31 julio, 2009

Bizcocho de naranja y pera - road to switzerland

He vuelto hace pocos días de Madrid; como siempre han sido unos días estupendos en los que he descubierto algunos sitios nuevos muy interesantes. En la capital hace calor, claro, pero no tan sofocante como ha estado haciendo este julio en Murcia. Regreso a mi retiro campestre antes de salir de viaje hacia Suiza, otro año más; ¡tengo unas ganas! No sé cuándo podré conectarme de nuevo, así que tened piedad de mi y no publiquéis muchas cosas, que luego se tardan horas en ponerse al día :P
Muchas gracias a todos los que me visitais durante estas fechas; siento no poder contestaros como es debido hasta que vuelva a mi rutina habitual.

Dejo otra receta antes de irme, otro bizcochito más para la colección. Tuve un invitado en casa y quise preparar algo para desayunar esos días, así que aproveché las naranjas que aún quedaban. Me encanta hornear con cítricos, el aroma que dejan en bizcochos, tartas y galletas es fantástico. El puré de pera aporta jugosidad sin añadir mucha grasa y es una variación del típico de manzana.

orange pear quick bread


- 200 gr de harina de repostería
- 100 gr de harina integral
- 2 huevos
- 150 gr de azúcar
- 125 ml de zumo de naranja
- ralladura de una naranja
- 250 gr de yogur natural
- 100 gr de puré de pera (100% pera cocida)
- 3 cucharadas de aceite de girasol
- 1 y 1/2 cucharaditas de levadura
- 1 cucharadita de bicarbonato
-1/2 cucharadita de sal

Precalentar el horno a 180ºC y preparar un molde rectangular.
Tamizar las harinas con la levadura, bicarbonato y sal. Aparte, batir los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla esponjosa, color amarillo pálido. Añadir el zumo y la ralladura, batiendo un poco más. Añadir el yogur, aceite y pera, removiendo hasta obtener una masa homogénea. Incorporar en un par de tandas los ingredientes secos, trabajando la mezcla con movimientos suaves envolventes, hasta conseguir una masa homogénea sin restos de harina.
Distribuir uniformemente sobre el molde y hornear a media altura sobre rejilla entre 35-45 minutos, hasta que al pincharlo conun palillo éste salga seco. Esperar unos 10 minutos antes de desmoldar y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla. Guardar en lugar hermético.

¡Feliz agosto a todos!

24 julio, 2009

Recolectando en el campo

Post programado, estoy en Madrid ;)

Quizá algunos recordéis el post de noviembre pasado en el que mostraba un pequeño botín de calabazas que mi padre me había traído. Todas fueron cayendo en forma de distintas recetas, pero las semillas las guardamos porque mi padre quería experimentar con ellas. Fueron secadas al sol y después se plantaron, y el otro día le acompañé a echar un vistazo a las plantas que de ellas fueron saliendo.


Fuimos a uno de los campos que cultiva Manuel Castejón, un agricultor autónomo de Dolores de Pacheco (Torre Pacheco) con el que mi padre ha tenido relaciones desde hace muchos años, y que es ya un buen amigo. Nos ha regalado muchas veces muchos de sus productos, de los que destacan sobre todo los de la época estival. Podéis ver el botín de una tarde: muchos (muchos) tomates, además "biológicos" (no han sido tratados con nada, por eso a veces te puedes encontrar un simpático inquilino dentro), de un sabor increíble; algunos melones (de piel de sapo, los mejores para mi), sandías (dulcííísimas), unas cuantas berenjenas, y calabazas! Las que plantaron aún les falta un poco (al parecer saldrán varios cientos de kilos) pero fue a por un capazo de calabaza blanca expresamente para mi :)


En cuanto vuelva empezaré a catarlas, a ver si hay diferencia con las que son de color más naranaja.

Muchísimas gracias!

Si pasáis por Torre Pacheco (muy cerca del Mar Menor) en verano, que no se os olvide probar sus melones ;) En agosto celebran sus fiestas, dedicadas a esta deliciosa fruta.

21 julio, 2009

Helado de frambuesa

Visita momentánea a la ardiente Murcia antes de emigrar a la capital

Mis padres vieron por casualidad una máquina de hacer helado cuando iban a comprar otra cosa, y puesto que su hija pesada lleva tiempo suspirando por tener un aparatito de esos se apiadaron de ella y se llevaron la máquina a la casa del campo.
Allí me estaba esperando cuando llegué, y aunque le faltaba una pieza porque en la tienda al parecer eran algo inútiles, no tardé en probarla.
Quería hacer algo bien sencillo, así que aprovechando que milagrosamente encontré frambuesas frescas de calidad a precio razonable, preparé un helado de esta maravillosa fruta usando solamente yogur natural, y algo de azúcar al gusto.
El resultado no pudo ser mejor: un helado cremoso, suave pero de sabor profundo a frambuesa, con ese color tan intenso... tengo que hacer más pruebas pronto!

Raspberry ice cream


- 250 gr de frambuesas
- 275 ml de yogur natural
- azúcar blanco al gusto

Triturar las frambuesas con batidora; añadir el yogur y mezclar con una cuchara a mano, hasta que se obtenga una mezcla homogénea y cremosa, sin grumos. Añadir azúcar poco a poco, hasta alcanzar el punto dulce deseado, y dejar enfriar unas horas en la nevera. Si se usa heladera, seguir las instrucciones de la máquina y guardar en recipiente hermético en el congelador. Si no, congelar directamente, batiendo cada media hora para romper los cristales y obtener un helado lo más cremoso posible.

Y si se quiere pasar del helado, esta mezcla fría es un batido increíble ;)

18 julio, 2009

Viajando: Praga I

Visita momentánea a la ardiente Murcia antes de emigrar a la capital

Increíble pero cierto: casi dos años más tarde, mi viaje a Praga. Ir dejando para después las cosas no es bueno, se van dejando, se van dejando... hasta que se te olvida por completo. Bien, puesto que en agosto vuelvo a Suiza, me entra la morriña por viajes pasados, así que me he acordado de la semana que pasamos en la capital checa. Con mucho retraso, aqui van algunas imágenes y comentarios sobre mis impresiones de esta vieja, histórica y sobre todo fascinante ciudad.

Como creo que la ciudad lo merece, dedicaré este post a hacer una pequeña revisión de Praga en general, y aparte me centraré en lo que dio de sí el viaje culinariamente hablando ;)

Lo primero que hay que resaltar es que muchas ciudades de centroeuropa se han convertido en auténticos focos de atracción para el turismo. Viena es un buen ejemplo, y Praga no se le queda atrás. En su centro histórico (enorme), la zona más atractiva para el visitante, hay una constante masa de turistas de todas las nacionalidades posibles, entremezclándose con la variopinta población checa. Por tanto, en los últimos años Praga se ha puesto las pilas para atender tal demanda turística. Esto tiene su parte buena y su parte mala; por un lado encontraremos muchas facilidades, medios y lugares atractivos que visitar, sin que el extraño idioma sea demasiado problemático. Lo malo: la masificación, las franquicias, las clónicas tiendas de souvenirs... vamos, lo de siempre.
Pero yo creo que la balanza de la visita se inclina a lo positivo. Es una ciudad tan fascinante que no es difícil que te sientas atrapado por ella en poco tiempo.

Prague


Como historiadora del arte y apasionada de la historia, esta ciudad es un lujo. Mezclado con lo moderno convive lo viejo, en una curiosa simbiosis. Muchos edificios antiguos, algunos restaurados, otros no tanto, y grandes construcciones históricas, legados de un glorioso pasado imperial. Fastuosas iglesias, una catedral inmensa, museos de arte histórico y moderno, callejuelas, puentes, tiendas de lujo, comercios antiguos... merece la pena visitar Praga.
En muchas ocasiones se tiene la oportunidad de subir a torres y altos edificios desde los que disfrutar panorámicas maravillosas sobre los pintorescos tejados checos. Muchas veces, y ninguna me cansé de ello.

Prague


Nuestro alojamiento estaba en la Plaza Wenceslao. "Plaza", más bien es una enorme avenida en pendiente, con el imponente Museo Nacional presidiendo un extremo. El contenido del museo igual no atrae mucho (colecciones de zoología, antropología, paleontología, arqueología y exposiciones temporales) pero si se tiene tiempo lo recomiendo, porque el edificio es impresionante. Tiene todo el aire de museo antiguo, heredero de la fiebre del coleccionismo que se apoderó de reyes y emperadores siglos atrás.
La "plaza" es un bullir constante de gente las 24 horas del día. Hay puestos callejeros de comida a todas horas, franquicias tipo McDonalds y Kentucky que no cierran jamás, hoteles, bares y muchas tiendas. Pero sobre todo, mucha mucha gente. Es muy entretenida de recorrer.
Abajo se abre la Ciudad Vieja, centro neurálgico del visitante. Con la plaza del Ayuntamiento Viejo como corazón, alrededor se extienden muchas calles y callejuelas por las que a veces uno parece perderse. Entre lo más turístico se encuentran cosas interesantes y curiosas. Cada vez que el famoso Reloj Astronómico da la hora, cientos de personas se concentran para ver su mecanismo en la plaza (un festín para los carteristas).

Prague - From the tower

La gente se concentra bajo el reloj de la torre del Ayuntamiento.

Dejando atrás el Ayuntamiento y llegando al río, lo normal es cruzar al otro lado por el celebérrimo Puente de Carlos, peatonal, y también lleno de gente, con muchos artistas y vendedores ambulantes. Es fantástico sentarse en el muro a descansar viendo pasar la gente.

Prague


En la otra orilla nos espera Malá Strana, un lugar casi mágico por las calles empinadas, los edificios nobles, palacios, casas pintorescas y muchos detalles curiosos. Es famosa la calle Nerudova, de gran pendiente, que conduce al Castillo. Pero hay que pararse antes a visitar la maravillosa iglesia de San Nicolás, que desprende lujo por todas partes. Uno de los templos barrocos más importantes de Europa, sin la sobredosis recargada de decoración de otras iglesias pero impresionante tanto en el exterior como en el interior.

Prague


Y desde una colina, dominando la ciudad, se yergue el conjunto del Castillo de Praga, con la catedral. Todo un símbolo de poder y aspiración a la eternidad que sigue causando impresión hoy en día, pese a los enjambres de turistas que lo recorren.

Prague's cathedral


Prague


Se trata de un recinto fortificado donde vivieron los principales gobernantes, y que incluye a la catedral, el palacio real, la basílica de San Jorge, el palacio Lobkowizk, y otras curiosas zonas como el Callejón de Oro, formado por bonitas casitas que hoy guardan tiendecitas artesanales. Hay una de objetos navideños que casi me hace dejarme una fortuna :P

Prague
Parecen casitas de cuento. Están conservadas así para deleitar a los turistas, pero me encantan.

Del Castillo se puede bajar por otra dirección, pues está conectado con otra de las colinas, la Petrini, un paraje más de disfrute de la naturaleza con una curiosa torre que recuerda a la parisina Eiffel. De nuevo, vistas impresionantes. Desde allí se puede bajar a la ciudad en una especie de teleférico.

Prague


Pero antes de eso, recomiendo buscar a la salida del Castillo la Galería Nacional en el Palacio Sternberg. Cuando yo fui, había muy poquita gente (quizá por estar algo escondido), pero la pinacoteca que esconde merece una visita (así como la arquitectura del lugar), con obras de Durero, Cranach, Holbein, Tintoretto, Bassano, Luca Giordano, Rembrandt, Goya, El Greco, Rubens, y muchos otros.

Prague


Alrededor de estos puntos clave hay muchísimo que conocer y descubrir. Como siempre, no está de más llevarse una guía para planificarse y conocer los "must see", las visitas obligadas, pero recomiendo hacer una selección de lo que realmente nos interese. Praga es enorme y el tiempo pasa volando, no hay que ir con prisas e intentar verlo todo, sino tratar de disfrutar lo máximo conociendo un poquito la ciudad. Y de vez en cuando, perderse por las calles sin rumbo da unos resultados sorprendentes :)

Otos lugares recomendables: las "casas danzantes" del célebre arquitecto Gehry en el malecón de Masaryk junto al río; el museo del más famoso pintor checo, Adolph Mucha, pequeño pero obligatorio si, como a mi, su obra os tiene enamorados; el Barrio Judío, con sinagogas y un cementario lleno de historia y leyendas; el Teatro Nacional, neorenacentista; el Palacio Troja de estilo francés...

Prague - Gehry's building

15 julio, 2009

Biscotti de almendras y anís

No lo puedo remediar, me encantan los biscotti. Tan crujientes, con tantas posibilidades para combinar frutos secos y aromas distintos... Muy buenos con café, té, un vino fresquito por la noche o con una copita de algún licor dulce. Son geniales para mojar en la taza, no hay riesgo de que se descompongan y absorven estupendamente cualquier líquido.
Esta vez he añadido anís para ayudar a la digestión, al estilo Chräbeli :)

Anise almond biscotti


- 250 gr de harina de repostería
- 1 cucharadita de levadura
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 cucharada de anís en grano
- 1 pizca de pimienta blanca
- 175 gr de azúcar
- 2 huevos
- 150 gr de almendra cruda entera pelada

Precalentar el horno a 180ºC y preparar una bandeja.
Tamizar en un cuenco la harina, la levadura y la sal, y mezclar con el anís y la pimienta. Aparte, batir a mano el azúcar con los huevos hasta que esté homogéneo con color amarillo pálido. Incorporar la mezcla de harina en varias tandas, mezclando con una espátula. Cuando no queden restos de masa seca, añdir las almendras y distribuir bien.
Con las manos húmedas, formar dos rectángulos separados con la masa. Hornear a media altura con calor arriba y abajo unos 25 minutos, hasta que se hayan dorado ligeramente. Dejar enfriar sobre rejilla 10-15 minutos. No apagar el horno.
Con un buen cuchillo de sierra de pan, cortar sobre una tabla cada pieza en biscotti de aproximadamente 1 cm de grosor, diagonalmente. Cuidado ya que en la zona central la masa seguirá algo blanda, es mejor que la sierra baje ella sola y no hacer demasiada presión hacia abajo.
Colocar los biscotti sobre una bandeja de horno (pueden estar muy juntos) y hornear 10 minutos. Sacar la bandeja y voltear cada pieza (cuidado, queman!). Hornear otros 5-10 minutos más, o hasta que alcancen el punto dorado deseado.
Dejar enfriar sobre una rejilla y guardar en recipiente hermético.

12 julio, 2009

Bizcocho de plátano

Entrada programada, estoy en el campo :)

Hay que ver, con la cantidad y variedad de fruta que tenemos en verano, y mi madre tiene que estar constantemente detrás de mi hermano para que tome alguna pieza al día, y eso que tiene ya 20 añitos. No le va mucho lo de tomar fruta entre horas, y de postre prefiere yogures o flan. Al menos, sí que admite un plátano por la noche; por eso antes de dejarnos solos mi madre compró plátanos expresamente para él... pero mi hermano, que es muy de improvisar cosas sobre la marcha, se pasó tres días fuera, en la playa. Y los pobres plátanos que quedaban, cuando me di cuenta, estaban muuuuuuy maduros. Es lo que pasa con esta fruta con el calor, mejor guardarla en la nevera aunque se pongan negros por fuera.
Como yo no soy de tirar comida cuando aún es aprovechable, improvisé otro bizcocho de plátano, esta vez sin usar aceite ni mantequilla, a ver si con puré de manzana se conseguía buena miga. Pues sí que se consigue, un bizcocho tierno, dulce, jugosito y con mucho sabor.

- 1 y 1/2 tazas de harina integral
- 1 y 1/2 cucharadita de levadura
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de nuez moscada molida
- 1 pizca de pimienta negra molida
- 1 pizca de clavo molido
- 2 huevos
- 2 plátanos grandes muy maduros
- 100 gr de puré de manzana natural
- 1/3 taza de leche de soja
- 3/4 taza de azúcar moreno

Banana bread


Precalentar el horno a 18ºC y preparar un molde rectangular.
Tamizar en un cuenco todos los ingredientes secos para que se mezclen bien.
Aparte chafar los plátanos y batir con los huevos y la manzana. Añadir el azúcar y la leche y batir hasta formar una masa homogénea. Incorporar en varias tandas la primera mezcla, usando una espátula con movimientos envolventes y suaves, hasta conseguir una masa homogénea sin rastros de harina seca.
Verter sobre el molde uniformemente. Hornear a media altura durante unos 45 minutos, o hasta que se haya dorado y al pincharlo con un palillo éste salga limpio.
Esperar unos minutos antes de desmoldar. Dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.

08 julio, 2009

Macaroons de coco con avena y almendra

Para cuando esto se publique estaré ya en el campo, espero que disfrutando de un calor menos sofocante y asfixiante, y sobre todo consiguiendo dormir algo por las noches. Volveré de vez en cuando porque tengo cosas que hacer en la ciudad, pero prefiero dejar algunas entradas programadas por si no tengo tiempo de actualizar.
Vosotros no publiquéis demasiadas cosas que luego al volver tengo el lector de feeds echando humo! ;) Buen verano!

Un macaroon es una especie de galleta hecha a base de clara de huevo, azúcar y coco. Partiendo de ahí, se pueden crear muchas variantes, y es difícil equivocarse. A mi me gustan mucho, porque son sencillas de hacer y están llenas de energía y grasa saludable; me encanta esa textura crujiente y el intenso aroma a coco que desprende el horno mientras se doran. Sé que hay gente que no aguanta el sabor del coco, si es vuestro caso simplemente sustituidlo por otro fruto seco triturado o molido. Los celebérrimos (y deliciosísimos) carajitos de Asturias parten de una receta parecida, salvo que usando la avellana como ingrediente principal.
macaroons


- 3/4 taza de claras de huevo
- 1 taza de azúcar blanco
- 1/4 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 2 tazas de coco rallado
- 1 y 1/4 taza de copos de avena
- 1/2 taza de harina
- 1/2 taza de almendra laminada

Precalentar el horno a 200ºC y engrasar un par de bandejas.
Poner una olla con agua a fuego bajo. Cuando esté caliente, poner encima un cuenco de vidrio con cuidado de que no le entre agua. Batir en este recipiente las claras con el azúcar, hasta que se forma una mezcla homogénea, espumosa, blanca, ligeramente densa pero sin que lleguen a montarse. Batir hasta que el azúcar se haya disuelto (comprobar con los dedos). Retirar del fuego, añadir la vainilla y mezclar bien. Aparte, mezclar el resto de ingredientes e incorporarlos a las claras. Repartir bien hasta obtener una masa bien homogénea, sin rastros de ingredientes secos.

macaroon

Con ayuda de una cuchara, ir formando porciones sobre las bandejas, un poco separadas unas de otras. Para darles forma más redondeada y compacta, se pueden usar los dedos previamente humedecidos. Hornear a 175ºC a media altura durante 15-20 minutos, hasta que se hayan dorado ligeramente. Esperar unos minutos y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla. Guardar en recipiente hermético. A mi me salieron 45, de tamaño medio-chico.

05 julio, 2009

Clafoutis de cerezas

El viernes hice mi último-último examen! Por fin, se me estaba haciendo eterno! Hace demasiado calor y estudiar así es una tortura, pero al fin estoy de vacaciones :) Sólo queda esperar las notas y prepararse para el papeleo de la licenciatura, la preinscripción en posgrados, etc...
Pero al fin tengo tiempo libre de verdad ^_^

Me apetece hacer experimentos en la cocina, pero el problema es que hace un calor terrible, y encender el horno sólo empeora la situación. Me gustaría hacer pruebas con panes, pero amasar se convierte en una actividad de riesgo :P Bueno, ya veremos...
Lo "malo" es que en cuanto tenga las notas emigraré unos días al campo, donde al menos se puede dormir en paz, así que estaré sin conexión un tiempo. A finales de julio volveré para irme unos días a Madrid, luego de nuevo al campo y en agosto, Suiza! Qué ganas...

Por ahora, me apetece sólo vaguear y devorar películas y series que tengo esperándome desde hace semanas. Y para acompañarlo, nada mejor que un postre fresquito :)
Después de probar clafoutis con distintas frutas, aqui va una receta más próxima al original, con las cerezas tradicionales, que para algo estamos en temporada. Creo que se dice que el modo más genuino de prepararlo es sin deshuesar la fruta, pero la verdad que no me apetecía nada tener que ir escupiendo huesos :P Como las cerezas no estaban muy maduras, no se deshicieron y aguantaron firmes durante la cocción.

Cherry clafoutis


- 2 tazas de cerezas (partidas por la mitad y sin hueso)
- 3 huevos
- 1/2 taza de azúcar
- 1 taza de leche de soja
- 2 cucharadas de Kirsch
- ralladura de 1 limón
- 1/2 taza de harina
- 1/4 cucharadita de sal

Engrasar un molde redondo, repartir las cerezas dentro y precalentar el horno a 200ºC.
Batir los huevos con el azúcar; añadir la leche, el Kirsch y el limón, batiendo todo hasta que quede una masa homogénea. Tamizar encima la harina junto a la sal y mezclar bien hasta que no queden grumos. Verter encima de las cerezas en el molde y hornear a media altura durante unos 40 minutos a 180ºC.
Dejar enfriar antes de servir. Con el calor que ahora, mejor guardarlo en la nevera, fresquito sienta mejor :)
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