14 abril, 2009

Pan de remolacha y semillas

Hace tiempo vi por algún blog o página de cocina un precioso pan de color rosado que me llamó mucho la atención: estaba hecho con remolacha. Hace poco me entró el gusanillo (de nuevo) de amasar y hornear un pan casero, así que probé a añadirle algo de este vegetal a la masa. Antes de meterlo en el horno tenía un color rosa intenso, algo extraño pero muy bonito la verdad. Al cocerse sólo dejó un tono rosado leve, más visible sobre todo en la corteza; quizás use más cantidad de remolacha en un futuro, pero de todas formas el pan salió buenísimo, con una corteza crujiente pero una miga muy tierna, firme pero no densa. Y un sabor ligeramente dulzón que contrastaba muy bien con el añadido de semillas.

Sin título

- 500 gr de harina de fuerza
- 2 cucharaditas de sal
- 7 gr de levadura de panadería seca
- 175 ml de agua templada
- 200 gr de remolacha cocida y triturada
- 1 cucharada de semillas de linaza
- 1 cucharada de semillas de amapola
- 1 cucharada de semillas de calabaza

Tamizar la harina con la sal y la levadura en un recipiente amplio; añadir las semillas y la remolacha triturada. Formar un hoyo e incorporar el agua poco a poco, mezclando continuamente hasta formar una masa homogénea, blanda y húmeda pero no pegajosa (corregir de harina o agua si es necesario). Amasar a mano sobre una superficie lisa enharinada durante unos minutos, hasta que tenga una textura suave, homogénea y elástica. Formar una bola y colocar en un recipiente untado con aceite; darle unas vueltas para que se engrase ligeramente y tapar con papel film y/o varios paños de cocina. Dejar levar en un lugar templado hasta que haya doblado su tamaño (entre 60-90 minutos).


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Volcar sobre la superficie de trabajo y deshinchar. Amasar de nuevo un par de minutos y darle la forma final, redonda u ovalada. Colocar sobre una bandeja de horno engrasada, tapar y dejar levar de nuevo durante aproximadamente media hora. Es práctico meterlo en el horno previamente calentado a 50ºC y apagado, así crece mucho más rápido. Después, mientras el horno se precalienta a 220ºC, pintar la superficie del pan con algo de agua o leche, espolvorear con semillas/harina y practicarle algunos cortes. Hornear a 200ºC entre 30-40 minutos, hasta que la corteza haya cogido color y la base suene hueca al golpearla. Para tener una mejor corteza, colocar un cuenco con agua en el fondo del horno y/o disparar algo de agua con un spray a las paredes del horno, para crear vapor.
Dejar enfriar totalmente sobre una rejilla antes de servirlo cortado en rebanadas. Si se guarda bien, aguanta perfectamente varios días.

Sin título
09 abril, 2009

Invasión de conejos

Como creo que ya he comentado alguna vez, para mi estas fiestas son más Pascua que Semana Santa, y hago esa distinción de términos exclusivamente por lo que significa para mi cada uno. Murcia es una de las ciudades donde se vive con más fervor esta celebración cristiana, hay muchas procesiones y más actos de ese estilo, pero jamás he ido a ninguna. Me he "peleado" con ellas al tropezármerlas alguna vez, tratando de ir a mi casa sin tener que dar la vuelta a toda la ciudad, pero asistir asistir no, nunca. Los pasos de Salzillo son magníficos, sin duda, pero aunque sea sacarlos de su contexto prefiero verlos tranquilamente en el museo... estas cosas me agobian.

Y es que mis recuerdos infantiles de estas fechas me llevan a días en el campo, visitas de mis abuelos, búsqueda de dulces por el jardín, decoración en familia de huevos cocidos, y muchos chocolates, sobre todo con formas de conejitos y huevos de colores.

Así que, como mi conocimiento de la repostería tradicional de Semana Santa es bastante limitado (prefiero dejárselo a los que realmente saben, ya he visto muchas cosas deliciosas por vuestros blogs ;) ), hice unas galletitas sencillas de mantequilla con temática del Conejo de Pascua para compartir con algunos amigos.

easter cookies

Galletas caseras y chocolate, una buena pareja :)

easter cookies2


Me sé de algunos detractores de las verduras que no harían ascos a estas zanahorias :P



Espero que estéis pasando unas buenas fiestas, celebréis o no la Semana Santa ;)
05 abril, 2009

Clafoutis de ciruela

A ver, ¿cómo es posible que ayer mismo estuviéramos celebrando la Navidad y que de pronto nos hayamos metido en medio de la Semana Santa? ¿Quién ha acelerado el tiempo?
Pues sí, ya están aquí otras de las fiestas de la temporada, y un año más marcho para Madrid a aprovechar la semanita para reencontrarme con algunas de las personas más importantes de mi vida, que casualmente han confluido por estas fechas en la capital :)
Como seguramente asalte algún que otro ordenador ajeno por allí, es posible que publique alguna entrada antes de regresar. En cualquier caso, dejo un postrecillo más veraniego para marcharme con algo dulce.

Recurro otra vez a las ciruelas, esta vez amarillas, para preparar una tercera versión del maravilloso clafoutis francés. Curiosamente empecé a probar este postre con frutas alternativas en lugar de ir a lo tradicional; las ciruelas son mucho más comunes en los clafoutis, ahora me falta por probar más adelante el genuino clafoutis de cerezas. Por el momento, este salió riquísimo. Como siempre, mi versión es sin lactosa, y nadie que lo ha probado se ha quejado de ello ;)

Plum clafoutis


- 7 ciruelas pequeñas
- 1 sobre de azúcar vainillado
- 3 huevos medianos
- 100 gr de azúcar
- 300 ml de leche de soja
- 1 cucharada de pacharán
- 110 gr de harina
- 1 pizca de sal

Lavar las ciruelas, cortar por la mitad y quitarles el hueso. Espolvorear el azúcar vainillado por encima y reservar.
Precalentar el horno a 200ºC; engrasar un molde o fuente redonda de paredes altas.
Tamizar la harina con la sal. En un recipiente aparte, batir los huevos con el azúcar; añadir la leche y el licor y batir un poco más. Incorporar la harina y mezclar bien hasta que se forme una masa líquida homogénea, con los menos grumos posibles. Volcar sobre el molde. Repartir por encima las ciruelas. Hornear a media altura a 180ºC durante unos 35-45 minutos, hasta que se haya dorado y al pincharlo con un palillo o similar éste salga limpio. Dejar enfriar o servir ligeramente tibio (yo lo prefiero frío) con azúcar glas por encima.

Plum clafoutis

Feliz Semana Santa a todos!
03 abril, 2009

Penne rigate al farro a la huertana

Vamos con otra receta no dulce, que son minoría en este blog :P
La pasta es todo un mundo culinario maravilloso; hay tantísima variedad en tipos, formas y tamaños, con innumerables formas posibles de prepararla... sólo hay que visitar el maravilloso blog de Cannella para comprobarlo :)
Pero hay que admitir que suele pasar que en casa nos volvemos algo comodones y repetimos nuestras recetas habituales de pasta; en mi familia son ya tradición los espaguetis a la boloñesa y macarrones con tomate y salchichas gratinados de mi madre, y los tortellini con nata de mi padre. Por cierto, me pregunto por qué los penne han pasado a llamarse macarrones aquí...

De vez en cuando está bien variar los menús cotidianos y probar cosillas nuevas. Aproveché que mi padre trajo de Milán un paquete de penne rigate al farro para preparar la pasta como más me gusta, con su buena dosis de vegetales. Sale una salsa muy rica que hará que hasta los menos amigos de las verduras puedan disfrutarlo (o al menos mi hermano, carnívoro por naturaleza, se comió un buen platazo sin quejarse).

Penne rigate al farro


- 350 gr de penne rigate al farro
- 1 berenjena
- 1 pimiento rojo
- 1/2 calabacín hermoso
- 1 puerro
- 3-4 cucharadas de salsa de tomate casera
- 1/2 vaso de vino blanco
- orégano y albahaca fresca
- aceite de oliva y sal

Lavar las verduras. Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja. Ir calentando agua en una olla para hervir la pasta.
Pelar la berenjena y cortar en cubitos pequeños, así como el pimiento. Colocar ambas verduras en la fuente, rociar con un poco de aceite de oliva y meter al horno durante unos 10-15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que estén ligeramente asadas. Reservar.
Picar el puerro y cortar en cubitos el calabacín. Poner una sartén amplia al fuego con aceite; añadir el puerro y enseguida el calabacín. Dar unas vueltas y regar con el vino blanco. Tras unos pocos minutos, añadir la salsa de tomate, y las hierbas al gusto. Por último incorporar después el resto de verduras. Remover bien y tapar, dejando cocinar a fuego lento, mientras se termina de cocer la pasta.

Vegetable sauce


Cuando los penne estén cocidos al dente, escurrir e inmediatamente añadirlos a la sartén con la salsa, removiendo bien y dejando que se impregnen del sabor de las verduras. Dejar un par de minutos a fuego lento antes de retirar y servir.
Acompañar con queso parmesano recién rallado y que cada comensal se sirva a su gusto.
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