Soy poco de carnes y casi que sólo tolero el pollo y el pavo; sé que muchos los acusan de ser carnes sosas e insípidas, pero si se sazonan o marinan bien no tiene porqué ser tal cosa cierta. Inspirándome en un libro de cocina marroquí dejé la carne macerando en una mezcla de sabores tremendamente aromática (y amarillenta); la cocina olía a gloria cuando se estaban haciendo. Y para acompañar, un poco de fusión de culturas, polenta al tartufo que mi padre trajo de Italia en uno de sus viajes.
Ah, los sabores del mundo, qué maravilla ^^
- 2 buenas pechugas de pollo
- 1 cucharada de cilantro fresco picado
- 2 cebolletas picadas
- 2 cucharaditas de ajo molido
- 2 cucharaditas de Ras el Hanout
- el zumo de 2 limones
- la piel rallada de 1 limón
- un poco de azafrán
- pimienta negra
- sal
Cortar en trozos regulares, ni muy grandes ni muy pequeños, las pechugas. En un recpiente mezclar todos los ingredientes y poner dentro el pollo, embadurnando bien cada trozo. Tapar con film y dejar macerar en la nevera 24 o 12 horas, removiendo de vez en cuando.
Secar ligeramente cada trozo de carne antes de insertarlo en las brochetas. Calentar una plancha o parrilla antiadherente con algo de aceite y cocinar cada brocheta, girándolas, hasta que alcancen el punto deseado. Y acompañarlas con lo que se prefiera :)



