11 mayo, 2018

Madeleines de lavanda y naranja para celebrar la primavera

Estoy alucinando con la explosión de primavera que hay en la zona por donde salgo a correr. Hay un caminito que cojo para dar la vuelta en mi circuito que está casi impracticable de las plantas llenas de flores que han surgido estos días; no me quejo, ¡faltaría más! Tanta lluvia ha dado sus frutos y tenemos que aprovechar que todavía la naturaleza nos regala cosas así. Por eso hoy vuelvo con dulce, unas madeleines de de lavanda y naranja inspiradas por esta época.


Mis primeras madeleines de verdad las probé en Francia, y cuando encontré en París un molde precioso de metal de calidad no pude evitar hacerle hueco en la maleta. Lo guardo como oro en paño y sigue perfecto, aunque tengo que admitir que de tan bien guardado que está se me olvida usarlo. Muy mal por mi parte, con lo fácil que es preparar la masa y lo riquísimas que salen.

También es cierto que aún sigo con cierto caos organizativo en casa. Va a hacer pronto un año que nos mudamos, y sigo sin tener del claro cómo organizar y guardar todas las cosas de cocina, entre ingredientes, utensilios, vajilla, accesorios y mil chorradas más. La semana pasada montamos un mueble nuevo (¡vitrina cerrada a prueba de gatos trepadores!) y tengo que volver a replantear cómo clasificar todo. En esas estoy... y de pronto encuentro cosas que había olvidado que tenía.


La mudanza me puso los pies en la tierra y ya no compro casi nada nuevo de cocina, ni se me van las manos como una loca cuando encuentro ingredientes raros. Bueno, ejem, esto último quizá no es cierto del todo, pero si me controlo un poco más. Y desde luego que me he propuesto usar más todo lo que tengo, productos incluidos; no quiero que me vuelvan a caducar especias por miedo a que se me gasten. Es absurdo.

Estas madeleines son muy sencillitas, esponjosas y muy aromáticas, sin empalagar, perfectas para sacar con el café. El toque floral de lavanda es de mis favoritos -casi el único que tolero, junto con el azahar- en repostería, y combina muy bien con la naranja. Son aromas que me inspiran días primaverales como estos, de tardes largas y soleadas pero con alguna que otra tormenta traicionera, que sigue alimentando los verdes campos. Ya llegará el verano, ya...


Si no tenemos bandeja de madeleines se pueden hacer perfectamente en otro tipo de moldes, mejor de tamaño pequeño. Yo aproveché que me sobró un poquito de masa para hornear mini muffins; ¡no iba a malgastarla! Supongo que todo de golpe en molde de bizcocho también saldría rico.

Receta de madeleines de lavanda y naranja
Inspiración: la primavera y recuerdos de París
Ingredientes para unas 10 unidades

- 85 g de mantequilla sin sal
- 2 huevos de gallinas felices
- 50 g de azúcar
- ralladura de naranja
- 1/2 cucharadita de flores de lavanda comestibles
- 1 cucharada de panela o azúcar moreno
- 1 cucharada de miel local floral
- 95 g de harina de repostería
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1/2 cucharadita de sal

Derretir la mantequilla y dejar enfriar un poco. Estrujar el azúcar con la ralladura de naranja y la lavanda en un recipiente mediano para liberar los aromas. Añadir el azúcar moreno y la miel, los huevos y la mantequilla, y batir todo muy bien hasta que crezca el volumen.

Agregar la harina con el bicarbonato y la sal, mejor si lo tamizamos, y combinar con suavidad hasta tener una masa homogénea sin grumos. Tapar y dejar en la nevera 30 minutos.

Precalentar el horno a 200ºC. Engrasar un molde de madeleines -personalmente no me gustan mucho los de silicona- con mantequilla. Llenar una manga pastelera con la masa y rellenar las cavidades sin llegar a cubrirlas del todo. O echar directamente con una cucharilla.

Hornear durante unos 8-10 minutos, hasta que se hayan dorado. Esperar a que se enfríen sobre una rejilla antes de servir.



Lo dicho, muy sencillas pero exquisitas, y quedan estupendamente en una bandeja si tenemos visita e invitamos a tomar café o té. Aguantan bien un par de días en un recipiente hermético.

¡Buen fin de semana!

4 comentarios:

  1. Holaaaaaaa!!! Me ha encantado leerte como siempre, tienes q escribir un libro porque siempre me engancho a lo q cuentas y se me queda corto.Me ha hecho gracia lo de la primavera,leerlo mientras me estoy tomando un té ardiente con el abrigo recién quitado en el perchero.Aqui ha hecho de verano y hoy un frío que pela!!!. Me encanta la taza ese guiño mirándonos...jjjj qué chulada.Ah y ese propósito que tienes de no comprar mas (me suena) pero tengo q decirte que no lo cumplirás.La última vez que me dije eso,a la semana estaba en Portugal comprando cuencos y bandejas de loza como una loca como si el mundo se acabará, ya sabes ves los precios y te ciegas jajajaja.Las madeleines se me han antojado , sabes qué nunca he hecho? Tengo un molde pero es de silicona crees que quedarán bien? Un abrazo guapetona

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  2. Anónimo10:23 a. m.

    ¡Gracias por la receta! Como siempre me induces a cocinar y los míos lo agradecen. ¿Donde conseguiste las flores de lavanda comestibles?

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    Respuestas
    1. ¡Gracias a ti!
      Pues el último paquete fue un regalo, pero he comprado con anterioridad en tiendas de especias de Madrid. Spicy Yuli (http://www.spicyyuli.com/index.php) tiene, y también Black Pepper&Co, que tiene tienda online: https://www.blackpepperco.com/tienda/especias/lavanda-detail.
      En tiendas ecológicas a veces se puede encontrar, o normalmente puedes pedir que te la consigan :).

      Saludos!

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  3. A mí me pasa lo mismo con los moldes de los canneles. Compré dos juegos, para hacer 16 canneles, y ahí están, una vez los he usado. Y todo, porque no los tengo a mano y no los veo. Imposible hacer sitio en la cocina, es enana, y los tengo en una caja enorme encima del mueble del salón (apaños...) y claro, de ahí rara vez los bajo... en fin! Que necesito otra cocina. Fin. Tus madeleines, normal que te vinieras con un molde bajo el brazo, vaya aspecto que tienen... adoro la lavanda en los dulces...

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