29 julio, 2008

Swiss National Day: Gedeckte Apfeltorte

Laollasuiza acoge desde su blog suizo un nuevo evento blogo-gastronómico-internacional con motivo de la fiesta nacional suiza que se celebra cada año el día 1 de agosto, llamando a todos a acercarnos un poco más a la gastronomía suiza. Yo no quería perdérmelo por nada del mundo así que he participado in extremis como he podido desde el campo. Este año no puedo ir a Suiza y yo también tengo muchísima morriña de esa maravillosa tierra, y de toda la familia y amigos que tengo allí. Espero que os paséis por su blog y descubráis muchas recetas y sabores suizos que os sorprendan ^^


apfeltorte


Viendo la película suiza Die herbstzeitlosen, desacertadamente llamada en España Las Chicas de la Lenceria, mi padre se acordó de uno de sus dulces caseros preferidos, la tarta de manzana de Berna que tan deliciosamente bien sabe preparar mi abuelastra Ruth, nacida en la capital. Pero comentándomelo se dio cuenta de qué (horror!) yo nunca la había probado! Así que tras una llamada urgente Ruth nos envió la receta tal cual la aprendió una vez hace ya muchos años, y que domina tan bien que ya la prepara de forma instintiva y personal. Pero mi padre y yo nunca la habíamos intentado así que esta primera vez nos hemos limitado a seguir las instrucciones al pie de la letra (y luchando contra la poco preparada para repostería cocina de mi campo). Nos ha dado algún problema ya que parece una receta antigua y no se explica muy bien, pero al final salió una Apfeltorte buenísima, que repetiré en otoño ya que parece ideal para esas tardes de viento frío.

Esta es la receta de lo que hicimos al final:


Para la masa:

- 300 gr de harina de repostería
- 2 cucharaditas de levadura
- 100 gr de azúcar (moreno en mi caso)
- 1 paquete de azúcar vainillado
- una pizca de sal
- 1 huevo
- 2-3 cucharadas de leche

- 85-100 gr de mantequilla fría

Para el relleno:

- 1 y ½ kg de manzanas maduras y dulces (3-4 golden bien grandes)
- 2 cucharadas de agua
- 2-3 cucharadas de azúcar
- 1 cucharadita de canela (al gusto)
- 2-3 cucharadas de pasas sultanas

- unas gotas de aroma de ron

apfeltorte2


Mejor empezar con el relleno ya que se debe cocinar a fuego lento y debe haber enfriado antes de rellenar la tarta con él.

Lavar, pelar y cortar en trozos pequeños las manzanas (tamaño y forma al gusto de cada uno). Colocar en un cazo, mezclar bien con el azúcar y la canela y añadir el agua y el ron. Poner por último las pasas y dejar cocer lentamente durante una media hora, removiendo con regularidad, hasta que las manzanas estén bien blandas e impregnadas de todos los sabores. Reservar.

Engrasar un molde redondo desmontable de unos 26 cm de diámetro.

Tamizar la harina con la levadura y la sal; hacer un hueco y añadir el resto de ingredientes, menos la mantequilla. Una vez bien mezclado, incorporarla cortada en cubos (fría). Trabajar la masa hasta que quede homogénea y ligeramente pegajosa, mucho mejor hacerlo a mano. Amasar un poco en una superficie enharinada, añadiendo algo de harina si aún está demasiado pegajosa (debe quedar lo justo para poder trabajarla sin dificultad). Separar más o menos la mitad (un poquillo más) y estirar con un rodillo para forrar el fondo del molde. Pinchar con un tenedor y hornear sin precalentar a temperatura medio-alta unos 10-15 minutos, sólo hasta que se empiece a dorar ligeramente. Dejar enfriar totalmente.


apfeltorte3


Del resto de masa separar un trozo y amasar formando un cilindro; colocar alrededor de la base en el molde y chafar contra las paredes para forrarlas, sin dejar huecos con la base. Verter todo el relleno previamente preparado, distribuyéndolo bien y presionándolo para que quede compacto. Levantar un poco la parte superior de la masa del lateral y terminar de cerrar la tarta con el resto de la masa. A mí me sobró muy poca cantidad, pero cundió bien, sólo hay que estirarla mucho ya que la capa superior debe ser la más fina. Usar un pincel mojado en leche para cerrar las juntas de la masa y pintar con huevo batido. Pinchar un poco de nuevo con un tenedor e introducir en el horno sin precalentar. Si se dispone de un horno decente debería estar lista en unos 30-40 minutos a temperatura media; mi horno-reliquia-antigua tardó una hora (y milagrosamente no se quemó la base, ya que sólo tiene llama de gas por abajo y suele calcinar con facilidad cualquier cosa mientras que por arriba se queda medio crudo).

Dejar enfriar (aunque se puede servir tibia, pero eso mejor con frío) y conservar en la nevera.


El olor que inunda toda la casa mientras se cocina es para poder meterlo en una caja y poder guardarlo para siempre :)

21 julio, 2008

Asando calabaza para puré de patatas anaranjado

[ Post programado; estoy en el campo :) ]

Quien me conoce lo sabe, desde que descubrí la calabaza y lo muchísimo que da de sí la uso constantemente, sea en dulce o en salado. No me canso nunca de ella ^^ Mi gran amor es la llamada en inglés butternut squash, o Cucurbita moschata.
Es práctico comprar una unidad grande entera porque da mucho juego. Me gusta asar una mitad o entera para guardar su carne triturada, se puede convertir en una crema de verduras, un puré, una salsa... pero también en bizcocho, galletas, panes... Asarla es sencillísimo:

Roasted butternut squash


- 1 calabaza entera o media
- algo de agua

Precalentar el horno a 200ºC. Si tenemos una calabaza entera, partirla en dos por la mitad y quitar las semillas (tirarlas o limpiarlas para usarlas más tarde, que también son buenas). Poner la calabaza en un recipiente o directamente en la bandeja del horno. Cubrir la bandeja con agua y humedecer también un poco la calabaza. Hornear hasta que al pincharla la carne esté muy blanda, entre 30-50 minutos dependiendo del tamaño. Vigilar que la bandeja no se seque.
Dejar enfriar totalmente antes de separar la piel; debe estar tan tierna que con una cuchara (yo uso de esas para helados) salga fácilmente. Poner en un tarro o similar y mantener en la nevera hasta que se use.
Deja un olor delicioso al asarse :)

En este caso yo empleé el puré de calabaza para hacer puré de patatas anaranjado. Simplemente cociendo unas patatas troceándolas sin piel y triturándolas junto con calabaza (cantidades a ojo), más sal, aceite de oliva, especias y algo de leche de soja. No uso pasapurés, me gustan los grumos :)

Pumpkin potato puree
17 julio, 2008

Viajando: Dielsdorf y alrededores

[Post programado; estoy en el campo :) ]

Esta vez fue mi abuela Ruth (en realidad abuelastra, pero para mí es como si hubiera tenido tres abuelas) quien nos acogió amablemente en su encantadora casa. Ella y mi abuelo se trasladaron a vivir al pueblo de Dielsdorf antes de que yo naciera; aquí ya vivió mi padre de niño bastante tiempo, pero no en esta casa. Dielsdorf es un lugar precioso, rodeado de bosques y campos, con casas muy bonitas y típicas, y rincones para perderse.

Dielsdorf


Dielsdorf

Una parte de su jardín. Es una casa pequeña pero adorable, me encanta ^^ Con su sótano y desván, jardín, pequeño huerto, una gran chimenea... bueno, y hasta sauna :P

Dielsdorf

Dielsdorf

Una de las cosas que me llaman la atención de Suiza es la cantidad de puestecitos de este tipo que hay, vendiendo frutas, verduras, queso, pan o flores. No hay dependiente, sólo el producto, precios, una caja para pagar y listo. Y la gente es honrada y paga lo que se lleva. No sé porqué creo que esto en mi campo no tendría futuro...

Dielsdorf

Dielsdorf

Dielsdorf

No debería entrar a las pastelerías y tiendas de chocolate, mi cerebro sufre un colapso al intentar elegir algo.
 
Dielsdorf

Tartas deliciosas de frutas y ruibarbo (al que añoro profundamente desde aquí) preparadas cada día en la pastelería del pueblo.

Dielsdorf
Cerca hay un gran campo de calabazas ^^ Este bodegón lo saqué de una casa de por allí.
Baden

Baden

Un día demasiado lluvioso nos acercamos a la ciudad de Baden en Aargau, famosa por sus baños termales que se remontan al Imperio Romano pero que tiene mucho más que ofrecer. El centro histórico, cómo no, es muy bonito y merece la pena recorrerlo paseando. Pero además aprovechamos a ir porque se celebraba el Badenfahrt, un festival de varios días que llenan la ciudad de actuaciones musicales, eventos culturales, atracciones de feria, desfiles,y muchísisisimos puestos de comida de todo tipo.

Baden

Baden

En este festival varias pastelerías de Baden han recuperado la tradición del Spanischbrödli, (bollo o panecillo español) un dulce delicioso que al parecer tiene su origen en el siglo XVI pero que adquirió su fama con motivo de la firma de paz tras la Guerra de Sucesión española en 1714. Precisamente el festival Badenfahrt se remonta a más de 150 años cuando se inauguró el primer tren que conectaba la pequeña localidad con Zürich; este tren se llamó Spanischbrödlibahn, tren del panecillo español, porque la fama de sus panaderos era tan grande que mucha gente hacía ese viaje para comprarlo.
13 julio, 2008

Chräbeli

[Post programado; estoy en el campo :) ]

Ya he nombrado alguna vez este tipo de galleta suiza. Desde que tengo memoria, recuerdo que cada Navidad la familia nos envía un paquete con dulces típicos de las fiestas suizas, mayoritariamente chocolates y galletas. Las Chräbeli siempre eran de las favoritas de mi padre, pero cuando yo era pequeña no me gustaban demasiado: forma extraña, duras y con un sabor raro.
Pero ahora me encantan claro ^^ Y es que ese sabor raro no es otra cosa que anís. Son unas galletas que se tienen que dejar secar para que salgan bien duras y crujientes, mucha gente las toma dejando que se deshagan lentamente en la boca, y así sueltan su aroma poco a poco sin dejarte los dientes en el intento. Son muy ricas, ligeras y digestivas (por el anís). Aunque claro, son galletas navideñas... pero yo he ignorado ese detalle porque tengo demasiadas recetas de cosas navideñas y nunca me da tiempo a hacerlo todo en las fiestas, y tenía ganas de probar a hacer Chräbeli de una vez. Así que aquí están :P

chrabeli2


Receta tomada del libro Das neue Guetzlibuch, regalo de mi tía. Se supone que salen algo más de 60 unidades, pero yo he preferido reducir los ingredientes a la mitad, justo para una bandeja.

- 4 huevos (2)
- 450 gr de azúcar glas (225)
- 1 pizca de sal
- 1 y 1/2 cucharada de anís en grano (1 cucharada... o algo más)
- 1 cucharada de Krisch (eché un chorrito sin medir porque la botella me estafó)
- 550-600 gr de harina (300)

Batir un poco los huevos con la sal, anís y Kirsch. Añadir el azúcar tamizado y seguir batiendo hasta que quede esponjoso. Tamizar en varias tandas la harina por encima e ir incorporando. Amasar un poco a mano sobre una superficie limpia hasta tener una masa homogénea. Si queda muy pegajosa, añadir algo más de harina. Dividir la masa en cuatro partes, y formar con cada una de ellas rollitos estirados de unos 1-5 cm de ancho. Cortar cada rollito en porciones de 5 cm. Hacer dos o tres cortes en una de las partes horizontales y abrir un poco cada galleta (curvándola ligeramente). Colocar en una bandeja para horno (mejor no usar papel) y dejar toda la noche o 24 horas, tapado con un paño, para que sequen.
Hornear a media altura con horno precalentado a 140ºC durante 25-28 minutos. No deberían tostarse por encima, mejor si quedan blancas.

Tengo que decir que yo no esperé el tiempo recomendado para hornearlas. No sólo por falta de paciencia, es que con el calor que hacía me quedaron muy secas enseguida, así que un par de horas después las metí al horno. Han quedado bastante bien de sabor y textura; la próxima vez las haré en invierno para comparar los resultados.

chrabeli
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