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14 abril, 2017

Nueva receta de Hot Cross Buns, para seguir horneando en Semana Santa

¡Dos recetas en apenas unos días, no me reconozco!

Pues sí, he decidido desconectar por completo al menos estos días de Semana Santa, o al menos casi. Que me iba a explotar la cabeza y eso no es nada sano. Me levanté ayer jueves a una hora más o menos normal -las 7 de la mañana en mi rutina habitual es "dormir mucho"- por cortesía de mi gato, que ya sabéis que lo de dejar dormir a los humanos no va con ellos, y salí a correr por el río. Estaba muy animado, con mucha gente disfrutando del calorcico y lo bonito que luce ahora, con muchas flores y mucho verde. Y quise pasar la tarde con mi madre en una de nuestras actividades favoritas: cocinar cosas ricas. Bueno, a mí me gusta más que a ella, pero compatir ese rato juntas es algo distinto 😊. Hicimos mermelada de fresas y yo me lié a amasar una nueva receta de Hot Cross Buns. ¡Qué ricos han salido!

Hot Cross Buns

Hoy en día ya se conocen mucho más que cuando hice mi primera aproximación a ellos, nada más y nada menos que hace siete años. Ya sabéis que son unos bollitos tiernos, algo dulces, con pasas o frutas, especias y una típica cruz encima. Son muy típicos en la cultura anglosajona, no solo en Gran Bretaña, también en Australia, Canadá, Irlanda, Sudáfrica... aunque actualmente se han hecho famosos por todo el mundo. Tradicionalmente se hornean y se toman en Viernes Santo, aunque como ocurre con todos los dulces asociados a fiestas, se pueden ver en todo el tiempo de Semana Santa.

Hot Cross Buns

Dede que los horneé aquella vez solo repetí en una ocasión en casa del elfo, cuando iba en estas fechas de turista a Madrid. Y cada año me encuentro con más recetas por las redes, con diferentes variantes -chocolate es mi próximo objetivo- que me tentaban a recuperarlos. Así que ayer me dije que era hora de catar una receta distinta, aprovechando que a mi familia sí les gustan las masas con pasas y frutas confitadas -el elfo no las aguanta mucho-. Me ha gustado tanto el resultado que creo que se va a convertir en una de mis recetas de cabecera, sea o no Pascua. La cruz no es imprescindible 😉.

Hot Cross Buns
¿Qué nueva receta probar? Ocurre como con el Roscón de Reyes, que en el fondo casi todas se parecen mucho ya que parten de una base parecida. Todavía no me apetecía probar la variante de cacao con chips de chocolate -todo se andará- pero tampoco quería repetir mi misma receta. Al final recordé que tenía guardada en mi carpeta infinita de documentos de cocina un PDF con una receta de Hot Cross Buns firmada por Richard Bertinet; ¡demasiado tentadora! No sé de dónde lo saqué así que no puedo enlazar el documento concreto, y es que acumulo demasiadas recetas en el disco duro "para el futuro"; al final se me olvida de dónde salen. Mil perdones.

Hot Cross Buns

El caso es que la he adaptado ligeramente a mis preferencias y al final salieron unos panecillos deliciosos. La masa se trabaja muy bien, con el calor que hace levaron pronto y su olorcito al hornearse inundó toda la casa. Recién hechos están buenísimos, tiernos y jugosos, muy aromáticos, y al día siguiente siguen ricos. Llevan poco azúcar pero las frutas y las especias los convierten en un bocado que apetece acompañando algo dulce o algo salado, ¿qué elegís vosotros?

Hot Cross Buns

Hot Cross Buns, panecillos de Viernes Santo
Receta adaptada de Richard Bertinet
Ingredientes para 15 panecillos

- 100 g de uvas pasas (cortinto o sultanas)
- 60-80 g de naranja confitada
- 1 cucharada de zumo de naranja o de limón
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1/4 cucharadita de nues moscada molida
- 1/4 cucharadita de jengibre molido
- 1 pizca de clavo molido
- 1 pizca de sal
- 250 ml de leche sin lactosa (o cualquier otra leche o bebida vegetal)
- 20 g de levadura fresca
- 60 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 1 huevo L
- 2 cucharadas de azúcar
- 1/4 cucharadita de sal
- 500 g de harina de fuerza

Para decorar con la cruz y pincelar:

- 1 huevo L
- 100 g de harina
- 1 cucharadita de aceite de girasol
- 1 pizca de sal
- unas 6 cucharadas de agua
- 100 g de azúcar
- 100 ml de agua
- 30 ml de zumo de naranja o ron

Mezclar las uvas pasas con la naranja confitada en un cuenco, añadir las especias, la pizca de sal y el zumo, y dejar reposar unos minutos. Calentar un poco la leche y comprobar que la mantequilla está a temperatura ambiente.

Colocar en un recipiente grande la leche, añadir el huevo y batir. Incorporar la levadura desmigada y esperar unos pocos minutos. Añadir la mantequilla picada, el azúcar y la sal, mezclar un poco y agregar la harina. Mejor no echarla toda de golpe, por si acaso. Trabajar hasta tener una mezcla homogénea, tapar y dejar reposar 10 minutos.

Añadir las frutas y amasar bien hasta tener una masa homogénea, suave y elástica, húmeda pero no pegajosa. Añadir un poco más de harina solo si fuera necesario. Formar una bola, colocar en un recipiente engrasado y tapar. Dejar levar hasta que supere el doble del tamaño.

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja grande. Deshinchar la masa, reamasar un poco y pesar. Dividir el peso total por 15 para sacar el peso que deberá tener cada panecillo, unos 70-73 g. Tomar porciones de la masa con ese peso y formar bolitas. Colocarlas en la bandeja ligeramente separadas; buscamos que al crecer se junten.

Batir el huevo y pintar los bollitos con él. Dejar levar 30 minutos. Mientras tanto, formar la masa de la cruz, mezclando la harina con el aceite, la sal y el agua necesaria hasta tener una pasta que se pueda extender con una manga pastelera. Yo tuve que usar una bolsa de congelación a lo burro porque no tenía otra cosa, también vale.

Volver a pintar los bollitos y dibujar una cruz en cada uno de ellos. Hornear durante unos 18-20 minutos, bajando la temperatura a 180ºC al meterlos dentro. Vigilar que no se quemen, depende de cada horno. Preparar el glaseado mientras tanto, calentando el agua con el azúcar y el zumo o ron, hasta que se disuelva.

Dejar enfriar los panecillos en una rejilla y pintarlos con el glaseado mientras siguen tibios. Se pueden tomar fríos o aún algo calentitos, si no podéis esperar más. Aguantan bien dos o tres días si se guardan a buen recaudo, y en ese caso podemos calentarlos un poco en el microondas o abrirlos y tostarlos. También congelan bien.

Hot Cross Buns

Me parecen unos bollitos perfectos para hacer este fin de semana y montar un buen desayuno-brunch-almuerzo-merienda el domingo, hay que despedir bien la Semana Santa 😀
12 abril, 2017

Conejitos de Pascua de panecillo. Receta para Semana Santa

¡En Murcia!

Creía que no iba a poder ser este año, pero puesto que casi el país entero se paraliza con la Semana Santa, pues al final me he escapado. Menos días de lo que viene siendo habitual y algo in extremis, pero necesitaba desconectar. Demasiadas cosas acumuladas en la cabeza y ya volvían a pasarme factura físicamente, además adoro a mi Murcia en primavera. Encima, a lo tonto, llevaba cuatro meses sin pisar mi tierra ni ver a la familia, así que aquí estoy :). Intentaré hornear cosicas ricas estos pocos días pero antes de dejar Madrid salieron estos conejitos de Pascua de mi horno, unos panecillos estupendos para Semana Santa. ¡Que no falte el dulce en época de abstinencia ! ;P

Easter bunny sweet bread

Si me leéis desde hace tiempo sabréis que mi Semana Santa siempre ha sido muy diferente a la típica española. En Murcia también se viven mucho y tenemos grandes procesiones, con muchas tradiciones y algunos pasos que son, objetivamente hablando, auténticas obras de arte dignas de ver. Pero mis padres odian las multitudes y el follón, y el fervor religioso en la familia es negativo, así que cuando éramos críos nos llevaban al campo y listo. Mis abuelos venían de Suiza ya a disfrutar del buen tiempo, traían muchos chocolates, huevos y pollitos, y hacíamos una Pascua a lo helvética.

Easter bunny sweet bread

Ahora me fascina redescubrir la Semana Santa murciana y española, conocer toda la rica gastronomía que guarda cada rincón y también sigo acercándome a la del resto del mundo. Porque la Pascua, aunque parece menos mediática que la Navidad, se vive, y mucho. Si no se sigue muy religiosamente creo que es más una tradición familiar de bienvenida de la primavera y para disfrute de los más pequeños; siempre me ha parecido muy divertido eso de salir al jardín a buscar los huevos que ha dejado el conejo de Pascua, montar un día al aire libre con comida primaveral en familia, hornear alguna cosilla... Lo de hornear es lo que más me gusta, claro.

Easter bunny sweet bread

Además de típicas galletas vestidas para la ocasión, o pasteles y muffins disfrazados, me atrae particularmente la panadería dulce de Pascua. Hot Cross Buns, bollos checos, trenza griega, colomba pasquale, pan paska o monas murcianas... ¡todas delicias muy recomendables!

Hoy vuelvo a mi Suiza con unos panecillos de masa tierna semidulce, similar a la del Zopf, pero con forma de conejitos. En Centroeuropa parece muy tradicional eso de coger este tipo de masas de panadería y darles formas distintas según la festividad del año, incluso lo he visto en alguna página francesa también. Hay verdaderas obras de arte por ahí, con conejitos más detallados, ovejas y corderos, pero este diseño me ha gustado por lo sencillo y resultón que queda.

Easter bunny sweet bread

Receta de conejitos de Pascua de panecillo
Inspirada en Swiss Milk y Amouses Bouche
Ingredientes para 8 unidades

- 1 sobre de levadura seca de panadería
- 50 ml de agua tibia
- 1 huevo L + 1 yema a temperatura ambiente
- 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 225 ml de leche de soja tibia
- 40 g de azúcar
- 1/2 cucharadita de cardamomo molido
- 1 cucharadita de agua de azahar
- 1/4 cucharadita de sal
- 420 g de harina de fuerza + un poco más para amasar
- azúcar perlado para decorar (opcional)

Mezclar la levadura de panadería con el agua tibia y dejar reposar un poco. No es un paso imprescindible, pero cuando uso levadura seca me gusta hacerlo. Batir ligeramente el huevo y reservar la yema aparte.

Disponer la harina en un recipiente grande, mezclar con la sal, el azúcar y el cardamomo, y formar un hueco. Echar dentro la levadura, el huevo, la mantequilla troceada, el azahar y la leche. Empezar a mezclar todo, tapar y dejar reposar 30 minutos.

Amasar, añadiendo más harina solo si fuera estrictamente necesario, hasta tener una masa lisa, elástica, suave y húmeda, pero no pegajosa. Algo parecida a la del roscón de reyes. Yo tenía la mañana liada y lo dejé en la amasadora, dándole algún meneo manualmente de vez en cuando.

Formar una bola, poner en un recipiente limpio engrasado y tapar. Dejar crecer hasta que doble el volumen. Con este buen tiempo no tardará mucho. Preparar mientras tanto dos bandejas de horno y batir la yema con un chorrito de leche.

Easter bunny sweet bread

Deshinchar ligeramente la masa, pesar y dividir en 8 porciones iguales (aproximadamente). Amasar cada una y formar un cilindro no muy delgado. Separar un trocito de cada masa y formar una bolita. Doblar los extremos hacia arriba formando una U y enrollarlos sobre sí mismos para dar forma a las orejas. Colocar en el hueco central la bolita, que será la cola.

Distribuir cada unidad formada en las bandejas, pintar con la yema batida y decorar con azúcar perlado en la cola, o con algún fruto seco picado o coco. Precalentar el horno a 200ºC y dejar mientras que crezcan un poco.

Hornear durante unos 18-20 minutos o hasta que se hayan dorado bien y la base suene hueca al golpearla. Dejar enfriar sobre una rejilla y guardar en un recipiente hermético.

Están muy ricos recién hechos, incluso un poco tibios, solos o mojados en leche o chocolate (mejor opción). Aguantan bien un par de días, aunque se van resecando un poco. Si se calientan un poquito en el microondas o en el horno con calor residual, recobran vida. También se pueden congelar cuando se hayan enfriado, bien envueltos individualmente. Y es una masa estupenda para reutilizar en pudding o pan de Calatrava.

Easter bunny sweet bread

¡Qué calor me ha dado al bajar del tren! Con dolor de cabeza instantáneo, claro. En Madrid no es que hiciera frío, pero he notado el cambio. Quería salir a buscar alguna mona de buena panadería, o quizá paparajotes si los hubiera, pero casi que voy a ir directamente a por un helado. Que además tengo antojazo desde hace semanas. Me apetece ver la procesión de los Coloraos hoy y redescubrir un poco mi ciudad, que en estas fechas suele estar reluciente. Y huele a azahar :).

¡Disfrutad lo que podáis de estos días!


06 diciembre, 2016

Grittibänz II con harina de espelta integral y sin huevo [versión monstruitos]

De verdad que odio los días de fiesta desde que soy autónoma, lo único que hacen es estorbar en mis rutinas! Vaaale, no quiero ser hater porque sé lo mucho que se agradecen, pero tenéis que entender mi situación. Tengo ya la cuenta atrás en marcha para dejar todo atado por aquí antes de irme a Murcia, y de repente se me planta el elfo una semanaza en casa. Sí, le quiero mucho y sería maravilloso pasar unos días prenavideños en pareja sin hacer nada, pero yo sigo currando, con clases de alemán y cocinando sin parar. Que él se levante cinco horas más tarde que yo y se dedique a vaguear en pijama con la tele puesta no me ayuda demasiado :P.

Hoy además comemos fuera con la familia, tradición de mis parientes políticos en los días festivos -mi suegra no está por la labor de cocinar cuando puede descansar, que también curra lo suyo-, así que me altera el ritmo también. Pero estoy aprovechando para terminar una receta ahora antes de irnos, aprovechando además que volvemos a ver el sol.

Grittibenzen

No quería dejar pasar este Día de la Constitución sin publicar receta nueva porque... ¡es San Nicolás! Ya he contado por aquí la importancia que tiene en muchos países europeos, especialmente con sus tradiciones en Suiza, así que no volveré a repetirme mucho. Pero me acuerdo mucho de la familia suiza en este día y pienso siempre en mi padre, cuando era niño y el San Nicolás visitaba su pueblo llevando dulces, nueces y mandarinas a los chiquillos. Allí no faltan los Grittibenzen, panecillos con una masa tierna semidulce, típicos de Suiza. En otros países germanoparlantes también es tradicional hacer panecillos con formas navideñas, y esta receta del año pasado es perfecta.

Pero este año, a pesar de ir a salto de mata y sin tiempo, me he empeñado en buscar una masa alternativa. Problema: las prisas y el caos en la cocina no ayudan a dominar una masa enriquecida de panadería que requiere arte y maña para formarla. Resultado: monstruitos de pan. ¡Pero están muy ricos! La masa tiene un toque rústico muy rico y se trabaja bien, así que os la recomiendo, aunque sea simplemente con forma de bollitos. La ventaja de estos hombrecillos mutantes es que los devoras sin tantos remordimientos, eso sí :P.
Grittibenzen

Grittibänz, panecillos de San Nicolás
Inspiración: receta adaptada de Eigebrötliss
Ingredientes para unas 5 unidades

Masa de arranque

- 100 ml de leche sin lactosa
- 100 g de harina integral de espelta
- 10 g de levadura fresca de panadería (o menos, si tenéis más tiempo)

Masa final

- 300 g de harina de fuerza
- 100 g de harina integral de espelta
- 10 g de sal
- 8 g de azúcar vainillado
- 1-2 cucharadas de azúcar
- 1 pizca de canela molida
- 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (alternativa sin lactosa, en mi caso)
- 200 g de leche sin lactosa
- masa de arranque
- leche o huevo para pincelar

 Mezclar la leche con la harina integral de espelta y añadir la levadura fresca desmenuzada. Tapar con un paño y dejar que fermente a temperatura ambiente, o guardar en la nevera unas horas si tenéis tiempo de hacer un levado más lento.

Combinar en un recipiente grande la harina de fuerza, la harina integral de espelta, la sa, el azúcar vainillado, el azúcar blanco y la canela. Añadir la mantequilla ablandada con la leche ligeramente tibia, mezclar un poco y echar la masa de arranque. Trabajar bien y amasar a mano o a máquina hasta tener una masa lisa y elástica. Tapar y dejar levar un par de horas hasta que doble su tamaño.

Deshinchar, reamasar un poco y dividir en 5 porciones del mismo peso, aproximadamente. Amasar cada porción, dejando las demás tapadas con un paño, y formar un cilindro alargado. Marcar la cabeza y hacer unos cortes para sacar los brazos y las piernas.

Poner cada figura en una bandeja de horno, algo separadas, y pinchar con leche o huevo batido. Decorar si tenéis inspiración con pasas, frutos secos, azúcar perlado... y dejar reposar 20 minutos. Precalentar mientras el horno a 200ºC. Hornear durante unos 20 minutos, o hasta que se hayan dorado bien. Dejar enfriar sobre una rejilla.

Grittibenzen
¡Disfrutad del festivo/puente/acueducto! Que horneéis mucho estos días ;).
16 octubre, 2016

Bürli, panecillos suizos. Receta para el Día Mundial del Pan

¡Feliz Día Mundial del Pan!

Un año más vuelvo puntual a mi cita con todos los amantes de la panadería para celebrar nuestra pasión por el buen pan. Yo no podría vivir sin pan, lo siento pero me niego a renunciar a él. Al pan bueno, de calidad, elaborado con buenos ingredientes y siguiendo la tradición de los maestros panaderos de verdad. Un oficio que me parece tremendamente sacrificado y que admiro muchísimo, hoy es un día para homenajearles a ellos también. Este año además vuelvo a mi querida suiza con uno de mis panes favoritos del pequeño país, Bürli, unos panecillos muy populares.

Bürli - Swiss bread

Si me seguís desde hace tiempo sabréis que empecé a indagar en esto del mundo del pan casero en los inicios de este blog, justo el primer año que Zorra lanzó su iniciativa de celebrar el World Bread Day. Poco a poco me fui dejando atrapar por todo lo que rodea al proceso de elaborar pan en casa, y cuando me mudé a Madrid preparé mi primera masa madre de forma seria. Y la muy campeona sigue conmigo, casi seis años después, aguantando en la nevera largos periodos de inactividad para volver a regalarme panes maravillosos cuando la despierto.

Bürli - Swiss bread

Me queda mucho por aprender y me encantaría poder dedicar tiempo en serio a todos los secretos del pan artesano, de la masa madre, de porcentajes, técnicas de amasado y fermentaciones, pero por el momento estoy muy contenta con los resultados de andar por casa que consigo. Tengo mis recetas fetiche infalibles que nunca me fallan, y de vez en cuando me animo con recetas nuevas. No siempre es obligatorio usar masa madre, me gusta probar recetas solo con levadura para animar a más gente a probarlas, y esta es una de ellas.

Bürli - Swiss bread

Es probable que mi amor por el pan venga del lado suizo de la familia. Cuando yo era pequeña esto del pan de calidad no era todavía una tendencia en España, y por desgracia el pan de verdad apenas era apreciado por la gente. Todavía queda mucho camino por recorrer en cuanto a desterrarlos panes de fábrica que parecen de plástico o de cartón, pero afortunadamente cada vez surgen más emprendedores que apuestan por pan-pan, y más público que sabe disfrutarlo. A mí me fascinaba ir a Suiza y encontrarme panes tan maravillosos incluso en el supermercado del pueblo, con formas y sabores tan diferentes a lo que yo estaba acostumbrada.

Bürli - Swiss bread

Años más tarde empecé a investigar sobre los tipos de pan que hay en Alemania, Austria y Suiza, y descubrí que mi otra patria tiene un patrimonio cultural del pan impresionante, para ser un país tan pequeño. Por supuesto que se encunetran panes muy similares en centroeuropa, con algunas características comunes, pero hay muchas regiones que guardan su variedad especial. El Zopf, la trenza ligeramente dulce típica de los desayunos de los domingos, sigue siendo de mis favoritos, pero hay otro pan que me gusta mucho desde cría y que va más a la rama rústica de los panes.

Bürli - Swiss bread

No sabía que era una variedad específica pero sí me di cuenta de que era un pan muy típico para acompañar las salchichas de los festivales y barbacoas de verano. Los Bürli son unos panes en tamaño de panecillos grandes que se hornean por parejas, junticos para que se unan en el horneado, y luego se separan una vez fríos. Deben tener una corteza oscura, crujiente y craquelada, con una miga tierna y fresca, rústica pero sin ser densa. La textura de estos panes y su sabor los tenía grabados en mi memoria, y volvieron a renacer este verano cuando me lancé a comprarlos en una panadería. Me comí uno entero, solo, en el momento.

Bürli - Swiss bread

Así que he aprovechado este Día Mundial del Pan para probar una versión casera. Recopilando diferentes recetas que he visto por la red al final he conseguido lo que tanto ansiaba, mi receta de Bürli caseros sin complicaciones, muy similares a los panes de mi memoria. El miércoles pasado, mientras llovía y el elfo estaba fuera jugando a Magic, se hizo el milagro en casa y volví a disfrutar muchísimo horneando pan. Y devorándolo después, por supuesto.

Bürli - Swiss bread

Receta de Bürli, panecillos suizos
Inspiración: mi amor por el pan y Suiza, receta ideada por mí a partir de otras de la red
Ingredientes para 6 unidades (3 parejas)

* Prefermento:
- 120 g de agua
- 2 g de levadura fresca de panadería
- 160 g de Ruchmehl (harina "rústica", sustituir por harina tipo candeal)

* Masa final:
- 220 g de agua
- 9 g de sal
- 6 g de levadura fresca de panadería
- 200 g de harina de fuerza
- 150 g de Ruchmehl (o harina candeal)
- todo el prefermento

El día antes mezclar todos los ingredientes del prefermento hasta obtener una masa homogénea pegajosa. Dejar a temperatura ambiente, tapado, durante 2 horas. Llevar a la nevera y dejar reposar como mínimo 10 horas, mejor 12.

Sacar de la nevera y dejar que se atempere un poco. Mezclar con 100 g de agua para aligerar el prefermento y combinar el resto de ingredientes en un recipiente mediano. Añadir el prefermento y mezclar. Tapar y esperar 30 minutos.

Amasar hasta tener una masa homogénea, lisa y elástica, húmeda. Se puede hacer también con amasdos cortos estilo Dan Lepard, o todo de corrido. Dejar en un recipiente ligeramente engrasado, tapar y esperar a que doble su tamaño. Pasada la primera media hora, hacer unos pliegues estilo amasado francés.

Dividir la masa en 6 porciones del mismo tamaño (recomiendo pesarla entera y calcular el peso de cada unidad). Formar pequeñas bolas y colocarlas por parejas juntitas en una bandeja cubierta con papel de hornear. Sí, mi papel está ya en las últimas, es que lo reaprovecho todo lo posible :P. No sobrevivió a ese horneado, tranquilos.

Espolvorear un poco de harina, tapar con un paño limpio y dejar que doblen su tamaño. Cuidado que suelen tardar poco. Mientras precalentar el horno a 230ºC, con una bandeja de metal en la parte inferior.

Hornear echando agua fría en la bandeja para crear vapor. Bajar la temperatura a 200ºC cuando pasen 20 minutos. Continuar el horneado hasta cumplir unos 50-60 minutos. Los panes tienen que estár oscuritos por fuera y sonar huecos en la base. Dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Bürli - Swiss bread
Es típico comerse los Bürli a pellizcos, un poco a lo bruto, como decía antes acompañando una barbacoa o algo así. Pero abiertos con cuchillo para preparar bocadillos también son deliciosos. Están más ricos el mismo día, porque la corteza ofrecerá todo su crujir, pero aguantan bien hasta el día siguiente. Además se pueden congelar envueltos en plástico film cuando se hayan enfriado.

¿Vosotros habéis horneado algo especial hoy? ¿Habéis cogido ideas para darle caña a las harinas este otoño? Animáos con el pan casero o apostad por panes de calidad, seguro que en vuestra ciudad o pueblo hay panaderías y hornos que merecen la pena :).

¡Aquí tenéis todos los panes publicados en el blog!

10 julio, 2016

Tostas de aguacate, rabanitos y anchoas con albahaca. Receta para cuando me ruge el estómago

Increíble, estoy publicando una receta que he preparado y comido hoy mismo. Cuando tengo otras esperando días, semanas e incluso algunos meses. Pero bueno, sé que todos tenemos nuestros esqueletos en el armario, a ver quién no ha dejado en barbecho una receta que, por algún motivo inexplicable, no termina de salir. Al menos quiero creer que nos pasa a todos :P. Pero estas tostas de aguacate, rabanitos y anchoas con albahaca tenía ganas de compartirlas porque en realidad es una no-receta, y porque me soluciona muchas veces esos momentos de hambre felina que me dan a veces.

Avocado toast

En mis desventuras veraniegas de hoy: lo poco que duermo cuando hace calor. O al menos lo mal que duermo. Siempre me preocupa más la temperatura mínima prevista que las máximas, porque lo que y quiero - y necesito - es descansar lo suficiente. Desgraciadamente llevo muchos días despertándome de madrugada con muchísimo calor, y ya no vuelvo a coger bien el sueño hasta que al alba desisto y me levanto a hacer algo útil. Porque claro, encima me da hambre enseguida.

Lo "bueno" es que así puedo salir a correr sin ir en ayunas, que a mí me sienta fatal, ni echando el desayuno por la boca, que es otro de mis riesgos. El problema es que a media mañana me encuentro muchas veces con mi estómago devorándose a sí mismo, por lo que toca segundo desayuno si no quiero desfallecer. Pero los días en los que estoy sola en casa para comer no tengo ningún problema en hacerme el almuerzo al mediodía, pero mediodía literal, entregándome a mi lado suizo totalmente. Cuando no tengo lazos sociales de por medio yo prefiero comer cuando tengo hambre, y pasar totalmente del reloj. Hambre de verdad, que conste no esa gula-aburrimiento-ansiedad disfrazada de hambre falsa que a tanta gente le destroza la dieta. Picoteo entre horas porque sí no; comer con hambre real sí.

Avocado toast

Así que estos días en los que me da pereza cocinar nada y no tengo ninguna cosilla preparada, tiro de despensa. Y de pan, mi pan, que nunca falta en casa. Mi comida de hoy ha empezado con estas tostas que no tienen ningún misterio, pero que son muy sanas, sencillas, versátiles, tuneables y sobre todo, deliciosas. Sirven para desayunar, almorzar, comer, merendar o cenar. O para un brunch. Se les puede añadir unos huevos, algo de queso, alguna verdura... Yo suelo improvisar con lo que hay en casa en ese momento, y es que casi todo combina bien con el aguacate. Y recordad: buen pan de base.

Tostas de aguacate, rabanitos y anchoas con albahaca
Inspiración: supongo que la moda de la avocado toast terminó por calarme, pero es improvisada
Receta no-receta para 1 persona

- 2 rebanadas de buen pan de miga aromática y corteza crujiente, mejor de masa madre y centeno
- 1/2 aguacate en su punto
- zumo de lima o de limón
- anchoas de calidad decente
- rabanitos
- hierbas provenzales
- ajo granulado o 1 diente
- aceite de oliva virgen extra
- pimienta negra recién molida
- sal gruesa
- albahaca fresca

Cortar las rebanadas de pan en un grosor medio, como de un dedo. Frotar con el diente de ajo si se tiene la suerte de que no repita. Tostar el pan ligeramente si se desea.

Cubrir con una dosis generosa de aguacate machacado con el tenedor y añadir zumo de lima o limón. Dar un golpe de pimienta, un poco de sal (poca, que las anchoas van saladas) y, ajo granulado si se usa y un poco de hierbas provenzales.

Cortar finitos los rabanitos lavados y distribuir junto con las anchoas escurridas. Añadir  más pimienta, hojitas de albahaca fresca y aceite de oliva virgen extra al gusto. Devorar.

Avocado toast

Mañana es lunes, pero no lo pensemos demasiado. ¡Disfrutad de lo que queda de domingo!
22 marzo, 2016

Mi receta de Monas de Pascua de Murcia

Me despierta mi gato como en los viejos en tiempos, que además ha pasado la noche entre mis piernas. Son las 6.30 y ya quiere desayunar -para volver a dormirse luego, claro-. Puede que mis horarios madrugadores los haya cogido tras años conviviendo con este ser peludo que tanto se hace querer. Aprovecho también para desayunar tranquilamente con una de mis monas de Pascua, revisando la prensa online; el pifostio político que ya es rutinario, corrupción, procesiones, preparación de las Fiestas de Primavera... Luego a trabajar un par de horas mientras cae la lluvia. Y cuando tomo un descanso reconecto con el mundo para descubrir una vez más el horror desatado a las puertas de nuestra casa. Mientras Europa sigue repitiendo los mismos errores que ya nos condenaron años atrás, tratando a personas inocentes como mercancía de segunda, como basura. Pero la vida sigue...

Monas de Pascua murcianas

Intento que la dura realidad que nos rodea no me afecte demasiado, pero tampoco la puedo ignorar. Quiero informarme, prestar atención a muchas voces, tener todas las perspectivas posibles, intentar comprender cómo llegamos a estas cosas. En clase de alemán solemos charlar sobre las noticias pero a menudo nos quedamos sin saber qué decir. Y el problema no es el idioma, es literamente falta de palabras, en alemán, español o esperanto. Simplemente, no sé qué decir. Todo esto me afecta mucho porque le doy mil vueltas a la cabeza, pero trato de que no se refleje en mi día a día porque ya bastantes preocupaciones personales que me causan más de un problema. Afortunadamente, estar en mi tierra, con mi familia, mi gato y mi gente ya es una terapia. Correr bajo la lluvia y hornear también.

Monas de Pascua murcianas

Tenía que volver a recetas tradicionales de mi hogar este año. Lo he dicho varias veces, me complico la vida con platos típicos de otros lugares y descuido un poco mis raíces. Pero me apetecía mucho volver a preparar monas de Pascua, y que mi familia las probara, así que he retomado mi propia receta de Directo al Paladar para terminar de moldearla a mi gusto. La original sale perfecta, tal y como yo recuerdo las monas de mi infancia, pero no me puedo estar quieta y al final he desarrollado mi receta de monas de Pascua murcianas, a mi gusto.

Monas de Pascua murcianas

Monas de Pascua hay muchas, compartiendo nombre o aspecto. La primera vez que descubrí que en muchas zonas son creaciones de chocolate o pasteles muy decorados, me sorprendí mucho. También cuando me enteré de que se supone que son típicas de Semana Santa. Y diréis: pues claro, se llaman monas de Pascua. Pero es que yo me he criado tomando monas desde pequeñita todo el año, para merendar o desayunar. De hecho, en la fiesta de mi colegio antes de Navidad las madres organizaban un almuerzo con chocolate caliente y ¡monas! Nada de churros. Siempre me han gustado mucho más estos panecillos dulces, tiernos, aromáticos, con su huevo. Algo rústicos pero con ese sabor tradicional cuyo simple aroma me transporta a tiempos más inocentes.

Monas de Pascua murcianas

Monas de Pascua de Murcia - mi versión
Inspiración: mi propia receta modificada al gusto personal
Ingredientes para unas 10-12 monas

- 600 g de harina de fuerza
- 120 g de azúcar
- 20 g de levadura fresca de panadería
- 1 cucharadita de sal
- ralladura de limón
- ralladura de naranja
- 200 ml de aceite de oliva virgen extra
- 225 ml de leche sin lactosa
- 2 huevos L

- 1 huevo más para pincelar
- 1 chorrito de leche para pincelar
- azúcar extra
- huevos cocidos para decorar

Lo mejor es empezar pesando y midiendo todos los ingredientes, hay que tener orden en la cocina. Calentar la leche un poquito (que no queme) y desmenuzar encima la levadura. Añadir una cucharada del azúcar y cuatro de la harina. Batir con unas varillas, tapar con un paño y dejar que fermente unos 30 minutos.

Mientras tanto, aprovechar para cocer los huevos y dejarlos enfriar. No hace falta poner huevo a todas las monas, sobre todo si no somos muchos en casa o si vamos a congelar algunas de ellas. Estrujar con los dedos o un tenedor la ralladura de limón y naranja en el azúcar, para que suelten sus aromas. Mezclar con el aceite en un recipiente grande, añadir los huevos y batir con unas varillas.

Mezclar la harina con la sal y echar unas cuantas cucharadas a los líquidos, batiendo bien con las varillas. Agregar la masa de arranque, mezclar y continuar con el resto de la harina. Trabajar muy bien hasta tener una masa homogénea, húmeda pero que sea maleable, que se pueda despegar del cuenco sin quedarse pegada. Tapar y dejar reposar 30 minutos para que se trabaje mejor.

Pasado ese tiempo, amasar un poco para que quede más homogénea y suave. Colocarla en un cuenco limpio y tapar con plástico film. Dejar crecer hasta que doble su tamaño, entre 1 y 2 horas. Deshinchar y pesar para calcular el tamaño de las porciones que queramos sacar, o cortar la masa a ojo si nos da un poco igual que salgan más o menos grandes.

Bolear cada porción individualmente y dar forma alargada, ovalada, con el centro más gordito. Distribuir en dos bandejas forradas con papel sulfurizado y colocar los huevos en las que queramos, apretando con suavidad en el centro. Batir el huevo con un poco de leche y pintarlas. Dejar que crezcan hasta la mitad de su tamaño, unos 30-60 minutos.

Precalentar el horno a 200ºC. Volver a pintarlas con huevo y añadir azúcar por encima al gusto. Hornear bajando la temperatura a 180º pasados los primeros 5 minutos, y girando cada bandeja a mitad de la cocción para que se doren por igual. Cocer durante unos 15-17 minutos, tienen que quedar doraditas, y dejar enfriar sobre una rejilla.

Monas de Pascua murcianas

Ha estado lloviendo, de forma constante y suave, desde ayer. Ahora la cosa se calma y apenas chispea, pero han sido dos días de lo más reconfortantes. Fresquito, humedad, aire limpio. Y por supuesto, he salido a correr por la mota del río, agradeciendo mi osadía al traerme el chubasquero en la maleta. Me encanta correr con lluvia suave, especialmente en entornos naturales, con la primavera recién estrenada. Pronto llegará el calor de golpe, pero estos dos días me han sabido a gloria. Igual que las monas.
15 marzo, 2016

Pan de soda integral aromático con melaza sin lactosa, que llega San Patricio

El calendario a veces es un poco estresante, sobre todo si una le hace demasiado caso. Cuando era niña o estudiante era el calendario escolar el que marcaba mi vida. Primero sólo pensando en Navidad, Semana Santa y verano, luego entraron las temporadas de exámenes en la ecuación. Pero ahora, sobre todo viviendo casi de y por la cocina, encontramos fechas marcadas con ocasiones especiales cada dos por tres. Reconozco que los "día de" me cansan y me aburren un poco, por sobresaturación más que nada, pero no puedo evitar caer en las festividades más universales. ¿San Patricio es universal? Por algún motivo hace años que un poco sí, y aunque este año me pilla fatal no podía dejar de hornear un nuevo pan de soda para la colección, esta vez integral con melaza y aromas varios, sin lactosa.

Molasses soda bread

Y es que este año la Semana Santa se ha adelantado muchísimo. Me da rabia porque desde que caí enferma a principios de febrero se me han encadenado unos acontecimientos tras otros, y siento que el tiempo se me escapa de las manos sin poder pararme a disfrutar del momento. Me hubiera gustado preparar más cosas de la cocina irlandesa, que cuanto más la conozco más me interesa, y también de Semana Santa o Pascua. Pero no va a poder ser como yo había planeado al terminar la Navidad, ya que encima casi me quedo sin billete para Murcia por ir a comprarlo demasiado in extremis. Pero bueno, el viernes estaré ya por allí, supongo que en manga corta y sacando las sandalias.

Molasses soda bread

El pan de soda ya sabréis que se llama así porque usa como agente leudante el bicarbonato sódico, que hace reacción con los líquidos, normalmente buttermilk, leche, yogur y sus variantes. Por tanto no es estrictamente un pan-pan, pero está buenísimo. Si investigáis un poco encontraréis muchas historias y referencias históricas muy interesantes, además de diferentes variantes regionales y familiares de esa buena gente que son los irlandeses. Me hubiera gustado echarle pasas de corinto maceradas en licor, pero al elfo no le hacen nada de gracia, y mucho menos con queso, que es como le gusta a él tomar este pan. Las tostas de provolone con pan de soda le vuelven loco.

Molasses soda bread


Receta de pan de soda integral aromático con melaza sin lactosa
Inspiración: idea propia tras varias lecturas como esta
Ingredientes para un par de medio kilo, aproximadamente

- 275-300 ml de leche sin lactosa
- 1/2 cucharadita de vinagre de manzana
- 2 cucharadas de melaza
- 1 y 1/2 cucharadas de azúcar
- 1/2 cucharadita de sal
- jengibre molido
- canela molida
- nuez moscada molida
- cardamomo molido
- ralladura de naranja
- 200 g de harina blanca (trigo o espelta)
- 250 g de harina integral
- 1 cucharadita de cremor tártaro
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja, cazuela o skillet que aguante altas temperaturas.  Calentar la leche un poco y mezclar con la miel y el vinagre. Esperar 15 minutos.

Añadir el resto de ingredientes, sin echar toda la leche de golpe, agregando más en el caso de que la masa estuviera muy seca. Debe ser pegajosa pero que podamos darle forma, más o menos. Dependiendo de la harina usada puede absorber más o menos líquido.

Volcar en la bandeja, dar forma redondeada y marcar un poco una cruz en la parte superior. Introducir en el horno y cocer unos 35-40 minutos, hasta que la corteza esté bien doradita y suene hueco al golpear por abajo. Dejar enfriar sobre una rejilla.

Molasses soda bread


Más recetas de pan de soda para San Patricio, y si tenéis más tiempo, un rico pan-pan con frutas:

- Pan de soda blanco grande
- Pan de soda con trigo sarraceno y avena
- Pan de soda sencillo con semillas de amapola
- Irish Tea Brack

Con lo que me gustan estos panes, lo fáciles y rápidos que son, y lo poco a menudo que los preparo. Creo que aprovecharé la Semana Santa para enseñar a mi madre a prepararlo, que siempre ha querido hacer algún pan pero se ve incapaz de elaborar uno "en condiciones", y así tendremos buen desayuno para el fin de semana en Murcia.
¡Nos leemos desde allí en unos días!
06 marzo, 2016

Nudos de panecillos de canela y arándanos rojos antiagobios

¡Sigo viva! Aunque casi no sobrevivo cuerda a las dos últimas semanas, en las que -para variar- se me han juntado mil millones de cosas. De repente viene mucho trabajo junto, se acumulan compromisos, imprevistos varios, algún tema médico, quedadas y cena con gente estupenda, el alemán apretando, visita de mi madre, los Oscar, cambio de mes, la Semana Santa que ya está a la vuelta de la esquina... En fin, que no me ha dado la vida para más. No he tenido tiempo de cocinar para el blog pero tengo recetas pendientes de publicar, así que hoy traigo estos facilones y ricos nudos de panecillo de canela y arándanos rojos.

Cinnamon knots with cranberries

Si hay dos cosas que me gusta hacer en épocas de estrés y agobios, además de comer chocolate negrísimo y almendras tostadas -a veces combinados, ñam-, es hornear pan y salir a correr. Porque eso sí, mis carreras no me las quita nadie. Ya puede soplar un huracán, como ha pasado últimamente en Madrid, o puedo estar muy cansada, que salir un rato a mover las piernas me ayuda muchísimo a desconectar y a no volverme loca. Creo que también consigo conciliar mejor el sueño por las noches y además se me han reducido muchísimo las migrañas, así que os recomiendo que practiquéis algún ejercicio de cardio si sufrís alguno de los dos problemas. Sé que correr aburre y desespera a mucha gente -a mí me pasaba, pero al coger ritmo y costumbre me he enganchado-, pero hay más opciones ;).

Cinnamon knots with cranberries

Si me seguís por las redes sociales, especialmente twitter e instagram, habréis visto mis andanzas de estos días. Con mi madre volvimos a patear Madrid, comimos en sitios muy ricos y nos lo tomamos con calma disfrutando sin cansarnos demasiado. Pudimos ver la exposición de Kandinsky ya terminada, la nueva de los realistas en el Thyssen, fuimos al cine, quedamos a tomar té con mi suegra -en el Hotel Palace, ella se empeñó para darnos un lujito-, nos enamoramos de Le Cocó y también tuvimos ratos tranquilos hogareños en casa. Pronto me tendrán a mí por allí, que ya estamos en plena Cuaresma y la Semana Santa está al caer! Agobios otra vez xD.

Cinnamon knots with cranberries

En fin, como decía, no puedo prescindir del pan. Hidratos, venid a mí. En épocas de estrés creo que necesito muchas más calorías y las masas caseras me ayudan a sobrellevarlo, además me dan energía para machacar las zapatillas después. Estos panecillos en forma de nudo son ideales si también pasáis una racha de poco tiempo libre, ya que son sencillísimos y no requieren mucho amasado, ni levados largos, ni son difíciles de formar. Yo añado más canela de la indicada, es que me encaaaanta. Como si fuera una novedad ;).

Cinnamon knots with 
cranberries

Receta de nudos de panecillos de canela y arándanos rojos
Inspiración: What should I eat for breakfast
Ingredientes para unos 6-8 panecillos

- 200 g de harina de fuerza
- 50 g de harina integral
- 1 pizca de sal
- 10 g de levadura fresca de panadería
- 1 cucharadita de azúcar moreno
- 125 ml de agua tibia
- 15 ml de aceite de oliva virgen extra
- 2-3 cucharadas de leche
- 1 cucharadita de canela
- 2-3 cucharadas de azúcar moreno
- un poco de mantequilla derretida o equivalente vegetal
- arándanos rojos frescos o secos (en ese caso, mejor remojarlos previamente)
- azúcar moreno extra
- leche
- mantequilla o equivalente vegetal para pintar (opcional)

Mezclar en un recipiente la harina de fuerza con la harina integral y la sal, formar un hueco y echar la levadura desmenuzada con el azúcar y el agua. Mezclar y empezar a añadir harina al centro, incorporar el aceite y la leche, y amasar hasta tener una masa homogénea y suave, elástica. Formar una bola, tapar y dejar levar hasta que casi doble su tamaño.

Estirar la masa sobre una superficie bien limpia. Pintar con la mantequilla derretida, mezclar la canela con el azúcar y espolvorear. Agregar los arándanos rojos troceados, enrollar y volver a aplanar. Cortar en unas 6 porciones, estirar cada una para formar un rollito y crear un nudo. Distribuir en una bandeja de horno con papel sulfurizado.

Precalentar el horno a 200ºC; pintar con leche los panecillos y dejar que leven un poco mientras el horno está listo. Hornear durante unos 20 minutos, o hasta que estén dorados. Pintar con mantequilla mientras siguen calientes si se quiere dar un toque extra de sabrosidad a la masa.

Cinnamon knots with cranberries

Espero volver pronto a publicar con menos prisas y más regularidad; mientras tanto, ¡feliz inicio de semana! Ah, y feliz marzo, que no he podido dar la bienvenida al nuevo mes todavía :).
27 enero, 2016

Pan de molde de melaza y especias para días grises

Me acabo de tomar el último turroncillo del alabardero, uno de mis dulces navideños favoritos clásicos que vienen en la caja de La Despensa de Palacio que nos regalan mis suegros cada año. Lo tenía guardado a propósito, pero ya llegó el momento de despedirse hasta el año que viene. La excusa ha sido para acompañar el capuccino sin lactosa que me he preparado para sobrevivir despierta hasta la clase de alemán, que hoy necesitaba una dosis de energía extra. Si hubiera sabido que hoy iba a amanecer gris y húmedo, posiblemente hubiera horneado otra vez el pan de molde de melaza y especias que os traigo hoy, porque esta atmósfera es perfecta para prepararlo.

Molasses sweet bread

Efectivamente, lo tengo clasificado como pan navideño porque lo probé la primera vez a principios de diciembre, y me pareció ideal para esa época. Pero realmente es válido para todo el año, mejor mientras duran los meses fríos. Es una masa sencilla, de pan tierno dulzón pero sin ser empalagoso, ya que todo su carácter lo obtiene de la melaza. La receta original utiliza melaza de pera, pero se puede usar cualquier equivalente: miel de caña, melaza de granada, miel corriente... Aunque recomiendo utilizar una variedad oscura y tostada para conseguir ese aroma especial que se potencia con las especias. Por eso decía que sería ideal tener unas rebanadas de este pan hoy, ya que invita a degustarlo en el sofá, con mantita, taza humeante y unas velas, a falta de chimenea.

Molasses sweet bread

Hemos tenido unos días de temperaturas más o menos agradables en las horas centrales del día, así que hoy me he confiado y he salido a correr sin guantes. Error. Se me han congelado las manos al rato de arrancar y he vuelto con unos dedos medio tontos, menos mal que tenemos un portero atento que me ha abierto la puerta del edificio antes de que me volviera loca intentando encajar la llave en la cerradura. Parecerá una tontería, pero ya me pasó algo así el año pasado una noche bajo la lluvia, lo que me costó luego recuperar la sensibilidad en las manos no lo quiero ni recordar.

Molasses sweet 
bread

Estoy viendo la taza de chocolate caliente con la que acompañé las rebanadas del pan de las fotos y me está dando un gran antojo. Si este fin de semana hace fresquito creo que nos quedaremos en casa a hacer un poco de vida hogareña y prepararé una tarde un buen cazo de chocolate a la taza. Habrá que hacer algo para acompañarlo, claro, así que si el elfo se porta bien - excusa - igual me animo con alguna receta carnavalera. Sabéis que me da mucha pereza freír y casi todos los dulces de Carnaval implican calentar aceite, pero bueno, un par de veces al año no hacen daño, ¿verdad?

Molasses sweet bread

El problema es que hay demasiadas recetas que quiero probar, y no me importaría repetir las que ya he catado. Entramos en el mismo problema que se presenta ante los interminables recetarios navideños, menos mal que las fiestas de Carnaval son más cortitas. Claro que luego tenemos la Semana Santa encima... y ahora se me ocurre que con este pan quedarían unas torrijas deliciosas. Ay, voy a callarme ya que tengo deberes que hacer antes de ir a clase. Probad este pan, que es muy sencillo y está buenísimo.

Receta de pan de molde de melaza y especias
Inspiración: adaptada de Trüffelschwein
Ingredientes para un molde de 30-35 cm

- 200 ml de leche vegetal
- 20 g de levadura fresca de panadría
- 400 g de harina de fuerza
- 50 g de mantequilla o equivalente vegetal sin sal, a temperatura ambiente
- 1 huevo L
- 60 g de melaza
- 1 cucharadita de mezcla de especias para pan de especias
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 huevo y un poco de leche extra para pintar

Calentar la leche ligeramente para dejarla tibia y desmenuzar encima la levadura. Añadir 50 g de la harina pesada y mezclar bien. Dejar fermentar 30 minutos. Mientras tanto, mezclar en un recipiente amplio el resto de la harina con la sal y las especias. Añadir la mantequilla troceada y mezclar un poco.

Formar un hueco en el centro de la harina y echar el prefermento, la melaza y el huevo ligeramente batido. Trabajar todos los ingredientes hasta integrarlos y comenzar a amasar. Si estuviera muy pegajoso, tapar y esperar 20-30 minutos. Amasar con fuerza hasta tener una masa elástica, suave y homogénea. Formar una bola, colocar en un recipiente ligeramente engrasado, tapar y dejar levar hasta que doble su tamaño.

Deshinchar ligeramente la masa levada y dividir en 6 porciones iguales. Lo ideal es pesar la masa completa y dividir, usando una balanza, para conseguir que cada parte sea prácticamente igual a las otras, aunque no es imprescindible que sea perfecto. Formar pequeñas bolas bien tensas y colocarlas en fila en un molde de pan rectangular engrasado.

Batir el huevo restante con un chorrito de leche y pintar ligeramente el pan.Tapar y dejar levar durante unos 30-45 minutos. Mientras tanto, precalentar el horno a 200ºC. Cuando haya crecido un poco, volver a pintar con huevo y hornear durante unos 25 minutos. Vigilar que no se dore demasiado por arriba. Esperar un poco fuera del horno, desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Molasses sweet bread

Molasses sweet bread

Mientras he estado editando las fotos y escribiendo esta entrada he estado escuchando la radio suiza online, con las noticias del día. Presto atención a medias, porque si estuviera escuchando en serio al mismo tiempo que intento redactar un texto coherente podría fundirme el cerebro, pero al menos me pone la cabeza en "modo alemán ON". El horario de las clases me sienta fatal porque a última hora mi sistema desconecta, y no es precisamente un idioma sencillito para darse un paseo. A lo largo del día leo y escucho muchas cosas en inglés, así que a veces llego a la escuela pensando en anglosajón y no hay manera de recordar el vocabulario germano más básico. A ver si con el parloteo en alemán de fondo llego más a tono.

¡Feliz tarde a todos! Ánimo que ya casi es fin de semana.

Molasses bread
06 diciembre, 2015

¡Feliz San Nicolás! Panecillos tiernos de árboles y estrellas de Navidad

Ya lo anuncié el viernes pasado: hoy es San Nicolás y mis genes golosos suizos me impedían faltar a la cita con una receta nueva. Los simpáticos Grittibenzen tradicionales para festejar la llegada de Samichlaus son siempre muy recomendables, pero os quería dar otra opción más sencillas e igual de apetecible para hornear estos días en casa. Si no llegáis al día de hoy no pasa nada, que en España tenemos puente - algunos, al menos - y se pueden hornear cualquier día de Adviento o ya para las fiestas. Porque nunca es un mal día para amasar y disfrutar de bollitos caseros, mucho mejor si tienen formas navideñas como estos Tannenbäume, es decir árboles de Navidad, y estrellas.

Tannenbäume

Resulta que sí, también hay costumbre en muchos hogares germanoparlantes de preparar en casa pequeñas masas de pan semidulce con formas que nos recuerdan a las fiestas. Creo que nunca antes había usado un cortador de galletas para sacar porciones de masa de panadería, pero la verdad es que han salido más que bien. Es recomendable usar un molde de tamaño medio-grande, como el de los gingerbread men, y sin demasiadas florituras, para que no se deformen mucho al crecer durante el horneado. El árbol lo compré en Suiza hace unos años pero la estrella es más fácil de encontrar en cualquier tienda, y siempre podéis trabajar la masa a mano para dejar volar la imaginación. Si hay peques en casa, se lo pasarán en grande moldeando sus figuritas.

Tannenbäume

El maldito Google me avisa cada día de que falta menos para que Papá Noel haga acto de presencia, así que cada día crece mi agobio. Me faltan muchos regalos por comprar, trabajos que adelantar y galletas y dulces que hornear. Por no hablar de las recetas que tengo ya fotografiadas y sin editar, al final se me olvidará alguna, que ya me conozco. Hoy he estado escribiendo para Directo al Paladar desde que me he levantado al alba, luego he ido al mercadillo con mi suegra y al volver me he vuelto a sentar a terminar con lo que estaba haciendo. Aún no he guardado toda la compra, así de desastre soy. Menos mal que sólo es fruta y no le pasa nada por esperar en el carrito un rato más.

Tannenbäume

Receta de panecillos tiernos de árboles y estrellas de Navidad
Inspiración: adaptada ligeramente de Swiss Milk
Ingredientes para unos 6-12 panecillos, dependiendo del tamaño

- 50 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 huevo L
- 10-12 g de levadura fresca de panadería
- 280-300 ml de leche (de vaca o vegetal)
- 350 g de harina de fuerza
- 150 g de harina de repostería
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharada de azúcar vainillado
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1 cucharadita de sal
- decoraciones al gusto

Calentar 280 ml de leche hasta dejarla tibia y desmenuzar la levadura, batiendo un poco. Mientras reposa, mezclar en un recipiente grande las harinas con los azúcares, la sal y la canela. Batir el huevo en un cuenco y echar la mitad a la masa. Agregar la mantequilla y empezar a mezclar. Incorporar por último la mezcla de levadura y leche.

Trabajar la masa hasta tener una masa homogénea, suave y algo húmeda. Añadir alguna cucharada de leche más si hiciera falta. Amasar muy bien hasta obtener una masa lisa y elástica. Formar una bola y colocar en un recipiente ligeramente engrasado. Tapar y dejar levar hasta que doble su tamaño.

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja. Deshinchar y amasar un poco más sobre una superficie ligeramente engrasada con aceite. Estirar usando un rodillo, dejando un grosor de unos 2-3 cm. Recortar las figuras usando los cortadores deseados y distribuir en la bandeja. reutilizando la masa que sobre hasta que sea posible.

Añadir un chorrito de leche al resto del huevo, batir y pintar los panecillos. Añadir decoraciones al gusto y hornear durante unos 15 minutos, o hasta que se hayan dorado bien y al golpearlos por abajo suene hueco. Bajar la temperatura a 180ºC pasados 10 minutos si se dorasen demasiado. Dejar enfriar sobre una rejilla.

Tannenbäume

Se pueden decorar además con un glaseado ligero de azúcar glasé y agua o zumo de naranja, si os apetece más dulce. También son deliciosos con un trocito de chocolate dentro. Aguantan bien un par de días en una caja hermética, e incluso a la tercera jornada se pueden tomar sin problemas mojados en leche o chocolate. Otra opción es congelarlos de forma individual, o envolverlos de forma mona para tener un detalle con la familia.

¡Feliz domingo!
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