Hace tiempo hicimos el camino hasta Suiza de un tirón pero mis padres juraron no volver a cometer semejante locura, así que ahora solemos parar una noche en un hotelito de la cadena Ibis cerca de Lyon. Esta vez aprovechamos para visitar la localidad medieval de Pérouges, un lugar pequeño pero encantador, y ya cenamos allí. Claramente enfocado al turismo, no hay problemas para encontrar distintos tipos de restaurantes donde sobretodo ofrecen cocina local.
Algo que me llamó la atención es una especie de torta dulce llamada galette que me quedé con ganas de probar, pero por si alguien tiene curiosidad la receta está en la web oficial.
Sin calentarnos mucho la cabeza entramos al Auberge du Coq (Rue des Rondes, Tel. 0474610547), un restaurante de tamaño medio con decoración rústica y bonitas vistas muy agradable.
La carta no es muy extensa y se centra en platos típicos con ingredientes regionales, aunque si no recuerdo mal también ofrecen pizza sobretodo para los niños. Básicamente se pueden encontrar buenas raciones de carnes con guarniciones de patatas y verduras de la zona, , algún pescado del día y, cómo no, distintos quesos, además de originales ensaladas.
Pedimos sólo una Salade roquefort para compartir, muy grande y saciante. Cómo me gusta la combinación de nueces con buen queso, cómo me fastidia haber descubierto que soy intolerante a la lactosa...

La pièce de boeuf poêlée sauce Hypocras. El Hypocras es un licor de aperitivo tradicional hecho a base de hierbas, especias y vino dulce. Lo pidió mi hermano y no puso ninguna queja.

Le poulet au coulis de langoustin. Fue mi plato y me encantó, me había llamado la anteción eso de mezclar el sabor del pollo con los langostinos. La salsa era muy suave y resultó un perfecto acompañamiento de la carne, muy tierna. Con el pan tan bueno que servían no me quedó más remedio que dejar bien limpio el plato :P

Le croustillant de canard confit et rôtie aux quatre póuvres. Para mis padres (que suelen pedir lo mismo), ccompañado de una delicia de verduras de temporada asadas. Este plato era parte de un menú que se acompañaba de Le gratin dauphinois, unas patatas gratinadas que son una bomba de lo buenas que están y de lo enemigas de toda dieta que deben ser :P

Nuestros estómagos no llegaron en forma a los postres, tan sólo pedimos 3 cafés y luego al hotel tempranito a descansar (tras un ligero rodeo por campos desiertos oscuros por un pequeño despiste).
Próxima parada: Suiza :)














