Mostrando entradas con la etiqueta Francia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francia. Mostrar todas las entradas
07 julio, 2016

Clafoutis de albaricoques y lavanda sin lactosa

Hoy, en cosas que sí me gustan del verano: las tormentas estivales. Problema: no siempre termina de arrancar a llover como debería y solo traen una humedad infernal. Afortunadamente, ese ambiente húmedo y pegajoso que no refrescaba nada de ayer se ha transformado en el amanecer de hoy en un día fresco y con lluvia, no muy intensa, pero al menos se ve mojado el suelo. Por supuesto saldré a correr en cuando haya bajado el desayuno, que en estos días suele ser demasiado abundante porque no puedo evitar llenar el plato de muuuuucha fruta. Sobre todo albaricoques. ¿Os he dicho ya que me encantan? Pues os traigo otra receta de clafoutis con ellos para aprovechar que siguen con nosotros.

Apricot clafoutis

Cuántos años han pasado ya desde que descubrí lo que era un clafoutis, ese postre de origen francés que tradicionalmente se elabora con cerezas, y en teoría sin despepitar. Hoy en día encontramos versiones con cualquier fruta, aunque creo que la de verano se presta mucho más. Las frutas de hueso son perfectas para hornear pasteles y postres como este, además apetecen dulces fresquitos en esta época. Y, por supuesto, hay otras recetas de postres muy similares en todo el mundo, con especialidades según el país. El Pfannkuchen se parece mucho, o las versiones de tortitas al horno, o también tenemos el flaugnarde, etc.

El calor me tiene otra vez algo baja de energías y de ánimo, a pesar de que mi pequeño apartamento en Madrid nunca llega a ser el horno en el que se convierte la casa de mis padres en Murcia. Pero duermo poco y me desespera que haya tantísimas horas de luz, he tenido que cambiar los horarios de salir a correr y me fastidia no poder salir tanto como quisiera por el barrio porque me achicharro con el sol. También está la desventaja de que al cocinar o encender el horno se calienta toda la "casa", ya que cocina-comedor-salón-oficina comparten el mismo espacio. Al menos puedo ver el Tour mientras limpio, saco fotos y trasteo en la cocina, porque ya sabréis que el ciclismo es otra de las cosas que sí me gustan del verano.

Apricot clafoutis

En cualquier caso, sigo horneando, y este clafoutis de albaricoques lo preparé un poco improvisadamente para tener un postre fresquito cuando vino mi madre de visita hace un par de semanas. Al elfo no le hace mucha gracia encontrarse fruta entera en los dulces, así que aproveché para no tener que comérmelo yo sola. Vale, tampoco hubiera sido un grave problema :P. Esta receta la he adaptado un poco de Donna Hay usando albaricoques deliciosos del mercadillo, maduritos y muy aromáticos, y le he dado un toque de lavanda porque está en plena floración y me apetece añadir su aroma a casi todo. Si tenéis helado de vanilla en el congelador no dudéis en servir las raciones con una o dos bolas. Disculpad las fotos pero las tuve que hacer a prisa y corriendo antes de que llegara mi madre, y cuando lo devoramos por la noche no era plan de ponerse con la cámara ;).

Apricot clafoutis


Receta de clafoutis de albaricoques sin lactosa
Inspiración: la sobredosis de albaricoques y Donna Hay
Ingredientes para unas 6 raciones

- 400-500 g de albaricoques aromáticos, sin los huesos
- 75 g de azúcar caster o normal
- 1/2 cucharadita de flores de lavanda
- 3 huevos L
- 200 ml de nata ligera para cocinar sin lactosa
- 50 ml de leche sin lactosa
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 45 g de harina de repostería
- 1/4 cucharadita de sal

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar un molde hondo de unos 2 litros de capacidad. Espolvorear el fondo con azúcar y distribuir por encima los albaricoques partidos por la mitad, boca arriba. Reservar.

En un recipiente mediano frotar el azúcar con la ralladura de limón y las flores de lavanda. Añadir los huevos y la vainilla y batir un poco con unas varillas. Incorporar la harina tamizada con la sal y batir con suavidad hasta que quede una mezcla homogénea y sin grumos.

Echar con cuidado en el molde, rompiendo las burbujitas que puedan surgir. Añadir un poco de azúcar por encima de los albaricoques, si se desea. Hornear durante unos 35-40 minutos, hasta que se empiecen a dorar los bordes y al pinchar con un palillo en el centro salga limpio.

Dejar enfriar por completo fuera del horno, guardar en la nevera y servir frío, con helado, nata o una salsa de frutos rojos. También está muy rico calentito, pero en esta época creo que no procede.

Ay, ¡llueve de verdad! Voy a ver si me mojo un poco ;).
16 abril, 2013

Navettes - barquitas francesas de azahar

Pues ya está aquí el calorcito, finalmente. Me alegro porque por fin puedo  guardar toda la ropaza de invierno y puedo salir a la calle con chaquetas primaverales que en Murcia son ya imposibles de llevar. Pero yo que había cogio costumbre de salir a correr un poco por las tardes, el domingo hice la prueba con las nuevas temperaturas y no me gustó nada la experiencia. Poca hidratación y achicharramiento de la cabeza; tendré que volver a salir temprano por la mañana.

Llevo unos días de desubicación interna difíciles de explicar, pero supongo que se deben al cambio de tiempo y a la proximidad de mi cumpleaños, que no me apetece nada celebrar, pero bueno. Algo habrá que hacer... Y algo habrá que hornear, es seguro :P.

Navettes

El fin de semana pasado, mientras desayunaba con mi costumbre de curiosear por la red, me encontré con una receta que hacía tiempo que quería probar. Son las llamadas navettes, unas galletas francesas deliciosas que me encantaron desde que las probé por primera vez en La Cure Gourmande. Es una tienda especializada en dulces de la provenza que tiene locales ya por medio mundo, algo carilla. pero es difícil resistirse a entrar y comprar algo cuando te cruzas con ella. En el catálogo tienen navettes de varios sabores, pero yo me quedo con las más ricas de todas, las aromatizadas con azahar.

Son galletas duritas, crujientes, muy aromáticas, caracterizadas por esa forma de barquito. Tengo que perfeccionar la técnica pero de sabor quedaron deliciosas, y realmente son fáciles de hacer. Animáos a darle uso a esas botellitas de aroma de azahar, que no sólo sirven para el roscón ;). Aunque bueno, si no os apasiona ese sabor podéis añadir ralladura de naranja o limón, vainilla, canela... a vuestro gusto.

Navettes de azahar
Receta adaptada de Cakes in the city
Para unas 30- 35 unidades

380 gr de harina de repostería
150 gr de azúcar glasé
1 pizca de sal
50 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
2 huevos L
1 cucharada de aroma de azahar
leche para pincelar

Mezclar en un recipiente la harina con la sal y el azúcar glasé. Añadir los huevos y batir ligeramente con unas varillas. Incorporar la mantequilla ablandada cortada en cubos y batir todo junto hasta formar una especie de migas. Añadir el aroma de azahar y mezclar, estrujando bien la masa para que se integre. Debe quedar una masa ligeramente pegajosa y suave, sin grumos. Añadir más azahar o una cucharadita de agua si estuviera muy seca. Dividir en dos porciones, envolver en film y dejar enfriar en la nevera mínimo media hora.

Tomar una de las porciones, dividir de nuevo en dos partes y estirar cada una de ellas formando rollitos cilíndricos de uno 2,5 cm de ancho. Cortar porciones de unos 6 o 7 cm de largo. Apretar los extremos para darles la forma característica, como de un barquito. Colocarlos en una o dos bandejas de horno y continuar hasta terminar con la masa. Practicar un corte en el centro con ayuda de un cuchillo bien afilado. Dejar reposar una o dos horas a temperatura ambiente.

Precalentar el horno a 180ºC. Pintar cada navette con un poco de leche y hornearlas durante unos 15-25 minutos (depende del tamaño), hasta que se hayan dorado al gusto. Dejar enfriar un par de minutos fuera del horno, trasladar a una rejilla y dejar enfriar completamente. Guardar en recipiente hermético.

Navettes
16 septiembre, 2011

Viaje a París IV y final

Tranquilos, que ya acabamos :)
Aviso de que esta última parte se va a hacer un pelín larga, prefiero terminar por fin con la cuarta entrega.

Para comenzar la nueva semana teníamos algunos "must see" en la lista de lugares a visitar sí o sí, con la archifamosísima Torre Eiffel encabezándola. Sin embargo, tengo que reconocer que no me hacía especial ilusión... Bueno, la primera vez que la ves en el horizonte te entra un cosquilleo de emoción (es como la confirmación de que ¡estás en París!), pero subir... pfff, pues no me interesaba tanto. Además adquirir entradas y conseguir subir hasta arriba del todo, y luego bajar, es una pequeña odisea que requiere dedicar bastante tiempo. Decidimos ir hasta sus pies en metro, analizar la situación y ya decidir qué hacer. Pero como el día amaneció tan bonito fuimos primero a visitar esa pequeña maravilla que es la Sainte-Chapelle.

paris dia3

Uno de los máximos exponentes del gótico en todo su esplendor, la "santa capilla" está muy cerca de Notre-Dame, hoy dentro del recinto del Palacio de Justicia. Accediendo por la cripta se sube hasta el diáfano espacio que recogen las preciosas vidrieras, sin muros, a modo de gran relicario. Construida para albergar las reliquias adquiridas por el rey Luis IX, es una joya en sí misma.

paris dia3.1

La Torre Eiffel... vale, sí, es enorme e impresiona verla desde debajo de sus enormes patas, pero más impresión me dio la marabunta de gente haciendo colas interminables y extremadamente lentas por todos lados. Así que decidimos guardar su ascenso para una futura visita a la ciudad (en temporada baja a ser posible) y nos pusimos en marcha a pie camino del Arc de Triomphe.

paris dia3.2

No lo puedo remediar, me va más el estilo clásico :P 
Construido por Napoleón para conmemorar la victoria de su ejército en la Batalla de Austerlitz, imita el estilo de los arcos de triunfo romanos, buscando el simbolismo de poder imperial que estos monumentos representan. Como buen ejemplo de megalomanía, es de un tamaño considerable y merece la pena subir para tener unas estupendas vistas de los Champs-Élysées.

paris dia3.3

Una avenida en la que mejor no detenerse a comprar ni comer nada, está a rebosar de turistas y los precios, si ya son caros en general en París, aquí se multiplican. Mejor tomar el metro hasta la zona de nuestro barrio para comer en uno de los muchos restaurantes que frecuentan los lugareños.


Algo cárnico con patatas fritas caseras y buenas judías al dente.

Vegetables quiche

Quiche de verduras.

Niçoise salad

Ensalada Niçoise, con anchoas y atún de sorprendente calidad, y muchos vegetales frescos debajo.

El martes es el día que el Louvre cierra (dato importante a tener en cuenta porque la mayoría de museos cierran los lunes), así que dedicamos la jornada a pasear. Cogimos el metro hasta el Sacré-Coeur para recorrer Montmartre y bajar hasta las Galerías Lafayette.

paris dia4.1 (2)

La Basílica de Sacré-Coeur es una iglesia terminada en 1914, dedicada al Sagrado Corazón que se alza en uno de los puntos más altos de la capital francesa, ofreciendo de nuevo unas vistas estupendas. Es un buen punto para pasear después por el conocido Montmartre, barrio de artistas, que aunque, como tantos sitios, se nota lo "turístico", sigue teniendo su encanto.

paris dia4.1

paris dia4

Capuccino  at Montmatre

Y se encuentran un poco más abajo bonitas cafeterías donde poder disfrutar de un buen capuccino sin tener que dejar un riñón a la hora de la cuenta.

Cerca de la Ópera hay unas calles ideales para ir de compras (con sitios carísimos y otros más normales). Las Galerías Lafayette Haussman son de visita obligada, aunque sea sólo para admirar su interior arquitectónico, sufrir algún ataque al ver algunos precios, comprar macarons de Pierre Hermé y bajar a la zona Gourmet, especialmente por los panes de Eric Kayser y las especias (¡conseguí haba tonka!).

Lafayette

Pierre Hermé MacaronsDestaca también en esa zona, más próximos al Louvre, la variedad de restaurantes de cocina internacional, especialmente japoneses. No pudimos evitar ir a cenar a uno de esos locales pequeños regentados por familias niponas, con los típicos modelos de los platos de plástico en la entrada, cartas sencillas pero con productos de calidad.

Sushi

Sushi variado que pudimos ver cómo preparaban.


Shiitake

¡Me encantan las shiitake!

Por fin tocó el Museo del Louvre.
Os voy a dar algunos consejos a los que tengáis pensado visitarlo: examinar el plano el día antes y seleccionar las salas que más interesen, comprar las entradas con antelación, acudir a primera hora, ir cuanto antes a ver las obras que siempre están llenas de turistas (La Gioconda, la Victoria de Samotracia y la Venus de Milo, sobre todo), y tomárselo con calma. Es una pena que los turistas acudan como borregos en masa a hacerse malas fotos delante de lo que se supone que es importante. En serio, hay muchos cuadros mejores que la Mona Lisa, y poca gente les hace caso. Hay salas casi vacías que esconden pequeños tesoros... En fin, ellos se lo pierden. Ah, importante: no se puede ver todo en un día. Bueno, se podrá, pero es casi un suicidio y no merece la pena.

paris louvre

Los patios interiores con escultura francesa barroca son muy agradables.

El día y medio que nos quedaba en París lo dedicamos a hacer compras y a visitar el Centro Pompidou, muy recomendable si te interesa el arte moderno y contemporáneo. También merece la pena hacer una de las visitas en barco por el Sena, pero mejor nocturna. Realmente se ve de otra manera la ciudad desde las aguas del río, con todos los monumentos iluminados, y la vida que surge a sus orillas de noche.

Os indico a continuación algunas tiendas muy recomendables para nosotros los frikis gastronómicos ;)
Os remito además a la entrada que publicó Alba hace unos meses, que me sirvió como guía para muchas de mis compras. Muchos tienen varios locales por la ciudad, mirad los mapas y anotad los que podáis tener más cerca según vuestras rutas.

Ladurée - Pastelería (macarons sobre todo)
Pierre Hermé - Pastelería-chocolatería (macarons muy buenos, chocolates, pasteles, croissants...)
Erik Kaiser: Variedad de panes de gran calidad, con masa madre.
Pain de sucre: Panandería y pastelería.
Fauchon: Pastelería y chocolates. 
Fouquet: Chocolates y dulces.
Epices-roellinger - Especializados en especias. 
La Maison du Chocolat: Chocolates de muchos tipos.
Boulangerie Julien: Panadería con buenas baguettes y ricos pasteles.
G. Detou - Tienda con muchos ingredientes para cocinar y para repostería.
Kitchen Bazaar - Menaje de cocina.
E Dehilleron - Todo tipo de menaje de cocina, especialmente para hornear (muchos moldes).
Galeries Lafayette - Centro comercial con una planta especializada en alimentación.

Toulouse - Ratatouille Crepe

Y antes de despedir definitivamente la crónica del viaje, una breve mención a Toulouse. Fue en esta ciudad donde paramos a descansar en la ruta de vuelta a España, y creo que merecerá la pena visitarla en otra ocasión con más calma. Tiene un centro agradable, con muchas tiendas, y muchos restaurantes especializados en crêpes. Cenamos en La Creperie du Taur, con una amplia variedad en crêpes salados hechos con harina de trigo sarraceno, deliciosos. El mío, con ratatouille. Muy recomendable.

Ahora sí, C'est fini ! ;)

Puedes ver todas las fotos y algunas más en mi galería de Flickr.
09 septiembre, 2011

Viaje a París III

París es una ciudad llena de museos, y aunque en algún momento me gustaría visitarlos prácticamente todos, para este primer viaje tenía claro que como mínimo quería ver dos, el de Orsay y el Louvre. Casi todos cierran los lunes, salvo el Louvre que por su carácter especial cierra los martes, así que decidimos dedicar la mañana de domingo a esa pequeña gran joya que es el Musée d'Orsay

 Vincent Van Gogh - La nuit étoilée

Famoso por su gran colección de obra impresionista, el Museo de Orsay se sitúa en un bello edificio construido para la Exposición Universal de 1900, originalmente una estación de tren, que conserva su estructura original y resulta un marco ideal para albergar obras de arte encuadradas entre 1848 y 1914. Es muy importante madrugar para conseguir ver las salas más importantes (Van Gogh especialmente) antes de que lleguen las marabuntas de grupos de turistas. Los espacios laterales son pequeños y a media mañana se vuelven completamente intransitables, una pena para poder disfrutar de esas maravillosas pinturas como se merecen.
El museo cuenta con un restaurante cuya terraza ofrece unas vistas magníficas de la ciudad, pero como el bolsillo no está para sustos regresamos al apartamento a comer. Parando antes en la panadería que mencioné anteriormente, con la que me voy a detener un poco esta vez.
 
La Boulangerie Jean Nöel- Julien cuenta con tres establecimientos en la ciudad, y el constante flujo de clientes demuestra su merecida fama, pues no sólo acuden turistas atraídos los irresistibles dulces del escaparate, sino que muchos franceses compran aquí el pan cada día. Sus baguettes son de las mejores de París, o al menos eso demuestran los premios que han ganado durante varios años. Ofrecen dos tipos: baguette y baguette tradition, ambas fantásticas, pero es la segunda la que se lleva más elogios. 

Julien' s baguettes

Los dos tipos de baguettes.

Julien' s baguette tradition

Una corteza doradita y crujiente esconde una miga tierna, sabrosa, llena de maravillosos alveolos que demuestran una cuidada fermantación. Al llevarte una de estas baguetteres recién salidas del horno se corre el riesgo de que apenas quede la mitad al llegar a casa.


Julien

Blueberry crumb tart

Por no seguir hablando de las tartas y pasteles variados. Esta tarte de arándanos con un suave crumble por encima genera adicción instantánea.

paris dia2
Muchos personajes curiosos llaman la atención de los viandantes por la zona.

Hecha la digestión, dedicamos esa tarde a pasear por el Marais. Se trata de uno de los barrios más célebres de París, situado en el III y IV distrito, en la margen derecha del Sena. Antiguamente centro aristocrático de la ciudad, y que llegó a concentrar gran parte de la población judía de París, hoy es una zona muy agradable para pasear, llena de galerías de arte, tiendas de moda alternativas a las grandes marcas, cafeterías y tiendas con encanto. En las últimas décadas se ha convertido en un centro de la comunidad gay, y sobre todo se ve mucha gente joven entre los turistas que se acercan a curiosear por los escaparates.

Pain de sucre

Pain de Sucre - Bread

Por esta zona se encuentra una patisserie muy recomendable, Pain de Sucre, que yo tenía ya fichada gracias a la recomendación de Alba. Tras babear un rato ante los pequeños pasteles, nos llevamos un fabuloso pan de cereales para acompañar la cena.

Mi objetivo era llegar hasta la Place des Vosgues, o Plaza de los Vosgos. Estudiando arte del Barroco en la universidad dedicamos un tiempo a los cambios urbanos que sufrió la capital francesa de la mano de Enrique IV y sus sucesores, y en esa transformación jugaron un papel fundamental las nuevas plazas. Desde entonces tenía muchas ganas de poder recorrerlas por mi misma, y no iba a perder la oportunidad de hacerlo.

paris dia2.3

El Marais era una zona pantanosa y muy degradada a finales del siglo XVI. El nuevo rey mandó desecar el terreno y se levantó una plaza inaugurada como Place Royale, delimitada por viviendas uniformes destinadas a la nobleza, y así revalorizar ese área de París. Presidida por el Pabellón del Rey y el Pabellón de la Reina, es una plaza que recuerda a otras muchas europeas de esa época, como tantas plazas mayores en España, con fachadas idénticas de dos plantas y una galería de soportales que rodean todo el espacio. El cardenal Richelieu eirigió una estatua ecuestre del rey Luis XIII años más tarde, pero durante la Revolución Francesa fue destruida, y en 1799 la plaza fue renombrada como Place des Vosgues. Aunque durante la restauración borbónica le devolvería su nombre original, tras la definitiva instauración de la República recuperó el nombre que conserva hoy en día.

paris dia2.2

En el centro de la plaza se sitúa un pequeño parque muy agradable, que en las cálidas tardes de verano se convierte en lugar ideal para descansar o simplemente pasar el rato sin prisas.

paris dia2.4

Muy cerca de allí se encuentra la Place de la Bastille, lugar emblemático por haber sido el emplazamiento de la antigua fortaleza de la Bastilla, destruida a finales del siglo XVIII durante la Revolución. Hoy se alza en este espacio la Columna de Julio, erigida por Luis Felipe I en 1840 para conmemorar la Revolución de 1830 que le llevó al trono. Hoy es lugar de ferias, mercadillos, conciertos y manifestaciones, y sus inmediaciones son conocidas por la vida nocturna.

paris dia2.5





De nuevo la luz del atardecer nos acompañó en el camino de regreso a los apartamentos, con una breve parada en uno de los locales de La Masion du Chocolat para endulzarnos el fin de la jornada.
07 septiembre, 2011

Viaje a París II

Tenía muchas ganas de visitar París. Por su historia, su cultura, su arte, su gastronomía... y bueno, porque es París. Sin embargo, tenía miedo de tener la ciudad demasiado idealizada, pero en cuanto nos vimos atravesando sus calles y cruzando el Sena, las expectativas que tenía se cumplieron. Obviamente no pude recorrer toda la ciudad y me harían falta muchas semanas más para poder tener una visión realmente objetiva de cómo es la vida en la capital francesa, pero tengo que decir que es una ciudad que me ha enamorado y que disfruté muchísimo durante la semanita que estuvimos en sus calles.
Una cosa tenía clara: ver todo es tan pocos días es imposible. No merece la pena intentar hacer y ver "todo" lo que el turista "se supone" que debe visitar. Mejor seleccionar y tomárselo con calma, que es una ciudad para disfrutar, no para ir estresado y acabar cada jornada cansadísimo. Dicho esto, estoy muy contenta por  cómo nos repartimos el tiempo y por todo lo que nos dio tiempo a ver. Además,  dejándonos cosas por hacer tenemos excusa para regresar ;).


Llegamos un viernes por la tarde. Nos alojamos en un pequeño complejo de apartamentos que tiene una empresa suiza por todo el mundo, Hapimag,  y que ya hemos utilizado en varias ocasiones gracias a mi abuela, que nos cede sus puntos de socia. Lo mejor de sus instalaciones es que te permiten cocinar (y eso en París supone un gran ahorro a tener que comer siempre fuera) y la excelente situación que tiene en la ciudad. En pleno centro, a cinco minutos a pie del Louvre, en un barrio muy animado pero tranquilo, con estaciones de metro cerca y muchos lugares de interés a pocos minutos a pie.

Place Igor-Stravinsky


Esa tarde la ocupamos en instalarnos, hacer compras y explorar los alrededores, llegando hasta la Place Igor-Stravinsky, junto al Centro Pompidou, un lugar muy animado donde se ve gente de todo tipo.

Notre Dame

Al día siguiente amaneció gris y lluvioso, algo que no me preocupó ya que me pareció un clima genial para visitar la catedral de Notre-Dame. Media hora de cola para subir a la torre y disfrutar de sus fantásticas vistas rodeados de gárgolas, y luego una visita al espléndido interior. A pesar de estar muy reconstruida, realmente la catedral es una construcción preciosa que te hace sentir los siglos de historia que han visto pasar sus muros, y un gran ejemplo de la belleza del gótico francés.

Notre Dame

Notre Dame

El cielo gris y lluvioso parecía el marco perfecto para las misteriosas gárgolas que vigilan el cielo de París desde hace varios siglos.

Julien - Bread

El estómago ya se quejaba, así que volvimos tranquilamente a comer a casa. En nuestra calle teníamos una panadería-pastelería fabulosa, Julien, con unos panes increíbles y dulces totalmente irresistibles. Era parada obligatoria cada día.

Julien - Tartes


Por la tarde, después de reposar un poco, dimos un buen paseo comenzando por el Jardín de las Tullerías, que arranca tras el Louvre. Un bonito y bien cuidado parque que en verano alberga en un lateral una pequeña feria con atracciones y diferentes puestos, además de la conocida Noria.


Paris

La estatua ecuestre de Juana de Arco y una vista de la bonita noria.

Paris

Niños jugando con barquitos en un estanque a espaldas del Louvre.

Laduree macarons


Continuamos  hasta la Plaza de la Concordia, donde se alza el famoso obelisco de Luxor que trajo Napoleón de Egipto. De ella parten los Campos Elíseos, pero nosotros cogimos una calle de la derecha buscando uno de los locales de Ladurée. Por supuesto, nos llevamos unos macarons para disfrutarlos en el apartamento. 

Paris


Ya algo cansados, tomamos la interesante calle rue Saint-Honoré para regresar a casa, pasando por la preciosa  Place Vendôme. Hoy llena de locales para bolsillos adinerados, está marcada por la columna de bronce con la que Napoleón conmemoró la victoria de Austerlitz, tomando como modelo la columna Trajana de Roma.

Paris

Llegamos a casa con la luz del anochecer, pensando sólo en poder hincar el diente a los delicados y riquísimos macarons. Totalmente adictivos.

Laduree Pistachio Macaron
31 agosto, 2011

Viaje a París I - Rodez y llegada

Ya estoy de nuevo en Madrid, reajustándome a la rutina poco a poco. Antes de retrasarme demasiado, vamos con la primera entrega de la crónica del viaje a París, antes de llegar a la capital francesa. Al viajar en coche, hicimos una parada de una noche tanto en la ida como en la vuelta.

Salimos un jueves bien temprano desde el campo; a las 5.30 ya estábamos en camino. Me gustan mucho esos madrugones, me traen buenos recuerdos, puedo ver amanecer a través de mi ventanilla y además esas primerísimas horas se pasan volando. A las 7 nos detuvimos a desayunar y continuamos sin problemas tras alguna breve parada para repostar y estirar las piernas.  Por suerte esta vez no nos pilló ningún atasco al cruzar la frontera; ya en Francia almorzamos con bocadillos caseros y llegamos a nuestro destino a primera hora de la tarde.



Rodez es la capital de Aveyron, département situado al sur del Macizo Central, cerca de Toulouse, en una región que ha ido destacando en los últimos años como centro de atracción turística en Francia. Ciertamente es una zona muy bonita y agradable para recorrer con buen tiempo; en el último tramo de viaje recorrimos carreteras secundarias atravesando hermosos campos y pequeños pueblos con mucho encanto, rodeados de un marco natural fantástico.


Rodez - Cathedral

La torre de la Catedral de Notre Dame, que en realidad, como se aprecia en la fotografía, está separada del cuerpo del edificio. Con una altura de casi 90 metros, es producto de la construcción a lo largo de varios periodos que han dejado su huella en los diferentes estilos artísticos que la componen.

Rodez

El centro histórico no es muy grande pero merece la pena pasearse y perderse entre sus callejuelas estrechas que siguen sinuosos caminos. El legado medieval está presente en muchos pequeños detalles, como ocurre en tantas localidades francesas.

Después de una cerveza frente a la catedral, buscamos un lugar donde cenar. Como ya esperaba, tuvimos alguna dificultad ya que yo soy algo especialita para comer, sobre todo cuando los platos estrella de la gastronomía local se centran en carnes de mamíferos, quesos y salsas con lácteos. Menos mal que muchos restaurantes incluyen una interesante sección de ensaladas grandes que pueden funcionar como plato único para una persona!

Elegimos una Brasserie situada en una céntrica plaza, de los pocos locales de precios razonables que estaban abiertos una tarde de agosto, Le Grand Café.

Rodez - Bread

Buen pan, como más me gustan: corteza dura doradita, miga tiernísima pero firme, llena de alveolos, muy aromático.

Rodez - Salad

Ensalada de mezcla de lechugas, tomates (con sabor a tomate), huevo duro, huego pochado (perfecto, al romperla la yema inunda el plato mezclando los sabores creando unos jugos maravillosos), espárragos, alcachofas con una vinagreta suave, manzana.

Rodez

Rodez


Rodez

Especie de flan/natillas/crème brûlée, de textura más firme, con caramelo dentro y acompañado de merengue (no, no es nata!).

Rodez - Apricot pie

Tarta de albaricoque, fantástica. La masa casera y el relleno de fruta generoso, con ese punto ácido que me gusta en este tipo de pasteles, contrastando con la base más dulce.

Brasserie Le Grand Café
19 place de la Cité
12000 Rodez
Tél. 05 65 68 00 95

Hotel Breakfast

Desayuno de hotel. Me temo que cuando se vació la bandeja fui a por más. Me pierden este tipo de desayunos, aunque hace tiempo que no me tiro como una loca a la cesta de la repostería, y eso que los croissants y los pain au chocolat de estos hoteles son deliciosos. Pero yo con buen pan y buena fruta soy feliz. Ese yogur natural, cremosísimo, sienta de maravilla por la mañana; cuando era niña me encantaba llenar el cuenco con ese yogur y una mezcla de cereales, frutos secos y fruta. El canelé es un pequeño dulce típico de ciertas zonas de Francia, un caprichito mañanero.


La segunda etapa del viaje se desarrolló sin ningún problema. Fue parada obligatoria cruzar el viaducto de Millau, una impresionante labor de ingeniería en la A75 que se alza unos 340 metros a lo largo de sus 2460 metros de longitud, sobre un fantástico entorno que ofrece vistas espectaculares de la zona. A sus pies hay un centro de visitantes con pequeñas exposiciones, resturante y algunas tiendas.
Y tras esta breve parada, rumbo directo a París.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...