[Entrada programada - estoy en París!]
Faltan dos días para salir de viaje, así que hemos venido a la ciudad para coger las últimas cosas necesarias para hacer la maleta y terminar unos recados, y yo aprovecho (cómo no) para hacerme con los últimos capítulos de mis series y dejar alguna entrada más programada para estos días.
Por suerte hoy bajan sensiblemente las temperaturas, y es que hemos tenido un fin de semana terrible, creo que el más caluroso de todo el verano. El domingo hizo muchísimo calor, incluso ya bien entrada la noche no refrescaba nada, algo muy extraño en el campo. Aunque eso no impidió que tuviéramos una pequeña merienda-cena con parte de la familia, aprovechando la "excusa" del cumpleaños de la tía de mi madre. Por supuesto, yo preparé el postre (no hay que desaprovechar ninguna ocasión), un bizcocho de limón glaseado y una tarta de fruta, muy sencillos los dos, pero que salieron tan ricos que los repetiré cuando vuelva a Madrid para mi otra familia y seguramente los ponga por aquí, creo que lo merecen :)
Aprovechando los últimos días de las cerezas y picotas, os dejo un bizcocho preparado con esa fantástica fruta que combina de manera deliciosa con el sabor de las almendras. La esencia de almendra suele tener sabor fuerte, pero creo que en esta receta es el toque que marca la diferencia. Si no la podéis encontrar, se puede sustituir por algún licor afrutado u otro tipo de esencia que os guste, aunque creo que es un aroma que se localiza sin muchos problemas en los grandes supermercados.
- 170 gr de harina de repostería
- 90 gr de harina integral
- 3 cucharadas de copos de avena
- 1 cucharadita de levadura química
- 1/2 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 huevo L
- 2 claras L
- 185 ml de puré de manzana
- 80 ml de queso fresco cremoso bajo en grasas
- 30 ml de aceite de girasol
- 1 sobre de azúcar vainillado (8 gr)
- 150 gr de azúcar
- 1/2 cucharadita de esencia de almendra
- 1 taza de cerezas sin hueso, troceadas
- almendra laminada para decorar
Precalentar el horno 180ºC y preparar un molde rectangular.
Mezclar en un recipiente amplio las harinas, la avena, la levadura, el bicarbonato y la sal. Aparte, batir los huevos a mano hasta que empiecen a espumar; añadir el puré de manzana, el queso y el aceite y batir un poco más. Incorporar los azúcares y la esencia, batiendo bien, hasta que se disuelvan. Verter esta mezcla en los ingredientes secos, incorporándolos con movimientos suaves envolventes. Añadir las cerezas picadas, mezclando todo con una espátula hasta conseguir una masa homogénea. Repartir sobre el molde igualando la superficie. Cubrir con un poco de almendra laminada y, si se quiere, algo de azúcar extra. Hornear a media altura bajando la temperatura a 175ºC durante unos 45-50 minutos, hasta que al pinchar el centro con un palillo éste salga limpio. Esperar 10 mintuos fuera del horno, desmoldar y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.



