Mostrando entradas con la etiqueta Bizcochos y tartas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bizcochos y tartas. Mostrar todas las entradas
22 septiembre, 2017

Bizcocho de calabaza, avena y espelta integral con almendras - Bienvenido otoño

¡Otoño! Pocas palabras me reconfortan tanto solo con leerlas, en el idioma que sea - Herbst es bonito, no me digáis que no-. Bueno, vale, realmente el otoño no entra oficialmente en España hasta las 22.00 de hoy día 22 de septiembre, pero yo tengo la barrera psicológica fijada en el día 21. Y el otro día me entró un antojazo enorme de recetas otoñales, así que saqué una porción de puré de calabaza del congelador, busqué un poco de inspiración al tuntún, y encendí el horno. Un nuevo bizcocho de calabaza para sumar a la colección, esta vez con avena, espelta integral y unas almendras.

Oat spelt pumpkin bread

Estoy un poco molesta porque nuestro nuevo hogar sigue con cosas pendientes de rematar. Ya no hablo de lo típico -cuadros por colgar, algún mueble o accesorio que comprar, armarios que organizar...-, es que los obreros fueron unos chapuceros y seguimos encontrando meteduras de pata que nos dejaron de regalo de despedida. Iba a utilizar otra expresión pero prefiero no ser muy desagradable.

A veces te toca la negra en estas cosas, no queda más que tener paciencia y ser firme reclamando a lo que tienes derecho. Pero uf, es que ha sido una detrás de otra, y encima molestando a los vecinos de abajo. La pesadilla de la ducha que perdía agua ya pasó, pero ahora tenemos mal puesta la caldera porque fueron unos inútiles colocándola. Está tan "bien" encajada en su hueco, que no se puede sacar la carcasa para conectar el termostato ni hacer revisión ¬¬. Eso es la última gota que ha colmado el vaso de otras chapucillas, pero quiero ser positiva y cruzar los dedos para que en octubre ya tengamos todo finiquitado.

Oat spelt pumpkin bread

En otro orden de cosas, nuestro gatito Lito ya es todo un señor gato -precioso, por cierto-, y le tocó pasar por las manos del veterinario esta semana. Castración y chip, es lo que toca, aunque me dio penica cuando empezó a atontarse con el primer calmante. Claro que cuando volvió a casa, medio drogado y algo molesto por la jugarreta que le hicimos, ya no me dio tanta lástima. Menuda nochecita nos dio el muy cabrito :P. Ahora está a mi lado durmiendo como un angelito, parece que se le ha pasado el disgusto :).

Oat spelt pumpkin bread

Volviendo a la cocina, este bizcocho es todo lo que mi antojo quería. Tierno y jugoso, de miga rústica con esa textura de las harinas integrales pero sin ser mazacote, lleno de especias y un toque tostado-acaramelado gracias al endulzante, que esta vez ha sido Golden Syrup. En su lugar podéis usar miel de caña -melaza, muy recomendable-, sirope de arce o cualquier miel que os guste. Las almendras las puse por encima para darle el toque crujiente, y así el elfo no se queja tanto; ya sabéis que odia los tropezones en las masas, salvo que sea chocolate.

Oat spelt pumpkin bread

Receta de bizcocho de calabaza, avena y espelta integral con almendras
Inspiración: mis bizcochos favoritos otoñales
Ingredientes para un molde de unos 20-22 cm de largo

- 60 g de copos de avena
- 110 g de harina de espelta integral
- 1/4 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 cucharadita de canela molida
- 3/4 cucharadita de jengibre molido
- 1/2 cucharadita de nuez moscada
- 1 pizca de allspice (pimienta de Jamaica) o de clavo molido
- 210 g de puré de calabaza asada y bien escurrida
- 55 ml de aceite neutro (girasol va bien)
- 120 ml de Golden Syrup, melaza o miel (usar 150 si lo preferimos más dulce)
- 2 huevos L

- almendras crudas peladas (laminadas, en bastones o cubitos)
- azúcar moreno mezclado con canela

Precalentar el horno a 175ºC y forrar o engrasar un molde de tipo plumcake. Podemos usar uno más pequeño o más grande, simplemente el bizcocho saldrán más gordito o más finito, variando el tiempo de horneado.

Triturar en una picadora o molinillo los copos de avena hasta dejarlos en una textura algo más gruesa que la harina integral. No es un paso imprescindible, pero sí recomendable. Mezclar en un recipiente mediano con la harina de espelta integral, la sal, el bicarbonato, la levadura y las especias.

Aparte batir con unas varillas el puré de calabaza con el aeite, el endulzante elegido y los huevos. Incorporar a los secos y mezclar con movimientos suaves hasta que no queden grumos secos. Llenar el molde, añadir almendras al gusto y espolvorear un poco de azúcar moreno con canela (opcional), o solo con canela.

Hornear durante unos 50-55 minutos o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga prácticamente limpio. Empezar a vigilar a los 45 minutos, por si acaso. Esperar un poco fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Oat spelt pumpkin bread

Tengo que reconocer una pega del cambio de estación; en pleno calorazo veraniego me había acostumbrado a salir a correr al alba, bien temprano, ¡pero ya no hay nada de luz hasta pasadas las 7.30! Me da un poco de cosica salir yo sola en plena oscuridad, sobre todo porque hay zonas en mi circuito muy mal iluminadas y alejadas de zonas de viviendas. Bueno, cuando cambien la hora tendremos otro drama montado pero es lo que toca.

¡Buen fin de semana otoñal!
09 septiembre, 2017

El mejor bizcocho de chocolate para tartas - Celebrando un 90 cumpleaños

Pensadlo bien por un momento. ¡90 años! ¿Os imagináis cumpliendo casi un siglo de edad? Es cierto que el tiempo vuela pero... Son muchos años. Muchas décadas. Muchos recuerdos. Quién pueda llegar a cumplirlos, y sobre todo, hacerlo con ilusión, con relativa buena salud, y especialmente con la cabeza en su sitio. Y rodeado de familia y amigos que te quieren, claro :). ¡Y con tarta! Eso que no falte, y, en mi humilde opinión, el chocolate es imprescindible.

 Chocolate buttermilk cake

Me enteré un poco tarde de que la abuela del elfo cumplía 90 años el viernes, y no pude planificar nada muy especial. Mi suegra había montado una pequeña-gran fiesta en la residencia, invitando a muchos familiares, amigos, con puertas abiertas para que todos los inquilinos/trabajadores/visitantes del centro pudieran unirse. Al final quedó un cumpleaños más que apañado, en un patio interior muy bonito, con merendola salada y dulce, y actuación en directo musical y todo de la mano del grupo de unos amigos. Tocaron grandes éxitos como 'María Isabel' de Los Payos, 'Resistiré' del Dúo Dinámico o 'Mi gran noche', himno de Rapahel. El público, con una media edad de unos 80 años, enloquecía :D.

Chocolate buttermilk cake

Decía que me vino un poco mal porque el jueves llegaron mis padres en su camino de vuelta hacia Murcia. Han estado una semana de vacaciones en Asturias y han dormido en casa para no pegarse la paliza del tirón de regreso, y así se ahorraban hotel. Tuve un montón de lío poniendo la casa a punto, lidiando con problemillas que nos está dando nuestro gato Lito -está en una edad descontrolada, pero el maldito es un amor y una preciosidad- y montando por primera vez la cama nido que no habíamo probado todavía. Pero la visita fue bien, salimos a cenar -en Nitty Gritty, muy recomendable!- y ya el viernes siguieron su camino.

Chocolate buttermilk cake

Mi suegra había encargado mini bollitos y mini pastelitos pensados para la gente más mayor, golosa pero no muy comilona, y con dentaduras delicadas. Así que la tarta era pequeña y optó por una San Marcos, porque el chocolate no gusta a todo el mundo. Peeeero ya digo que un cumpleaños sin chocolate no es lo mismo, así que me ofrecí a llevar aunque fuera un bizcocho.

Chocolate buttermilk cake

Al final me compliqué un poco -soy así de inútil- con una receta que nunca había probado antes, y lo disfracé un pelín para que tuviera apariencia más de tarta. El resultado final fue un éxito y la tarta voló, especialmente entre los peques y la gente más joven: es un bizcocho fantástico, de miga jugosa, muy aromático y tierno, que se corta sin desmoronarse y aguanta genial cualquier relleno o cobertura. Se queda en mi recetario como bizcocho base para futuras tartas y pasteles de chocolate.

Chocolate buttermilk cake

Receta de bizcocho de chocolate para tartas
Inspiración: adaptada de 'Tea with Bea'
Ingredientes para un gran bizcocho de 22-26 cm de diámetro, o 2 discos de unos 18-20 cm

- 225 g de buen chocolate negro de calidad
- 55 g de cacao puro en polvo sin azúcar
- 175 g de mantequilla sin sal
- 4 huevos L a temperatura ambiente
- 225 g de azúcar (si puede ser caster, mejor)
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 1/2 cucharadita de café descafeinado soluble
 - 175 g de harina de repostería
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1/2 cucharadita de sal
- 240 ml de buttermilk (235 ml de leche + 1 cucharadita de vinagre)

 Precalentar el horno a 170ºC y engrasar o forrar uno o dos moldes redondos desmontables. Yo usé un molde redondo de unos 24 cm de diámetro, forrando la base y engrasando con mantequilla y harina tamizada los laterales.

Mezclar la leche con el vinagre o limón y dejar reposar unos 15 minutos, en caso de no tener buttermilk. Yo he usado leche sin lactosa.

 Derretir la mantequilla y colocar el chocolate troceado, el caco y el café soluble en otro recipiente. Echar la mantequilla y mezclar bien hasta que se derrita todo y se forma una crema homogénea.

Aparte tamizar o mezclar con varillas la harina con el bicarbonato y la sal. En un recipiente más grande, batir el azúcar con los huevos, a mano, sin necesidad de dar demasiado volumen. Añadir la vainilla y la mezcla de chocolate, y batir un poco más.

Incorporar de forma alterna la harina y el buttermilk/leche, echando un tercio cada vez y removiendo con suavidad. Mezclar suavemente pero asegurándonos de que tenemos una masa bien homogéneay sin grumos secos.

Verter en el molde o los moldes y hornear durante unos 50-60 minutos. En la receta original el tiempo máximo que se indica son 45 minutos, pero a esa temperatura baja y con mi molde necesité bastante más tiempo, creo que incluso un poco más de 1 hora. Lo mejor es vigilar y pinchar el centro con un palillo hasta que salga solo con algunas miguitas.

Esperar 10 minutos fuera del horno, pasar un cuchillo por el molde y abrir. Desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla antes de cortar o decorar. Yo corté el bizcocho por la mitad y puse una capa de mermelada de melocotón. Una buena capa de azúcar glasé tamizado para dar contraste, y listo. Tarta de chocolate para muy chocolateros, sin más exquisiteces.

Chocolate buttermilk cake

Qué alegría el fresquete con el que hemos amanecido hoy. ¡10 grados menos a la misma hora esta mañana! Salir a correr con menos de 20ºC es un placer que hacía tiempo que no disfrutaba. Ojalá ya sí, de verdad, esto vaya encaminado hacia el otoño. Tengo muchas ganas de hornear con calabaza y manzanas, sin sentir que estoy fuera de contexto.

¡Feliz fin de semana!
30 julio, 2017

Magdalenas tradicionales - mi receta favorita (por ahora)

A los antojos hay que escucharlos. Pero antojos de los de verdad, de esos que entran de repente y no te sueltan, y te pasas los días con un gusanillo picándote detrás de la oreja. No es gula -de verdad que no-, es algo difícil de explicar, aunque se asocie siempre a las embarazadas. Sí creo que tiene mucho que ver con recuerdos y nostalgia, al menos mis antojos casi siempre me evocan sensaciones en la memoria. El antojo de unas magdalenas tradicionales fue más fuerte que el calor hace unos días, así que terminé de dar forma a mi receta favorita.

Magdalenas

Solo hay que oler ese aroma de unas magdalenas creciendo en el horno o pegarles el primer mordisco para darse cuenta de que no, no son muffins ni cupcakes sin cobertura. Una magdalena, nuestras magdalenas de toda la vida, tienen personalidad propia, por mucho que se parezcan a tantas otras recetas de repostería. Tendrán la misma forma -más o menos, porque ni eso- que un muffin, pero ni de coña son lo mismo.

Magdalenas

Claro que en un dulce con tanta tradición y carácter artesano es fácil que cada uno tengamos nuestra imagen de la magdalena perfecta. Es cierto que hay variaciones por todo el país, y a mí me encanta probar las artesanales que me encuentro cuando viajo. Para mí, una magdalena está hecha con aceite y puede llevar nata, pero no es grasienta; debe ser esponjosa pero no reseca, con copete pero sin explosionar en su cumbre, doradita pero sin churruscarse, con aroma de limón, canela o anís, y sin más cosas en la masa.

Magdalenas

Después de probar varias recetas diferentes he dado con la fórmula que mejor me va. Es por tanto mi receta favorita de magdalenas, la que siempre me funciona, que no me supone ninguna dificultad y que está ajustada a mi gusto. En estos años de pruebas magdaleniles he tenido varias fuentes de inspiración, destacando Xavier Barriga, Webos Fritos y Chocolatisimo, cuyas recetas y consejos os recomiendo encarecidamente -¡como si no los conociérais ya!-. Pero esta es mi receta y os la dejo por aquí por si todavía no os habéis animado a regalarlos el placer de unas deliciosas magdalenas caseras :).

Magdalenas

Magdalenas tradicionales de toda la vida
Inspiración: mis antojos, pruebas y experiencias varias
Receta para 12-14 unidades de tamaño medio

- 3 huevos de unos 65 g cada uno (gallinas felices)
- 140 g de azúcar (la última vez rebajé a 120 g y salieron bien también)
- 1 limón (murciano a ser posible :P)
- 100 g de aceite de oliva virgen extra (me gusta el arbequina)
- 20 g de aceite de girasol
- 50 g de leche sin lactosa
- 250 g de harina de repostería
- 1 sobre de levadura química
- 1 buena pizca de sal
- azúcar extra para cubrir (opcional)

Hay que procurar tener a temperatura ambiente todos los ingredientes.

Lavar bien el limón, secar y rallar la piel al gusto echándola sobre el azúcar, solo la parte amarilla. Estrujar con los dedos o una espátula para liberar el aroma.

Colocar los huevos en un cuenco mediano y empezar a batir con batidora de varillas. Añadir poco a poco el azúcar y seguir batiendo por lo menos 5 minutos, hasta que haya aumentado mucho el volumen y tenga un color pálido, con textura espesa.

En otro recipiente mezclar con varillas o tamizar la harina con la levadura y la sal. Echar los dos tipos de aceite a los huevos y mezclar con las varillas. Incorporar una parte de la harina, mezclar con las varillas y echar la leche. Seguir añadiendo la harina, mezclando con las varillas, hasta tener una mezcla homogénea sin grumos secos.

Tapar y dejar reposar al menos 30 minutos. Si lo dejamos más tiempo, mejor llevar a la nevera, pero hay que procurar que no esté extremadamente fría cuando la saquemos antes de hornear. Precalentar el horno a 250ºC y preparar las cápsulas.

Para que queden bien siempre hay que usar un molde rígido; el mío tiene la tira de años y fue el primer accesorio de repostería que me compré. Colocar las cápsulas en los huecos y llenar con la masa, dejando un dedo antes de llegar al borde. Con una manga pastelera se hace más fácil.

Añadir un poco de azúcar por encima si nos gusta con costra -al elfo le encanta, yo prefiero sin-, y al horno, con calor arriba y abajo, sin ventilador. Bajar la temperatura a 220ºC pasados los primeros 5 minutos, y continuar la cocción hasta completar unos 15 minutos. Cada horno es un mundo, como siempre.

Esperar un momento fuera del horno y desmoldar con cuidado cuando no nos quememos. Dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Magdalenas

¿Cómo os gustan más las magdalenas? ¿Desayuno o merienda? ¿Café, chocolate o sencilla leche fresquita?

Hablando con mi madre el otro día le di envidia y me exige enseñarle a hacerlas cuando vaya para Murcia en agosto. ¡Casi es agosto! No lo tenía claro pero estaré dos o tres semanas por allí; la verdad es que ya añoro mi tierra y a la familia. A ver si la otra mitad del verano se porta bien.

¡Buen cambio de mes a todos!
26 mayo, 2017

Tarta de chocolate con sablée de almendra (para cumpleaños)

Pues ya tenemos el verano encima y por adelantado, con lo que no estoy nada contenta. Ya me conocéis, soy animal de frío, y el calor me pone de mal humor. Más que nada porque no encuentro equivalentes reconfortantes en la temporada estival a los que disfruto en invierno. Los helados me encantan, claro, pero yo los tomo todo el año, y de hecho, en verano no se disfrutan igual de bien. El caso es que encender el horno antes proporcionaba enormes placeres y en verano se convierte en un reto, pero yo nunca renuncio a él. Y todo esto para animaros a preparar esta tarta de chocolate con sablée de almendra, que llega con retraso y que yo preparé cuando aún refrescaba.

Chocolate tart

Ya os conté que la tarta de manzana la hice en Murcia para celebrar mi cumpleaños por adelantado con mi familia allí, pero el día de rigor me preparé otro dulce. Por cierto, el pastel de manzana ha triunfado entre mucha gente que lo ha probado, ¡qué ilusión me hace! Otra receta que vuelvo a recomendar :). Esta de hoy es para los más chocolateros, y es que tenía un antojo desde hacía tiempo de hornear una tarta de este estilo.

Chocolate tart

Chocolate tart

Ayer fue el cumpleaños de mi hermano así que se la dedico a él, que ya he perdido la cuenta de las tartas que le debo. Tengo en el blog algunas recetas ya antiguas de pasteles de cumple que hice para celebrar su día, y me da pena no poder hacerle algo dulce ahora que vivimos lejos. Espero que a partir de ahora se anime a venir a visitarme, sobre todo porque en nuestro nuevo pisito por fin tendremos habitación de invitados. Os parecerá de locos, pero ¡mis suegros aún no conocen a mi hermano!

 Chocolate tart

Hablando del piso, efectivamente, ese ha sido el motivo principal de tener el blog algo abandonadito, pobre. Entre que se me ha acumulado mucho trabajo y que los temas de la obra y próxima mudanza requieren mucha dedicación, no me quedan fuerzas ni ganas para nada más. Pero ains, ¡qué ganas de que pase ya todo! Me estreso solo de pensar en empacar todo, llevar nuestra vida al nuevo hogar, comprar los muebles que nos faltan, rezar para que todo funcione y esté bien...

Chocolate tart

Y espero reconciliarme con los vecinos, que los obreros son algo brutos -y lentos- y han causado más de un estropicio en el edificio. Creo que para estrenar el horno, y la cocina, haré galletas para repartir en la comunidad, o algo así :P. En fin, que estoy ya impaciente, nerviosa, estresada y agobiada, pero con mucha ilusión. Este último mes vivo con la sensación de que estoy de paso entre una fase y otra de mi vida y siento como que me falta algo.El calor repentino no está ayudando.

Chocolate tart

En cuanto a la tarta, tenía claro que quería una base de masa quebrada con un toque rústico y que el relleno fuera de intenso chocolate pero sin abusar de grasas o azúcares añadidos. Así que ya sabéis, los paladares acostumbrados más a dulces muy dulces a lo mejor lo pueden notar poco goloso; ajustad al gusto. Yo he preferido apostar por un buen chocolate muy negro de calidad y acompañarlo de frutos del bosque bien ricos, para dar ese contraste dulce-ácido fresco que tanto me gusta. Hoy además le pondría helado o yogur griego escurrido y bien frío.

Chocolate tart

Receta de tarta de chocolate con sablée de almendra
Inspiración: mi cumpleaños, un antojo y el libro 'Pasión por el chocolate'
Ingredientes para un molde de unos 20 cm

- 100 g de mantequilla muy fría sin sal
- 150 g de harina
- 1 pizca de sal
- 50 g de almendra molida
- 8 g de azúcar
- 30 ml de agua helada
- 1 yema L

- 200 ml de nata para montar (sin lactosa)
- 50 g de leche (de soja)
- 300 g de buen chocolate negro bien intenso
- 2 yemas L
- sal gruesa en escamas  (opcional)

Cortar la mantequilla en cubitos y llevarla al congelador unos minutos. Disponer en el procesador de alimentos o picadora todos los ingredientes de la masa menos el agua y la yema. Triturar en varias tandas hasta conseguir una textura de migajas.

Batir la yema con el agua ligeramente, añadir y volver a triturar. Terminar mezclando con las manos rápidamente, formar un disco compacto y envolver en plástico film. Dejar en la nevera como mínimo una hora.

Precalentar el horno a 175ºC y engrasar un molde de tarta rizado, de unos 20 cm de diámetro. Estirar la masa en una superficie limpia y ligeramente espolvoreada con harina o con almendra, o hacerlo sobre papel de hornear. Cubrir bien el molde y volver a llevar a la nevera media hora.

Tapar con papel de cocina, cubrir con pesos, arroz o legumbres secas, y hornear 15-20 minutos. Retirar el papel y dejar enfriar mientras preparamos el relleno.

Picar o rallar el chocolate. Calentar la nata con la leche y apartar justo cuando vaya a romper a hervir. Echar el chocolate y remover con suavidad hasta que se funda. Agregar las yemas y batir suavemente con las varillas manuales. Debe quedar una crema homogénea.

Verter sobre la base, dando unos golpecitos para que se distribuya bien y salgan posibles burbujas de aire. Esperar a que se enfríe un poco y luego llevar a la nevera hasta que se solidifique. Servir con escamas de sal gruesa y frutos del bosque al gusto.

Chocolate tart

¡Buen fin de semana!
10 febrero, 2017

Pastel corazón de chocolate húmedo (sin gluten). Ya que toca San Valentín...

Ya avisé que la siguiente receta iba a ser dulce pero más pecaminosa, y es que no puede llegar San Valentín y yo quedarme sin hornear algo con chocolate. Me encanta el chocolate y no me avergüenzo de ello, ni me torturo ni me doy atracones -más o menos-. La vida no tiene tantos placeres y lo que yo disfruto degustando un buen chocolate no me lo puede quitar nadie, al menos mientras no agotemos los recursos. Y será un topicazo o un cliché, pero a mí me sigue pareciendo la mejor opción cuando se trata de preparar algo romántico/caprichoso/pasional. Hay muchas maneras de seducir con chocolate y compartir un pedazo de pastel hecho con amor es mucho más bonito que cualquier chorrada de regalo con mensaje prefabricado. Así que aprovechemos para sacar los moldes con forma de corazón, y ¡a fundir chocolate!

Chocolate fudge cake gluten free

Eso sí, chocolate intenso, por favor, de calidad, con poco azúcar y, si es posible, de origen y comercio justo. Lo mismo que me encanta el buen chocolate, odio el chocolate de mala calidad que solo empalaga y no deja rastros de cacao por ningún sitio. Y a la hora de hornear con chocolate, lo mejor es apostar por una miga húmeda, como un brownie, así que este tipo de pasteles son perfectos para los que necesiten prescindir del gluten. Recordad también que mejor quedarse cortos de horno que pasarnos, porque además el interior sigue cociéndose un poco cuando lo sacamos, y merece la pena conseguir un interior húmedo -que no crudo-. Combinado con unas frambuesas o fresas ya de temporada, el contraste intenso del cacao con la acidez refrescante de la fruta es toda una delicia.

Chocolate fudge cake gluten free


Creo que no he contado por aquí que hace un par de semanas tuvimos una curiosa visita de un vecino algo especial. Vivimos en un edificio de una empresa inmobiliaria que dedicado únicamente a alquiler, y creo que nosotros debemos ser de los que más tiempo aguantamos sin mudarnos. Son apartamentos chiquitines, muy básicos pero que sirven para aguantar una temporada. Pero hay mucho movimiento constantemente y todo el mundo va muy a lo suyo, no hay nada de vida vecinal, falta ese sentimiento de comunidad que no pensé que echaría de menos. Siempre me ha dado terror pensar en tener vecinos de esos que te hacen la vida imposible, pero ahora me doy cuenta de lo valioso que es también tener amistad y confianza con aquellos que viven al otr lado de tus paredes.

Chocolate fudge cake gluten free

El caso es que una noche, yo a punto de entrar en la cama, el elfo escuchó maullidos. Vivimos en un 8º piso. Me asomo a la mirilla y no veo nada, pero abro un poco la puerta y ¡zas! Se cuela un precioso gato blanco con manchas grises. Y el señor empieza a darse un paseo por todas partes como si fuera su casa de toda la vida, dejándose acariciar y curioseando por todas partes, sin muchas intenciones de marcharse. Nunca había visto un gato con tanto morro y tanta confianza desde que el mío era joven :D. Al final llamamos a la puerta de al lado y el chico que vive ahora ahí se quedó muy sorprendido porque no se había dado cuenta de que su amigo peludo se le había escapado, al parecer cuando fue a bajar la basura.

Es una forma como otra cualquiera de entablar amistad con tus vecinos, aunque te dejen la alfombra llena de pelos blancos :P. El minimo amistoso se llama Benito, por cierto. Y no sé por qué, pero le pega muchísimo. ¿Haría buenas migas con mi gato? La verdad es que lo dudo, además el nuestro ahora es un cagueta que sale pitando en cuanto alguien extraño asoma por la puerta.

Chocolate fudge cake gluten free

Receta de pastel corazón de chocolate húmedo sin gluten
Inspiración: adaptada de Donna D
Ingredientes para un molde de unos 20 cm de diámetro

- 100 g de mantequilla o alternativa sin lactosa (o usar 80 g de aceite)
- 200 g de chocolate negro de buena calidad
- 1 cucharadita de café descafeinado soluble
- 1/2 cucharadita de vainilla
- 4 huevos L
- 100 g de azúcar
- 1 cucharada de ralladura de naranja
- 1/4 cucharadita de sal
- 3 cucharadas de almidón de maíz
- azúcar glasé y frambuesas para decorar

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar un molde con mantequilla o equilvalente y harina tamizada. Conviene sacudir el exceso dando golpecitos boca abajo. Separar las claras de las yemas de los huevos y reservar las primeras aparte.

Derretir al baño maría el chocolate negro troceado con la mantequilla. Si se usa aceite, añadirlo cuando el chocolate esté fundido y algo templado. Añadir a las yemas el azúcar y la ralladura de naranja, y batir un poco hasta que quede una crema homogénea. Agregar el chocolate con la mantequilla o aceite, el café descafeinado y la vainilla.Incorporar el almidón de maíz tamizado y la sal, mezclando con suavidad.

Batir las claras a punto de nieve e incorporarlas a la masa, con movimientos envolventes, hasta que no queden pegotes blancos. Echar en el molde con cuidado, golpear para sacar las burbujas más gordas y hornear durante unos 25-30 minutos, vigilando muy bien el tiempo, ya que depende del molde. Esperar a que se enfríe sobre una rejilla antes de decorar con azúcar glasé.

Chocolate fudge cake gluten free
Si buscáis otra receta chocolatosa brutal de verdad, tenéis que probar esta receta suiza, el mejor pastel de chocolate que ha salido de mi cocina.
Y vosotros, ¿aprovecháis San Valentín para poner un poco más de amor -y calorías- en la cocina?
30 diciembre, 2016

Pan de frutas y nueces con té, miel y naranja para despedir el año

¿Estáis teniendo una Feliz Navidad? Espero que sí, al menos todo lo buena que pueda ser según las circunstancias de cada uno. A decir verdad, tengo unas ganas de que se termine el 2016 como nunca lo había sentido, y eso que para mí el cambio de año no supone mucha diferencia. Pero se han acumulado muchas cosas, personales y no personales, que me han hecho ver este año con ojos negativos, a pesar de que también ha tenido muchas cosas buenas. Así que voy a intentar centrarme en los recuerdos que merece la pena atesorar y pienso recibir el nuevo 2017 con energía positiva y ánimos renovados. Así que tenía que traer una de las últimas recetas que más alegría al estómago me han dado, este delicioso pan de frutas y nueces con té, miel y naranja, o Früchtebrot.

Fruit Teabread

Mis Navidades están pasando, dentro de lo que cabe, bien, dentro de lo normal en nuestra familia. Lo malo es que me he traído trabajo conmigo y el tiempo me ha comido un poco, dejándome poco margen para hacer todas las cosas que me hubieran gustado. También han sido las primeras fiestas sin mi abuelo, y hemos tenido a varios familiares pachuchos -con visita al hospital incluida-, así que están teniendo también su lado tristón. Pero al final es ley de vida y nunca podremos tener siempre una Navidad de ensueño; para eso nos debemos quedar con nuestros recuerdos de la infancia, cuando de verdad era una época mágica en la que solo había que disfrutar y pasarlo en grande. Qué malo es hacerse mayor :P.

Fruit Teabread

Las comilonas navideñas las llevo bien, básicamente porque no hemos tenido esas reuniones con mucha familia y en casa nos contenemos un poco. Sí hay sobresaturación de dulces porque... ¡son demasiadas cosas ricas a las que es imposible resistirse! Es el problema de la multiculturalidad, cada país y región tiene sus dulces navideños típicos... y nos gustan casi todos. Entre los españoles, suizos, alemanes, italianos y británicos, nos falta hueco, temporal y digestivo. No me preocupan las calorías, pero tengo un estómago delicadete y en cuanto me paso un poco sufro las consecuencias, como ahora mismo. Menuda noche de ardores he pasado, y no sé muy bien por qué, la verdad, ayer me porté bien -de verdad-. Es probable que mi suegra tenga razón y sea, otra vez, cosa de nervios. Mi gran propósito de Año Nuevo será aprender a relajarme y controlar los agobios que tan mal me sientan.

Fruit Teabread

Este pan de frutas es del tipo "tea bread", que además de estar muy rico para tomar con el té lleva té en la masa. Muuuuuuchas frutas secas y frutos secos, especias y aromas que juntos crean una mezcla espectacular. Se puede tunear de muchas formas, cambiando la proporción y las variedades de frutas, usando tés distintos, más o menos licor, cambiando el zumo de naranja por otro de manzana o mandarina, agregando otras especias, etc. Esta delicia la horneé a finales de noviembre, para los desayunos con mi madre, y fue un éxito. Está más rico con el paso de los días, así que no tengáis miedo en dejarlo horneado con mucha antelación. Si os encontráis con excesos de frutas secas o nueces estos días, es un buen recurso para darles salida. Sabe y huele a Navidad, pero es perfecto para cualquier día de invierno.

Fruit Teabread

Receta de pan de frutas y nueces con té, miel y naranja

Inspiración: adaptada de Das Trüffelschwein

Ingredientes para 1 pan grande

- 400 g de mezcla de frutas secas al gusto (dátiles, ciruelas pasas, pasas de corinto, pasas sultanas, arándanos rojos, orejones de albaricoque, cerezas, higos...)
- 1 litro de té fuerte o infusión al gusto (mejor si es té negro con especias como canela y jengibre)
- 1 naranja de zumo
- 2-3 cucharadas de Oporto o de ron
- 50 g de avellanas
- 50 g de nueces
- 4 huevos
- 40 g de miel
- 20 g de panela o azúcar moreno
- 200 g de harina integral de espelta
- 200 g de harina de trigo o de espelta blanca
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/4 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1/4 cucharadita de jengibre molido
- 1 pizca de nuez moscada
- 1 pizca de clavo
- 1 pizca de cardamomo
- 1/4 cucharadita de semillas de anís

Picar groseramente las frutas más grandes y quitar los huesos, las que lo tengan. Colocar en un recipiente grande y cubrir con el té filtrado y el zumo de la naranja. Añadir el Oporto o ron y mezclar todo muy bien, procurando que queden bien empapadas. Tapar y dejar reposar toda la noche,o al menos un par de horas.

Precalentar el horno a 200ºC y preparar un molde rectangular grande de tipo plumcake, engrasándolo o forrándolo con papel sulfurizado. En un recipiente grande, batir con unas varillas los huevos con el azúcar y la miel. Añadir las nueces y avellanas picadas al gusto y echar encima las harinas con las especias, la sal y la levadura. Mezclar ligeramente y echar la mezcla de frutas, escurriéndolas. Si quedara muy seco, echar un poco del líquido de la maceración.

Llenar el molde con cuidado, igualando bien la superficie, y hornear durante unos 40-45 minutos, bajando la temperatura a 180ºC pasados los primeros 15 minutos. Esperar un poco fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Está buenísimo casi con lo que sea: solo, con té, con café, con leche, con vino dulce, con fruta fresca, mantequilla salada, queso curado o queso crema, dulce de membrillo... Aguanta muy bien hasta dos semanas si se envuelve y se guarda en un sitio fresco, pero no durará tanto. Pero recordad que mejora con los días.

Fruit Teabread


¡Feliz fin de año!
02 diciembre, 2016

Gingerbread de calabaza y arándanos rojos - sin huevo, sin lactosa

Diciembre no ha empezado muy bien. Para empezar, no sé qué ha pasado con el mes de noviembre, pero esa es la historia de siempre, así que vamos a ignorarlo. El tema es que tengo dentro de mí dos criaturas peleando todo el día; un grinch que solo ve la cecanía de las fiestas como estrés, agobio y gastos, y otro que es como una galleta de jengibre con gorro de Papá Noel y lleno de lucecitas que solo quiere comprar regalos, hornear dulces y bailar villancicos mientras decora el árbol. Vamos, que sí tengo ganas de Navidad, pero no estaría mal que diciembre tuviera un par de semanas más de regalo. Así que empiezo poco a poco por aquí, con un gingerbread de calabaza o pan de jengibre que va poniendo el tono festivo, pero sigue siendo otoñal.

Pumpkin gingerbread

Ayer acabé agotadísima después de darme una buena paliza en la cocina, con incidentes varios en medio. Ya que encendía el horno, pues aprovechaba para adelantar recetas... y claro, a lo tonto se pasan las horas. En la mini cocina necesito organizarme bien para poder trabajar, intentando usar los menos cacharros posibles. En cuanto entra una masa al horno, a fregar todo para la siguiente. Y solo tengo una rejilla de enfriar, ja, qué práctico.

Encima tengo que ir haciendo fotos sobre la marcha, y con prisas porque nos quedamos sin luz, así que no paro de ir y venir cargando con cosas. Por supuesto, hay que cambiar de platito, servilleta y mantelito entre fotos, que no salgan dos recetas clónicas. Entre el caos ocurrió lo peor: se me cayó un cuenco con masa de galletas al suelo, y encima tenía el cacao en polvo sin incorporar, así que imagináos el desastre. Cacao por todas partes. En cada hueco de cada mueble. Con trocitos de mantequilla en los rincones más insospechados.

Pumpkin gingerbread

En fin, a rehacer todo y luego a limpiar, que encima venía mi suegra a tomar café y no era plan de tener todo echo un caos. Hay confianza, sí pero... no. No me lo permito. Después nos tocaba ver un par de pisos -la búsqueda del Santo Grial continúa, poco satisfactoriamente- y descubrí que lo que yo temía que era un granito incipiente ha resultado un herpes. Diagnóstico instantáneo de mi suegra, eso sí, es práctico tener un médico en la familia.

Efectivamente, pica y duele demasiado para ser una espinilla, y no lo puedo ignorar porque digamos que el labio no es muy disimulable ¬¬;. Pero la guinda del día y de este mal inicio de mes sucedió al volver a casa: nuestra hámster Arya ha muerto de repente :(. Un animalito tan pequeñín y que ha estado con nosotros algo menos de dos años, pero qué penica nos ha dado, jo. Y eso que estaba bien por la mañana, juguetona como siempre. Con estos animalitos pasan estas cosas, pero me ha dado mucha pena.

Pumpkin gingerbread

Pero bueno, confío en que el mes mejore y la Navidad ponga un buen final a este 2016 que ha sido un poco para olvidar. Hay que ser positivos, y no hay nada mejor ni más fácil para reconfortarse que hornear un pan de jengibre. Esa mezcla de melaza -miel de caña-, jengibre, canela, nuez moscada, clavo, cardamomo, anís... y el toque de la calabaza, es mágica. La miga tiene que quedar jugosita, algo húmeda, y con ese maravilloso aroma que hace que te imagines una chimenea y nieve por la ventana. Estas masas dulces no las recomiendo con chocolate, y ya es raro en mí decir eso; mejor apostar por un buen café o una infusión afrutada. O tomarlo como más os apetezca, incluso cambiando la calabaza por plátano maduro, o puré de manzana, o zanahoria... Si os gustan los panes/bizcochos muy aromáticos, jugositos y rústicos, el gingerbread os llama.

Receta de gingerbread o pan de jengibre de calabaza y arándanos rojos
Inspiración: recuerdos de esta receta y mi ánimo en general
Ingredientes para un molde rectangular de unos 20-22 cm

- 240 g de puré de calabaza asada y escurrida
- 40 g de panela o azúcar moreno
- 70 g de melaza (miel de caña) o Golden Syrup
- 60 ml de aceite
- 140 g de harina de trigo integral
- 50 g de harina integral de trigo sarraceno
- 50 g de harina blanca de espelta
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 y 1/2 cucharaditas de jengibre molido
- 1 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de nuez moscada
- 1 pizca de clavo molido
- 1 pizca de cardamomo
- arándanos rojos o pasas al gusto
- azúcar moreno mezclado con canela para la cobertura

Precalentar el horno a 180ºC y preparar el molde con papel sulfurizado. Batir en un recipiente con unas varillas la calabaza con la panela y la melaza. Aparte mezclar las harinas con el bicarbonato, la levadura, la sal y las especias.

Incoroporar todos los ingredientes y mezclar con suavidad un poco. Añadir los arándanos rojos y continuar trabajando la masa con movimientos suaves, lo justo hasta que no queden grumos secos. Llenar el molde y cubrir con la mezcla de azúcar moreno y canela al gusto.

Hornear a media altura durante unos 40-45 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga casi limpio. Esperar un poco fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.

Está rico templadito, y es difícil resistirse a no catarlo, pero con el paso de las primeras horas mejora, al desarrollarse más los aromas y el sabor de la melaza. Por la humedad que tiene es mejor guardarlo bien envuelto en la nevera pasadas las primeras 24 horas, o en una despensa que sea fría.



Si tenéis mega-puente, ¡disfrutadlo! Yo me quedo pringando en casa preparando un trabajo expositivo para clase de alemán, que veremos a ver cómo me sale. El elfo fue listo y se pilló los días de vacaciones hace tiempo, así que tiene una semana relajadita por delante. ¡A hornear!
15 noviembre, 2016

Bundt Cake marmolado de chocolate y cacahuete [Día Internacional del Bundt Cake]

Me gustó tanto la tarta de calabaza con la que despedí octubre que me daba penica actualizar con una receta nueva. Vale, es mentira, mi única excusa es que el tiempo me come viva y no sé cómo hemos llegado ya a la mitad de noviembre. Pero hoy no quería faltar a la cita del Día Internacional del Bundt Cake o National Bundt Cake Day, que ya sabéis que cualquier excusa es buena para hornear. Estaba tentada de abrir ya el cajón navideño, como el año pasado, pero por ahora me contengo. Es que tenía esta receta de Bundt Cake marmolado de chocolate y cacahuete haciéndome ojitos, y claro, había que probarlo.

Marbled chocolate bundt cake

Pues sí, el tiempo vuela y se me acumulan las recetas. Porque yo sigo torturándome leyendo revistas, mirando libros, perdiéndome por la red y repasando mis favoritos, pines, y demás. Encima el estrés navideño empieza a presionarme el cerebelo y estoy en un modo de aturullamiento mental que me agobia un poco, la verdad. Tengo poco tiempo para cocinar y sacar fotos, pero es una necesidad vital incontrolable. Así que recetas tengo pendientes de sacar, pero solo me falta encontrar tiempo y ganas de actualizar el blog más a menudo. Ya sabéis el mal de trabajar con el ordenador; cuando terminas solo quieres tirarlo por la ventana. Lo último que apetece es seguir una o dos horas más tecleando delante de una pantalla.

Marbled chocolate bundt cake

Marbled chocolate bundt cake

La última semana ha sido rarísima, con el festivo de la Almudena el miércoles, el elfo de viaje todo el fin de semana, el genial encuentro entre amigos de Recetags que se organizó el sábado -espero dejar alguna reseña por aquí, fue genial!-, un montón de imprevistos buenos y malos... Y encima todo aderezado con un panorama de actualidad nacional e internacional del que mejor huir. Pero bueno! Siempre nos quedará la cocina como refugio. Mucho mejor si es en buena compañía, por supuesto :).

Marbled chocolate bundt cake

Este Bundt es un simple marmolado con el toque de la mantequilla de cacahuete en la masa clarita, al que he querido añadir un poco de harina de maíz amarilla para darle otra textura a la miga. Nada de glaseados ni coberturas, solo un poco de azúcar y cacao para que no esté totalmente desnudo. Pero un chocolate fundido con cacahuetes tostados por encima le iría de miedo, yo lo dejo caer.

Receta de Bundt Cake marmolado con chocolate y cacahuete
Inspiración: adaptada de Zucker, Zimt und Liebe
Ingredientes para un molde grande

- 175 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 150 g de azúcar
- 4 huevos L
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 45 ml de leche
- 220 g de harina de repostería
- 80 g de harina de maíz (no maizena, se puede usar trigo sarraceno o trigo normal)
- 2 pizcas gordas de sal fina
- 1/2 cucharadita de canela
- 2 cucharaditas de levadura química
- 2 cuharaditas de cacao puro en polvo
- 1 cucharada de leche
- 2 cucharadas de mantequilla de cacahuete natural
- 1 cucharada de leche

Precalentar el horno a 175ºC y preparar el molde de tipo Bundt. Engrasar bien con mantequilla y añadir harina tamizada, golpear para quitar el exceso y reservar.

Tamizar en un recipiente la harina de repostería con la harina de maíz, la sal, la canela y la levadura. En otro cuenco más grande, batir la mantequilla troceada un poco con una batidora de varillas. Añadir el azúcar y batir durante, al menos, 3 minutos, a velocidad media. Debe quedar esponjoso, con un color pálido y haber aumentado de volumen.

Echar los huevos unos a uno, batiendo un poco después de cada adición. Incorporar la leche y la mezcla de harina alternando en dos o tres tandas, batiendo ligeramente. Terminar de mezclar la masa con una espátula y dividir en dos partes.

Mezclar una de las masas con la cucharada de leche extra y el cacao en polvo tamizado; mezclar la otra con la restante cucharada de leche y la mantequilla de cacahuete. Llenar el molde alternando las masas al gusto, dibujando el marmolado como se prefiera.

Hay que procurar que todo el molde quede bien cubierto por las masas. Agitar un poco para repartirlas bien y hornear sobre una rejilla durante unos 55 minutos. Esperar 10 minutos fuera del horno antes de desmoldar sobre una rejilla. Dejar enfriar completamente antes de decorar con azúcar glasé y cacao.

Marbled chocolate bundt cake

Recetas de Bundt Cakes pasados:

- Gingerbread Bundt Cake
- Bundt Cake de avellana y naranja
- Bundt Cake de chocolate y naranja bajo en grasa
- Bundt Cake de limón ligero
- Bundt Cake de chocolate con calabaza
- Bundt Cake marmolado tres colores
- Bundt Cake de espelta y cacao

¡Feliz semana!
19 julio, 2016

Pastel de avellana y ruibarbo [sin gluten] - No hay calor que me impida encender el horno

¿Me quejo del calor? ¿Vuelvo a repetirme como un mal gazpacho? Es mi blog y mi rincón personal para mis desvaríos particulares, pero ya me canso a mí misma. La semana pasada tuvimos días fresquitos y la primera ola ardiente ya llegado mucho más tarde que el año anterior, así que por el momento no protestaré mucho. Bueno, sí me quejo de que justo el domingo, cuando tocó pasar el día en el Parque Warner con mis suegros y los niños alemanes de la prima del elfo, fue el día más caluroso de la semana, y por la tarde era ya insoportable. Pero por eso sentó tan bien pillar el sofá en casa después de una buena ducha. Llevo días durmiendo poco mal, eso sí, aunque ninguna ola de calor me impedirá seguir encendiendo el horno. Un pastel de avellana y ruibarbo como este bien merece la pena sudar un poco.

Rhubarb hazelnut cake

Hacía tiempo que no veía a los peques, hay que ver cómo crecen, maldita sea. Son casi como mis sobrinos - no veo en mi futuro próximo o lejano sobrinos de verdad, ejem -, nacieron poco antes de que me mudara a Madrid y los primeros años compartíamos muchos ratos familiares juntos. Ahora llevan un tiempo viviendo en Frankfurt por cuestiones de trabajo de los padres, y la verdad es que da penica no verlos crecer de cerca. Me alegro por ellos, porque así han podido recuperar de verdad el alemán y ahora sin biligües, aunque al principio se les pierden algunas palabras en español; si es que son muy niños todavía :). Este año ya han empezado a subirse a atracciones más de mayores y me lo he pasado genial acompañando a uno de ellos en su primera montaña rusa de mayores, con sus loopings y tirabuzones. Chillar a lo loco a cientos de kilómetros por hora sientan bien de vez en cuando.

Rhubarb

Rhubarb

Ayer horneé pan y aproveché para preparar también un par de hornadas de galletas, pero por suerte este pastel vio la luz cuando todavía no era arriesgado encender el horno. El ruibarbo me encanta desde que lo empecé a probar de pequeñita en Suiza  - uno de mis primeros recuerdos allí es mi padre enseñándome todas las plantas del jardín que tenía mi abuelo, con frondoso ruibarbo en su esplendor -, en compota, mermelada y pasteles. En Madrid sigue siendo difícil de encontrar y además es caro, pero por suerte me trajeron un poco desde Holanda hace unas semanas y pude aprovechar para darme el capricho de un pastel a mi gusto.

Rhubarb hazelnut cake

Lo llamo pastel porque no es exactamente un bizcocho, ni una tarta. En alemán lo bautizaría como Kuchen, creo. Es sin gluten simplemente por casualidad, no porque yo tenga nada en contra de las harinas que lo llevan. Por suerte no soy celíaca y me parece absurdo demonizarlo por supuestas cuestiones de salud si no hay motivo. Pero es que la combinación de trigo sarraceno o alforfón, maíz y frutos secos molidos nos da una masa abizcochada rústica con un sabor una textura que me encanta. Me basé en varias recetas para inspirarme y casi todas usaban miel en la masa; yo tenía que gastar un tarro de sirope de ágave que me regalaron así que di el cambiazo, y suprimí cualquier azúcar extra en la masa. Es poco dulce, dejando todo el protagonismo a la avellana y el ruibarbo.

Rhubarb hazelnut cake

Receta de pastel de avellana y ruibarbo (sin gluten)
Inspiración: mis recuerdos de Suiza
Ingredientes para un molde redondo de unos 22 cm

- 400 g de ruibarbo
- un poco de azúcar (opcional)- 75 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 100 ml de sirope de ágave
- 2 huevos L a temperatura ambiente
- 125 gr de yogur a temperatura ambiente
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla 
- 160 g de harina de maíz fina (no maizena)
- 35 g de harina de trigo sarraceno
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 pizca de canela molida
- 1 pizca de jengibre molido
- 70 g de avellanas molidas
- crocanti de avellana o avellana cruda picada

 Precalentar el horno a 180ºC y engrasar o forrar un molde redondo de fondo desmontable. Lavar bien el ruibarbo, cortar las posibles partes dañadas y las leñosidades, y trocear. Añadir un poco de azúcar y mezclar bien. Reservar.

Trocear la mantequilla en un cuenco mediano y batir con una batidora de varillas. Agregar el sirope de ágave, batir un poco más e incorporar los huevos, batiendo bien. Añadir el yogur y la vainilla y batir hasta integrarlo todo.

Rhubarb hazelnut cake

Tamizar aparte o directamente encima la harina de maíz, la de trigo sarraceno, la levadura, la sal, las especias y la avellana molida. Mezclar con suavidad usando una espátula con movimientos envolventes, hasta que no haya grumos secos.

Verter en el molde, repartir el ruibarbo por encima presionando un poco y agregar crocanti de avellana al gusto. Hornear durante unos 45-50 minutos, hasta que se dore bien por encima y al pinchar con un palillo en el centro salga limpio. Esperar un poco antes de desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Rhubarb hazelnut cake

A finales de mes iré por fin a Murcia, a ver qué tal se presenta el mes de agosto. Julio por el momento aguanta dentro de los parámetros razonables, a pesar de que se me está haciendo laaaaaaargo. Lo genial es que mi padre se va a pasar por aquí por cuestiones de trabajo así que a la vuelta me va a recoger, y me ahorro el rollazo del tren para la ida :). ¡Y me va a traer calabazas! Ya pienso en recetas otoñales...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...