13 febrero, 2014

Cake de chocolate con harina de castañas (para San Valentín o para cuando sea) - Sin gluten, sin lactosa, sin huevo

Ah, San Valentín. Ese día que genera odios y sobredosis de azúcar a partes iguales. Como casi todas las "fiestas", se explota comercialmente hasta la extenuación, cosas de la sociedad de consumo, el capitalismo y la cultura de masas. La única vez que me dejé caer en los clichés del día de los enamorados fue, cómo no, en plena edad del pavo cuando iba al instituto (corramos un tupido velo), pero ya sabéis que me gusta aprovechar cualquier excusa para preparar algún dulce. ¿Los hago durante todo el año? Pues sí, para qué engañarnos. Como decía, es una excusa. Y qué demonios, tampoco me parece tan mal que se dedique un día a festejar el amor, siempre que sea sin caer en comercialismos absurdos y siempre que se siga mimando a la pareja el resto del año.

Santa Lucila bautizada por San Valentín, oba de Bassano (hacia 1575)

Pero, ¿quién era el pobre Valentín al que hicieron santo y protector de los enamorados? No era un niño regordete con flechas amorosas, eso desde luego.
Pues resulta que lo habitual es unir bajo un mismo santo a dos religiosos: el sacerdote romano decapitado en el año 268, y el obispo decapitado en el 273. Curiosamente, a ambos se les dio sepultura en la vía Flaminia, lo que unido al mismo sufrimiento que padecieron hace que se identifiquen los dos bajo la misma figura del mártir. El culto a San Valentín como protector de los enamorados empezó en la Alta Edad Media, y se hizo especialmente popular en los siglos XVIII y XIX, con la costumbre de que entregar tarjetas a la persona amada, y también flores o algún dulce. Con la industrialización llegaron las tarjetas producidas en masa, que dieron paso a otros comerciantes a sacar partido de la fecha, explotando el fenómeno cada vez más, hasta hoy.
Y por cierto, también es protector de los epilépticos. Muy romántico, sí.

Castanaccio al 
cioccolato

Bueno, al lío con mi receta de hoy, que en realidad la preparé hace unas semanas pero he pensado que no viene nada mal a propósito del 14 de febrero. No tiene forma de corazón pero sí chocolate, que junto con los frutos rojos son para mí los pilares de un buen postre sanvalentinero. Es una especie de derivación del castagnaccio, un pastel poco dulce típico de Italia, que por lo que he visto tiene muchas versiones. Cuando me encontré con una versión con chocolate me enamoré, y era la excusa perfecta para dar salida a una harina de castañas que me había dado mi suegra.

Castanaccio al cioccolato

Al usar sólo harina de castañas y nada de levadura o huevo, es una masa compacta y densa, similar a un brownie, con un gran sabor a castaña que combina muy bien con un buen cacao. La clave está en que el centro quede ligeramente húmedo, y en mi opinión está más bueno de un día para otro.

Cake de chocolate con harina de castañas (castagnaccio al cioccolato)
Receta ligeramente modificada de Simona's Kitchen
Ingredientes para un molde redondo de unos 20 cm de diámetro

- 350 g de harina de castañas
- 25 g de cacao puro en polvo
- 115 g de azúcar
- sal
- 400 ml de leche de soja
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- azúcar glasé para decorar

Precalentar el horno a 180ºC y preparar un molde redondo, de unos 20-22 cm de diámetro, preferiblemente desmontable. A mí me gusta forrar la base con papel y ya sólo engraso un poco con aceite los laterales.

Tamizar en un cuenco la harina de castañas con el cacaco en polvo y el café soluble. Añadir el azúcar y la sal y mezclar con unas varillas. Incorporar la leche de soja, el aceite de oliva y la esencia de vainillas. Mezclar todo bien hasta tener una masa homogénea.

Llenar el molde con la masa, distribuyéndola bien con una espátula para dejar la superficie igualada. Hornear sobre rejilla durante unos 30-40 minutos, hasta que la parte de arriba esté craquelada y al pinchar un palillo salga prácticamente limpio. Desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla. Servir con azúcar glasé, nata, frutos rojos, mermelada, siropes... O sola ;).

Castanaccio al cioccolato

En Directo al Paladar he publicado recetas más propias para San Valentín: unas facilísimas galletas de Nutella, un vistoso pero facilón milhojas de chocolates con frambuesas, y un cake con aroma de lavanda, limón y glaseado de fresas. Todas son perfectamente factibles cualquier día del año ;).
07 febrero, 2014

Receta de crema de zanahoria y tomate con jengibre

Una de las cosas que primero me sorprendieron de vivir en Madrid - al margen de la ciudad en sí misma - es que el tiempo es mucho más cambiante que en Murcia, al menos normalmente. El lunes pasado, por ejemplo, amaneció muy cubierto con mucho frío y luego se puso a nevar durante toda la mañana (para mi alegría y alboroto, claro, aunque no cuajaba nada); pero conforme avanzó el día se fue despejando y por la tarde salió hasta el sol. Y a lo largo de esta semana hemos tenido mañanas soleadas, días ventosos, lluvia, nubes, niebla, más sol, más viento, mucha más lluvia, sol otra vez...


Seguramente a poca gente le haga gracia esta inestabilidad, más que nada porque no sabes con qué salir a la calle, pero a mí me encanta :). Pone un poco más de emoción al día a día, y además me gusta mucho comprobar cómo se ve el mundo de diferente manera según el tiempo que haga. No sé, es que la sucesión de días soleados y cálidos, como esos laaaargos veranos murcianos, termina por aburrirme. Claro que si viviera en una zona donde no deja de llover/nevar día sí-día también, acabaría igualmente harta. Si es que en la variedad está el gusto :).
Carrot tomato soup with fresh ginger

Y también en la variedad en la cocina, por supuesto. No es ningún secreto que me apasionan los platos de cuchara y que soy adicta a las cremas de verduras, y a pesar de que tengo mis recetas fijas (heredadas de mi madre), me gusta ir variando cambiando o añadiendo ingredientes. No sé dónde ví una receta de crema de tomate con zanahoria, pero la idea me resultó muy apetecible y terminé recreándola a mi gusto en casa uno de esos días especialmente fríos. Deliciosa.

Receta de crema de zanahoria y tomate con jengibre
Ingredientes para unas 4 raciones

- 1 cebolla dulce
- 1 trocito de jengibre fresco pelado (tamaño al gusto)
- 4 zanahorias hermosas
- 300 g de tomate pelado y troceado (usé un tarro de conserva casera)
- 1 chorro de vino tinto o blanco
- 1 cucharadita de cúrcuma molida
- 1/2 cucharadita de comino molido
- azúcar moreno, miel o sirope de ágave
- caldo o agua
- yogur, nata, o queso cremoso
- 1 cucharada de levadura de cerveza en copos
- pimienta negra al gusto
- 1 pizca de gomasio (o sal)
- tomillo al gusto

Picar la cebolla dulce y el jengibre fresco. Lavar bien las zanahorias, cortar el extremo, pelar ligeramente y trocearlas. Poner una olla o cazuela al fuego con un poco de aceite de oliva y pochar la cebolla con el jengibre. Añadir una pizca de cúrcuma y comino para que vayan cogiendo sabor.

Incorporar las zanahorias, dar unas vueltas a fuego fuerte y añadir el tomate, con todos sus jugos. Regar con el vino y dejar que evapore el alcohol. Dar un toque de azúcar moreno, miel o sirope para corregir la acidez. Sazonar con las especias, cubrir con agua o caldo, bajar el fuego y cocinar tapado unos 30 minutos.

Triturar con una batidora ajustando la cantidad de líquido según nos apetezca más o menos espesa. Servir bien caliente, con pimienta negra recién molida, un poco de tomillo, una cucharada de levadura de cerveza (opcional) y gomasio o sal al gusto. Acompañar con una cucharada de yogur, un chorrito de nata o queso cremoso desnatado, y un buen pan al lado.

Carrot tomato soup with fresh ginger

¡Buen fin de semana!
05 febrero, 2014

Fotografías de las Fiestas de San Blas y la Candelaria

Os dejo unas fantásticas imágenes de las Fiestas de San Blas y La Candelaria celebradas este año en Santa Eulalia. Son obra del fotógrafo Mariano Egea; muchas gracias a Elisa por compartirlas conmigo!

Me traen muy buenos recuerdos, es bonito comprobar cómo este tipo de fiestas continúan la misma tradición año tras año :).

Las figuritas del santo, junto a los rollicos y otras golosinas típicas de estas fiestas.
Este es San Blas en todo su esplendor.

No serán las mismas atracciones, pero en unas muy parecidas me pasaba las tardes de mi infancia :).

Y aquí una visión preciosa de la plaza con las luces de la fiesta.


Las fechas son algo malas, pero espero poder vivirlas en persona de nuevo pronto.
¡Gracias Elisa!
03 febrero, 2014

Bollitos (más bien galletas) de San Blas. Y adiós, Philip

Hoy es el día de San Blas, patrón y protector de los enfermos de garganta, y cuya festividad se celebra en numerosos lugares de España. La casa de mis padres en Murcia está al ladito del barrio de San Eulalia, donde llevan toda la semana celebrando las fiestas por La Candelaria y San Blas, culminando hoy. Alguna vez las he nombrado por aquí (lamento la falta de las fotos, a ver si las recupero), porque a pesar de ser fiestas muy humildes de barrio pequeño, siempre han tenido un significado especial para mí.
Cuando era pequeña, mi madre nos llevaba a mí y a mi hermano por las tardes a montar en las "ruedas" (atracciones) y nos compraba algunas de las tonterías típicas, juguetitos de feria, dulces, figuritas del santo y esas cosas. Al hacerme mayor empecé a apreciar las maravillosas frutas secas que cada año compra mi padre en el mismo puesto, y destacando especialmente los orejones jugosos y los dátiles dulcísimos.

Galletas de San Blas

También se venden los rollicos de San Blas, unos pequeños dulces (aunque no demasiado dulces, la verdad) que deben estar bendecidos. Investigando un poco en los últimos años he descubierto no sólo que en muchos pueblos y localidades de nuestro país también se festeja con devoción este día, sino que cada región tiene su dulce particular. La mayoría son rosquillas, roscos o similares, pero hay también tortas y bollos, con recetas muy parecidas pero también muy diferentes. Este año he querido probar dos; una de ellas adaptada de Eva Arguiñano (que podéis ver en Directo al Paladar) y otra la que hoy os presento, extraída de un libro que me encanta llamado La Cocina del Cielo.

Galletas de San Blas

En este libro, que recoge recetas tradicionales de conventos y monasterios de España y de Italia, se llaman bollos a estos dulces, pero para mí que son más bien galletas o pastas, ya que yo considero "bollo" a una masa de panadería, tierna. En cualquier caso, son unas galletitas muy ricas, con un aspecto rústico que me encanta. La harina de maíz aporta esa textura típica y son crujientes sin resultar demasiado duras.

Receta de bollitos o galletas de San Blas
Ligeramente modificada del libro La Cocina del Cielo
Ingredientes para unas 60 unidades pequeñas

- 250 g de harina de maíz (no maizena)
- 125 g de almendra molida
- 180 g de azúcar
- 3 huevos L
- ralladura de 1 limón
- 1 cucharadita de canela molida
- 1 pizca de sal
- azúcar y canela extra para decorar

Precalentar el horno a 175ºC. Preparar un par de bandejas con papel sulfurizado o similar. Mezclar en un cuenco la harina de maíz con la almendra molida y reservar.

Batir con batidora de varillas los huevos con el azúcar hasta que esté muy esponjoso. Añadir la ralladura del limón, la canela y la sal, y batir un minuto más. Añadir poco a poco la mezcla de harina y trabajar la masa con una espátula hasta que esté homogénea. Yo añadí un par de cucharadas más de harina de maíz porque la ví demasiado húmeda, aunque no debe quedar seca.

Con ayuda de un par de cucharillas, distribuir porciones pequeñas de masa del mismo tamaño, más o menos. Con los dedos humedecios, darles forma redondeada y más compacta. Decorar con un poco de azúcar mezclado con canela. Hornear durante unos 20 minutos, hasta que se hayan dorado. Dejar enfriar sobre una rejilla.

Galletas de San Blas

PD. Ayer encontraron el cuerpo sin vida de Philip Seymour Hoffman, uno de mis actores favoritos de la actualidad. Ha sido un shock tremendo que ha hecho amargo el comienzo de esta semana, y es que estas noticias siempre son como un jarro de agua fría. Es un shock por varias razones; cierto que era "sólo" un actor y que yo no le conocía de nada, todos vamos a morir y si hay drogas de por medio la cosa se complica más pero... Como cinéfila, me apasionaba ver a Seymour Hoffman en pantalla, qué actorazo, y qué joven se ha ido. Además, que muera un actor tan conocido, que tienes tan presente siempre, nos recuerda la fugacidad de la vida, pues parecía que "siempre iba a estar ahí". Yo le doy muchas vueltas a la cabeza a todo y no puedo evitar que muertes así de tristes y repentinas me recuerden a mis amigos y familiares que ya no están, o que piense que, al final, a todos nos va a tocar. No quiero empezar la semana tan pesimista, así que vamos a intentar que una noticia tan triste nos recuerde que hay que aprovechar la vida al máximo. Y que descanse en paz.
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