28 septiembre, 2012

Viajando - Oporto II y Guimaraes


Si seguís el blog por el lector de feeds o por el sistema de blogger, y os ha aparecido una entrada nueva algo extraña publicada por aquí, pero de la que no hay rastro, tranquilidad que ha sido error mío. Me guardaba una receta en borradores y le dí a publicar sin querer. Está claro que hasta que no sale el sol mi cerebro no funciona al 100%.

Bueno, estamos a punto de despedirnos de septiembre, ya hace fresquito y llueve. Me he resfriado pero me da igual, soy un poquito más feliz, a pesar de que he tenido una semana algo complicada. Antes de que me retrase más, allá va la segunda parte del viaje a Oporto.

Oporto

El primer día que amanecimos en la ciudad nos recibió un sol espléndido que ya nos acompañaría prácticamente toda la semana. Pero eso sí, yo cada jornada me llevaba mi chaquetica, que aunque soleado, las brisas del Atlántico mantenían unas temperaturas suavecitas tirando a frías por la noche, y por las callejuelas estrechas del centro donde apenas llegan los rayos de luz.

Oporto

Ese día ya caminamos mucho, y es que seguimos la calle que comenté en el primer post, que nos dirigió al meollo más animado de la ciudad, con muchos turistas y lugareños dedicados a sus cosas. Pasamos por puntos de interés como la Capilla de las Almas y el famoso Café Majestic, y llegados hasta la zona elevada de la Catedral, donde en la oficiona de Turismo compramos la Porto Card, muy recomendable para ahorrar en entradas y transportes.

Seguimos paseando bajando por el casco más histórico, de calles intrincadas y edificios antiguos, que a pesar de todo tienen mucho encanto y es un placer recorrerlo sin prisas, prestando atención a cualquier detalle.

Oporto

Oporto

Llegamos al río en una zona plenamente turística, con muchos restaurantes, tabernas, tiendas y comercios varios, al lado del famoso Puente Luis I. A mi padre le entró antojo de pescado fresco así que almorzamos en una terraza donde un señor acababa de venir del puerto cargado de un buen lote de sardinas frescas, que preparó a las brasas a llí mismo. Yo pensaba que las sardinas no me gustaban mucho, pero qué equivocada estaba. Fresquísimas, de temporada, y bien asadas, estás deliciosas.

Sardinas en Oporto

Otra de las jornadas la dedicamos en dirigirnos a un extremo de la ciudad más residencial, de construcciones más recientes, con muchas casazas y chalets de distinto tipo. Allí se encuentra la Fundación Serralves, una visita muy recomendable.

Casa Serralves

En un recinto muy grande, donde se fusionan parques, bosques, jardines, paseos arbolados y pequeñas lagunas, se encuentra el moderno edificio de la fundación, museo, de arte contemporáneo. Y separado, el curioso edificio que fue vivienda de su antiguo propietario,sede de exposiciones, y rodeado de zonas ajardinadas que parecen sacadas de una película.

Food in Porto

Food in Porto

La fundación tiene una cafetería y un restaurante buffet muy recomendables. Y uno de los empleados era español, y bien majete :).

Oporto

Tras algunos problemas para encontrar el autobús de vuelta, nos detuvimos cerca de los jardines del Palacio de Cristal, de nuevo una zona elevada que nos regaló preciosas vistas. Allí se puede pasear tranquilamente entre sus árboles y visitar la casa del Museo Romántico, en un estilo del Museo del Romanticismo que hay en Madrid.

Playa en Oporto

Es más que recomendable dedicar un día a recorrer la zona de Foz, la desembocadura del río Duero, donde se suceden playas muy agradables aunque de agua "algo" fresquita. Es un paseo estupendo para mojarse los pies (cuidado con las olas) y ver una magnífica puesta de sol.

Playa en Oporto
Esas dos figuras del centro somos mi hermano y yo, con las piernas caladas.

Mercado do Bolhão

Otra visita obligada es el Mercado do Bolhão, que teníamos al ladito de casa. Mientras mi hermano desayunaba, mi padre y yo nos bajamos una mañana a primera hora para curiosear entre sus puestos de verduras, frutas, panadería, flores, pescados, carnes, y objetos varios. La palabra decadente, tan típica cuando se habla de Portugal, cre que le va muy bien, y es que es un edificio muy viejo, que necesita un buen arreglo, pero a pesar de todo tiene ese encanto mágico auténtico difícil de explicar con palabras...

Mercado do Bolhão

Hay muchas más cosas que visitar en Oporto... La Torre de los Clérigos y su torre, la preciosa librería Lello, la Casa de la Música, la estación de tren con sus famosos azulejos, el moderno estadio do Dragao, Vila Nova de Gaia y sus bodegas con catas de vinos...

Azulejos en la estación de Oporto 

Cata de Oportos en Graham's
Degustando diferentes vinos de oporto en las bodegas de Graham's.
Y si se tiene tiempo, conviene dedicar un día a acercarse a la cercana localidad de Guimaraes, que además en 2012 es capial europea de la cultura. Tiene un centro histórico muy bonito y agradable de pasear, con trazado medieval patrimonio de la UNESCO. Se puede visitar el Palacio de los duques de Braganza y el castillo en ruinas, recorrer sus callejuelas, comer en alguno de sus restaurantes y luego subir en telesférico al Santuario de Penha, en el monte del mismo nombre.

Guimaraes
Plaza agradable en el centro amurallado de Guimaraes.
Bacalao en Guimaraes
Bacalao con costra de pan, patatitas y algo similar a los grelos.

Guimaraes
Algo cárnico con salsa de naranja, arroz y patatas, que devoró mi hermano.
Guimaraes
Bonito balcón en Guimaraes.
En definitiva, Oporto me gustó mucho más de lo que esperaba. Y seguramente fue porque no esperaba mucho, para ser sincera. Es una ciudad con un gran pasado histórico, que esconde mucha cultura y rincones fantásticos. Se recorre bien a pie, a pesar de sus cuestas, y su gente es muy amable. En más de una ocasión lugareños se nos acercaron ofreciendo su ayuda cuando nos vieron con caras de turistas perdidos escudriñando el mapa :). Además se come de maravilla, aman el pescado y las verduras, los preparan de mil formas, y por todas partes hay pastelerías llenas de dulces a los que es difícil resistirse. Y preparan un café excelente.

Dulces en Oporto

Puede parecer que pasar una semana entera en Oporto es demasiado, pero os aseguro que nos quedaron cosas sin ver. Y es que lo que más nos gustó fue salir por la mañana y echar a andar, muchas veces sin rumbo fijo, simplemente caminando por sus calles sin prisas. Fue un buen viaje :).

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Si quieres curiosear más :

En el blog:
- Rumbo a a Oporto: Salamanca, Ciudad Rodrigo y llegada

En Directo al Paladar:
- Comer en Oporto. Sabores marinos, vegetales frescos y dulces bañados por el Duero
- Restaurante O Forno, cocina portuguesa tradicional en el centro de Oporto 
- Los secretos del vino de Oporto. Visita a las bodegas de W. & J. Graham's

21 septiembre, 2012

Bizcocho de calabaza y plátano por una buena causa (actualizado)

Espero que el calorcito que todavía nos acompaña esté despidiéndose definitivamente. Menudo bochorno pasé ayer cuando salí por la tarde a la calle, y qué calor tenía a la hora de acostarme. Ya se empiezan a caer las horas de los árboles pero... ¿No podrían acompañar las temperaturas? 
Bueno, es igual, yo a mi rollo. Ya se acabaron (casi) las ensaladas en casa y he retomado el hornear con (más) regularidad y los platos de cuchara. Aunque por el momento hay que dejarles enfriarse un buen rato antes de poder degustarlos sin sufrir una lipotimia.


Pumpkin banana bread

La encantadora Mai, de Hierbas y Especias, lanzó a comienzos del verano una campaña solidaria en la que simplemente nos pide colaborar mediante la donación de una receta que contenga piña o plátano. Todos los detalles y los motivos los podéis leer con más detalle en su blog, aunque en resumen se trata de apoyar la producción ecológica de estos dos productos que Europa importa de América. 

Actua
El motivo no viene de apoyar lo ecológico "porque sí" o por "esnobismo" (algo que se viene acusando últimamente), sino por las razones que son las que a mí personalmente me hacen decantarme, cuando puedo, por los productos de este tipo: solidaridad, respeto y justicia. Y es que muchos de los productos que nos llegan lo hacen a través de condiciones terribles para sus trabajadores, que malviven en trabajos explotadores bajo malas condiciones y por pagas míseras.

Actualizado con los 5 mandamientos de esta acción:

  1. consume local...compra más en fruterías y pequeños establecimientos evitando las grandes cadenas que están hundiendo los precios en origen.
  2. cuando tu bolsillo te lo permita, compra productos de precio justo... si no puedes siempre, ayuda de vez en cuando con pequeñas compras. 
  3. piensa que ciertos productos bio no son ni mejores ni peores para tu salud pero sí lo son para quienes los trabajan.
  4. si los gobiernos y organizaciones internacionales no miran por el bienestar de la personas, hazlo tú... no los condenes al olvido.
  5. deseo una vida más justa y más sana, como la mía... ojalá algún día, todo el mundo tenga lo que yo tengo.... ni más ni menos.

Pumpkin banana bread

Mai nos propone difundir la campaña de apoyo mediante recetas que reunirá en un recopilatorio para enviarlo a Frutas justas. Ya han participado grandes blogs con estupendas recetas y muy variadas, y yo no podía faltar a la cita. El elfo adora los plátanos, por lo que cuando tenemos en casa duran bien poco, sobre todo considerando que deben estar bien maduros para usarlos en repostería. Pero la semana pasada me traje unos buenos ejemplares del mercadillo, plátanos locales, y me reservé uno bien hermoso para esta receta. 

La temporada otoñal ya está oficialmente inaugurada en mi cocina; el pistoletazo de salida lo da hornear con calabaza. Hace meses que llevo viendo por la red recetas que combinan la calabaza con el plátano, y como es una combinación que todavía no había probado, me pareció perfecta para esta ocasión. El resultado es fantástico, ¡combinan de maravilla! Ese maravilloso color naranja unido a la jugosidad aromática de la banana... Una delicia. Por cierto, como el plátano, aunque madurito, no lo estaba tanto como a mí me hubiera gustado, lo metí tal cual (sin pelar) al horno mientras se precalentaba hasta que quedó más blandito. Una pequeña trampa que ha funcionado bien ;).

Pumpkin banana bread

Bizcocho de calabaza y plátano
Receta basada en The Gallery Gourmet
Para 1 bizcocho rectangular

- 2 huevos L
- 2 claras
- 1 taza (250 ml) de puré de calabaza
- 1 plátano grandecito maduro, machadado
- 100 gr de azúcar moreno
- 50 gr de panela
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 55 ml de aceite de girasol
- 125 gr de harina de repostería
- 125 gr de harina integral
- 1 cucharadita de levadura química
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de nuez moscada molida
- 1/4 cucharadita de clavo molido
- 1/2 cucharadita de sal

Precalentar el horno a 180ºC y preparar un molde rectangular, engrasándolo o forrándolo con papel sulfurizado.

En un cuenco mediano, batir con unas varillas la calabaza, el plátano, los huevos y las claras, los azúcares, el aceite y la vainilla, hasta conseguir una mezcla homogénea. Si quedaran demasiados grumos del plátano, podemos triturarlo con una batidora de brazo.

Pumpkin banana bread

En otro recipiente más grande, mezclar las harinas con la levadura, el bicarbonato, las especias y la sal. Añadir la primera preparación y trabajar la masa con una espátula o lengüeta, con movimientos suaves, hasta conseguir una mezcla homogénea y suave.

Verter con cuidado en el molde preparado, igualando la superficie, y hornear sobre una rejilla durante unos 45-55 minutos, hasta que al pinchar el centor con un palillo éste salga limpio.

Esperar unos minutos fuera del horno y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla antes de servir.

19 septiembre, 2012

AIG 2012 - Nueva edición del Amigo Invisible Gastronómico

Entramos en la semana última-última-ultimísima de verdad del verano! Se espera que el otoño llegue el día 22 a las 16h 49m hora oficial peninsular, y yo estaré ansiosa aguardando su llegada. Mientras tanto, no quería que se me olvidara compartir por aquí algo que la mayoría ya sabéis... ¡Ha llegado una nueva convocatoria del AIG!

Los que me seguís desde hace tiempo probablemente ya sabréis que he tenido la suerte de participar en toda las ediciones del Amigo Invisible Gastronómico, que inició la genial Bea en 2008 y que este año vuelve a organizar Joana desde su blog Mis Recetas Bordadas, tras pasar por las manos de Ana y Bea de nuevo. Cada vez nos hemos apuntado más y más gente, y es una manera estupenda de conocer a otros fanáticos de la cocina y compartir algunos detalles con otra persona. Os aseguro que es una experiencia genial y no me perdería esta nueva edición por nada del mundo, ya que además anuncia la Navidad y personalmente me encanta hacer regalos y enviar cositas por correo ^_^.



¡Así que os animo a apuntaros! Si tenéis un blog de más de 6 meses de edad, pasad por el post de Joana donde da todos los detalles sobre cómo participar; tenéis hasta el 30 de septiembre. Yo ya me he inscrito y espero con ansias que me lleguen los datos de mi AIG de este año :). 

Aquí están las entradas que dediqué al evento los años pasados:

Amigo Invisible 2010 
Amigo Invisible 2011 

El logo de esta edición corre a manos de France, la madre de Palmira, ¡muchas gracias!

15 septiembre, 2012

Viajando - Rumbo a a Oporto: Salamanca, Ciudad Rodrigo y llegada

Poco a poco todo el mundo va regresesando de sus vacaciones y volviendo a la rutina, o iniciando unas nuevas. Me alegra mucho ir leyendo los retornos de todos vosotros; ¡que no me falte nadie :P! Yo aprovecho el fin de semana para compartir la primera entrega del viajecito de este año. Mientras seguiré esperando al otoño... espero que la subida de temperaturas de este fin de semana sea definitivamente la última, que ya me apetece perder de vista los tirantes.

Como ya comenté, diversas circuntancias han hecho que este verano tampoco hayamos podido ir a Suiza (menos mal que me quité el mono el invierno pasado), pero mi padre sugirió escaparnos la familia una semanita a Oporto. Mis padres estuvieron en Lisboa hace un par de años y tenían ganas de volver a Portugal. Yo por mi parte sólo estuve en el Algarve hace muuuuuucho, y me temo que no conocía casi nada a nuestros vecinos. ¡Muy mal por mi parte! Tenemos un país fantástico allí al lado para muchos nos es casi desconocido...

Salamanca

Salimos en coche tempranito para hacer una parada en Madrid. Tenía que dejar un cargamento de calabazas en mi apartamento, que aguardan impacientes a los primeros fríos para que empiece a darles uso :).
Después de comer seguimos hasta Salamanca, ciudad que ninguno conocíamos. Para no hacer la ida de un tirón aprovechamos a hacer noche allí, y tomarnos con más calma el viaje. Tuvimos pocas horas, pero recorrimos bien el centro histórico y nos quedamos asombrados de la cantidad de gente que hay, con muchos, muchos turistas. Es una ciudad agradable para pasear, la Plaza Mayor es muy bonita y hacía buena temperatura.

Salamanca

Cenamos de picoteo en una de las terrazas menos turísticas; bien aunque hay demasiado embutido para mi gusto, y encima pedí una sepia a la plancha que vino en forma de chopitos rebozados... No tenía ganas de pelearme con el camarero, que además el pobre no tenía la culpa, pero en fin. La próxima vez preguntaré bien qué entienden por "a la plancha".

El paseo de vuelta al hotel por la noche fue aún mejor, la plaza estaba preciosa iluminada. Y tienen buenas heladerías (de verdad, no de franquicia) por allí, concurridísimas.

Salamanca

Temprano pero sin madrugar, al día siguiente retomamos la ruta, haciendo parada en Ciudad Rodrigo. Mi padre tenía muchas ganas de visitar esta bonita ciudad desde que leyó sobre ella en el colegio, estudiando la guerra contra Napoleón. Realmente tiene un pasado histórico muy interesante y que mucha gente desconoce, os recomiendo investigar si os apasionan estos temas, como a mí.

El centro histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico, amurallado y construido en lo alto, es muy bonito, con entramado medieval de calles y sin perder su identidad cultural, a pesar de los muchísimos turistas que había. Realmente nos sorprendió la cantidad de gente! Y muchos de ellos extranjeros. Nosotros dimos un paseo tranquilo (después de tener más de un problema para aparcar) y tomamos un tentempié en la Plaza Mayor antes de continuar rumbo a la frontera portuguesa.

Ciudad Rodrigo

Entramos a Portugal por una zona poco transitada, y pasamos una buena cantidad de kilómetros sin cruzarnos apenas con nadie, atravesando montes y campos, sin apenas casas o construcciones. El tiempo se nos torció y nos pilló una buena tormenta que no nos abandonaría el resto del día, aunque tuvo su encanto (sabéis que adoro la lluvia).
Llegamos a la ciudad bajo el agua, pasando junto al Estádio do Dragão, siguiendo a la muchacha del GPS que nos llevaba a un hotelito donde tenían que darnos las llaves del apartamento que alquilamos.

Tengo que decir que teníamos un poco de miedo de lo que nos íbamos a encontrar, ya que no conocíamos nada ni a nadie que conociera la ciudad, y alquilamos el apartamento buscando a la aventura en internet, sin tener ninguna referencia más que las pocas fotos y el precio. Y el llegar lloviendo, en una de las muchas calles algo decadentes típicas de los centros portugueses, el portal del viejo edificio y tener que pagar por adelantado... 
Oporto

Peeero todo fue muy bien. El edificio es viejo, sí, como muchos, pero está bien reformado, da lo que prometía la web y no nos dio ningún problema. La verdad es que es muy recomendable alquilar un apartamento así para pasar varios días, sale mucho más barato, ahorras en comidas y se agradece poder tener un "hogar" al que volver después de horas y horas de caminatas turísticas.

Después de acomodarnos (y comprobar que la conexión a internet prometida funcionaba de lujo, desde allí publiqué el helado de melocotón), aprovechando que la lluvia daba un respiro, salimos a explorar. ¿No os encanta descubrir una ciudad o pueblo simplemente saliendo a la calle, sin planos ni rutas ni referencias de ningún tipo? Perderse un poco por las calles, esa es una manera fantástica de conocer un lugar nuevo, y descubrir detalles que te perderías de otro modo.
Food in Porto
Melón dulce y embutido local que nos sirvieron como entrante junto a un buen pan y mantequilla.


Estábamos cansados, hambrientos y se hizo tarde, así que sólo fuimos bajando la laaarga calle para descubrir que es una de las arterias clave de la ciudad, la Rua de Santa Catarina, con un tramo final peatonal y muy turístico, enclave comercial que atesora varios puntos de interés para el viajero. Pero nosotros nos limitamos a pasear un poco, encontrar un supermercado para llevarnos víveres, y regresar a buscar dónde cenar.

Justamente enfrente del apartamento había un restaurante con un camarero con pinta de abuelito fumando en la puerta. Y allí que fuimos, temprano, horario local, muertos de hambre. El O Forno resultó ser una especie de mesón con aspecto de llevar muchos años de vida, poco pero amable personal, mobiliario y decoración rústica, cartas en diferentes idiomas y clientela tanto local como turistas, que fueron llegando después de nosotros.
Menos mal que en Oporto adoran el pescado y las verduras, como pronto pude comprobar, y no tuve que sufrir nada durante el viaje para las comidas (que soy especialita para comer fuera). Me tiré de cabeza a por una dorada a las brasas con patatitas asadas y me quedé en la gloria :).

Food in Porto
¡Ñam! Me comí hasta las rodajas de limón, literalmente.
 Después, a la cama prontito que teníamos por delante una semana dura de patearnos la ciudad. Que ya sabéis que hoy en día, si no acabas reventado cada jornada, no has hecho turismo de verdad :P.

07 septiembre, 2012

Fin del verano - Cazuela de berenjenas con soja


Cazuela de berenjenas

Se acaba el verano...

Mira que me he quejado veces del calor y de lo poco que me gusta esta estación, pero no puedo evitar sentir un bajoncillo y algo de nostalgia cuando llega septiembre. Es inevitable, supongo. Sigo asociando el verano con mis felices años de infancia y adolescencia, y su final siempre trae algo melancólico, aunque no necesariamente triste.

He pasado un mes de agosto genial, a pesar de las olas de calor infernal que vivimos y se notaron mucho incluso en el campo. Aparqué un poco las salidas de running por las altas temperaturas y la humedad (tengo asma y se me hacía muy difícil respirar bien) y las cambié por muchos, muchos paseos en bicicleta, y algo de natación cuando se ponía, al fin, el sol.

Summer 2012

Los días pasaban tranquilos, con mis padres, mi gato, mi hermano, y toda la familia y amigos que siguen llenando de vida y animación el campo, con tantos niños pequeños que han cogido el relevo generacional a los que ahora somos mayores. Y me encanta verles corretear y jugar todo el día, despreocupados, arrugándose en las piscinas y acudiendo como locos a la llamada del panadero que cada día trae el pan y chucherías para los más pequeños.

Summer 2012

Para evitar el calor hay que madrugar para las actividades más agotadoras, especialmente salir en bicicleta. Después, un poquito de piscina y a preparar la comida, que se vuelve un poco un reto cuando no tienes una tienda cercana para ir a pie. Menos mal que allí si te falta una cebolla o unas patatas siempre encuentras a alguien que te las deja sin problemas. Durante la siesta, las Olimpiadas y la Vuelta a España amenizan las horas de más calor, y cuando se pone por fin el sol, las "madres" salen a dar su paseo de cada día, normalmente con algún perro de acompañante.

Summer 2012

No me dio tiempo a preparar nada demasiado especial para celebrar el Día Nacional de Suiza, el 1 de agosto, pero no faltaron las banderitas adornando nuestro jardín :). Eso sí, mi padre y yi preparamos Spätzli y Bircher Müesli a lo largo del mes.

El viaje a Oporto fue genial, la ciudad portuguesa me ha gustado mucho más de lo que esperaba, y su comida es fantástica. Ya le dedicaré un poco más de atención en una futura entrada, aunque podéis curiosear el post que he publicado al respecto en Directo al Paladar. Una ciudad sin duda que enamora. Y fresquita, que siempre es un plus en agosto.

Summer 2012

A Madrid regresé el martes día 4. Llegué por la tarde, y adelantándome a mis ataques de morriña pedí al elfo que en cuanto dejara la maleta (sin deshacer) en casa nos fuéramos al centro al cine y a cenar fuera, para despejarme. Eso sí, los días siguientes están siendo algo cansados, reajustando las rutinas, organizando la casa, limpiando, comprando, planificando... Bueno, poco a poco.

Os dejo con una receta que improvisé para mi madre y para mí un día en el campo en el que teníamos que gastar unas berenjenas chiquitinas y unos tomates pera que nos había traído mi padre. Las cantidades las pongo un poco a ojo, ya que dependerá del tamaño de las verduras. En realidad no tiene ningún misterio: consiste en hornear capas de berenjena ligeramente cocidas entre salsa de tomate con soja texturizada y un toque de queso. Salió muy rico, la verdad :).

Cazuela de berenjenas con soja en salsa de tomate

- 3 o 4 berenjenas pequeñas
- zumo de limón
- 1 cebolleta
- 2 dientes de ajo
- 1 kg de tomates pera
- 1/2 vaso de vino blanco
- 3 cucharadas de soja texturizada fina
- aceite de oliva virgen extra
- azúcar y sal
- albahaca, orégano, tomillo y pimienta negra
- queso de rulo cabra cremoso
- queso (sin lactosa) para gratinar

Lavar bien las berenjenas, desechar las puntas y cortar en rodajas de uno o dos cm de grosor, procurando que sean más o menos del mismo tamaño. Untarlas con un poco de zumo de limón y cocer en el microondas unos minutos, hasta que empiecen a estar blanditas. Reservar. Poner la soja en un cuenco y cubrir con agua templada o caldo.

Pelar y trocear los tomates; quitar las semillas si se desea. Picar la cebolleta y los dientes de ajo. Calentar un poco de aceite en una sartén o cazuela y cocinar unos minutos. Añadir el tomate y un poco de sal, cocinando a fuego fuerte unos minutos. Regar con el vino y dejar que evapore el alcohol. Añadir las hierbas aromáticas al gusto, y una pizca de azúcar para corregir la acidez. Dejar cocer a fuego medio-bajo hasta que reduzca el líquido, removiendo de vez en cuando.

Precalentar el horno a 190ºC. Escurrir bien la soja texturizada e incorporarla a la salsa, removiendo bien. Dejar cocinar unos diez o quince minutos más y probar el punto de sal. Dejar reposar un par de minutos. Cubrir el fondo de una cazuela de barro o una fuente similar con un poco de aceite. Repartir una capa de berenjenas, procurando cubrir la máxima superficie. Distribuir una capa de salsa y queso de cabra desmenuzado. Poner otra capa de berenjena y otra de salsa, hasta llenar la cazuela. 

Hornear durante unos 30 minutos. Cubrir con queso rallado y hornear unos minutos más para que gratine bien el queso. Dejar reposar unos minutos antes de servir.

Cazuela de berenjenas

Otoño, te esperamos con ansias. No te hagas demasiado de rogar este año ;).
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