29 junio, 2010

Bocaditos de almendra

 Me estoy volviendo loca con la exposición del trabajo que tengo mañana. ¡Sólo nos dan 10 minutos para hacerlo! Luego se supone que el tribunal hará las preguntas y comentarios que considere oportunas (miedo me da). Pero 10 minutos es poquísimo tiempo, se van volando en nada... Además me da rabia, porque seguro que no se habrán leído el trabajo escrito completo, y en 10 minutos no da tiempo a presentar todo. En fin, seguiré ensayando con el cronómetro en mano a ver si consigo no pasarme demasiado.

Mientras tanto recupero una receta que hice hace unas semanas y que se quedó en el limbo por culpa de las jornadas del albaricoque :P Son unos pequeños bocaditos crujientes con mucho aroma que vienen muy bien para la hora de café.

Almond bites




- 2 claras de huevo grandes
- 50 gr de azúcar moreno
- 1 pizca de sal
- 1 pizca de cremor tártaro (opcional)
- 25 gr de almendra molida
- 50 gr de almendra picada
- 1/4 cucharadita de mezcla de especias
- 1/4 cucharadita de canela

Para unas 20-30 unidades, dependiendo del tamaño.
Precalentar el horno a 180ºC. Disponer una bandeja con pequeños moldes de papel.
Montar las claras a punto de nieve, añadiendo a mitad de proceso el azúcar moreno poco a poco, hasta que tenga la consistencia de merengue. Añadir las almendras y las especias, mezclando con una espátula con cuidado, con movimientos suaves envolventes. Repartir la masa con una cucharilla sobre los moldes.

Hornear a 160ºC durante 30-35 minutos, hasta que estén bien dorados.
Almond bites

27 junio, 2010

Viajando: Neuchâtel y Saignelégier

Para terminar bien la semana vamos con otra entrega de mis viajes por Suiza, y así combato un poco la morriña que tengo estos días por esta tierra.

Viajamos siempre en coche y, aunque se puede hacer de un tirón desde Murcia, no es muy recomendable (y menos en verano, lo digo por experiencia) así que solemos descansar en Francia una noche para encarar con energía la última etapa. Ese trayecto es bastante corto hasta llegar a Suiza, así que aprovechamos para tomar vías alternativas y detenernos en algunas ciudades o pueblos antes de llegar a nuestro destino.
El último año seguimos una ruta un poco más al norte de lo habitual , tras cruzar la frontera cerca del Lago Ginebra, pasando por unos paisajes preciosos, en su esplendor del verano. Hicimos dos paradas: Neûchatel y Saignelégier, ambas en la zona francófona. 

Neûchatel es una localidad encantadora, al menos la zona que visitamos. Se encuentra situada en la orilla norte del lago del mismo nombre, con el gran atractivo que esto supone. Suiza no tendrá mar, pero son maravillosas las ciudades y los pueblos que se abren a esos fantásticos lagos. Los largos paseos junto a la orilla son ideales en verano. Pero la ciudad se extiende además en una colina, creando un perfil muy peculiar y que sobre todo regala grandes vistas.
Comenzamos tomando un excelente café ante las tranquilas aguas del lago, al lado del museo de arte que por desgracia no tuve tiempo de visitar.

Coffee at Neuchâtel


Luego seguimos la orilla pasando por el puerto hasta que nos adentramos en las calles del centro histórico para subir hacia la catedral y disfrutar de unas buenas vistas de la ciudad. El casco antiguo es fantástico, con unas calles que de pronto se estrechan, retuercen y se elevan creando calzadas de otro tiempo.





Neuchâtel
 

Neuchâtel




Es además una ciudad universitaria que a pesar de ofrecer muchas actividades tiene fama de ser un ritmo de vida tranquilo. En verano las opciones se multiplican, celebrándose festivales de cine, música, folclore... y con todo tipo de deportes asociados al lago que atraen a los estudiantes.

Neuchâtel


La ciudad la presiden su catedral del siglo XII (muy bonita por dentro) y el castillo, conservando el aire medieval que tiene todo su centro histórico. A destacar también el Hôtel du Peyrou del siglo XVIII y la Place des Halles.

Neuchâtel



En la zona del Jura se encuentra una región peculiar de Suiza. En concreto nos situamos en La Freiberge, una meseta ondulada enclavada entre montañas cuya orogragía dificulta la vida en invierno, pero deja un paisaje precioso en verano. Prados, bosques, laderas y picos montañosos enmarcan la localidad de Saignelégier, que atrae a muchos visitantes en esta época. El acontecimiento más importante que se celebra es la «Marché-Concours national de Chevaux», la Feria Equina, todo un festival multitudinario en torno al caballo que comenzó como una promoción de ejemplares a principios del siglo XX. Hoy se celebran carreras, desfiles, exhibiciones, espectáculos de habilidad sin riendas...





Cheese


Nosotros sólo pensábamos cruzar en coche disfrutando del entorno, pero de casualidad llegamos el último día de la feria así que paramos a dar una vuelta. A las carreras no pudimos acceder por falta de tiempo y por falta de entradas, pero alrededor del recinto se levanta un gran mercado con muchísimos puestos de alimentos y objetos artesanos por los que merece la pena perderse un rato.



Working leather





Bread and sausages





Wood objects





Baked products


Productos de panadería hay por todos lados, dulces, pasteles, galletas y panes de todos los tipos y tamaños imaginables.

Butter Fudges




Preparando los típicos caramelos blandos suizos hechos a base de crema de leche y mantequilla.

Pronto más!

24 junio, 2010

Panecillos de espelta con semillas de amapola

Cuando hice la mermelada de albaricoque me autoimpuse la tarea de sacar un poco del tiempo necesario para preparar algo de pan casero sencillo, para poder disfrutarla en el desayuno, que es mi momento favorito del día. Revisando el pequeño pero interesante libro de panes que encontré de casualidad en Zürich vi esta receta de panecillos que no parecía requerir mucho trabajo, así que un domingo decidí probarla. Salieron muy ricos, hechos sólo con espelta integral y el genial toque de las semillas de amapola por fuera.

Panecillos de espelta integral




Receta obtenida y ligeramente modificada del libro Brot und Brötchen.

- 10 gr de levadura fresca o el equivalente en levadura seca
- 1 cucharada de miel clara
- 100 ml de agua a temperatura ambiente
- 400 gr de harina de espelta integral
- 1 cucharadita de sal
- 2 cucharadas de semillas de lino
- 1 cucharada de mantequilla a temperatura ambiente
- 200 ml de agua tibia
- 1 clara de huevo
- semillas de amapola

Poner en un cuenco los primeros 100 ml de agua y mezclar con la levadura y la miel. Tapar con un paño y dejar reposar 10 minutos.
En un recipiente amplio, colocar la harina formando un hueco en el centro; echar la mezcla de levadura en él y espolvorear un poco de harina por encima. Tapar con un paño y dejar reposar unos 15 minutos.

Añadir la sal, las semillas de lino, la mantequilla y el resto del agua, mezclando bien. Volcar sobre una superficie limpia enharinada y amasar a mano con energía unos 10 minutos, hasta que la masa sea homogénea, lisa y elástica. Debe quedar húmeda pero no muy pegajosa; añadir poco a poco más harina si fuera inmanejable. Formar una bola y colcoar en un recipiente limpio engrasado con aceite. Tapar con film y uno o dos paños y dejar levar hasta que doble su tamaño, normalmente entre 1 y 2 horas.




Panecillos de espelta integral

Deshinchar y amasar un poco más. Pesar la masa y dividir entre 10. Ir cortando porciones del mismo peso (a mi me salieron de unos 74 gramos cada uno). Amasar cada uno un poquito y dar formar redonda. Colocarlos separados sobre una bandeja de horno preparada. Pintar ligeramente con aceite de oliva, cubrir con film o un paño y dejar que reposen otros 15 minutos más. Mientras, precalentar el horno a 250ºC.

Practicar un par de cortes en forma de X en cada panecillo. Batir la clara de huevo y pintarlos con ella. Repartir las semillas de amapola por encima. Hornear a media altura durante 5 minutos; bajar la temperatura a 180ºC y hornear entre 8 y 15 minutos más. Deben quedar oscuros por fuera y sonar a hueco si se les golpea en la base. Dejar enfriar sobre una rejilla.

22 junio, 2010

Helado Selva Negra

Ya estamos oficialmente en verano, junio tiene los días contados y las temperaturas van a ir subiendo paulatinamente en los próximos días; espero que el máximo no sea demasiado exagerado. Estoy entrando en una fase de estrés mental preocupante por diversas razones con las que no os quiero aburrir. Así que, vistas las circunstancias, una buena opción para relajarse y refrescarse un poquico es preparar helado casero.
Desde que vi esta combinación de ingredientes en el libro Helados y postres refrescantes tenía muchas ganas de probarlo. Haciendo algunas variaciones, ha salido riquísimo. Recomiendo emplear un yogur griego de calidad, el más cremoso que podáis encontrar. No es por hacer publicidad, pero yo vi de casualidad en Lidl unos cubos de yogur de 1 kilo a muy buen precio, y tengo que decir que es el mejor que he visto nunca por aqui. Tan sumamente cremoso que al sacar una cucharada se deja un agujero, es tremendamente denso, más que la nata montada, y de sabor buenísimo.

Black forest ice cream




- 350 gr de cerezas pesadas sin hueso
- 130 gr de azúcar
- 1 sobre (8 gr) de azúcar vainillado
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1-2 cucharadas de Kirsch (opcional)
- unas gotas de extracto de almendra (depende de lo fuerte que sea la que se use)
- 650 gr de yogur griego de buena calidad
- 85 gr de chocolate negro de buena calidad

Lo mejor es ir pesando las cerezas a medida que se las va despepitando, poniendo un recipiente debajo para que recoja el jugo que puedan soltar en el proceso. Se mezclan las cerezas ya sin hueso, partidas por la mitad, con los dos tipos de azúcar. Añadir el limón y el Kirsch y por último mezclar bien con el yogur. Batir ligeramente con una batidora a baja potencia para triturar un poco la fruta y que tiñan el yogur de morado; lo ideal es que queden trozos de cerezas de distinto tamaño. Dejar enfriar en la nevera como mínimo dos horas.
Picar el chocolate sin cuidado, dejando trozos irregulares de distinto tamaño, y dejar enfriar también.
Preparar siguiendo las instrucciones de la máquina de helados; cuando esté casi listo, añadir el chocolate y mezclar bien. Trasladar a un recipiente de cierre hermético y guardar en el congelador, o servir directamente.
Sale algo más de un litro de helado.

20 junio, 2010

Tarta de albaricoque

 Llevo todo el fin de semana sola (con mi gato) sin apenas salir de casa. Mis padres huyen en cuanto pueden al campo y mi hermano se ha apuntado para aislarse y poder estudiar tranquilo. Yo tengo que terminar sí o sí la redacción del trabajo entre hoy y mañana temprano, porque es el día máximo para entregarlo con el visto bueno del director. Estoy esperando que me mande la última revisión para hacer los últimos retoques y, por fin, imprimirlo, encuadernarlo y entregarlo. Luego tocará prepararse la defensa en apenas 9 días, pero bueno, es otra historia...
El tiempo que dejo descansar mis neuronas lo aplico básicamente en la cocina, leer un poco y ver series. 

Con esta tarta creo que puedo ir terminando las jornadas albaricoqueras, aunque quizá caiga alguna receta más... Cuando la vi navegando por la blogosfera me enamoré de ella, así que aproveché los albaricoques para probarla. Pensé en utilizar mermelada, pero al final opté por otra cosa. Como algunos de los albaricoques están muuuuuy maduros, en lugar de darme un atracón o tirarlos, los cocí troceados en su propio jugo con una cucharada de azúcar moreno para hacer compota. A la hora de montar la tarta añadí un par de cucharadas más de azúcar vainillado, aunque la fruta estaba tan dulce que no necesitaba mucho más.

Apricot tart







Receta ligeramente modificada de ésta:

- 210 gr de harina
- 1/2 cuharadita de levadura
- 1/8 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de canela
- 1/2 cucharadita de nuez moscada
- 110 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 130 gr de azúcar
- 2 yemas de huevo grandes
- 1 cucharadita de extracto de vanilla
- 1/3 taza de almendra molida
- unos 250 ml de compota de albaricoque
- 1 sobre de azúcar vainillado

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar un molde bajo redondo de unos 24 cm de diámetro.
Tamizar todos los ingredientes secos en un recipiente.
Batir la mantequilla hasta dejarla cremosa. Añadir el azúcar y batir hasta que queden integrados, un par de minutos si se hace a máquina. Incorporar las yemas y la vainilla y batir un poco más. Añadir la almendra molida, mezclando bien. Agregar la mitad de los ingredientes secos, mezclando con una espátula un poco, y luego el resto. Será más fácil terminar de trabajar la masa a mano, sobre una superficie limpia. Debe quedar una masa suave, quizá algo quebradiza, húmeda pero manejable. Dividir en dos porciones y guardar una envuelta en film en la nevera.

Apricot tart



Estirar la masa con un rodillo hasta dejarla fina y forrar con ella el molde. Si se rompen trozos, se pueden colocar a mano sin problemas apretando bien las juntas. Mezclar la compota con el azúcar vainillado; añadir más azúcar al gusto si fuera necesario. Repartir uniformemente por toda la tarta.
Sacar la otra masa, estirar con un rodillo y cortar porciones con un cortador de galletas con forma de estrella, corazón o similar, no demasiado grandes. Repartir por la superficie de la tarta, sobre la compota. Hornear a media altura durante unos 40 min; la masa debe haberse dorado y el relleno debe estar burbujeando. Dejar enfriar totalmente antes de servir. Mejor dejar enfriar en la nevera.

17 junio, 2010

Calabaza y albaricoques con Ras el Hanout

Llevo unos días con lo que yo llamo mi "fiebre suiza". No lo puedo evitar, llega el verano y añoro mucho mi otra tierra, sobre todo sabiendo que este verano no podré visitarla... Además se juntan circunstancias que hacen que me acuerde más de ella: mis padres con su viaje de urgencia; la Vuelta a Suiza (en la que cada etapa veo tantos lugares en los que he estado, los pueblos de mi familia...), productos suizos en Lidl, revistas de Suiza que me manda la embajada, el partido España-Suiza... Ains!
Y esto me recuerda que tengo pendientes varias entradas y fotos de mi último viaje, si es que soy un desastre! A ver si cuando acabe el monográfico albaricoquero saco algo de tiempo.

Pues hoy, para variar un poco, una receta salada. Muy naranja, como podréis ver. Viendo algunas recetas similares por la red se me ocurrió preparar este plato de calabaza y albaricoques con Ras el Hanout, esa maravillosa mezcla de especias marroquíes. Lo mejor es que tanto la verdura como la fruta se cocinen mucho para quedar muy tiernas, casi deshaciéndose, para mezclarse en cada bocado. Para acompañarlo, un poco de cous cous es ideal. Es ligeramente picante, aunque eso depende de la mezcla de Ras el Hanout que se tenga.
Con estas cantidades comimos tres personas.

Spicy pumpkin apricot




- 1 diente de ajo
- 1 trozo de raíz de jengibre fresco, pelado
- 1 cucharada de Ras el Hanout
- 1 puerro grande
- 1 cucharada de comino en grano
- 450 gr de calabaza cortada a cubos
- 1 nabo
- aceite de oliva virgen extra
- 1/2 vaso de vino blanco
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce
- 1/2 cucharadita de cilantro molido
- sal y pimienta negra
- perejil fresco
- 300 gr de albaricoques maduros, partidos por la mitad o en cuartos si son muy grandes
- cous cous para acompañar

Picar el diente de ajo, rallar el jengibre y majar en un mortero con el Ras el Hanout hasta obtener una pasta. Calentar aceite en una sartén de paredes altas, cazuela o similar y pochar el puerro. Añadir la mezcla de Ras el Hanout y el comino, cocinando todo unos minutos a fuego bajo. Añadir la calabaza y el nabo, subir el fuego y echar el vino, removiendo hasta que se evapore. Cubrir con agua (sin llegar a sumergirlo todo), sal pimentar y añadir el pimentón, el cilantro molido y un poco de perejil picado. Tapar y dejar cocinar a fuego medio hasta que las verduras estén blandas. Remover de vez en cuando, añadiendo más agua si va quedando muy seco. Incorporar los albaricoques y dejar cocinar unos minutos más, hasta que la calabaza y la fruta empiecen a deshacerse. Dejar reposar tapado unos minutos antes de servir sobre cous cous.

15 junio, 2010

Hamentaschen

Finalmente se hizo justicia :D Ayer me desperté sobre las 6.00 porque se desató una tormenta de verdad con mucha agua! No duró demasiado, pero luego por la tarde volvió a llover bastante, con rachas fuertes. Mi gato lo pasó fatal, pero yo disfruté mucho oyendo a lluvia y oliendo a mojado : )
Claro que luego se me estropeó el día cuando mi hermano nos dijo que le habían robado su bicicleta... una bici buena que usaba mucho (nos salió deportista el muchacho) y que guardaba en el garaje del edificio. Pero parece que los indeseables se cuelan en cualquier parte... uf, qué rabia me da, de verdad. Estas cosas me fastidian mucho.
Cuando me acuerdo de Suiza, donde viven mis tíos, y de cómo la gente deja sus bicicletas sin encadenar ni atar a la puerta de las tiendas y nadie las toca...

Hamentaschen



Bueno, más albaricoques. Esta es una receta que utiliza la mermelada que puse el otro día. La encontré hace semanas vagando por la red y me encantó, así que la guardé en esa carpeta interminable que es "recetas pendientes". Al hacer mermelada casera pensé que era la oportunidad perfecta para probarla, así que aquí están estas ricas pastas o galletas de extraño nombre. Son de tradición judía y al parecer se pueden rellenar de mil maneras diferentes. Con mermelada yo creo que gustan a casi todo el mundo :-)

Receta obtenida de aquí.

- 150 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 115 gr de azúcar
- 1 huevo
- 1 cucharadita de extracto de limón o ralladura
- 1 cucharadita de levadura
- 1 pizca de sal
- entre 2 y 3 tazas de harina (aprox. 500 gr)

Hamentaschen



Batir la mantequilla con el azúcar hasta formar una pasta homogénea (con batidora de varillas, aproximadamente 1 minuto). Añadir el huevo y el limón y batir un poco más. Aparte, tamizar 2 tazas de harina con la sal y la levadura; incorporar la primera preparación y mezclar. Ir añadiendo más harina (más o menos 1 taza más), poco a poco, hasta tener una masa suave, blanda y húmeda pero no pegajosa. Formar una bola, envolver en film y dejar en la nevera unos 30-45 minutos.

Preparar un par de bandejas y precalentar el horno a 180ºC.
Espolvorear con harina la superficie de trabajo y estirar la masa hasta dejarla con un grosor de unos 3-4 mm. Con un cortador redondo (el mío no era liso, pero sirvió igual) recortar porciones y colocarlas sobre las bandejas. Poner un poco de mermelada en el centro de una galleta. Humedecer el exterior con un poco de agua y formar un triángulo levantando los lados con los dedos, apretando con cuidado en los extremos (en el link de la receta original se explica con fotos). Continuar con el resto y hornear durante unos 10-16 minutos, hasta que se hayan dorado ligeramente. Dejar enfriar sobre una rejilla y guardar en recipiente hermético.


Hamentaschen

13 junio, 2010

Mermelada de albaricoques

Esto ya es el colmo! Ayer llovió en Murcia, pero no en el centro! En serio, mientras gente de las zonas más periféricas de la ciudad comentaban que había empezado a llover, encima de mi casa ni una gota! Empiezo a pensar que el quien maneja el clima se está riendo de mi... Supongo que si viviera en una zona lluviosa ya no me haría tanta gracia ver llover, pero qué queréis que le haga, una buena tormenta (a cubierto) me alegra el corazón. En cualquier caso, espero que el tiempo esté mejorando allá donde estéis, y con "mejorar" me refiero a lo que cada uno prefiera; si tenéis ganas ya de sol y calor, pues que así sea! :-)

Bien, seguimos con los albaricoques. Era bastante obvio pensar que con tantos kilos de fruta madura haría mermelada... y efectivamente, así ha sido. De hecho, fue lo primero que hice, ya que como digo muchos de los albaricoques estaban en el punto máximo de maduración y no aguantarían mucho más. Para hacer mermelada o compota, la fruta muy madura es perfecta. Está muuuy dulce y blandita, se cuece con facilidad y deja una textura riquísima. 

Homemade apricot jam


La mermelada que preparé no tiene mucho secreto. Con la fruta seleccionada (lavada y quitado el hueso) pesé poco más de 2 kilos, así que usé la mitad de azúcar (incluso un poquito menos, porque me quedé sin reservas de azúcar en casa!). Normalmente se suele usar más azúcar, pero como los albaricoques ya estaban dulces por sí solos, preferí que prevaleriera su sabor natural.

Los puse en una olla grande con el azúcar y esperé cerca de una hora para que fueran soltando su jugo. Luego, a cocer, con un poco de zumo de limón para evitar que se oxidaran demasiado. Primero fuego fuerte hasta que empieza a hervir, el azúcar disuelto y la fruta blanda; luego a fuego lento, quitando la espuma y removiendo de vez en cuando. Y así un buen rato hasta obtener la textura deseada. También utilicé el espesante natural especial para confituras que me traje de Suiza, pero queda perfectamente bien si no se usa; menos espesa, pero también rica.
 
Homemade apricot jam

Rellené unos cuantos botes previamente esterilizados y aún calientes, los tapé bien y los dejé boca abajo para provocar el efecto vacío. Tengo que decir que usé los botes de la foto y dos más; uno se lo tomó mi hermano en dos días (el muy burro se zampó la mitad aquella misma noche a cucharadas, como si fuera un yogur!) y el otro está ya casi gastado aguardando su final en la nevera. Es que, aviso, es adictiva :P

10 junio, 2010

Clafoutis de albaricoques

Me siento estafadísima. Estos días ha venido un temporal tremendo a toda la Península, dejando temperaturas bajas, vientos fríos, lluvia, nubes... ¿pero dónde está todo eso en Murcia? Como mucho un par de nubes y algo de airecillo... pero el calor continúa y tiene previsto no marcharse!
Vamos con un postre fresquito para compensar.



Apricot clafoutis


La primera receta que me pasó por la cabeza nada más ver tantísimos albaricoques, fue un clafoutis. Es que es postre tan sencillo de hacer y tan rico! Ya lo he preparado con fresas, ciruelas, uva y las típicas cerezas. Hoy probamos otra versión con otra fruta; no sabría con cuál quedarme!
Si os gustan las cosas más dulces quizás esta cantidad de azúcar os parezca poco. También depende del dulzor que tenga la fruta; en mi caso los albaricoques maduros están dulcísimos por sí solos, así que no necesitaban mucho más.

- 3 huevos ligeramente batidos
- 400 ml de leche de soja
- 3 cucharadas de azúcar
- 1 sobre de azúcar vainillado
- 125 gr de harina
- 1 pizca de sal
- 400 gr de albaricoques sin hueso

Precalentar el horno a 180ºC y preparar un molde redondo con capacidad para 1.5 litros. Llenar la base con los albaricoques en una sola capa, cortándolos en cuartos si son muy grandes, o por la mitad si son pequeños.

Apricot clafoutis




Tamizar en un cuenco amplio la harina con la sal. Añadir los azúcares y mezclar. Formar un hueco; añadir los huevos batidos, mezclar un poco y añadir poco a poco la leche. Batir a mano hasta obtener una masa homogénea, líquida. Verter sobre el molde con los albaricoques con cuidado. Espolvorear con un poco de azúcar por encima. Hornear a media altura sobre una rejilla durante unos 50 minutos, hasta que se haya dorado bien, y al pinchar el centro con un palillo o brocheta ésta salga limpia. Dejar enfriar totalmente antes de servir.

Apricot clafoutis

En esta época, con el calor que hace, está muy bueno si se deja enfriar en la nevera.

09 junio, 2010

Albaricoques!

Se acerca el verano (aunque por las temperaturas por aquí ya lleva un tiempo con nosotros, ni siquiera refresca hoy demasiado) y con él la fruta estival! Las fresas nos van diciendo adiós, pero hay que dar la bienvenida a cerezas, picotas, nectarinas, melocotones, ciruelas, higos, melones, sandías, paraguayos... y ahora, especialmente, a los deliciosos albaricoques!

Estos pequeños frutos llegan de pronto y duran muy poquito entre nosotros, así que hay que aprovechar. Nuestro albaricoquero murió hace ya tiempo (pobre) pero por suerte mi padre tiene amigos muy generosos con grandes cosechas de fruta : ) Sin embargo, el caos climático de este año ha adelantado la maduración y muchos albaricoques se han echado a perder. El lunes fue día de cosecha de urgencia, y mi padre apareció con dos cajas enormes hasta arriba (con un extra de nectarinas y paraguayos nada desdeñable). Muchos estaban ya maduritos, con una pinta algo fea, pero absolutamente deliciosos, tremendamente dulces, con un aroma profundísimo. Nos hemos acostumbrado mucho a la fruta "perfectamente bella", sin manchas, sin grietas, sin nada que altere su supuesta perfección, y luego no sabe a nada...

Apricots




Seleccionamos los que estaban ya madurísimos de los más firmes, y empecé a planear qué hacer con ellos, porque debido a la enorme cantidad de fruta era imposible consumirlos tal cual todos, se echarían a perder y hubiéramos acabado con una indigestión.

Así que aviso de que en los próximos días mi blog se va a convertir en un monográfico de recetas con albaricoque; a ver si me da tiempo a hacer todo lo que tengo pensado, antes de que la fruta madure del todo.

Por cierto, tenemos dos variedades: la valenciana, más pequeñitos y de amarillo pálido, y la de Mauricio, naranjas, más firmes y de mayor tamaño. Tienen un sabor ligeramente diferente pero ambos están riquísimos.

Os recuerdo dos recetas de albaricoque de años anteriores: compota y Aprikosen-Tarte.

07 junio, 2010

Helado de vainilla

Me encanta el helado. En verano es algo imprescindible, pero en mi casa lo hemos tomado como postre durante todo el año, sobre todo para fechas especiales montándonos nuestras propias copas de varios sabores. Recuerdo que de pequeña me daban rachas obsesivas de sabor; durante un tiempo sólo quería stracciatella, luego avellana, más tarde descubrí el yogur con arándanos... Hasta que un año me di cuenta de que me sentaban fatal ciertos sabores, y enseguida me diagnosticaron la intolerancia a la lactosa. Así que ahora tengo que buscar heladerías artesanas (que me aseguran buenos ingredientes sin aditivos) que saben hacer auténtico gelato de frutas sin necesidad de añadir nata, crema o leche.
Pero claro, a veces me apetece un buen helado cremoso de chocolate, nuez, vainilla, trufa, café... Difícil encontrarlo en su forma lactose-free o vegetariana.

El año pasado la máquina de helados llegó a mi casa trayendo mucha felicidad :D Hice varias pruebas básicamente usando sólo frutas y usando como base yogur para hacerlos más cremosos. Pero esta vez me apetecía probar algo distinto y más arriesgado. Aprovechando que mi visita del fin de semana es un casi adicto al helado de vainilla, me lancé a intentar sacar una versión casera decente.



En lugar de usar crema o nata, he probado un producto que descubrí en Mercadona el otro día. No es por hacer publicidad, pero no lo he visto en ningún otro comercio. Se trata de "Mondelice Yog-fit", de la casa holandesa Campina, Se anuncia como "leche fermentada", lo cual es muy similar al yogur. No sé si ocurre en todos los niveles de intolerancia, pero al menos mi estómago admite el yogur y otros productos lácteos fermentados, porque precisamente al fermentar la leche se hacen más digestivos. Añadiendo un par de yogures cremosos, un poco de leche vegetal y yemas de huevo, salió un helado riquísimo. Use dos vainas de vainilla ya que son barateras y tienen menos aroma que una vaina de calidad (tendré que comprarlas on-line).




vanilla ice cream

- 500 gr de "leche fermentada"
- 250 gr de yogur natural cremoso
- 240 ml de leche de soja (u otra vegetal)
- 150 gr de azúcar (más o menos)
- 1 pizca de sal
- 2 vainas de vainilla
- 4 yemas de huevo

Con un cuchillo de punta, abrir las vainas y rascar las semillas, dejándolas en una cacerola; poner también las vainas. Añadir la leche fermentada, el yogur y la leche. Poner a calentar a fuego medio, removiendo bien hasta que se forme una mezcla homogénea. Apagar el fuego, tapar y dejar como mínimo 30 minutos.
Poner a calentar de nuevo, añadiendo la sal y el azúcar (ajustar la cantidad al gusto), removiendo durante unos 5 minutos, hasta que el azúcar se haya disuelto. Batir aparte las yemas; añadir unos 250 ml de la mezcla de vainilla y batir. Incorporar esta mezcla a la primera en la cacerola y poner al fuego medio-bajo. Hay que remover constantemente sin dejar que llegue nunca a ebullición (se cortarían las yemas), unos 10-15 minutos, hasta que haya espesado un poco. Apartar del fuego y esperar a que temple un rato. Tapar con film y dejar enfriar en la nevera como mínomo 6 horas.
Para hacer el helado, proceder según las instrucciones el fabricante de la heladera. En caso de no tener máquina, poner la mezcla en un recipiente de cierre hermético y dejar unos 30 minutos en el congelador; batir los cristales que se hayan formado y volver a congelar. Seguir el mismo procedimiento hasta que quede una textura más o menos cremosa.

06 junio, 2010

La gastonomía a través del arte VI

Ha pasado demasiado tiempo desde la última entrada dedicada a la Historia del arte y su particular visión de la gastronomía y la cocina. Ya he comentado que estos días ando fatal de tiempo (pero acumulando recetas para publicar) y encima este fin de semana he estado más apartada de la red porque he tenido una visita que me ha dado fuerzas para afrontar el fin del curso : )
Espero subir algunas fotos mañana o poco después y publicar alguna receta nueva. Mientras tanto, os dejo con esta hermosa imagen de una escena por la que no puedo evitar suspirar ahora mismo. ¡Quién pudiera retirarse a un campo tan bonito, con unos amigos y buena comida, a disfrutar de un buen día sin calor ni frío y sin tener preocupaciones pendientes!

Se trata de Holiday (Vacaciones) o también conocida como The Picnic, obra del francés James Tissot (1836-1902) y fechada alrededor de 1876. Tissot, nacido en Nantes, estudió en la Ecole des Beaux-Arts de París, con artistas de la talla de Ingres o Flandrin. Soldado en la guerra Franco-Prusiana, se marchó a Londres tras la Caída de la Comuna de París, donde trabajaría realizando diversos encargos (caricaturas, retratos, cuadros de género...). Se casó con una joven irlandesa, pero tras su suicidio abandonó los pinceles un tiempo. Al retomar su carrera, sorprendió con una gran serie de obra religiosa narrando la vida de Cristo y el Antiguo Testamento. Volvió a París y visitó Palestina.

Clic sobre la imagen para ampliar (merece la pena)

Esta obra es un claro ejemplo del estilo de Tissot, del que podemos destacar el gran detallismo, tanto de su pincelada fina pero ligeramente suelta, como de la profusión exquisita de detalles que inundan sus obras. El realismo es evidente, dejándonos aquí un instante de vida de los personajes despreocupados que pueblan su pintura.

La escena se sitúa en el jardín de detrás de la casa londinense del propio artista, en el norte de la ciudad, St John's Wood. Bajo las hojas amarillas de lo que parecen castaños, en primera línea unos jóvenes de buena posición disfrutan ociosos de unos dulces, fruta y té sobre la hierba, frente a un estanque. Algunos de los hombres llevan la indumentaria de la I Zingari, un célebre club amateur de cricket.

02 junio, 2010

Muffins de fresas

Ni siquiera esperó el calor a que llegara oficialmente el verano para sacudirnos con su fuerza pegajosa; de hecho, no esperó ni a junio. A finales de la semana pasada tuvimos un par de días raros con tormenta esporádica, pero los tres últimos han sido terribles, ¡cómo han subido las temperaturas casi de golpe! Lo peor que llevo es el dormir, con lo que a mi me gusta acurrucarme con mi gato tapadita... En fin, habrá que resignarse. Y por supuesto, si hay que hornear, a primerísima hora de la mañana, o se puede convertir en una operación de máximo riesgo.

Aquí dejo unos muffins sencillitos para aprovechar las últimas fresas de la temporada. Menos mal que ahora llegan las cerezas y picotas, nectarinas, melocotones, melones, sandías, albaricoques... porque si no sería un trauma tener que despedirnos de esta deliciosa fruta.

Strawberry muffins




Receta adaptada del libro GoodFood 101 Cupcakes and small bakes

- 200 gr de harina de repostería
- 50 gr de harina integral
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 cucharadita de bicarbonato
-125 gr de azúcar
- 2 huevos y 1 clara medianos
- 75 gr de mantequilla a temperatura ambiente (vegetal sin colesterol)
- 200 ml de leche de soja
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 175 gr de fresas troceadas

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar o preparar una bandeja con 12 moldes para muffin.
En un recipiente amplio, tamizar las harinas con la sal, la levadura y el bicarbonato. Aparte, batir un poco la mantequilla con los huevos, la leche y la vainilla.. Incorporar esta preparación a los ingredientes secos, mezclando con movimientos suaves y envolventes usando una espátula o similar. Añadir las fresas y distribuirlas por la masa, hasta que quede homogéneo. No batir demasiado. Repartir sobre los moldes y hornear a media altura durante 15-20 minutos, hasta que se hayan dorado y al pinchar uno con un palill éste salga limpio. Esperar unos minutos fuera del horno y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla antes de servir. Guardar en recipiente hermético.



Strawberry muffins
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