cumpleaños que celebro en mi blog y con vosotros (los 21 se celebraron con una tarta de fresas; los 22 con un enrrollado relleno de mermelada casera; los 23 con un pastel cubierto de merengue). Los más veteranos quizá recordaréis que me pongo un poco tristona este día porque tengo un carácter demasiado melancólico y me pongo nostálgica enseguida, pero me estoy reformando e intento quedarme con lo bueno. No es que me deprima el hecho de sumar años, sino ver cómo los pasados se alejan... Bien, no sé si me explico, pero es igual: hay que pensar en positivo y aprovechar para celebrar un poco el día :-)


El año pasado preparé un pastel de cumpleaños más típico (con sus planchas de bizcocho, su relleno, su cobertura... lo típico vamos) pero siendo mi día me gusta probar dulces algo distintos. Ya sabéis que el chocolate me apasiona (menos el blanco!) pero tengo un problema de intolerancia a la lactosa que me limita en algunas recetas. Por eso cuando vi esta receta de Chocolate and almond tart, rápidamente la guardé para adaptarla a mi gusto y probarla. Y qué mejor día que hoy, ¿no?


Con recetas así, un poco experimentales, siempre me da miedo el resultado... Al terminar la cocción en el horno se había inflado un montón por la parte de los bordes, pero al dejarlo enfriar se bajó dejando un aspecto más normal. Claro que faltaba la prueba final, el corte. Qué tensión e intriga hay siempre cuando se saca la primera porción al hacer el primer corte con el cuchillo... pero salió bien! 
Una base fina y crujiente de espelta y un relleno con su buen sabor a chocolate (lo siento Cova!) pero sin ser pesado ni excesivamente dulce. Ha sido el postre de hoy y por suerte no sólo me ha gustado a mi, cuenta con un sobresaliente general del público :D Lo poquito que ha sobrado lo cataremos frío después de reposar en la nevera, que ya hace calor, y veremos si eso mejora o empeora el resultado final.


Receta adaptada de deliciousmagazine.co.uk

La base para un molde de 23 cm de diámetro:

- 150 gr de harina de espelta
- 40 gr de mantequilla vegetal (sin grasas hidrogenadas)
- 1 y 1/2 cucharada de puré de manzana
- 2-3 cucharadas de agua
- 1 cucharada de azúcar fino
- 1 pizca de sal

Precalentar el horno a 200ºC y engrasar un molde de tarta de unos 23 cm de diámetro.
Poner en el procesador de alimentos la harina con la sal y el azúcar; añadir la mantequilla cortada en trocitos y el puré y batir bien hasta que quede como si fueran migas de pan. Añadir el agua incorporándola con la mano hasta formar una masa blanda pero no pegajosa. Trabajarla hasta dejarla homogénea y lisa, maleable. Estirar con un rodillo hasta dejarla fina; forrar el molde engrasado cubriendo de forma equitativa toda la superficie, bordes incluidos. Cubrir con un círculo de papel de cocina y llenar con garbanzos, arroz o un peso similar. Hornear durante 15-20 minutos. Quitar el peso y hornear sin el papel unos 5-10 minutos más. Sacar y reservar.


Para el relleno:

- 2 cucharadas de harina de maíz (no Maizena)
- 1 y 1/2 cucharada de cacao puro en polvo
- 70 gr de azúcar fino (caster, no es en polvo, usar azúcar normal si no se tiene)
- 400 ml de leche de soja sabor chocolate
- 1/4 cucharadita de esencia de vainilla
- 50 gr de chocolate negro de calidad (usé 70%)
- 4 huevos
- 75 gr de almendra molida
- 1 pizca de sal

Bajar la temperatura del horno a 180ºC.
Colocar en un recipiente apto para microondas la harina de maíz, el cacao, el azúcar y la sal. Añadir 200 ml (la mitad) de leche de soja gradualmente, mezclando bien. Calentar a máxima potencia en el microondas durante 1 minuto y 30 segundos. Mezclar bien. Volver a calentar 1 minuto más. Añadir el chocolate troceado y calentar de nuevo 30 segundos. Mezclar hasta que quede todo bien ligado, homogéneo. En otro recipiente, batir los huevos con la almendra; añadir los 200 ml de leche de soja restante. Incorporar sobre ello la primera mezcla, mezclando con suavidad poco a poco, hasta que formen una masa líquida uniforme. Repartir con cuidado sobre el molde; romper las posibles burbujas que se hayan formado. Hornear durante unos 30 minutos, hasta que el relleno esté firme. Dejar enfriar totalmente antes de servir.

Se puede decorar con virutas de chocolate o simplemente con azúcar glas, como hice yo, usando unas plantillas que me regalaron mis padres hace poco.


Muchas gracias a los que ya me habéis felicitado (la felicitación personalizada de Bea la Cocinillas merece una mención especial!) y a todos los demás simplemente por seguir ahí, ya sea éste otro cumpleaños que comparto con vosotros o el primero. Gracias, de verdad :-)

18 abril, 2010

Madrid: Taberna gallega Maceira

La zona de Huertas de Madrid está llena de locales para comer, picar, escuchar música, tomar un café o unas copas, y como tal las tardes-noches, sobre todo en fines de semana, sus calles se llenan de gente. Hoy vengo a reseñar una taberna gallega a la que ya he ido un par de veces; no es perfecta pero yo he salido contenta y con el estómago más que satisfecho.

En realidad hay dos locales, Maceiras (calle de las Huertas 66), más amplio, y Maceira (calle Jesus 7), justo al doblar la esquina. La primera vez que fui, viernes noche de verano, el primero estaba a tope y con una cola interesante en la puerta, mientras que el segundo también estaba lleno, pero apenas tuvimos que esperar. Quizá Maceira pasa más desapercibido al estar en una calle más pequeña. La segunda visita fue hace unas semanas, con mis padres, al salir de El Prado (cerquita) para comer. Entramos a las 13.30 siendo los primeros, pero en cosa de 20 minutos ya estaba lleno.


El local llama mucho la atención nada más entrar por la decoración tan particular que tiene, con gran presencia de la madera y muchos elementos que nos trasladan directamente a tierras gallegas. No es un restaurante de mantel ni mucho menos, las mesas son chiquititas y para sentarse hay pequeñas sillas y bancos. Suele llenarse enseguida y hay mucho alboroto (como es costumbre en España, vamos), es ideal para ir con amigos aunque la falta de espacio puede ser algo incómoda. Los camareros van algo estresados sin parar de ir y venir a toda prisa, suelen servir rápido.

La original carta se ofrece escrita a mano sobre tablas de madera. Ofrecen platos típicos gallegos en raciones o medias raciones para compartir, vinos de la tierra en botellas o tazas y algunos postres. Además, al mediodía cada día hay un plato preparado, guisos, arroces y otros similares. Los precios no son muy caros aunque las raciones son algo pequeñas. En cuanto a la calidad de la materia prima yo no tengo ninguna queja, no sé si tuve suerte pero todo estaba fresco, tierno y con un gran sabor, las dos veces que he ido.

Pan del bueno, en trozos grandes, corteza riquísima y miga consistente pero tierna; ideal para mojar en las salsas sin parar.

Patatas bravas, con su puntito picante. No soy nada experta en bravas pero mi elfo las devoró sin problemas.

Pulpo Maceira. Con el punto justo de aceite y sal, y una buena patata cocida en medio. La tabla hay que limpiarla con el pan, claro :P

Sepia a la plancha, con su salsa (mayonesa?) que no probé, limón fresco y más patata.

Ensalada normalita pequeña. La pedí más que nada porque me entró un gran antojo de tomate; no tiene nada especial. El tomate estaba bueno, eso sí, y agradecí que no viniera aliñada (no me gusta).

Almejas a la marinera. Hermosas almejas y una salsa deliciosa. Más mojar pan!

Pimientos de Padrón, algunos pican y otros no. Quizá se pasaron con la sal para mi gusto, pero estaban buenos.

Chorizo criollo. Yo no como más carne que pollo o pavo, pero mis padres esperaban otra cosa al pedir chorizo. Sin embargo les pareció muy rico. Esa salsita sí que la caté, no sé qué era pero estaba buenísima con el pan :P

Caldo gallego que pidió mi padre, amante de las sopas y caldos. Riquísimo, con sus legumbres, grelos, patata, partes de cerdo...

Navajas a la plancha, ricas aunque algo escasas. Si se va en grupos más grandes las raciones apenas dan para mucho.

Leyendo críticas por la red muchos usuarios coinciden en que el servicio es lo más negativo, aunque al parecer se refieren más al Maceiras de Huertas. El problema es que son locales que se ponen a reventar y los camareros no destacan por su simpatía sino más bien por el estrés, incluso llegando a levantar en medio de la comida a clientes para dejar las mesas más grandes a grupos mayores. Ya digo que yo no tuve ninguna queja con el servicio, fueron en las dos ocasiones eficientes y correctos. Los postres también se llevan críticas; yo ahí no puedo opinar ya que no probé ninguno.
Por cierto, no sirven refrescos ni café, sólo café de olla.
En resumen, por mi experiencia: buen lugar para disfrutar de platos gallegos típicos en una comida o cena informal con algunos amigos sin dejarse un riñón en la cuenta. Las raciones podrían ser más generosas pero bueno, así uno no se llena tanto, no? :P

16 abril, 2010

Galletas de puré de manzana

Ays, menudo lío se ha montado en media Europa con la ceniza del volcán de Islandia... y mi padre en Chipre! Tenía que regresar esta noche pero dudo mucho que sus vuelos (Chipre-Londres-Alicante) no sufran alteraciones. Bueno, veremos qué pasa... Al menos es una interesante anécdota para el futuro contar que tu vuelo se retrasó por culpa de un volcán :P
En Murcia mientras la ciudad recupera su ritmo normal después de la Semana Santa y Fiestas de Primavera. El calor aún se está haciendo de rogar tras esta extraña semana que ha dejado más catarros y gargantas doloridas que otra cosa. Yo no me quejo, que sé el calorazo que nos espera después... Por eso aprovecho para las últimas sopas y cremas de verduras calentitas y repostería que sabe casi a otoño. He estado incluso tentada de hornear un gingerbread pero me he contenido; hay que pensar un poco más primaveralmente.

Hoy traigo unas galletitas curiosas; no llevan demasiada mantequilla y el ingrediente principal es el puré de manzana que combina tan bien con las especias. No son crujientes, con la parte exterior más firme pero con el interior tierno, con un sabor suave muy rico.
Para unas 30-40 galletas, dependiendo del tamaño.



- 75 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 75 gr de azúcar moreno
- 1 huevo
- 200 gr de harina
- 1 cucharadita de levadura
- 1/2 cucharadita de canela
- 1/4 cucharadita de nuez moscada
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 taza de puré de manzana
- 1 cucharadita de agua

Precalentar el horno a 180ºC y preparar un par de bandejas.
Batir la mantequilla con el azúcar hasta formar una crema esponjosa, mejor con batidora de varillas. Añadir el huevo y batir un poco más. Incorporar el resto de ingredientes y mezclar con una espátula, hasta integrarlo todo en una masa homogénea. Formar pequeños montoncitos con ayuda de una cucharilla dejando un poco de espacio entre cada uno, y hornear durante unos 15-20 minutos, hasta que se hayan dorado (con los bordes un poco más tostaditos están muy buenas). Esperar unos minutos fuera del horno y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla. Guardar en recipiente hermético.

12 abril, 2010

Cake de zanahoria

Aunque me gusta preparar un bizcocho o pastel de zanahoria cuando se acerca Semana Santa (Easter) esta vez he tenido que retrasarlo por estar liada en el museo y el viaje de después. Pero con el mono de hornear que me traje de Madrid tenía clarísimo que lo primero que haría sería un cake de zanahoria, tanto para despedir las fiestas como para dar la bienvenida a la primavera. No puedo evitar relacionarlo con estas fechas, creo que tendré para siempre la Semana Santa en mi mente llena de conejos portadores de chocolate y caramelos :P Así que en honor a estos roedores, un dulce donde el ingrediente estrella es la zanahoria.
Ya he probado otras recetas antes, pero definitivamente me quedo con esta. La cobertura y la miga tan jugosa lo convierten más en un pastel que en un simple bizcocho, ideal tanto para el postre,  como la merienda o el desayuno.


Qué buena compra que fue el Modern Classics 2 de Donna Hay, no sólo me quedo atontada viendo las fotos cada vez que lo hojeo sino que además todas las recetas que he ido probando o adaptando han salido perfectas. Es habitual ver carrot cakes que emplean piña y a veces coco para dar más jugosidad a la masa; yo prefería esta vez hacer un pastel donde la zanahoria fuera la gran protagonista. Lo que sí me he permitido hacer es reducir la cantidad de aceite y usar su equivalente en puré de manzana casero: reducimos la grasa y aportamos la misma jugosidad a la miga. Las nueces son otro habitual pero no me apetecía añadir nada crujiente, así que unas pasas son el complemento ideal. También he reducido la cantidad de azúcar, usando panela que lo hace además menos empalagoso. Tiene tantos aromas que no hay que enmascararlos.

La cobertura típica es una crema de queso dulce y suave, pero como no he tenido tiempo de buscar un queso cremoso que mi intolerancia permita, he usado un sencillo glaseado bien espeso de azúcar molido y un toque de limón. Las zanahorias de mazapán las compré en Suiza y se me ocurrió dar el punto final con un poco de coco rallado, tostado en una sartén.



Receta de Donna Hay (Modern Classics 2), en paréntesis mis cambios:



- 1 y 1/4 tazas de azúcar moreno - 220 gr (1 taza de panela - 150 gr)
- 3/4 taza de aceite (1/2 taza de aceite de girasol - 125 ml)
- (1/4 taza de puré de manzana sin azúcar)
- 3 huevos
- 1 y 1/2 taza de harina de repostería (1 taza integral y 1/2 blanca)
- 1 y 1/2 cucharaditas de levadura química
- 1/2 cucharadita de bicarbonato

- 1 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de jengibre molido (3/4 cucharadita)
- (1/2 cucharadita de sal)
- 2 y 1/2 tazas de zanahoria rallada fina (unas 4-5, dependiendo del tamaño)
- 1/2 taza de pasas (opcional)
- 1/2 taza de nueces pacanas (opcional, no le puse)

Precalentar el horno a 180ºC y preparar un molde redondo desmontable.
Batir con batidora de varillas el azúcar o panela junto al aceite y el puré de manzana, dos o tres minutos. Añadir mientras se sigue batiendo los huevos, de uno en uno, hasta que quede todo homogéneo. Tamizar encima la harina junto a la levadura, el bicarbonato, la sal y las especias. Mezclar un poco con una espátula; añadir la zanahoria y las pasas y nueces, en su caso. Trabajar la mezcla con la espátula con movimientos suaves, hasta que no queden rastros secos y tengamos una masa homogénea. Verter con cuidado sobre el molde, dando unos pequeños golpes para que se iguale la superficie. Hornear, mejor sobre una rejilla, durante unos 40-55 minutos. Es una masa oscura, pero es recomendable que cuando lleve unos 30 minutos se vigile la parte de arriba; si ya está muy cocida es mejor poner el calor sólo abajo, y reducir la temperatura a 175ºC si el horno es potente (como el mío). Controlar el punto pinchando el centro con una brocheta o palillo.
Dejar enfriar en el molde por lo menos media hora.



Para decorar:
- 1 y 1/2 tazas de azúcar en polvo
- 1 cucharada de agua
- 1 cucharada de zumo de limón
- coco rallado
- zanahorias de mazapán

Tamizar el azúcar y mezclar con el agua y el zumo de limón hasta formar una pasta homogénea. Si queda demasiado seco, añadir más zumo pero con cuidado, gota a gota, hasta obtener la textura deseada.
Tostar en una sartén al fuego bajo el coco rallado, removiendo bien, con cuidado de que no se queme. Cubrir el pastel con el glaseado, repartiéndolo bien con cuidado, y decorar con el coco y las zanahorias u otras figuras o adornos al gusto.

10 abril, 2010

He vuelto! - Dulces de Túnez

Regresé a Murcia el jueves por la noche tras un viaje más tranquilo en tren, aprovechando una de las ofertas que saca a veces Renfe en su web, donde conseguí un billete en clase preferente más barato que en turista. (viajar en tren cada vez sale más caro, así que recomiendo bucear por la web hasta dar con alguna de estas ofertas temporales). Aunque la calidad de las películas sigue empeorando y las madres que viajan con niños pequeños parece que les da igual que molesten a todo el vagón, pero ese es otro tema...

Adoro viajar, pero lo peor es volver, porque me entristece un poco. Deshacer la desastrosa maleta (nunca vuelve tan ordenadita como se marchó) y atender las cosas pendientes que nos esperan en casa me dan muchísima pereza. Además habéis escrito muchísimo estos días y tengo aún muchas cosas pendientes por leer, si es que no se os puede dejar solos :P Qué va, me encanta volver y curiosear por vuestros rincones :-)
Mañana espero hornear algo nuevo, que ya tengo ganas además. Está bien eso de comer y cenar fuera de casa, pero al final se acaba añorando la cocina propia y la comida casera.

Mientras tanto devuelvo la vida al blog con unas foticos de lo que trajo mi padre hace unas semanas de su último viaje. Esta vez tocó Túnez, por lo que pudo traer algunos dulces árabes con los habituales frutos secos, similares a los de Marruecos, pero además unas bien llamadas delicias turcas o lokum: riquísimos dulces de textura delicada untuosa y maravillosos aromas.





Hechos a base de almidón y azúcar, se aromatizan con sabores variados, como agua de rosas, azahar o cítricos, y se cubren de azúcar en polvo, coco rallado o se acompañan de algún fruto seco. Qué ricos a la hora del té :)



02 abril, 2010

Galletas con mensaje

Escribo esta entrada desde Madrid, donde estoy desde el miércoles pasado cuando por fin pude escaparme para unos días de Murcia, que ya iba teniendo ganas de un cambio de aires, aunque sea momentáneo. Aunque tuve la mala suerte de que mi viaje en tren se vio afectado por la huelga de Renfe y se me complicaron los planes a última hora, pero finalmente pude subir en otro tren y llegué ya por la noche a la capital. Me quedaré hasta unos días después de Semana Santa aprovechando que la semana que viene son las Fiestas de Primavera en Murcia y allí tenemos unas vacaciones algo más largas.

Seguro que muchos estáis disfrutando de al menos un par de días festivos, pero no quería dejar el blog parado demasiado tiempo, que luego se me acumulan las publicaciones. Os dejo con unas galletitas muy sencillas con las que estrené un molde al que le tenía ganas; es rectangular y viene con muchos caracteres para poder sellar un pequeño mensaje en cada galleta. En este caso son galletas de agradecimiento; las llevé al museo el martes pasado, mi último día, para dar las gracias a todo el mundo por tratarme tan bien, a pesar de la problemática de estos días (por unas obras y otras circunstancias). Llevé también un bizcocho cebra que muchos ya habréis probado y afortunadamente gustaron las dos cosas mucho. El bizcocho lo repetiré otro día para subirlo al blog con sus fotos; la verdad es que queda muy bonito al corte :)

¡Que disfrutéis mucho de estos días!



Receta ligeramente adaptada de Donna Hay

- 185 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 taza de azúcar, mejor si es de grano medio-fino
- 1 huevo
- 1 yema de huevo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 2 y 1/2 tazas de harina de repostería
- 1/2 cucharadita de levadura
- 1 pizca de sal

Batir el azúcar con la mantequilla hasta que quede cremoso; añadir la vainilla y los huevos y batir un poco más hasta obtener una mezcla homogénea. Tamizar encima la harina con la sal y la levadura y mezclar. Será más fácil terminar de incorporar todo a mano. Trabajar la masa hasta que quede homogénea, lisa y suave, ligeramente pegajosa. Añadir un poco más de harina si es inmanjeable. Hacer una bola, envolver en film y dejar enfriar en la nevera unas dos horas, o más.
Precalentar el horno a 180ºC y preparar unas bandejas. Tomar porciones de la masa, estirar con un rodillo sobre una superficie limpia enharinada y cortar galletas usando moldes. Hornear unos 10-12 minutos, hasta que estén ligeramente doradas. Esperar fuera del horno un par de minutos y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla. Guardar en recipiente hermético.
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