Para variar, se me están juntando un montón de cosas este mes de junio y se me escapan los días de las manos. Lo sencilla que era la vida cuando iba al colegio y este mes significaba ya prácticamente vacaciones, con esas largas tardes jugando en el parque, merendando helados y chapoteando en la piscina del campo... {morriña}.
Bueno, al menos un tema lo tengo ya aparcado, se acabó el curso de alemán. Qué alivio da ver las notas en el panel de anuncios, con ese "APTO" al lado del nombre! Ya me suponía que en la EOI no se dan las notas típicas de 0 a 10 o con sobresaliente, notable, etc., y casi mejor. Los exámenes fueron un poco frustrantes porque estuve estudiando un montón, muchos temas, vocabulario, conjugaciones, declinaciones... para que al final no preguntara casi nada de lo que el profesor había insistido tanto en que era importante! Y encima en el examen oral se puso a preguntarme cosas sobre mi padre que casi no sé ni explicarle en castellano :P. En fin, como decía, una cosa menos :).

Mientras el centro de Europa se inunda, el verano ya se asoma por aquí. Ayer pasé calor de verdad por primera vez, aunque por suerte en casa todavía no. Otro síntoma veraniego: los primeros mosquitos. Pillé in fraganti a una de esas chupasangres (se supone que sólo las hembras pican a los humanos) en mi brazo, y luego por la noche otra estuvo despertándonos. Eras las 3.30 de la madrugada y yo ya iba tan dispuesta a levantarme, pero decidí que quizá era "un poco" pronto. Me gusta madrugar pero tampoco quiero ser un zombi por la tarde :P.

Esta receta la tenía guardada ya unas semanas. Es el bizcocho que preparé para el cumpleaños de los gemelos, los hijos de la prima del elfo, que además son medio alemanes. No les gustan los dulces con "cosas raras" así que mi suegra mi pidió llevar un bizcocho normal y corriente, para combinarlo con el de chocolate que hace la madre de los peques. La verdad, hacía mucho tiempo que no horneaba un bizcocho de los de toda la vida, y ahora me preguntó por qué; ¡están tan ricos!
La receta está adaptada de una de mis blogueras cocineras favoritas, M.Ángeles de Secocina. Usé vainilla como aroma, a petición expresa, y aceite de girasol porque no deja sabor, y así no me arriesgaba a que a los peques no les gustase, pero os recomiendo emplear un buen aceite de oliva aromático combinado con cítricos. Me encanta el toque integral, lleva la cantidad justa para que dé un tono rústico saciante, pero sin afectar a la ligereza y esponjosidad de este sencillo pero delicioso bizcocho.

Bizcocho de vainilla con aceite
Receta adaptada de Secocina
Para un molde redondo de unos 22 cm
Ingredientes
- 3 huevos L
- 200 gr taza de azúcar
- 125 ml de aceite de oliva o de girasol
- 250 ml de leche de soja
- 1 sobre de azúcar vainillado
- 280 gr de harina de repostería
- 95 gr de harina integral
- 1/2 cucharadita de sal
- 4 cucharaditas de levadura química (impulsor)
Procedimiento
Precalentar el horno a 180ºC y preparar un molde rectangular, redondo o al gusto. Mejor si es desmontable, sale mucho más fácil.
Colocar los huevos en un recipiente amplio y batirlos con el azúcar y el azúcar vainillado, usando una batidora de varillas. Batir a alta velocidad unos 5 minutos, hasta que la mezcla haya crecido y esté bien espumosa. Añadir el aceite y la leche y batir un poco más.
Tamizar encima la harina de repostería con la harina integral, la sal y la levadura química. Incorporar ligeramente usando una espátula. Batir con la batidora a baja velocidad lo justo para conseguir una masa homogénea y sin grumos.
Llenar el molde con la masa y hornear sobre una rejilla durante unos 40-45 minutos, hasta que haya crecido bien y al pinchar una brocheta en el medio salga limpia. Esperar unos minutos fuera del horno, desmoldar con cuidado y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Ya tenemos el fin de semana encima, y nosotros otro cumpleaños, el de mi suegra. A ver qué hacemos... Por cierto, el miércoles saldré hacia Murcia para una visita breve, espero poder publicar alguna cosilla antes de montar en el tren.







