Qué gustazo da al pulsar la opción imprimir cuando por fin se termina un trabajo. Y tenerlo ya encuadernado, tan ordenadito, esperando para ser entregado... por fin
terminé ayer mi trabajo de
Historia de la alimentación en la Europa moderna! Hemos tenido demasiada libertad a la hora de hacerlo, ya veremos qué le parece al profesor. Ahora a estudiar...
Al volver tuve que celebrarlo horneando algo, así que aproveché la ocasión para probar una receta que tenía guardada desde hace tiempo,
Pumpkin Biscotti, del fantástico blog
Simply Recipes. Aunque la receta es del autor de
Vanilla Garlic, otro lugar recomendable de visitar.
Pues sí, me faltaba probar la
calabaza en
biscotti, y el resultado de nuevo es genial. He aaptado la receta original un poco a mis gustos (por ejemplo los he hecho menos dulces), y salen muy bien. Los biscotti son muy sencillos de preparar, animaos a tunear una receta base a vuestras preferencias y proba combinaciones nuevas de ingredientes! :)

Receta adaptada de
aqui:
- 2 y 1/2 tazas de harina de repostería
- 3/4 taza de azúcar
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de levadura
- 1/2 cucharadira de canela
- 1/2 cucharadita de jengibre
- 1/4 cucharadita de clavo
- 1/4 cucharadita de nuez moscada
- 2 huevos medianos
- 1/2 taza (150 ml) de puré de calabaza
- 100 gr de arándanos rojos secos
Precalentar el horno a 180ºC y preparar una bandeja.
Tamizar juntos todos los ingredientes secos y el azúcar. A parte batir la calabaza con los huevos hasta que quede homogéneo. Añadir tamizando poco a poco la mezcla de los secos sobre la segunda, incorporando todo con una espátula. Por último añadir los arándanos rojos. Al final resulta más sencillo trabajar la masa con las manos, eso sí, aunque nos las enharinemos acabarán muy pringosas :P
Una vez la masa esté homogénea, sin rastos de harina ni nada seco, nos mojamos las manos (sin que chorreen) y colocamos sobre la bandeja la masa, formando un rectándulo sin esquinas de unos 15-20 cm de largo, y no más de 1-1'5 cm de alto. Lo metemos en el horno a media altura durante unos 20-25 minutos, hasta que se haya dorado ligeramente y al tocar el centro con cuidado esté firme. Sin apagar el horno, lo dejamos enfriar unos 15 minutos fuera sobre una rejilla. Después cortamos los biscotti con un buen cuchillo de sierra (de los de pan), dejándolos en la bandeja de nuevo con el corte hacia arriba. Volvemos a meterlos al horno, bajando la temperatura a 150ºC, unos 10 minutos. Les damos la vuelta a cada uno y horneamos otros 8-12 minutos más, hasta que tengan el punto deseado. Tened en cuenta que en caliente aún pueden parecer algo blandos, pero fríos se endurecen enseguida.
Crujientísimos, lo mejor es tomarlos con algo donde mojar, un chocolate, algún licor dulce, café o simplemente leche :)