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02 junio, 2012

hemc#57: Tortitas de calabacín y patata

Ya estoy de nuevo en Madrid. Bueno, llevo varios días ya aquí pero tengo tantas cosas que hacer que se me están esfumando las horas y los días, y apenas tengo tiempo de nada. Menos mal que es temporada baja de series porque tendría un grave problema para llevar mi ritmo habitual del resto del año...

Y a lo tonto, ya es junio; es un mes extraño. Me trae buenos recuerdos de cuando era pequeña ya que implicaba tener sólo clase por la mañana, tardes largas jugando en el parque, piscina, vacaciones a la vuelta de la esquina, helados y polos... ¡Pero ahora me agobia mucho! Y el calor no ayuda, desde luego. Salir a correr se vuelve una actividad de riesgo, pero también limpiar la casa, encender el horno o ponerse a planchar. Tocan madrugones para aprovechar el fresco mañanero.



Zucchini latkes

Antes de que se me pase el tiempo volando de nuevo y el mes se acabe, participo con la primera receta de calabacín para el Hecho en mi cocina que acoge Ana, como ya comenté en la otra entrada. No quería que se me escapara la oportunidad de sumarme a la fiesta de esta fantástica verdura, como me está pasando con otros eventos de la blogosfera, así que ayer mismo aproveché para uno de mis experimentos.



Zucchini latkes


Hacía tiempo que llevaba viendo por la red recetas de los llamados latkes, un plato al parecer típico judío realizado con patatas y matzo. Me recuerdan un poco al Rösti suizo, y al encontrarme variantes que añaden verduras a la masa me pareció una idea genial para que el elfo se las comiera sin rechistar. El pobre tiene un trauma infantil con el calabacín y yo trato de que aprenda a apreciarlo; estas tortitas le han gustado mucho, y son muy sencillas de hacer. Las cantidades van un poco a ojo, no tienen demasiado misterio :).



Zucchini latkes


- 1 calabacín tamaño estándar
- 1 patata hermosa
- 2 cucharadas de queso rallado fino (tipo parmesano)
- 1 huevo batido
- pan rallado
- ajo granulado
- pimienta negra
- tomillo
- sal
- aceite de oliva

Lavar y pelar la patata y el calabacín. Desechar los extremos y rallar usando un rallador con ranuras gruesas. Poner en un colador y presionar bien para escurrir la máxima cantidad de líquido.

Disponer en un cuenco y añadir el resto de ingredientes al gusto (menos el aceite). Añadir el pan rallado poco a poco, mezclando, hasta conseguir una textura húmeda pero que permita compactar porciones con una cuchara.


Zucchini latkes


Calentar aceite en una sartén antiadherente y cocinar porciones poco a poco, dejando que se doren bien por cada lado. No llenar demasiado la sartén, mejor trabajar en tandas. Retirarlas y dejarlas reposar sobre papel absorbente para evitar el exceso de aceite. Se pueden congelar una vez frías.


Zucchini latkes
14 febrero, 2012

Lentejas rojas con bulgur

Una vez más tengo que agradeceros todos los comentarios y mensajes que me habéis hecho llegar a raíz de mi pequeño decaimiento del otro día. Muchas, muchas gracias por las palabras de ánimo, por compartir vuestras propias experiencias, por el cariño virtual y por recordarme que la actitud de una misma es fundamental ante las adversidades. Y que también hay que pasar por malos momentos para levantarse con más fuerza y disfrutar de los buenos. Por eso en el día de San Valentín me acuerdo de todos los que estáis detrás de esas pantallas, visitantes ocasionales, anónimos, lectores asiduos, comentaristas, y amigos virtuales (algunos no tan virtuales ya); porque sois los que al final hacéis que esto del blog merezca la pena :-).

Y ya termino con la ñoñería, y traigo un plato que no tiene nada de especial, pero que en un día frío como hoy y después de quemar calorías y endorfinas sienta de maravilla. Cada vez me gustan más las legumbres y quiero probar más variedades a pesar de que tengo las digestiones delicadas, pero mis favoritas creo que serán siempre las lentejas, que no han faltado nunca cada semana en casa de mis padres.


Lentejas rojas con bulgur

Me gustan mucho las lentejas rojas porque al no tener piel son muy digestivas y requieren poco tiempo para cocinarse. La primera vez que las probé las hice puré triturándolas, pero últimamente me gusta más dejarlas tal cual, jugando con la textura final dependiendo del tiempo final de cocción. Los platos de legumbres en mi casa casi siempre son vegetarianos, por lo que para dar un aporte nutricional más completo he empezado a combinarlas con un cereal y conseguir un plato único lleno de proteínas vegetales (recomiendo estudiarse bien el completo post que hizo al respecto Lucia de Dime Qué Comes). En lugar de bulgur, que puede ser algo más difícil de encontrar, se puede usar arroz sin problemas, mejor si es integral.


Para dos raciones grandecitas (plato único)

- 100 gr de lentejas rojas
- 75 gr de bulgur
- 2 patatas medianas
- 1/2 calabaza pequeña (unos 200 gr, pelada)
- 2 cebolletas
- 1 diente de ajo
- 200 gr de tomate natural triturado
- vino tinto
- caldo (mejor si es casero) o agua
- aceite de oliva virgen extra
- 1 hoja de laurel
- comino molido
- cilantro fresco o perejil
- sal y pimienta negra

Pelar las patatas y la calabaza, y trocearlas, combinando trocitos pequeños con cubos más grandes; lo hago así para que las piezas más pequeñas terminen casi deshaciéndose y dando más cuerpo al guiso. Picar la cebolleta y el diente de ajo.

Lentejas rojas con bulgur


Poner a calentar un poco de aceite en una cazuela o en una olla, y pochar la cebolleta con el ajo unos minutos. Añadir la patata y la calabaza, removiendo unos minutos, y seguidamente las lentejas y el bulgur. Dar unas vueltas y regar con un poco de vino tinto. Cuando se evapore el alcohol, cubrir con caldo o agua, añadir el laurel y comino al gusto. Añadir por último el tomate, removiendo bien; tapar y dejar cocer a fuego lento durante al menos 30 minutos, vigilando que no quede demasiado seco. Salpimentar al final de la cocción y servir con perejil o cilantro fresco picado, y, como siempre, un buen pedazo de pan.
29 enero, 2012

Hamburguesas de quinoa, lentejas y soja

Me gustan los domingos por la mañana, creo que desde siempre. Y no porque sea festivo y pueda dormir más ya que me levanto temprano por gusto y por costumbre. Ahora en Madrid suelo ir con mi suegra a primera hora al mercadillo (es curioso, en mi casa en Murcia siempre le llamamos "mercado", aquí al parecer todo el mundo le pone  el "-illo", ¿también en el resto del país?); en Murcia daba un paseo con mi padre para tomar café y quizá ver alguna exposición; y en el campo (cuando éramos pequeños mi hermano y yo siempre íbamos al campo los fines de semana), se llenaba de más gente para comidas familiares.
Pero terminada la comida el domingo deja de gustarme. Quizá me recuerda a la época escolar y lo mucho que odiaba los lunes, pero el caso es que me entra una apatía tremenda, se me quitan las ganas de hacer nada de provecho, y suele ser el momento de la semana que mi mente elige para ponerse en plan nostálgico. Por eso intento combatir ese hastío encendiendo el horno para preparar algo dulce, así que será mejor que vaya pensando en algo para hornear esta tarde-noche que además se nos ha acabado el último bizcocho...

 Hamburguesas de quinoa, lentejas y soja

Sé que hay mucha gente que el concepto "hamburguesa vegetariana/vegana" le hace fruncir el ceño. A los apasionados de las hamburguesas porque les hace añorar la carne, y a otros porque tratar de "camuflar" productos vegetales con formas "cárnicas" no les convence. Yo hace años que dejé de consumir hamburguesas "normales" porque cada vez me gusta menos comer animales terrestres, y no las hecho de menos. Me encanta disfrutar de un buen plato de cuchara o una ensalada de legumbres, pero también me gusta jugar un poco y prepararlas de formas diferentes. Puede ser un buen modo de conseguir que los niños (y no tan niños) que rechazan las legumbres se las coman sin quejarse, aunque no me convence del todo eso de esconder ingredientes. Pero lo importante aquí es que tenemos una forma diferente de consumir proteínas vegetales, que se pueden condimentar al gusto y servir como más apetezca: con salsa de tomate, de yogur, gratinadas con queso, dentro de pan de hamburguesa, con ensalada... Y se congelan de maravilla! :)

- 1/2 taza de quinoa (100 gr)
- 1/2 taza de lentejas rojas o lentejas sin piel (115 gr)
- 1/4 taza de soja texturizada fina (25 gr)
- 1 litro de agua o caldo de verduras
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharada de levadura en copos
- 1 cucharadita de sal fina
- 1 cucharadita de ajo granulado
- 1 cucharadita de comino molido
- 1/4 cucharadita de pimienta negra molida
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce
- 1 cucharadita de tomillo seco
- 1 cucharadita de mostaza de Dijon
- 1 cucharadita de perejil picado seco
- 1/2 cucharadita de cilantro molido seco
- 2 cucharadas de maizena
- pan rallado

Cubrir la soja con agua y dejar rehidratar durante media hora. Enjuagar y escurrir las lentejas con la quinoa varias veces. Poner en una cazuela con el litro de agua o caldo y cocer ambos durante 25-30 minutos, hasta que esté bien blando y no quede casi líquido. Escurrir y dejar enfriar un poco. Escurrir también la soja, presionando con un paño o papel de cocina para que pierda todo el líquido posible.

Hamburguesas de quinoa, lentejas y soja

En un recipiente mediano, poner la mezcla de quinoa y lentejas con la soja; añadir la levadura, la sal y todas las especias; mezclar bien. Añadir la maizena y trabajar hasta conseguir una masa homogénea y lo suficientemente compacta como para darles forma. Con ayuda de un molde de hamburguesas, o con las manos, formar las hamburguesas del tamaño deseado. Pasar con cuidado por pan rallado e ir reservándolas. Calentar aceite en una sartén y freírlas hasta que estén bien doradas  por ambos lados. Dejar escurrir el aceite sobrante sobre papel de cocina y servir al gusto.

También se pueden hacer al horno, a temperatura fuerte hasta que se hayan dorado (dar la vuelta a cada pieza para que se horneen por igual por ambas caras).

Hamburguesas de quinoa, lentejas y soja

Como sólo somos dos, sobraron unas cuantas unidades. Lo que hice con ellas fue prehornearlas, una vez pasadas por pan rallado, para que se cocieran sólo un poco. Una vez frías, las envolví individualmente en papel film y las congelé. Para consumirlas basta con pasarlas unos minutos por aceite por cada lado, y quedan igual de ricas que recién hechas.
21 enero, 2012

Pollo guisado con berenjena - Inaugurando la cocotte

¡Hola papá! No te olvides de darle la merienda al gato!

Sabía que mi padre entraba a mi blog a leerme de vez en cuando, pero no caí en la cuenta de que desde que ya no vivo allí probablemente lee todo lo que publico hasta el otro día. Estuve un buen rato hablando con mi madre por teléfono, contándole todo lo que había dado de sí el fin de semana pasado, pero me olvidé de mencionarle un detallito de nada... los últimos regalos de Reyes. Y es que entre comentar las películas, series, el teatro, el reencuentro con la familia política, las novedades que había por Murcia... ¡me olvidé! Sabía que me dejaba algo, pero no caí en el momento... Siempre me pasa lo mismo en nuestras habituales charlas telefónicas; nos liamos a hablar de muchos temas y al colgar me doy cuenta de que la mitad de cosas que le quería comentar se me habían olvidado. El caso es que al día siguiente fue ella la que me llamó la atención sobre la cocotte, el delantal y las trufas: "¡Tu padre me enseñó lo que te han regalado a través de tu blog!" Ups! :-).

 Cocotte de pollo y berenjena con cous-cous

Así que hoy le dedico esta entrada y esta receta a mis queridos padres, por ningún motivo en especial, ya que siempre se lo merecerían. Me resulta extraño ahora tener presente que mis desvaríos los va a leer mi padre desde su oficina (en realidad nunca pienso en que me puede leer mucha gente, conocida o desconocida); es que nunca comenta, es un espía silencioso! Sé que no se lleva muy bien con la web 2.0, pero un saludito alguna vez no vendría mal (indirecta-directa). Y mi madre, a ver si tiene tiempo y se anima a manejarse ella misma con el ordenador, que es su gran propósito de todos los años.

Esta es la receta que tuvo el honor de inaugurar mi preciosa cocotte. Leí y releí bien las instrucciones y consejos de uso, la limpié bien como se indica, y tiré de nevera para ver qué podía cocinar. Hacía frío; quería que fuera un plato completo con buena salsa o caldo y que pudiera dejarlo haciendo chup-chup tranquilamente mientras salía a correr.
Una bonita bereneja rallada me recordó una combinación de sabores que probé hace tiempo, y me puse manos la obra.

Cocotte de pollo y berenjena

Para dos personas:

- 4 contramuslos de pollo sin piel
- 1 puerro pequeño
- 1 cebolla dulce
- 1 diente de ajo
- 1 berejena no muy grande
- 1/2 vaso de vino blanco
- caldo de pollo o verduras
- 2 hojas de laurel (1, si es grande)
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 cucharadita de perejil seco
- 1 cucharada de tomillo seco
- 1 pizquita de canela molida
- sal y pimienta negra
- aceite de oliva virgen extra

Limpiar los contramuslos del exceso de grasa que puedan tener. Picamos la cebolla y el ajo; pelamos un poco la berenjena y la troceamos en cubos de tamaño medio (yo piqué la mitad más pequeñitos para que una parte quedara deshecha en la salsa, y la otra mitad más grandes para que aguantaran enteros).

Poner a calentar la cocotte o cazuela con un fondo de aceite de oliva; añadir el pollo y dorar bien unos minutos por cada lado. Retirar y reservar.
En el mismo aceite, pochar la cebolla y el diente de ajo picados, hasta que estén transparentes. Incorporar la berenjena, subir el fuego y regar con el vino blanco. Dar unas vueltas hasta que la berenjena comience a coger color, añadir entonces el pollo y condimentar con las especias. Cubrir con el caldo (o agua, en su defecto), esperar a que casi empiece a hervir, bajar la temperatura y tapar. Dejar cocinar a fuego muy lento como mínimo 45 minutos, pero si es más de una hora mucho mejor. Vigilar la cantidad de líquido de vez en cuando, y remover con suavidad para asegurar que no se seque el fondo. Cuanto más tiempo cueza, la berenjena se irá deshaciendo y fundiéndose con la salsa, que resultará muy aromática. Quitar la tapa en los últimos minutos de cocción hasta conseguir el punto de espesor deseado. Servir con cous-cous, u otro grano al gusto.

Cocotte de pollo y berenjena con cous-cous

27 noviembre, 2011

Sopa de calabaza y boniato

¡Estoy machacada! Pero feliz :)
Me he pegado un buen madrugón (ya sabéis, de esos en que las calles aún no están puestas) para poder desayunar bien antes de prepararme para ir hacia la carrera. ¡Qué frío hacía antes de amanecer! Pero iba con mucha motivación, aunque con algo de miedo por mi pie... Al final sólo me ha dado alguna molestia al principio, espero que mañana no tenga muchas secuelas!
A pesar de ir sola me lo he pasado muy bien; había muchísima gente y eso ha ocasionado algún problema que otro con la organización de la salida y la llegada, pero yo he corrido a mi ritmo (dejándome el alma en según qué cuestas, ya podría ser Madrid más llano :P) y he podido terminar sin desfallecer los 10 km en el tiempo que tenía en mente, alrededor de una horita. La verdad es que después de un esfuerzo así (que para mí ha sido enorme) cruzar la meta te da un chute de satisfacción, orgullo personal, sensación de libertad, armonía mental... difícil de describir pero muy recomendable. Y de regalo, una mañana preciosa, el parque del Retiro ha lucido hoy en todo su esplendor otoñal.

Pumpkin sweet potato soup

Y bueno... es el último fin de semana de noviembre, ya hay luces de Navidad por algunas ciudades, el monotema de las fiestas es totalmente inevitable... y en mi cabeza ya lo lleva siendo varios días, para qué negarlo. Si tengo tiempo esta tarde haré el cambio de look pertinente para el blog, mientras hago experimentos dulces con el horno. Pero a pesar de todo no me olvido de las calabazas, y para demostrar que no sólo la utilizo en repostería, dejo hoy una sopita muy reconfortante, que el frío ya se empieza a notar cada vez más. No tenía claro si llamarlo sopa o crema, porque tiene una textura melosa, pero puesto que las cremas en mi casa son mucho más espesas, sopa se queda.

Parecen muchos ingredientes, pero que no os asuste, casi la mitad son especias y se pueden ajustar al gusto de cada uno ;).

- 1 chalota
- 1 ramita de apio
- 1 1 diente de ajo
- 1 trocito de jengibre fresco
- 2-3 tomates, pelados y sin semillas
- 2 zanahorias medianas
- 1 boniato no muy grande
- 1 calabaza mediana

- medio vaso de vino blanco
- 2 cucharadas de zumo de limón
- 1 cucharadita de concentrado de tomate
- 1 litro de caldo de verduras
- 1 cucharadita de mezcla de hierbas provenzales
- 1 cucharada de cúrcuma molida
- 1/4 cucharadita de canela molida
- 1/4 cucharadita de cilantro molido
- 2 hojas de laurel
- sal y pimienta
- aceite de oliva virgen extra

Empezar preparando todos los ingredientes.
Picar la chalota, el apio, el diente de ajo, los tomates y las zanahorias. Pelar y rallar el jengibre, conservando el jugo que suelte. Pelar y trocear en cubos el boniato y la calabaza, desechando las semillas (o mejor, guardándolas para tostarlas luego).

Poner una olla o cazuela con un poco de aceite a calentar. Pochar a fuego bajo la chalota con el apio, el diente de ajo y el jengibre. Incorporar los tomates y las zanahorias; subir el fuego y saltear unos minutos. Añadir el boniato y la calabaza, dando unas cuantas vueltas para que se impregnen bien con el resto de ingredientes. Regar con el vino y dejar que se evapore el alcohol. Añadir el limón, el concentrado de tomate y todas las especias, cocinando a fuego medio unos minutos. Cubrir con el caldo de verduras, bajar el fuego y dejar cocinar hasta que todas las verduras estén bien blandas. Retirar las hojas de laurel, probar el punto de sal y apartar del fuego para que repose todo un poco. Triturar con ayuda de una batidora hasta dejar una textura fina pero con cuerpo (a mí no me gusta pasar las cremas por el chino, pero eso al gusto). Volver a calentar antes de servir, acompañado, como siempre, de buen pan.

Pumpkin sweet potato soup


Disfrutad de lo que queda de domingo, ¡y feliz inicio de semana!
13 noviembre, 2011

Calabaza rellena de boletus con castañas

Casi todos los sábados el elfo y yo comemos con parte de su familia, sus padres, su tío, su prima, el marido (alemán) de su prima y sus dos pequeñuelos de 4 añitos (adorables). A veces se nos une alguien más, pues tienen parientes desperdigados por toda la Península, normalmente en ocasiones especiales. Ayer fue una de ellas, pues había que festejar un doble cumpleaños; su padre y su tío nacieron con sólo un día de diferencia, aunque en años diferentes, ¡qué cosas :) ! Fuimos a comer a un sitio un poco especial y lo pasamos estupendamente, con buena comida y mejor compañía; la verdad es que son todos majísimos y me tratan de maravilla, he tenido suerte con la familia política.
Esta mañana temprano hemos ido, como de costumbre, mi suegra y yo al mercadillo y después a un par de recados más. Pero hoy me tocaba comer sola, con el elfo en la otra punta de Madrid jugando su partido de los domingos, así que he aprovechado para hacerme algo diferente, que normalmente el carnívoro de la pareja no recibiría con mucha ilusión.

Hace no mucho que descubrí el evento mensual vegetariano que organiza Cocinamos Sin Crueldad,  y por fin he podido llegar a tiempo a participar. Para la edición CSC#11 del mes de noviembre, nessie de Chocoginja ha elegido un tema muy de temporada, las setas. Con el otoño ya encima, ya se ven buenos ejemplares de setas en los mercados (y los más afortunados, en bosques y campos); unos magníficos boletus en nuestro puesto de confianza me inspiraron para esta receta improvisada. Acompañados de otros dos productos muy otoñales, las castañas y, cómo no, la calabaza. No tiene mucho misterio la verdad, es una preparación muy simple, pero lo bueno es que admite las variaciones y añadidos que se os ocurran.

Roasted squash with boletus and chestnuts

Para 1 persona como plato único, o 2 personas como primer plato:

- 1 calabaza pequeñita
- aceite de oliva virgen extra
- 1/2 diente de ajo
- 1 cucharadita de concentrado de tomate
- 1 boletus mediano
-  4-5 castañas
- zumo de limón
- vino blanco
- leche o nata vegetal (para darle cuerpo, opcional)
- hierbas provenzales (tomillo, romero, orégano...)
- sal y pimienta negra
- queso para gratinar (opcional)

Lavar la calabaza, cortar los extremos y partir en dos mediante un corte longitudinal por el medio, usando un buen cuchilo afilado. Retirar las semillas y los posibles filamentos del interior. Poner en una bandeja con un poquito de agua, boca abajo, y hornear unos 10-15 minutos, hasta que esté la carne tierna, pero al dente. Hacer un corte en forma de X en las castañas y asar unos minutos hasta que se puedan atravesar con un cuchillo; dejar enfriar un poco y pelarlas, aún calientes.

Picar el diente de ajo y trocear el boletus y las castañas en piezas más o menos grandes, al gusto. Calentar un poco de aceite en una sartén y dorar ligeramente el ajo; añadir el boletus, el tomate, y un chorrito de zumo de limón. Saltear unos minutos a fuego fuerte; regar con vino y dejar que se evapore el alcohol. Sazonar con las hierbas y añadir un poco de leche o nata, si se desea. Extraer la carne asada de la calabaza, pero dejando una capa antes de llegar a la corteza; incorporar a la sartén, chafándola bien para que se mezcle de forma homogénea; añadir las castañas y cocinar unos minutos más. 

Roasted squash with boletus and chestnutsRellenar con esta preparación las calabazas y hornear unos minutos hasta que estén bien tiernas. Se pueden cubrir con queso para que gratinen, pero yo quise hacer una receta totalmente vegana en esta ocasión (y recortar calorías, ya de paso ;) ).
Servir calientes; la idea es poder "rascar" con el tenedor la carne bien tierna de la base de la calabaza, que se habrá terminado de hacer en el segundo golpe de horno.

Roasted squash with boletus and chestnuts
14 octubre, 2011

Crema de coliflor y cúrcuma

¡Anda, si se ha hecho de noche! Cómo se nota que se acortan los días... Llevo unas horas sentadas delante del ordenador poniendo orden, terminando trabajo atrasado y editando fotografías, y se me ha pasado el tiempo volando. Y es que esta semana no sé qué pasa pero me faltan horas para hacer todo lo que tengo pendiente, y si a eso le sumamos algunos imprevistos... Pero bueno, la semana que viene espero normalizarme un poco. 

¡Antes de que se me olvide! Muchos me habéis preguntado por el papel que usé en los muffins de la entrada anterior (disculpad que no haya podido responderos uno a uno). Es una idea que vi en algún blog americano y me gustó, sobre todo por el toque rústico que tan bien queda en la repostería otoñal: simplemente hay que coger papel de hornear (mejor del oscuro si encontráis), recortar cuadrados lo suficientemente grandes para que forren cada hueco de la bandeja de muffins (y que sobre un poco) y rellenarlos con la masa. Y listo! :)

Cauliflower curry


Para encarar el fin de semana una receta sencilla y ligera pero muy reconfortante. Aunque todavía no tenemos el frío que deberíamos tener (ejem, por favor señor otoño, ya va siendo hora), me apetecen mucho sopitas y cremas a la hora de la cena. Y aunque parezca mentira, esta receta no incluye calabaza ;).

- 400 gr de coliflor troceada
- 1/2 cebolla picada
- 1 puerro picado
- 1 trocito de jengibre freco rallado
- 1-2 cucharadas de cúrcuma (al gusto)
- 1/2 cucharadita de cilantro molido
- 1 pizca de nuez moscada
- 1 cucharadita de comino molido
- aceite de oliva suave
- 1/2 vaso de vino blanco
- 1 litro de caldo de verduras
- sal y pimienta negra
- queso de cabra suave

 Calentar un poco de aceite en una cazuela; pochar la cebolla hasta que empiece a estar transparente. Añadir el puerro, el jengibre y las especias; cocinar todo unos minutos a fuego medio. Incorporar la coliflor y dar unas vueltas para que coja bien los aromas; regar con el vino y cocinar hasta que se evapore el alcohol. Cubrir con el caldo de verduras y dejar a fuego lento hasta que toda la verdura esté tierna. Triturar con una batidora y salpimentar al gusto. Si se quiere una textura más suave, pasar por un chino; yo no lo suelo hacer, me gusta la textura más consistente. Servir con queso de cabra desmenuzado por encima, al gusto, y acompañar de un buen pan.
07 octubre, 2011

Curry de gambas con arroz integral

Parece que ahora sí... el otoño está en el aire...
Al menos cuando he salido esta mañana a correr un poco noté que soplaba un vientecito bastante más fresco, y no me he puesto a sudar enseguida como me pasaba estas últimas semanas. Por cierto, estoy cogiendo rutina en esto de correr, aunque mi nivel sigue siendo bastante penoso, pero poco a poco. Eso sí, he aprendido bien la lección de que es necesario empezar suave, e imprescindible calentar y estirar antes y después; donde vivimos hay muchas cuestas y muy empinadas, y se ve que forcé demasiado las rodillas los primeros días. Claro, las pobres no están acostumbradas a aguantar ese trote... El caso es que me levanté una mañana sin poder casi andar! Como digo, aprendí bien la lección.

Shrimp curry

Ahora mismo acabo de sacar una bandeja de muffins del horno (¡qué bien huele!) pero hoy os dejo una receta salada que tenía esperando en el desván de los borradores ya unos cuantos días. Un plato sencillo que se prepara en poco tiempo y que se ajusta fácilmente al gusto de cada uno en cuanto a especias. Si os gusta la leche de coco, se puede usar perfectamente en lugar del queso fresco, así tendrá un aire más asiático, y si toleráis el picante, no os cortéis añadiendo chile.

Para dos personas:

- 1 cebolleta grande bien picada
- 1 diente de ajo picado
- 1 trocito de jengibre fresco rallado
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1/2 pimiento rojo troceado
- 1 zanahoria troceada
- 1/2 cucharada de puré concentrado de tomate
- 1 cucharadita de azúcar moreno
- 1 - 2 cucharadas de mezcla de especias de curry (o una mezcla propia al gusto: cúrcuma, comino molido, cilantro, nuez moscada, pimienta, cayena...)
- 350- 400 gr de queso fresco cremoso desnatado
- 200 gr de gambas (pueden ser congeladas)
- sal y pimienta negra
- aceite de oliva
- perejil o cilantro fresco

Poner un poco de aceite a calentar en una cazuela o sartén alta y pochar a fuego suave la cebolleta cinco minutos, hasta que esté transparente. Añadir el ajo, el jengibre, el tomate y el limón, y saltear a fuego fuerte un par de minutos. Incorporar las verduras y dejar cocinar unos 10 minutos a fuego medio. Añadir el azúcar y las especias del curry, removiendo bien, hasta que el aroma sea fragante. Incorporar el queso fresco, añadiendo más si hiciera falta a medida que continúe la cocción. Añadir las gamas y cocinar, removiendo de vez en cuando, hasta que se hayan cociendo y la salsa reduzca un poco. Sazonar y servir con perejil o cilantro fresco picado. Acompañar de arroz, en mi caso integral.



Shrimp curry
13 septiembre, 2011

Ensalada de pollo con mango y sésamo

Aviso de que todavía me queda al menos otra entrada para finiquitar el viaje a París, pero creo que no viene mal hacer un alto en el camino para retomar las recetas en el blog.

Estoy hartita del verano. Pero de verdad. Y es que me hice una falsa idea cuando regresé de Murcia y llegué a Madrid... Para mi mente el retorno a la capital implicaba el final de las vacaciones y al vuelta a la rutina, incluyendo en esa idea la llegada del otoño. Ahh, pero no caí en la cuenta de que el año pasado volví más tarde. Los días más frescos, con lluvia incluida, que tuvimos la semana pasada contribuyeron a aumentar esa falsa ilusión, por lo que el regreso de las altas temperaturas me ha trastocado un poco. Pero bueno, no pasa nada, ya va quedando menos. Mientras tanto aprovechemos todavía para disfrutar de platos frescos a la vez que vamos anotando recetas de sopas y guisos para cuando bajen las temperaturas.

Chicken salad

Me encontré de casualidad con esta receta de Design Sponge y encontré muy apetecible preparar una ensalada con pollo y mango con un aliño suave aromatizado con sésamo, además de otros ingredientes. Dicho y hecho, fue el almuerzo de ayer, aunque al elfo no le convenció nada el sabor de la col cruda (el pobre esperaba encontrarse con lechuga común). Si no se tiene aceite de sésamo se puede omitir, pero recomiendo usar sésamo crudo y tostarlo en el momento de preparar la ensalada (simplemente con las semillas en una sartén al fuego, removiendo bien con cuidado de que no se quemen); son mucho más aromáticas.

- 2 filetes de pechuga de pollo
- 1 trozo de col
- 2 zanahorias pequeñas
- 1 mango pequeño
- 1 tomate mediano
- 2 cucharadas de sésamo tostado
- perejil fresco
- cilantro fresco
- hierbabuena fresca

Cocer las pechugas en una cazuela o sartén alta con agua, hasta que estén tiernas. Escurrir, enfriar y cortar en tiras finitas. Cortar la col en juliana, rallar las zanahorias, cortar el mango y tomate en tiras y  mezclar todo con el pollo en un cuenco. Añadir el sésamo y las hierbas al gusto, y mezclar con el aliño.

Chicken salad


Para el aliño (o usar el aliño que más guste)

- 2 cucharadas se aceite de oliva
- 1 cucharada de salsa de soja
- 1 cucharadita de aceite de sésamo
- 1 cucharadita de vinagre de arroz
- 1 trocito de jengibre fresco rallado
- 1/4 cucharadita de salsa picante
- 1 cucharada de azúcar moreno
- 1/2 cucharadita de zumo de limón

Mezclar todo bien en un cuenco hasta que se integren los ingredientes. Aliñar la ensalada o servir en cuenquitos para que cada comensal lo use a su gusto.
28 julio, 2011

Ensalada de alubias con verduras crujientes

Mañana a estas horas estaré en el tren camino de Murcia. Si todo va según lo previsto, a mediodía habré llegado ya a casa; tengo la intención de comer allí con mi hermano, recoger unas cosas y salir a primera hora de la tarde con mi padre hacia el campo. ¡Qué ganas! Eso sí, hoy tengo mil cosas que hacer antes de ponerme con la maleta. Entre otras muchas cosas pretendo dejar varias entradas programadas en el blog, que no me gusta dejarlo abandonado tantos días :) Pero vosotros no escribáis mucho que luego el lector de feeds lo tengo echando humo! :P
Y hoy os dejo con una receta bien fácil y rápida de preparar que sienta de maravilla en días calurosos.

Gracias a Laura y a Beatriz, que desde la campaña de Blooogers me ofrecieron la oportunidad de probar la nueva gama de Bonduelle, productos para ensaladas, con tres variedades crujientes: pimiento en bastones, zanahoria en bastones y cebolla en láminas. Siempre es de agradecer el interés de las pequeñas y grandes empresas por dar a conocer sus productos entre la blogosfera, y más cuando realmente se esfuerzan en tener una buena comunicación con los consumidores. No sólo recibí las tres citadas variedades sino también un regalito genial, un bonito set de siete especieros de vidrio que me viene de perlas, como loca de las especias que soy :P.

bonduelle

bonduelle2

Me han gustado mucho. Aunque no hay nada como asar tu propio pimiento en casa, es un poco follón hacerlo y además con el calor veraniego no apetece nada, así que tener estos productos en la despensa ahorran tiempo y trabajo cuando apetece una comida o una cena rápida sin complicaciones. No tienen sabores raros y me encanta que estén "al dente", crujientitos. Se me ocurren mil combinaciones para usarlos, pero lo que más me apetecía era una ensalada nutritiva que sirviera de plato único para un almuerzo sencillo. Para hacerlo más completo se puede añadir un poco de arroz, quinoa o cuscús, por ejemplo.

White bean salad


Las cantidades dependerán del número de comensales o del hambre que se tenga. Si se prepara con varias horas de antelación el sabor y los aromas serán mejores.

- alubias blancas cocidas
- pimiento Bonduelle
- zanahoria Bonduelle
- tomates cherry
- judías verdes redondas

 Lo más sencillo es utilizar judías ya cocidas en bote al natural; sólo hay que enjuagarlas bien y escurrirlas antes de utilizar. Las judías redondas se encuentran congeladas en crudo en cualquier comercio, basta con cocerlas unos minutos, dejando que queden al dente, ligeramente duras. Partimos los tomates por la mitad o en cuartos. Colocar todos los ingredientes en una ensaladera, incorporar el aliño y mezclar bien. Dejar enfriar al menos una hora en la nevera antes de servir.

Aliño:

- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cucharadita de vinagre de Jerez
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1/4 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de mostaza de Dijon
- pimienta negra recién molida
- perejil picado
- tomillo, albahaca
- semillas de amapola

Poner todos los ingredientes en un cuenco y batir con ayuda de un tenedor para crear un aliño homogéneo.

White bean salad 

¡Nos leemos pronto, pasad un buen mes de agosto!
19 julio, 2011

Cous cous con verduras asadas y lentejas

¡Qué bien ha amanecido hoy! Unas nubes en el horizonte han tapado el sol durante las primeras horas por lo que he podido abrir bien las ventanas para dejar correr ese aire fresco mañanero purificador que tanto me gusta. Cuando está el cielo despejado tengo que bajar enseguida las persianas porque entonces lo que se cuela en casa son los rayos de sol, y aunque me gusta el color y el calorcito que emite al amanecer, en verano son demasiado potentes y no me gusta que pegue de forma tan directa sobre determinadas cosas que tenemos frente a las ventanas. 

He oído que en algunos puntos del país ha amanecido lloviendo... no me importaría nada que llegara hasta aquí también alguna tormenta de verano... Especialmente porque me quedaré todo el día en casa, que tengo muchos asuntos pendientes.
Ayer sin embargo estuve medio día por el centro de Madrid. Aproveché la visita guiada especial que tenía reservada en el Museo Thyssen para la exposición de Antonio López (¡recomendadísima!) para dar una vuelta por algunos de mis sitios favoritos y de paso hacer unas compras. Más bien tantear posibles compras... que se acerca el cumpleaños de mi padre y cada año igual, ¡qué difícil es encontrarle un buen regalo! Más me vale decidirme pronto, que cuando vuelva al campo las posibilidades de compra se reducen drásticamente.

Roasted vegetables and lentils cous cous

Antes de volver al dulce traigo una receta que tenía esperando ya varios días para ver la luz. Un plato vegetariano pero bastante completo, saciante y muy rico. Me gusta mucho combinar algún tipo de cereal o grano con vegetales, y tenía ganas de usar verduras cocinadas previamente en el horno; personalmente creo que así quedan mucho mejor. Las lentejas aportan proteínas vegetales aunque pueden ser sustituidas por otra legumbre sin problemas, o combinar varios tipos. Y por supuesto se puede optar por incorporar algo de carne, como trocitos de pollo asado, carne picada o tiras de pechuga de ave a la plancha, pero no pasa nada por almorzar meatless (sin carne) de vez en cuando, ¿no? :)

 Para dos personas:

- 1 pimiento rojo
- 1 berenjena pequeña
- 1 calabacín pequeño
- 2 chalotas
- 1 diente de ajo
- tomillo fresco
- zumo de limón
- 125 gr de cous cous
- 120 gr de lentejas sin piel (o rojas, o de la variedad que se prefiera)
- 1 ó 2 hojas de laurel
- aceite de oliva virgen extra
- vinagre de Jerez
- sal y pimienta

Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja o fuente grande.
Lavar y trocear las verduras en dados del mismo tamaño. Cortar la chalota en cuartos y picar el diente de ajo. Disponer en una capa sobre la bandeja, rociar con zumo de limón y un poco de aceite; sazonar y añadir el tomillo fresco. Hornear durante unos 20 minutos o hasta que queden bien asadas, removiendo bien todo a mitad de la cocción. Reservar.

Roasted vegetables


Lavar las lentejas hasta que el agua salga limpia. Cocer en una olla con agua hirviendo y el laurel (si se usa de variedad sin piel, en apenas 15-20 minutos estarán listas); escurrir el posible agua sobrante. Preparar el cous cous según las indicaciones del fabricante.
Mezclar en un recipiente las verduras con las lentejas, sazonando y aliñando con limón, vinagre y aceite al gusto. Disponer el cous cous como base en los platos y servir encima la mezcla de verduras y lentejas.


Roasted vegetables and lentils cous cous
24 junio, 2011

Ensalada de quinoa y fruta

Ayer jueves fue día festivo en Madrid, y supongo que en otros lugares de España. Me pilló por sorpresa porque que yo sepa, en Murcia hace muchos años que es un día normal, y de hecho mi madre se sorprendió al comentárselo cuando me llamó por la mañana. El caso es que los días festivos, teniendo en cuenta mi situación laboral (o sea, nula) sólo me afectan en cuanto a que tengo que tener en cuenta que la mayoría de comercios estarán cerrados. Así que planeé pasar el día en casa y aprovechar bien para hacer muchas cosas que tengo pendientes... ilusa de mi. No sé quién dijo algo como que la vida es una sucesión de cosas que planeas mientras que te van sucediendo otras, y qué cierto es eso.

A media mañana, mientras trabajaba en unos documentos en el ordenador, de repente me di cuenta de que no podía leer bien; hacía su aparición el aura de una migraña. Es difícil de explicar esa sensación previa al dolor intenso de cabeza... es como si te das cuenta de que tus ojos están bien, pero tu cerebro no es capaz de procesar correctamente la información que recibe. Hacía muchos meses que no me pasaba, pero ya me conozco su modus operandi, aunque eso no evita que me ponga muy nerviosa cada vez que ocurre. Menos mal que mi madre me llamó por teléfono de casualidad y me entretuvo un buen rato hasta que recuperé la visión. Y después, dolor fuerte e hipersensibilidad al ruido y la luz. Seguro que a muchos de vosotros todo esto os suena, por desgracia.
En fin... que no pude hacer prácticamente nada útil en todo el día.
Hoy me he despertado mal porque no he dormido nada bien, pero por el momento la cabeza me da una tregua. A ver si puedo aprovechar el fin de semana, que la semana que viene bajo a Murcia.

Quinoa fruit salad

Con el calor está claro que apetece poco cocinar y mucho menos pasar largo rato delante de ollas hirviendo o de encender demasiado el horno, y mucho menos de sentarse ante platos humeantes (por desgracia). Aunque me pese, pretendo basar la dieta de verano en muchos platos frescos, ensaladas de todo tipo que combinen ingredientes variados sin caer en la rutina. La quinoa, esa maravillosa semilla llena de nutrientes es muy versátil y un ingrediente perfecto para usarla de base en muchos platos, acompañada de lo que más nos guste. En este caso, una ensalada muy fresca y ligera gracias al aporte de la fruta, el hinojo crudo y el toque de la hierbabuena.

Para dos personas:

- 1/2 taza de quinoa
- 1/2 taza de fresas troceadas
- 1 zanahoria
- 1/2 mango
- 1/2 bulbo de hinojo
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 y 1/2 cucharadas de zumo de limón
- albahaca fresca
- hierbabuena fresca
- cilantro molido
- sal

Lavar bien la quinoa hasta que el agua salga limpia. Llevar a ebullición en un cazo o en una olla pequeña el doble de volumen de agua (o caldo de verduras) que de quinoa; añadirla, tapar y dejar cocer a fuego medio hasta que haya absorbido todo el líquido (unos 15 minutos). Remover con un tenedor y dejar enfriar.
Lavar y trocear las fresas, el mango y el hinojo. Picar unas hojas de albahaca y hierbabuena frescas. Poner la quinoa en una fuente y añadir todos los ingredientes. Aliñar con el aceite y el zumo de limón, y añadir sal y cilantro molido al gusto. Mezclar bien para que se integren todos los componentes. Enfriar en la nevera o servir a temperatura ambiente.

¡Que tengáis buen fin de semana!
22 junio, 2011

Calabaza aromática al vapor

Se acabó, ya es verano oficialmente. Intento ver el lado positivo, pero por más vueltas que le doy los puntos negativos son mayoría. Es que las cosas que más me gustaban del verano iban ligadas a la niñez, a la adolescencia... Y el no tener trabajo estropea bastante el concepto de "vacaciones". Pero bueeeno, que también tiene sus cosas buenas. Intentaré no quejarme más, lo prometo. Salvo cuando vaya a Murcia, que me temo que el choque climático me va a dar en toda la cara en cuanto baje del tren el próximo día 30. De lo que sí tengo ganas es de sacar de su letargo invernal a mi heladera, que la pobre se quedó en tierras murcianas y me consta que nadie le está dando uso. Y yo sin parar de babear viendo los helados y sorbetes tan riquísimos que estáis preparando muchos de vosotros!

Por cierto, me alegro de que las entradas en las que me permito soñar con los viajes a Suiza en general os gusten. Me da un poco de miedo aburriros con ellas, pero veo que con casi todos vosotros no sólo tengo en común la afición por la cocina sino también por viajar y conocer otros lugares.

pumpkin3Para retomar las recetas hoy presento el tercer molde que recibí en el primer envío de la empresa Silikomart, un práctico contenedor con forma de cazuela con su tapa en color naranja. Laura también recibió este modelo y lo usó para un rico bizcocho; yo quise salirme de mi monotema dulce y probar a cocer unas verduras. Hice varias pruebas y todas salieron de maravilla, los alimentos se cocinan en sus propios jugos y necesitan poco tiempo. Además, al poder cerrar el molde se puede aprovechar el calor del horno para cocinar simultáneamente varias cosas, algo que viene bien tanto por ahorrar energía como para evitar calores innecesarios en la cocina.


pumpkin copia

- 475 gr de calabaza pelada y troceada en cubitos
- 1 puerro pequeño
- 1 cucharada de hojas de hinojo fresco picado
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1 y 1/2 cucharadas de mostaza de Dijon
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de cilantro molido
- 1 cucharadita de tomillo seco
- 1/2 cucharadita de orégano
- 1/2 cucharadita de sal
- pimienta negra

Precalentar el horno a 200º.
Poner la calabaza en el molde, añadir el puerro y el hinojo picado. Incorporar todas las especias aromáticas y la sal, y por último la mostaza mezclada previamente con el limón y el aceite. Remover todo para que se mezclen los ingredientes de forma homogénea. Cerrar con la tapa herméticamente y hornear unos 25-30 minutos, hasta que la calabaza esté tierna (tardará más o menos dependiendo del tamaño de los trozos). Servir como guarnición o mezclar con arroz o cous-cous para disfrutar de una fresca ensalada templada.

pumpkin2
27 mayo, 2011

Curry vegetariano de lentejas rojas

A lo tonto, ya estamos en el último viernes de mayo. Me he levantado con cierta sensación de estafa; supuestamente bajaban a partir del jueves las temperaturas e iba a llover, pero al subir las persianas esta mañana no me he encontrado el ambiente gris lluvioso que esperaba. El sol del amanecer calienta el corazón, sí (esos primeros rayos que bañan la ciudad cargados de esperanza y oportunidades...), pero llega un momento que más que nada amenaza con calor. Tenía la esperanza de algún día bien lluvioso antes de dar la bienvenida definitiva al verano... 

Bueno, al menos podré ir de compras esta mañana sin trajines de paraguas. Mi madre me convenció ayer por teléfono de que aprovechara en salir temprano para evitar los follones de gente del fin de semana; tenemos un centro comercial bastante grande muy cerca, pero como es de los pocos de este tipo que están en pleno entorno urbano, se llenan de gente con mucha facilidad. No soy una persona que disfrute mucho yendo de compras, y si hay grandes aglomeraciones me agobio enseguida. Haré caso a mi madre, que me hacen falta unas cuantas cosas de cara al verano, y cuanto más lo retrase, peor.

Red lentil curry

Aunque lo suyo sería preparar el fin de semana con algún dulce, esta vez traigo un plato salado de los que más me gustan, sencillo, rápido y muy saludable. Un plato de cuchara lleno de color y encima vegetariano, aunque admite sin problemas añadidos más contundentes. Pronto disfrutar de guisos así será una tarea de alto riesgo, aunque la verdad es que este plato no está nada mal tampoco si uno se espera a que se temple, y así además se asientan mejor los sabores.

Con esta entrada participo en el concurso "Mamás y cocineras especiales" oganizado por Foodtravelandwine con motivo del primer aniversario de su blog. Mi receta entra dentro de la categoría 3, Vegetariana (sin carne, sin huevos y sin lácteos) y la textura 3, Picadillo fácil de comer. Yo no tengo niños (por el momento), pero sí un elfo poco amigo de las verduras que dejó el plato limpísimo, así que seguro que podrán disfrutar de él personas de todas las edades. La clave está en dejar cocinar todo a fuego lento el tiempo suficiente para que se deshagan todos los ingredientes, creando una textura cremosa muy agradable. Yo dejé algunos trozos de calabaza más grandes porque me gusta que queden enteros, pero si se ponen más pequeños se camuflarán con el resto.


Para dos personas. Receta inspirada en shutterbean

- 380 gr de calabaza, pelada
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 2 chalotas
- 1 zanahoria
- 1 pimiento verde italiano
- 1 diente de ajo
- 1 trocito de jengibre fresco, pelado
- 1/2 vaso de vino blanco
- 1/2 taza de lentejas rojas
- 2 tazas de agua
- el zumo de una naranja pequeña
- 1 cucharada de curry (cúrcuma, comino, cilantro, jengibre, pimienta, pimentón, nuez moscada...)
- sal y pimienta negra
- cilantro p perejil fresco, picado

Picar en trocitos pequeños las chalotas, el pimiento, la zanahoria el ajo y el jengibre. Trocear en cubos del tamaño de un bocado la calabaza.
Calentar un poco de aceite en una cazuela; poner el ajo, el jengibre y las chalotas a pochar unos minutos. Incorporar todas las verduras, salpimentar y regar con el vino blanco. Cocinar hasta que la calabaza empiece a estar blanda. Añadir las lentejas, dar unas vueltas y cubrir con agua o caldo de verduras. Añadir el curry y el zumo de naranja. Llevar a ebullición, bajar el fuego y tapar. Cocinar durante una media hora, más o menos, removiendo de vez en cuando y vigilando que mantenga líquido suficiente. Dejar reposar unos minutos fuera del fuego. Servir con cilantro o perejil picado fresco.

Red lentil curry
18 mayo, 2011

Pollo Tikka Masala

Y de nuevo desde Madrid... 
Sigo llevando bastante mal las despedidas, sobre todo cuando no hay una fecha de vuelta fijada todavía. Aunque yame puedo ir haciendo a la idea de que cuando pise suelo murciano de nuevo, el calor me golpeará en la cara nada más bajar del tren.

Llevo varios días con un dolor terrible de espalda. La culpa es mía, porque el sábado me puse a trabajar con el portátil en el salón de mis padres, desde el sofá, que no ofrece muy buena postura que digamos para teclear. Pero me di cuenta demasiado tarde. El viaje en tren me sentó peor y por culpa de estas contracturas no puedo avanzar con varias cosas que tengo pendientes. Y no puedo amasar, ¡con las ganas que tengo de hornear pan! Menos mal que mi elfo y una crema milagrosa que nos dio su madre poco a poco me lo están arreglando... Me está bien empleado, así me acordaré a adoptar buenas posturas en todo momento. Los años en la universidad, con sus mesas y bancos de tortura, me dejaron la espalda y el cuello tocados para siempre y ahora tengo que tener siempre mucho cuidado.

Bueno, hoy es día 18 y toca publicación de para los participantes en el reto salado de Whole Kitchen. Casi llego tarde (para variar); fue nuestra comida de ayer mismo. Aproveché que salí a enviar mi voto por correo certificado para comprar las cosillas que hacían falta. Menos mal que, salvo el tiempo de marinado, es una receta fácil y rápida de preparar. Me encantan este tipo de platos, llenos de especias y aromas, y lo mejor es que se puede adaptar a los gustos de cada uno. En nuestro caso, con un puntito picante, pero no demasiado. Después de ver varias versiones de este plato indio, improvisé un poco sobre la marcha mi propia versión.

 Chicken Tikka Masala

Whole kitchen en su Propuesta Salada para el mes de mayo nos invita a preparar un clásico de la cocina asíática, Tikka masala.

Para dos personas:


- 10 gr de jengibre fresco
- 1 cucharada de aceite de sésamo u otro tipo
- 1 cuchara de zumo de limón
- 1 cucharada de mezcla de especias garam masala
- 3 cucharadas de tomate triturado
- un puñado de cilantro fresco
- 1 diente de ajo
- 1 chalota pequeña
- 1/2 cucharadita de pasta de guindilla
- 2 cucharadas de yogur natural
- 300 gr de solomillo de pechuga de pollo

- 1/2 pimiento rojo
- 1 chalota
- 1/4 cucharadita de comino molido
- 1/4 cucharadita de cilantro molido
- 1 pizca de nuez moscada
- 200 gr de tomate natural troceado
- 100 gr de yogur natural
- 2 ó 3 cucharadas de crema de cocina (puede ser vegetal, coco mejor)
- aceite de oliva
- cilantro fresco
- arroz aromático

Trocear el pollo en porciones que se puedan llevar a la boca sin necesidad de cortarlas.
Para preparar la marinada, es práctico usar un robot de cocina, pero también se puede picar todo a mano y mezclar junto. Una vez se obtenga una pasta homogénea, verter sobre el pollo, mezclar bien, tapar y dejar marinar como mínimo una hora, aunque lo ideal sería dejarlo toda la noche.

Picar la chalota y el pimiento. Calentar un poco de aceite en una sartén- Añadir la chalota, el pimiento y las especias; dejar cocinar a fuego medio unos minutos. Incorporar el tomate y el yogur, cocinando todo un par de minutos. Añadir el pollo y la nata; tapar y dejar cocinar unos 20 minutos a fuego suave. Si hiciera falta espesar la salsa, destapar durante unos minutos y cocer hasta que reduzca un poco. Servir con arroz tipo basmati y un poco de cilantro picado.

Chicken Tikka Masala
04 mayo, 2011

Risotto de lombarda

De Murcia parece que no sólo me traje una maleta llena de ropa de verano (a ver si la puedo usar pronto) sino que parece que también un catarrazo. O quizá me contagié en el tren, quién sabe. El caso es que ayer, ya anocheciendo, empecé a tener que echar mano de los pañuelos de papel con más frecuencia de lo habitual. Y ya en la cama el dolor de garganta y el taponamiento nasal hicieron su aparición. Encima parece que el elfo también está tocado (¿le habré contagiado yo? ¿tan rápido) por lo que hemos pasado una nochecita de todo menos reparadora. Pero bueno, qué le vamos a hacer. Al menos hoy parece que el tiempo ya acompaña, aunque mejor no confiarse demasiado...

Ahora que ya vuelvo de verdad a la rutina, me he quedado mirando el calendario al cambiarlo a mayo (con unas fotografías de Suiza preciosas) y me ha entrado algo de estrés mental. Supongo que os pasará a muchos, es un mes en el que se acumulan muchas cosas y ya veo que me van a faltar días. 

Para empezar el mes traigo una receta que llevaba esperando a ser publicada desde antes de Semana Santa. Algo salado, que me parece que vuelve a predominar el dulce por aquí, y de un color que se suele ver poco en las cocinas. Hace poco que descubrí lo mucho que me gusta la col lombarda, y al darme cuenta de que tiñe todo lo que toca con su precioso color intenso, se me ocurrió probar a incorporarla a un risotto. El resultado no pudo gustarme más; el arroz quedó teñido por completo confundiéndose con los trocitos de lombarda, en una mezcla cremosa y suave. Lo repetiré!

Red Cabbage Risotto

Para dos personas:

- 2 chalotas
- 1 diente de ajo
- un pedazo de col lombarda (yo corté aproximadamente 1/4 de una pequeña)
- 175 gr de arroz Arborio o Carnaroli
- 1/2 vaso de vino blanco
- 800 ml de caldo (pollo o verduras, cantidad aproximada)
- aceite de oliva virgen extra
- sal
- pimienta negra
- perejil fresco
- tomillo
- queso parmesano

Picar finas las chalotas y cortar la lombarda primero en tiras, y luego en trozos pequeños. Poner a calentar el caldo hasta que empiece a hervir, y mantener así.
Calentar un poco de aceite en una cazuela de bordes bajos, o sartén que distribuya bien el calor, y añadir la chalota; dejar que se ablande a fuego bajo. Incorporar la lombarda, añadir perejil, sal, pimienta y tomillo, y cocer hasta que esté tierna. Si se tiene tiempo y se puede dejar a fuego muy lento, mejor. Añadir el arroz, dando unas vueltas para que se tueste un poco. Regar con el vino blanco y dejar que se evapore. Empezar a echar poco a poco el caldo, siempre hirviendo, a medida que el arroz lo vaya pidiendo. Remover de vez en cuando. Cuando el arroz esté en su punto, corregir el punto de sal y mantecar con queso parmesano recién rallado, o servirlo aparte para que cada comensal se sirva a su gusto.

Red Cabbage Risotto
24 marzo, 2011

Crema de pimiento rojo asado

Hablo con mi madre a menudo, de hecho hemos creado una rutina de llamadas sin darnos cuenta cada semana. Me gusta que me cuente no sólo las "novedades" sino que casi aprecio más lo rutinario, el día a día en Murcia, porque me reconforta saber que todo sigue prácticamente igual. Me resulta de algún modo tranquilizador visualizar las escenas que me narra porque me resultan muy familiares. Y es que apenas llevo unos meses viviendo en Madrid, pero me he dado cuenta de sin ser consciente de ello, me amoldado a mi nueva vida con mi elfo, nuestra nueva rutina; pero a la vez tengo muy presente la rutina anterior, como si ambas formaran parte de mi vida todavía. Supongo que con el tiempo se irán distanciando...

Pero hoy me temo que sí había novedades. Una pareja en la que ella forma parte de ese lado de mi familia a los que yo llamo a todos "primos", ha perdido a su niñita de apenas unos meses. Los que me seguís por twitter sabréis a lo que me refiero, pero no quiero dar muchos detalles; ha sido una desgracia contra la que no se podía hacer nada. Diría "natural"; pero que pasen cosas así me parece demasiado injusto para llamarlo así. No puedo más que enviarles todas mis fuerzas posibles desde aquí; no puedo ni imaginar los duros momentos que deben estar pasando. Ánimo.

Roasted red pepper soup


Hoy traigo una receta que busca reconfortar al que la toma. Una cremita sencilla, de textura suave pero con sabores profundos. Seguramente se pueda disfrutar también templada o fría cuando lleguen mejores temperaturas, pero puesto que por aquí llevamos unos días grises y lluviosos creo que aún apetecen sopas y guisos así.
Me gustan tantísimo los pimientos asados que no entiendo cómo no se me ocurrió usarlos antes en una receta así. El puesto del mercadillo de fruta y verdura al que voy con mi suegra todos los domingos tiene unos pimientos magníficos, enormes, carnosos, de aroma potente, y son ideales para asar. Si sólo se dispone de pimientos rojos "normalitos" será mejor usar un par.

Para unas dos personas:

- 1 pimiento morrón rojo bien grande, o dos medianos
- 2 ó 3 tomates maduros
- 1 chalota
- 1 puerro pequeño
- 1 zanahoria pequeña
- ajo granulado
- mezcla de hierbas provenzales (tomillo, orégano, romero...)
- 1 cucharadita de azúcar
- 3 cucharadas de vino tinto
- caldo de verduras
- aceite de oliva virgen extra
- sal y pimienta negra

Precalentar el horno a 220ºC. Lavar el pimiento. Envolver bien en papel de aluminio y asar hasta que esté tierno. Dejar enfriar fuera del horno. Escurrir un poco los jugos; pelar y quitar las semillas y los filamentos que pueda tener dentro. Cortar en trozos grandes y reservar.
Lavar las verduras. Pelar los tomates (se pueden escaldar para que sea más fácil), quitar las semillas y trocear. Picar el puerro y la chalota, trocear la zanahoria.
Calentar un poco de aceite en una olla o cazuela y rehogar la chalota con el puerro unos minutos. Añadir la zanahoria y un poco de ajo al gusto, cocinando todo removiendo de vez en cuando, unos cinco minutos. Incorporar el pimiento y los tomates; sazonar con las hierbas al gusto, una pizca de sal y la cucharadita de azúcar, removiendo todo bien. Tapar y dejar cocer a fuego medio unos 10 minutos o hasta que los tomates estén prácticamente deshechos.

Roasted red pepper soup

Subir el fuego, regar con el vino y dejar que se evapore el alcohol. Cubrir lo justo con caldo de verduras o agua, añadir un poco de pimienta negra recién molida y un poco más de sal, si fuera necesario (cuidado al usar caldo de verduras que a veces ya llevan bastante sal, si no es casero). Una ver vuelva a hervir, tapar, bajar el fuego y dejar cocer por lo menos media hora.


Triturar en un vaso de batidora, tomando más o menos caldo dependiendo de la textura deseada. Si se desea, pasar por el chino para tamizarla y dejarla todo más suave, pero yo no lo vi necesario.
Volver a calentar en una olla si se ha enfriado demasiado, o mejor, guardarla una vez fría en la nevera y calentar horas más tarde o al día siguiente, pues está mucho más rica si ha tenido tiempo de reposo. Servir con un buen pan.

Roasted red pepper soup
08 marzo, 2011

Sopa de pollo con arroz y verduras

No sé qué me pasa últimamente, que los días no me duran nada. Siempre ando haciendo cosas pero a la vez me falta tiempo para otras, y las horas vuelan sin que me de cuenta. Si pudiera aguantar durmiendo menos horas por la noche... pero no, mi época trasnochadora ya pasó (tampoco es que durara demasiado). Necesito dormir al menos 7 horas o mi cuerpo y mi cabeza se resienten (tengo ese mínimo de horas de sueño casi recetadas por mis médicos), además, me gusta levantarme temprano, asi que nada de aprovechar las horas nocturnas.
Supongo que sólo me queda organizarme y priorizar mejor.

Sólo lamento que tengo menos tiempo para dedicar a la blogosfera, así que siento mucho si mi nivel de comentarios baja estos días, tanto en vuestras cocinas virtuales como en responder en la mía.

La primavera ya se asoma pero el invierno parece querer despedirse por todo lo alto. Unos tímidos copos de nieve se asomaron por Madrid hace unos días, y a pesar del domingo soleado que tuvimos, hoy nos rodea otro ambiente gris y frío. Es casi obligatorio: a hornear bizcochos y cocinar sopas o guisos bien reconfortantes. Ahora mismo tengo uno de los primeros en el horno (para además mimar un poco al elfo, que se lesionó el tobillo jugando al fútbol y lo tengo de baja al pobre) pero hoy traigo una sopita. No puede ser más sencilla, pero para mi era una novedad usar arroz ya que en casa de mis padres siempre se suele tomar con fideos. Aprovechemos estos últimos días de frío para disfrutar de buenos platos de cuchara.

Vegetable chicken soup

Para dos personas, raciones grandes:

- 2 puerros pequeños
- 1/2 cebolleta
- 1 tallo de apio
- 2-3 patatas, dependiendo del tamaño
- 2 filetes de pechuga de pollo
- 1/2 calabaza pequeña
- 1 zanahoria grande
- perejil fresco
- vino blanco
- aceite de oliva virgen extra
- salsa de tomate casera
- 50 gr de arroz bomba
- tomillo
- estragón
- comino molido
- 750 ml de caldo de pollo
- sal
- pimienta negra


Limpiar y trocear las verduras en trozos no demasiado pequeños. Cortar el pollo en piezas de bocado. Picar el perejil.
Calentar un poco de aceite en una olla o cazuela. Añadir el puerro y la cebolleta y rehogar a fuego medio durante unos cinco minutos, hasta que se transparenten. Incorporar el resto de vegetales y unas cucharadas de salsa de tomate (o tomate natural triturado). Pasados otros 5-10 minutos, añadir el pollo y cocinar un par de minutos. Incorporar el arroz, remover un poco y regar con un  buen chorro de vino blanco. Cuando se haya evaporado el alcohol, añadir el estragón, comino y tomillo seco al gusto. Cubrir con el caldo, llevar a ebullición y tapar. Dejar cocinar a fuego bajo durante unos 20-25 minutos. Dejar reposar unos minutos antes de servir. Salpimentar y añadir el perejil fresco a cada ración. Acompañar de un buen pan, mejor casero.


Con esta receta participo en el Concurso Le Creuset-Recetasderechupete, con el que se puede ganar alguna de las fantásticas Cocottes Le Creuset que premiarán a los vencedores. Me encantaría poder conseguir una, ya que todavía andamos escasos en nuestro nuevo piso de buen menaje de cocina, y esas cazuelas seguro que son una maravilla, además de preciosas.
17 febrero, 2011

Crema anaranjada

Tengo esperando en el horno del blog la receta del cake que, como ya comenté, preparé para la comida familiar de hace un par de semanas, pero hoy me apetecía actualizar con algo sencillo y reconfortante. A mí, que me pierden las verduras, me gusta comer con cuchara y adoro la sensación de calentarse a través de una buena comida calentita, es bastante obvio que me gustan mucho las sopas y cremas de vegetales. Al elfo no le gustan las cosas calientes (tema que siempre nos lleva a discutir porque yo no puedo concebirlo; vale que no le gusten hirviendo, pero con lo bien que sientan en invierno...) pero yo son las que más disfruto. Mis cremas no tienen mucha complicación y sigo las recetas tradicionales de mi madre, pero esta vez hice una de calabaza algo diferente. Con zanahorias, naranja y el toque de jengibre fresco, una crema de potente color llena de vitaminas que sienta de maravilla estos días en los que ha vuelto el frío. Se recomienda tener un buen pan al lado para acompañar, si es casero mejor (asignatura que estoy retomando estos días).

Carrots, squash and orange vegetable soup


- 1 puerro
- 3 zanahorias
- 1 calabaza mediana
- 1 naranja
- 1 trocito de jengibre
- perejil fresco
- ajo molido
- especias al gusto (comino molido, cilantro molido, pimienta negra)
- 1/2 copa de vino
- 3-4 cucharadas de tomate triturado o salsa de tomate casera
- caldo de verduras o agua
- aceite de oliva virgen extra
- sal

Lavar y trocear en rodajas el puerro y las zanahorias, desechando los extremos. Pelar la naranja, reservando la piel, y el trozo de jengibre. Pelar la calabaza, limpiar de semillas y trocear.
Calentar un poco de aceite en una olla o cazuela con el jengibre y ajo molido (o dientes de ajo picados); poner el puerro y dejar pochar un poco. Añadir la salsa de tomate, mezclando bien, y la corteza de naranja. Incorporar la zanahoria y la calabaza, el perejil, sal y especias al gusto. Regar con el vino blanco y el zumo de naranja y cocinar unos minutos a fuego fuerte, hasta que se evapore. Cubrir con caldo o agua, bajar el fuego, tapar y dejar cocer hasta que todas las verduras estén blandas. Retirar la corteza de naranja y triturar, añadiendo más o menos caldo dependiendo de la textura deseada. Servir bien calentito con un poco de pimienta recién molida. Un buen toque final es un chorrito de nata o equivalente, unas cucharadas de yogur o un poco de queso de cabra suave desmenuzado.

Carrots, squash and orange vegetable soup
05 febrero, 2011

Risotto de sepia con berenjena

¡Qué maravilla de sábado! Un sol estupendo y poquito frío, no podía acompañar el tiempo mejor para una mañana genial en la que he desvirtualizado a cuatro amigas blogueras-cocineras con una pequeña ruta gastronómica llena de aromas, dulces y tés :-) Los detalles en una próxima entrada.

Además estos días he recibido algunos regalitos. Ayer llegó un paquete de Murcia que estaba esperando, ya que pedí a mis padres que me hicieran llegar algunos libros de arte que necesito. Pero además incluyeron muchas frutas secas, jengibre confitado, una picadora manual, y algo de ropa nueva (mi madre no puede contenerse). Y la madre del elfo nos ha regalado una aspiradora-escoba que me tiene alucinada por la modernidad y lo práctica que es, no tiene cables! Además lleva incorporadas luces, y os aseguro que perseguir polvo y miguitas en la oscuridad es divertido :D. Y encima hoy me trae un termómetro para horno, porque hace unos meses le comenté que me costaba pillarle el punto al nuevo que tenemos. Qué mujer más maja, aunque se empeñe en sacarme sangre cada dos por tres para hacerme chequeos ("Comes poca carne, seguro que te falta hierro o vitamina B12"). Nota: es médico :P

Cuttlefish aubergine risotto

Así que esta tarde voy a probar el termómetro nuevo horneando alguna cosilla. Quiero preparar un bizcocho, pastel o algo similar para llevar mañana a la comida familiar en casa de la prima del elfo, ya que me sabe mal ir de invitada siempre y no aportar nada. Todavía no tengo nada claro qué hornear... lo mejor será recurrir a algunos libros y depender de lo que haya en la despensa.
Y para no empalagarme de tanto dulce hoy, toca receta salada en el blog. 
Me levanté con ganas de risotto ayer; me encantan y son muy fáciles de preparar. Como quería añadir algo de verdura, que el elfo es más reacio a ella, y proteína para que nadie se me quejara de déficits nutritivos, una berenjena olvidada en la nevera y unas sepias relucientes de la pescadería se ofrecieron a solucionarme la comida del viernes.

Para dos personas:

- 1/2 cebolleta
- 3 cucharadas de salsa de tomate

- 1 berenjena pequeña
- 1 sepia mediana
- 180 gr de arroz Arborio
- 1/2 vaso de vino blanco
- un buen caldo, de pescado, verduras o pollo (he cocinado risottos marinos con caldo de pollo y sale bien)
- 4 langostinos cocidos
- perejil picado, pimienta negra
- aceite de oliva virgen extra
- queso Parmesano recién rallado

Pelar y picar en cubos pequeños la bereneja. Picar la cebolleta. Limpiar y trocear la sepia. Pelar los langostinos. Calentar el caldo hasta que empiece a hervir y mantener caliente.

Cuttlefish aubergine risotto

Calentar un poco de aceite en una cazuela o sartén alta y pochar la cebolleta hasta que empiece a transparentar. Añadir la salsa de tomate y la berenjena y cocinar hasta que la verdura empiece a estar tierna. Pocos minutos después, incorporar la sepia con un poco de perejil y cocinar a fuego fuerte unos minutos hasta que empiece a coger color. Añadir el arroz, removiendo todo bien un par de minutos, que se tueste un poco. Regar con el vino blanco. Cuando se haya evaporado, empezar a cubrir con caldo, manteniéndolo siempre hirviendo, con el fuego no muy fuerte, y removiendo de vez en cuando. Continuar la cocción del arroz añadiendo más caldo a medida que lo vaya pidiendo. Tardará unos 16-18 minutos. Comprobar el punto del arroz y salpimentar si fuera necesario. Cuando casi esté terminado, añadir los langostinos para que cojan un poco el sabor del risotto. Mantecar con el queso parmesano ya fuera del fuego y servir, colocando los langostinos coronando el risotto y espolvoreando algo de perejil y pimienta por encima.

Cuttlefish aubergine risotto
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