04 diciembre, 2018

¿Por qué salgo a correr? No es sufrimiento ni obligación: simplemente me hace sentir bien

El otro día un familiar me dejó un comentario en las redes preguntándome que quién se comía todas las cosas que preparo, y respondí que en broma que luego hay que quemarlo todo y ya está; pero no es del todo cierto. En primer lugar, no hago tantos dulces como podría parecer -y además son mucho menos, digamos, dulces, a como los hacía hace años- ni los comemos a diario en casa. Pero si salgo a correr no es por quemar calorías o por compensar unas galletas o un bizcocho: corro sencillamente porque me encanta, me da vitalidad, me hace sentir bien.


Hace tiempo que no reflexiono un poco en voz alta -escrita- sobre mis salidas de running, quizá porque ya es tan parte de mi rutina que ni me parece algo reseñable. Sin embargo, cuando se comentó en la presentación del II Estudio de Vitalidad Zespri que practicar ejercicio es un motor clave de vitalidad, me di cuenta de lo importante que es para mí, para no volverme loca. Los comienzos pueden ser duros, pero en cuanto coges cierto hábito el ejercicio te engancha, y de buena manera.

Es curioso cómo, aunque esté cansada o lleve días durmiendo poco, salir a correr me despeja, me despierta y me estimula. La fatiga después de practicar ejercicio es diferente al agotamiento por llevar horas sentada delante del ordenador, o de pasarme la mañana cocinando y limpiando; es un cansancio positivo, revitalizante, por así decirlo.


No hace falta machacarse ni mucho menos, y de hecho no recomiendo llevarse hasta el límite ni obsesionarse con tiempos, marcas o pautas, salvo que nos dediquemos a competir. Yo corro ya sin metas, me dejo llevar, escucho música o podcasts y disfruto de mi barrio, del paisaje, de las calles, del campo o del espacio que sea donde me pille. Me llevo las zapatillas en la maleta por si saco tiempo cuando estoy de viaje para correr un poco -el amanecer de Viena el pasado mes de septiembre fue especialmente mágico-, y siempre merece la pena madrugar más para correr a primera hora si luego no voy a tener tiempo.

El ejercicio moderado es muy sano y básico para mantenerse bien, puede prevenir enfermedades y es una manera de llegar a la vejez en mejor forma. Pero también relaja, quita estrés, hace ver las cosas con otra perspectiva y te permite desconectar.

Yo recomiendo hacer deporte o salir a caminar al aire libre, porque es más barato que un gimnasio y porque necesito el contacto con el exterior. El aire, la luz, ver cómo cambia la naturaleza con el paso de las estaciones, encontrarme con los mismos vecinos, descubrir nuevas tiendas o caminos... Si trabajáis desde casa o encerrados en un cubículo, estirar los músculos en el exterior siempre es muy recomendable. ¡Mejor si hay un buen parque o entorno natural cerca, claro! Y, siempre que sea posible, aprovechando la vitamina D que nos da el sol.


No siempre se disfruta igual pero tampoco pasa nada, unas veces se rinde mejor que otras. Lo importante es saber escuchar al propio cuerpo, y mimarlo, que para eso es nuestro y el único que tenemos. Como señalan en el estudio, la vitalidad es una suma de muchos factores, alimentación, salud física, bienestar familiar, ocio, trabajo, relaciones de pareja... Para mí, salir a correr es ya algo básico para sentirme bien, y además me gusta hacerlo sola, es mi momento.

Si hacéis el test de vitalidad y os sale un índice bajito, quizá os falta encontrar ese deporte o actividad física que os enganche y os haga sentir bien. En la web tenemos ideas para empezar a practicar poco a poco nuevos hábitos, que sé que mucha gente necesita inspiración o un empujoncito para animarse. Y no hay que esperar a los "buenos propósitos" de año nuevo para arrancar, cualquier día es bueno para empezar a entrenar ;).

¿Vosotros sois deportistas? ¿Vais al gimnasio para "compensar" excesos o porque os gusta? ¿Sois constantes practicando ejercicio o más bien os movéis por rachas? Tengo curiosidad :).


Imágenes | Unsplash


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4 comentarios:

  1. Deportista con regularidad desde hace años y un par de actividades que práctico semanalmente. Tengo que reconocer que soy un poco rara de gimnasio y corro en cinta (la verdad, la otra opción es respirar todo el humo de las calles y triscar entre polígonos y aceras estrechas. No es muy human friendly, mi ciudad adoptiva). Tampoco soy una corredora dedicada, sino que es calentamiento o ejercicio de domingo, pero es algo a lo que me he acostumbrado y me gusta ver cómo se va progresando poco a poco.

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  2. Yo recuerdo cuando empezaste a correr!! Yo llevaba ya un tiempito con ello y tenía ganas de contarle a todo el mundo lo maravilloso que era y lo bien que sentaba. Por desgracia, en los últimos años perdí la rutina por cuestiones laborales y llevo otro año más intentando recuperarla sin mucho éxito, para qué mentir. Correr me hacía enormemente feliz pero cuando empecé a trabajar me fue imposible encajarlo en mi horario laboral por turnos. Ahora que tengo otro trabajo y un horario fijo me han surgido problemas médicos que me han limitado la vuelta a las zapatillas. Pero volveré, no sé cuándo no cómo, pero correr es tan satisfactorio que no quiero resignarme a no hacerlo :)

    Saluditos

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  3. A mi lo que me gusta es salir a caminar. Tengo mucho parque alrededor de casa y es difícil resistirse. En los últimos meses, porteando siempre a mi bebé me ha sido más difícil...paseos más cortos, cada vez más peso encima, agotamiento y ansiedad porque llevo casi 20 meses con varios despertares nocturnos y su correspondiente teta para la bebé...pero sigo saliendo casi cada día aunque en lugar de una hora sea media. Sé que cuando vaya al cole podré volver a salir a buen ritmo. Y que algún día volveré a descansar de un tirón y entonces será mucho más sencillo todo. De momento hago lo que puedo, ¡y que no falte un poquito de yoga en casa!

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