08 febrero, 2018

Calabaza y coles de bruselas asadas con zataar - N I E V E



Me hubiera gustado publicar antes esta receta de calabaza y coles de bruselas asadas con zataar, pero a veces pasan cosas que te alteran los planes. Y en este caso ha sido la naturaleza, que no sé si será sabia o no, pero se ha dado cuenta de que estamos en invierno y ¡por fin! he visto nevar de verdad en Madrid. Quizá alguien recordará mi emoción de años pasados cuando caían míseros copos que apenas cuajaban unos instantes en la sombra, pero esta vez ha sido real.



Ya el domingo empezó la cosa a ponerse seria, y me emocioné viendo que cuajaba un poquito en el parque de las zonas comunes, pero ¡oh, el lunes! Menuda nevada. Nuestro gato Lito y yo nos quedamos embobados mirando por la ventana, y tuve que salir -obviamente- a sacar algunas fotos del barrio. Volví con cubitos de hielo chorreantes en lugar de pies, pero nada podía quitarme esa sensación de ilusión infantil que se apoderó de mí.



Sé que la nieve es muy bonita recién caída, cuando no sopla ventisca y permanece en zonas que no sean lugares de paso constante de peatones y vehículos. Que crea un mejunje gris helado al derretirse en la carretera, que provoca accidentes, atascos y más molestias. Y sé que, en el fondo, lo que cayó no fue para tanto. Pero... qué queréis que os diga, para una murciana como yo, con genes suizos corriendo por las venas, la visión de la nieve en vivo y en directo es emocionante.


El caso es que me trastocó los planes y echó al garete mi perfecta organización de la semana, pero no me quejo. Tampoco me quejaré del frío, que ha cogido el relevo de la nieve, porque realmente no me molesta. El viento sí es un incordio, pero por ahora las bajas temperaturas las llevo bien, incluso disfruto mucho al salir a correr. Creo que todavía me acuerdo de lo mal que lo paso en verano 😌. ¡Y todavía queda nieve cuajada en algunas zonas de por aquí! Qué bonita es la nieve en zonas naturales cuando además luce el sol 💜.


Creo que la nueva casa es menos fría que el mini pisito donde vivíamos antes. Al menos, si fuera por mí, apenas pondría la calefacción. Claro que la mayoría de veces en las que el elfo se queja de que está congelado -y lo dice desde el sofá bajo una manta-, yo ando con el horno encendido, o amasando pan, o tostando algo en la sartén, o removiendo algún guiso. Es que la cocina calienta el cuerpo y el espíritu, incluso antes de empezar a pegar bocado.


El horno es un buen amigo para calentarse, y también para sacar lo mejor de muchas verduras. Ya sabréis que me chifla asarlas, no tiene ni punto de comparación con el hervido o la sobrecocción en agua. El vapor me gusta, pero hay que controlarlo muy bien para dejarlas al dente. Y asándolas se crea una reacción de Maillard fabulosa, dejándolas tostaditas y crujientes por fuera, concentrando todos los sabores... Creo que en cuanto termine de escribir esto voy a ver qué puedo asar hoy.


¿Y el zataar? Pues es una mezcla de especias que me tiene enganchadísima, porque incorpora entre otras muchas cosas sésamo tostado, que le da un puntito riquísimo a casi cualquier cosa. Podéis buscar recetas para hacerlo casero, comprarlo en tiendas especializadas o tener un primo casado con una israelí que te lo trae cuando va a su tierra, como yo 😛. O, simplemente, sustituir el zataar por la mezcla de especias que más os guste 😏.

Receta de calabaza y coles de bruselas asadas con zaatar
Inspiración: el invierno
Ingredientes a ojo según convenga

- 1 calabaza tipo cacahuete (butternut squash) o la que más nos guste
- 250-300 g de coles de bruselas (nacionales, por favor)
- 1-2 cucharadas de zaatar o mezcla de especias al gusto
- aceite de oliva virgen extra de buena calidad
- vino blanco, sidra o agua
- zumo de mandarina o naranja
- vinagre de manzana o de sidra
- salsa Worcestershire (al gusto, opcional, cuidado que no es apta para vegetarianos)
- sal (cuidado que el zaatar ya suele llevar)

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una llanda o bandeja de horno grande.

Pelar la calabaza, abrir y retirar las semillas. Cortar en cubos. Lavar las coles de bruselas, quitar las posibles hojas dañadas y cortar por la mitad si fueran muy grandes.

Colocar ambas verduras en la bandeja. Mezclar el resto de ingredientes en un cuenco, batir un poco y echar por encima. Remover bien, mejor con las manos, y agregar un pelín de sal si fuera necesario.

Asar durante unos 30-40 minutos, removiendo de vez en cuando y vigilando el punto de cocción que más nos guste. Lo ideal es que se caramelicen un poco por fuera.



¿Y con qué acompañarlas? Se pueden tomar de mil maneras: como guarnición de carnes, pescados, tofu o legumbres, en plan ensalada templada con algún grano o cereal, combinadas con otros ingredientes en una especie de buddha bowl, con huevo escalfado o cocido... y solas están de muerte.

¡Abrigáos bien!

3 comentarios:

  1. Que receta mas buena, en casa solo me gusta a mi pero me desquito comiéndome un buen plato fijo.Gracias y buenas noches.

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  2. No sabrs lo que me gusta ésta receta. Tengo los ingredientes, osea que iré a por ella, adecuándola a mi dieta alcalina. No problem 😉
    Besos

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  3. El lunes nos tenías a todos en la oficina con la nariz pegada al cristal mirando como tontos la nieve caer. Imagínate yo que soy de Navarra, y la nieve forma parte de mi adn desde que soy pequeña, ver nevar aquí... Luego cuando hice cola esa misma tarde para entrar al palacio de los deportes a un concierto ya la nieve me hizo menos gracia, pero ese momento de ventisca de nieve (vale, o algo parecido...) fue total.

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