11 junio, 2011

Rollitos de pavo con queso de cabra y mermelada de tomate

Es curioso cómo funciona el cuerpo humano. Y más concretamente el de la mujer, que, no nos engañemos, es el que mejor conozco. Lo interesante es darse cuenta de cómo con el paso de los años una llega a conocerse a sí misma, a identificar cada pequeño detalle de nuestro organismo, a comprenderlo cada vez un poco más. Porque aunque todos seamos "iguales" yo creo que cada cuerpo tiene sus pequeñas diferencias que lo hacen único, y es importante estar atento, escucharle y responderle.
No sé muy bien lo que pretendo decir con esto, son ideas que se me han cruzado por la mente estos días. Y es que a principios de semana me sorprendí a mi misma con unos cambios de humor tontos, pasando al mal humor absurdo mezclado con un toque de tristeza y, lo que es peor de todo, cierta mala leche hacia mi probre elfo cuando no se lo merecía. Menos mal que me di cuenta de mi tonto comportamiento y me frené un pocoa tiempo, porque sabía perfectamente por qué estaba así. Nos pasa a millones de mujeres, qué le vamos a hacer, una de esas gracias de la naturaleza. Y unos días más tarde, mal estar, dolores, falta de energía... pues nada, sofá, series, y algo de chocolate (el gran remedio) hasta que se pase.

En realidad no me quejo de todo esto. Porque aunque es un soberano coñazo (por llamarlo de alguna manera) es la belleza (sí, hay belleza en todo esto, aunque suene ñoño) del ciclo de la vida. Pero es que además yo llevo arrastrando ya varios años de ciertos problemas de salud con desórdenes hormonales que me han hecho valorar lo maravilloso que es tener que pasar por lo mismo cada mes. En serio, se es afortunada por tener un ciclo normal. Yo ahora mismo no lo tengo; la cita médica que tuve la última vez que fui a Murcia concluyó en que volviera a un tratamiento con hormonas para intentar ayudar a mi cuerpo a calibrarse él solito, y ojalá que lo haga. No lo he tratado bien en los últimos años, y ahora lo lamento mucho. A veces somos idiotas por maltratarnos a nosotros mismos, y no nos damos cuenta hasta que es demasiado tarde.

Rollitos de pavo

Bueno, ya no os aburro más con estas cosas. No tenía ni pensado actualizar hoy el blog, pero me encontraba sola en casa, en un extraño estado de tranquilidad interior, y sin premeditarlo me he sentado a escribir, sin tener ni idea de adónde me llevaban las teclas. Pero como no iba a actualizar sin una receta que compensara el rollo, aprovecho para publicar mi participación al Hecho en cocina de este mes. Entre unas cosas y otras, ya ni recuerdo cuándo fue la última vez que me apunté, así que cuando vi la propuesta de la gran Sonia, Rollitos, improvisé sobre la marcha una receta con lo que tenía por casa, antes de que se me pasara la fecha límite. Con unas pechugas fileteadas de pavo, un poco de queso de cabra cremoso y el último bote de mermelada de tomate casera del verano pasado, salió un plato sencillo pero resultón. También improvisé una salsa de tomate normalita con el toque de unas zanahorias y un poquito de picante.

Las cantidades variarán en función de los comensales:

- pechugas de pavo fileteadas
- queso de cabra en rulo cremoso
- mermelada de tomate
- hierbas provenzales
- sal y pimienta
- harina
- aceite de oliva virgen extra

Precalentar el horno a 200ºC.
Abrir bien las pechugas y eliminar la grasa que pueda tener, dejando cada pieza lo más uniforme posible. Salpimentar. Untar con queso de cabra; poner mermelada de tomate encima y hierbas provenzales al gusto, dejando libres los bordes. Enrrollar sobre sí mismas; pinchar con palillos para que conserven bien la forma. Enharinar ligeramente y poner en una fuente para horno. Añadir un poco de aceite de oliva por encima y hornear unos 15 minutos, regando con los jugos a mitad de cocción.
Colocar en la sartén con la salsa, tapar y dejar cocinar a fuego medio unos 10-15 minutos más. Retirar los palillos y servir con la salsa acompañadas de arroz blanco.



Rollitos de pavo


Para la salsa (aunque se puede usar cualquier otra que apetezca más)

- 1 chalota

- 1 diente de ajo

- 2 zanahorias

- 1 lata de tomate troceado al natural

- 1/2 vaso de vino tinto o blanco

- sal y un poco de azúcar

- una pizca de pasta de guindilla

- tomillo y pimienta negra

- aceite de oliva virgen extra

Picar la chalota y el diente de ajo, lavar y trocear las zanahorias. Calentar un poco de aceite en una sartén de paredes altas y pochar la chalota unos minutos. Añadir el ajo y las zanahorias, cocinarndo unos minutos. Incorporar el tomate, regar con el vino y dar unas vueltas hasta que se evapore el alcohol. Salpimentar y añadir un poco de azúcar al gusto para contrarrestar la acidez. Añadir la guindilla y tomillo al gusto. Bajar el fuego, tapar y dejar cocinar hasta que todos los ingredientes estén bien blandos. Dejar enfriar un poco; triturar con la batidora y pasar por el chino si se desea una textura más suave (yo no lo hice). Devolver a la sartén y continuar según lo descrito en la receta de los rollitos.
08 junio, 2011

Muffins integralesde espelta con zanahoria

No sé qué demonios hago por la noche, que me despierto desde hace días con un dolor de espalda que empeora cada vez. Desde la universidad tengo que tener cuidado con las posturas y los movimientos que hago porque a la mínima sufro contracturas, pero no tengo nada claro de por qué me han vuelto ahora. Qué ganas de poder nadar en alguna piscina, noto una gran mejoría cuando lo hago.

Aunque bueno, para nadar en las piscinas a las que tengo acceso tiene que hacer calor... y ya sabéis que no me apetece naaaada que llegue el verano. Estos días de tormenta de fin de primavera no he podido ser más feliz :) Hemos tenido varios días de truenos, relámpagos, mucha lluvia, incluso algo de granizo. Y lo más importante, ¡fresco! Qué maravilla poder dormir bien tapadita ^^

Spelt carrot muffins

El lunes fue uno de esos días. Amaneció muy gris, lluvioso y con frío. Así que mi vena repostera me obligó a hornear alguna cosita acorde con el tiempo. Además aproveché para probar alguna receta de un libro nuevo que me compré hace poco, y para probar otro de los accesorios del robot de cocina que comenté en la entrada anterior. Hacía tiempo que no publicaba ninguna receta de muffins, ya iba siendo hora.
La harina integral y las especias hacen de estas delicias un bocado de los que yo llamo otoñales. El olor que desprender al hornearse es ideal para días fríos y lluviosos, y son el acompañamiento perfecto parauna taza calentita y reconfortante de té. Me gusta mucho hornear con zanahoria, ya lo he comentado varias veces; aporta aroma y jugosidad a la miga, además de fibra y vitaminas, sin dejar ni rastro de sabores extraños.

Receta adaptada del libro Good to the Grain

- 1 y 1/2 tazas de zanahoria rallada fina
- 1 taza de harina de espelta integral
- 3/4 taza de harina de repostería
- 2 cucharadas de copos de avena
- 2 cucharadas de salvado
- 55 gr de azúcar moreno oscuro
- 50 gr de azúcar
- 1 cucharadita de levadura química
- 1/2 cucharadita de bicarbonato
- 1 cucharadita de mezcla de especias
- 1/2 cucharadita de canela
- 3/4 cucharadita de sal
- 250 ml de buttermilk
- 1 huevo L
- 50 gr de mantequilla, derretida y enfriada un poco

Precalentar el horno a 180ºC y preparar una bandeja o moldes para muffins.
Mezclar en un recipiente grande las harinas, la avena, el salvado, los azúcares, la levadura, el bicarbonato, la sal y las especias. Añadir la zanahoria.

Spelt carrot muffins


En otro cuenco, batir a mano el huevo con el buttermilk y la mantequilla, sólo hasta que quede bien mezclado. Verter sobre los ingredientes secos y mezclar con movimientos suaves envolventes, hasta que no queden grumos secos y se tenga una masa homogénea. Repartir sobre los moldes. Hornear tal cual o preparar un topping al gusto*. Introducir en el horno a media altura y bajar la temperatura a 175ºC, horneando unos 25-30 minutos, vigilándolos siempre en su tramo final. Pinchar con un palillo para comprobar que están listos. Esperar 5 minutos fuera del horno; desmoldar y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.


Spelt carrot muffins

* Para coronar los muffins se pueden espolvorear simplemente azúcar moreno, canela, copos de avena, trocitos de mantequilla, un Streusel, o no poner nada. A mi me sobraron un par de cucharadas de buttermilk, así que improvisé sobre la marcha una mezcla con ello, copos de avena, canela, un poco de harina y azúcar moreno, y se lo puse a la mitad de los muffins. Resultó un toque dulce muy rico, aunque no tan delicioso como un buen Streusel crijiente.

Spelt carrot muffins

Mañana es festivo en Murcia, se celebra el Día de la Región, qué bien ha caído para montarse un buen puente, el que pueda. Si estuviera allí me iría al campo con mis padres, que está precioso ahora sin tanto calor y tras las lluvias. Cuando iba al colegio era un día que me encantaba porque anunciaba ya las vacaciones de verano. En la universidad apenas me daba cuenta de que se celebraba, ya que normalmente en estas fechas se vive entre libros y apuntes.
¡Feliz mitad de semana!
05 junio, 2011

Zumo de pepino y manzana

¿A vosotros también se os escapan los domingos de las manos? No sé por qué, pero siempre se me suelen pasar volando y al final no consigo sacarles todo el provecho que tenía pensado. Y no soy de las que se quedan en la cama hasta horas infinitas (de hecho, me suelo despertar igual de temprano que el resto de la semana), pero entre unas cosas y otras... Nunca me han gustado mucho los domingos. Amanecen bien, prometiendo un día entero de descanso y tranquilidad, pero al final vuelan. Además, como se suelen acumular tareas domésticas este día (debería ser declarado el día oficial de la plancha) y lo aprovecho para planificar la semana siguiente, el tiempo pasa sin darme cuenta. De pequeña les tenía mucha tirria, sobre todo después de la hora de comer... y es que claro, ¡al día siguiente era lunes!

Hoy ha sido el cumpleaños de mi suegra y he pasado casi toda la jornada con ella. Bien temprano hemos ido al mercadillo (¡cuánta fruta hay ahora!), luego al centro comercial del barrio (con la excusa de ser el primer domingo del mes, abren las tiendas) y más tarde hemos ido toda la familia del elfo a comer para celebrar el cumpleaños. Entre el servicio lento, la sobremesa, volver (ha sido fuera de Madrid), pasar un rato en su casa por ciertos asuntos, y el visionado obligatorio del episodio de ayer de Doctor Who... el día ha volado. ¿Dónde hay que firmar para tener fines de semana de tres días?

Apple and cucumber juice

Para terminar la semana, o casi mejor encarar la nueva que entra, una receta bien sencilla.
Supongo que sobra comentar nada del tema "pepinos españoles" que hemos tenido la desgracia de vivir estos días. Es un problema muy serio el que están sufriendo en Alemania y espero que todo se solucione pronto, pero está claro que no se han hecho las cosas del todo bien. Muchos agricultores y otros profesionales del sectos se han visto seriamente afectados, y podría haberse evitado. Mi padre, que por su trabajo conoce bien la realidad del sector agrario del sureste español, está bastante indignado con ciertas cosas. 

A mi la verdad es que el pepino no me gusta mucho, en mi casa son mi madre y mi hermano los fanáticos. Pero tras ver la iniciativa de Ajonjoli en su blog La flor del calabacín, Apoya a los agricultores, ¡pon un pepino en tu cocina!, quise sumarme y poner mi granito de arena en la recopilación de recetas con esta hortaliza. Me pareció la ocasión perfecta para estrenar el vaso licuador de la nueva batidora que me ayuda en la cocina desde hace unos días, y es que tenía ganas de poder disfrutar de auténticos zumos y batidos caseros, con fruta entera triturada al momento. Ahora que apetecen más líquidos frescos y necesitamos más vitaminas para encarar el día, los zumos caseros totalmente naturales van a ser un gran aliado en casa. Y empiezo por una combinación de lo más simple, pepino, limón y manzana.

Suficiente para dos ó tres personas:

- 1 manzana verde grande
- 1/2 pepino
- 1 cucharadita de zumo de limón
- un poco de agua mineral

Lavar bien la manzana y el pepino. Es mejor usar la fruta entera, pero si no es ecológica es posible que se prefiera pelar. Trocear, quitando sólo el rabito y las semillas de la manzana. Poner en una licuadora o batidora de vaso junto al limón y triturar bien hasta conseguir la textura deseada. Si quedara demasiado espeso, se puede rebajar con un poco de agua. Servir inmediatamente.
03 junio, 2011

Panes integrales de centeno y lino

Primer viernes de junio, es increíble lo rápido que ha llegado el mes que nos anuncia el verano. Aunque por suerte estos días tenemos una masa de aire frío que nos está dando una tregua antes de la llegada definitiva del calor. Lo siento por los que añoran el sol y a los que se les haya chafado algún plan, pero yo no puedo ser más feliz durmiendo bien tapadita y disfrutando de mi café humeante mañanero al fresco que todavía entra por la ventana. ¡Veremos lo que dura!


A mitad de esta semana que se nos acaba regresé al Museo del Prado, yo sola, a la colección permanente. Hacía más de un año que no pisaba las grandes salas (aunque visité con mis padres la temporal de Chardin en Semana Santa) y lo echaba de menos. Eso sí, han vuelto a cambiarme muchas cosas de sitio y tienen varias salas grandes cerradas temporalmente por no sé qué follón. Y encima se han llevado temporalmente algunas de mis obras favoritas a la exposición temporal del Hermitage (Caravaggio!)... menos mal que en unos meses nos traerán piezas de esa maravilla de museo-palacio a Madrid.
Pero da igual. No importa las veces que repita, que siempre que me encuentro de frente ciertos cuadros, se me paraliza el mundo y vuelvo a sentir escalofríos de emoción. Recuerdo mi primera visita, con mi clase de la universidad, en el primer año de carrera... menudos lagrimones solté entonces delante de Velázquez, Rubens, Goya o Van der Weyden.

Rye bread

Para el fin de semana os dejo con un pan fantástico, ya que suelo aprovechar el sábado y domingo para continuar mis experimentos panaderos. Me encontré con esta receta en mi devenir habitual por mis blogs favoritos, y me llamó la atención porque, a pesar de que parece una elaboración larga, no requiere grandes tiempos de reposo o levado. Si se empieza temprano, al final del día podemos tener un par de panes de corteza dura y oscura, con una miga compata pero tierna llena de aromas, con un sabor que se hace más profundo con el paso de los días. Increíble para acompañar un buen queso.
Esta vez seguí todas las cantidades e indicaciones al pie de la letra. Próximamente probaré recetas más complicadas.

Receta obtenida de Wild Yeast

Soaker (prefermento) de salvado de trigo

- 79 gr de salvado de trigo
- 79 gr de agua
    Soaker de semillas de lino:

    - 49 gr de semillas de lino oscuro
    - 74 gr de agua
      Masa final:

      - 175 gr de harina intergral de trigo
      - 88 gr de harina integral de centeno
      - 88 gr de harina de trigo
      - 210 gr de agua
      - 1 gr de levadura de panadería seca
      - 12 gr de sal
      - 53 gr de melaza
      - 193 gr de masa madre 100% de hidratación
      - soaker de salvado
      - soaker de semillas de lino
      - harina extra para espolvorear

        rye bread

        Mezclar en un cuenco los ignredientes del soaker de trigo; tapar y dejar reposar entre 2 y 12 horas. Hacer lo mismo con los ingredientes del soaker de lino.

        Colocar en un recipiente grande las harinas, la masa madre, la levadura, la sal. y un 90% del total del agua. Mezclar a mano o con una amasadora a baja velocidad unos minutos. Añadir más agua de la reservada hasta conseguir una buena consistencia, que debe quedar pegajosa. Tapar y dejar reposar una media hora.
        Amasar con la máquina o a mano hasta conseguir una masa regular y más manejable. Hay que intentar no añadir más harina. Incorporar los dos soakers y continuar amasando hasta que quede todo bien homogéneo. Formar una bola y colocar en un recipiente limpio engrasado con aceite. Tapar y dejar levar hasta que crezca la mitad de su tamaño, alrededor de una hora si hay buena temperatura.
        Deshinchar y dividir en dos masas de unos 500 gre cada una. Amasar cada una ligeramente, formar dos bolas y tapar. Dejar reposar media hora.

        Dar la forma redonda definitiva a cada porción, usando las manos para crear tensión en la masa, llevando los bordes a la parte inferior a la vez que se va girando (me explico fatal, hay por la red muchos tutoriales de cómo hacerlo). Enharinar una bandeja, colocar las dos masas y tapar con film, o meter la bandeja en una gran bolsa de plástico. Dejar levar como mínimo hora y media, hasta que casi hayan doblaedo su tamaño.

        Precalentar el horno a 250ºC, colocando una bandeja con agua en el nivel inferior para crear vapor. Volcar las masas sobre la bandeja para darles la vuelta, dejando la parte enharinada arriba. Espolvorear con más harina si se desea. Hornear a 220ºC, añadiendo agua a la bandeja a medida que se evapore, durante 15 minutos. Sacar la bandeja del vapor, reducir la temperatura a 200ºC y continuar el horneado unos 40 minutos más. Si se tuesta la corteza demasiado rápido, reducir la temperatura a 180ºC en los minutos finales, y continuar unos 5-10 minutos más o hasta que al golpear la base suene hueco. Dejar enfriar en una rejilla antes de cortar en rebanadas. El segundo pan aguanta bien varios dias si se guarda entero envuelto en un paño de tela, y de hecho sabrá mejor que el primero.

        Rye bread

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