- 500 gr de harina de fuerza
- 2 cucharaditas de sal
- 7 gr de levadura de panadería seca
- 175 ml de agua templada
- 200 gr de remolacha cocida y triturada
- 1 cucharada de semillas de linaza
- 1 cucharada de semillas de amapola
- 1 cucharada de semillas de calabaza
Tamizar la harina con la sal y la levadura en un recipiente amplio; añadir las semillas y la remolacha triturada. Formar un hoyo e incorporar el agua poco a poco, mezclando continuamente hasta formar una masa homogénea, blanda y húmeda pero no pegajosa (corregir de harina o agua si es necesario). Amasar a mano sobre una superficie lisa enharinada durante unos minutos, hasta que tenga una textura suave, homogénea y elástica. Formar una bola y colocar en un recipiente untado con aceite; darle unas vueltas para que se engrase ligeramente y tapar con papel film y/o varios paños de cocina. Dejar levar en un lugar templado hasta que haya doblado su tamaño (entre 60-90 minutos).

Volcar sobre la superficie de trabajo y deshinchar. Amasar de nuevo un par de minutos y darle la forma final, redonda u ovalada. Colocar sobre una bandeja de horno engrasada, tapar y dejar levar de nuevo durante aproximadamente media hora. Es práctico meterlo en el horno previamente calentado a 50ºC y apagado, así crece mucho más rápido. Después, mientras el horno se precalienta a 220ºC, pintar la superficie del pan con algo de agua o leche, espolvorear con semillas/harina y practicarle algunos cortes. Hornear a 200ºC entre 30-40 minutos, hasta que la corteza haya cogido color y la base suene hueca al golpearla. Para tener una mejor corteza, colocar un cuenco con agua en el fondo del horno y/o disparar algo de agua con un spray a las paredes del horno, para crear vapor.
Dejar enfriar totalmente sobre una rejilla antes de servirlo cortado en rebanadas. Si se guarda bien, aguanta perfectamente varios días.





