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27 mayo, 2016

El mejor pastel de chocolate de Suiza y del mundo (de mi mundo al menos) - adictivo y sin harina

Ayer, por fin, hice el cambio definitivo de armario. Esto de hacerlo por etapas me agobia un poco, pero al no tener el calor de golpe y porrazo no era buena idea desterrar toda la manga larga y los calcetines más largos antes de tiempo. El entretiempo, esa quimera inexistente en Murcia! En Madrid por fin he conocido su significado real y al menos hace la vida cotidiana algo más entretenida. No saber si te vas a congelar o achicharrar aporta un toque de misterio a la hora de escoger vestuario por las mañanas. Por cierto, ¡que se nos acaba mayo! Y yo todavía sin traeros las tartas de Viena, no tengo perdón :P. A ver si este fin de semana me pongo con ello, aunque tengo mucho trabajo y sobre todo necesito estudiar, que tengo los exámenes de alemán encima y no lo llevo naaada bien. Pero antes, para ir abriendo boca, una receta de pastel de chocolate, el mejor del mundo mundial. O casi.

The best swiss chocolate cake

Vale, afirmar que una receta es la mejor del mundo es arriesgado y un clickbait básico, pero se ha convertido en mi mejor pastel de chocolate. Porque ya lo advierto: es ideal para chocoadictos, pero chocoadictos de verdad. Los que nos gusta el sabor profundo y potente a chocolate, a cacao, con una textura entre húmeda y jugosa, sin más adornos ni añadidos ni nada más. Es peligrosamente adictivo, pero mucho, y está buenísimo ya sea recién hecho y algo templado, como reposado en la nevera y fresquito. Es importantísimo usar buen chocolate de calidad, negro y con poco azúcar, ya que es el ingrediente principal y que marcará la diferencia.

Lo he horneado ya varias veces cambiando el molde, para probar las diferentes texturas según el grosor que adquiere. Esta primera versión es de unos 25 cm de diámetro, más bajito, y queda más fino y elegante. Es más fácil de cortar y comer, aunque hay que vigilar que no se pase de cocción. La segunda vez usé un molde desmontable de unos 20-21, y salió gordote, con una miga tremenda. Pero es más complicado cortarlo sin que se desmorone mucho, y, por algún motivo, en formato gordo se hace difícil parar de comerlo. En serio, es adicción pura, al menos para mí y para el elfo, lo que nos costó controlar las raciones!

The best swiss chocolate cake

En cuanto al nombre: la receta la encontré en la página de la SRF, televisión y radio suizas. En el programa plantearon a los oyentes cuál era la mejor receta de pastel de chocolate, y los sufridos periodistas probaron 5 finalistas escogidos. Al final se seleccionó una ganadora, calificándola como "la mejor de Suiza", y claro, tuve que probarla. He adaptado un poquito los ingredientes y al final me quedo con la que, para mí, es la mejor del mundo. Además de deliciosa es sencillísima, y tiene muy poquitos ingredientes: esencialmente se compone de chocolate, mantequilla (o una versión vegetal/sin lactosa), huevos y azúcar. Así que es lowcarb, y apta para celíacos al no llevar nada de gluten, pefecta para el #DíadelCelíaco que se celebra hoy :).

The best swiss chocolate cake

Receta de mi mejor pastel de chocolate del mundo mundial
Inspiración: adaptada de SRF
Ingredientes para un molde de unos 20-25 cm de diámetro*

- 280 g de chocolate negro de buena calidad
- 5 huevos L
- 100 g de azúcar, dividido en 50 g y 50 g**
- 1 buena pizca de sal
- 85 g de mantequilla sin sal
- 1/4 de esencia de vainilla

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar bien el molde, que puede ser desmontable o no, mejor cubriendo la base con papel sulfurizado para que sea más fácil de servir después.

Derretir el chocolate troceado con la mantequilla cortada en cubos al baño maría, y dejar enfriar ligeramente. Mezclar con la vainilla y reservar.

Separar las claras de las yemas de los huevos. Batir las yemas en un recipiente grande con 50 g de azúcar, usando una batidora de varillas, hasta que dupliquen su volumen. Batir aparte las claras con la pizca de sal y el resto del azúcar, hasta montarlas.

Añadir el chocolate derretido con la mantequilla a las yemas y mezclar bien con unas varillas. Incorporar por último las claras montadas en varias tandas, mezclando con una espátula, con movimientos suaves envolventes, hasta tener una masa homogénea.

Llenar el molde, igualando la superficie, y hornear durante unos 25 minutos. Crecerá mucho por arriba pero luego se desinflará, es normal. Esperar un poco fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar.

Como decía antes, se puede servir templado pero está mucho más rico reposado en frío, sobre todo ahora que ya hace más calor. Podemos decorarlo con azúcar glasé tamizado o sin nada más, añadiendo un poco de nata montada o helado con fruta fresca a la hora de servir.

* Como comento en la introducción, el diámetro del molde nos dará un pastel más finito o más gordote. En el primer caso las porciones se sirven mejor, no se desmorona tanto la miga y queda más elegante, además hay menos riesgo de no poder parar de comer. Pero conviene vigilar la cocción en cualquier caso, el interior debe quedar jugosito y no quemarse por fuera.

** También lo he hehco reduciendo el azúcar a 80 g, porque me gustan los postres menos dulces pero con mucho sabor a cacao. De todas maneras, empleando un chocolate negro de calidad con 100 g no queda empalagoso, ni mucho menos.

The best swiss chocolate cake

¡Buen fin de semana! Yo me quedo en casa que tengo muchas tareas pendientes. El elfo ya está nervioso por el partido de mañana, no le tocaron entradas para la final pero como socio sí que tiene acceso al Bernabeu para vivirla con todos los aficionados madridistas gracias al pantallón que van a instalar en el césped. Yo creo que estaré viendo alguna serie a esas horas ;).
03 febrero, 2016

Es tiempo de Carnaval: receta de Schenkeli, especialidad dulce de Suiza

¡Se nos marchó enero! Un mes extraño donde los haya, agobiante si eres universitario, pero hoy en día me produce bastante indiferencia. Quería haber compartido alguna otra receta antes pero, para variar, se han acumulado imprevistos y el tiempo libre que me ha quedado lo he destinado a repanchingarme en el sofá, a correr o a leer en la cama. Este año encima parece que corre más rápido porque tenemos las fiestas adelantadísimas, con la Semana Santa a la vuelta de la esquina. Eso quiere decir que ya estamos en plena época de Carnaval, y en mi envidia por la fiesta me uno como mejor sé, a través de la cocina. Este año, nueva receta suiza, los deliciosos Schenkeli carnavaleros.

Schenkeli

Ya he comentado más de una vez que odio freír. Me gustan ciertos fritos pero no los suelo comer fuera porque no me fío un pelo de cómo estarán preparados, y es que si son malos me sientan como una patada en las tripas. Y en casa me da una pereza terrible, todavía me falta práctica y encima el olor llena el mini apartamento y no es fácil deshacerse de él. Menos mal que todavía no ha llegado el temporal invernal amenazante y he podido abrir todas las ventanas para ventilar después de cocinar estos dulces.

Sí, los dulces fritos no son lo mío pero me gustan mucho, si están bien hechos. Me van más las masas más sólidas que las blandurrias - véase churros y porras, matadme si queréis -, así que cuando llega el Carnaval me permito el capricho de liarla en la cocina para probar recetas nuevas. Ya he cocinado algunos buñuelos, castagnole italianos y alguna cosilla más para Directo al Paladar - los castagnole los recomiendo muchísimo, receta de mi querida María -, pero aquí tenía que volver a mi amada Suiza. Ya os conté el año pasado que allí se celebra por todo lo alto el Carnaval, de una manera diferente y particular siguiendo sus propias tradiciones. Algún año conseguiré ir a vivirlo en persona, espero que pronto. Y mi padre me cuenta con morriña lo bien que lo pasaba y las delicias típicas que se pueden encontrar por allí con motivo de las fiestas. Si la última vez tocaron Fasnachtschüechli, esta vez he optado por los Schenkeli.


Schenkeli

Son masas fritas que curiosamente no se suelen rebozar en azúcar, aunque he visto que luego mucha gente en casa sí que les da un toque con azúcar glasé o granulado normal. Para mojar en chocolate me gustan más a pelo, la verdad, me pringo menos, aunque luego chuperretearse los dedos tampoco está mal. La masa puede recordar a los huesillos extremeños o huesos de San Expedito - en repostería tradicional hay pocas cosas únicas en este mundo -, con la salvedad de que llevan mantequilla en lugar de aceite y Kirsch en lugar de anís. Bueno, y antiguamente se podían freír en manteca o mantequilla, aunque hoy se utiliza un aceite neutro. Se les da forma alargada, aplanando las puntas y se practica un corte longitudinal, y dependiendo del tamaño y grosor quedan más gorditos o más cilíndricos. Yo, como era mi primera vez, he hecho formas variadas y la verdad es que me parecen más monos los gordotes.

Schenkeli

Receta de Schenkeli, dulce tradicional de Carnaval de Suiza
Inspiración: adaptada ligeramente de Betty Bossi
Ingredientes para unas 40-50 unidades


- 100 g de mantequilla sin sal o equivalente, en pomada (he usado I can't believe it's not butter)
- 150 g de azúcar
- ralladura de 1 limón grande
- 1-2 cucharadas de Kirsch (o zumo de limón o naranja)
- 2 huevos L
- 1/4 cucharadita de sal
- 400 g de harina de repostería
- 1 cucharadita de levadura química (impulsor)
- 1/4 cucharadita de sal
- aceite de oliva o de girasol para freír

Colocar la mantequilla o equivalente en un recipiente, añadir el azúcar, la ralladura de limón, el Kirsch y los huevos. Batir muy bien hasta tener una consistencia integrada sin grumos. Echar la harina con la levadura y la sal. Mezclar bien hasta conseguir una masa homogénea, suave y lisa, ligeramente pegajosa.

Formar una bola, tapar con plástico film y dejar en la nevera como mínimo durante 1 hora. Cuando vayamos a cocinarlos, tomar porciones de masa del tamaño de una nuez y formar cilindros de un dedo de grosor, dejando los extremos más delgados. Practicar un pequeño corte longitudinal en un lado y disponer sobre una superficie limpia.

Calentar suficiente aceite en un cazo o freidora y controlar la temperatura. Cuando alcance entre 160ºC y 180ºC, empezar a freír las porciones en tandas, sin llenar mucho el espacio. Girarlos si fuera necesario para que se doren bien por todos lados.

Escurrir y dejar sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Continuar hasta terminar con toda la masa. Servir tal cual con chocolate caliente, vino o licor dulce, o rebozar en azúcar si se desea. Aguantan bien unos días si se guardan en un recipiente hermético con papel de cocina, para que no cojan humedad.

Schenkeli

Si tenéis fiestas en vuestra zona, ¡pasadlo muy bien!
22 enero, 2016

Avena con manzana, canela y leche de almendras. Adaptando la receta de mi padre

Si sois de los que se fijan en los detalles, podréis comprobar que en la receta de hoy. y otras que -espero- próximamente verán la luz, aparece la firma del año pasado. Sí, se me quedaron cosas por publicar antes de terminar 2015, y es que las entradas navideñas se llevaron todo el protagonismo de las últimas semanas. Pero, ¿qué más da? Las recetas son casi atemporales y no se merecen caer en el olvido, así que hoy os dejo mi versión adaptada de una de las especialidades de mi padre: avena con manzana, canela y leche de almendras. Un platito reconfortante, sano, hogareño, nostálgico y además perfecto para días fríos de esta época.

Oat apple 
porridge


Hoy en día la avena no es ningún ingrediente extraño en nuestro país. Los nutricionistas y médicos no dejan de recomendar este maravilloso cereal, los deportistas no pueden vivir sin ella e incluso es un básico en los blogs y páginas de tendencias. Pero, ay, cuando yo era niña vivíamos una situación bien diferente. Al menos en Murcia sólo existían los tarros metálicos de Quaker y tan sólo los podíamos encontrar en el supermercado de ECI. Recuedo acompañar a mi padre desde bien pequeña a ese reducto de comidas más especiales y precios algo excesivos, sólo en busca de avena.

Oat apple porridge


Mi padre cocina pocas veces y además cosas muy contadas. Platos de pasta sencillos, revoltijos de huevos y arroz, filetes de carne, algún plato de pollo al curry, receta que aprendió en Colombia y algunas especialidades suizas y austriacas. Pero hay algo que siempre, siempre asocio con él, y son sus cuencos de avena caliente con manzana.
 En realidad los copos de avena los toma también fríos, le encanta a la hora de la merienda cuando vuelve hambriento del trabajo, con yogur y plátano, pero en caliente tiene un algo especial más reconfortante. En verano triunfa el Birchermüesli (Weltweit bekannte Schweizer Spezialität) y, cuando las temperaturas lo permiten, cocina de vez en cuando para comer o cenar una buena ración de avena caliente cocida en leche, normalmente con manzana y canela.

Oat apple porridge


Es parecido al porridge británico, o a las gachas, un plato humilde muy de batalla al que se le puede añadir casi cualquier cosa. La avena es imprescindible en la dieta suiza, al menos así lo era en la familia de mi padre, y por eso es un ingrediente muy frecuente también en su repostería y panadería. Económica, de batalla, versátil, muy energética, nutricionalmente estupenda y ahora además es tendencia. Pero me gusta recordar su origen humilde y esos recuerdos de la infancia del olor a la avena de mi padre cociéndose lentamente en la olla.

Oat apple porridge


Receta de avena con manzana, canela y leche de almendras
Inspiración: mein Vater :)
Ingredientes para 1 ración medianita

- 35-40 g de copos de avena finos
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1 piquita de sal
- 250 ml de leche de almendras
- 2-4 cucharadas de agua
- 1 manzana reineta pequeña
- canela molida extra
- miel, azúcar moreno o endulzante al gusto
- ideas opcionales: un puñado de pasas o arándanos rojos, almendras, avellanas, un toque de cardamomo, etc.

Poner a calentar un cazo con los copos de avena y la canela. Dejar que se tuesten un poco, liberando los aromas a fuego suave. Añadir la leche de almendras y remover bien. Dejar cocer a fuego mínimo mientras pelamos y picamos o rallamos la manzana.

Incorporar la fruta y otros ingredientes opcionales, añadiendo un poco de agua o más leche a medida que vaya espesando. Cocinar unos 10-15 minutos, hasta tener la textura deseada. Servir caliente, con canela extra al gusto, endulzante opcional y un puñado de frutos secos si se quiere un contraste crujiente.

Notas:
Se puede hacer una ración más copiosa si va a ser un plato único a mediodía, y también se puede enriquecer añadiendo frutos secos, más fruta o un cucharón de yogur, queso fresco o incluso nata. La leche de almendras se puede sustituir por leche de vaca o por otra bebida vegetal, incluyendo mismamente de avena. Con calabaza asada está muy rica, también en versión más golosona con chocolate negro. Y se puede preparar más o menos espesa ajustando las cantidades de líquido al gusto. Tened en cuenta que espesará al enfriarse.

Oat apple porridge

¡Buen fin de semana!
15 enero, 2016

El aroma a canela es maravilloso - Receta actualizada de Zimtsterne, estrellas de almendra

Ya ha pasado una semana desde que me despedí de mi cálida Murcia querida - ¿es mucho o poco tiempo? - así que iba tocando traer una nueva receta. Me temo que vuelven a ser galletas, y además algo navideñas... Pero como las Zimsterne son un dulce típico suizo no es como si viniera a estas alturas con polvorones caseros, ¿verdad? Estas delicias las horneé ya finalizando las fiestas en mi tierra, cuando se gastaron los demás dulces, porque no puede haber Navidad en casa sin ellas. Y hornear con canela es maravilloso, tal y como volví a comprobar ayer con unos panecillos que publicaré pronto. Hornear con canela, sea dulce o salado, es llenar de hogar cualquier espacio.

Zimtsterne

Por fin, mi primera entrada del año desde Madrid, de nuevo en casa - mi otra casa -, de nuevo reincorporada a mis rutinas. O más menos, ya que tenía pensado cambiar unas cuantas cosas en mi día a día pero será paulatinamente. Esta primera toma de contacto con el mundo real ha sido de deshacer maletas, terminar la ronda de regalos de Reyes, visitar a la familia política, guardar la parafernalia navideña, limpiar y ordenar el mini apartamento, cocinar, hacer la compra, readaptarme al clima de Madrid, retomar el alemán... Lo típico, vaya. Pocas novedades que reseñar.

Quiero hacer un pequeño resumen de mis días navideños en Murcia, como suele ser habitual, pero no he tenido mucho tiempo de ponerme a ordenar y editar una selección de imágenes, así que espero hacerlo a lo largo del fin de semana. Además, es mejor dejar pasar unos días de espacio para que la nostalgia no me pegue tan fuerte y ver las cosas con un poco más de perspectiva. Es que además mi regreso coincidió con tener las hormonas revolucionadas y eso es una bomba de relojería emocional. Menos mal que me conozco y lo combatí yendo al cine con el elfo a ver Star Wars y cenar por ahí nada más llegar, mano de santo.

Zimtsterne

Volviendo a las galletas, creo que puedo afirmar que las estrellas de almendra y canela son uno de mis dulces favoritos, por su sabor y por los recuerdos que me traen. Se supone que son navideñas - y realmente lo son, la forma de estrella, el glaseado, la canela... - pero en Suiza son tan típicas que las venden todo el año junto con otras pastas también tradicionales. A mi padre le chiflan y por eso las compraba cuando estábamos de visita en verano, así las conocí desde pequeñita y así me enganché a ellas. Son muy peculiares y diferentes a la típica galleta de mantequilla crujiente, no tienen nada de harina ni más grasas que la almendra, y el sabor de la canela es potentísimo. Más tarde descubrí la versión casera y tardé poco en intentar hacerlas en casa, tal y como ya publiqué hace unos años por aquí.

Sin embargo, con la práctica he terminado de dominar la elaboración y ahora me gusta mucho más como me quedan, así que pensé que tenía que actualizar la receta. Es difícil que salgan mal porque es una galleta muy básica, aunque es cierto que conviene ajustar a ojo un poco los ingredientes para conseguir la textura perfecta y el puntito de canela deseado. El Kirsch es opcional pero para mí le aporta el toque suizo distintivo que las hace únicas. Ah, sé que es un rollo tener que dejarlas reposar de un día para otro, pero creedme que es un paso necesario.

Zimtsterne


Receta suiza de Zimtsterne - Galletas estrella de almendra y canela
Inspiración: Adaptando a Betty Bossi y mi gusto personal
Ingredientes para una bandeja

- 2 claras de huevo L (unos 70-75 g, mejor pasteurizadas)
-1  pizca de sal
- 180-200 g de azúcar
- 1/2 cucharada de Kirsch o zumo de limón
- 1 y 1/2 cucharadas de canela molida

- 350 g de almendra cruda molida (aproximadamente)
- 1 clara de huevo L extra para glasear (mejor pasteurizada)
- 175-200 g de azúcar glasé para glasear

Preparar la masa con antelación, por la mañana o la víspera.

Empezar a batir las claras de huevo en un recipiente mediano, con batidora de varillas. Añadir la sal y batir hasta que estén espumosas, sin montarlas. Agregar el azúcar poco a poco y seguir batiendo hasta que se disuelva y obtentamos una masa densa y blanca. Añadir el Kirsch.

Mezclar con unas varillas aparte la canela con la almendra molida y echarlas a las claras. Mezclar todo muy bien hasta tener una masa homogénea, maleable pero no pegajosa, compacta pero húmeda. Ajustar la cantidad de líquido o de almendra según hiciera falta.
Estirar la masa sobre papel sulfurizado o una superficie limpia con azúcar glasé, para evitar que se pegue demasiado. Dejar un grosor de 1 cm y recortar estrellas con un cortador adecuado, no muy grande. Es más fácil si se reboza el cortador en azúcar glasé antes de cortar la masa, ya que tiende a pegarse. Colocar las estrellas en una bandeja de horno con papel sulfurizado y dejar secar a temperatura ambiente unas 6 horas o toda la noche.

Precalentar el horno a 200ºC y preparar el glaseado. Batir la clara de huevo añadiendo poco a poco el azúcar glasé tamizado hasta tener una glasa blanca, brillante y densa. Hornear las galletas durante unos 4-7 minutos, lo justo para que empiecen a dorarse, pero no deberían cambiar demasiado de color. Estarán tiernas al tacto pero se endurecerán al enfriarse. Colocar con cuidado sobre una rejilla y cubrir con una buena capa de glasa mientras siguen calientes. Dejar secar por completo.

Zimtsterne


Una buena Zimtsterne tiene que ser gordita, con un glaseado blanco crujiente que esconde un interior tierno con su profundo aroma a canela. Aguantan muy bien varios días, incluso no se ponen rancias si se dejan en una bandeja al descubierto para tentar a las visitas.

Parece que viene mucho frío este fin de semana, ¡yo encantada! :)
06 diciembre, 2015

¡Feliz San Nicolás! Panecillos tiernos de árboles y estrellas de Navidad

Ya lo anuncié el viernes pasado: hoy es San Nicolás y mis genes golosos suizos me impedían faltar a la cita con una receta nueva. Los simpáticos Grittibenzen tradicionales para festejar la llegada de Samichlaus son siempre muy recomendables, pero os quería dar otra opción más sencillas e igual de apetecible para hornear estos días en casa. Si no llegáis al día de hoy no pasa nada, que en España tenemos puente - algunos, al menos - y se pueden hornear cualquier día de Adviento o ya para las fiestas. Porque nunca es un mal día para amasar y disfrutar de bollitos caseros, mucho mejor si tienen formas navideñas como estos Tannenbäume, es decir árboles de Navidad, y estrellas.

Tannenbäume

Resulta que sí, también hay costumbre en muchos hogares germanoparlantes de preparar en casa pequeñas masas de pan semidulce con formas que nos recuerdan a las fiestas. Creo que nunca antes había usado un cortador de galletas para sacar porciones de masa de panadería, pero la verdad es que han salido más que bien. Es recomendable usar un molde de tamaño medio-grande, como el de los gingerbread men, y sin demasiadas florituras, para que no se deformen mucho al crecer durante el horneado. El árbol lo compré en Suiza hace unos años pero la estrella es más fácil de encontrar en cualquier tienda, y siempre podéis trabajar la masa a mano para dejar volar la imaginación. Si hay peques en casa, se lo pasarán en grande moldeando sus figuritas.

Tannenbäume

El maldito Google me avisa cada día de que falta menos para que Papá Noel haga acto de presencia, así que cada día crece mi agobio. Me faltan muchos regalos por comprar, trabajos que adelantar y galletas y dulces que hornear. Por no hablar de las recetas que tengo ya fotografiadas y sin editar, al final se me olvidará alguna, que ya me conozco. Hoy he estado escribiendo para Directo al Paladar desde que me he levantado al alba, luego he ido al mercadillo con mi suegra y al volver me he vuelto a sentar a terminar con lo que estaba haciendo. Aún no he guardado toda la compra, así de desastre soy. Menos mal que sólo es fruta y no le pasa nada por esperar en el carrito un rato más.

Tannenbäume

Receta de panecillos tiernos de árboles y estrellas de Navidad
Inspiración: adaptada ligeramente de Swiss Milk
Ingredientes para unos 6-12 panecillos, dependiendo del tamaño

- 50 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 huevo L
- 10-12 g de levadura fresca de panadería
- 280-300 ml de leche (de vaca o vegetal)
- 350 g de harina de fuerza
- 150 g de harina de repostería
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharada de azúcar vainillado
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1 cucharadita de sal
- decoraciones al gusto

Calentar 280 ml de leche hasta dejarla tibia y desmenuzar la levadura, batiendo un poco. Mientras reposa, mezclar en un recipiente grande las harinas con los azúcares, la sal y la canela. Batir el huevo en un cuenco y echar la mitad a la masa. Agregar la mantequilla y empezar a mezclar. Incorporar por último la mezcla de levadura y leche.

Trabajar la masa hasta tener una masa homogénea, suave y algo húmeda. Añadir alguna cucharada de leche más si hiciera falta. Amasar muy bien hasta obtener una masa lisa y elástica. Formar una bola y colocar en un recipiente ligeramente engrasado. Tapar y dejar levar hasta que doble su tamaño.

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja. Deshinchar y amasar un poco más sobre una superficie ligeramente engrasada con aceite. Estirar usando un rodillo, dejando un grosor de unos 2-3 cm. Recortar las figuras usando los cortadores deseados y distribuir en la bandeja. reutilizando la masa que sobre hasta que sea posible.

Añadir un chorrito de leche al resto del huevo, batir y pintar los panecillos. Añadir decoraciones al gusto y hornear durante unos 15 minutos, o hasta que se hayan dorado bien y al golpearlos por abajo suene hueco. Bajar la temperatura a 180ºC pasados 10 minutos si se dorasen demasiado. Dejar enfriar sobre una rejilla.

Tannenbäume

Se pueden decorar además con un glaseado ligero de azúcar glasé y agua o zumo de naranja, si os apetece más dulce. También son deliciosos con un trocito de chocolate dentro. Aguantan bien un par de días en una caja hermética, e incluso a la tercera jornada se pueden tomar sin problemas mojados en leche o chocolate. Otra opción es congelarlos de forma individual, o envolverlos de forma mona para tener un detalle con la familia.

¡Feliz domingo!
30 abril, 2015

Apfel Omeletten - El crêpe que no es un crêpe

Esta receta de Apfel Omeletten puede sonar exótica, pero que el alemán no os lleve a engaño. Es uno de esos platos simples, humildes y familiares que tanto me gustan, una vez más de la mano de mi padre. Está pasado por mi filtro personal, claro, su versión es más consistente y lleva años y años de experiencia detrás. Pero ahora que vivo lejos del nido paternal me gusta reincorporar a mi día a día este tipo de recetas con las que he crecido.

¿No os encantan las tormentas de primavera? En realidad las de verano molan mucho más, pero cada año son más escasas, la verdad. El caso es que el domingo pasado a Madrid le tocó el temporal que atravesó el país, y yo, por supuesto, la tenía que aprovechar. La compra mañanera en el mercadillo sólo fue un poco húmeda, aunque llovió más mientras yo estaba poniendo patas arriba la cocina envasando mermelada de fresas. Por la tarde me puse a trabajar un poco con el portátil, y, para mi disgusto, el cielo se abrió un poco. Pero era todo una ilusión.

Apfel Omeletten

Me dispuse a salir a correr un poco y justo en ese momento, zas, ¡tormentón! Al principio empecé feliz, luego me congelé, después maldecí las calles por crearse charcos enormes imposibles de evitar, y más tarde pasé de todo y me rendí ante el agua. Ya entrada en calor, disfruté mucho, la verdad. El problema llegó al volver, cuando quise entrar en casa y me di cuenta de que tenía las manos congeladísimas, hasta el punto de que no conseguía usar las llaves para abrir la puerta O_o. En serio, me asusté y todo, los dedos no me respondían! Menos mal que llegó un vecino y me abrió. Luego el elfo me tuvo que ayudar a quitarme la ropa empapada, y por fin una ducha calentita me devolvió al mundo de los vivos. Pero bueno, fue divertido ^^U.

Volviendo a la receta, tengo que hacer una aclaración. "Omeletten" es como llaman muchos suizos a los crêpes (no sé si es en toda la suiza germanoparlante, hablo por mi familia), y sí, la palabra se parece sospechosamente a "omelette", que es la tortilla francesa.
Mi padre cocina poco, pero tiene varios platos fijos en su repertorio que tienen un algo especial. Recuerdo que el día que decidía hacer Omeletten, normalmente en fin de semana o festivo, los peques nos emocionábamos. Cenábamos crêpes salados sin saber aún qué eran los crêpes, pero como mi padre los llamaba por el término suizo, para nosotros eran "omlets". Años más tarde salí de mi error ingenuo.

Apfel Omeletten

La versión en forma de Apfel Omeletten es un plato muy humilde que preparaba mi abuela, y que a mi padre le encanta. Se mezclan a ojo huevos, leche, algo de harina y azúcar, con manzana troceada, y se hace un mejunje en la sartén. Se parece al Kaiserschmarrn austriaco, porque la masa del crêpe se trocea con la espátula a medida que se cocina. Mi versión es para una ración ligera y va cargada de canela, por eso tiene el color más oscurito.
Y aquí se acaba la historia de este plato tan simple :).

Apfel Omeletten
Receta de mi abuela tuneada por mi padre tuneada por mí
Ingredientes para 1 persona

- 1 huevo L
- 50 ml de leche (de vaca, de almendra, de soja, sin lactosa...)
- 20 g de harina
- 1 pizquita de sal
- 1 pizca de levadura química
- 1 cucharadita colmada de azúcar moreno
- canela al gusto
- 1 poco de mantequilla o aceite para la sartén
- 1 manzana pequeña o media
- opcional: pasas u otra fruta

Tan sólo hay que mezclar los ingredientes secos, batir el huevo con la leche, y mezclar todo con unas varillas hasta que no haya grumos. Se deja reposar una media hora y se calienta un poco de mantequilla o aceite en una sartén antiadherente.

Echar la masa como si hiciéramos un crêpe, dejándola más o menos gruesa. Añadir la manzana pelada y troceada, canela al gusto y remover. Hay que romper la masa y dejar que se cocine bien con la fruta, a fuego suave. Si sois unos adictos a la canela como yo, echad un poco más a la hora de servir.

Apfel Omeletten

Espero que disfrutéis del falso puente! Y digo falso, porque un sólo día de fiesta ni es puente ni es nada, por mucho que se junte con el fin de semana. Además, el día 2, festivo en Madrid, cae sábado y eso es una estafa.
30 marzo, 2015

Fotzelschnitten o Torrijas suizas - Que vivan las recetas humildes

Fue imposible llegar a tiempo para vivir el temporal que azotó el sureste la semana pasada, pero a cambio me recibió una Murcia espléndida, de cielo azul, sol y calorcito. Ahora el cuerpo sí me pide primavera, y la estoy disfrutando.
En Semana Santa hay muchos dulces tradicionales, pero si en nuestro país hay uno que manda por todas partes son sin duda las torrijas. Una receta humilde como pocas pero a la vez deliciosa, con pequeñas variantes repartidas por el mundo, incluyendo Suiza. Allí se llaman Fotzelschnitten y esta es mi versión.

Fotzelschnitten - Torrijas suizas

En una tierra en la que llueve muy poco, y normalmente a base de rachas fuertes concentradas en días concretos un par de veces al año, cuando cae el agua la tierra la aprovecha muy bien. Acostumbrada al paisaje desértico es un placer pasear estos días por mi campo, que está cubierto con un manto verde y lleno de flores por todas partes. En esta época las margaritas son las reinas, con tallos altísimos que sobrepasaban nuestras cabezas cuando de niña jugaba entre ellas con mis primos. Un laberinto de flores.

Ya he comentado en más de una ocasión que mi Semana Santa nunca ha sido muy tradicional. Cuando vivía mi abuelo, el padre de mi padre, él y mi "abuelastra" venían por estas fechas a su casa de la playa, íbamos a verles y nosotros solíamos estar en el campo. Mis abuelos traían muchos chocolates de Suiza y por eso asocio la Pascua al dulce cacao más que a postres fritos. Porque además en mi casa era mi abuela materna la que nos hacía las torrijas, pero no necesariamente en esta época.

Imagen de mi Instagram

Así que ahora es cuando vuelvo la mirada hacia las recetas más tradicionales, y he aprovechado para revisitar la torrija con la versión suiza. No tiene mucho misterio y no se aleja mucho de la nuestra,  incluso se emparenta mucho con la french toast que tanto se ver por Estados Unidos. Hay dos cosas que mi padre tiene claras de sus recuerdos de la infancia: no tenían por qué ser de Semana Santa y siempre, siempre se hacían en su casa con pan duro.


Yo soy partidaria de las torrijas de pan-pan, y duro. Miriam también, y además lo defiende con pruebas históricas. Esa costumbre que tanto veo en Madrid del "pan para torrijas" no me gusta tanto, me parece algo absurdo comprar un pan especial cuando la receta nació como forma de aprovechamiento de los restos de pan duro. Y además, con un tipo brioche quedan blandurrias, a mí me gusta que la parte externa quede un poco más durita. Y se rebozan en azúcar con canela, nada de líquidos. Las Fotzelschnitten no tienen un rebozado de huevo tan fuerte y quedan más firmes.

Fotzelschnitten - Torrijas 
suizas

En Suiza y otros países centroeuropeos hay muchas recetas para aprovechar los restos de pan, o incluso simplemente usando harina y leche. Recetas humildes, de "pobres", de tiempos de escasez, o simplemente recetas tradicionales que no necesitaban más florituras para ser reconfortantes, energéticas, y deliciosas. Iré sacando algunas más próximamente, pero hoy me quedo con mi versión de las Fotzelschnitten.


Fotzelschnitten - Receta de torrijas suizas
Ingredientes para 1 buena ración

- 3 rebanadas pequeñas de pan viejo, mejor estilo rústico
- 1 huevo L
- 125 ml de leche
- 1 pizquita de sal
- mantequilla o aceite de girasol (que era lo que usaba mi abuela)
- 2 cucharadas de azúcar
- 1 cucharadita de canela molida
- compota de frutas para acompañar

Cortar el pan en rebanadas de unos 1,5 cm de grosor. Batir en un plato hondo el huevo con la leche y la sal. Empapar bien las rebanadas de pan por ambas caras, dejándolas unos minutos. Mezclar en otro cuenco el azúcar con la canela.

Para cocinarlas se puede usar mantequilla (o un equivalente vegetal sin grasas hidrogenadas, como en mi caso) o aceite de girasol, cubriendo el fondo de la sartén. Calentar a fuego medio hasta que esté en punto de fritura y añadir los panes sin sobrecargar el espacio.

Cocinar unos minutos por cada lado, dándoles la vuelta cuando estén doradas al gusto. Dejar escurrir sobre papel de cocinar y espolvorear con la mezcla de azúcar y canela molida. Servir con compota de frutas de temporada, en mi caso de fresones. También es tradicional el puré de manzana.

Fotzelschnitten - Torrijas suizas

¡Espero que estéis disfrutando mucho de la Semana Santa! ¿Cuál es vuestro dulce preferido de estas fiestas?
20 febrero, 2015

Fasnachtschüechli - Receta suiza de Carnaval

Lo sé, lo sé, el Carnaval teóricamente terminó con la celebración a lo grande del pasado martes, pero en muchos lugares las fiestas han continuado a lo largo de la semana. Y bueno, tampoco hace falta siempre tener una excusa en el calendario para probar recetas nuevas, ¿verdad?

Creo que he comentado más de una vez que no me gustan los fritos. Además de que me suelen sentar fatal si no están bien hechos (huyo de ellos cuando salgo fuera a comer), pero es que odio freír en casa, y más viviendo en un apartamento enano con la cocina integrada en el salón-comedor. Pero eh, a veces el cuerpo pide uno de esos dulces tan ricos que no requieren horno... Y el Carnaval está plagado de ellos. Que se lo digan a mi querida María, que cada año nos tienta con exquisiteces de Águilas, donde se vive a lo grande.

Fasnachtschüechli

Me gusta del Carnaval que se celebre en lugares muy diferentes con tradiciones propias que son distintas pero con un trasfondo similar. Por eso hay tantos dulces humildes pero deliciosos, cada región con su especialidad, y generalmente siempre fritos. En Directo al Paladar he estado probando alguna especialidad italiana, pero también he querido fijarme en mi otra tierra, Suiza, donde los carnavales se celebran de una forma algo diferente a lo que podemos imaginarnos.

Ciudades como Basilea se visten de fiesta con tradiciones propias que pueden chocarnos a los que imaginamos desfiles de disfraces coloridos, plumas, muchachas con trajes frescos y brillantes y demás parafernalia. Allí además suele hacer mucho frío en esta época, pero la gente se lanza a las calles incluso bien entrada la noche a vivir la fiesta.

Fasnachtschüechli

Mis padres estuvieron dándolo todo en el Carnaval de Basilea unos años antes de que yo llegara al mundo y me encanta ver las fotografías de entonces. Sin mencionar que no me imagino a mis progenitores toda la noche de marcha por las frías calles suizas, pero ese es otro tema. Algún año iré a vivirlo en persona, espero :). Me fascinan esas máscaras!

Imagen de Fasnachts Comité - Carnaval 2014

Al preguntarle a mi padre sobre recetas típicas de estas fiestas, rápidamente exclamó por teléfono "¡Fasnachtschüechli!". Una palabreja típicamente suiza (tanta CH, el ÜE y la I del final lo delatan, un alemán-alemán no habla así), que en la que "Fasnacht" es, precisamente "Carnaval".

Son unas tortitas de masa sencilla que se fríen, se llenan de burbujitas y se espolvorean con azúcar glasé. Las que se pueden comprar de profesionales creo que son más finitas, crujientes y con las burbujas muy pequeñitas, pero al parecer es difícil conseguir ese resultado exacto en casa. Yo probé una receta y la verdad, aunque no he probado las originales, estaban deliciosas. Diría que se parecen mucho a las tradicionales orejas españolas, ¿verdad? Sea como sea, ideales para la merienda.

Fasnachtschüechli

Fasnachtschüechli - Tortas suizas de Carnaval
Receta adaptada de rwarna's Blog
Ingredientes para unas 6 unidades

- 140 g de harina de repostería
- 1 huevo L
- 20 g de nata para montar
- 10 g de mantequilla
- 1 cucharada de azúcar
- 1 pizca de sal
- ralladura de 1/2 limón
- aceite para freír


Disponer la harina con la sal en un cuenco, formar un hueco y echar el huevo, la nata, la mantequilla picada, los azúcares y el limón. Batir ligeramente el huevo para romperlo y mezclar todos los ingredientes.

Amasar hasta tener una masa homogénea, maleable, no muy pegajosa. Es posible que se necesite añadir un poco más de nata para que no quede muy seca. Envolver en plástico film y dejar reposar 1 hora.

Reamasar y tomar porciones pequeñas. Estirar muy bien dando forma redondeada con un rodillo. Calentar abundante aceite en un cazo o freidora, mejor que no sea uno de oliva muy fuerte (yo uso girasol, en Suiza es raro que se pongan a freír con AOVE).

Cuando esté bien caliente, freír las tortas de una en una, procurando que se sumergan bien, hasta que estén doradas al gusto. Dejar escurrir sobre papel de cocina y espolvorear con azúcar glasé antes de servir.

Fasnachtschüechli

Y este domingo se celebra la ceremonia de los Oscar! Tocará trasnochar para vivirlo en directo, si por hay alguien más que se sume a la fiesta, me encontrará comentando todo y más en twitter ;).
30 diciembre, 2014

Anisbrötli con rodillo de Springerle - Galletas suizas de anís

Se hizo de rogar, ¡pero llegó el frío a Murcia! El domingo por la tarde se levantó un viento helado que trajo una bajada considerable de las temperaturas, y la verdad es que tenía ganas. Claro que me encanta pasar una Navidad sin heladas y con solecico, es genial para aprovechar y hacer planes durante las vacaciones, pero algún día más invernal y gris tampoco viene mal. Así se disfruta más del calor del hogar.

Hot Chocolates


El caso es que ayer por la tarde hacía un frío que pelaba y fue la ocasión elegida para ir a merendar un buen chocolate caliente, que tenía MUCHAS ganas de hacerlo. Estoy probando unas pastillas de lactasa para ocasiones así, y funcionan de maravilla. A pesar de ser temprano la chocolatería estaba a tope de gente insoportablemente gritona - había una mesa libre dentro pero era insufrible aguantar ese escándalo - así que salimos al fresco a tomar nuestros chocolates. Bueno, mi padre un café vienés porque no entiende que en España nos guste el chocolate tan espeso (él se lo pierde). Y a pesar del frío y el servicio tremendamente lento, disfrutamos de la merienda reconfortante antes de hacer nuestra ruta de belenes.

Anisbrötli - Swiss anise cookies


Antes de despedir el año os dejo una receta de Anisbrötli, típicamente suiza. Ya he traído galletas similares anteriormente, pues además la masa es muy parecida a la de Chräbeli, otro de mis clásicos navideños. En los últimos años se han puesto de moda las Springerle por aquí, pero yo me quedo con la versión suiza que es más simple y sin mantequilla, sólo necesita paciencia en su reposo.

La excusa de este año ha sido probar el rodillo típico con moldes que he conseguido gracias a la inestimable ayuda del genial Raúl de Contigo en la Playa. Resulta que estuvo en Alemanía este verano, consiguió el rodillo, se lo vi en instagram y claro, culo veo... Mis padres precisamente viajaban en esas fechas a Berlín y ¡lo encontraron!
Probé un poco lo loco la receta de Anisbrötli con él y la verdad es que salieron mejor de lo esperado, teniendo en cuenta el poco cuidado que tuve al ser "de prueba". Pensaba repetir la receta con más maña pero al final no tuve tiempo, y en realidad estos dulces me gustan más cuando ya tienen una o dos semanas.

Anisbrötli - Swiss anise cookies


Anisbrötli - Galletas navideñas de anís
Receta de ligeramente adaptada de Saisonküche
Ingredientes

- 1 cucharada de anís en grano
- 200 g de azúcar glasé
- 2 huevos L
- 1 chorrito de Kirsch (opcional) o esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
- 300 g de harina de repostería

Tostar las semillas de anís en una sartén sin aceite, vigilando bien que no se quemen. Tienen que soltar su aroma suavemente, lo mejor es poner el fuego medio-fuerte y remover constantemente. Retirar y reservar.

Batir a velocidad media-alta los huevos con el azúcar glasé durante como mínimo 5 minutos. Es imprescindible respetar este batido largo, así que mejor usar una batidora de varillas, procurando que todo se bata bien de forma homogénea.

Añadir el anís, el Kirsch o la vainilla si usamos, y batir unos segundos más. Incorporar la sal y la harina y mezclar todo muy bien, hasta conseguir una masa suave. Tapar con un paño y dejar reposar 15 minutos. Si estuviera muy pegajosa, dejar en la nevera 30 minutos.

Tomar una porción y estirar sobre una superficie ligeramente enharinada dejando un grosor de 1 cm. Cortar las galletas con el rodillo o moldes cubiertos con un poco de azúcar glasé y colocarlas en unas bandejas de horno. Continuar hasta terminar con la masa.

Dejar reposar a temperatura ambiente y sin tapar durante toda la noche, como mínimo 12 horas. Hornear en horno precalentado a 160ºC durante unos 15 minutos. No tienen que dorarse y debería salir un "pie" en la base. Dejar enfriar sobre una rejilla.

Anisbrötli - Swiss anise cookies


¡Gracias Raúl!
03 diciembre, 2014

Luzerner Lebkuchen - Otra versión del pan de especias, esta vez desde la bella Lucerna

Ya está aquí diciembre, y yo todavía sin publicar!
No sé cómo lo hago pero se me pasan los días volando. Madrugo mucho todos los días porque me gusta (sí, me gusta madrugar) y porque el cerebro me funciona mucho mejor a esas horas intempestivas, pero luego se me baja el nivel de energía a mínimos a partir de media tarde. Cuando llego de clase de alemán a las 21.30 estoy muerta - de sueño y de hambre.

Así que inauguro hoy el Christmas Baking, que dirían los angloparlantes, con una receta que llevo años queriendo preparar. Pero es que tiene su historia.
Si me conocéis sabréis que tengo obsesión por las recetas de Lebkuchen/ pan de especias/ gingerbread y sus variantes. Escribí un post al respecto hace unos años con mi búsqueda de la receta perfecta. Bueno, no creo que jamás la encuentre porque me suelen gustar todas, así que no hay problema :P.

Birnendicksaft


El caso es que hace años, vagando por un supermercado suizo (una de mis aficiones favoritas, seguro que le suena a Paula), me encontré con un tarro de Birnendicksaft. Mi padre me explicó que era como una miel espesa que se obtiene del azúcar de la pera, y que se usa en un dulce típico de Lucerna. Así que me llevé un bote y se quedó en mi armario en Murcia no sé ni cuánto tiempo.

Cuando me acordaba de él no era época de hornear algo con tantas especias, y cuando era Navidad tenía mil recetas pendientes de hacer antes que esa. Además, requería investigación previa. Por suerte me topé con el pobre botecito en mi visita exprés del mes pasado y me dije que ya había llegado el día de darle uso. Menos mal que es taaaan dulce que no se pone malo, algo así como la miel.
Mirando por la red dí con varias recetas, para variar con diferencias notables entre sí. Pero al final fui cribando y seleccionando las que tenían coincidencias, y lo adapté un poco a mi gusto.

Luzerner Lebkuchen


Eso sí, cuando me puse a prepararlo estaba sola en el piso de mis padres, y ellos en el campo con mis preciados instrumentos reposteros que me llevé en verano allá. Y apenas quedaba azúcar moreno. No tenía báscula, no tenía cucharas medidoras, no tenía mi jarrita con medidas. Horror. Al final no sé cómo me apañé con mi ojo y una jarra antigua con medidas de líquidos y sólidos. El caso es que salió delicioso :).

Luzerner Lebkuchen


Luzerner Lebkuchen - Pan de especias de Lucerna
Receta adaptada de Swiss Milk
Ingredientes para un molde redondo de unos 22 cm

- 80 g de azúcar blanco
- 50 g de azúcar moreno *
- 200 ml de nata para montar (sin lactosa)
- 200 ml de leche (sin lactosa)
- 150 ml de Birnendicksaft (o melaza de cualquier otro tipo) *
- 200 g de harina de repostería
- 200 g de harina integral
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico disuelta en un poco de leche
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de canela molida
- 1 cucharadita de jengibre molido
- 1/2 cucharadita de nuez moscada molida
- 1/4 cucharadita de clavo molivo
- 1/4 cucharadita de cilantro molido

* Notas : yo me quedé sin azúcar moreno así que compensé con blanco, pero si podéis usad sólo azúcar moreno. He visto siropes de frutas en tiendas ecológicas y dietéticas, pero en su defecto se puede usar melaza o miel de caña.

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar o forrar un molde redondo desmontable.

Colocar los azúcares con la nata, la leche y el Birnendicksaft en un cuenco y mezclar con unas varillas (o con lo que vuestros padres os hayan dejado en la cocina, ejem). Tamizar todos los ingredientes secos en un recipiente amplio, formar un hueco en el centro y echar los líquidos. Trabajar la masa con suavidad hasta que quede homogénea, sin grumos secos.

Llenar el molde, igualando la superficie, y hornear durante unos 40-45 minutos, hasta que al pincharlo en el centro salga limpio. Esperar un poco, desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla. Se suele servir con nata montada, aunque yo creo que ya va bien servido de calorías ;). Un toque de azúcar glasé por encima y listo.

Es un bizcocho jugoso, de miga tierna y llenísima de sabor, muy aromático y ligeramente húmedo, consistente y tremendamente reconfortante en una tarde fría.

Luzerner Lebkuchen
05 octubre, 2014

Pan plano dulce de arándanos y cerezas - Heidelbeer-Blechkuchen

"El mundo da asco" y "La gente es imbécil" son dos frases que por desgracia suelo decir o pensar demasiado a menudo. Pero hoy es domingo, estoy viendo amanecer y tengo buena música de fondo, así que hoy pretendo terminar la semana con algo de optimismo.

Blechkuchen

Y es que a pesar de que el panorama general de la sociedad en la que vivimos puede ser muy deprimente, por suerte todavía existe buena gente en este mundo que devuelven la fe en la humanidad. He tenido buenas experiencias estas últimas semanas, encontrándome con personas amables, simpáticas y dispuestas a ayudar de forma desinteresada. Gente maja, con una sonrisa en la cara, que con un simple comentario amable ya te predisponen a pasar un día agradable.

Blechkuchen

Blechkuchen

Por ejemplo, el conductor de autobús de cierta línea que se conoce a toda su parroquia, saludando con alegría a cada nuevo pasajero, preocupándose por la familia, por su salud o comentando sin resquemores el último partido de fútbol. O esa señora en el mercado que ofrece a probar toda la fruta que los curiosos que se asoman quieran y regala nueces. O el portero del edificio que siempre, siempre tiene una sonrisa enorme en la cara. O esa persona conocida que de repente te da una sorpresa genial sin pedir nada a cambio.

Blechkuchen

A mí me reconforta mucho cruzarme con desconocidos en el día a día que son amables porque sí y que no han olvidado las normas básicas de comportamiento cívico. Sigue habiendo mucho desalmado y maleducado suelto, pero quiero pensar que son minoría. Quiero pensarlo...

Blechkuchen

El otoño ha empezado bien pero la verdad es que podría hacer más frío. Tengo el armario ropero a medio cambiar y eso me pone nerviosa, quiero perder de vista de una vez los pantalones cortos y los tirantes. Por el momento me dedicaré a invocar el fresco otoñal horneando cosas tan ricas como este Heidelbeer-Blechkuchen, o pan plano dulce de arándanos.

A pesar de que los germanoparlantes lo llaman Kuchen (pastel, tarta) es una masa de pan semidulce que se hornea en una bandeja de horno para que quede planito, estilo focaccia. Con arándanos es una auténtica delicia, y yo además añadí algunas cerezas porque lo hice a principios de verano. Con moras tiene que estar estupendo.

Blechkuchen


Receta de Heidelbeer-Blechkuchen o pan plano dulce  de arándanos
Ingredientes para 1 pan grande

- 90 ml de leche de soja
- 40 g de mantequilla
- 30 g de azúcar
- 275 g de harina + la necesaria para amasar
- 1 huevo L
- 5 g de levadura seca de panadería
- 1 pizca de sal
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 huevo extra para pincelar
- arándanos y cerezas
- almendra laminada
- panela o azúcar moreno al gusto

Derretir la mantequilla y dejar enfriar un poco. Calentar la leche y deshacer la levadura en ella. Mezclar en un recipiente grande la harina con el azúcar y la sal y formar un hueco. Echar la mantequilla, el huevo ligeramente batido, la vainilla y la mezcla de leche. Mezclar bien y dejar reposar unos 20 minutos.

Amasar sobre una superficie limpia, añadiendo un poco de harina si fuera necesario, procurando no pasarnos. Mejor que esté húmeda, pero manejable. Cuando tengamos una masa homogénea y elástica, formar una bola, colocar en un cuenco engrasado y tapar. Dejar levar hasta que doble su tamaño.

Deshinchar la masa y amasar otra vez un poco. Forrar o engrasar una bandeja de horno rectangular y estirar en ella la masa. Pintar con huevo batido y distribuir por enicma los arándanos y las cerezas. Tapar y dejar reposar 30-40 minutos.

Precalentar el horno a 200ºC. Repitar ligeramente con huevo y añadir almendra laminada y azúcar al gusto. Hornear durante 30-35 minutos, bajando la temperatura a 180ºC cuando pasen 15 minutos. Cuidado que no se queme por arriba.

Dejar enfriar totalmente sobre una rejilla antes de cortar en porciones y servir. Decorar con azúcar glasé si se desea. Congela muy bien una vez frío.

Blechkuchen
06 diciembre, 2013

Grittibenzen - Panecillos de San Nicolás (Samichlaus)

¡Feliz San Nicolás!

Sí, este año me he acordado a tiempo, aunque por poco :D. Y es que en Suiza, como en tantos otros países de centroeuropa, se celebra con especial entusiasmo el día de San Nicolás, hoy 6 de diciembre. Como en España siempre nos pilla en pleno puente y nada más empezar el mes de diciembre, siempre me doy cuenta demasiado tarde.
Pero el miércoles caí en la cuenta y aproveché el madrugón de ayer para intentar hornear mis primeros Grittibenzen!

Grittibänz

Venga, un poquito de historia y cultura, que nunca viene mal :).
San Nicolás de Myra o de Bari fue un obispo del siglo IV con una vida agitada y al que se le atribuyen numerosos milagros. Pero lo que realmente nos interesa es su relación con la figura de Santa Claus o Papá Noel, y su relevancia en las festividades navideñas de muchas zonas de Europa. En los distintos países tienen sus propias tradiciones y variantes alrededor de este día, pero yo conozco más las alemanas, y sobre todo las suizas.

Para los suizos, St Nikolaus es Samichlaus (suena mucho más simpático), y es una figura entrañable que acompañada del "malo", Schmutzli , recorre todos los ciudades y pueblos dejando regalos para los niños. Tradicionalmente son regalitos muy simbólicos: mandarinas, nueces, galletas, algún chocolate... Obviamente, para nosotros hoy son muy humildes, pero hay que pensar que hasta no hace mucho poder disfrutar de una simple mandarina y unos chocolates era todo un lujo para los niños, sobre todo en los pueblos. A Samichlaus y a Schmutzlig se le pueden ver en las distintas ciudades recorriendo durante estos días las calles en su carro, coche o trenecito, en algunos lugares acompañados de muchachas guapas vestidas para la ocasión (ejem). Viste de rojo con los atributos de obispo y barba blanca.

Nikolaus bei der Kinderbescherung

Mi padre siempre dice que las mandarinas y las nueces le recuerdan a la Navidad y a su infancia, y por eso a mí me encanta combinar ambas delicias en las tardes frías, al final he terminado asociándolas yo también a tradiciones familiares navideñas ^_^. Tengo un cuento infantil precioso, regalado hace muchos años por la familia de Suiza, que ilustra una pequeña historia de San Nicolás, a ver si el año que viene lo traigo de Murcia y lo escaneo.

Kako de En Guete!!! ya nos habló de este día y sus tradiciones hace unos años en el calendario de Adviento de Noema, os recomiendo que le echéis un vistazo si os lo perdísteis en su momento :).Tenía muchas ganas de hornear estas delicias tan simpáticas, pero con miedo porque dar forma de hombrecillo a una masa de pan no es precisamente fácil...


Este monstruo me esperaba en casa al volver de una carrerita.

Dejé la mezcla amasando mientras hacía otra receta, luego salí a correr mientras levaba y con prisas al volver me puse a darles forma. No son lo que se dice bonitos, pero sinceramente, me esperaba un resultado muuucho peor, así que estoy contenta :). Lo más importante: ¡son diverditos de hacer y están riquísimos! Además, si son feos da menos pena comérselos :P.

Grittibänz

Grittibenzen - Panecillos de San Nicolás
Receta ligeramente modificada de Betty Bossi
Para 4 Grittibänz

- 500 g de harina de fuerza
- 60 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente (I can't believe it's not butter, en mi caso)
- 45 g de azúcar (mejor tipo caster)
- 1/2 cucharadita de sal
- 15-20 g de levadura fresca de panadería (si no hace mucho frío, recomiendo usar 15 g)
- 300 ml de leche (de soja, en mi caso)
- 1 huevo L ligeramente batido
- uvas pasas, almendras, avellanas... para decorar

Calentar ligeramente la leche (que puedas meter el dedo y no te queme), añadie un poco de azúcar, una cucharada de harina, la levadura desmigada y mezclar bien. Dejar fermentar tapado unos 20-30 minutos. En un recipiente amplio, colocar la harina y añadir el resto del azúcar y la sal.

Formar un hueco y echar el fermento y la mantequilla troceada. Mezclar hasta conseguir que se integren todos los ingredientes. Comenzar a amasar siguiendo el método que se prefiera (yo he empleado mi maquinita amasadora, que para estas masas va de maravilla, y me permite hacer otras cosas). Cuando se tenga una masa suave, elástica y lisa, formar una bola. Colocar en un recipiente ligeramente engrasado, tapar y dejar levar hasta que doble su tamaño. A mí me bastó una horita.

Grittibänz

Precalentar el horno a 180ºC y preparar dos bandejas.
Deshinchar ligeramente la masa y dividir en cuatro porciones de más o menos el mismo peso. Formar cuatro bolas, tapar tres y empezar a formar el primer Grittibänz. Cortar un trocito para hacer la cabeza, y otro poco para los detalles. Dar forma de huso ovalado y formar las extremidades dando unos cortes con unas tijeras. Formar la cabeza y unirla al cuerpo con ayuda de un trocito de masa que hará de bufanda. Añadir un gorrito, detalles en el cuerpo, etc.

Pintar con el huevo batido y añadir los últimos detalles con frutos secos y pasas. Formar otro de los nicolasitos y hornearlos durante unos 25ºC, hasta que estén bien doraditos. Continuar mientras tanto con las otras dos porciones de masa y hornearlas cuando estén los primeros listos. Dejar enfriar sobre una rejilla.

¡A disfrutar del puente!
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