28 febrero, 2010

Cupcakes circenses para cumpleaños

¡Horror! ¡Si mañana estamos ya en marzo! De repente me ha entrado mucho estrés mental, y es que tengo uans semanas llenas de cosas que hacer por delante. Bueno, como dirían en El País del Fin del Mundo, calma y tranquilidad.

La semana pasada mi buena amiga Ana cumplió años y se merecía unos buenos regalos. Por supuesto, tenía que añadir alguna cosilla dulce horneada en casa; me encanta aprovechar los cumpleaños y fiestas varias para preparar cosas un poquito especiales, y más si se dedican a los demás.
No tenía mucho tiempo para hacer experimentos y quería ir a algo seguro para que no resultara un desastre (prefiero usar a mi familia como conejillos de indias cuando hago pruebas). La verdad que unos cupcakes siempre son un regalo genial, se hacen relativamente rápido, gustan a todo el mundo y se pueden decorar de muchas formas. Para esta ocasión utilicé unos adornos que compré en Suiza, en la maravillosa juguetería de varias plantas que está en Zürich (merece la pena una visita aunque no se tengan niños).



Birthday cupcakes


El paquete incluía figuritas de azúcar ambientadas en el circo, perlas plateadas, harina con su levadura, azúcar en polvo para el glaseado, moldes e instrucciones para cocinar los cupcakes. Fáciles, bonitos y ricos :-) A mí me hubiera dado mucha lástima devorar las figuras (me encantan estas cosicas), así que me alegro de que el cargo de conciencia no pesara sobre mí :P


Birthday cupcakes


En la próxima entrada espero ya incluir una receta (sí, también dulce, viene bien para coger energías a lo largo del día) y me gustaría retomar el tema del arte que ya ha pasado demasiado desde la última entrega. Disculpadme si en las próximas semanas estoy algo ausente!

25 febrero, 2010

Pan de centeno y espelta con semillas de lino y calabaza

Gracias a todos por vuestros comentarios de ánimo en el post anterior; parece que el tiempo gris no sólo me ha estado afectando a mí. Sin embargo, desde hace un par de días el frío nos ha dejado, y de hecho ayer por la tarde salí de clase con 23ºC y la chaqueta en la mano... ¿tendremos una última ola de frío antes de la no-primavera? Lo digo porque en Murcia casi pasamos del invierno al verano de un salto :P

El otro día por la mañana me quedé como de costumbre sola en casa (es lo que tienen las clases vespertinas) pero no me conseguía concentrar en el trabajo que estoy haciendo. Y de pronto por algún motivo me dí cuenta de que hacía mucho que no horneaba ningún pan. Y de que tenía ganas de desayunar unas buenas rebanadas de pan casero con mermelada (los muffins obviamente ya volaron). Así que fui a la despensa a hacer inventario y encontré algunos paquetes de harinas a medio usar; decidí mezclar varios y enseguida me vi con las manos blancas y amasando.

No hice pre fermento, ni usé masa madre ni nada, ni levadura fresca, porque fue algo improvisado. Pero hay que ver lo rico y fácil que sale un buen pan cuando se tienen harinas decentes. En mi caso usé de centeno y de espelta bio que aún me quedaban de Suiza, pero en cualqueir herbolario de por aquí se pueden encontrar buenas y variadas harinas. Experimentar suele dar buenos resultados :)


Spelt rye bread with seeds


- 250 gr de harina de centeno
- 250 gr de harina de espelta
- 75 gr de harina de fuerza
- 2 cucharaditas de sal
- 7 gr de levadura de panadería seca
- 1 cucharada de aceite
- 1 cucharada de melaza
- 1 cucharada de semillas de calabaza
- 1 cucharada de semillas de lino negro
- 150 ml de leche tibia
- 170 ml de agua tibia

Mezclar las harinas con la levadura y la sal. Formar un hueco en el centro y verter el aceite, la melaza y la leche; mezclar. Incorporar el agua comprobando el punto de la masa; añadir más si queda muy seco. Echar por último las semillas y comenzar a amasar, a máquina o a mano, con fuerza, durante unos minutos, hasta que quede homogénea, lisa y algo elástica. Es una masa algo dura, así se trabajan los músculos de los brazos :P
Formar una bola. Engrasar un cuenco grande con aceite y dar unas vueltas a la masa dentro, para que se engrase. Tapar con papel film y uno o dos paños de cocina. Dejar levar hasta que doble el tamaño en un lugar sin corrientes (entre hora y media o dos horas). 
Deshinchar y amasar un poco más. Dar la forma deseada y colocar sobre una bandeja preparada. Pintar con aceite y volver a tapar, dejándolo levar de nuevo algo hasta que vuelva a crecer; alrededor de una hora o menos si se pone en un lugar cálido. 
Precalentar el horno a 200ºC. Formar unos cortes con un cuchillo de sierra, pintar con leche y espolvorear algunas semillas y algo de harina. Hornear durante unos 40 minutos. La corteza debe quedar oscura y la base sonar hueca si se golpea. Pulverizar el horno con agua unas cuantas veces durante la cocción ayuda a formar una mejor corteza, dura y crujiente. Dejar enfriar sobre una rejilla totalmente antes de cortar en rebanadas.


Spelt rye bread with seeds


Sale una corteza muy buena, con una miga aromática, compacta pero suave, sin desmigarse. Está riquísimo tanto al natural como ligeramente tostado, y va bien con mermelada, mantequilla, miel o algo salado. Si se guarda bien aguanta perfectamente varios días.

23 febrero, 2010

Muffins saludables para el desayuno

 No sé qué me pasa últimamente que no tengo ganas de casi nada... En mi cabeza tengo mil proyectos e ideas dando vueltas, pero luego mi cuerpo y mi ánimo no responden. No sé si la falta de sol me está afectando, aunque a mi me gustan los días grises (por lo poco que se suelen ver por aquí, supongo). El que sí que se deprime cuando amanece y ve que no hay sol en el cielo es mi pobre gato, que entonces no sabe qué hacer. Su rutina diaria, después del segundo desayuno, consiste en tumbarse al calorcito del sol siguiendo el recorrido de sus rayos por la casa a medida que pasa la mañana; pero si está nublado no sabe qué hacer. Toca entonces un buen rato de lamentos y maullidos lánguidos hasta que finalmente se mete bajo el edredón de alguna cama y se queda ahí varias horas.

Yo, tenga ganas o no, voy a ir cada vez más escasa de tiempo. Tengo que hacer un trabajo que ya va tomando forma y a partir de la semana que viene pasaré una temporada haciendo prácticas en un museo por las mañanas. Ya veremos qué tal...

En una de estas tardes lluviosas llegué de clase con muchas ganas de hornear, así que saqué la bandeja de muffins para preparar el desayuno del día siguiente. Quería una receta lo más saludable posible, con su buena dosis de fibra, vitaminas y minerales para empezar bien el día. Usando calabaza la masa sale jugosa, y combinando algo de melaza y de miel tenemos unos muffins con el punto de dulce justo, además de resultar tremendamente aromáticos, en combinación con las especias que se prefieran.


Pumpkin molasses muffins


Receta adaptada de esta.

- 1 taza de salvado de trigo (55 gr)
- 1 y 1/2 tazas de harina integral
- 1 cucharadita de levadura
- 1 cucharadita de bivarbonato
- 1/8 cucharadita de sal
-1/2 cucharadita de mezcla de especias
- 1 taza de leche de soja
- 2 huevos
- 3/4 taza de puré de calabaza
- 1/4 taza de melaza
- 1/4 taza de miel
- 2 cucharadas de aceite de girasol
- 100 gr de castañas cocidas, troceadas

Preparar una bandeja o moldes de muffins y precalentar el horno a 180ºC.
Colocar el salvado en un recipiente amplio y tamizar encima la harina, la sal, la levadura, el bicarbonato y las especias. Aparte, batir los huevos con la calabaza, la miel, la melaza, el aceite y la leche. Formar un hoyo en la primera preparación y verter la segunda poco a poco, incorporando todo bien usando una espátula con movimientos suaves envolventes; añadir las castañas. Mezclar lo justo hasta que no queden grumos secos. Repartir en los moldes sin llegar a llenarlos del todo (yo usé una bandeja de 12 y 4 moldes de silicona). Colocar a media altura en el horno y cocer entre 18-25 minutos. Esperar unos minutos antes de desmoldar y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla. Guardar en recipiente hermético.



Pumpkin molasses muffins

19 febrero, 2010

Risotto de Boletus al aroma de trufa

Mientras todo el país está medio paralizado por el temporal, en Murcia todo lo que podemos decir es que hace frío y que apenas se ha visto el sol en muchos días, algo realmente raro para nosotros. Pero yo no me quejo (quizás si viviera donde sí que hace frío de verdad la cosa cambiaría), que el calor tarde en llegar por favor. Ayer por la tarde empezó a llover cuando fui a clase así que al volver me puse a hornear para el desayuno de hoy; lo malo es que apenas hay luz buena para sacar fotos, pero veré qué puedo hacer...
Por el momento vamos con otra receta no dulce pero riquísima, y es que un buen risotto no falla nunca, y casi que apetece más con este tiempo. Por fin he usado los fantásticos Boletus deshidratados y la trufa que me regaló Raquel por el Amigo Invisible (me daba mucha pena gastarlo!) y siguiendo su consejo los empleé en un sencillo pero delicioso risotto. La verdad que una vez se aprenden los pasos básicos, es un plato que no tiene ninguna dificultad, y es posible obtener un arroz cremoso y meloso sin necesidad de usar nata (truco estafador), mantequilla o mucho queso. Como yo no puedo tomar lactosa, dejo que el parmesano se lo sirva cada uno en su plato, y listos.


Risotto boletus


- 320 gr de arroz Arborio
- 150 ml de vino blanco
- 1 cebolleta
- 25 gr de Boletus deshidratados
- 1 litro de caldo de pollo
- aceite de oliva virgen extra
- trufa negra
- parmesano recién rallado

Poner a hidratar las setas en agua fría unos 15 minutos. Colar, escurrir bien y cortar los trozos más grandes. Calentar el vino y poner el caldo en un cazo al fuego hasta que rompa a hervir; bajar el fuego y dejar que siga manteniéndose muy caliente.
Calentar aceite de oliva en una sartén amplia de bordes altos. Cocinar la cebolleta a fuego bajo hasta que empiece a transparentarse; añadir las setas y sofreír unos minutos. Incorporar el arroz dando unas cuantas vueltas para que se impregne de los aromas; echar entonces el vino y cocinar hasta que se evapore. Comenzar a añadir cacitos de caldo  hasta justo cubrir el arroz; dejar el fuego no demasiado fuerte, pero que hierva constantemente, procurando que abarque todo el arroz. Remover un poco de vez en cuando. Ir añadiendo más caldo a medida que el arroz lo vaya absorviendo, hasta que termine su cocción (unos 18-20 minutos). Deberá quedar una textura cremosa, untuosa, pero suave. Repartir el queso al gusto por encima, dejando que se funda por todo el arroz. Dejar reposar un poco. Rallar algo de trufa por encima y servir acompañado de más queso.

15 febrero, 2010

Biscotti de chocolate con avellanas

Ya pasó San Valentín y al final no tuve ánimo para hacer nada, con lo que me gusta a mi tener una excusa para hornear dulce con temática ñoña :P Eso sí, lo que he podido babear con todas las cosicas tan ricas y monas que muchos sí habéis preparado : ). 
También fue la noche de los Goya... dentro de lo que cabe, no tan soporífera como otros años, aunque con todo cantadísimo. Pero es divertido ver a tanto famoso junto en un ambiente raro (y sí, Cris, en mi casa también criticamos los trapitos de las estrellas; por cierto, Felicidades!).
Y además estamos en plenos Carnavales, aunque desde que dejé la infancia para mi no significa mucho; en Murcia ciudad no se hace ninguna celebración ni hay casi ambiente festivo. Por cierto, me da la impresión de que las olas de frío de febrero siempre buscan coincidir con el Carnaval... lo siento por la gente que sí lo celebra, tanto frío, lluvia y nieve estropearán los festejos a más de uno. Pero espero que los que sí lo celebréis lo estéis pasando muy bien, sobre todo si se tienen niños pequeños que son los que más disfrutan estas cosas casi siempre : ).
Yo vuelvo hoy a clase, a un cuatrimestre raro y con mucha incógnita... veremos cómo va a ir la cosa. Pero con el día gris que hace para quedarse en casa atrincherado en el sofá con una buena película...

Bueno, no he estado tan inactiva estos días; una mañana me entró gran antojo de chocolate así que aproveché para dar salida a unas avellanas que aún me quedaban, y de paso solucionaba otro antojo que venía guardándome desde hace semanas: unos biscotti. Duritos, crujientes, sin ser demasiado dulces, con sus frutos secos... pocas cosas hay mejor para mojar en una buena taza de lo que sea.



Chocolate hazelnut biscotti


- 2 tazas de harina de repostería
- 1 y 1/2 cucharaditas de levadura
- 1/8 cucharadita de sal
- 1/4 taza de cacao puro en polvo
- 3 huevos grandes
- 3/4 taza de azúcar
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 125 gr de avellanas crudas

Precalentar el horno a 180ºC y preparar una bandeja.
Tostar unos minutos las avellanas ligeramente, y quitarles la piel lo mejor que se pueda. Dejarlas enfriar.
Tamizar juntos en un recipiente amplio la harina, la levadura, la sal y el cacao. Aparte, batir los huevos con el azúcar hasta que empiece a clarear; añadir la vainilla y batir un poco más. Incorporar esta mezcla a la primera, mezclando bien hasta obtener una masa pegajosa homogénea. Añadir las avellanas, distribuyéndolas bien. Con las manos húmedas, formar porciones alargadas separadas sobre la bandeja (aún así acabarás con las manos pringosas: recomiendo chuperretearlas antes de lavarlas). Hornear a media altura unos 20-25 minutos. Dejar enfriar unos 15 minutos. Cortar biscotti de aproximadamente 0'7-1 cm de grosor con un buen cuchillo de sierra de pan. Disponerlos sobre la bandeja tumbados; hornear unos 10 minutos más; darles la vuelta y volver a poner en el horno otros pocos minutos, antes de que empiecen a tostarse demasiado. Dejar enfriar completamente sobre una rejilla y guardar en un recipiente hermético.

Chocolate hazelnut biscotti

12 febrero, 2010

Hamburguesas de lenteja roja

Cuando tengo tiempo libre también aprovecho para experimentar en la cocina, claro. Aunque no tanto com me gustaría ya que me ha pillado otra fase migrañosa pesada que no tiene ganas de dejarme del todo, y me cuesta ponerme a innovar o dejar la cocina patas arriba y luego recogerla. Peeero el otro día me levanté con ganas de probar algo nuevo, así que me zambullí en la red repasando decenas y decenas de recetas, hasta que me inventé la mía propia.

Y es que tenía muchas ganas de intentar preparar unas hamburguesas vegetales en casa. No me gusta la carne, sólo como pollo y pavo, y aunque no soy vegetariana es un tipo de cocina que me apasiona. Porque cuando se conoce de verdad, uno se da cuenta de que no es ni sosa, ni aburrida ni monótona. Y nos ofrecen formas de cocinar determinados alimentos que de otra forma quizá no lo probaríamos nunca. Mi madre se quedó muy sorprendida al ver cómo unas lentejas se transformaban en algo tan rico con un sabor tan diferente a lo que está acostumbrada. Hasta mi hermano, que no es muy amigo de las verduras, dejó su plato bien limpio. La próxima vez haré el doble de cantidad para congelar algunas y tenerlas a mano.



lentil burger2


Para unas 4-5 hamburguesas grandes o 6-7 medianas.


- 1 taza de lentejas rojas
- 1/2 cubito de caldo vegetal
- 2 tazas de agua

- 2 zanahorias grandes
- 1 puerro grande
- 1/2 pimiento rojo
- 1/4 taza de vino blanco
- 2 cucharadas de salsa de soja
- 1 cucharada de tomate concentrado
- 1 cucharadita de comino molido
- 1/2 cucharadita de cúrcuma
- 1/4 cucharadita de pimienta negra
- 1/4 cucharadita de ajo molido
- 1 pizca de sal
- 1/4 taza de perejil fresco picado
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1/2 taza de pan rallado
- aceite de oliva

Poner a calentar el agua con el cubito de caldo al fuego hasta disolverlo. Añadir las lentejas; cuando empiece a hervir, bajar el fuego y tapar. Cocer unos 15-20 minutos, removiendo de vez en cuando. Dejar destapado los últimos minutos para que consuma la mayor cantidad de agua. Verter sobre un colador y dejar escurrir, presionando un poco con una cuchara de madera. Reservar.
Rallar la zanahoria; picar el puerro y el pimiento. Calentar algo de aceite en una sartén y añadir el pimiento; pochar un poco y añadir el puerro y la zanahoria. Dar unas vueltaas a fuego bajo; añadir el vino y cuando se consuma, la salsa de soja. Tapar y dejar pochar a fuego bajo unos minutos.

Colocar las lentejas escurridas en un recipiente. Añadir las verduras pochadas, el tomate, las especias, el perejil y la sal. Remover bien hasta formar una masa homogénea; probar y ajustar la cantidad de especias o sal al gusto. Añadir entonces el pan rallado en varias tandas, removiendo bien cada vez, hasta obtener una masa blanda pero que se pueda trabajar con las manos sin resultar muy pringosa. Para una manipulación más sencilla, dejar enfriar en la nevera entre 15 y 30 minutos.

Poner una sartén o plancha al fuego con aceite de oliva. Con las manos ligeramente húmedas, tomar porciones de masa y formar hamburguesas, dejádnolas bien compactas. Cocinar a fuego medio-bajo entre 5-10 minutos por cada lado; cuidado porque si el fuego está demasiado fuerte o si son muy gruesas se pueden dorar enseguida; lo mejor es darles varias vueltas para que se cocinen homogéneamente. Dejar escurrir sobre papel absorvente y servir con una salsa al gusto. Recomiendo un buen chutney, como en mi caso, de mango.

09 febrero, 2010

Pastel de naranja

Gracias a que terminé más o menos pronto todos los trabajos del Máster, estoy teniendo unos días libres de descanso antes de comenzar el segundo cuatrimestre. Asñi, aprovecho para ponerme al día con mis series favoritas, y para intentar ver la mayor cantidad de películas nominadas a los Oscars posibles. No es que de a esta ceremonia una gran credibilidad en cuanto a la calidad de los filmes que premian que como cualquier entrega de premios hay mucho chanchullo detrás), pero me resulta divertida toda la parafernalia y el espectáculo mediático que los rodea; además es una buena excusa para ver más cine, que me encanta. Y criticar luego sus decisiones es demasiado divertido :P


Orange cake


Me levanté el otro día con ganas de dulce (¿cuándo no me levanto así) y me di cuenta de que desde diciembre casi siempre he horneado galletas o similares, y ya iba siendo hora de variar un poco. Así que improvisé un pastel de naranja para estrenar el molde cuadrado que adquirí hace poco; usar naranja natural en reposería es una maravilla. Como especia, sólo clavo, que a veces doy demasiado protagonismo a la canela, y creo que fue un acierto, pues combina a la perfección con esta fruta.

Orange cake




- 2 tazas de harina integral
- 1 cucharadita de bicarbonato
- 2 cucharaditas de levadura
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/4 cucharadita de clavo molido
- 1/2 taza + 2 cucharadas de azúcar moreno
- 1 huevo
- 1 clara de huevo
- 2 cucharadas de aceite de girasol
- 3/4 taza de zumo de naranja recién exprimido
- 1 cucharada de ralladura de naranja
- 125 gr de naranja confitada picada

Glaseado:
- azúcar en polvo
- zumo de naranja

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar o forrar un molde, en mi caso cuadrado.
Tamizar juntos en un recipiente amplio la harina, la sal, la levadura, el bicarbontato y el clavo. Añair la ralladura de naranja. Aparte, batir los huevos con el azúcar; añadir el aceite y el zumo y batir un poco más hasta que quede incorporado. Formar un pequeño hueco en la primera mezcla e ir añadiendo la segunda preparación, usando una espátula para mezclar todo bien con movimientos suaves y envolventes. Cuando no queden rastros secos (pero sí quedarán grumos), verter sobre el molde igualando la superficie con cuidado. Hornear a media altura durante unos 30-40 minutos (depende del molde y del horno) hasta que se haya dorado y al pincharlo con un palillo éste salga limpio. Esperar unos minutos fuera del horno; desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.



Orange cake


Mientras, poner en un bol unas cuantas cucharadas de azúcar en polvo y añadir poquito a poco gotas de zumo de naranja, mezclando bien con una cuchara para no dejar grumos. Una vez tengamos una textura viscosa (pero que al dejar caer unas gotas éstas se fundan en pocos segundos en el resto) la repartimos sobre el pastel dibujando líneas con una cuchara. Dejar enfriar totalmente.



Orange cake

06 febrero, 2010

Pollo aromático griego

Sábado otra vez! Y, tras unos días fríos, vuelve a amanecer soleado y con hasta calorcito si te expones un ratico a la luz del astro. Lo malo de estos contrastes de día a día es que el cuerpo acaba resintiéndose un poco, y tengo un resfriado incipiente que no termina ni de desarrollarse ni de irse. Veremos qué pasa...

Esta es la segunda receta que pruebo del librito de cocina griega, ligeramente modificada. Otra forma de cocinar con pollo, resultando la carne jugosa y una salsita llena de sabor y un aroma penetrante deliciosa. Va genial para combinarla por ejemplo con un simple arroz cocido, empapándolo bien de la salsa. Y es otra forma de disfrutar de alcachofas, que me encantan, pero las solemos cocinar siempre igual. Me llamó la atención que el libro indicara alcachofas en conserva, pero la verdad es que eso ahorra tiempo y salen riquísimas. Supongo que si se quieren usar naturales, mejor será cocerlas aparte y añadirlas al guiso en el último momento, para que coja los sabores.


pollo griego


- 4 muslos de pollo
- 4 contramuslos de pollo
- 1/2 limón cortado en gajos
- 1 cebolleta picada
- 1 diente de ajo picado
- 125 ml de vino blanco
- 400 gr de tomate troceado de lata
- 1 cucharadita de azúcar
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de clavo molido
- 1 pizca de sal
- 1 pizca de pimienta negra
- 8 corazones de alcachofa de conserva
- 8 aceitunas negras sin hueso
- aceite de oliva virgen extra

Limpiar el pollo de piel y exceso de grasa y frotar con los gajos de limón. Calentar aceite en una cazuela baja o sartén amplia y sofreír a fuego medio-bajo la cebolleta con el ajo hasta que esté transparente. Añadir el pollo y cocinar durante unos 5 minutos, hasta que quede bien dorado uniformemente. Subir el fuego e incorporar entonces el vino, el tomate con su jugo, las especias, el azúcar y la sal. Remover bien y llevar a ebullición; tapar y dejar cocinar a fuego lento durante unos 45 minutos o 1 hora, dándole unas vueltas de vez en cuando. Cuando falten 10 minutos para el final de la cocción, incorporar las alcachofas escurridas y cortadas por la mitad y la aceitunas, dejando que se impregenen bien con la salsa, que debe haber reducido. Apagar el fuego y dejar reposar unos minutos tapado antes de servir.

04 febrero, 2010

Viajando: Suiza09 - Ballenberg

Retomamos el viaje a Suiza del pasado verano. 
Nuestra estancia se suele organizar en torno a las visitas que hacemos a familiares y amigos, y dependiendo del tiempo y alojamiento que nos puedan dar. Pero siempre nos reservamos días para nosotros, para permitirnos ser unos turistas más y visitar distintos lugares que esconde este precioso país. Es pequeñito y ya lo he visitado un montón de veces, pero aún me queda mucho por ver.

Ballenberg

Esta vez sugerí regresar a un lugar al que me llevaron cuando mi hermano y yo éramos aún muy pequeños: el Freilichtmuseum Ballenberg, el Museo al aire libre de Ballenberg. Se trata de un gran espacio al aire libre por el cual se han colocado diferentes casas tradicionales de la historia de Suiza, organizando la visita por las zonasdel país (Ticino, Alpes....). Los hogares son reales, casas recuperadas, trasladadas por piezas y restauradas, recreando el interior con muebles y objetos para mostrar cómo era (y en algunos casos aún es) la vida tradicional suiza. Además hay espacios más musealizados, con explicaciones y fotografías, muchos animales de granja y empleados vestidos con ropas típicas que realizan trabajos típicos y enseñan al público cómo se hace/hacía queso, pan, sombreros, talla de madera, medicinas, forja, etc.

Ballenberg

Ballenberg

El lugar además es precioso, es un placer simplemente pasear por allí, entre prados, bosques y jardines, por lo que recomiendo ir con buen tiempo. Al final del día acabas habiendo dado una buena caminata, pero se disfruta mucho (y puedes llevarte a tu perro si quieres).

Ballenberg

 Este chico elabora queso de forma artesanal, con unos métodos que muchos queseros suizos siguen utilizando ellos mismos en sus granjas de la montaña. Puedes probar además el queso en sus distintas fases.

Ballenberg

Ballenberg

Utensilios tradicionales para la elaboración repostera casera; en el recipiente pone "Harina" (Mehl).

Ballenberg


Ballenberg

Una parte de la "farmacia", con cientos de muestras de productos, frasquitos llenos de hierbas, esencias... Fuera de la casa hay un huerto con muchas plantas medicinales y aromáticas, incluyendo unas hermosas plantas de marihuana.

Ballenberg

El taller del artesano elaborador de sombreros.

Como en todos los sitios visitables o turísticos del país, hay muchos puntos que se ofrecen para hacer picnic; a los suizos les encanta el picnic (y jamás he visto a nadie dejar después un solo papel sin recoger, por cierto). Sobre todo si van con niños, y la verdad que es la manera más sencilla y barata de solucionar el almuerzo cuando se sale fuera; hace años nosotros lo hacíamos a menudo.
Pero si prefieres que te sirvan un buen plato caliente, hay tres restaurantes en el parque, dentro de también edificos tradicionales recuperados. La carta puede variar, a veces no es muy extensa (algo comprensible, puesto que ofrecer un largo menú en un parque así no es muy rentable) pero muy satisfactoria, con platos típicos suizos en buenas raciones y calidad. Y algo importante para mi: opción vegetariana!

Ballenberg

Mis padres y mi hermano pidieron lo mismo: dos buenas salchichas con su ración de patatas a la crema.

Ballenberg

Mi comida: un arroz de grano pequeño y suelto con varias verduras y salsa de soja. Parece simple y soso, pero estaba delicioso! En serio, además de la soja tenía un sabor increíblemente bueno que no logré identificar, pero me hizo dejar el abundante plato limpio. Y siempre me encanta encontrar buenos tirabeques, que no suelen abundar por Murcia.


Ballenberg
Ballenberg


La carta de postres rara vez defrauda en un restaurante suizo (salvo por el precio). Varios dulces, merengue, mucha fruta natural, copas que combinan fruta, helado, licores...

En la salida hay una tienda de regalos con gran variedad de productos, no sólo los típicos souvenirs sino también cosas gastronómicas y otros objetos. Y también hay una tienda de chocolates con un mostrador pecaminoso lleno de trufas y bombones que elaboran allí mismo. El olor a chocolate que te envuelve nada más entrar es peligroso ;P

Ballenberg
Y bueno, no puedo más que recomendar la visita, a no ser que se prefieran emociones más fuertes. Pero es un lugar muy agradable y se aprenden cosas también. Y el mismo entorno del museo es una maravilla; está situado en pleno centro del país, en una zona popular para el turismo llamada Haslital Brienz-Meiringen-Hasliberg, cerquita de Interlaken. Recomendable perderse un poco por los alrededores :-)

02 febrero, 2010

Sopa marinera griega

Ayer se celebró finalmente la gala de entrega de los Premios Web La Verdad, y me pillaba cerquita, en el Paraninfo de la Universidad. Era evidente que no iba a ganar (además ganó en mi categoría el que yo esperaba que lo hiciese, bien merecido) pero fue una velada curiosa. Claro que, hacía muchísimo frío, tenían una ventana abierta, empezó tarde, el cóctel fue al aire libre y la comida no me gustó (salvo una empanada normalita). Pero me reí muchísimo con el presentador, Goyo Jiménez, conocido cómico de monólogos y actor de televisión al que ya pude disfrutar con su espectáculo en Madrid. Aquella vez no pude hacerme una foto con él, así que esta vez aproveché y ya tengo mi recuerdo :-)
De nuevo, mil gracias a todos los que me habéis apoyado, ha sido una bonita experiencia.

Parece que vuelven a bajar las temperaturas en todo el país, y con fuertes lluvias incluso en algunos sitios (blogueras de canarias, espero que no os hayáis inundado!), así que nada mejor que una buena sopa. Esta receta es una leve adaptación de un pequeño libro de cocina griega fantástico; de hecho ya tengo otra preparada para publicar y seguro que habrá más pronto. Lolah también preparó una sopa del mismo libro hace poco, con una pinta deliciosa también.
En mi casa se empeñaron en poner el pescado en trozos bien gordos, pero yo creo que iría mejor con trozos más pequeños, para que casi estén deshechos en el caldo y se pueda tomar mejor a cucharadas. En cualquier caso, una sopa riquísima y reconfortante.




sopa marinera2






Para dos personas:

- 2 lomos de pescado blanco sin piel
- 2 cigalas
- 4 gambas
- un puñadito de almejas
- 1 tallo de apio
- 1 cebolleta
- 1 diente de ajo
- 2 tomates pelados en conserva
- 80 ml de vino blanco
- 1 taza de caldo de pescado o agua
- piel de 1 naranja pequeña
- 2 hojas de laurel
- un puñado de perejil fresco
- tomillo seco
- aceite de oliva
- sal

 Calentar aceite de oliva en el fondo de una cazuela u olla y pochar la cebolleta con el ajo y el apio, a fuego medio-bajo, hasta que la cebolla transparente. Añadir el pescado, las cigalas y las gambas, dar unas vueltas e incorporar el vino, el tomate, la mondadura de naranja, las especias y la sal. Cubrir con el caldo y subir el fuego, llevándolo a ebullición. Cuando empiece a hervir, bajar el fuego y dejar cocer hasta que el pescado esté bien tierno, añadiendo las almejas a mitad de la cocción. Servir con limón.
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Laura y Paloma, desde su joven pero ya lleno de delicias blog, El disfrutar del paladar, han pensado en mi para el premio Felicidad. ¡Muchas gracias! Siempre me hace ilusión ver que os acordáis de mi para cosas así :-) Como siempre, me resulta muy difícil escoger a pocas personas para repartir el premio, así que lo dedico a todos los que me visitáis y/o comentáis; un poquito de mi felicidad para todos ;-)
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