
En realidad creo que casi todas las ciudades ganan en otoño. En lugares como Murcia se nota algo menos, ya que allí prefiero la primavera con su ambiente festivo y el olor a azahar, aunque el campo y los pueblos sí ganan en estas fechas. Pero capitales como Madrid son estupendas para disfrutar estos días, cuando todavía no hace mucho frío pero ya el solecito calienta con gustico, perfecto para pasear y disfrutar de los espacios verdes como El Retiro que son un encanto en otoño. Hemos tenido suerte con este tiempo anticlónico, eso sí. Que un par de días antes nos estábamos inundando, quién lo diría.
Los atardeceres son una maravilla en Madrid, y en otoño casi más. La luz dorada y cálida que envuelve la ciudad, sobre todo en ciertos puntos, hace que no duela tanto despedirse del sol a una hora tan temprana de la tarde. El jueves aún teníamos nubes en el cielo así que llevé a mi madre a la famosa última planta de El Corte Inglés de Callao para unirnos a toda la gente que estaba haciendo fotos del espectáculo. La calidad no es muy buena, pero no pude evitar sumarme.

Y cuando se va el sol y se ha estado todo el día paseando, de tiendas, visitando museos y galerías, es el momento ideal para merendar. Por fin apetecen tazas humeantes para acompañar una buena tarta o algún otro capricho dulce, y en Madrid sobran los sitios para darse un homenaje goloso. Por suerte hay mucha oferta si tu primera opción está a tope de gente, que es lo que nos pasó. En el local de Harina de Augusto Figueroa suele haber un ambiente más tranquilo que en Mamá Framboise, y las tartas están muy ricas.


Volviendo a las tortitas, tengo que decir que no guardan ningún misterio. He añadido harina de avena, que no son más que copos finos triturados en mi picadora, y usado leche de almendras. No suelo añadir ninguna grasa a la masa salvo la yema del huevo, ya que creo que no le hace falta, y menos con la jugosidad que le aporta la calabaza. Hay que ajustar un poco la consistencia de la masa ya que puede variar en gustos; más espesa y tendremos tortitas más gorditas y saciantes, más líquida y serán más ligeras aunque algo más difíciles de domar en la sartén. Tampoco añado azúcar, abuso de la canela y luego si acaso ya me doy el gusto con una buena miel artesana que guardo para estas ocasiones.

Tortitas de calabaza con un poco de avena
Autora: Liliana Fuchs
Ingredientes para un par de raciones
- 130 g de puré de calabaza
- 30 g de harina de avena
- 100 g de harina de repostería
- 1 huevo L
- 120 ml de leche de almendras
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de levadura química (impulsor)
- canela y nuez moscada al gusto
- edulcorante o azúcar al gusto
- miel para servir
Para hacer la harina de avena podemos simplemente triturar los copos en una buena picadora hasta tener una consistencia finita. El puré de calabaza debe estar bien escurrido de todo el líquido posible, y es mejor si lo hemos preparado asando las calabazas en el horno.
Disponer en un cuenco la harina de repostería con la harina de avena, la sal, las especias y la levadura, y mezclar con unas varillas. Batir en una jarra o en otro recipiente el huevo con la leche, la calabaza y azúcar o edulcorante, si se usa. Agregar los ingredientes secos y batir muy bien hasta no tener grumos. Si quedara muy espeso, añadir agua.
Dejar reposar unos minutos y dejar que salgan las burbujas, que romperemos con una cuchara o una espátula. Engrasar ligeramente una buena sartén antiadherente o plancha, calentar y echar 1/4 de la masa. Para ello la jarra es muy útil. Cocinar hasta que salgan burbujas, dar la vuelta y dorar por el otro lado. Retirar y continuar con el resto de la masa. Servir con lo que más guste: miel, sirope de arce, sirope de ágave, melaza, chocolate fundido, helado, fruta... No hay una única opción válida ;).

















































