13 septiembre, 2011

Ensalada de pollo con mango y sésamo

Aviso de que todavía me queda al menos otra entrada para finiquitar el viaje a París, pero creo que no viene mal hacer un alto en el camino para retomar las recetas en el blog.

Estoy hartita del verano. Pero de verdad. Y es que me hice una falsa idea cuando regresé de Murcia y llegué a Madrid... Para mi mente el retorno a la capital implicaba el final de las vacaciones y al vuelta a la rutina, incluyendo en esa idea la llegada del otoño. Ahh, pero no caí en la cuenta de que el año pasado volví más tarde. Los días más frescos, con lluvia incluida, que tuvimos la semana pasada contribuyeron a aumentar esa falsa ilusión, por lo que el regreso de las altas temperaturas me ha trastocado un poco. Pero bueno, no pasa nada, ya va quedando menos. Mientras tanto aprovechemos todavía para disfrutar de platos frescos a la vez que vamos anotando recetas de sopas y guisos para cuando bajen las temperaturas.

Chicken salad

Me encontré de casualidad con esta receta de Design Sponge y encontré muy apetecible preparar una ensalada con pollo y mango con un aliño suave aromatizado con sésamo, además de otros ingredientes. Dicho y hecho, fue el almuerzo de ayer, aunque al elfo no le convenció nada el sabor de la col cruda (el pobre esperaba encontrarse con lechuga común). Si no se tiene aceite de sésamo se puede omitir, pero recomiendo usar sésamo crudo y tostarlo en el momento de preparar la ensalada (simplemente con las semillas en una sartén al fuego, removiendo bien con cuidado de que no se quemen); son mucho más aromáticas.

- 2 filetes de pechuga de pollo
- 1 trozo de col
- 2 zanahorias pequeñas
- 1 mango pequeño
- 1 tomate mediano
- 2 cucharadas de sésamo tostado
- perejil fresco
- cilantro fresco
- hierbabuena fresca

Cocer las pechugas en una cazuela o sartén alta con agua, hasta que estén tiernas. Escurrir, enfriar y cortar en tiras finitas. Cortar la col en juliana, rallar las zanahorias, cortar el mango y tomate en tiras y  mezclar todo con el pollo en un cuenco. Añadir el sésamo y las hierbas al gusto, y mezclar con el aliño.

Chicken salad


Para el aliño (o usar el aliño que más guste)

- 2 cucharadas se aceite de oliva
- 1 cucharada de salsa de soja
- 1 cucharadita de aceite de sésamo
- 1 cucharadita de vinagre de arroz
- 1 trocito de jengibre fresco rallado
- 1/4 cucharadita de salsa picante
- 1 cucharada de azúcar moreno
- 1/2 cucharadita de zumo de limón

Mezclar todo bien en un cuenco hasta que se integren los ingredientes. Aliñar la ensalada o servir en cuenquitos para que cada comensal lo use a su gusto.
09 septiembre, 2011

Viaje a París III

París es una ciudad llena de museos, y aunque en algún momento me gustaría visitarlos prácticamente todos, para este primer viaje tenía claro que como mínimo quería ver dos, el de Orsay y el Louvre. Casi todos cierran los lunes, salvo el Louvre que por su carácter especial cierra los martes, así que decidimos dedicar la mañana de domingo a esa pequeña gran joya que es el Musée d'Orsay

 Vincent Van Gogh - La nuit étoilée

Famoso por su gran colección de obra impresionista, el Museo de Orsay se sitúa en un bello edificio construido para la Exposición Universal de 1900, originalmente una estación de tren, que conserva su estructura original y resulta un marco ideal para albergar obras de arte encuadradas entre 1848 y 1914. Es muy importante madrugar para conseguir ver las salas más importantes (Van Gogh especialmente) antes de que lleguen las marabuntas de grupos de turistas. Los espacios laterales son pequeños y a media mañana se vuelven completamente intransitables, una pena para poder disfrutar de esas maravillosas pinturas como se merecen.
El museo cuenta con un restaurante cuya terraza ofrece unas vistas magníficas de la ciudad, pero como el bolsillo no está para sustos regresamos al apartamento a comer. Parando antes en la panadería que mencioné anteriormente, con la que me voy a detener un poco esta vez.
 
La Boulangerie Jean Nöel- Julien cuenta con tres establecimientos en la ciudad, y el constante flujo de clientes demuestra su merecida fama, pues no sólo acuden turistas atraídos los irresistibles dulces del escaparate, sino que muchos franceses compran aquí el pan cada día. Sus baguettes son de las mejores de París, o al menos eso demuestran los premios que han ganado durante varios años. Ofrecen dos tipos: baguette y baguette tradition, ambas fantásticas, pero es la segunda la que se lleva más elogios. 

Julien' s baguettes

Los dos tipos de baguettes.

Julien' s baguette tradition

Una corteza doradita y crujiente esconde una miga tierna, sabrosa, llena de maravillosos alveolos que demuestran una cuidada fermantación. Al llevarte una de estas baguetteres recién salidas del horno se corre el riesgo de que apenas quede la mitad al llegar a casa.


Julien

Blueberry crumb tart

Por no seguir hablando de las tartas y pasteles variados. Esta tarte de arándanos con un suave crumble por encima genera adicción instantánea.

paris dia2
Muchos personajes curiosos llaman la atención de los viandantes por la zona.

Hecha la digestión, dedicamos esa tarde a pasear por el Marais. Se trata de uno de los barrios más célebres de París, situado en el III y IV distrito, en la margen derecha del Sena. Antiguamente centro aristocrático de la ciudad, y que llegó a concentrar gran parte de la población judía de París, hoy es una zona muy agradable para pasear, llena de galerías de arte, tiendas de moda alternativas a las grandes marcas, cafeterías y tiendas con encanto. En las últimas décadas se ha convertido en un centro de la comunidad gay, y sobre todo se ve mucha gente joven entre los turistas que se acercan a curiosear por los escaparates.

Pain de sucre

Pain de Sucre - Bread

Por esta zona se encuentra una patisserie muy recomendable, Pain de Sucre, que yo tenía ya fichada gracias a la recomendación de Alba. Tras babear un rato ante los pequeños pasteles, nos llevamos un fabuloso pan de cereales para acompañar la cena.

Mi objetivo era llegar hasta la Place des Vosgues, o Plaza de los Vosgos. Estudiando arte del Barroco en la universidad dedicamos un tiempo a los cambios urbanos que sufrió la capital francesa de la mano de Enrique IV y sus sucesores, y en esa transformación jugaron un papel fundamental las nuevas plazas. Desde entonces tenía muchas ganas de poder recorrerlas por mi misma, y no iba a perder la oportunidad de hacerlo.

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El Marais era una zona pantanosa y muy degradada a finales del siglo XVI. El nuevo rey mandó desecar el terreno y se levantó una plaza inaugurada como Place Royale, delimitada por viviendas uniformes destinadas a la nobleza, y así revalorizar ese área de París. Presidida por el Pabellón del Rey y el Pabellón de la Reina, es una plaza que recuerda a otras muchas europeas de esa época, como tantas plazas mayores en España, con fachadas idénticas de dos plantas y una galería de soportales que rodean todo el espacio. El cardenal Richelieu eirigió una estatua ecuestre del rey Luis XIII años más tarde, pero durante la Revolución Francesa fue destruida, y en 1799 la plaza fue renombrada como Place des Vosgues. Aunque durante la restauración borbónica le devolvería su nombre original, tras la definitiva instauración de la República recuperó el nombre que conserva hoy en día.

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En el centro de la plaza se sitúa un pequeño parque muy agradable, que en las cálidas tardes de verano se convierte en lugar ideal para descansar o simplemente pasar el rato sin prisas.

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Muy cerca de allí se encuentra la Place de la Bastille, lugar emblemático por haber sido el emplazamiento de la antigua fortaleza de la Bastilla, destruida a finales del siglo XVIII durante la Revolución. Hoy se alza en este espacio la Columna de Julio, erigida por Luis Felipe I en 1840 para conmemorar la Revolución de 1830 que le llevó al trono. Hoy es lugar de ferias, mercadillos, conciertos y manifestaciones, y sus inmediaciones son conocidas por la vida nocturna.

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De nuevo la luz del atardecer nos acompañó en el camino de regreso a los apartamentos, con una breve parada en uno de los locales de La Masion du Chocolat para endulzarnos el fin de la jornada.
07 septiembre, 2011

Viaje a París II

Tenía muchas ganas de visitar París. Por su historia, su cultura, su arte, su gastronomía... y bueno, porque es París. Sin embargo, tenía miedo de tener la ciudad demasiado idealizada, pero en cuanto nos vimos atravesando sus calles y cruzando el Sena, las expectativas que tenía se cumplieron. Obviamente no pude recorrer toda la ciudad y me harían falta muchas semanas más para poder tener una visión realmente objetiva de cómo es la vida en la capital francesa, pero tengo que decir que es una ciudad que me ha enamorado y que disfruté muchísimo durante la semanita que estuvimos en sus calles.
Una cosa tenía clara: ver todo es tan pocos días es imposible. No merece la pena intentar hacer y ver "todo" lo que el turista "se supone" que debe visitar. Mejor seleccionar y tomárselo con calma, que es una ciudad para disfrutar, no para ir estresado y acabar cada jornada cansadísimo. Dicho esto, estoy muy contenta por  cómo nos repartimos el tiempo y por todo lo que nos dio tiempo a ver. Además,  dejándonos cosas por hacer tenemos excusa para regresar ;).


Llegamos un viernes por la tarde. Nos alojamos en un pequeño complejo de apartamentos que tiene una empresa suiza por todo el mundo, Hapimag,  y que ya hemos utilizado en varias ocasiones gracias a mi abuela, que nos cede sus puntos de socia. Lo mejor de sus instalaciones es que te permiten cocinar (y eso en París supone un gran ahorro a tener que comer siempre fuera) y la excelente situación que tiene en la ciudad. En pleno centro, a cinco minutos a pie del Louvre, en un barrio muy animado pero tranquilo, con estaciones de metro cerca y muchos lugares de interés a pocos minutos a pie.

Place Igor-Stravinsky


Esa tarde la ocupamos en instalarnos, hacer compras y explorar los alrededores, llegando hasta la Place Igor-Stravinsky, junto al Centro Pompidou, un lugar muy animado donde se ve gente de todo tipo.

Notre Dame

Al día siguiente amaneció gris y lluvioso, algo que no me preocupó ya que me pareció un clima genial para visitar la catedral de Notre-Dame. Media hora de cola para subir a la torre y disfrutar de sus fantásticas vistas rodeados de gárgolas, y luego una visita al espléndido interior. A pesar de estar muy reconstruida, realmente la catedral es una construcción preciosa que te hace sentir los siglos de historia que han visto pasar sus muros, y un gran ejemplo de la belleza del gótico francés.

Notre Dame

Notre Dame

El cielo gris y lluvioso parecía el marco perfecto para las misteriosas gárgolas que vigilan el cielo de París desde hace varios siglos.

Julien - Bread

El estómago ya se quejaba, así que volvimos tranquilamente a comer a casa. En nuestra calle teníamos una panadería-pastelería fabulosa, Julien, con unos panes increíbles y dulces totalmente irresistibles. Era parada obligatoria cada día.

Julien - Tartes


Por la tarde, después de reposar un poco, dimos un buen paseo comenzando por el Jardín de las Tullerías, que arranca tras el Louvre. Un bonito y bien cuidado parque que en verano alberga en un lateral una pequeña feria con atracciones y diferentes puestos, además de la conocida Noria.


Paris

La estatua ecuestre de Juana de Arco y una vista de la bonita noria.

Paris

Niños jugando con barquitos en un estanque a espaldas del Louvre.

Laduree macarons


Continuamos  hasta la Plaza de la Concordia, donde se alza el famoso obelisco de Luxor que trajo Napoleón de Egipto. De ella parten los Campos Elíseos, pero nosotros cogimos una calle de la derecha buscando uno de los locales de Ladurée. Por supuesto, nos llevamos unos macarons para disfrutarlos en el apartamento. 

Paris


Ya algo cansados, tomamos la interesante calle rue Saint-Honoré para regresar a casa, pasando por la preciosa  Place Vendôme. Hoy llena de locales para bolsillos adinerados, está marcada por la columna de bronce con la que Napoleón conmemoró la victoria de Austerlitz, tomando como modelo la columna Trajana de Roma.

Paris

Llegamos a casa con la luz del anochecer, pensando sólo en poder hincar el diente a los delicados y riquísimos macarons. Totalmente adictivos.

Laduree Pistachio Macaron
05 septiembre, 2011

Breve pausa, AIG y un sorteo

¡Hola a todos! Primer lunes de septiembre, parece que la rutina ya se va haciendo más presente en todo el mundo, salvo para los afortunados que han reservado sus vacaciones para el final del verano.

Hoy vengo con una entrada rápida. Quería haber publicado estos días otra de las entregas de París, pero me ha sido imposible. Mis padres vinieron a pasar el fin de semana y llevo unos días muy ajetreados. Además, como hoy regresan a Murcia (mi Murcia, que está en plenas fiestas de la Feria de Septiembre!), nos van a acercar al elfo y a mi a Chinchón. Es una localidad que tenía muchas ganas de visitar, y aprovechando que mi suegra nos regaló una estancia en el Parador, pues allá que vamos :)
A partir del miércoles espero volver con más publicaciones.

Dos avisos antes de irme:



Alicia, de Mermelada Y Chocolate, está organizando el primer sorteo en su blog, y los regalos son más que apetecibles, ¡no os lo perdáis!


Y por cuarto año consecutivo se va a celebrar el Amigo Invisible Gastronómico. Esta vez es Jo de Mis Recetas Bordadas quien se encargará de todo, tomando el relevo, como hiciera Ana en el 2009, de Bea que se toma un merecidísimo descanso. Muchas gracias a las dos y a Carol por el diseño del logo; me encantó participar los años anteriores y por supuesto que he vuelto a apuntarme. ¡No dudéis en participar! ;)

Feliz semana!
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