04 diciembre, 2012

Calendario de Adviento. Día 4: Los regalos

Pues sí, los regalos. ¿Frivolidad consumista superficial? Puede que haya quien lo vea así, pero creo que los regalos son una parte esencial de la Navidad. No es lo más importante, pero desde luego que obviarlo sería algo ingenuo.

red gift
Imagen de raspberrytart

Cuando eres un niño parece que la Navidad gira en torno a los regalos. Cuando se acercan las fiestas recibes amenazas de "si no te portas bien no vendrán los Reyes Magos" y cosas por el estilo. Escribes la carta Papá Noel o a sus Majestades, alucinas viendo los anuncios de juguetes, destripas los catálogos sin saber qué elegir y qué no, haces balance de si has sido bueno este año y qué es lo que puedes pedirte... Y cuando por fin te han dejado tus regalos, los abres como un poseso para descubrir si te han traído lo que habías pedido, y si es así, llega el éxtasis.

Pero luego te haces mayor y empiezas tú también a hacer regalos por Navidad. Y yo tengo que decir que me gusta muchísimo más regalar que recibir, y lo afirmo con total sinceridad. Cuando se acerca diciembre y me preguntan "qué quieres por Navidad", cada año tengo menos respuestas, y es que me paso mucho más tiempo dándole vueltas a lo que yo puedo regalar a los demás que a lo que me podría hacer ilusión a mí.

Imagen vía tumblr
Dar con el regalo adecuado para tal persona, envolverlo con cariño, guardarlo destrangis en casa para que no lo encuentren, ponerlo bajo el árbol, esperar el momento de que se abra y observar la reacción... Es una ilusión diferente, pero igualmente estupenda. Y la parte que más me gusta de abrir mis regalos es precisamente el momento previo a desenvolverlos. Bueno, vale, el regalo en sí mismo también suele molar :P, pero descubrir un paquete bien envuelto con tu nombre, abrirlo con cuidado imaginando qué puede haber dentro... Eso es lo mejor! :).

Christmas presents
Imagen de Anastasia Abramova


Por eso aprovecho la excusa de la Navidad para regalar muchas cositas a todo el mundo, y la verdad que los dulces caseros son una manera genial de repartir felicidad entre la gente :-). En estas fechas nadie rechaza paquetitos llenos de galletas. Además me encanta la parafernalia que rodea a los regalos, y eso que yo no soy en absoluto una manitas en el arte de envolver. Pero no puedo evitarlo, me vuelven loca los papeles de regalo bonitos, los lazos, los cordones, las cintas, las etiquetas, las cajitas... ¿Hay algo más bonito que un precioso regalo envuelto con cariño y esperando ser abierto bajo el árbol?

Por cierto, tengo muchas ideas en la cabeza pero aún no he podido dedicar tiempo a los regalos navideños de este año. ¡Al final, siempre con prisas! ;P.
03 diciembre, 2012

Calendario de Adviento: Día 3. Galletitas de anís y lavanda para mi AIG

Para el tercer día de adviento vengo con una nueva receta. Otra de galletas, sí, como si no tuviera suficientes en el recetario (y las que me quedan). Ya sabéis que la Navidad es en mi casa, sobre todo, tiempo de galletas :).

Las de hoy son un poco especiales porque me permiten además dedicar este tercer día al Amigo Invisible Gastronómico. No podía no acordarme de este genial evento y de todas las personas que lo han hecho posible a lo largo de sus cinco años: Bea, Ana, Joana, y las artistas que han diseñado los diferentes logos. He disfrutado muchísimo en todas sus ediciones porque me encanta hacer regalos, y ha sido genial conocer a nuevas amigas gracias a ello. Y recibir regalos sorpresa unas semanas antes de Navidad tampoco está nada mal :P.

Anise and lavender cookies
No sé dónde surgió la idea del Amigo Invisible originalmente... si no recuerdo mal, en EEUU llaman a este juego Secret Santa, por lo que parece indudablemente unido a la Navidad. En el colegio siempre se organizaba en clase un Amigo Invisible por estas fechas, orquestado por los profesores, y años más tarde recuerdo haber participado otras veces entre mi grupo de amigos del instituto y la universidad. Me parece un juego divertido y una manera genial de hacerse regalos, pero sólo si se participa con ganas e ilusión. Las personas que participan "por obligación" y sin tener mucho afecto por los demás implicados, me parecen muy absurdas. El Amigo Invisible está para disfrutarlo, no para amargarse con un regalo por compromiso a alguien que no te importa.

Estas galletitas de anís y lavanda viajaron hasta Granada en mi paquete para MJesús de la Condesita y sus Creaciones, y espero que le gustaran mucho :). Además, las pude hacer gracias a la lavanda que me había regalado semanas antes Rosilet, y tengo que decir que me ha encantado el toque aromático delicioso que aporta. ¡Son por tanto unas galletas muy viajeras!


Anise seeds and lavender


Galletas de anís y lavanda
Receta ligeramente modificada de Un déjeuner de soleil
Para unas 25-30 galletitas

- 1 huevo L
- 100 gr de azúcar
- 100 gr de harina de repostería
- 2 cucharaditas de semillas de anís
- 1 cucharadita de flores de lavanda comestibles
- 1 pizca de sal

Batir el huevo con el azúcar hasta que quede esponjoso. Mezclar la harina con las semillas de anís, la lavanda y la sal. Incorporar a la mezcla de huevo y trabajar bien hasta que quede homogéneo.

Forrar una bandeja de horno con papel sulfurizado. Con ayuda de un par de cucharillas, distribuir pequeñas porciones con forma redondeada. Dejar secar toda la noche, o un mínimo de 6 horas.

Precalentar el horno a 170ºC. Hornear las galletas a media altura unos 10-12 minutos, hasta que se hayan dorado. Dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.

Anise and lavender cookies
02 diciembre, 2012

Calendario de Adviento. Día 2: el calendario lleno de chocolates

La entrada de hoy a lo mejor es un poco redundante, pero no podía dejar de dedicar un pequeño espacio a los Calendarios de Adviento.

Ahora son de lo más común en España, yo creo que he empezado a verlos este año a la venta en supermercados cuando todavía estábamos en octubre (horror), pero cuando yo era pequeña la situación era diferente. Al menos en Murcia, era muy raro encontrarlos, por no decir imposible.

Fuente: Die Welt
Estoy haciendo memoria y no recuerdo ni una sola Navidad en la que no haya tenido un calendario de Adviento lleno de chocolates colgado en mi habitación. Y mis recuerdos llegan bastante lejos, pues ahora mismo estoy visualizando una escena en la que, por fin, pude abrir la casilla número 24, y aparecía un bonito dibujo del portal de Belén. Me acuerdo de reconocer la estampa (era el portal de Belén, cómo no reconocerlo, con su mula y su buey, por mucho que el Papa quiera borrarlos) pero no tenía muy claro el significado. Si mi memoria no me falla, yo pensaba que el señor de la barba junto al niño era ese Dios que nombraba todo el mundo, pero mis padres me sacaron de mi error y me lo explicaron. O bueno, al menos me aclararon la cosa un poco, todo lo que una niña pequeña podría entender por entonces.

El caso es que todas mis Navidades conscientes han ido precedidas por un calendario de Adviento. ¿Y de dónde lo sacábamos, si no se vendía en Murcia? Pues de Suiza, claro :). Mis abuelos nos enviaban (o traían, si habían venido de visita) dos calendarios con suficiente antelación para que mi hermano y yo pudiéramos ir abriendo cada ventanita desde el día 1 de diciembre.

Algún día imitaré a Martha Stewat
La ilusión cuando mi madre nos daba nuestros calendarios (el mío siempre casi siempre azul, el de mi hermano rojo) y los colgaba en nuestros respectivos cuartos no se me olvidará jamás. Abrir la primera casilla, disfrutar del rico chocolate y descubrir el dibujito que escondía detrás, era todo un ritual lleno de emociones. Porque había que hacer verdaderos esfuerzos para no abrir más casillas de golpe... Y el día menos pensado, de repende me daba cuenta de que el calendario estaba lleno de casillas abiertas, y ya sólo quedaba una, la esperada ventana del día 24, siempre más grande. ¡Ya era Navidad!

En el futuro me gustaría tener un calendario artesanal, de tela o de madera, a ser posible hecho por mí misma (ja) para poder llenarlo de dulces y regalitos caseros. Quién sabe si algún día mis hijos tendrán también bonitos recuerdos asociados al Adviento :).
01 diciembre, 2012

Mi peculiar calendario de Adviento. Día 1

¡Buenos días a todos!
Estoy viendo amanecer enfundada en uno de mis jerséis favoritos mientras espero a que el elfo se levante para para ir a clase. Hoy he sentido una emoción especial cuando al salir de la cama (y congelarme en el proceso) me he dado cuenta de que ya ha llegado diciembre :D.

Aunque este final de año se presenta complicado y las perspectivas del siguiente no son nada halagüeñas, he decidido seguir el consejo de una buena amiga y no permitirme nada de negatividad estos días. Con lo que me gusta a mí la Navidad, no voy a dejar que nada me la estropee.

La merienda con los suegros del miércoles
Para ello, además de hornear muchísimo (faltaría más), he pensado hacer mi calendario de Adviento particular, que va a consistir simplemente en publicar una entrada cada día hasta Nochebuena, con pensamientos positivos. La idea es compartir las razones por las que adoro el tiempo navideño, recuerdos de fiestas pasadas, imágenes de Navidad que encuentre y me gusten especialmente... Y recetas, por supuesto :).


Hablando de recetas, ya está activado el índice navideño (en el menú superior, y pondré un botoncico en la barra lateral), aunque me falta actualizarlo con las recetas del año pasado. Para que queden bien organizadas hay que toquetear el código html y está siendo una tortura, pero poco a poco :P. De todas formas, siguiendo la etiqueta de Navidad podéis acceder a todas las entradas relacionadas que he ido publicando estos años.

Hoy simplemente quería recordar esa emoción del día 1 de diciembre. Recuerdo perfectamente la ilusión cuando era niña de ver la nueva hoja del calendario anunciando el último mes del año, mirando el día 24 con emoción contenida. ¡Faltaba tan poco para Nochebuena, pero a la vez parecía tanto! Claro que cuando uno es niño sólo tiene que esperar, no hay que preocuparse en planificar menús, comprar regalos u organizar las visitas familiares. Sólo disfrutar de unos días mágicos :).

¡Buen fin de semana!
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