29 marzo, 2010

Galletas italianas de Pascua

Pues ya estamos en plena Semana Santa! Ayer fue Domingo de Ramos y en muchas partes ya están metidos en sus celebraciones, aunque empezaron algunos días antes en algunos lugares (como Cartagena, el viernes pasado). Normalmente yo ya estaría fuera de Murcia pero tengo prácticas en el museo hasta mañana, así que me quedo por aquí un par de días más. Tengo muchas ganas de salir y de volver a Madrid unos días, pero por otro lado me da pena terminar las prácticas, ¡me han acogido tan bien!

Voy a intentar dejar algunas entradas programadas o preparadas para publicarlas desde la distacia durante estos días, que además tengo unas cuantas acumuladas. Por el momento, vamos a empezar la semana con unas galletas que vi de casualidad el sábado por la mañana vagando por la red. Se llaman Italian Easter Cookies, Galletas Italianas de Pascua. No sé muy bien si de verdad es una receta tradicional de Italia, o de algunas zonas de Italia, para la Semana Santa, pero el caso es que son sencillas de hacer y están muy ricas. Con forma de pequeños roscos, crujientes, con su punto justito de dulce y bonitas con una decoración sencilla.

Italian Easter Cookies

Receta adaptada ligeramente de aquí. Para unas 50 galletas.

- 2 cucharadas de aceite de girasol
- 42 gr de mantequilla derretida sin sal
- 2 huevos
- 2 cucharaditas de esencia de vanilla
- 2 cucharaditas de levadura química
- 3/4 cucharadita de sal
- ralladura de un limón pequeño
- 1 taza de azúcar glas (125 gr)
- 2 y 1/2 tazas de harina de repostería

Poner en un cuenco amplio el aceite con la mantequilla derretida (enfriada un poco) y los huevos. Batir un poco. Añadir la esencia de vainilla, la levadura, la sal, el limón y el azúcar tamizado; batir con batidora de varillas hasta formar una masa homogénea y suave. Tamizar encima la harina y mezclar con una espátula. Terminar de trabajar la masa a mano; añadir un poquito más de harina si quedara demasiado pegajosa. Debe quedar una masa muy húmeda, blanda, lisa y homogénea, que no se pegue demasiado en las manos. Envolver en film y dejar enfriar en la nevera como mínimo una hora.
Italian Easter Cookies

Precalentar el horno a 200ºC y preparar un par de bandejas.
Tomar una pequeña porción de masa, formar una bola con las manos y estirar formando un cilindro en una superficie limpia. Debería quedar una tira de unos 10 cm de largo y unos 50-70 mm de ancho. Unir los extremos presionando ligeramente para formar un rosco y colocar en la bandeja. Continuar con el resto de la masa, dejando un poco de espacio entre cada galleta. Hornear a media altura bajando la temperatura a 175ºC durante unos 15-20 minutos. Ojo, deben tomar un poco de color pero no deben dorarse demasiado, quedan más bien pálidos. Claro que si te gustan tostaditos no pasa nada :P
Esperar unos minutos fuera del horno y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.

Para la cobertura:

- 1 taza de azúcar glas
- 4 cucharaditas de leche
- 4 cucharaditas de miel

Italian Easter Cookies

Si queremos usar varios colores, podemos dividir el azúcar en cuatro cuencos colocando 1/4 de taza en cada uno, tamizándolo. Poner por cada 1/4 de azúcar 1 cucharadita de leche y 1 cucharadita de miel (o para dos colores: 2 cuencos, cada uno con 1/2 taza de azúcar glas, 2 cucharaditas de leche y 2 cucharaditas de miel). Mezclar bien con una cucharilla hasta formar una masa muy densa. Añadir un poco de colorante y mezclar hasta obtener una textura homogénea. 
Nota: la textura no es como la glasa real que tan bien nos ha enseñado a hacer Bea. Es más bien "untable", viscosa, como una miel sólida.
Pintar cada rosquilla con ayuda de un cuchillo redondo (por eso digo que es untable) y decorar con algo de confetti de colores, estrellitas o similar. O dejar tal cual. Esperar a que seque (dos o tres horas) totalmente antes de guardar en un recipiente hermético.

Italian easter cookies

Feliz Semana Santa a todos, y a disfrutar mucho los que tengáis vacaciones!

27 marzo, 2010

Trufas huevos de Pascua

Sólo he hecho trufas de chocolate una vez, hace ya muchos años y ni me acuerdo de cómo era la receta o cómo quedaron. Fue en una de esas tardes de verano en que mis primos, mi hermano y yo nos daba por poner patas arriba la cocina de alguien :P 
Vi esta receta en mi trasteo habitual por la red y me apeteció probar, sobre todo pensando en dar mis primeros pasos de cara a futuras elaboraciones más cuidadas. Me gustó el aspecto rústico del acabado, sin rebozarlas en nada más que un poquito de azúcar glas, ligeramente tintado con colorante, aunque no me quedó muy bien por las prisas, y la forma de huevo... bueno, lo intenté al menos :P Tenía que haberme esperado más a que se enfriaran en la nevera pero claro, el experimento se me ocurrió de pronto, no tenía mucho tiempo... Las prisas en la cocina son malas.
Pero bueno, lo que me interesaba era descubrir si salía algo comestible, y desde luego que así fue; ¡qué poco han durado! Tienen una textura deliciosa, tierna pero firme, se deshacen en la boca, inundándola de ese sabor profundo y suave a chocolate... Acompañadas de café son un auténtico vicio.

Receta tomada de aquí



- 200 gr de buen chocolate negro (entre 60-75% de cacao)
- 40 gr de mantequilla
- 1 pizca de sal
- 2 yemas de huevo
- gotitas de esencia de vainilla (opcional)
- 1 chorrito de Kirsch u otro licor de fruta (opcional)
- 2 cucharadas de azúcar en polvo
- colorante en pasta (opcional)

Calentar agua en un cazo y poner otro más pequeño encima para el baño maría. Trocear el chocolate y colocar en el cazo junto con la mantequilla cortada en trozos. Calentar a fuego muy lento; usar una cuchara de madera para mezclar ambos ingredientes y ayudarlos a derretirse. Cuando esté casi derretido todo, retirar del fuego y seguir removiendo con cuidado hasta conseguir una mezcla homogénea y de textura suave, sin grumos. Batir un poco las yemas de huevo en otro recipiente con la sal; incorporar el chocolate derretido y los aromas. Mezclar bien hasta que vuelva a quedar homogéneo y suave. Cubrir con film de cocina y dejar en la necera entre 45 min-1 hora, o más tiempo, hasta que se haya endurecido.



Si se quiere dar un poco de color a las trufas, untar la punta de un dedo con el colorante y pintar el fondo de un plato. Poner el azúcar encima y con el mismo dedo repartirlo presionando por encima, hasta que no haya colorante en el plato y el azúcar se haya teñido ligeramente. Yo quería un leve tono suave azulado, no sé si se aprecia en las fotos; aunque quedó algo chapucero.
Sacar el chocolate y usar una cucharilla para ir cogiendo porciones de masa; dar forma de bola con las palmas de las manos y apretar un extremo para darle forma de huevo. Rebozar ligeramente en el azúcar y dejar sobre papel antiadherente (de horno). Continuar con el resto del chocolate. Guardar las trufas en un recipiente hermético y en la nevera. Aguantan bien hasta una semana, si es que duran :P

25 marzo, 2010

Hot Cross Buns - Panecillos de Viernes Santo

La otra noche me desperté de madrugada sudando muchísimo. No por tener sueños raros (que los tengo, ese es otro tema) sino porque había llegado el momento en que tocaba cambiar la funda nórdica por otra de un nivel de temperatura menor. Y es que por fin es primavera, aunque en Murcia llevamos una semana de cielos grises y algún chubasco. Pues a mí las tormentas de primavera me gustan :-)

Y ya tenemos la Semana Santa encima. Yo estoy trabajando en la iconografía de las imágenes que alberga una de las iglesias más importantes de Murcia, que es sede de dos cofradías de la ciudad, así que es un tema que tengo bastante al día (y de hecho, estoy aprendiendo mucho de un tema que antes pensaba no me interesaba nada) así que no me ha pillado tan desprevenida como la Navidad, que llegó sin avisar :P 
Así, muchas de nuestras cocinas se están llenando o preparando para platos típicos de las fechas, sobre todo dulces, y con la reina que parece ser la torrija. Sin embargo en mi casa nunca hemos sido muy tradicionales en lo que respecta a la Semana Santa española; mis abuelos venían de Suiza cargados de huevos y conejos de chocolate, y pegatinas y rotuladores especiales para decorar nuestros propios easter eggs.

Hot cross buns

Este año he querido probar una receta que tenía ganas desde hace tiempo. Son los llamados Hot Cross Buns, panecillos o bollos de la cruz. Son originales británicos y la tradición es prepararlos y comerlos en Viernes Santo. Algunos blogueros de cocina hispanos ya nos han deleitado con los suyos, mirad sino los de María José, los de Trotamundos o los de Dolores. ¡Todos riquísimos!


Receta ligeramente modificada de delicious Magazine:

- 500 gr de harina de panadería
- 45 gr de mantequilla fría
- 40 gr de azúcar
- 1 sobre de levadura de panadería seca
- 1 cucharadita de canela
- 1/4 cucharadita de nuez moscada
- 1/4 cucharadita de clavo
- 1 cucharadita de sal
- 1 huevo
- 255 ml de leche templada
- 85 gr de pasas

- 125 gr de harina
- 130 ml de agua

- 2 cucharadas de azúcar
- 4 cucharadas de leche

Colocar la harina en un cuenco amplio y cortar encima la mantequilla en trocitos. Lo mejor es usar las manos y pringarse bien, así que a limpiarlas si no se ha hecho y a arremangarse; y fuera anillos, si se da el caso. Bien, ahora se trata de espachurrar la mantequilla con la harina manualmente, hasta que la primera e haya integrado formando una textura similar a las migas de pan. Batir en un recipiente aparte el huevo ligeramente.
Añadir a la harina la sal, la levadura, el azúcar y las especias, mezclando bien. Formar un hoyo en el centro, echar el huevo y la leche. Mezclar un poco con una espátula o cuchara de madera hasta que sea más fácil de trabajar con las manos. Volcar sobre una superficie limpia y amasar con energía entre 5 y 10 minutos, hasta tener una masa húmeda, suave, homogénea, lisa y elástica. Añadir más leche o harina si es necesario (de poco en poco)l. Incorporar las pasas amasando un poco más. Formar una bola.
Engrasar un cuenco grande limpio con aceite neutro, colocar la masa dentro y restregar bien hasta que se haya cubierto del aceite. Tapar con film y uno o dos paños de cocina y dejar levar hasta que doble el tamaño, alrededor de dos horas, o menos si es un día cálido.

Hot cross bun

Deshinchar y amasar unos minutos más. Ahora hay que dividir la masa en 12 panecillos. Para ello lo mejor es usar un peso de cocina; anotar el peso de la masa entera y dividirlo por 12. Entonces vamos cogiendo porciones de masa que vamos pesando hasta tener el peso más o menos ajustado (es para que los panecillos sean lo más idénticos posibles). Se puede hacer a ojo pero a mí eso se me da fatal. Colocarlos en dos bandejas engrasadas de horno, bien separados. Pintarlos con un poco de aceite, tapar de nuevo y dejar levar entre 30-60 minutos.

Precalentar el horno a 200ºC. Tamizar los otrod 125 gr de harina en un cuenco y añadir los 130 ml de agua; mezclar bien hasta tener una masa pegajosa homogénea. Colocar en una manga pastelera, o una bolsa pequeña a la que podemos cortar la punta, y formar cruces con ella sobre cada bollo. Hornear los panecillos durante unos 25 minutos, hasta que se hayan dorado bien. Si horneamos las dos bandejas a la vez, mejor cambiarlas de sitio a mitad de la cocción.

Hot cross buns

Mientras se hornean preparamos el glaseado. Mezclar las 2 cucharadas de azúcar con las 4 de leche en una sartén, llevar a ebullición y dejar reducir unos minutos. Con los bollos fuera del horno, sobre una rejilla mientras aún están calientes, pintar de glaseado con un pincel para darles un buen brillo. Dejar enfriar totalmente antes de guardar o de servir.

Me he enrrollado mucho, pero no son nada difíciles de hacer, sólo requieren algo de tiempo como cualquier masa de panadería. Riquísimos por sí solos, perfectos con mermelada, pecaminosos con mantequilla.

23 marzo, 2010

hemc42: Pan de té de frutas tropical

Cuando ví que el tema de este mes era el té, propuesto por La Mambalina, me autoimpuse sacar tiempo para participar. El es una bebida que he ido descubriendo en los últimos años, pues es todo un mundo inmenso lleno de variedades, sabores, aromas, colores, tradiciones... que abarca muchas culturas distintas. En España no hay tanta tradición, pero es fundamental en lugares como Inglaterra (y esa genial parafernalia que rodea la hora del té, con sus juegos de tetera y tazas, sus pastelitos, sus sándwiches... que siempre me tralada a la época victoriana, a Sherlock Holmes, a Agatha Christie, a las hermanas Brönte...), Oriente Próximo y Magreb (el té marroquí ,el pakistaní... con sus teteras árabes y los preciosos vasitos), Japón (y su maravillosa y compleja ceremonia del té, sus mochis, sus preciosas teteras, sus variedades de nombres atrayenyes como el sencha, matcha, kukicha, bancha...).
Hay muchas formas de tomarlo y cada uno debemos descubrir nuestras preferencias, dulce o amargo, sólo o con aromas, caliente o frío... pero seguro que hay un té para ti :-)

Y si no, pues se pueden preparar platos muy buenos con él, como vamos a descubrir este mes gracias a Hemc. Yo no podía pensar en otra cosa que no fuera algo dulce, así que allá va una receta adaptada de 365 Recetas de Pan. Delicioso junto a una tacita de té... bueno, o de café, o de chocolate, o de leche... ;-)

Tropical tea bread

- 200 gr de frutas secas variadas (papaya, mango, piña, melón, kiwi...)
- 175 ml de té fuerte (té verde con vainilla)

- 230 gr de harina integral
- 1 y 1/2 cucharaditas de levadura química
- 1 cucharadita de bicarbonato
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 y 1/2 cucharadita de mezcla de especias
- 3 cucharadas de coco rallado
- 1 huevo
- 170 gr de panela o azúcar moreno
- 4 cucharadas de leche de soja

Preparar el té con los 175 ml de agua. Filtrar y verter sobre las frutas en un bol aún caliente; mezclar bien, tapar y dejar reposar unas horas o toda la noche. Tirar el posible líquido sobrante pero sin escurrir la fruta.

Tropical tea bread

Precalentar el horno a 180ºC y preparar un molde rectangular.
Mezclar en un recipiente amplio la harina, la sal, la levadura, el bicarbonato, el coco y las especias. En otro cuenco, batir el huevo a mano con el azúcar o panela y la leche. Verter esta mezcla sobre la de harina y mezclar un poco. Añadir las frutas y seguir mezclando con una espátula hasta que quede todo bien incorporado, sin grumos secos. Repartir sobre el molde, nivelando la superficie. Hornear a media altura durante aproximadamente 1 hora, o hasta que esté dorado y al pincharlo en el centro con una brocheta o palillo éste salga limpio. Esperar unos minutos antes de desmoldar y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.


Tropical tea bread

Por cierto, ¡feliz primavera! Ya tenemos menos frío por aquí, aunque el pasado fin de semana llovió bastante y seguimos amaneciendo con cielos grises. Pero los vencejos y golondrinas ya están con nosotros, signo indudable de que el invierno ya pasó :-)

21 marzo, 2010

La gastronomía a través del arte V

Ya iba siendo hora de retomar esta sección, que han pasado casi dos meses desde la última entrada. No tengo mucho tiempo para buscar con más detenimiento una pieza diferente que nos ofrezca otra visión distinta, así que disculpadme por traer tan pronto otro bodegón. Pero tengo otra excusa.

La Fundación Cajamurcia nos ha traído a Murcia la exposición El bodegón español en El Prado, que se puede visitar de forma gratuita hasta el día 9 de mayo en el Centro Cultural Las Claras. Se trata de una fantástica reunión de 61 piezas que recorren los tipos más frecuentes de bodegones o naturalezas muertas realizadas por pintores españoles entre los siglos XVII y XIX. La exposición ya ha recorrido otros lugares de España y terminará su andadura precisamente con nosotros.
Es una gran iniciativa promovida por el Museo de El Prado, que cuenta con unos fondos riquísimos de obras que por falta de espacio no se pueden exponer en sus salas. Al organizar estas exposiciones temáticas itinerantes, podemos conocer parte de esos tesoros.

La obra que he seleccionado es un bodegón realizado por Tomás Hiepes a mediados del siglo XVII, en pleno Siglo de Oro español. Aunque se suele pensar que los bodegones españoles de esa época son sobrios, humildes y algo sombríos, ejemplos como éste nos demuestran que también había lugar para ricos productos. Concretamente, se popularizó entre la clientela la temática de los dulces (posiblemente por influencia flamenca), a los que la sociedad era muy aficionada, especialmente los más adinerados, y podían acompañar como vimos al chocolate a la taza.



En Dulces y frutos secos sobre una mesa,el pintor valenciano nos presenta con detalle algunas de las delicias más populares del momento. Castañas y avellanas en una cesta, ondulados barquillos en la otra, panecillos, una rosquilla, turrón y torta de almendras, además de una botella seguramente de vino dulce. Destacan sobre todo esos barquillos y la presencia del turrón, que nos remiten a tierras valencianas (se ve el escudo de Valencia en los primeros), tierra del pintor, y donde además su hermana regentaba una confitería.

19 marzo, 2010

Espirales de chocolate

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios en la entrada anterior. Me alegro de que os haya servido a algunos de vosotros para aclararos algunas dudas; si os he conseguido animar para probar cosas nuevas ya estoy más que contenta :-) Es una de las cosas que más me gusta de la cocina; descubrir cosas nuevas y compartirlo. Un agradecimiento especial a los que comentáis desde el otro lado del Atlántico, gracias por compartir el uso y los nombres distintos que le dais por allí a la panela.

Bueno, ayer muchos tuvimos uno de esos fantásticos "juernes", es decir, hoy viernes es festivo. Un fin de semana largo que se me va a pasar volando por la de cosas pendientes que tengo que hacer. Felicidades a los Josés, Josefas, y sobre todo a los padres!
Yo por mi parte celebré el día 18 una fecha importante personal. Bueno, celebrarlo lo que se dice celebrarlo no, por distintas circunstancias, pero sí pude conmemorarlo de alguna manera. Y eso implica por supuesto meterse a la cocina aunque sea un ratico para preparar algo más o menos especial. Tenía que enviar un paquete-regalo a la otra parte implicada, y como lo que mejor aguanta un viaje son galletas, pues listo, a hornear! Toda celebración que se precie debe incluir galletas y/o chocolate, así que saqué un rato libre para probar a hacer unas espirales de chocolate a las que tenía ganas desde hace tiempo. Quedan muy bonitas y salieron muuuuy ricas (alguna caté, claro...), y sólo requieren un poquito de tiempo y maña de más que unas galletas normales. Llegaron sanas y salvas a su destino :-)

Espirales de chocolate

- 180 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 1 taza de azúcar moreno
- 1 huevo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 3 tazas de harina de repostería
- 1 y 1/2 cucharaditas de levadura química
- 1 pizca de sal
- 1 cucharada de cacao puro en polvo

Batir con batidora de varillas la mantequilla troceada con el azúcar hasta formar una masa esponjosa; añadir el huevo y la vainila y batir un poco más. Tamizar encima la harina con la levadura y la sal y mezclar hasta obtener una masa homogénea, lisa y suave, blanda pero no demasiado pegajosa. Recomiendo usar las manos para amasar al final y conseguir la textura homogénea. Dividir en dos porciones iguales (es recomendable usar un peso para comprobarlo). Añadir el cacao a una de ellas y amasar hasta que quede bien incorporado, con el color chocolateado uniforme. Formar dos bolas. Estirar con un rodillo las dos masas por separado hasta formar más o menos unos rectángulos entre de 2-4 mm de grosor. Colocar la masa de cacao sobre un papel de horno y disponer encima con cuidado la otra mitad, intentando que coincidan lo máximo posible (si quedan trozos sobrantes de una masa se pueden cortar y recolocar donde falten a mano; es algo tosco pero vale). Enrrolar con ayuda del papel de abajo desde uno de los extremos más cortos; envolver con papel film y dejar enfriar en la nevera alrededor de una hora.

 Espirales de chocolate

Precalentar el horno a 180ºC y preparar un par de bandejas. Desenvolver la masa y cortar en rodajas finas con un buen cuchillo liso, sin dientes. Repartir las porciones en las bandejas, dejando algo de espacio entre ellas, y hornear durante unos 10-15 minutos, hasta que se hayan dorado. Esperar fuera del horno unos minutos y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla. Guardar en recipiente hermético.

Espirales de chocolate

15 marzo, 2010

Sobre la panela, melaza y sirope

Los que me venís siguiendo desde hace un tiempo (¡gracias!) os habréis fijado en que en ocasiones empleo como ingredientes de alguna receta dulce alguna de las cosas que titulan esta entrada. He recibido comentarios y e-mails preguntando en varias ocasiones sobre ellos, y puesto que el último pan de jengibre ha vuelto a generar bastantes dudas he pensado que lo mejor sería dedicarles un pequeño post para aclaraciones.

El ingrediente básico a la hora de hacer un dulce es el azúcar blanco granulado, pero la verdad es que yo lo uso cada vez menos, y no por cuestiones calóricas (por el momento). Es un producto refinado y a mi me gustan las cosas cuato más "enteras" mejor, por lo que en cuanto puedo uso harina integral y azúcar moreno. Creo que el azúcar moreno da un sabor mucho mejor, y combina genial con las especias.

Sin embargo, últimamente estoy sustituyendo el azúcar moreno por panela. ¿Qué es la panela?
La panela (o chancaca, raspadura, rapadura...) es un producto resultante de la panificación del jugo de la caña de azúcar. Éste se cuece hasta quedar muy viscoso, se coloca en moldes y se deja solidificar. Es un ingrediente muy común en países latinoamericanos, para preparar todo tipo de dulces y bebidas.


Yo la conocí gracias a la importación de productos de países de América que se ha vuelto tan frecuente desde hace unos años, como consecuencia de la inmigración. Ahora viven con nosotros gentes de otros países y culturas que demandan una serie de productos habituales para ellos, pero desconocidos aquí, y los comercios se han dado cuenta de ello pronto.
Pues bien, un día estaba con mi padre en alguna tienda de mi barrio cuando exclamó ilusionado "'¡Panela!" y agarró un bloque oscuro que yo no sabía qué era. Mi padre, suizo, vivió en Colombia unos siete años, y gracias a ello conocemos un poco la gastronomía de este precioso país; los productos latinoamericanos que nos llegan no podían ser mejor recibidos en mi casa :-)

El caso es que, como he dicho, la panela se suele encontrar en esa forma sólida de bloque, que debe ser rallada para consumirla. Pero también la comercian en paquetes donde viene ya rallada, y eso es lo que yo compro, mucho más cómodo a la hora de cocinar. Yo la consigo en Eroski, aunque no sé si también la tendrán en otras tiendas de España.
Lo bueno que tiene, además del rico sabor que deja, es su contenido nutricional, al ser el producto puro de la caña de azúcar no ha perdido sus minerales: calcio, fósforo, hierro, y otros en menor cantidad como la niacina, tiamina, etc. Además tiene algo menos de calorías que el azúcar blanco o el moreno, que siempre está bien (aunque NO es un producto de dieta). Otra cosa que tiene, al menos la que yo compro, es la textura, muy muy suave, de granos minúsculos, lo que la hace ideal para repostería ya que se incorpora con facilidad al resto de ingredientes. Ved la comparación:


La melaza, o miel de caña, es ese ingrediente que se ve mucho por blogs angloparlantes, molasses, esencial en la repostería navideña, combina genial con el jengibre (por ejemplo, en los Gingerbread Men). Es algo parecido a la miel en cuanto a textura, espesa, viscosa, pero de aroma muy potente. Se supone que se puede encontrar en distintos grados (más suave o más fuerte) pero yo sólo la encuentro de esta marca, en Mercadona. Es el jugo obtenido de moler la caña de azúcar y evaporar el líquido para hacerlo concentrado. También existe melaza de remolacha, pero no la he probado. También conserva más vitaminas y minerales.

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El Golden Syrup es un producto muuuuuuy típico en Inglaterra (de donde es originario), frecuente también en la cocina de EEUU o Australia. Es bastante similar a la melaza, pero con diferencias. Es oscuro,  pero menos viscoso, con un toque brillante, de aroma potente, pero es más como un caramelo. Los botes donde se viene comercializando particularmente me encantan, aunque sean poco prácticos. Mis padres me trajeron de Londres, pero en zonas de veraneo de extranjeros es fácil de encontrar en las tiendas. Se suele usar tanto como ingrediene como directamente sobre tortitas, yogur, un buen pan...


Golden Syrup


Y después tenemos el sirope de arce, que creo es más famoso y conocido por todo el mundo. Se encuentra con más facilidad que los anteriores e incluso ya se vende bajo marcas de aquí, y no importado sólo de Canadá (bastante más caro). 

Conclusión: si no encuentras alguno de los ingredientes que he descrito a la hora de probar alguna de mis recetas, creo que se podrían hacer las siguientes sustituciones sin que haya demasiados problemas (salvo leves variaciones del sabor según receta).

- Panela por azúcar moreno.
- Melaza por una miel oscura, o por Golden Syrup, o por sirope de arce, o una mezcla.
- Golden Syrup por una miel oscura, o sirope de caramelo, o sirope de arce, o mezcla.
- Sirope de arce: miel algo más clara, o melaza, o una mezcla.

O podéis hacer la receta menos pecaminosa y probar el sirope de ágave que Adi explica estupendamente en su blog, y que espero decidirme a probar algún día si lo encuentro a precio razonable por aquí.

Espero que todo este rollo os haya servido de ayuda. No soy experta ni mucho menos y me baso en experiencias personales, así que toda corrección o información adicional será bien recibida :)

13 marzo, 2010

Pan de jengibre holandés

Vaya, sí que ha vuelto el frío esta semana! Lluvia y todo hemos tenido en Murcia, nada menos. Parece que todo el mundo está ya desesperado de este invierno interminable, pero tengo que confesar que yo nada en absoluto. Claro que aquí no llegamos al extremo de otras zonas, pero será que sé que el verano que tenemos por delante será largo y excesivo (como siempre) y yo salgo muy feliz con mi jersey, mi bufanda, mis mitones y mis botas por la mañana, con ese frío tempranero que te espabila. 
Eso sí, ¡qué frío hace en las iglesias! Al menos en la que estoy colaborando con las prácticas, y eso que es pequeñita... Se trata de una iglesia muy particular que pertenece desde hace años al Museo, y tras varias reformas y otras actuaciones se va a reinaugurar dentro de poco (esperemos) musealizada, con cosillas muy interesantes que surgieron de una excavación arqueológica... Aunque todavía queda bastante por hacer, y los jefes están algo estresados todo el día. Espero que todo salga según lo previsto ya que están haciendo un gran trabajo que va a merecer mucho la pena.

La otra tarde, de nuevo lluviosa y gris, sin ganas de nada (que además creo que tengo un principio de catarro) pensé en hornear algún bizcocho o algo similar para los desayunos (y meriendas). Revisé muchos blogs y recetarios, hojeé algunos de mis libros... y como siemrpe, acabé con decenas de recetas que quería probar :P Al final me decanté por una que me pareció taaan sencilla y simple pero a la vez tan apetecible, que no tardé en estar precalentando el horno y sacando mis cacharros habituales.

Dutch ginger bread

Esto no es un bizcocho, aunque tampoco estrictamente un pan; es un quick bread, un pan rápido, que usa levadura química. Es totalmente vegano (aunque se puede usar leche de vaca) ya que ni siquiera usa huevos. El resultado es un pan de miga muy compacta pero no densa, ni seco ni muy jugoso, lo que lo hace apropiado para untar con mantequilla, mermelada o miel. Aunque tiene un aroma tan profundo que para mi está perfecto tal cual. Si no te gusta el jengibre propablemente no te guste este pan, aunque valdría la pena intentarlo probando con otras especias.

Receta ligeramente modificada del libro 365 Recetas de Pan.

- 450 gr de harina de repostería
- 2 y 1/2 cucharaditas de levadura química
- 3 cucharaditas de jengibre molido
- 1/4 cucharadita de sal
- 85 gr de panela
- 200 gr de melaza de caña
- 200 gr de Golden Syrup
- 125 ml de leche de soja

Precalentar el horno a 170ºC y preparar un molde rectangular.
Mezclar la melaza y el Golden Syrup en un cuenco.Tamizar en un recipiente amplio la harina con la levadura, el jengibre y la sal. Incorporar la panela mezclando con una cuchara de madera o una espátula. Formar un hueco en el centro y añadir la primera mezcla, trabajando la masa con suavidad e incorporando poco a poco la leche. Continuar mezclando hasta que quede todo bien incorporado, sin restos secos ni grumos. Debe quedar una masa de textura suave, untuosa, de color caramelo pálido. Verter dentro del molde y nivelar la superficie con una espátula humedecida. Hornear entre 45-50 minutos, dar la vuelta al molde, bajar la temperatura a 150ºC y hornear unos 15-20 minutos más, hasta que al pinchar en el centro con una brocheta o palillo éste salga limpio. Esperar unos minutos fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.

Dutch ginger bread

Dutch ginger bread

11 marzo, 2010

Couscous con guiso de calabaza y lentejas rojas

Qué típico; ayer por la tarde iba a disponer de algo de tiempo para muchas cosas que tengo pendientes  (no sólo ocio eh? Que tengo ahora tres trabajos pendientes) pero resulta que la conexión de toda la casa se había perdido por alguna razón. Y mi padre, que es el único que entiende bien cómo tiene todo el lío montado (la cantidad de cables y aparatos que hay en su oficina marea al verla) está de viaje de trabajo en Túnez. Así que nada, me peleé un rato con los cacharros y luego llamé a Atención al Cliente. Media hora perdida ya que lo primero que hacen es pasarte con un pobre teleoperador (que seguramente ni esté en este país) que tiene delante un manual de actuación y que te habla como si fuera una máquina. Pero milagrosamente a última hora un técnico de verdad me llamó y me dijo cómo se solucionaba todo; recuperé mi fe en la humanidad en ese momento.

Pumpkin and lentill cous cous


La receta de hoy fue una de mis invenciones sobre la marcha inspirada por algunas similares que he estado viendo por la red últimamente. Cuando me dejan experimentar en mi casa saben que lo más normal es que salga un plato vegetariano, así que los resultados no serán tan malos si me siguen dejando usarles de conejillos de indias :P
Hacía tiempo que tenía ganas de couscous así que preparé una especie de guiso usando una de las últimas calabazas que tenemos por aquí, añadiendo lentejas rojas para hacer el plato más nutritivo, y usando una buena selección de especias para darle al plato un aire marroquí. El Ras el hanout es ideal para un plato así, aunque se use poca cantidad deja un aroma increíble.

- 1 cebolleta picada
- 2 dientes de ajo troceados
- 1 palo de canela
- 2 cucharaditas de comino molido
- 1 cucharadita de Ras el Hanout
- 1/2 cucharadita de semillas de cilantro
- 1 chorrito de vino blanco
- 400 gr de calabaza troceada
- 200 gr de patatas troceadas
- 1 lata de tomate pelado natural troceado
- 150 gr de lentejas rojas
- unos 350/400 ml de caldo
- sal y pimienta
- aceite de oliva virgen extra
- cous cous

Calentar un poco de aceite en una olla; poner la cebolleta y el ajo y cocinar hasta que empiece a transparentar. Añadir todas las especias y dar unas vueltas para que desprendan bien su aroma. Incorporar entonces la calabaza y la patata (los trozos al gusto de cada uno), salpimentar y regar con el vino blanco a fuego fuerte. Cuando se haya evaporado, añadir el tomate y el caldo. Cuando vaya a empezar a hervir, incorporar las lentejas y bajar el fuego. Tapar y dejar cocinar unos 20 minutos, removiendo todo de vez en cuando. Las lentejas se hacen enseguida, así que el tiempo dependerá más de lo que tarden los vegetales y de su grosor. Si se consumiera demasiado líquido, añadir algo más de caldo o agua. Cuando esté en su punto, es conveniente dejarlo reposar unos minutos con el fuego apagado.
Mientras tanto, preparar el cous cous siguiendo las instrucciones del paquete (suele ser 1 y 1/5 medidas de agua por cada medida de cous cous).
Servir en platos hondos disponiendo una cama de cous cous y cubriéndolo con el guiso, coronándolo con algo de cilantro o perejil fresco picado.

Pumpkin and lentill cous cous


Pumpkin and lentill cous cous

06 marzo, 2010

Galletas integrales de avena y jengibre

Ya he pasado los primeros días de prácticas en el museo y la verdad es que no ha podido ir mejor. Aunque las circunstancias son un poco anormales, porque están de obras en el edificio principal y tienen las oficias montadas en otro sitio improvisadamente, pero aunque digan que tienen un poco de caos a mi me ha gustado mucho la primera impresión de cómo funciona todo interiormente. Toda la gente que trabaja allí es majísima, muy amables conmigo y muy simpáticos, realmente se preocupan porque aprenda todo lo posible y siempre esté aprovechando el tiempo. El escaso mes que voy a estar no da para mucho, pero al menos intentaré tener una impresión general de cómo es el funcionamiento de un museo en sus distintas facetas (administración, visitas, catalogación, inventarios, archivo, investigación, montajes expositivos...).

Y por las tardes a clase, y menos mal que sólo tengo una asignatura hasta después de las vacaciones. El caso es que cuando llego a casa apenas tengo ganas de ponerme a mirar un poco por encima el material que estoy recopilando para mi trabajo de fin de máster; me tendré que poner las pilas con él cuando pase las prácticas porque si no... Lo peor es que encima justo ahora todas las series que sigo (a ritmo de su emisión original) acaban de volver del pequeño parón tras los Juegos Olímpicos de Invierno, y se están estrenando nuevas! Qué difícil es esto de estar enganchado a tantas series :P

Oat ginger cookies

He tenido también poco tiempo en la cocina, porque normalmente utilizaba las mañanas en que me quedaba sola en casa y tenía todo el tiempo del mundo. Así que la otra tarde, aprovechando que no había clase por celebrarse las Fiestas de Derecho, el tiempo gris, frío y lluvioso me obligó a preparar una nueva hornada de galletas. Para disfrutarlas el fin de semana con algo calentito, manta y unos cuantos capítulos de series : )
Hace tiempo vi una receta de galletas con avena bastante sanas, con poca mantequilla. Me gusta hacer galletas con este cereal porque con las especias adecuadas se consigue mucho sabor sin hacer algo demasiado dulce. Son el tipo de galleta que yo veo más para desayuno que para postre. Aunque claro, yo intercambio ambas cosas sin ningún problema :P Son unas galletas muy ricas para tomarlas a cualquier hora.

Receta inspirada de esta:

- 1 taza de harina integral
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de levadura
- 1/2 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de jengibe molido
- 1/8 cucharadita de nuez moscada
- 1/8 cucharadita de canela
- 1/2 taza de panela (o azúcar moreno)
- 1/3 taza de azúcar blanco
- 2 cucharadas de mantequilla
- 1 huevo
- 1/4 taza de puré de manzana
- 1 taza bien colmada de copos de avena
- 1 taza de jengibre confitado picado

Precalentar el horno a 200ºC y preparar un par de bandejas.
Mezclar en un cuenco la harina con la sal, la levadura, el bicarbonato y las especias. Aparte, batir la mantequilla con los dos tipos de azúcar; añadir el huevo y el puré de manzana y batir bien hasta que quede homogéneo. Incorporar esta mezcla a los ingredientes secos; mezclar y añadir los copos de avena. Por último, incorporar el jengibre, mezclando bien con una espátula hasta que quede una masa homogénea.
Con ayuda de una cucharilla, colocar porciones de la masa dejando un par de centímetros de separación; se les puede dar un poco de forma redondeada con las manos húmedas, para que queden más regulares.
Hornear unos 10-15 minutos a 180ºC o hasta que se hayan dorado. Esperar unos minutos antes de dejarlas enfriar totalmente sobre una rejilla. Guardar en recipiente hermético.

Oat ginger cookies

02 marzo, 2010

Lenguas de gato (sin mantequilla)

En teoría ahora mismo tendría que estar en el museo, pero para variar ha habido algún problema de coordinación y me esperaban ayer; el director está ocupado esta mañana y me ha dicho que me pase a última hora para organizarnos. Bueno, menos mal que vivo cerca, no pasa nada :-) Así aprovecho para avanzar un poco con el trabajo y... claro, pasearme un rato por mis blogs favoritos y actualizar el mío, que quiero que entre bien en el nuevo mes.

Aunque estuve tentada la semana pasada de hacer otros biscotti al final me decidí a probar una receta del libro 365 Galletas que me regalaron en Navidad. Claro que decidirse por una cuando hay tantísimas que suenan tan bien... Al final Me llamaron la atención unas lenguas de gato que no usa mantequilla ni ninguna grasa (salvo los huevos) en su preparación. Seguí la receta con algo de escepticismo, porque ya probé otra unos días antes que no dieron el resultado que esperaba (aunque salieron comestibles, ya veré si las publico), pero esta vez fue un éxito. 




Lenguas de gato

He añadido una pizca de sal para potenciar el sabor y el aroma de vainilla; seguro que aromatizándolas con otra cosa salen variantes igualmente buenas. Son unas galletas finitas, crujientes y con mucho sabor, geniales para el café o el té. Se pueden decorar como se nos ocurra, aunque desnudas tal cual son deliciosas.

- 3 huevos
- 250 gr de azúcar
- 250 gr de harina de repostería
- 1 pizca de sal
- 1/2 cucharadita de aroma de vainilla
- chocolate fundido, confetti de colores, azúcar cristalizado, coco rallado... para decorar

Precalentar el horno a 175ºC y preparar un par de bandejas.
Empezar a batir los huevos con una batidora de varillas e ir añadiendo el azúcar; continuar montando los huevos unos minutos. Añadir la vainilla y batir un poco más. Tamizar encima la harina poco a poco, incorporándola usando una espátula en movimientos muy suaves y envolventes. Una vez no queden grumos, pasar la masa a una manga pastelera con boquilla plana. Ir formando lenguas sobre las bandejas, dejando un poco de separanción entre ellas. Solas están muy ricas, pero se puede jugar con varias decoraciones: azúcar granulado, confetti de repostería, coco rallado...


Lenguas de gato


Hornear a media altura durante unos 8-10 minutos, hasta que empieces a estar doradas. Dejar enfriar totalmente fuera del horno antes de separarlas de la bandeja. Otra opción es bañarlas en chocolate fundido una vez se han enfriado. Guardar en un recipiente hermético.


Lenguas de gato

Lenguas de gato
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