Tengo que reconocer que sienta bien notar cómo los días se alargan, las plantas recuperan sus colores, la luz del sol cambia, ya no se te congelan las manos por la calle... El concepto utópico de la primavera como el "despertar" de la vida tras el letargo invernal me encanta, y la ciudad parece otra cosa. Jo, pero es que aún es pronto para llegar a las temperaturas que se están alcanzando últimamente... Luego tendremos de repente frío y lluvia justo en Semana Santa, o en San Isidro, o ya entrado junio con la gente en la playa y verás el drama.
Yo he guardado ya los jerséis más gordos (con algo de pesar, ¡son tan cálidos, cómodos y reconfortantes!) pero los finitos se quedan donde están, que no me fío ni un pelo. Por cierto, al hacerlo he visto de refilón amenazando la ropa más veraniega, y me ha entrado una pereza mental al ver los shorts y los tirantes... Es que una se ve muy rara con tan poca ropa al principio después de los meses fríos, o al menos me pasa a mí. Y yo, que soy blanquita de piel, asusto un poco cuando toca enseñar carne al aire libre otra vez. Lo que sí me he visto obligada a sacar es el pantalón de running de verano, que me asfixiaba ya al salir a correr con el otro. Y, claro, el horror, ¡pelos por todas partes! Otro inconveniente que ya tenía olvidado :P. En fin, poco a poco.
Retomo mi monotoma-calabaza porque estas galletas-bizcochitos se me habían quedado en el tintero. Confieso que las fotos las saqué por noviembre, pero llegó la vorágine navideña y tuvieron que esperar su turno. Pero la receta es tan fácil y salen tan ricas que la he repetido varias veces, cuando tengo puré de calabaza sobrante (o lo preparo a posta, para qué negarlo).
Es de ese tipo de galletas que espachurras cucharadas de masa un poco al tuntún, sin preocuparte por la forma o el tamaño demasiado, aunque se las puede modelar con algo de maña y las manos húmedas. Al hornearse quedan bien firmes en el exterior, escondiendo una miga suavecita que aguanta muy bien muchos días. A veces cambio las especias, o añado nueces o pasas... al gusto! :)
Receta basada en esta de Sugar Plum
- 115 gr de harina de repostería
- 130 gr de harina integral
- 1 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de sal
- 3/4 cucharadita de canela molida
- 1 cucharadita de jengibre molido
- 1/4 cucharadita de clavo molivo
- 1/4 cucharadita de nuez moscada molida
- 50 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 150 gr de puré de calabaza
- 115 gr de panela (o azúcar moreno)
- 1 cucharada de melaza (miel de caña, o miel, o sirope de arce, o agave...)
- 1 huevo L
- opcional: pasas, arándanos, nueces, chips de chocolate...
Tamizar en un cuenco las harinas con el bicarbonato, la sal y las especias. En otro recipiente, batir la mantequilla con la panela o azúcar y el puré de calabaza, hasta que quede cremoso. Añadir la melaza y el huevo, y batir un poco más. Incorporar los ingredientes secos, batiendo ligeramente hasta que quede una masa homogénea; añadir los extras opcionales si se van a usar. Tapar con film y dejar enfriar en la nevera mínimo 30 minutos.
Precalentar el horno a 180ºC y preparar un par de bandejas.
Tomar porciones de masa más o menos iguales y distribuirlas en las bandejas, dejando un poco de espacio entre cada una. Hornear entre 8-12 minutos, hasta que se hayan dorado bien. Esperar unos minutos fuera del horno antes de dejarlas enfriar totalmente sobre una rejilla.
Y sin venir a cuento de nada, os dejo la última cosilla en la que ha estado ocupado el elfo con su ordenador, que siempre le ha gustado el diseño en general y anda ahora muy metido en la ilustración virtual debido al máster que está haciendo. Lo creó anoche mientras yo estaba ya sumida en mis sueños; me gusta mucho, sencillo pero de una belleza serena... a mí es que además me encantan los lobos y las lunas ^_^. ¿Qué os parece :)?



