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10 julio, 2016

Tostas de aguacate, rabanitos y anchoas con albahaca. Receta para cuando me ruge el estómago

Increíble, estoy publicando una receta que he preparado y comido hoy mismo. Cuando tengo otras esperando días, semanas e incluso algunos meses. Pero bueno, sé que todos tenemos nuestros esqueletos en el armario, a ver quién no ha dejado en barbecho una receta que, por algún motivo inexplicable, no termina de salir. Al menos quiero creer que nos pasa a todos :P. Pero estas tostas de aguacate, rabanitos y anchoas con albahaca tenía ganas de compartirlas porque en realidad es una no-receta, y porque me soluciona muchas veces esos momentos de hambre felina que me dan a veces.

Avocado toast

En mis desventuras veraniegas de hoy: lo poco que duermo cuando hace calor. O al menos lo mal que duermo. Siempre me preocupa más la temperatura mínima prevista que las máximas, porque lo que y quiero - y necesito - es descansar lo suficiente. Desgraciadamente llevo muchos días despertándome de madrugada con muchísimo calor, y ya no vuelvo a coger bien el sueño hasta que al alba desisto y me levanto a hacer algo útil. Porque claro, encima me da hambre enseguida.

Lo "bueno" es que así puedo salir a correr sin ir en ayunas, que a mí me sienta fatal, ni echando el desayuno por la boca, que es otro de mis riesgos. El problema es que a media mañana me encuentro muchas veces con mi estómago devorándose a sí mismo, por lo que toca segundo desayuno si no quiero desfallecer. Pero los días en los que estoy sola en casa para comer no tengo ningún problema en hacerme el almuerzo al mediodía, pero mediodía literal, entregándome a mi lado suizo totalmente. Cuando no tengo lazos sociales de por medio yo prefiero comer cuando tengo hambre, y pasar totalmente del reloj. Hambre de verdad, que conste no esa gula-aburrimiento-ansiedad disfrazada de hambre falsa que a tanta gente le destroza la dieta. Picoteo entre horas porque sí no; comer con hambre real sí.

Avocado toast

Así que estos días en los que me da pereza cocinar nada y no tengo ninguna cosilla preparada, tiro de despensa. Y de pan, mi pan, que nunca falta en casa. Mi comida de hoy ha empezado con estas tostas que no tienen ningún misterio, pero que son muy sanas, sencillas, versátiles, tuneables y sobre todo, deliciosas. Sirven para desayunar, almorzar, comer, merendar o cenar. O para un brunch. Se les puede añadir unos huevos, algo de queso, alguna verdura... Yo suelo improvisar con lo que hay en casa en ese momento, y es que casi todo combina bien con el aguacate. Y recordad: buen pan de base.

Tostas de aguacate, rabanitos y anchoas con albahaca
Inspiración: supongo que la moda de la avocado toast terminó por calarme, pero es improvisada
Receta no-receta para 1 persona

- 2 rebanadas de buen pan de miga aromática y corteza crujiente, mejor de masa madre y centeno
- 1/2 aguacate en su punto
- zumo de lima o de limón
- anchoas de calidad decente
- rabanitos
- hierbas provenzales
- ajo granulado o 1 diente
- aceite de oliva virgen extra
- pimienta negra recién molida
- sal gruesa
- albahaca fresca

Cortar las rebanadas de pan en un grosor medio, como de un dedo. Frotar con el diente de ajo si se tiene la suerte de que no repita. Tostar el pan ligeramente si se desea.

Cubrir con una dosis generosa de aguacate machacado con el tenedor y añadir zumo de lima o limón. Dar un golpe de pimienta, un poco de sal (poca, que las anchoas van saladas) y, ajo granulado si se usa y un poco de hierbas provenzales.

Cortar finitos los rabanitos lavados y distribuir junto con las anchoas escurridas. Añadir  más pimienta, hojitas de albahaca fresca y aceite de oliva virgen extra al gusto. Devorar.

Avocado toast

Mañana es lunes, pero no lo pensemos demasiado. ¡Disfrutad de lo que queda de domingo!
10 mayo, 2016

Crema de chocolate y aguacate - Receta de postre vegano sanote y facilísimo

Se hace muy raro pensar que hace una semana estaba todavía en Viena exprimiendo al máximo las últimas horas. De hecho, a las horas a las que estoy escribiendo esta entrada, cuando todavía no han dado las 7 de la mañana, ya llevaba un buen rato despierta, entre otras cosas porque allí amanece antes. Pero no voy a adelantarme con detalles del viaje porque pienso explayarme a gusto en uno o dos posts que quiero dedicar a la capital austriaca. Solo diré que he vuelto a enamorarme de la ciudad, que ha sido agotador pero fantástico, y que he comido muchas tartas. Si echáis un ojo a mi cuenta de instagram podréis comprobarlo.

Avocado chocolate pudding

Hablando de tartas, tengo una chocolatosa brutal pendiente de compartir con vosotros, pero antes prefiero traer otro postre con cacao algo más sanote para compensar -excusas-. No quiero llamarlo light o decir que es de dieta ni nada parecido, porque no me gustan esas etiquetas y porque creo que es perfectamente válido como capricho dulce por sí mismo. Eso sí, es vegano, sin cocción y facilísimo. Además se puede tunear al gusto de muchas maneras, yo solo os propongo la base con la que jugar: crema de chocolate y aguacate.

No descubro el Nuevo Mundo a nadie con este postre porque ya hay muchas versiones por la red, sobre todo con la aguacatemanía desatada en los últimos tiempos. Creo que en España nos hemos terminado de rendir a esta fruta un poco más tarde, yo incluída, pero desde ya quiero declarar mi amor-pasión-obsesión por el aguacate. Es maravilloso. No solo es sanísimo, fuente de grasas saludables que tan bien me vienen, sino que está buenísimo y es de lo más versátil. Si os preocupa la sostenibilidad u os cuesta encontrar buenos aguacates, sabed que hace poco he podido probar los cultivados por unos emprendedores españoles que los producen en Málaga, y son buenísimos.

Avocado chocolate pudding

A veces se llama a este postre "mousse" o "pudding". La primera definición no me gusta mucho, porque creo que una mousse tiene que tener sus burbujitas. Esta crema es más bien eso, cremosa; en las fotos se percibe más suave y melosa de lo que se convierte al dejarla reposar unas horas en la nevera, cuando adquiere una consistencia mucho más firme. Podéis degustarla como más os guste, de las dos maneras es una delicia. Idea: si tenéis plátano muy maduro podéis jugar y añadirlo al aguacate, probando el sabor y la consistencia. Como digo, es una receta que se presta a muchas modificaciones.

Receta de crema de chocolate y aguacate
Inspiración: ganas de chocolate y un aguacate delicioso muy maduro
Ingredientes aproximados para unas 4 raciones

- 1 aguacate bien madurito (unos 150-180 g pelado sin hueso)
- 30 g de yogur de soja natural o equivalente
- 30-40 g de chocolate negro
- 1/2 - 1 cucharadita de cacao puro sin azúcar en polvo
- 1 pizca de café soluble descafeinado
- 1 pizquitita de sal fina
- esencia de vainilla al gusto
- leche vegetal necesaria
- opcional: azúcar, miel, sirope, edulcorante...
- coco rallado, frutos rojos, crocanti de frutos secos

Picar el chocolate negro y fundir en el microondas, a temperatura media y vigilando a intervalos cortos para que no se queme. Cortar el aguacate por la mitad, sacar el hueso y extraer toda la pulpa con una cuchara, procurando no despediciar nada. Debe estar muy cremoso.

Colocar el aguacate troceado en una picadora o procesador de alimentos. Añadir el yogur y el chocolate fundido, el cacao en polvo, la pizca de café, la pizquita de sal y un poco de esencia de vainilla (o azúcar vainillado). Empezar a triturar. Agregar leche vegetal poco a poco, triturando y mezclando hasta conseguir la textura deseada. Debe ser como de natillas, un pudding espeso, sin grumos. Probar y endulzar al gusto, añadiendo algo más de cacao en polvo si fuera necesario.

Dividir en cuencos o tarros pequeños, removiendo bien para no dejar huecos de aire. Coronar con lo que más guste; recomiendo coco rallado y algo crujiente que haga contraste, como frutos secos tostados o muesli. Además me gustan los frutos rojos como las grosellas porque añaden un toque ácido que crea un juego de sabores muy rico con la crema.

Servir a temperatura ambiente o guardar en la nevera para que se enfríe y coja consistencia; ganará también en sabor, pero hay que procurar no servirlo demasiado frío para no matar los aromas.

Avocado chocolate pudding

¿No os parece maravillosa esta primavera lluviosa? Pensad que recibiremos al verano con mejores ánimos y estará lleno de colores y plantitas cuando empiece :).
15 abril, 2016

Receta de revuelto vegano de tofu con tomate y visita a la planta de Tomate Orlando

Tomato tofu scramble

Los que me aguantáis seguís por las redes sociales ya sabréis que vuelvo a estar en Murcia, donde ya casi es verano, porque como comenté en el último post mañana se casa mi prima. Tengo bastante lío estos días y es que últimamente no paran de surgir cosas, entre ellas la visita a la planta de Tomate Orlando que vivimos un grupo de blogueros hace justo una semana. Mi padre es ingeniero agrónomo y mi abuelo se dedicó a la agricultura toda su vida, por lo que el tema agrario, de cultivos, producción y envasado de productos vegetales me toca de cerca. Acepté encantada la invitación para conocer los secretos de #ElSofritodeOrlando y la verdad es que fue una buena experiencia, nos trataron genial y compartimos un día intenso pero muy interesante, y en la mejor compañía.

Visita a Orlando

Tocó madrugón porque tanto los cultivos como la propia planta de Orlando están en La Rioja, así que nos tocó ir en AVE hasta Zaragoza y allí nos reunimos con los demás bloggers que venían de otros puntos del país. Un microbús -con su propio microclima, ¡qué calor!- nos dirigió primero a Calahorra, a conocer los invernaderos y los campos de plantación.

Visita a Orlando

El tomate es una solanácea, necesita mucho sol, por eso la mejor época para disfrutar de su sabor es el verano. En Murcia los tomates se cosechan pronto, pero en La Rioja normalmente se recogen algo más tarde, incluso a principios de septiembre. Los tomates de Orlando se recolectan en dos fechas de campaña, agosto y octubre, y ahora es cuando han empezado a plantar los brotes en los campos preparados. En Orlando trabajan muy de cerca con los agricultores para escoger los mejores híbridos a utilizar en sus productos, asesorando y controlando todo el proceso desde las semillas.

Visita a Orlando

Para mí no era ninguna novedad visitar un invernadero ni los campos, pero siempre me gusta recorrerlos, es como una atmósfera muy familiar. Casi me he criado entre plásticos y cultivos, por lo que me conozco bien el proceso de germinación en espacios oscuros, la preparación de la tierra, la plantación, los riegos, la cosecha... A pesar de todo, muy instructivo. Siempre recomiendo a todo el mundo conocer estas cosas de primera mano si pueden, llegas a apreciar lo que comes muchísimo más.

Visita a Orlando

Visita a Orlando

Con el estómago ya rugiendo llegamos a la planta de Alfaro, inaugurada hace pocos años y que destaca por sus dimensiones, orden, organizaicón y modernidad. Me fascina el funcionamiento de las fábricas, plantas de producción y similares, mi lado curioso no se puede resistir. Después de un almuerzo que devoramos con ganas, y de catar todos los productos de Orlando, pasamos con nuestro "uniforme" a visitar la planta, siempre bien guiados por Ana Osuna, muy maja ella.

Visita a Orlando

Visita a Orlando

Todo está perfectamente organizado al milímetro, cumpliendo todos los parámetros de seguridad - que no son pocos -, y control de calidad del producto. Es lógico, claro, y fundamental para llevar a cabo la producción en masa de un producto como este. El punto de partida es también de los más importantes: #elSofritodeOrlando. Felipe estaba en plena tarea de cortar y freír kilos y kilos de cebolla y ajo, la base de todas variedades de Orlando. ¡Olía de maravilla allí dentro! Es fascinante ver semejantes cantidades de aceite, cebolla y ajo, sofriéndose sin prisas. En este caso con aceite de girasol, aunque se usa también aceite de oliva para las variedades concretas del tomate que así lo indican.

Visita a Orlando

Visita a Orlando

Visita a Orlando 

Una vez se obtiene la base del sofrito, como hacemos en casa, se añaden los tomates, se mezcla y se procesa todo en unas especie de tinajas enormes. El tomate obtenido pasa muchos controles en el laboratorio, para medir parámetros como el PH, el nivel de azúcar o la densidad. Y cuando todo está correcto, toca envasar, otra de mis partes favoritas. Es que me hipnotizan esas enormes plantas con maquinarias que trabajan sin cesar, dando forma a los tetrabriks y latas, pegando etiquetas, vertiendo el producto, añadiendo los cierres, colocando cajas... las cintas transportadoras corren y corren sin cesar en un proceso medido al milímetro. Soy una friki de estas cosas.

Visita a Orlando

Visita a Orlando

Visita a Orlando

Finalmente pasamos a una cata a ciegas para intentar distinguir las tres variedades más populares de Tomate Orlando: el tomate frito clásico, el ecológico y el elaborado con aceite de oliva. Acerté las tres, realmente se notan los matices diferentes :). Hacer catas a ciegas de productos habituales en la cocina siempre es una experiencia curiosa e instructiva. Por cierto, descubrí otros productos que no conocía, como el tomate con orégano - muy rico -, con parmesano o el estilo casero, mi favorito. Yo admito que nunca he sido compradora de este tipo de salsas, porque en mi casa siempre se ha hecho el sofrito y el tomate de forma casera, así que tenía curiosidad por probar los resultados en mi cocina. Sin duda, me quedo con el tomate estilo casero, con sus trocitos de tomate bien visibles, como el que hace mi madre. Y con él preparé esta receta, que hasta el elfo carnívoro ha devorado sin quejarse.

Tomato tofu scramble

Tomato tofu scramble

Revuelto vegano de tofu con tomate
Inspiración: el clásico menemen turco, veganizado
Ingredientes para 2-4 raciones

- 1 cebolleta pequeña
- 1-2 chiles rojos
- 1/2 pimiento verde
- 1/2 pimiento rojo
- 1 bote de tomate frito estilo casero
- azúcar o miel (opcional)
- 400 g de tofu de firmeza media
- orégano
- perejil
- aceite de oliva virgen extra
- pimienta negra
- sal

Picar la cebolleta, desechar las semillas de los chiles y de los pimientos y picar también. Calentar un poco de aceite en una sartén amplia o cazuela y añadir la cebolleta. Dar un par de vueltas e incorporar los chiles, con un toque de sal y orégano. Cuando suelten sus aromas, agregar los pimientos y dejar sofreír unos 8-10 minutos a fuego lento.

Incorporar el tomate, agregar una buena dosis de pimienta recién molida y mezclar bien. Cocinar sin dejar de remover durante unos 5 minutos  comprobar el punto de acidez, añadiendo un poco de azúcar o miel si fuera necesario.

Añadir el tofu escurrido y troceado groseramente. Aplastar con la espátula de cocina para que se vaya incorporando al sofrito, mezclando todo muy bien. Cocinar el conjunto unos minutos más, dejando el nivel de líquido que se prefiera, y terminar con pimienta negra, orégano y perejil.

Servir en cazuelitas con un buen pan para mojar o utlizar como relleno de tostas, sándwiches, pan de pita o fajitas. También está muy bueno sobre hojas de cogollos de lechuga, o mezclado con arroz. Ajustar el nivel de picante con más o menos chiles, incluso añadiendo harissa si nos gusta más potente.

Tomato tofu scramble

Creo que la próxima vez que nos leamos estaré de resaca post-boda, a ver si puedo compartir alguna fotillo por las redes. El menú me despierta mucho la curiosidad, ¡veremos qué tal! Pasad un buen fin de semana ;).
29 noviembre, 2015

Curry ligero de calabaza para despedir noviembre

¡Se nos acaba noviembre! Un mes que ha estado lleno de cosas pero que al mismo tiempo ha pasado volando. Aunque últimamente todos los meses pasan volando... o será más bien que mi reloj interno ha pegado un acelerón. Claro que todo es cuestión de perspectiva, al principio todo parece lejano y de repente, ¡pam! Los días se nos escapan sin darnos cuenta.

El caso es que ya ha empezado la cuenta atrás para la Navidad y este año tengo muchísimas más ganas - si eso es posible en mí - de volver a casa para la fiestas y disfrutarlas al máximo. Antes de eso tengo mil cosas por hacer así que se prevee una primera quincena de diciembre intensa, pero no nos estresemos por adelantado. Para compensar las chorrocientas calorías que vendrán, termino el mes con una receta ligera de curry de calabaza.

Pumpkin squash curry

Sí, más calabaza, ya lo avisé. Como mi querida Rosi, no me canso de ella ni pienso dejarla de lado ahora que se nos empieza a despedir el otoño. Que las calabazas duran todo el año y no es mala idea tenerla en la recámara para platos sencillos como este para cuando tengamos que recuperarnos un poco de las fiestas. Esta es una receta muy de andar por casa, de las mías, básica pero muy reconfortante, saciante y ligera a la vez.

Se puede usar como base para muchas variaciones más completas, por ejemplo añadiendo legumbres - un bote de buenos garbanzos cocidos sería muy práctico, añadido al final -, proteínas - animal o vegetal, está muy rico con tofu, restos de pollo asado o con unas gambas -, o cereales como arroz integral o mijo. Se pueden ajustar las especias al gusto, añadir otras verduras, cambiar la textura, etc. A mí me gusta que la calabaza quede casi deshecha, pero sin que desaparezca del todo, y nunca puede faltar algo de pan. Por cierto, voy ahora mismo a ponerme a amasar.

Pumpkin squash curry


Curry ligero de calabaza Inspiración: yo misma
Ingredientes para unas 4-6 raciones

- 1 cucharadita de semillas de comino
- 1 cucharadita de semillas de mostaza blanca o negra
 - 1 cucharadita de cúrcuma molida
- 1 cebolla dulce
- 1 diente de ajo
- 1 trocito de jengibre fresco
- 1 calabaza mediana tipo butternut (cacahuete)
- 1-2 cucharaditas de mezcla de curry
- 1 chorro de vino blanco
- 1/2 cucharadita de concentrado de tomate (opcional)
- 1 bote de tomate natural en conserva (casero, si es posible)
- 1 cucharada de zumo de lima o limón
- 1/2 cucharadita de vinagre de manzana o de arroz
- caldo de verduras o agua
- leche ligera de coco o nata vegetal (me gustan de arroz y de avena)
- cilantro fresco o perejil
- levadura en copos
- queso fresco batido desnatado o yogur para servir
- pimienta negra - aceite de oliva virgen extra
- azúcar moreno (opcional)
- sal

Pelar la calabaza usando un pelaverduras, cortar los extremos, abrir por la mitad y sacar las semillas. Trocear en cubos pequeños y reservar. Pelar y picar el jengibre, el diente de ajo y la cebolla.

Calentar una cazuela, olla o cocotte y tostar ligeramente las semillas de comino, mostaza y la cúrcuma. Añadir un poco de aceite, mezclar bien y echar la cebolla con una pizca de sal. Dejar que se poche a fuego suave antes de incorporar el jengibre y el ajo.

Dar unas vueltas y agregar la calabaza con la mezcla de curry. Dorar unos minutos y regar con el vino. Cuando se evapore el alcohol, echar el concentrado de tomate, el tomate en conserva, el zumo de limón y el vinagre. Remover bien y salpimentar. Esperar a que reduzca un poco el líquido, cubrir con caldo, llevar a ebullición y cocer a fuego medio-lento hasta que la calabaza esté muy tierna.

Añadir unos 200 ml de leche de coco o nata vegetal al gusto, removiendo bien, y dejar cocer unos 10 minutos más. Corregir de sal o el nivel de acidez añadiendo un poco de azúcar moreno, si fuera necesario. Servir con levadura en copos, una cucharada de queso fresco, perejil o cilantro picado y pimienta negra recién molida.

Pumpkin squash curry

¡Feliz domingo!
24 noviembre, 2015

Mufffins sanotes de calabaza para enfrentarse al frío [sin trigo, sin azúcar, sin lactosa]

No sabéis lo feliz que me ha hecho poder sacar las bufandas, gorros y guantes. Finalmente me pude poner mis botas favoritas y ayer llegué a clase de alemán con la nariz helada pero contenta, y además uno de mis compañeros compartía mi entusiasmo. Por fin ha llegado el frío, ¡y ya era hora! Perdonadme los que viváis en zonas de inviernos crudos, grises, ventosos y helados, pero ya sabéis que llevo desde junio soñando con estos días.

Healthy pumpkin muffins

El gustito que da calentarse las manos con el café recién hecho, el placer de acurrucarse bajo la manta en el sofá, lo mucho que alimentan las sopas y guisos humeantes - porque cuando hace frío alimentan el doble, que lo sepáis -, la felicidad de meterse corriendo en la cama tras pasar por el trauma de desvestirse para ponerse el pijama... El elfo lleva fatal el frío y dice que se congela por las noches, pero a mí, por el momento, pasar frío no me pone de mal humor, cosa que sí hace el calor abrasador. Y ay, ahora sí que veo la Navidad cerca con ganas e ilusión.

Healthy pumpkin muffins

Pero antes de meternos de lleno en temas navideños aún tengo calabazas para aburrir, que el otoño todavía nos durará unas semanicas. Y para qué engañarnos, tendré calabazas todo el año, así que no os extrañéis si la traigo más veces - como si os fuérais a extrañar a estas alturas -. Esta receta es de las "ligeras", aunque no sé qué adjetivo ponerle porque, a ver, si quieres adelgazar no comas repostería de ningún tipo, y tampoco son lo que se dice esponjosos y livianos.

Son muffins sanotes porque tienen mucha calabaza, nada de azúcar ni harinas refinadas. Los quería para cargar las pilas por las mañanas, así que son muy poco dulces y la masa es densa, muy nutritiva, a base de avena y nada de trigo. A lo mejor con las modas de ahora se diría que es una receta fit, o low-fat, o paleo, o yo qué sé. Están ricos. Son muy saciantes. Y llevan mucha calabaza.

Healthy pumpkin muffins

Muffins sanotes-fit de calabaza
Inspiración: Adaptando a Chelsea's Messy Apron
Ingredientes para 12 muffins pequeños pero matones

- 220 g de calabaza (previamente asada o cocida, triturada y escurrida)
- 1 huevo L
- 30 ml de sirope de ágave
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 1/4 cucharadita de sal
- 120 g de harina de avena
- 1/2 cucharadita de levadura química
- 1/4 cucharadita de bicarbonato sódico
- canela, jengibre, nuez moscada a discreción
- bayas o frutos secos al gusto

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar con aceite o grasa vegetal no hidrogenada una bandeja de muffins, o utilizar moldes antiadherentes.

Batir con unas varillas la calabaza con el huevo, el sirope de ágave y la vainilla. En otro recipiente mezclar la harina de avena con la sal, la levadura, el bicarbonato y las especias que se quiera. Incorporar la otra masa y mezclar bien pero con movimientos suaves.

Añadir un buen puñado de bayas, pasas, arándanos, nueces o lo que se prefiera, mejor picaditos. Mezclar con suavidad hasta tener una masa homogénea y repartir en los moldes.

Hornear durante unos 20 minutos, hasta que al pinchar un palillo salga limpio. Esperar un poco fuera del horno, desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Healthy pumpkin muffins

Notas:

- La harina de avena se puede preparar en casa triturando muy bien copos de avena finos.
- El sirope de ágave se puede sustituir por miel, melaza, sirope de arce o lo que se prefiera.
- Si estás acostumbrado a sabores muy dulces probablemente querrás aumentar la cantidad de sirope o añadir un poco de azúcar moreno.
- Unos cuantos chips de chocolate negro puro no hacen daño a nadie.
- Se conservan bien a temperatura ambiente en un recipiente cerrado durante un par de días, pero si tenemos la calefacción a tope mejor en la nevera.
- La calabaza se puede cambiar por boniato, manzana u otra fruta cocida que no sea muy acuosa.

Os recuerdo que todavía podéis participar en el concurso de Electrolux preparando vuestra versión de mi receta de biscotti. Si ganáis os espera un robot Assistent y la posibilidad de cocinar conmigo!
22 octubre, 2015

Bocaditos ligeros de calabaza con jengibre confitado

¿A vosotros os ha pasado alguna vez eso de ir a escribir una receta ya fotografiada - y comida - pero no recordar cómo la habéis hecho? A mí confieso que en más ocasiones de las que me gustaría. Y eso que intento por todos los medios que no me vuelva a pasar, me maldigo a mí misma cuando me ocurre y me repito que tengo que apuntar todo rápidamente. Pero claro, no aprendo. Llevo un rato enfadada conmigo misma porque por poco estos bocaditos ligeros de calabaza se quedan en el olvido. Menos mal que en esta casa también tendemos a acumular papeles y por suerte el borrador rápido y con mala letra donde apunté las cantidades de ingredientes todavía no había terminado en la basura.

Skinny pumpkin cookies


Llevamos ya unas cuantas clases de alemán y la verdad es que estoy muy contenta, Somos los mismos compañeros que aprobamos el año pasado - todos los que íbamos a clase con regularidad - más una chica nueva, pero siempre suele faltar alguien, por lo que nunca somos más de 8 alumnos. Tenemos profesora nueva, y eso que en teoría nos tocaba la alemana que ya nos metió tanta caña en Básico II. Esta vez es española, pero estamos contentísimos con ella. Habla muy bien y sobre todo es majísima, usa su propio portátil para proyectar lo que escribe y enseñarnos mucho material extra, se explica de maravilla y hace las clases muy amenas. Es lo bueno de que no tener un profesor nativo, que ha estado en tu lugar como estudiante del idioma y sabe dónde incidir, qué tiene que explicar mejor y cómo motivarnos. Al menos así deberían ser todos los profesores, los buenos. Esta lo es, por suerte. Es increíble cómo consige hacer tan amenas las clases enseñándonos tantas cosas cada día.

Lo único malo es que la semana que viene ya entraré a clase prácticamente de noche. No llevo tan mal esa oscuridad tempranera como cuando era joven - ejem -, pero es verdad que salir de casa cuando ya se ha ido es sol desmotiva un poco. Lo que tienen que hacer es dejar de cambiar la hora de una maldita vez y recuperar nuestro horario natural, pero claro, eso no ocurrirá jamás. Me da pena porque mi bario tiene unos atardeceres de otoño espectaculares, con una puesta de sol preciosa. Esa luz dorada, cálida, algo melancólica, que baña la calle cuando los últimos rayos de sol van desapareciendo... Puro otoño.

Skinny pumpkin cookies

Otoñales son también estos bocaditos, que podría haber llamado 'galletas', pero he preferido evitar el término para no llevar demasiado a error. Son ligeramente dulces pero los muy golosos se pueden llevar un chasco con ellos, ya que más bien entran en la categoría de snacks. Me pierde una buena galleta como a quien más, pero también me gustan bocados más neutros, energéticos y especiados, para picotear un poco o recargar las reservas de hidratos - ja, vaya excusa - cuando hace falta. Se pueden tunear al gusto haciéndolos más dulces, cambiando las harinas, ajustando las especias, añadiendo chips de chocolate o frutos secos... No hay reglas ;).

Bocaditos ligeros de calabaza con jengibre confitado
Autora: Liliana Fuchs
Ingredientes para unas 20-25 unidades

- 150 g de puré de calabaza (calabaza asada, triturada y escurrida)
- 40 g de panela (o azúcar integral)
- 1 huevo L
- 1 pizca de sal
- especias al gusto (canela molida, jengibre molido, nuez moscada)
- 100 g de harina de repostería
- 80 g de harina integral de centeno
- jengibre confitado picado al gusto

Precalentar el horno a 180ºC y preparar una bandeja.

Batir la panela con el huevo usando unas varillas, añadir la calabaza y batir un poco más hasta tener una mezcla homogénea. Incorporar el resto de ingredientes, con el jengibre picado al final, y mezclar todo muy bien.

Tomar porciones de masa con ayuda de una cucharilla y formar pequeñas bolas, repartiéndolas por la bandeja. No crecen prácticamente nada en el horno. Si tenéis maña o ganas podéis darle una forma más bonita, yo me limité a ir repartiendo la masa según caían de la cuchara. Si se aplastan un poco quedarán más crujientes.

Hornear unos 10-15 minutos, hasta que estén algo tostaditas y firmes al tacto. Dejar enfriar sobre una rejilla y guardar en un recipiente hermético. Mejor consumir en pocos días.

Skinny pumpkin cookies
08 septiembre, 2015

Ensalada templada de brócoli y aguacate con salsa de yogur para volver a la rutina

Parecía que no iba a llegar nunca, pero el otoño está ya en el aire y todos vamos volviendo poco a poco a la rutina. Ha sido un verano que se me ha hecho especialmente duro, pero por suerte el pequeño viaje a mediados de agosto a Portugal fue un paréntesis que me vino de marvilla. Tengo muchas cosas que compartir de este verano pero tendrán que esperar un poco más, así que por el momento os dejo esta ensalada templada de brócoli y aguacete con salsa de yogur, para ir despidiendo poco a poco el estío.

Broccoli avocado salad


Pasar un mes - o un poquito más - en Murcia en verano es algo que necesito como el respirar desde que vivo en Madrid. Bueno, la ciudad la pisé sólo para bajar y subir al tren, ya que fui directamente al campo, escenario de todos mis veranos desde que tenía dos añitos. Ha hecho mucho calor, muchísimo, y he tenido que pasar muchas horas trabajando delante demi ordenador viejo con una silla raquítica que me ha roto la espalda, pero también he podido desconectar y, sobre todo, pasar tiempo con la familia - y los gatos, que cada vez hay más okupas felinos en el patio de casa, para estrés del nuestro - y con mi querida bicicleta. Allí cojo rápidamente otras rutinas y es como poner mi vida en pausa, reencontrarme con mi yo anterior, y por eso luego sufro un extraño choque interno al regresar a Madrid. Y he vuelto con muchas ganas, han sido muchos días sin el elfo y el cuerpo ya me pedía volver a la normalidad, pero el cambio me sigue dejando algo confusa durante unos días.

Tengo aún el apartamento algo patas arriba y la despensa/nevera es un poco caos, pero poco a poco vamos retomando rutinas. Aquí ya no hace calor - gracias a los dioses - aunque me gustaría que las temperaturas bajaran mucho más, pero mientras el otoño va llegando estos días sigo tirando de ensaladas más templadas y platos frescos como la receta que comparto hoy.
Me he enganchado al aguacate en los últimos meses y descubrí que combina maravillosamente bien con mi adorado brócoli, así que la mezcla de ambos ingredientes sólo podía ser ganadora en un plato ligero pero muy nutritivo que seguramente me prepare en caliente el próximo invierno.

Broccoli avocado salad


Ensalada templada de brócoli y agucate con salsa de yogur
Receta ideada por mí
Ingredientes a ojo para 1 persona

- 1/2 brócoli en ramilletes
- 1/2 aguacate
- 1 huevo
- semillas y cereales al gusto (amapola, pipas de calabaza, de girasol, almendras, sésamo...)
- 1 yogur natural
- 1/2 cucharadita de mostaza
- zumo de limón
- aceite de oliva virgen extra
- vinagre de manzana o de arroz
- hierbas provenzales, pimienta negra y sal al gusto

Lavar bien el brócoli y cortar los ramilletes, reservando el resto, incluido el tallo, para otra preparación. O podemos prepararlo entero y así tener sobras para otra receta. Lo podemos cocinar como más nos guste: salteado directamente, al vapor, en olla a presión, cocido, asado... Pero siempre procurando que quede al dente, nunca blandurrio.

A mí me gusta darle un golpe de vapor y luego saltearlo a fuego fuerte, o si tengo el horno encensido lo aso directamente.Cocer el huevo el tiempo que se prefiera, unos 10 minutos, y partir el aguacate en dos, reservando el hueso en la mitad que no vayamos a consumir ahora. Pelar el huevo y picarlo, trocear el aguacate. Tostar si se desea una mezcla de semillas y/o cereales al gusto.

Mezclar todos los ingredientes en un plato hondo o fuente. Batir en un cuenco el yogur con la mostaza, zumo de limón, vinagre, sal y pimienta negra al gusto. Sazonar la ensalada añadiendo ralladura de limón y hierbas provenzales a discreción, y servir con la salsa.

Broccoli avocado salad


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¿Y qué tal va vuestro reencuentro con la rutina? ¿En plena vuelta al cole? Eso me recuerda que tengo que hacer hoy la matrícula del próximo curso de alemán, Intermedio 2! Será un curso difícil.
25 junio, 2015

Ensalada de canónigos y cerezas con yogur al pimentón {#ponunaensalada con Ventanas Verdes}

Pasado el solsticio de verano, las hogueras de San Juan - aunque aquí no hemos tenido ninguna celebración, otro año se me pasó hacer una coca -, y viendo ya las orejas a julio, se puede decir que estamos en pleno verano. Por fin llegamos al final de mes, y como suele ser nuestra costumbre en Ventanas Verdes, hoy último jueves de junio compartimos nuestras propuestas de recetas saludables y de temporada. ¿El tema? Como no podía ser de otro modo, ¡ensaladas! Un año más nos sumamos a #Ponunaensalada, el macro evento ensaladero que organiza Rosilet desde su delicioso blog.

Nut lettuce yogurt salad with cherries

Esta es mi segunda aportación al evento de este año, utilizado mis queridas cerezas que tanto me gusta incorporar a platos salados. Bueno, he tenido la suerte de usar unas picotas del Jerte impresionantes, que nos trae la buena señora Luisa de nuestro puesto de confianza del mercadillo de los domingos. Gordas y jugosas, me encanta trocearlas con las manos y recoger esos jugos suculentos que te dejan las manos como si fueras Hannibal Lecter.

Nut lettuce yogurt salad with cherries

La ensalada no es nada complicada, ya que he aprendido que en cuestión ensaladera menos es más y conviene no abusar de muchos ingredientes diferentes, pero tiene la peculiaridad de que se monta sobre una base de yogur al pimentón. Vi la receta en algún blog que usaba labneh como fondo, me encantó la idea y yo he usado un yogur griego natural escurrido, cremosísimo. Es ideal para días especialmente calurosos, añade un frescor estupendo al plato.

Nut lettuce yogurt salad with cherries

Con esta ensalada participo en la campaña #Ponunaensalada en tu verano 2015 que organiza Sugg-r and some Salt con la colaboración de Claudia & Julia, Lafiore, Señoríos de Relleu, Un huerto en mi balcón y Vive la Fruta {del huerto a tu casa u oficina}.

Receta de ensalada de canónigos y cerezas con yogur al pimentón
Ingredientes para 1 persona

- 1/4 taza de yogur griego natural, escurrido
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce de la Vera
- 1 pizca de pimentón picante (opcional)
- sal
- 1 buen manojo de canónigos muy frescos
- 1 buen puñado de cerezas o picotas
- 1 cucharada de almendras crudas laminadas o troceadas
- 1 cucharada de semillas de calabaza crudas
- 1 cucharadita de semillas de amapola
- hojas de albahaca fresca picadas
- pimienta negra
- zumo de lima
- aceite de oliva virgen extra

Escurrir muy bien el yogur y batir para dejarlo cremoso. Distribuir homogéneamente la base de un plato o fuente, donde vayamos a servir la ensalada, y agregar el pimentón con una pizca de sal. Lavar y secar las cerezas, partir por la mitad o en cuartos y desechar los huesos.

Añadir los canónigos al plato mezclados con la albahaca y repartir encima las cerezas. Tostar las semillas y las almendras en una sartén sin engrasar, hasta que suelten aroma, y echarlas a la ensalada cuando se hayan enfriado. Salpimentar y aliñar con zumo de lima y aceite de oliva al gusto.

Nut lettuce yogurt salad with cherries

La preciosa tormenta que cayó el martes en Madrid fue un regalo de la Madre Naturaleza hacia mí, para disculparse por la ola de calor que ya está llegando y que me hará sufrir y maldecir el próximo sábado, cuando me abrase en una boda ;).
18 junio, 2015

Ensalada de berenjena al zaatar con rúcula #ponunaensalada - Libertades y derechos

Pasado el temporal - típico de cada mes de junio, basta ya de repetir que es anormal o que es un invierno tardío, por favor - parece que ya enfilamos definitivamente hacia el verano, y como ya es tradición la blogosfera se llena de ensaladas. Nuestra querida Rosilet ha vuelto a hacer un llamamiento para compartir nuestras recetas de ensaladas de todo tipo, y encima esta vez viene con colaboradores y sorteo de regalos geniales. Yo espero colaborar con más de una receta, porque con el calor sólo me apetecen cosas frescas, y empiezo con una ensalada de berenjena al zaatar con rúcula. Nada complicado :).



La reflexión de hoy es más bien una puesta por escrito de ciertos pensamientos que me rondan últimamente al ver determinados comportamientos a mi alrededor. Tengo la impresión de que la gente, en general, ha perdido la perspectiva respecto a qué es vivir en libertad, con democracia y derechos, pero no hablo de temas políticos. Me refiero más bien a la conciencia ciudadana como individuo que forma parte de una sociedad civilizada. Creo que muchos estamos perdiendo la perspectiva de qué significa eso, somos egoístas y parece que todo el mundo gira alrededor de nuestro ombligo. ¿Maleducados, caraduras, o simplemente, palurdos?

Egglant zaatar salad with arugula

Esa gente que aparca el coche donde le da la gana ("oh, quiero ir al súper pero andar 15 minutos me cansa, iré en coche y lo dejaré subido a medio de la acera, bloqueando el paso de peatones y dificultando el paso al autobús, total, cuando me piten ya saldré... si es que lo oigo") o copiando a los demás aunque esté mal ("vaya, no hay sitio para aparcar, lo dejaré en esta zona marcada claramente como prohibido porque esos dos también lo han hecho"), o no recogen las necesidades de sus perros, o hablan a gritos dentro de un museo, o se cuelan en las colas, o van dejando basura por la calle sin importarles lo más mínimo... ESA gente.

Egglant zaatar salad with arugula

Individuos demasiado comodones que creen que pueden hacer lo que les de la gana, sin importarles que hay más gente viviendo a su alrededor con los mismos derechos. Hace poco tuvimos en casa un problemilla con una pareja nueva de vecinos, con gustos musicales... digamos que difíciles. Están en el piso de arriba y las primeras semanas ponían música a todo volumen todo el día, llegaban a vibrar las paredes y todo. Cuando el elfo le pidió a la muchacha que por favor bajara el volumen un poco, ella respondió que "estoy en mi casa y tengo derecho a escuchar lo que quiera". Ya. Claro. Y yo estoy en la mía y tengo derecho a estar tranquila y a poder trabajar o descansar sin ponerme de los nervios, ¿o no? En fin, menos mal que, por suerte, sigue habiendo gente amable, solidaria y educada. Ahora la receta ;)

Egglant zaatar salad with arugula

Ensalada de berenjena al zaatar con rúcula
Receta para #ponunaensalada en tu verano 2015
Ingredientes para 1 plato único o 2-4 raciones más pequeñas

- 1 berenjena mediana, carnosa, mejor sin semillas
- 1 bolsa pequeña de primeros brotes de rúcula
- 1-2 tomates pequeños, maduritos, que tengan mucho aroma
- 2 cucharaditas de mezcla de especias zaatar (tomillo, comino, hinojo, sumac, sésamo, ajedrea, mejorana, sal...)
- 1 cucharadita de semillas de sésamo negras ( blancas)
- vinagre balsámico o de Jerez al gusto
- 1 cucharadita de limón
- 1/2 cucharadita de salsa Worcestershire
- aceite de oliva virgen extra

Pelar ligeramente la berenjena y cortar en cubos pequeños. Yo nunca-nunca la dejo escurrir con sal, no sé si se supone que quita el amargor pero a mí me gusta tal cual. Se puede hacer, si se desea. Mezclar con el zumo de limón.

Calentar un poco de aceite en una buena sartén y saltear la berenjena a fuego fuerte. Añadir el vinagre y la salsa Worcestershire, dar unas vueltas y añadir 1 cucharadita de zaatar. Cocinar con alegría hasta que la berenjena esté tierna y dejar enfriar.

Para servir, colocar una cama frondosa de rúcula, a continuación el tomate en láminas finas y cubrir con la berenjena. Añadir el resto del zaatar, el sésamo negro y un chorrito de aceite de oliva. Servir a temperatura ambiente, inmediatamente, para que la rúcula no se reblandezca.

Es un plato sencillo pero sabroso, aunque reconozco que es una oda a los sabores amargos, que tanto me gustan - bien usados -. Una vinagreta más dulzona daría un buen contrapunto, también un toque de queso freso o simplemente un poco de miel. El tomate se puede eliminar y hacer la ensalada aún más básica, aunque a mí me gusta que suelten sus jugos al hundir el tenedor entre los ingredientes.

Y que no falte un buen pan al lado!

Con esta ensalada participo en la campaña #Ponunaensalada en tu verano 2015 que organiza Sugg-r and some Salt con la colaboración de Claudia & Julia, Lafiore, Señoríos de Relleu, Un huerto en mi balcón y Vive la Fruta {del huerto a tu casa u oficina}.
06 junio, 2015

Acelgas bonitas amarillas y un poco de apatía

Apática. No hay palabra que defina mi estado de ánimo general estos días. Se han juntado varios temas diferentes que me tienen un poco con la cabeza en otro sitio, pero encima el calor no ayuda mucho, sobre todo porque estoy durmiendo poco y mal. Así que, entre mi falta de descanso, cierto desánimo y mi natural tensión baja, soy una especie de zombie diurno. Aunque intento luchar contra ello y procuro centrarme en esas pequeñas cosas del día a día que sí me levantan el ánimo, como una carrera mañanera antes de que el sol caliente, mi música favorita, el hámster correteando en su bola por casa, o ir al mercadillo y enamorarte de productos maravillosos, como el flechazo que tuve con estas bonitas acelgas hace unas semanas.

Yellow swiss chard

Yo, que soy una apasionada de las verduras y hortalizas, nunca he sido muy amiga de las acelgas. Mi madre jamás las preparaba cuando era pequeña, así que no las probé hasta que estuve bien crecidita en casa de alguna amiga. En mi familia es que hemos sido siempre mucho más de espinacas, que me vuelven loca. De las acelgas, además, las pencas son la parte que menos gracia me hace, y eso que es lo único que el elfo es capaz de comerse de ellas - en su casa sí que se han comido acelgas toda la vida -. Pero claro, yo me encontré con esta preciosidad en el puesto de Luisa, y tuve que llevármelas.

Sauteed swiss chard with tomatoes

En la blogosfera foránea llevo tiempo viendo recetas con acelgas de colorines, amarillas, rojas o rosadas y con tonos anaranjados, y siempre me han parecido preciosas. Me chiflan las verduras y hortalizas de colores, reivindico el pimiento amarillo y sueño encontrar zanahorias moradas en mi barrio. Pero es que estas acelgas además me parecieron mucho más ricas que las más corrientes - y aburridas -. Quizá sea efecto psicológico, o que procuré no recocerlas demasiado, pero las disfruté mucho en este salteado con tomatitos, también en un revuelto al día siguiente y añadiendo unas hojas sobrantes a un curry con calabaza deliciosísimo.

Sauteed swiss chard with tomatoes

Acelgas amarillas salteadas con tomatitos al limón
Ingredientes para 1 buena ración

- 1/2 manojo de acelgas
- 1 diente de ajo pequeño
- 1 puñado de tomatitos de colores diferentes
- 1 limón
- 1/2 cucharadita de vinagre de arroz o manzana
- 1-2 cucharadas de vino blanco
- 1 cucharadita de levadura de cerveza en copos
- tomillo
- pimienta negra
- sal
- aceite de oliva virgen extra

Lavar muy bien las acelgas y cortar las posibles partes dañadas. Trocear en piezas más o menos del mismo tamaño y cortar los tomatitos por la mitad. Picar el diente de ajo, yo además retiro el nervio central.

Calentar un poco de aceite en una buena sartén antiadherente y añadir el ajo, dejando que suelte su aroma durante un minuto. Incorporar los tomatitos y saltear a fuego medio hasta que cojan color. Añadir las acelgas, el zumo de la mitad del limón, el vinagre y una o dos cucharadas de vino.

Saltear el conjunto unos 5 minutos. Salpimentar, añadir la levadura y un poco más de limón al gusto. A mí me gusta agregar además ralladura fina de piel de limón, en lugar de más zumo, creo que combina muy bien con las acelgas.

Posibles variaciones: caramelizar unas chalotas antes de añadir el ajo, agregar un puñado de frutos secos, incorporar al salteado jamón o tofu en taquitos, servir conqueso en lascas, un huevo cocido o escalfado, etc.

Sauteed swiss chard with tomatoes

Yellow swiss chard

No es un plato con mucho misterio pero a mí me hace feliz descubrir productos nuevos, sobre todo en el mercadillo de los domingos. Ahora mi puesto favorito está rebosante de frutas y tiene los albaricoques más deliciosos del mundo mundial. Bueno, miento, los mejores albaricoques son los que consigue mi padre, pero como me pilla lejos no me quejaré. Por cierto, mi madre viene de visita la semana que viene :).
15 mayo, 2015

Calabaza al ajo negro - Veranos adelantados no, gracias

Creo que nunca he tenido menos morriña de casa que estos últimos días, viendo hasta dónde ha llegado las temperaturas en el sureste peninsular. Acabo de hablar con mi madre -típica conversacón pre-fin de semana, en la que no hablamos de nada pero nos tiramos como mínimo 30 minutos al aparato- y me ha relatado la jornada infernal de ayer. Aquí también hemos tenido calor, pero conociendo el horror de otras zonas como que se ha llevado mejor -mal de muchos, consuelo de tontos-.

Black garlic pumpkin squash

El caso es que este verano adelantado me ha sentado fatal, estoy durmiendo poco, mal y voy todo el día con un bajón de energía y ganas que ha disminuido drásticamente mi productividad. Quería compartir con vosotros varias cosicas estas semanas, pero me temo que el ritmo de publicación se ha visto seriamente perjudicado. Menos mal que tengo algunas recetas rápidas y fáciles preparadas para que el pobre blog no entre en un letargo pre estival.

Hoy es San Isidro Labrador, patrón de los madrileños, y no me acostumbro a este día festivo en medio de mayo. En cualquier caso va a ser un fin de semana fuera de lo normal, con los suegros en Alemania -los niños gemelos de la prima del elfo, que viven en Frankfurt, cumplen años hoy, con fiesta Star Wars en la que habrá presencia de galletas mías-, y una boda que tenemos mañana. Va a ser muy raro, es mi primera boda en la que no conozco a nadie. Pero bueno, ya veremos qué tal es la experiencia, sin familiares chispados a los que dar mil besos y contar cómo va tu vida.

Black garlic pumpkin squash

Ya deberíais saber que yo como calabaza todo el año, pues la cosecha de finales de verano aguanta en la despensa hasta la temporada siguiente. Además de dulces me encanta en salado, y a pesar de que los platos más de cuchara son mis favoritos, pronto la usaré en ensaladas y salteados más frescos. Un día se me ocurrió combinarla con ajo negro y el resultado me encantó. Ya he repetido este plato varias veces, como guarnición y como plato único acompañado de huevo escalfado y buen pan.

Calabaza al ajo negro
Receta ideada por mí
Ingredientes para 2-4 raciones

- 1 calabaza tipo butternut mediana
- 1 cebolla dulce
- 4-5 cucharadas de tomate en conserva casero o tomate troceado
- 3-4 dientes de ajo negro
- unas semillas de cilantro, comino y mostaza, al gusto
- un vaso mediano de vino blanco
- 1/2 cucharadita de vinagre balsámico
- 1/2 cucharadita de salsa Worcestershire
- pimentón dulce
- pimienta negra
- sal
- aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de levadura de ceveza en copos
- perejil o cilantro fresco

Pelar la calabaza usando un pelaverduras, abrir y retirar las semillas. Cortar en cubos más o menos del mismo tamaño y reservar. Picar la cebolla en piezas pequeñas y trocear el ajo negro.

Calentar las semillas en una cazuela sin aceite hasta que suelten su aroma, con cuidado de que no se quemen. Añadir un poco de aceite de oliva y añadir la cebolla. Pochar a fuego suave hasta que esté transparente, con una pizca de sal.

Incorporar el tomate, dar unas vueltas y añadir el ajo negro, chafándolo bien con la cuchara. Agregar la calabaza, regar con el vino y remover bien. Cocinar a fuego medio unos minutos, hasta que la calabaza empiece a estar tierna. Si estuviera muy seco, añadir agua o caldo.

Agregar el vinagre balsámico, la salsa Worcestershire, el pimentón y el comino. Mezclar y tapar. Dejar cocinar a fuego suave hasta que la calabaza esté en el punto deseado, mejor blandita, que se deshaga al presionar ligeramente.

Servir con la levadura de cerveza y perejil o cilantro fresco picado al gusto. Una cucharada de yogur natural o queso fresco también le va de perlas.

Black garlic pumpkin squash

¡Buen fin de semana!

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