20 diciembre, 2018

Pan de especias, frutas y té : receta de Navidad para reconfortar las mañanas y tardes más frías


Poco misterio tiene la receta de Navidad de hoy: muchas frutas secas, especias, algo de licor y té, ingredientes básicos para las fiestas y que podremos seguir disfrutando todo el invierno, pues es un "pan" que se aprecia mucho mejor en los días más fríos. Así que guardad la receta para cuando hayamos pasado la resaca de las Pascuas.

He conseguido esquivar la huelga de Renfe y ya he vuelto a casa por Navidad, como el turrón -ese que para mucho volvió hace semanas, pero bueno-; aunque aún no tengo mucho espíritu de fiestas. La casa está todavía sin decorar por circunstancias que no vienen al caso, mi hermano está fuera y, ay, es la primera vez en muchos años que no me esperaba mi gato.



Sus pelos siguen en mi ropa del armario, pero él ya no está. Con el follón de estos días no me había parado a pensar en su ausencia, ni esperaba que volviera a golpearme con esta fuerza. Esta situación es nueva para mí, yo no estaba aquí cuando nos dejó y seguía con el recuerdo de asociar la casa de mis padres con nuestro gato. Van a ser unas navidades extrañas, pero, aunque no me guste la expresión, la vida es así. Querer congelar el tiempo es absurdo, y precisamente por eso deberíamos saber apreciar mucho más cada instante que tenemos.

Cuando eres niño no te das cuenta y tienes la sensación de que todas las navidades son iguales, porque así es como son. Esas tradiciones que se nos marcan como ley de vida, hasta que un día somos conscientes del paso del tiempo y de que todo cambia. Peor aún: todo cambia y lo hace cada vez más rápido. Los abuelos son los que normalmente se van primero, y ya no "toca" ir a comer a su casa por Navidad. Los primos se hacen mayores con sus propias vidas y de pronto hace meses que no los ves. Familiares que se separan, amigos que se van lejos. También hay cambios que no tienen por qué ser malos, pero a veces el propio cambio lo percibimos como algo negativo. Y solo es natural.



Asumir todo esto a mí me cuesta mucho, soy una persona profundamente nostálgica y caigo en la melancolía demasiado a menudo, pero he aprendido a apreciar también esos sentimientos. Más triste sería no sentir nada y pasar por esta vida como si todo te resbalase. Pero claro, llegan las fiestas y me obsesiono con querer hacer TODO, cocinar todas nuestras galletas y dulces favoritos, probar recetas nuevas, preparar un montón de regalos maravillosos, currarme detalles caseros muy bien envueltos, planificar menús chulos, quedar con mil personas, ver cientos de películas, visitar museos, hacer excursiones, leer libros, hacer ruta de belenes; pero no llego a tiempo a casi nada y me torturo a mí misma.



Encontrarme ayer con mi padre, estresadísimo porque se va a jubilar y se le han juntado mil cosas en esta recta final del año, a punto de estallar porque las obligaciones no le dejan dedicar el tiempo que le gustaría a su familia, me devolvió los pies al suelo. Basta de agobios estúpidos. Obligaciones, las justas, torturarse con tontunas, ni hablar.

Y como una magnífica terapia para ahuyentar el estrés y recuperar la cordura -además del espíritu navideño- es hornear, en cuanto termine con mis obligaciones del día me iré a la cocina. Mi madre probó y se maravillo con los aguardentaos cuando estuvo en Madrid el mes pasado, así que los voy a repetir para toda la familia. Vosotros podéis animaros con ellos también -¡facilísimos y deliciosos!-, o con esta receta de pan/bizcocho de frutas. También lo horneé para ella, y también le encantó. Te reconcilia con el mundo.



Receta de pan de especias, frutas y té
Inspiración: las miles de recetas similares que han inundado las redes estas semanas
Ingredientes para 1 molde tipo plum cake de 20-22 cm

- 225 g de mezcla de frutas secas (dátiles medjool,ciruelas pasas, pasas de corinto, naranja confitada, orejones, fresas, arándanos rojos, mango...)
- 100 g de azúcar moreno oscuro
- 225 ml de té negro o al gusto, fuerte
- 1 buen chorro de ron, oporto o brandy
- ralladura de limón
- 1 huevo batido grande de gallinas felices
- 150 g de harina de repostería
- 50 g de harina de centeno integral
- 50 g de harina de avena
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1 cucharadita de mezcla de especias (canela, cardamomo, nuez moscada, jengibre)
- almendras para decorar

Picar a cuchillo y a lo bruto (pero con cuidado) las frutas, dejando trozos irregulares, siempre sin huesos y sin semillas. Disponerlas en un recipiente adecuado y mezclar con el azúcar moreno y la ralladura de limón. Preparar el té bien cargado y cubrir las frutas, añadiendo el chorro de licor, mezclando muy bien. Cuando se enfríe, tapar y dejar reposar toda la noche.

Al día siguiente, precalentar el horno a 160ºC y preparar un molde rectangular. Si lo usamos más pequeño, el pan quedará más alto, y viceversa. Mezclar en un recipiente las harinas con la levadura, la sal y las especias, y formar un pequeño hueco. Echar el huevo, batir ligeramente y añadir las frutas, que habrán absorbido prácticamente todo el líquido. Escurrir lo que sobre, si fuera el caso.

Combinar todos los ingredientes con suavidad, lo justo hasta tener una masa homogénea sin grumos secos. Llenar el molde y cubrir con almendras crudas al gusto, presionando un poco. También podemos espolvorear con más azúcar moreno, si estamos generosos.

Hornear durante unos 60-70 minutos, o quizá algo menos, depende del molde y del horno. Comprobar que el interior está listo pinchando con un palillo; debe salir con algunas miguitas o manchas, pero no con masa cruda. Esperar unos minutos antes de desmoldar y dejar enfriar por completo sobre una rejilla.



Esta tarde ¡por fin! ponemos el árbol :).

1 comentario:

  1. nosotros este año no decoramos ni nada, pero me acordé de ti porque comimos un panetonne de chocolate y frutas con frutas DE VERDAD que estaban espectaculares!

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